Como mencionamos al comienzo del capítulo anterior, los vínculos entre los líderes de la comunidad italiana de la Argentina y los representantes diplomáticos italianos se fueron complejizando a partir de la segunda mitad del siglo pasado. Las relaciones entre las autoridades oficiales de Italia y la comunidad emigrada a lo largo del siglo xx se intensificaron debido a intereses políticos mutuos, al rol de la Argentina en la política exterior italiana y a las relaciones económicas bilaterales, entre otros factores. Estas circunstancias estuvieron atravesadas por los desarrollos tecnológicos que permitieron establecer comunicaciones directas de forma fluida, lo que favoreció y otorgó relevancia creciente a la interacción de los representantes del grupo con funcionarios y diplomáticos italianos.
Este vínculo pone de relieve algunas líneas de interés para nuestra investigación, ya que el gobierno italiano consideraba a los dirigentes provenientes del asociacionismo como los representantes naturales y, por lo tanto, un canal directo para establecer lazos con los emigrados italianos. De este modo, los líderes de la comunidad italiana de la Argentina cobraron mayor trascendencia.
Lo particular de esta interacción fue que visibilizó los vínculos que se establecieron entre líderes y representantes del asociacionismo con miembros de los distintos partidos políticos italianos. Estos últimos buscaban contactarse con la comunidad emigrada de la Argentina debido a que se estaba discutiendo la posibilidad de implementar el voto para los ciudadanos italianos residentes en el extranjero.
Comenzaremos estudiando la etapa más destacada de FEDITALIA, en la que se transformó en una confederación que, progresivamente, fue nucleando a las distintas federaciones italianas de Argentina. En este periodo los dirigentes que conducían a esta institución mantuvieron fuertes vínculos con funcionarios de gobierno y autoridades diplomáticas, actuando como interlocutores del grupo para expresar los reclamos colectivos.
Posteriormente indagaremos algunos aspectos puntuales de las décadas de 1970 y 1980 que nos permitirán comprender una nueva etapa atravesada por la oposición entre dos grupos dirigentes de la comunidad italiana de Buenos Aires. Analizaremos las redes interpersonales que los líderes de cada sector dirigencial establecieron con las autoridades y fuerzas políticas italianas para consolidar su posición y sostener sus demandas. Estudiaremos, en primer lugar, la intervención de distintos actores de la política italiana en las discusiones internas de los líderes del asociacionismo italiano de Buenos Aires durante la década de 1970, participación que puso de manifiesto la relación entre ellos. Para esto, describiremos algunos puntos relevantes de la etapa preparatoria de la Conferenza Nazionale dell’Emigrazione de 1975. Luego nos referiremos al contexto represivo y a la conflictividad social argentina de la época como factores que impactaron en los dos grupos dirigentes del asociacionismo y en el comportamiento de sus aliados políticos en Italia.
Continuaremos analizando la reacción de la comunidad italiana ante el estallido de la guerra de Malvinas y la visita que realizó a la Argentina la comisión parlamentaria italiana ante al carácter público que adoptó la detención y desaparición de ciudadanos italianos por parte del régimen dictatorial. El estudio de estos dos acontecimientos durante 1982 nos permitirá volver a identificar los posicionamientos políticos de los dirigentes de las distintas instituciones italianas de Buenos Aires y los vínculos con referentes políticos de Italia.
6.1. La transformación y consolidación de FEDITALIA
En 1972 fue elegido como presidente de FEDITALIA Luigi Pallaro (1972-1989 y 1996-2018). Pallaro, que era presidente de la sección argentina de la Associazione Padovani nel Mondo y dirigente de la Unione Veneta Argentina, había comenzado a participar de la actividad asociacionista unos pocos años antes y fue presentado como un “hombre nuevo” en el asociacionismo. Uno de los primeros objetivos del nuevo presidente fue concretar el proceso de reestructuración que ya se estaba debatiendo a fin de saldar el malestar que había en las instituciones de Buenos Aires respecto al rol que debía asumir FEDITALIA en la estructura organizativa de la comunidad.[1]
Su programa se basaba en dos ejes: uno enfocado en los reclamos de los inmigrantes italianos; y el otro, en la transformación del asociacionismo. Por un lado, Pallaro manifestaba que era necesario revalorizar la “asistencia en el verdadero sentido de la palabra”. Esto incluía diversas áreas tales como el deporte, la cultura y las distintas actividades recreativas en general; también asumía el compromiso de trabajar para que el Estado italiano mejorase las condiciones en las que se encontraban los casi dieciocho mil pensionados italianos en la Argentina. Por otra parte, con relación a la política asociativa por desarrollar, el nuevo presidente consideraba que había que llevar a cabo una actualización de los objetivos para los cuales FEDITALIA había sido conformada. Según él, esto debía discutirse en un congreso extraordinario que se había comprometido a organizar.[2]
Pallaro se mostró como un activo presidente durante los primeros meses de su gestión. Al poco tiempo de asumir, logró entrevistarse con el presidente de Italia, Giovanni Leone, aprovechando el relanzamiento de la Federazione Mondiale della Stampa Italiana all’Estero.[3] La impresión generalizada que la comunidad italiana de Buenos Aires tenía de Pallaro era sumamente positiva. Su dinámica gestión estaba respaldada por un Consejo Directivo representativo de diversos sectores de la comunidad. Para citar un ejemplo, mencionaremos que el grupo dirigente que reunía a líderes de izquierda contaba con Ferdinando Aloisio como consejero suplente –quien por aquel tiempo estaba postulado como consultor en Roma, cargo que finalmente obtendría–. El principal órgano de difusión de este grupo más contestatario, el periódico L’Eco D’Italia, también se mostraba muy optimista respecto del nuevo presidente y valoraba positivamente la juventud y pluralidad de los nuevos representantes de FEDITALIA,[4] aunque luego resultaría muy crítico de la gestión.
Al año siguiente de asumir la presidencia, Pallaro logró convocar al IV Congreso General de FEDITALIA, donde, entre otras cuestiones, se elaboró una nueva reforma del estatuto. A partir de ese momento, esta institución se constituyó como una confederación y se ubicó por sobre las distintas federaciones.[5] Este logro había demandado más de tres años de trabajo y abarcó los mandatos de cuatro presidentes. Sin dudas fue uno de los grandes hitos de su gestión, ya que logró superar los sostenidos enfrentamientos dirigenciales.
El IV Congreso General Extraordinario se llevó a cabo durante los días 27 y 28 de julio de 1973. Estuvo atravesado por la reforma estatutaria que dio lugar a que FEDITALIA se convirtiera en una confederación para nuclear a las distintas federaciones de forma progresiva. Desde la prensa italiana, se anunciaba la realización de este congreso como un evento clave para la comunidad, destacando que permitiría reactivar al grupo luego de tantos años de estancamiento. El objetivo principal sería adecuar la institución al nuevo contexto que atravesaba el asociacionismo italiano de la Argentina procurando la incorporación de nuevas generaciones. También se destacaba la importante cantidad de líderes, dirigentes, representantes oficiales y empresarios que participarían.[6]
Imagen 4. IV Congreso General Extraordinario de FEDITALIA

Fuente: revista FEDITALIA, número especial, Buenos Aires, 1973, p. 12.
La realización del IV Congreso resultó sumamente complicada, ya que habían comenzado a surgir varias federaciones y se presentaban algunos enfrentamientos entre los líderes. Así lo manifestaba el propio presidente de la Federación, Luigi Pallaro:
La organización del Congreso no fue fácil; si se considera que las cientos de instituciones italianas están dispersas en un área cuya extensión excede nueve veces la de Italia, si se considera que durante años no ha habido contacto entre FEDITALIA y muchas de estas instituciones, si se considera que, en las últimas décadas, se han establecido varias federaciones tanto regionales como de otros géneros, con las cuales era apropiado y necesario establecer un compromiso unificado, entonces resultará evidente la complejidad y la multiplicidad de problemas que conllevó la organización del Congreso. Para restablecer contactos y superar malentendidos, el presidente de FEDITALIA y otros miembros y colaboradores del Consejo Directivo han visitado a dirigentes de algunas instituciones importantes de las distintas provincias. A veces uno se enfrentaba a la resistencia y el recelo, bajo un clima de escepticismo y desconfianza, pero entonces las reservas cayeron y, gracias al espíritu de comprensión y de colaboración de todos, se ha llegado al Congreso [traducción del autor].[7]
Esto nos permite tener algunas certezas acerca de cómo fue el proceso de reunificación de FEDITALIA que, apoyando a los nuevos espacios de poder como las federaciones que iban surgiendo, favoreció su proliferación. Podemos afirmar que la forma en que esta institución consolidó y aumentó su rol central en el asociacionismo fue validando estos nuevos espacios de decisión y reconociendo tanto a los presidentes de las federaciones, como a las instituciones a las que representaban. Así, superadas las disputas entre los líderes, estas instituciones fueron incorporándose paulatinamente a la nueva confederación. En total estuvieron representadas en el IV Congreso ciento ochenta y nueve asociaciones, de las cuales ciento nueve pertenecían a la Ciudad de Buenos Aires y a la provincia de Buenos Aires.[8]
Además de la comisión que estaba a cargo de la reforma del estatuto, se conformaron las siguientes: Problemas de Asistencia a los Italianos de Argentina; Actividad Deportiva y Uso del Tiempo Libre; Ejercicio del Voto y la Ciudadanía; y Problemas Culturales. La lucha por el derecho al voto para los ciudadanos en el extranjero ocupó un rol importante en el evento, en consonancia con los debates que estaban llevándose a cabo en la comunidad.
Este encuentro contó con la presencia de Ferdinando Storchi, diputado por la Democracia Cristiana (DC) y presidente del Comité Parlamentario Italiano para la Emigración, invitado al país especialmente por FEDITALIA. En su discurso a la comunidad, el diputado hizo hincapié en algunos de los temas que eran de interés para el grupo, como, por ejemplo, la falta de financiamiento a la Ley n.º 153, que promovía el desarrollo de la lengua italiana para los emigrantes y la necesidad de implementar un convenio de doble ciudadanía con la Argentina. Sin embargo, manifestó que la forma más dinámica de sostener los vínculos entre Italia y los emigrantes sería a través de los gobiernos regionales, que ya estaban llevando adelante sus propias políticas.[9]
Uno de los fundamentos esgrimidos por la propia institución para llevar adelante la reforma estatutaria durante este IV Congreso se basó en el reconocimiento de que la representación de todo el asociacionismo italiano de la Argentina por parte de FEDITALIA “fue de mayor o menor relieve, en función de la personalidad de su presidente y por la deficiencia del instrumento que fundamentalmente regula y determina el gobierno y la acción de la FEDITALIA, su Estatuto”. Para remediar esta situación, se proponía, además de la representación por medio de federaciones, dividir el territorio nacional en quince circunscripciones y que cada una de ellas eligiera un representante para formar parte del Consejo Confederal. A su vez se crearía el Consejo Consultivo, compuesto por entidades y personas que constituyeran “el más amplio espectro de la Colectividad italiana de la Argentina”.[10]
A partir de esto, podemos realizar tres observaciones. En primer lugar, el reconocimiento de la propia institución de que el rumbo de FEDITALIA estuvo determinado por los líderes que lo condujeron. Los proyectos de los dirigentes que estuvieron al frente de la Federación no siempre contaron con el respaldo de los representantes de rango medio, por lo que tendieron a desalentar el dinamismo y funcionamiento de la estructura asociativa. En este sentido, se reafirma el carácter verticalista que tuvo FEDITALIA y que provocó, en determinados momentos, el alejamiento de muchas asociaciones que no se sentían representadas. En segundo lugar, observamos que la necesidad de crear espacios de participación para las instituciones italianas del interior del país ponía de relieve la demanda de muchos dirigentes italianos de las distintas provincias respecto a la necesidad de contar con espacios de participación. A partir del análisis de largo plazo que hicimos durante nuestra investigación, entendemos que, pese a las demandas, estas dos características no lograron revertirse en lo inmediato a pesar de las propuestas mencionadas. En tercer lugar, la creación del Consejo Consultivo, en el que muchos podían participar a título personal, fue una invitación para que algunos de los empresarios italianos que tenían un peso importante en la institución sin detentar cargos representativos pudieran ser incorporados a la estructura formal de la Federación.
Uno de los puntos más sobresalientes que podemos observar al analizar este evento es el evidente posicionamiento de FEDITALIA como representante de la comunidad italiana de la Argentina ante el gobierno peninsular. Los reclamos para impulsar una ayuda a la prensa, a las escuelas y a la difusión del idioma y por una nueva legislación sobre los derechos de los ciudadanos italianos en el extranjero, sumados a la posibilidad de participar en las elecciones internas, fueron cuestiones que se discutieron abiertamente en el congreso y que no necesariamente hicieron al funcionamiento de la Federación.[11]
Con el establecimiento de un nuevo marco legal en la década de 1970, la situación política y social de las comunidades italianas en el extranjero cobró suma importancia para el Estado italiano. Varias de las demandas realizadas por los emigrados durante la primera Conferenza Nazionale dell’Emigrazione, que tuvo lugar en Roma en 1975, como la instauración de una pensión y el financiamiento a diferentes espacios de participación, fueron implementadas durante las últimas décadas del siglo xx. Por otra parte, estas acciones consolidaron una forma de relación indirecta entre el gobierno y la comunidad emigrada a través de los líderes de asociaciones y representantes y dejaron de lado a la población que no participaba activamente de estos espacios, al tiempo que legitimaron las distintas prácticas de los grupos dirigentes. Podemos sostener que esta forma de vincularse con los emigrados se extendió hasta la instauración del derecho al voto italiano para los residentes en el extranjero en 2003.[12]
El proceso de organización y participación de la comunidad italiana realizado por FEDITALIA durante 1973 y 1974 para la Conferenza Nazionale dell’Emigrazione de 1975 la posicionó como la institución más importante del asociacionismo de la comunidad italiana en la Argentina. En 1980 se llevó a cabo en Córdoba un nuevo Congreso de FEDITALIA que puso de relieve la necesidad de incorporar a los jóvenes a distintos espacios de representación.
El 17 de mayo de 1980, en la ciudad de Córdoba, tuvo lugar el V Congreso General Extraordinario de FEDITALIA. Su particularidad radica en que resultó ser el último en realizarse, reflejando el aletargamiento del asociacionismo italiano en la Argentina. Además, fue el único que se realizó en el interior del país como respuesta a la demanda de instaurar mecanismos de participación que acercaran la institución a las comunidades más alejadas de Buenos Aires.
Uno de los primeros antecedentes del congreso fue la reunión del Consejo Confederal de FEDITALIA en la ciudad de Mendoza, desarrollada durante los días 25 y 26 de mayo de 1979. El principal motivo del encuentro fue la conformación de la Federación Cuyana de Instituciones Italianas en la última gran provincia argentina que aún tenía pendiente la creación de una federación de asociaciones italianas. Además de la aceptación de la convocatoria al congreso del año venidero, el consejo emitió un documento donde señalaba que los italianos en el extranjero todavía no podían votar en las elecciones de su propio país, mientras que los inmigrantes europeos residentes en la Argentina iban a poder hacerlo para las elecciones del Parlamento continental.[13]
Los temas tratados en el V Congreso fueron la reforma del estatuto y la difusión de la cultura italiana en la Argentina a través de sus múltiples manifestaciones. Estuvieron presentes doscientas veintiocho instituciones del país. En su discurso inaugural, el presidente de la institución, Luigi Pallaro, manifestó la necesidad de que el gobierno argentino integrara las asociaciones mutuales al sistema de salud, por tratarse de instituciones centenarias que habían perdido su función social.[14]
Al igual que en el anterior congreso, este contó con la presencia del parlamentario Ferdinando Storchi, a quien, en su discurso inaugural, el presidente de FEDITALIA le pidió que Italia continuase con el sostenimiento de la obra que los emigrantes habían llevado a cabo en la Argentina; sostén que debía expresarse en el financiamiento económico para la promoción de cursos del idioma italiano, en la creación de nuevas bibliotecas, en el apoyo al deporte y al desarrollo de conferencias, y en la “asistencia” a los emigrados de mayor edad. Este último reclamo era una clara referencia a la instauración de una pensión para los emigrantes italianos en el exterior.[15]
Del congreso participaron las federaciones italianas correspondientes a las circunscripciones consulares de Mar del Plata, Bahía Blanca, La Plata, Buenos Aires, Rosario, Córdoba y Mendoza –esta última, conformada el año anterior a esta convocatoria–; las federaciones italianas regionales de Abruzo, Calabria, Basilicata, Las Marcas, Molise, Piamonte, Sicilia, Trento, Véneto; y las sectoriales de las asociaciones Dante Alighieri, FACIA y de Excombatientes. En total fueron diecinueve federaciones, dando cuenta de que, durante el transcurso de siete años desde que se había decidido transformar a FEDITALIA en una confederación, la nueva estructura del asociacionismo italiano estaba consolidada.[16]
Si bien ciertos temas, como el derecho al voto para los ciudadanos italianos en el extranjero, la crisis financiera que atravesaba la mayoría de las instituciones y la implementación de una pensión a los emigrantes estuvieron presentes en el tratamiento de sus respectivas comisiones, un singular debate tuvo lugar en torno al carácter que debía adoptar FEDITALIA. Una opinión con fuerte consenso sostenía que la Confederación debía congregar exclusivamente federaciones y que las asociaciones que aún estaban afiliadas a esta institución tendrían un plazo de tres años para afiliarse a una federación, ya sea a la que correspondiera según su circunscripción consular, regional o bien sectorial. El problema se daba en ciertas zonas del país, como la Patagonia o el noroeste, donde las asociaciones estaban muy alejadas entre sí. Sería tarea de FEDITALIA, según esta propuesta, promover el desarrollo de federaciones para lograr este objetivo,[17] ya que algunos afirmaban que, si FEDITALIA continuaba afiliando asociaciones, entraría en competencia directa con las distintas federaciones. Otros creían que esta propuesta era determinante para que la Confederación tuviera un carácter verdaderamente federal; incluso, aunque con menor consenso, se propuso cambiar su nombre a UNITALIA. Por el contrario, había quienes opinaban que, a pesar de que lo ideal era que las asociaciones formaran parte de una federación asociada a FEDITALIA, esto no debía ser llevado a cabo por medio de un mecanismo forzoso. Finalmente, y ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo luego de un arduo debate, se decidió presentar las dos mociones del Congreso a la próxima Asamblea Federal para decidir sobre esta cuestión.[18]
Esto nos permite dar cuenta del grado de complejidad que tuvo la implementación de una nueva estructura apoyada en las pujantes federaciones del interior. Si bien FEDITALIA ya no tenía asociaciones afiliadas desde la década de 1990, el proceso de conformación de una confederación no se llevó a la práctica de forma inmediata.
Por otra parte, con el financiamiento de las distintas regiones italianas a las asociaciones en el extranjero a partir de la década de 1980, aumentó la participación de los inmigrantes italianos de Argentina y de sus descendientes en estos espacios. Asimismo, surgieron nuevas asociaciones y se llevaron adelante diversos congresos, lo cual dinamizó a las comunidades. Esta ayuda económica para sostener diversas actividades turísticas o culturales por parte de los gobiernos regionales fue determinante para reforzar sus identidades hacia fines del siglo xx.[19]
El apoyo de Italia a una sanción hacia la Argentina ante el estallido de la guerra de Malvinas en 1982 originó un nuevo escenario que puso en evidencia el dinamismo y el nivel de organización de FEDITALIA –y de la comunidad italiana en la Argentina–. Rápidamente la Confederación emitió telegramas a distintas autoridades de los gobiernos argentino e italiano para comunicar la preocupación de los italianos residentes en este país sudamericano por Italia. Además, se recolectaron firmas y se realizaron diferentes eventos en solidaridad con la causa Malvinas. La principal muestra de organización e incidencia política de los líderes de la comunidad fue la conformación del Comité de Italianos por la Paz Justa, cuyo propósito era concientizar al gobierno italiano de no apoyar las sanciones a la Argentina.[20]
Contrariamente al activismo demostrado durante la guerra de Malvinas, los periódicos italianos reflejaron tardíamente la conflictividad social, la represión y las violaciones a los derechos humanos por parte del Estado argentino durante la última dictadura militar. Un interesante aporte al respecto es el que realizó Bertagna cuando señala que los periódicos italianos no estuvieron ajenos al control y a la censura sobre los distintos medios de comunicación de esta época en la Argentina.[21] Fue recién a fines de 1982 y comienzos de 1983 cuando aquellas publicaciones italianas comenzaron a mostrar noticias sobre los detenidos desaparecidos de origen italiano, a partir de las denuncias emprendidas por el gobierno peninsular.
De todas formas, es importante destacar la participación que desempeñaron determinados miembros de la comunidad italiana durante la dictadura militar y el proceso de recuperación democrática. Resulta necesario mencionar que la ausencia de referencias en estos periódicos a los crímenes cometidos por el gobierno militar y el tardío pronunciamiento de FEDITALIA no reflejan el comportamiento del resto de la comunidad. Funcionarios oficiales, corresponsales y distintos líderes de los italianos en la Argentina han denunciado la desaparición de personas y la represión estatal.[22]
Retornando a la trayectoria de FEDITALIA, debemos mencionar que en 1988 tuvo lugar en Roma la Seconda Conferenza Nazionale dell’Emigrazione. Durante los primeros días de junio, se organizó en Buenos Aires la Pre-Reunión de la Conferencia de América Latina, donde se conformaron las comisiones de debate. Muchas de las demandas realizadas durante la Conferencia por los ciudadanos italianos residentes en el extranjero, como la instauración de una pensión y el financiamiento a diferentes espacios de participación –que aún estaban pendientes–, fueron otorgadas por el Estado italiano luego de este segundo evento.[23]
En la década de 1990, FEDITALIA fue presidida por Daniel Romanini (1989-1994) y Gaetano Scerbo (1994-1996) hasta el retorno al cargo de Luigi Pallaro en 1996. Esta fue una etapa marcada por la lucha por el derecho al voto para los ciudadanos italianos residentes en el extranjero, que se implementó luego a través de la Ley n.º 459 del año 2001, también conocida como Ley Tremaglia, en referencia al ministro Mirko Tremaglia.[24] Una vez logrado el reconocimiento a la doble ciudadanía, la asistencia previsional, el apoyo al asociacionismo y a los periódicos “étnicos”, los dirigentes de la comunidad aspiraron a lograr la participación política italiana por la cual habían reclamado durante más de treinta años.
Sin embargo, el envejecimiento natural de los inmigrantes y la falta de dinamismo de la gran cantidad de asociaciones nuevas surgidas durante la década de 1980 y principios de 1990 no lograron revertir el aletargamiento de la comunidad desde la perspectiva del asociacionismo. Este período estuvo atravesado por la profunda crisis económica y social de la Argentina que derivó en que muchos hijos y nietos de italianos reconocieran este aspecto de su identidad desde una perspectiva instrumentalista.[25] La posibilidad de acceder a la ciudadanía italiana implicaba la oportunidad de emigrar del país o bien de obtener becas de estudio y viajes turísticos que ofrecían los gobiernos de las distintas regiones italianas.
Quizás el cambio más importante a nivel institucional de aquel período fue la reforma estatutaria de 1995, en la que se estableció que los representantes de las asociaciones ante FEDITALIA debían ser un hombre, una mujer, y un joven de hasta treinta y cinco años. Asimismo, comenzaron a realizarse los congresos de jóvenes italianos en la Argentina. Consideramos que esto tenía como propósito abrir las puertas a nuevas generaciones de italoargentinos para participar activamente en el asociacionismo, algo que –como analizaremos en los siguientes capítulos– en la práctica no se concretó de inmediato.
Hacia fines del siglo pasado, el asociacionismo aún continuaba siendo un espacio importante para la relación entre el Estado italiano y la comunidad emigrada a través de los consulados y los Comitati degli Italiani all’Estero (COMITES).[26] Sin embargo, la instauración del derecho al voto italiano para los residentes en el extranjero en 2003 modificó esta situación. La participación de miembros de la comunidad italiana en órganos de gobierno y partidos políticos, fundamentalmente italianos, pero también argentinos, cambió la forma de relacionarse de la comunidad con el país de origen y de destino.[27]
La tardía renovación de autoridades de FEDITALIA tuvo lugar en 2018 con la presidencia de Julio Croci, confirmando el surgimiento de un nuevo tipo de liderazgo. El perfil del empresario inmigrante italiano que había predominado a partir de la década de 1950 ya no tuvo representación en este grupo. Al respecto, en sucesivos capítulos desarrollaremos la idea de que es posible pensar que los hijos y nietos de los inmigrantes italianos comenzaron a tener una activa participación en la política partidaria tanto en Argentina como en los partidos que se conformaron para las elecciones parlamentarias italianas y que se mostraron como los nexos naturales entre las sociedades de ambos países.
En julio de 2020, Croci renunció a la presidencia de FEDITALIA para incorporarse a la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y radicarse en Panamá. Ante esta situación asumió el cargo vacante la vicepresidenta Florencia Caretti, quien participaba desde joven en la Asociación de Mutuo Socorro Unión Ossolana de Buenos Aires y en la Federación de Asociaciones Piamontesas Argentinas (FAPA), convirtiéndose en la primera mujer en ejercer la presidencia, con la particularidad de ser menor de treinta y cinco años, lo que representó un importante avance de las mujeres y los jóvenes en cargos ejecutivos.
Este breve análisis refleja los sólidos lazos que hubo entre grupos dirigentes y dueños de periódicos de la comunidad italiana durante el período de estudio, ya sea que estuvieran ligados a la conducción de FEDITALIA o fueran opositores a esta. A pesar de la pérdida de lectores hacia fines de la década de 1960, estas publicaciones han logrado sostenerse en el tiempo gracias al financiamiento externo, privado o estatal, aunque esta no es la única explicación posible.[28] Sin dudas, el reconocimiento en el grupo y la conquista de un espacio en la comunidad italiana de la Argentina a lo largo del tiempo se mantuvieron vigentes hacia principios de este siglo.
6.2. Los vínculos entre líderes y dirigentes políticos durante la década de 1970
A partir de la década de 1970, los lazos entre los líderes de la comunidad italiana en la Argentina y miembros de los distintos partidos políticos italianos comenzaron a tener mayor relevancia. Durante este período cobró visibilidad una marcada división entre dos sectores dirigenciales del asociacionismo italiano de Buenos Aires que confrontaron en diversos espacios públicos. Lo que pretendemos demostrar en este apartado es que, más allá de los vínculos establecidos entre dirigentes y funcionarios diplomáticos, los líderes tuvieron relaciones interpersonales con distintos actores de la política italiana que fueron sumamente importantes a la hora de respaldar sus proyectos dirigenciales.
Recordemos brevemente los dos grupos que mencionamos anteriormente y sus características. Por un lado, estaban aquellos representantes de los espacios más tradicionales del asociacionismo italiano de Buenos Aires, quienes habían conformado un sólido bloque desde mediados de la década de 1960 y actuaban como representantes de todos los italianos en la Argentina ante los organismos oficiales. Su periódico de difusión era, hasta 1976, el Corriere degli Italiani y, luego, Tribuna Italiana. Debido a la importancia de las instituciones que dirigían, establecieron lazos personales con funcionarios y miembros del gobierno italiano, principalmente de la Democracia Cristiana (DC), que por aquellos años era la fuerza política preponderante.[29]
Enfrentado a estos dirigentes, había un grupo de líderes que representaban espacios de la comunidad italiana más acotados y que tenían un posicionamiento político e ideológico opuesto al anterior en muchos de los temas que desarrollaremos a lo largo de este capítulo. Estos líderes se caracterizaron por actuar públicamente en diversos ámbitos donde confrontaban con el grupo dirigente más poderoso. Su principal medio de divulgación era L’Eco D’Italia.[30] A pesar de estar concentrados en determinados ámbitos, estos dirigentes establecieron vínculos personales con miembros del Partido Comunista Italiano (PCI) y del Partido Socialista Italiano (PSI), lo que les permitió contar con un capital político de suma importancia.[31] Si bien no tenían el respaldo que otorgaba representar a los espacios más relevantes de la comunidad de Buenos Aires, lograron consolidarse en instituciones que trascendían la esfera nacional y que analizaremos a continuación.
En primer lugar, debemos mencionar al Istituto Nazionale Confederale di Assistenza (INCA), dependiente de la Confederazione Generale Italiana del Lavoro (CGIL). Como consecuencia del proceso de reconstrucción de posguerra, en 1945 la CGIL tomó la decisión de contar con una institución propia para la asistencia de los trabajadores. De esta manera, amparada en la legislación italiana, en 1947 conformó el Patronato INCA, facultado para defender los derechos de los ciudadanos italianos inclusive en el extranjero. Su objetivo principal es brindar asistencia en materia laboral y asesoramiento para obtener los beneficios de seguridad social, de salud y de atención social. Con el tiempo, el INCA se fue consolidando en el territorio de la península y en aquellos países con mayor presencia de emigrantes italianos.[32] En la Argentina tenía oficinas en Buenos Aires, Rosario, La Plata, Mar del Plata, Quilmes y Villa Bosch, entre otras ciudades. Por depender de la CGIL, los líderes que estuvieron al frente del INCA en la Argentina contaban con fuertes vínculos con dirigentes políticos del PCI y del PSI, entre los que se destacaron Ferdinando Aloisio, Filippo Di Bendetto, Alfredo Bossio y José Cascardo, entre otros.[33]
La Federazione Italiana Lavoratori Immigrati e Famiglie (FILEF) surgió en Italia en 1967, cuando había cerca de ocho millones de trabajadores italianos en el extranjero, para atender los problemas de los emigrantes italianos y lograr la implementación de políticas específicas, para lo cual se fueron instalando sedes en los distintos países de emigración.[34] En la publicación de su revista mensual Emigrazione, que se editaba en Roma, se pueden ver informes sobre la situación de los inmigrantes italianos en la Argentina desde 1973, así como denuncias frecuentas sobre la violación a los derechos humanos.[35]
Luego de presentar los sectores dirigentes, sus ámbitos de influencia y sus vínculos políticos, nos proponemos analizar uno de los momentos de mayor enfrentamiento entre estos dos grupos, que transcurrió durante el desarrollo de las reuniones preliminares de la Conferenza Nazionale dell’Emigrazione (CNE) de 1975. Con dos años de anticipación, FEDITALIA había comenzado a realizar actividades y reuniones de preparación en distintas ciudades del país, tendientes a definir las diferentes deliberaciones sobre los temas que se iban a tratar. El 26 de mayo de 1974, se celebró la Asamblea General de Buenos Aires en el santuario Nuestra Señora Madre de los Emigrantes, ubicado en la calle Necochea 330 de la Ciudad de Buenos Aires.[36] Estuvo presidida por el presidente de FEDITALIA, Luigi Pallaro, y también contó con la presencia del diputado Luigi Granelli (DC), secretario de Asuntos Exteriores de Italia y máximo responsable de la organización de la CNE. Acompañando a Granelli, estuvieron los diputados Ferdinando Storchi (DC), Paolo Vittorelli (PSI), Vincenzo Gorghi (PCI), Franco Folchi (DC) y Gino Birindelli (MSI). Desde FEDITALIA se organizó el trabajo en diferentes comisiones: Trabajo, Previsión Social y Asistencia, a cargo de Ferdinando Aloisio; Seguridad Jurídica, a cargo de Girolamo Vecchiarelli; Educación y Cultura, a cargo de Leonardo Alterisio; Medios de Comunicación, a cargo de Mario Basti; y Representación, a cargo de Vittorio Fabrizi. Aquí vemos que había dirigentes de ambos grupos en la conducción de las comisiones.[37]
Para octubre de ese año, L’Eco D’Italia incorporó un artículo de opinión de Giuliano Pajetta, miembro de la oficina de migraciones del Partido Comunista Italiano (PCI), en el que llamaba a revalorizar la CNE instando a que esta asumiera el abordaje de distintos problemas que en principio iban a ser omitidos. Principalmente lamentaba la falta de representación de los trabajadores, ya que los que iban a oficiar de delegados serían personas cercanas a las autoridades diplomáticas en los distintos países. Sin embargo, destacaba como única e importante excepción el caso de los italianos en Argentina, ya que en esta comunidad se había observado un rol activo de “nuestros compañeros y amigos”.[38] En diciembre de 1974, FEDITALIA se reunió en la ciudad de Villa Regina, Río Negro, con vistas al desarrollo de la Conferencia. En dicha reunión se fijó un máximo de treinta y cinco delegados por parte de la Argentina.[39]
En febrero de 1975, L’Eco D’Italia publicó el listado de representantes de Argentina en la CNE e informaba la creación de un comité especial para ejercer dicha tarea: el Comitato dell’Emigrazione Italiana in Argentina, formado por la mayoría de los dirigentes ya mencionados: Aloisio, Fabrizi, Vecchiarelli, Alterisio, Pallaro y Bertoncelli, entre otros, quienes se comprometieron a presentar en la CNE los temas surgidos durante la etapa de preparación.[40]
Posteriormente, se dio una interesante disputa entre los dos sectores dirigenciales respecto a la representación de la comunidad italiana de la Argentina en el evento. Por tal motivo, luego de la elección, se decidió publicar un listado con el nombre de cada representante, su lugar de residencia y su profesión para demostrar que provenían de diferentes estratos sociales y localidades.[41]
La CNE se desarrolló en Roma entre los días 24 de febrero y 1 de marzo. Contó con cuatro comisiones para abarcar el tratamiento de los distintos problemas de los trabajadores en el extranjero. Las comisiones sesionaron en jornadas de un día que se dividieron en dos turnos cada una, presididas por un ministro de gobierno. Tres de ellas contaron con un supervisor que actuaba como representante de los migrantes. Más allá de los acuerdos establecidos, la organización y preparación de este evento puso de manifiesto algunos enfrentamientos entre ambos grupos, pero también demostró la gran capacidad de organización de la comunidad italiana de la Argentina a partir de su estructura asociativa.
Por aquellos años, tanto el INCA como la FILEF, que eran los espacios institucionales más combativos, estuvieron presididos por Ferdinando Aloisio. A pesar de haber participado en la etapa preparatoria de la CNE, Aloisio entendía que una parte de la dirigencia italiana en la Argentina estaba avanzando contra los sectores de izquierda de la comunidad, aprovechando la conflictividad social de la época. En una carta enviada a su amigo Giuliano Pajetta, le informaba que la reelección de Pallaro al frente de FEDITALIA en 1974 había puesto en evidencia una “cruzada anticomunista” que se articulaba con la “derecha clerical fascista”.[42]
Con el funcionamiento de bandas parapoliciales de derecha en la Argentina a mediados de la década de 1970, el grupo dirigente del asociacionismo italiano cercano al PCI y al PSI se mostró comprometido con los familiares de los italianos desaparecidos, lo que le valió severas consecuencias,[43] como los daños provocados a las oficinas del INCA en septiembre de 1974, y la amenaza velada de que serían incendiadas en otra oportunidad.[44] Por aquellos años, el Patronato INCA fue uno de los primeros en realizar un registro de los ciudadanos italianos desaparecidos para enviarlo a Italia.[45] Luego del fallecimiento de Aloisio, quien no superó una intervención coronaria en 1975, la presidencia del INCA y de la FILEF recayó en Filippo di Benedetto.[46]
Si el contexto de represión y persecuciones políticas en la Argentina ya era sumamente complicado para los dirigentes italianos de izquierda, empeoró con la última dictadura militar. Durante los primeros años posteriores al golpe de Estado de 1976, los vínculos entre funcionarios gubernamentales de Italia y Argentina fueron muy importantes, ya que destacados miembros del gobierno militar argentino y miembros del gobierno italiano pertenecieron a la logia Propaganda Due (P2).[47] Hasta 1978 los militares contaron con el respaldo del gobierno italiano y, por lo tanto, las autoridades diplomáticas y los organismos oficiales italianos en el país tenían la orden de no inmiscuirse en asuntos internos de la Argentina. Esta postura fue la línea que adoptó el embajador de Italia en la Argentina, Enrico Carrara.[48]
A pesar de esto, el vicecónsul italiano en Buenos Aires, Enrico Calamai, consolidó una red para ayudar a los perseguidos políticos italianos y sus descendientes a exiliarse del país. Sus principales acciones consistían en realizar las gestiones administrativas, la obtención de pasajes y la documentación. Al vicecónsul se le sumó Filippo di Benedetto aportando sus contactos políticos con el PCI y actuando de nexo entre las víctimas de la represión y Calamai. Junto a ellos estuvo el corresponsal del Corriere della Sera en Buenos Aires Giangiacomo Foà, encargado de brindar la información necesaria. Gracias a su compromiso político y humanitario, fue posible que muchos perseguidos pudieran exiliarse en Europa.[49]
Con la asunción del socialista Sandro Pertini a la presidencia de Italia, la relación entre ambos países se vio alterada, ya que en varias oportunidades el nuevo presidente instó al gobierno militar a terminar con los crímenes de Estado y se mostró cercano a los organismos de derechos humanos.[50] El cambio de postura del nuevo gobierno italiano con respecto a la situación que estaba padeciendo la sociedad argentina se manifestó también en una renovación de las autoridades diplomáticas. En 1979 Umberto Bozzini fue nombrado embajador, pero las declaraciones públicas del nuevo diplomático tuvieron un carácter ambivalente y hacen presuponer que no se evidenciaron cambios profundos en lo inmediato.[51]
De todas formas, en enero de 1982, un grupo de senadores, diputados y personalidades de Italia publicó en el diario Clarín una solicitada titulada “A causa de la situación de millares de ‘detenidos-desaparecidos’”. A continuación, transcribimos el cuerpo del texto:
LOS FIRMANTES,
CONSIDERANDO:
1- La particular situación en que viven las familias de millares de Detenidos-Desaparecidos por razones políticas y sindicales, que fueron arrancados inermes de sus casas, de sus lugares de trabajo o de estudio o de la vía pública;
2- La absoluta responsabilidad que el gobierno mismo ha asumido con respecto a tales hechos;
3- La exigencia por parte del gobierno, de que el pueblo –incluidos los familiares de los ‘desaparecidos’– acepte como un hecho legítimo la existencia de ‘Detenidos-Desaparecidos’ y hasta la muerte presunta de los mismos;
4- Que para concurrir al ‘Dialogo político’ las autoridades argentinas determinan que se convaliden todos los actos represivos cometidos durante los cinco últimos años en nombre de la ‘Seguridad Nacional’.
DECLARAN:
Que ante los hechos incompatibles con las más elementales normas humanitarias y legales establecidas por la Constitución Nacional Argentina;
el silencio resulta inaceptable para una sociedad democrática y es rechazado por la conciencia ética universal.
SOLICITAN:
QUE EL GOBIERNO PUBLIQUE LA LISTA COMPLETA DE LOS DETENIDOS DESAPARECIDOS Y QUE DECLARE EL LUGAR EN QUE SE ENCUENTRAN DETENIDOS.[52]
Entre las firmas se destacan las de representantes de distintas fuerzas políticas, como Giovanni Spaldoni, secretario general del Partido Republicano Italiano; Flaminio Piccolini, secretario general de la Democracia Cristiana; Enrico Belinguer, secretario general del Partido Comunista Italiano; Benedetto Craxi, secretario general del Partido Socialista Italiano; entre otros. Es preciso señalar que, entre los firmantes destacados, no aparece ningún miembro del Movimiento Social Italiano.[53]
6.3. La comunidad italiana de la Argentina ante la guerra de Malvinas
A continuación, analizaremos la reacción de la comunidad italiana de la Argentina durante la guerra de Malvinas. Al respecto, los dos grupos dirigentes del asociacionismo actuaron de forma conjunta, con un mismo posicionamiento.[54] En este apartado se pondrán de manifiesto las relaciones personales y los vínculos que los líderes tenían con funcionarios y representantes políticos italianos.
Bajo el título “Malvinas: la colectividad italiana solidaria con el pueblo argentino”, en la portada del periódico Tribuna Italiana se realizó una destacada cobertura sobre la repercusión que había tenido la recuperación de las Islas. El editorial señalaba:
Este espacio reservado normalmente al tratamiento de los problemas de la colectividad italiana en la Argentina se ocupa hoy brevemente de la cuestión Malvinas. Nos ocupamos porque este es un problema de nuestra colectividad. Lo es porque toda nuestra colectividad es solidaria ciento por ciento con el pueblo argentino, al considerar las Malvinas territorio argentino y, por lo tanto, sacrosanta y justa la recuperación de esa parte de la Argentina. Lo es porque en esta circunstancia, tan crucial para la Argentina y, por consiguiente, para los miles de italianos que aquí residen, Italia ha tomado una posición que en la colectividad ha despertado amargura y desdén… [traducción del autor].[55]
El 7 de abril, el Comité de Ministros del Consejo de Europa había elaborado una resolución para exigir el cese de las hostilidades y la retirada inmediata de las fuerzas argentinas de las Malvinas. El 14 del mismo mes, la Comunidad Económica Europea (CEE) impuso un embargo económico contra la Argentina. Ambas resoluciones fueron rechazadas por el gobierno español, que mantenía, y aún mantiene, una disputa de soberanía en Gibraltar con el Reino Unido de Gran Bretaña y que el mismo 2 de abril había emitido una nota oficial abogando por la defensa de la descolonización de las Islas en favor de Argentina. Además, declaraba que las situaciones coloniales existentes eran fuente de posibles tensiones y conflictos, solicitando una solución pacífica de estos a través de la ONU.[56] Por su parte, el gobierno italiano había acompañado las dos resoluciones que sancionaban a la Argentina. Esto ponía a la comunidad italiana de este país en una posición sumamente complicada.
A partir de esta situación, FEDITALIA emprendió una serie de acciones tendientes a demostrar que la posición adoptada por el gobierno italiano no representaba a los inmigrantes en la Argentina. Se giraron telegramas al gobierno argentino para manifestar su pesar por la posición que había tomado Italia y el apoyo a la recuperación de las Islas. Este mensaje sería agradecido por el propio gobierno unas semanas después. Asimismo, se emitió una nota al embajador italiano en la Argentina, Sergio Kociancich, donde se solicitaba que se reviera esta posición.[57]
El 18 de abril, FEDITALIA organizó un encuentro en el Teatro Coliseo de Buenos Aires para demostrar el apoyo de la comunidad italiana al pueblo argentino. Se entonaron las estrofas de ambos himnos y se flamearon banderas de los dos países, mientras el público cantaba “Italia y Argentina un solo corazón”. Luigi Pallaro, presidente de FEDITALIA, manifestó en su discurso que la posición adoptaba por el gobierno italiano no representaba a la comunidad, ya que esta apoyaba la causa Malvinas. Si la pertenencia de Italia a la CEE implicaba un imperativo de solidaridad, resaltaba Pallaro, esta no podía ser a expensas de otra solidaridad: la que tenía el país europeo con el pueblo argentino, en el que “corre sangre italiana por sus venas”.[58]
Imagen 5. Dionisio Petriella y Luigi Pallaro, acompañados por distintos representantes de la comunidad, en el acto organizado por FEDITALIA en apoyo a la Argentina por la guerra de Malvinas

Fuente: “Vibrante manifestazione di FEDITALIA di fervida passione Italo-Argentina”, Tribuna Italiana, Año vi, n.º 246, Buenos Aires, 21 de abril de 1982, p. 1.
A principios de mayo, FEDITALIA envió un telegrama a varios representantes del gobierno italiano, entre los que se destacan el presidente de la República, Sandro Pertini, y el ministro de Asuntos Exteriores, Emilio Colombo. En el mensaje se solicitaba a Italia que, ante el inicio de las acciones militares, emprendiese de forma urgente un llamado por la paz. A su vez, se informaba que, entre los primeros caídos en combate, se encontraban dos soldados cuyos padres eran de nacionalidad italiana.[59] Asimismo, y de forma particular, los empresarios Roberto Rocca, del grupo Techint, y Paolo Sabatini, del grupo Fiat, se hallaban en Roma tratando de revertir la postura del gobierno italiano de apoyo al embargo impuesto por la CEE a la Argentina.[60]
El 12 de mayo, partió hacia Roma el Comité de Italianos por la Paz Justa con el propósito de realizar una serie de encuentros con las máximas autoridades del gobierno. Este comité estaba formado por Antonio Macri, presidente de la Sociedad de Beneficencia del Hospital Italiano; Luigi Pallaro, presidente de FEDITALIA; Dionisio Petriella, presidente de la asociación Dante Alighieri; Bertolo Denaro, presidente de la asociación Cristoforo Colombo; Fausto Brighenti, presidente del Círculo Italiano; Giovanni Rossi, presidente de la Cámara de Comercio Italiana de Buenos Aires; Claudio Bertoncelli, delegado de Asociaciones Cristianas de Trabajadores Italianos (ACLI); Filippo di Benedetto, delegado del Istituto Nazionale Confederale di Assistenza (INCA); y Pasquale Ammirati, delegado del Istituto Fernando Santi.[61] Aquí nuevamente había representantes de los dos grupos dirigentes enfrentados.
Este comité había realizado una serie de actividades previas al viaje. Nuevamente envió un telegrama al presidente de la República de Italia en nombre de todas las instituciones italianas de la Argentina. También comenzó a reunir firmas en apoyo al pedido dirigido al presidente Pertini para que interviniera como mediador en el conflicto. Finalmente, el Comité invitó a todos los inmigrantes italianos que tuvieran familiares o amigos en Italia a que difundieran los derechos legítimos de soberanía que tenía la Argentina sobre las Islas Malvinas.[62]
De este modo, diversas instituciones italianas en el Área Metropolitana de Buenos Aires sirvieron como lugares de recepción para que los inmigrantes italianos se acercaran a dejar sus firmas. También hubo diferentes puntos en el interior del país con el mismo propósito en las ciudades de La Plata, Rosario, Córdoba y Mendoza e incluso se juntaron firmas en la circunscripción consular de Río Negro y Neuquén.[63]
Una vez arribado a Roma, el Comité mantuvo reuniones con el presidente Sandro Pertini, el primer ministro Giovanni Spadolini, el ministro de Asuntos Exteriores Emilio Colombo y el presidente de la Cámara de Diputados. Además, se organizaron reuniones con los líderes de las principales fuerzas políticas, el Partido Demócrata Cristiano, el Partido Socialista y el Partido Comunista, y con representantes sindicales. En una entrevista que mantuvimos con Luigi Pallaro, el entonces presidente de FEDITALIA, comentó que el objetivo de esos encuentros era mostrar los fuertes vínculos que existían entre ambos pueblos y que, por tal motivo, Italia no debía apoyar sanciones a un país donde residía una importante comunidad de emigrados. Incluso mencionó que, al finalizar la charla con el primer ministro, este tomó la decisión de no volver a apoyar las sanciones económicas. Según el entrevistado, Spaldoni tomó el teléfono en presencia del Comité y habló con el representante del gobierno italiano ante la CEE para informarle la decisión.[64]
Luego de este viaje, el 17 de mayo se anunció un nuevo embargo de la CEE contra la Argentina por no desistir del enfrentamiento armado, pero en esta oportunidad ni Italia ni la República de Irlanda lo apoyaron. Era la primera vez que dos de los diez países miembros votaban de forma contraria al resto de los países sobre la causa Malvinas. Al día siguiente Tribuna Italiana tituló “Esta vez Italia ha dicho no a la sanción contra la Argentina”. Junto a esta noticia, aparecía publicada una foto de los miembros del Comité acompañando el titular “Misión cumplida exitosamente por el Comité de Italianos”. Si bien este cambio en la posición del gobierno italiano se percibía con anterioridad, las reuniones llevadas a cabo por el Comité a lo largo de cinco días habían dado su fruto.[65]
Al regreso de su viaje a Roma, Antonio Macri manifestó que el Comité estaba satisfecho por los logros conseguidos, por lo que no tenía razones para seguir con sus actividades. Señaló que el rechazo de Italia a las sanciones europeas se debía exclusivamente a las acciones emprendidas por el Comité. Según su declaración, en cuanto miembro de la CEE, el gobierno italiano en un primer momento había apoyado a Gran Bretaña, pero, al ser informado por el Comité sobre la causa Malvinas y las razones que llevaron a su recuperación, entendió que se trataba de territorio irredento tal como lo eran Trento y Trieste para Italia. Lo que había motivado el cambio de posición del gobierno italiano fue la importancia que tenían los emigrados en la sociedad argentina. Macri exponía que este llamado a la paz por parte de Italia no estaba fundado en intereses económicos, ya que sus principales socios comerciales estaban en Europa. Incluso mencionó las presiones a las que había sido sometido el gobierno italiano, por parte tanto de la CEE como de la OTAN, aunque terminara primando la solidaridad hacia la Argentina.[66]
6.4. La visita de la comisión del Parlamento de Italia y la reacción de los líderes del asociacionismo local
La guerra de Malvinas fue vista por diversos sectores de la sociedad, aún antagónicos, como una posibilidad de regeneración o refundación social.[67] Luego de la guerra, el descrédito de la dictadura militar en la sociedad argentina se acrecentó. Una muestra de esto puede verse en una flexibilización de la censura a la prensa, lo que permitió que las noticias sobre las violaciones a los derechos humanos comenzaran a cobrar mayor notoriedad.[68]
A pesar de que las noticias sobre los crímenes cometidos por la dictadura militar en Argentina estuvieron presentes desde el principio en la prensa de Italia, el tema fue abordado de forma intermitente. Se publicaron varias noticias sobre el accionar de la dictadura argentina, incluso información relacionada con ciudadanos de origen italiano. Sin embargo, el tema no generó el impacto suficiente en la sociedad. Si bien el mundial de fútbol de 1978 había sido una buena oportunidad para abordarlo, no recibió un tratamiento acorde por parte de los cronistas enviados a cubrir el evento. Para 1980 y 1981, las noticias sobre las violaciones a los derechos humanos en la Argentina tenían un tratamiento marginal en la prensa italiana.[69]
La situación cambió radicalmente hacia el último tercio de 1982. Giangiacomo Foà, corresponsal en Buenos Aires del periódico italiano Corriere della Sera, obtuvo de la Embajada de Italia en Argentina una lista compuesta por doscientos noventa y siete ciudadanos italianos desaparecidos durante la dictadura y logró publicarla en su periódico el 31 de octubre de 1982,[70] lo que desencadenó una fuerte reacción de la opinión pública italiana. Por otra parte, marcó el exilio del corresponsal italiano debido a la imposibilidad de garantizar su seguridad en el país.[71]
El impacto que tuvo en la sociedad italiana la publicación de este listado estuvo acompañado por la indignación que causaron las primeras noticias sobre el hallazgo de fosas comunes con cuerpos y restos humanos no identificados. Algunos especulaban que la reacción de Italia se había demorado debido a que se intentaban preservar las relaciones entre ambos gobiernos y mantener los canales de diálogo.[72]
Ante esta situación, comenzó a circular una versión periodística de que un comité parlamentario italiano compuesto por Ferruccio Pisoni y Giovanni Giadresco, del PCI, Marte Ferrari, del PSI, Susanna Agnelli, del Partido Republicano Italiano, Aldo Aiello, radical, y Mirko Tremaglia, del Movimiento Social Italiano, iba a visitar la Argentina. El periódico L’Eco D’Italia informaba a principios de diciembre: “… la Comisión por la Emigración del Parlamento italiano llegará el sábado a Ezeiza para tomar contacto con la comunidad italiana y conocer la situación, en particular en lo que respecta al tema de los desaparecidos”.[73]
A los pocos días, Tribuna Italiana informaba que, el sábado 11 de diciembre, se había llevado a cabo un encuentro del Consejo Confederal de FEDITALIA en el que todos los presentes habían apoyado la moción de calificar la visita como “inapropiada” e “inoportuna”. Al final del encuentro, se aprobó la publicación de un comunicado donde se justificaba esta postura:
Esta moción parte de la premisa de que la colectividad organizada en las cientos de asociaciones que pertenecen a FEDITALIA, a través de las federaciones, expresa plena solidaridad con las familias de los “desaparecidos” en los dramáticos hechos de los últimos años, está asociada a su deseo de que se encontrará pronto una justa solución al grave problema, espera el compromiso de todos los sectores argentinos, desde las fuerzas políticas y sindicales a la Iglesia y a la prensa, para que pronto se arroje luz sobre el problema y se vea coronado por el éxito, y expresa la condición de que la sociedad argentina y sus instituciones están plenamente capacitadas para encontrar la solución adecuada por sí mismas, sin presiones ni injerencias de desconocidos.
En consecuencia, FEDITALIA considera inapropiada la iniciativa parlamentaria italiana si pretende arrojar luz sobre la suerte de unas decenas de ciudadanos italianos desaparecidos, y unos más de trescientos de origen italiano, porque es tarde, porque no está claro cómo encontrar una solución diferente de la general, porque, finalmente, si bien el derecho y deber de Italia de proteger a los ciudadanos italianos residentes en otros países es innegable, esta protección debe ser oportuna y ejercida en las formas previstas para las relaciones entre países amigos [traducción del autor][74].
El gobierno militar estuvo al tanto de este posicionamiento y trató de usarlo en su favor enviándolo a la Embajada de Argentina en Italia para su difusión.[75] El viernes 17 de diciembre, el comité del Parlamento italiano llegó a la Argentina y mantuvo una importante reunión con los dirigentes de la comunidad italiana de la Argentina en el Consulado italiano de Buenos Aires. Entre los presentes se encontraban representantes de los dos grupos dirigentes de la comunidad italiana que estaban enfrentados, como Luigi Pallaro (FEDITALIA), Dionisio Petriella (Dante Alighieri), Antonio Macri (Sociedad de Beneficencia del Hospital Italiano), Giuseppina Mainieri (Federación de las Instituciones Italianas de Buenos Aires), Filippo di Benedetto (INCA), José Cascardo (FILEF), entre otros. Según la reconstrucción periodística, el diputado Pisoni destacó que la iniciativa era de carácter parlamentario, no gubernamental, y que el viaje había nacido como “una respuesta lógica a la profunda impresión que despertó en la población italiana la publicación de la lista italiana de desaparecidos”. También adelantó que se conformaría una comisión parlamentaria para visitar la Argentina en marzo o abril a fin de “ayudar a esclarecer este grave problema y examinar todas las demandas de la comunidad en contacto con sus representantes y exponentes”.[76]
Posteriormente, los dirigentes de la comunidad italiana expusieron sobre las problemáticas generales del grupo, para luego dar paso al tema de los desaparecidos de origen italiano. Consideramos que esto es muy importante, ya que refleja la prioridad que la mayoría de los dirigentes tenían sobre los temas por tratar y denota claramente que los ciudadanos italianos víctimas de la represión estatal estaban en un segundo orden.
Llegado el momento de abordar este tema en particular, tomó la palabra el presidente de FEDITALIA. Luigi Pallaro reiteró la postura vertida en el comunicado del 15 de diciembre, donde se expresaba que, si bien el Consejo Confederal de la institución se solidarizaba con las familias de los desaparecidos, rechazaba la conformación de una comisión investigadora del Parlamento italiano. Varios dirigentes apoyaron esta moción. Macri, por su parte, propuso que los parlamentarios se pusieran en contacto con representantes de las fuerzas políticas de la Argentina. Según la reconstrucción de Tribuna Italiana, los dirigentes opositores al grupo de Pallaro también apoyaron esta postura.[77]
Finalmente, se conformó un grupo compuesto por Antonio Macri, Aldo Tedeschi, Pasquale Ammirati, Filippo di Benedetto y Piero Langiu –miembros de los dos grupos dirigentes enfrentados–, quienes se volvieron a reunir el lunes 20 de diciembre en el Consulado y redactaron el siguiente comunicado:
Durante el encuentro celebrado el pasado sábado en la sede del Consulado General de Italia entre la misión parlamentaria italiana y miembros de la comunidad, cuatro diputados ilustraron ampliamente a los presentes las razones que llevaron al Parlamento italiano a darles un mandato para una visita a Argentina. Los parlamentarios subrayaron que se trata de una visita preparatoria para una futura visita más amplia de la misma Comisión (prevista para marzo de 1983), con el objetivo de profundizar todo el problema de la comunidad italiana en Argentina. De hecho, en este encuentro se abordaron diversos temas específicos que aún no están completamente resueltos o se encuentran en estudio en este momento, tales como ciudadanía, seguridad social, asistencia, educación y cultura, y herramientas de participación. Dentro del problema general, se ha incluido el problema de las personas detenidas y desaparecidas. Al respecto, los parlamentarios han expresado que, en este sentido, la suya no es una comisión investigadora, sino un interés que responde a la posición que el Parlamento italiano siempre ha apoyado, que se ocupa de la protección de los derechos de los ciudadanos italianos en todas partes del mundo. Habiendo aclarado el espíritu y el contenido de la visita, los presentes expresaron su satisfacción por este encuentro, prometiendo que este restablecimiento de relaciones directas ayudará a resolver los problemas de las comunidades en el exterior y fortalecer los lazos entre Italia, las mismas comunidades y los pueblos de los países donde residen [traducción del autor][78].
Asimismo, Tribuna Italiana informó que, además de este encuentro, la comisión parlamentaria mantuvo hasta el viernes 21 de diciembre diversas reuniones. Entre los encuentros más destacados, debemos mencionar al organizado con el ministro de Bienestar y Asistencia Social Adolfo Navajas Artaza, con el ministro de Educación Cayetano Licciardo, con los dirigentes sindicales Saúl Ubaldini y Jorge Triacca, con los líderes políticos Arturo Frondizi y Oscar Alende, y con las Madres de Plaza de Mayo. También se mencionó que la Multipartidaria había declinado asistir de forma conjunta a una reunión.[79]
Casi una semana después de publicado, L’Eco D’Italia cuestionaba duramente el primer comunicado de FEDITALIA, señalando que el deber del gobierno italiano era velar por la seguridad de todos los ciudadanos italianos residentes en el extranjero. Además, hacía referencia a la activa participación que había tenido la comunidad italiana en la Argentina durante la guerra de Malvinas y a su reclamo ante el gobierno del país europeo para que no apoyase las sanciones económicas, dando a entender que los inmigrantes ya se habían interesado en los problemas que ocurrían en el país de destino.[80]
En un telegrama enviado por el gobierno militar a la Embajada argentina en Italia, se recuperó el testimonio de los parlamentarios italianos en el que se dejaba en claro que la comisión había venido al país a interiorizarse de todos los problemas de los italianos en la Argentina. Aunque también se indicó que, durante su estadía en el país, habían mantenido reuniones con representantes de organismos de derechos humanos y familiares de personas detenidas desaparecidas, asumiendo el compromiso de que el Parlamento italiano se ocuparía “atenta y permanentemente en pos [del] esclarecimiento [en] cuestión”. Asimismo, destacaba que estos parlamentarios mantuvieron reuniones con representantes políticos y sindicales para tener conocimiento sobre el proceso de recuperación democrática.[81]
Para comienzos de 1983, las menciones sobre los desaparecidos en la Argentina comenzaron a ser habituales en la portada de L’Eco D’Italia. Estas daban cuenta de algunos reclamos de diversas instituciones por los ciudadanos italianos desaparecidos, del recibimiento que tuvieron los organismos de derechos humanos, en particular Madres de Plaza de Mayo, por parte del gobierno italiano y la prensa de ese país, o incluían críticas a la pasiva postura de FEDITALIA.[82]
Otra noticia que merece especial atención es el comunicado emitido por el Consejo Regional de Véneto, que formuló un serio pronunciamiento para reclamar al gobierno italiano que interviniera enérgicamente para obtener respuestas de los militares argentinos respecto a los crímenes cometidos. El redactor de L’Eco D’Italia realizó un simple agregado al final del comunicado que decía: “… N. de R.: A PROPÓSITO: EL PRESIDENTE DE FEDITALIA QUIZÁS NO SEA DE VÉNETO… [las mayúsculas son del original]”, [83] haciendo referencia a la región de origen del presidente de FEDITALIA, Luigi Pallaro.
Tribuna Italiana, por su parte, dedicó un artículo en su portada a comienzos de marzo en el que se preguntaba si la visita anunciada para ese año por parte de la comisión Parlamentaria que había arribado en diciembre de 1982 finalmente se concretaría. Entendía que se conjugaban dos factores que hacían poco probable que este viaje se llevara a cabo. En primer lugar, mencionaba el contexto del Parlamento italiano, que, al parecer, atravesaba una etapa de profundos debates internos. Estos debates dificultaban que las distintas fuerzas políticas aceptaran que sus representantes en la comisión viajaran a la Argentina y se ausentaran durante una eventual votación. En segundo lugar, mencionaba el tema de la preparación del viaje, que no podía ser de carácter unilateral como el anterior. Se necesitaba acordar una agenda común con los militares argentinos para lograr respuestas a las demandas ya formuladas de forma pública y privada sobre la situación de los detenidos desaparecidos de origen italiano.[84]
Hasta el momento no hemos encontrado referencias en las fuentes secundarias ni en la bibliografía consultada acerca de la llegada de una comisión parlamentaria de Italia a la Argentina en 1983 con el propósito de brindar ayuda a los familiares de los detenidos desaparecidos de origen italiano –como se había anunciado–. Inferimos que, conforme empezaba a evidenciarse la posibilidad de la recuperación democrática, el gobierno italiano prefirió mantenerse expectante a los nuevos acontecimientos. A partir de diciembre de 1983, las relaciones diplomáticas entre ambos países se fueron recomponiendo. La visita del presidente Sandro Pertini a la Argentina en 1985 pareciera confirmar estas suposiciones.
De todas formas, este análisis nos permitió comprender el impacto que tuvo en la comunidad italiana la visita de parlamentarios italianos a la Argentina en diciembre de 1982, durante la que quedaron expuestos los diferentes posicionamientos de los líderes, los vínculos establecidos con referentes de la política italiana y las estrategias discursivas empleadas ante un tema sumamente relevante tanto para la sociedad receptora como para la de origen.
6.5. Consideraciones finales
Durante el desarrollo de este capítulo, hemos analizado la expansión de FEDITALIA, que posibilitó la consolidación de un grupo de dirigentes que se mantuvo en los principales espacios de conducción durante el último tercio del siglo xx. La llegada de Pallaro a la presidencia de FEDITALIA en 1972 no hizo más que visibilizar ese vínculo que ya existía entre asociacionismo y empresarios italianos. Si bien hemos mencionado su prolongada permanencia al frente de la institución, también destacamos que supo conducirla durante sus años de apogeo. La realización de una importante cantidad de eventos, congresos y publicaciones, y la proliferación de nuevas federaciones y asociaciones –anteriormente analizadas– nos permiten sostener esta afirmación.
Esto se debió en parte a que todos estos mecanismos fueron promovidos y utilizados por la propia FEDITALIA para sostener una forma de ejercer el poder dentro de la comunidad. Estos líderes estuvieron observando permanentemente los acontecimientos políticos de Italia y buscaron tener siempre una base de legitimación que les permitiese posicionarse como aquellos que estaban mejor preparados para representar a los emigrantes italianos en el Parlamento.
El análisis de los últimos congresos de FEDITALIA nos permitió comprender el trasfondo de ciertas discusiones que ocurrieron en el grupo. Pensados como un instrumento de sostenimiento de los dirigentes durante la última etapa de intervención política que atravesó la institución, continuaron desarrollándose de forma periódica como una manera de abrir la Federación a la comunidad, escuchar sus opiniones, consolidar propuestas y, al mismo tiempo, fortalecerse jerárquicamente. Si, por un determinado período de tiempo, la centralidad de FEDITALIA en la comunidad estuvo cuestionada, desde la década de 1970, nadie pudo negar su importancia dentro del asociacionismo. En los sucesivos capítulos, analizaremos en detalle cómo, incluso hacia fines de nuestro período de estudio y cuando el poder empezó a circular por otros espacios, la institución aún tenía un prestigio vital en las disputas entre los líderes del grupo.
Ahora bien, como se ha mencionado anteriormente, el asociacionismo representaba a un grupo acotado de la comunidad. Describir el proceso que otorgó legitimidad a estas instituciones como representantes de toda la comunidad y qué pasaba con aquellos inmigrantes que no participaban de la vida asociativa son algunos de los interrogantes pendientes que debieran ser indagados más profundamente.
Sin embargo, debemos tener en cuenta que los reclamos que elaboraron los grupos dirigentes como representantes del asociacionismo italiano en la Argentina incluían a la mayoría de los miembros de la comunidad. Estos reclamos respondieron a derechos previsionales, como una pensión o asistencia social; culturales, destacándose el apoyo a instituciones educativas y para la divulgación de la lengua; y políticos, como la doble ciudadanía o el derecho al voto en el extranjero.
En la década de 1970, se volvió a manifestar en la dirigencia italiana de Buenos Aires una nueva división que adquirió carácter público. Quizás la diferencia más tajante haya sido el posicionamiento adoptado ante la violencia política que se vivía en el país. La apoliticidad del asociacionismo fue más compleja de sostener durante este contexto, y los dirigentes más combativos e involucrados en defender a aquellos ciudadanos italianos perseguidos en la Argentina desempeñaron un rol importante.
En este contexto tuvo lugar la Conferencia Nazionale dell’Emigrazione de 1975, el evento más trascendente del último cuarto de siglo para la comunidad italiana de la Argentina, que constituyó el escenario ideal para impulsar muchas de las demandas y los reclamos del grupo. A pesar de los enfrentamientos entre los grupos dirigentes, quedó demostrado que había espacio para las negociaciones, y ambos sectores pudieron afrontar propuestas comunes. Con dos años de antelación, FEDITALIA llevó adelante asambleas regionales en distintos lugares del país: La Plata, Quilmes, Santos Lugares, Lomas de Zamora y Vicente López, del Gran Buenos Aires; y luego en Rosario, Córdoba, Santa Fe, Mar del Plata, entre otras ciudades del país. Esta etapa de realización de encuentros culminó con la Asamblea General de Buenos Aires, realizada en la iglesia de Nuestra Señora Madre de los Emigrantes de la Ciudad de Buenos Aires. Este evento contó con la presencia de funcionarios del gobierno italiano y delegados de todo el país, lo que habilitó la elaboración de un temario de propuestas para llevar adelante durante la Conferencia en Roma y la elección de los representantes.[85]
Otro evento que nos permitió comprobar que los dos grupos dirigentes enfrentados durante este período pudieron trabajar de forma conjunta, además de la Conferencia de 1975, tuvo lugar ante el estallido de la guerra de Malvinas. Aquí también se pusieron de manifiesto los vínculos y las conexiones políticas de los líderes, ya que establecieron reuniones con los principales responsables del gobierno italiano logrando intervenir en decisiones políticas concretas.
Como balance final, podemos afirmar que, a pesar de los momentos de aparente tregua durante el siglo xx, los enfrentamientos y las divisiones en la conducción de la comunidad italiana de la Argentina emergieron debido a los posicionamientos políticos e ideológicos de los líderes. Si bien la apoliticidad fue declamada para lograr avanzar en proyectos comunes, también hemos comprobado que, a pesar de las diferencias, pudieron establecerse alianzas transitorias para avanzar en cuestiones concretas. No obstante, la negación de la discusión política en estos espacios por parte de un sector mayoritario de la dirigencia se mantuvo como una constante desde principios del siglo pasado. En los siguientes capítulos, intentaremos demostrar cómo esta situación cambió a partir de la instauración del voto para los ciudadanos italianos residentes en el extranjero.
- “Luigi Pallaro è stato eletto presidente di FEDITALIA”, Corriere degli Italiani, año xxiv, n.º 2.893, Buenos Aires, 7 de septiembre de 1972, p. 4.↵
- “Basi del programma della FEDITALIA: assistenza e rilancio delle associazioni”, Corriere degli Italiani, año xxiv, n.º 2.894, Buenos Aires, 11 de septiembre de 1972, p. 4.↵
- “La nostra federazione in Quirinale”, Corriere degli Italiani, año xxiv, n.º 2.901, Buenos Aires, 5 de octubre de 1972, p. 1.↵
- “Aria nuova nella FEDITALIA”, L’Eco D’Italia, año iii, n.º 133, Buenos Aires, 28 de septiembre de 1972, p. 1.↵
- Esta estructura se mantiene en la actualidad, compuesta por las Federaciones de Circunscripción Consular, aquellas que reúnen a las asociaciones de primer grado y de cualquier tipo (religiosas, de profesionales, deportivas, de socorros mutuos) dentro de Argentina, de acuerdo a los consulados y las agencias consulares de Italia, las Federaciones Regionales, aquellas que agrupan a las asociaciones de emigrados de un determinado pueblo que pertenecen a una misma región de Italia, y las Federaciones Sectoriales, la cuales reúnen a las asociaciones dedicadas a un fin específico. Ver “Orígenes”, www.feditalia.org.ar/arg/feditalia/feditalia_historia.html, consultado el 24 de octubre de 2016.↵
- “Congresso FEDITALIA domani al Coliseo”, Corriere degli Italiani, año xxv, n.º 2.980, Buenos Aires, 26 de julio de 1973, p. 1.↵
- “La necessità di aggiornamento”, revista FEDITALIA, número especial, Buenos Aires, 1973, p. 15.↵
- “Le associazioni rappresentate ufficialmente al congresso”, revista FEDITALIA, número especial, Buenos Aires, 1973, pp. 81-83.↵
- “Il discorso dell’on. Storchi”, revista FEDITALIA, número especial, Buenos Aires, 1973, pp. 61-64.↵
- “Il progetto di riforma dello Statuto sociale”, Corriere degli Italiani, año xxv, n.º 2.976, Buenos Aires, 12 de julio de 1973, p. 4.↵
- “Dopo il congresso”, Corriere degli Italiani, año xxv, n.º 2.980, Buenos Aires, 6 de agosto de 1973, p. 3.↵
- Maggio, Ángel (2017b). “La Conferenza…”, cit.↵
- “A Mendoza il consiglio di FEDITALIA ribadisce il ruolo dell’associazionismo”, Tribuna Italiana, año iii, n.º 103, Buenos Aires, 30 de mayo de 1979, pp. 10 y 16.↵
- Libro de Verbales. V Congreso General Extraordinario de las Entidades Italianas de la República Argentina, Córdoba, 17 de mayo de 1980, Archivo FEDITALIA, Libro de Verbales.↵
- Ibid.↵
- “Le federazioni presenti”, L’Eco d’Italia, año xi, n.º 513, Buenos Aires, 29 de mayo de 1980, p. 5.↵
- Libro de Verbales. V Congreso General Extraordinario de las Entidades Italianas de la República Argentina, Córdoba, 17 de mayo de 1980, Archivo FEDITALIA, Libro de Verbales.↵
- Ibid.↵
- Mazzuzi, Francesca (2016). Cit., pp. 153-189.↵
- Este tema se desarrollará con mayor profundidad en el capítulo 5.↵
- Bertagna, Federica (2009). La stampa…, cit., p. 82.↵
- Calamai, Enrico (2017). “Las relaciones…”, cit.↵
- “Programmi dei Lavori”. Seconda Conferenza Nazionale dell’Emigrazione. Pre-Conferenza América Latina. Buenos Aires, 4, 5 y 6 de julio de 1988. Archivo FEDITALIA.↵
- Este tema en particular será desarrollado en los capítulos 7 y 8.↵
- Gil, Gastón Julián (2007). Cit., pp. 299-330.↵
- Los COMITES son organismos creados por el Estado italiano que representan a los ciudadanos italianos residentes en las distintas circunscripciones consulares del extranjero. En la Argentina existen nueve consulados en diferentes ciudades, por lo que hay igual cantidad de COMITES. Están formados por representantes elegidos por el voto directo de los ciudadanos italianos, y sus funciones son actuar como consejo asesor del cónsul y transmitir a la autoridad consular los problemas de los italianos que residen en esa circunscripción. Sus representantes son elegidos por cinco años. Ver www.feditalia.org.ar/arg/info/info_comites.html, consultado el 10 de diciembre de 2018.↵
- Este tema será desarrollado en los siguientes capítulos.↵
- Bertagna, Federica (2009). La stampa…, cit., pp. 77-93.↵
- Los dirigentes de este grupo no manifestaban abiertamente este vínculo en la década de 1970, pero, durante el desarrollo de nuestra investigación, hemos identificado la conexión que tenían con miembros de la Democracia Cristiana. En el apartado anterior, hemos mencionado que el propio Luigi Pallaro logró entrevistarse en 1972 con el presidente italiano Giovanni Leone (DC), luego de ser elegido presidente de FEDITALIA. También señalamos que el diputado Ferdinando Storchi (DC) participó de los congresos extraordinarios de FEDITALIA de los años 1973 y 1980. De todas formas, hacia fines de la década de 1980 y principios de 1990, esta relación comenzó a ser más evidente. Un ejemplo de esto lo constituye el hecho de que la sección de Buenos Aires de la Democracia Cristiana Italiana llegó a contar con una página institucional completa en el periódico afín al grupo, Tribuna Italiana.↵
- Pino, Bruno (2014). Cit., p. 75.↵
- Calamai, Enrico (2007). Razón…, cit.; Pino, Bruno (2014). Cit.; Maggio, Ángel (2017a). “Identidades…”, cit.↵
- Istituto Nazionale Confederale di Assistenza, “La Storia”. Disponible en www.inca.it/chi-siamo/la-storia.html, consultado el 12 de enero de 2021.↵
- Entrevista personal realizada por Ángel Leonardo Maggio a Renato Palermo, coordinador de la sede Buenos Aires del INCA, quien trabajó en Cario Editore en Uruguay, Argentina y Brasil. Esta se llevó a cabo en la Ciudad de Buenos Aires el 12 de septiembre de 2016.↵
- Federazione italiana dei lavoratori emigranti e famiglie, “Origini e sviluppo della Filef”. Disponible en filef.org/?p=55, consultado el 12 de enero de 2021.↵
- “Argentina: contro le prosecuzioni chiesto l’intervento del governo”, Emigrazione, n.º 9, Roma, agosto-septiembre de 1975, p. 14; “Interrogazione contro la repressione”, Emigrazione, n.º 8-9, Roma, agosto-septiembre de 1976, p. 29; “Il dramma dell’Argentina monito per tutti”, Emigrazione, n.º 1, Roma, enero de 1979, p. 15.↵
- Un análisis preliminar sobre este tema puede verse en Maggio, Ángel (2017b). “La Conferenza…”, cit.↵
- “La Conferenza dell’Emigrazione in Argentina”, Corriere degli Italiani, año xxvi, n.º 3.062, Buenos Aires, 20 de mayo de 1974, p. 4.↵
- “La Conferenza dell’Emigrazione deve affrontare problema reali”, L’Eco D’Italia, año v, n.º 228, Buenos Aires, 3 octubre de 1974, p. 1.↵
- “Il consiglio di FEDITALIA si è riunito in Villa Regina in vista della Conferenza Nazionale dell’Emigrazione”, Corriere degli Italiani, año xxvi, n.º 3.110, Buenos Aires, 12 de dicembre 1974, p. 3. ↵
- “Costituito il Comitato d’Intesa dell’Emigrazione italiana in Argentina”, L’Eco D’Italia, año v, n.º 228, Buenos Aires, 6 y 13 febrero de 1975, p. 10.↵
- “I delegati argentini alla Conferenza Nazionale dell’Emigrazione”, L’Eco D’Italia, año vi, n.º 245-246, Buenos Aires, 6 y 13 de febrero de 1975.↵
- Pino, Bruno (2014). Cit., p. 77.↵
- El propio Aloisio fue detenido durante el gobierno de Perón a la salida de su trabajo en el Banco de Italia y Río de la Plata, e incluso tuvo que deshacerse de libros del PCI y del PSI. Otro hecho singular fue el pedido del propio Aloisio a Pajetta para que le enviara el diario comunista L’Unità disimulado entre otros para no despertar sospechas. Ver Pino, Bruno (2014). Cit., p. 75.↵
- “Devastata la sede del Patronato I.N.C.A.”, L’Eco D’Italia, año v, n.º 226, Buenos Aires, 20 de septiembre de 1974, p. 7.↵
- Entrevista personal realizada por Ángel Leonardo Maggio a Renato Palermo, coordinador de la sede Buenos Aires del INCA, quien trabajó en Cario Editore en Uruguay, Argentina y Brasil. Esta se llevó a cabo en la Ciudad de Buenos Aires el 12 de septiembre de 2016.↵
- Pino, Bruno (2014). Cit.↵
- Tognonato, Claudio (2017). “La Logia…”, cit.↵
- Con el aviso por parte de los militares de la inmediatez del golpe de Estado, el embajador Carrara reforzó el edificio de la Embajada en Buenos Aires, instalando un sistema de dobles puertas que solo se podían abrir desde el interior. El objetivo era impedir el ingreso de ciudadanos que solicitaran asilo político, tal cual había sucedido en Chile unos años antes. Calamai, Enrico (2007). Razón de Estado: perseguidos políticos argentino sin refugio. Buenos Aires: Asociación Toscana de Buenos Aires, p. 124.↵
- Calamai, Enrico (2007). Razón…, cit.↵
- Mencionaremos brevemente que Sandro Pertini (1896-1990) participó en la Resistencia Italiana durante el régimen de Mussolini. Posteriormente, fue un activo dirigente político, llegando al cargo de presidente de la República entre 1978 y 1985.↵
- No se había expresado públicamente ante la visita al país de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la ONU, en septiembre de 1979, y al año siguiente manifestó que la experiencia italiana permitía adoptar una “actitud comprensiva” hacia la Argentina. Rocchi, Fabrizio (2008). “Il regime militare argentino (1976-1983) nella stampa italiana.” Publicación digital de 24marzo.it Disponible en www.24marzo.it/index.php?module=pagemaster&PAGE_user_op=view_page&PAGE_id=139, consultado el 21 de enero de 2021, p. 38.↵
- El artículo periodístico fue localizado en AHCA, Dirección de Comunicaciones, Caja n.º 431, Etiqueta “Telegramas Argentina – Italia 1980-1981”, Texto n.º 9, 5/01/1981. Todas las mayúsculas y la negrita corresponden al original.↵
- Ibid.↵
- Un análisis preliminar sobre este tema puede verse en Maggio, Ángel (2020). “La comunidad italiana de la Argentina y la guerra de Malvinas”. Anuario del PROEHAA, año 5, vol. v, pp. 161-189, disponible en https://tinyurl.com/bdzc4kfu, consultado el 22 de junio de 2022.↵
- “Malvine: la collettività italiana solidale con il Popolo Argentino”, Tribuna Italiana, año vi, n.º 245, Buenos Aires, 14 de abril de 1982, p. 1.↵
- Barbé, Esther (1994). “Entre Europa y América Latina: la diplomacia española frente al conflicto de las Malvinas”. Estudios Internacionales, vol. 27, n.º 106, pp. 222-251. Disponible en www.jstor.org/stable/41391473?seq=1#page_scan_tab_contents, consultado el 22 de junio de 2022.↵
- Archivo FEDITALIA, carpeta “Malvinas”.↵
- “Vibrante manifestazione di FEDITALIA di fervida passione Italo-Argentina”, Tribuna Italiana, año vi, n.º 246, Buenos Aires, 21 de abril de 1982, p. 1.↵
- Archivo FEDITALIA, carpeta “Malvinas”.↵
- “Malvine: L’Italia esorta a una pacifica soluzione”, Tribuna Italiana, año vi, n.º 247, Buenos Aires, 28 de abril de 1982, p. 1.↵
- “Parte oggi per Roma il Comitato ‘italiani per una giusta pace’”, Tribuna Italiana, año vi, n.º 249, Buenos Aires, 12 de mayo de 1982, p. 1.↵
- “La collettività italiana per le Malvine”, Tribuna Italiana, año vi, n.º 249, Buenos Aires, 12 de mayo de 1982, p. 4.↵
- Archivo FEDITALIA, carpeta “Malvinas”.↵
- Entrevista personal realizada por Ángel Leonardo Maggio a Luigi Pallaro, presidente de FEDITALIA (1972-1989 y 1996-2018). Esta se llevó a cabo en la Ciudad de Buenos Aires el 16 de agosto de 2017.↵
- “’Misión cumplida’ e con successo dal Comitato Italiani d’Argentina”, Tribuna Italiana, año vi, n.º 250, Buenos Aires, 19 de mayo de 1982, p. 1.↵
- “‘L’Italia ha dimostrato che sta con noi’ dice Antonio Macri presidente del Comitato”, Tribuna Italiana, año vi, n.º 251, Buenos Aires, 2 de junio de 1982, p. 4.↵
- “Para algunos, la guerra fue la posibilidad de volver a salir a las calles a hacer política. Para otros se trataba de realizar acciones solidarias en el marco de una tradición patriótica”. Lorenz, Federico (2006). Las guerras por Malvinas. Edhasa. Buenos Aires, Argentina, pp. 59-60.↵
- Franco, Marina (2018). El final del silencio: Dictadura, sociedad y derechos humanos en la transición (1979-1983). Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, p. 156.↵
- Chiaramonti, Gabriella (2017). “La dictadura…”, cit., pp. 136-144.↵
- El nuevo embajador, nombrado el 2 de marzo de ese año, era Sergio Kociancich.↵
- Calamai, Enrico (2017). “Las relaciones…”, cit., pp. 83-84.↵
- Franco, Marina (2012). Un enemigo para la nación: orden interno, violencia y “subversión”, 1973-1976. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, p. 212.↵
- “Arriva la commissione”, L’Eco D’Italia, año xx, n.º 642, Buenos Aires 9 de diciembre de 1982, p. 1.↵
- “Venerdì arriva una missione di deputati italiani. Una mozione approvata dal Consiglio di FEDITALIA”, Tribuna Italiana, año vi, n.º 277, Buenos Aires, 15 de diciembre de 1982, p. 1.↵
- AHCA, Dirección de Comunicaciones, Caja n.º 331, Etiqueta “Telegramas Argentina – Italia 1982”, Texto n.º 1.109, 17/12/1982.↵
- “La visita della delegazione parlamentare, la collettività italiana e TRIBUNA ITALIANA”, Tribuna Italiana, año vi, n.º 278, Buenos Aires, 22 de diciembre de 1982, pp. 1 y 8.↵
- Ibid.↵
- Ibid.↵
- Ahondando en otras fuentes, hemos accedido a una publicación de la revista Emigrazione, publicada por la FILEF, en la que dos de los parlamentarios italianos que visitaron la Argentina escribieron un resumen de las actividades realizadas durante el viaje. En primer lugar, el diputado Ferruccio Pisone (PCI) destacó que, a pesar de no contar con el visto bueno de los militares para la visita, lo que limitó el tiempo de trabajo, el balance era positivo. Consideraba que habían sido bien recibidos por los dirigentes italianos residentes en el país, pero sostenía que, si bien la comunidad italiana en Argentina aún vivía con un apego emocional hacia Italia, se encontraba atravesando una “crisis de identidad no resuelta”, ya que “se celebraron diferentes divisiones y evaluaciones” respecto a la visita. Sostuvo también que el viaje había sido percibido como una muestra de aliento para los organismos de derechos humanos y las familias de los desaparecidos. Por su parte, el diputado Marte Ferrari (PSI), quien había sido secretario general de la CGIL, describió los encuentros con autoridades gubernamentales –antes mencionados– durante los que se había pedido explicaciones acerca de los ciudadanos detenidos desaparecidos. También resaltó que en dichos encuentros habían comentado el fuerte impacto que había causado en la sociedad italiana la represión estatal, así como la necesidad de buscar una pronta respuesta tanto a este tema como a los hijos de las mujeres que habían dado a luz mientras estaban detenidas y que habían sido dados en adopción de forma arbitraria. “I ‘desaparecidos’ aiutano l’Argentina a ritrovare la sua democrazia”, Emigrazione, Roma, año xv, n.º 1, Roma, enero de 1983, pp. 23-24.↵
- “Le contraddizioni di FEDITALIA”, L’Eco D’Italia, año xx, n.º 644, Buenos Aires, 23 de diciembre de 1982, p. 1.↵
- AHCA, Dirección de Comunicaciones, Caja n.º 331, Etiqueta “Telegramas Argentina – Italia 1982”, Texto n.º 1.139, 30/12/1982.↵
- “Rinnovati protesti per gli scomparsi”, L’Eco D’Italia, año xxi, n.º 647, Buenos Aires, 20 de enero de 1983, p. 1; “ACLI sui Desaparecidos” y “Pertini ha ricevuto le madri di Plaza de Mayo”, L’Eco D’Italia, año xxi, n.º 653, Buenos Aires, 3 de marzo de 1983, p. 1; “Le madri di Plaza de Mayo con la stampa italiani”, L’Eco D’Italia, año xxi, n.º 654, Buenos Aires, 10 de marzo de 1983, p. 1.↵
- “Desaparecidos”, L’Eco D’Italia, año xxi, n.º 649, Buenos Aires, 3 de febrero de 1983, p. 1.↵
- “Verrà la Commissione Esteri della Camera?”, Tribuna Italiana, año vii, n.º 288, Buenos Aires, 9 de marzo de 1983, pp. 1 y 8.↵
- Maggio, Ángel (2017b). “La Conferenza…”, cit.↵







