A lo largo de esta investigación, hemos identificado que, en el último tercio del siglo xx, uno de los reclamos más importantes de los dirigentes del asociacionismo italiano argentino –que atravesó a los periódicos italianos, a distintas instituciones y a la propia FEDITALIA– fue el que demandaba el derecho a participar en las elecciones de su país de origen. Una de nuestras hipótesis plantea que el rol de interlocutores que detentaban esos líderes tuvo una fuerte declinación con la instauración del voto italiano para los residentes en el extranjero y con el surgimiento de los partidos políticos que representaron a la comunidad italiana en el exterior. Este nuevo escenario cambió el modo en que fue ejercido el liderazgo en la comunidad y las relaciones de poder en el interior del grupo.
Mientras que, en el siguiente capítulo, abordaremos el impacto que tuvo este nuevo derecho en el advenimiento de nuevos liderazgos, aquí nos proponemos estudiar las estrategias utilizadas por los líderes del asociacionismo para poder votar en Italia. Este reclamo estuvo encabezado por FEDITALIA y, especialmente, por quien fuera su presidente durante la mayor parte de este período: Luigi Pallaro, quien resultaría electo senador en 2006. La implementación de este derecho se concretó luego de un largo proceso de discusiones, avances y retrocesos en la conformación de cierto consenso político que permitió su sanción en 2001.
Durante la primera mitad del siglo xx, el tema del voto para los emigrados fue abordado en Italia sin llegar a estar cerca de aplicarse ni a ser un tema de discusión relevante entre los dirigentes del asociacionismo italiano de Argentina. Luego de la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, surgieron varios proyectos parlamentarios sobre este asunto y la demanda comenzó a tener visibilidad en los periódicos italianos de Buenos Aires.[1] Intentaremos demostrar que el reclamo por el derecho al voto empezó a estar presente de forma progresiva en la mayoría de los espacios de reunión y ámbitos de participación encabezados por FEDITALIA durante el último cuarto del siglo pasado.
El estudio de la obtención del derecho al voto en el país de origen para el inmigrante, desde el extranjero, presenta algunas singularidades para el caso que aquí abordaremos. A lo largo de este capítulo, vamos a centrarnos en un proceso migratorio que se desarrolló durante más de un siglo, en el que ha cambiado el sentido del ciclo, constituyéndose el país de destino como país de origen de muchos hijos y nietos de aquellos primeros migrantes. Al mismo tiempo, muchos descendientes se incorporaban activamente a la comunidad italiana de Argentina y participaban en los distintos ámbitos de sociabilidad. Por lo dicho, debemos tener en cuenta algunas características particulares de estos ciudadanos al momento de la obtención del derecho al voto. En el caso de la primera generación, nos referimos principalmente a aquellos italianos que arribaron a la Argentina durante el período 1945-1960. Analizaremos grupos de inmigrantes con un marcado envejecimiento al momento de la sanción del derecho al voto y que en muchos casos no habían vuelto a su país de origen desde su partida. A ellos se sumaron hijos y nietos de inmigrantes que habían obtenido la doble nacionalidad, gracias a las disposiciones legales que iremos detallando en los siguientes apartados, y que quizás nunca hayan conocido Italia. Estas particularidades distan mucho de las características de los inmigrantes italianos temporales o permanentes en otros Estados europeos, donde la cercanía hizo que se establecieran otros vínculos con su país de origen y que puedan participar de las elecciones con una definición política más fundada.
Comenzaremos nuestro trabajo desarrollando los principales antecedentes de la legislación italiana respecto al derecho al voto para los ciudadanos residentes en el extranjero a lo largo del siglo xx. Esto será necesario para comprender algunas de las principales discusiones políticas en torno a este derecho y el posicionamiento de los distintos partidos políticos italianos. A través del análisis de diversos eventos, congresos y publicaciones, complementaremos este estudio con los más destacados reclamos respecto al derecho al voto por parte de los dirigentes del asociacionismo liderados por FEDITALIA.[2] Estos líderes llevaron la demanda a diferentes ámbitos e hicieron de la participación política de los emigrados el argumento principal para solucionar distintas deficiencias de la política italiana destinada a los ciudadanos residentes en el extranjero.
Luego analizaremos la repercusión que tuvo en los periódicos italianos de Buenos Aires el reclamo por el derecho al voto durante el último cuarto del siglo xx. Los distintos proyectos y discusiones parlamentarias se vieron reflejados en estas publicaciones, atravesadas por los intereses de los diversos grupos dirigenciales que buscaban posicionarse como los representantes naturales de la comunidad.
Posteriormente, describiremos, a partir del estudio de caso de la comunidad italiana de Buenos Aires, los organismos de representación que tuvieron los italianos en el extranjero. Estas instituciones tuvieron el propósito de desempeñar un importante rol en la interacción entre el país de origen y los emigrados. A pesar de que no estuvieron ajenas a críticas y cuestionamientos de los líderes del asociacionismo, sirvieron para afianzar un proceso de representación democrática para muchos italianos que no contaban con experiencia electoral. Aquí también podremos ver cómo desde FEDITALIA se impulsaron listas conformadas por dirigentes del asociacionismo.
Finalmente, analizaremos el impacto de las primeras elecciones parlamentarias en las que los inmigrantes italianos de Argentina pudieron participar. La contextualización del momento en que se concretó este derecho es determinante para comprender las particularidades que adoptó este proceso. Al mismo tiempo, nos brindará la posibilidad de entender las consecuencias que tuvo en el asociacionismo italiano de este país.
8.1. La llegada tardía del voto para los emigrados italianos y el rol de los dirigentes del asociacionismo local
El voto para los italianos residentes en el extranjero estuvo en discusión desde principios del siglo xx como consecuencia de la gran cantidad de trabajadores emigrados desde fines del siglo anterior. En 1908 el Parlamento del Reino de Italia trató este tema por primera vez, aunque no se llegó a discutir un marco legislativo. La importante presencia de los trabajadores italianos en el exterior llevó a que este tema se abordara mientras se debatía el voto universal. De todas formas, y a pesar de su temprana discusión, con el ascenso del fascismo el voto para los italianos desde el extranjero quedó relegado.[3]
Con el surgimiento de la República de Italia y la nueva emigración de trabajadores durante la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, el senador Lando Ferretti presentó en 1955 el primer proyecto de ley para el voto de los emigrados. A partir de aquí, comenzó un largo debate político en los organismos oficiales y en la opinión pública, durante el que hubo manifestaciones de distintos actores políticos a favor y en contra, que finalmente impidieron una sanción favorable a esta ley. Luego de que varios diputados y senadores intentaran reflotar el tema sin éxito, en 1976 el diputado Mirko Tremaglia presentó un nuevo proyecto de ley y comenzó a posicionarse como el principal impulsor del voto para los ciudadanos residentes en el extranjero.[4] Tanto Ferretti como Tremaglia pertenecían al Movimiento Social Italiano.
En paralelo a este proceso, el reclamo por la doble ciudadanía de los italianos en la Argentina comenzó a tomar impulso con dos publicaciones realizadas por FEDITALIA: Cittadinanza dell’emigrato nella riforma legale italiana, de 1961; y “El libro blanco”, de 1964, donde se planteaba abiertamente esta cuestión. Un aspecto interesante es que en estas demandas también se incluía la necesidad de obtener la doble ciudadanía para los hijos de los emigrados que habían nacido en el país de destino y que se encontraban perfectamente integrados a la sociedad receptora. A pesar de que estos jóvenes no eran italianos, muchos de ellos hablaban el idioma italiano como segunda lengua, mantenían ciertos aspectos de la cultura de sus padres y participaban en diversas actividades recreativas de la comunidad italiana de la Argentina.[5] Por tal motivo, podemos pensar que este reclamo también constituía una condición necesaria para la supervivencia y la participación política del grupo en el mediano plazo, ya que no había perspectivas de que se reactivaran nuevamente los flujos migratorios de Italia a la Argentina.
De todas formas, es preciso señalar que, mientras estaba en debate el proyecto de Tremaglia, ya se había establecido el marco legal necesario para que los italianos residentes en la Argentina pudieran votar en cuanto se sancionara una ley: la adquisición de la ciudadanía bajo el criterio ius sanguinis, cuyo primer antecedente en Italia es de 1865, y la suscripción del primer tratado de doble ciudadanía entre Italia y la Argentina en 1971. Estas leyes iban a permitir que los inmigrantes italianos y sus descendientes pudieran obtener ambas ciudadanías, cuando anteriormente debían optar por una. A esto se sumaba el mantenimiento en los padrones electores de los emigrados hasta su fallecimiento, establecido en 1979.[6]
La posibilidad de votar desde el exterior también atravesó al asociacionismo italiano de la Argentina. Recordemos que, en el IV Congreso General Extraordinario de FEDITALIA de 1973, se conformó por primera vez una comisión sobre este tema, denominada Ejercicio del Voto y la Ciudadanía, que ponía de manifiesto que la lucha por el derecho al voto para los ciudadanos en el extranjero ocupaba un espacio importante en el evento. El tema del voto también fue abordado durante el V Congreso General Extraordinario de FEDITALIA. En función de esto, es posible afirmar que, desde su asunción a la presidencia de la Confederación, uno de los principales objetivos de la gestión de Luigi Pallaro fue la obtención del voto para los ciudadanos italianos residentes en el extranjero.
El tratamiento sobre la participación política de los italianos emigrados en distintos encuentros mundiales organizados por Italia refleja que el tema no se circunscribía únicamente a los líderes de la comunidad de Argentina. En la Conferenza Nazionale dell’Emigrazione de 1975, realizada en Roma, encontramos que el documento final de la comisión Herramientas de Participación para una Nueva Política de Emigración mencionaba como cuestión que resolver la exclusión del emigrante de la vida política nacional.[7] También en el convenio sobre los problemas de los italianos en América Latina, que reunió a representantes de las distintas comunidades y funcionarios del gobierno italiano en San Pablo en 1979, se mencionaba que el tema del voto debía tener “instancia de prioridad”.[8]
Si bien, durante gran parte de la década de 1980, no hubo avances concretos respecto a este derecho, el tema siguió teniendo relevancia en los periódicos italianos de Buenos Aires por diversas cuestiones y debates, como analizaremos en el siguiente apartado. En paralelo a esta importante visibilidad del tema en los medios italianos, a lo largo de esta década, también es posible comprobar que las relaciones entre los líderes del asociacionismo y los representantes de las distintas fuerzas políticas italianas se fueron complejizando.[9]
En este contexto, los líderes de la comunidad italiana de la Argentina, encabezados por FEDITALIA, continuaron impulsando otros reclamos colectivos ante el gobierno italiano. La representatividad de los dirigentes siguió estando muy presente al momento de expresar las necesidades del grupo, lo que fortaleció su rol ante la posibilidad de votar. De las distintas demandas realizadas por estos dirigentes, nos proponemos analizar el pedido de una pensión o ayuda económica para los ciudadanos italianos residentes en el extranjero.[10]
El primer acuerdo en materia de seguridad social entre Italia y la Argentina fue la sanción del Convenio Ítalo-argentino de Seguridad Social de 1961, que entró en vigor en enero de 1964. Este tratado establecía que tanto los ciudadanos italianos residentes en la Argentina, como los argentinos que vivían en Italia tenían acceso a los mismos derechos que los nativos de cada país. En 1981 se modificó este convenio y se firmó uno nuevo que se implementó tres años más tarde. A este nuevo acuerdo, se arribó en un contexto particular, ya que las relaciones entre ambos países atravesaban su peor momento debido a las denuncias del gobierno italiano sobre los crímenes cometidos por la dictadura militar argentina, como hemos señalado anteriormente.[11]
A pesar de estas disposiciones, los líderes de la comunidad italiana reclamaban una pensión especial para los italianos emigrados durante la posguerra de la Segunda Guerra Mundial. Como ya hemos mencionado, este reclamo fue puesto de manifiesto por el propio Pallaro en el discurso inaugural del V Congreso General de FEDITALIA de 1980. Muchos de los inmigrantes italianos arribados a la Argentina lo hicieron a una temprana edad, por lo que no tenían los años de aportes en el sistema previsional italiano que les permitieran acceder a una jubilación convencional. Más allá de que muchos se insertaron laboralmente en el mercado argentino, la posibilidad de acceder a una pensión otorgada por Italia significaba contar con mayores ingresos. El pedido de esta ayuda cobró relevancia a medida que envejecían los miembros del grupo.[12]
Asimismo, FEDITALIA realizaba reuniones con pensionados italianos para orientarlos en la gestión de trámites y mantenerlos informados sobre diversas cuestiones. Estos encuentros solían realizarse en las asociaciones italianas de Buenos Aires, demostrando que los dirigentes del asociacionismo acompañaban esta iniciativa de interés para la comunidad. Si bien estas gestiones posteriormente fueron encabezadas por los distintos patronatos italianos en la Argentina, cuando se conformaron los organismos de representación, los comités también desempeñaron un importante rol.[13]
Muchos inmigrantes italianos pudieron acceder a esta pensión otorgada a mediados de la década de 1980, lo que significó una mejora en sus condiciones materiales. En este sentido, el Patronato INCA se consolidó como una de las principales instituciones en la Argentina para la tramitación de este beneficio, ocupándose de las gestiones correspondientes.[14]
La obtención de este derecho, sumado a otros, como los viajes de retorno o el financiamiento de proyectos culturales, consolidaron el rol de los líderes como voceros de la comunidad.[15] Consideramos que, mientras se reclamaba por la participación política en Italia, los dirigentes del asociacionismo, liderados por FEDITALIA, se fueron fortaleciendo como intermediarios y referentes, lo que les permitió erigirse como los principales representantes del grupo al momento de la sanción del derecho al voto. Más allá del sostenimiento de estos pedidos por parte de los dirigentes del asociacionismo, otros reclamos mencionados en capítulos anteriores fueron perdiendo vigencia en la década de 1980, como los referidos al derecho a acceder a una vivienda o al trato privilegiado en el envío de remesas.
Luego de dieciséis años de presentado el proyecto de ley del diputado Tremaglia, en 1988 se conformó el padrón de italianos residentes en el extranjero a través de la promulgación de la Ley n.º 470 para la creación del Registro de los Italianos Residentes en el Exterior (AIRE, por sus siglas en italiano). En 1993 Tremaglia presentó un proyecto de ley para la creación de cuatro circunscripciones electorales del exterior, aunque no logró que fuera debatido en la Cámara. Un año después presentó la primera reforma de la ley constitucional para incluir el derecho al voto para los residentes en el extranjero y modificar la composición de la Cámara y el Senado, habilitando la representación de las circunscripciones exteriores.[16]
Esta ley constitucional fue aprobada en 1999 y proclamada un año más tarde, permitiendo la inclusión de doce diputados y seis senadores en representación de los italianos residentes en el exterior. Finalmente, esta reforma se implementó a través de la Ley n.º 459 del año 2001 para que los emigrados italianos pudieran votar y fue conocida como Ley Tremaglia.[17]
Según lo establecido por ley, se crearon cuatro circunscripciones electorales para los residentes en el extranjero: Europa; América Meridional; América Septentrional y Central; y África, Asia, Oceanía y Antártida. Respecto a la elección de representantes en la Cámara de Diputados, Europa elige seis; América Meridional, tres; América septentrional y central, dos; y uno para la restante circunscripción. En el caso de los senadores, se otorgaron dos escaños para Europa y para América Meridional y uno a cada una de las otras dos reparticiones.[18]
8.2. La prensa italiana en la Argentina y la participación política de los emigrados
Como hemos mencionado anteriormente, durante el último tercio del siglo xx, la lucha por el derecho al voto tuvo una importante presencia en los periódicos de la comunidad italiana de la Argentina. El tema aparecía de forma recurrente en estas publicaciones, evidenciando la gran importancia que tenía para los líderes del grupo. Uno de los primeros antecedentes de este período lo encontramos en 1958 en Italia d’Oltremare, en un artículo de Vittorio Mussolini titulado “I francesi votano e gli italiani no”, dirigido al senador Francesco Turchi (MSI) y publicado en su periódico Secolo d’Italia. Desde la Argentina, Mussolini planteaba la necesidad de incorporar a los millones de emigrados italianos al sistema político, brindándoles la posibilidad de votar desde el extranjero para que pudieran realizar un aporte a la unión de Italia y como una forma de reconocimiento a los emigrados.[19]
Otro antecedente lo hallamos en 1962, cuando Giornale d’Italia anunció la creación del Comitato Promotore per la Associazione Internazionale degli Italiani, por iniciativa de Giovanni Alliata di Montereale.[20] Entre las iniciativas de esta nueva institución, estaba la promoción del derecho al voto para los ciudadanos italianos residentes en el extranjero.[21] Este proyecto, sumado al reclamo del párrafo anterior, pone de manifiesto la importancia y el tratamiento que tuvo el voto para la prensa italiana en el extranjero –especialmente la vinculada a los sectores políticos de derecha y a la masonería–.[22]
Recordemos que, además de ir adquiriendo distintos periódicos en Sudamérica, Umberto Ortolani, mano derecha de Licio Gelli en la logia masónica Propaganda Due (P2), se convirtió en 1971 en el presidente de la Federazione Mondiale della Stampa Italiana all’Estero. Esta incursión de Ortolani en la prensa italiana del extranjero estuvo vinculada a la posibilidad de que los emigrantes italianos pudieran votar en su país de origen.[23] A su vez, debemos tener presente que el principal impulsor del derecho al voto fue Mirko Tremaglia (MSI), quien formaba parte de una fuerza política que se había constituido como “el partido heredero del Partido Nacional Fascista”.[24]
Por su parte, L’Eco D’Italia se pronunciaba a favor de los distintos proyectos de ley que estaban en discusión a comienzos de la década de 1970, evidenciando que también había determinados sectores de izquierda que apoyaban esta demanda. En 1971, este periódico entendía que se hacía sumamente necesario que los emigrantes italianos pudieran votar, ya que la política económica y social emprendida por el gobierno de su país de origen no respondía a sus intereses específicos, aunque también reconocía la dificultad que implicaba implementar un sistema de votación desde el exterior integrado a los comicios generales.[25]
Al año siguiente, L’Eco D’Italia publicó otro artículo donde detallaba el debate parlamentario acerca del derecho al voto. Según esta versión había dos proyectos en cuestión: uno al que se le atribuía respaldo constitucional y que establecía la posibilidad de emitir el voto vía correspondencia; y otro que otorgaba al emigrante la posibilidad de emitir el voto retornando a Italia, por vía consular o por correspondencia.[26]
En 1974 había cinco proyectos de ley sobre el voto para los ciudadanos italianos residentes en el extranjero presentados en el Senado por representantes del MSI, la DC y el PSI; mientras que en la Cámara había tres proyectos impulsados por miembros del MSI y de la DC. Estas ocho propuestas buscaban implementar y reglamentar este derecho, al tiempo que proponían ciertas reformas constitucionales que debían llevarse a cabo.[27] La gran diversidad de proyectos en el Parlamento sobre este tema, siete de ellos impulsados por los partidos de centroderecha y de derecha, dan cuenta de la imposibilidad de avanzar en la elaboración de un proyecto que tuviera consenso.
Hacia 1975, las posiciones de los partidos políticos italianos eran conocidas por la comunidad italiana de la Argentina. Mientras que los partidos de derecha, como el MSI, respaldaban fuertemente el voto para los italianos en el extranjero, el PCI se inclinaba por el retorno de los emigrados para que pudieran participar en las elecciones.[28] En el medio de estas dos posturas, estaban la DC y el PSI, que no tenían una posición oficial al respecto, con representantes a favor y en contra en ambas fuerzas.[29]
Muchos de los pronunciamientos públicos que distintos actores sociales italianos manifestaban respecto al voto tenían su impacto en la prensa italiana de la Argentina. En 1977, Tribuna Italiana dio a conocer un comunicado del Consejo Directivo de la Unione Nazionale delle Associazioni degli Immigrati e degli Emigranti en el que se pedía una pronta resolución para que los italianos en el extranjero pudieran votar. Al respecto, esta entidad se comprometía a trabajar con la DC y con el PSI para lograr el apoyo necesario de estos partidos en el Parlamento.[30]
Ese mismo año, y luego de una discusión parlamentaria, Tribuna Italiana publicó un artículo sobre el derecho al voto para los italianos residentes en el extranjero en el que criticaba duramente al PCI por su sostenida oposición a su otorgamiento. El periódico retomó una publicación del periodista Livio Caputo, de Il Giornale, en la que, al no haber avances concretos sobre este tema, acusaba al PCI de ser la fuerza política que se había impuesto al resto. Caputo sostenía que los comunistas utilizaban el pretexto de que muchos emigrados vivían en países donde había “regímenes poco democráticos” en los cuales no se iban a poder realizar campañas electorales libres. Al mismo tiempo, destacaba los esfuerzos de ciertos dirigentes de la DC por elaborar un proyecto que satisficiera a todas las fuerzas políticas, pero advertía que una de las posibilidades era brindar este derecho solamente a los italianos residentes en los otros países de la CEE, algo que generaba el rechazo de muchos diputados.[31]
Durante el comienzo de la década de 1980, el tema del voto para los italianos en el extranjero continuó teniendo protagonismo en las páginas de L’Eco D’Italia. A pesar de contar con distintos espacios de interacción con los funcionarios de gobierno, los ciudadanos italianos residentes en este país consideraban que la posibilidad de votar se transformaría en la concreción de políticas que atendieran su situación. Como detallaremos en los siguientes párrafos, las distintas iniciativas referidas al voto que fueron discutidas en el Parlamento eran seguidas de cerca por el periódico.
A principios de 1982, la Cámara había enviado el proyecto de ley de Mirko Tremaglia para su tratamiento en la Comisión de Asuntos Constitucionales. Esto representaba un importante logro para los líderes de la comunidad italiana de la Argentina. Incluso comenzó a debatirse la posibilidad de que se implementara el voto por vía postal. Estas noticias llevaron a que el secretario de Asuntos Exteriores de Italia, Raffaele Costa, expresara que uno de los objetivos del gobierno era favorecer al avance de esta ley, ya que todas las fuerzas políticas italianas estaban de acuerdo en que los ciudadanos italianos en el extranjero debían poder votar. Incluso el propio Tremaglia manifestó que se trataba “de un hecho político, jurídico, moral y civil muy importante”.[32]
Si bien todos los dirigentes de la comunidad argentina valoraban el proyecto de ley para los ciudadanos residentes en el extranjero, había un sector que rechazaba el voto por correspondencia propuesto por el ministro de Justicia Virginio Rognoni. Pese a haber sido bien recibida por L’Eco D’Italia, el periódico realizaba algunas objeciones a esta propuesta. La crítica se centraba, fundamentalmente, en que los residentes en el extranjero votarían en las circunscripciones correspondientes a su lugar de origen y no en una circunscripción especial. Esto, según L’Eco D’Italia, no garantizaba que los representantes impulsaran políticas para los emigrados.[33]
Sin embargo, con el correr de los meses, las discusiones fueron mermando en Italia, y L’Eco D’Italia se preguntaba quiénes eran los dirigentes que apoyaban el proyecto y quiénes eran los que se oponían, señalando que los principales obstáculos eran que este derecho no estaba expresamente manifestado en la Constitución y que el sufragio por correspondencia no garantizaba la “personalidad” del voto.[34] No obstante, afirmaba que otros países, como EE. UU., Alemania Federal, Australia, Dinamarca, España y Portugal, contaban con un sistema de voto por correo para que los residentes en el extranjero pudieran votar.[35]
En 1984, el presidente del Consejo de Ministros de Italia y líder del PSI, Benedetto Craxi, fue entrevistado por la televisión argentina y habló sobre el tema del voto para los italianos residentes en el extranjero, lo que repercutió en la comunidad italiana local. Craxi manifestó no solo que debía implementarse un sistema directo de votación para los emigrados, sino también que estos electores debían poder contar con la posibilidad de elegir candidatos que residieran fuera del país. Esto requería de la creación de circunscripciones especiales para que los representantes de los emigrados pudieran elegir candidatos que los representaran.[36]
En la segunda mitad de la década de 1980, las noticias sobre el voto para los residentes en el extranjero fueron escasas en los periódicos italianos de la Argentina. Incluso en el tratamiento de algunos avances y propuestas de los parlamentarios italianos, tanto Tribuna Italiana como L’Eco D’Italia abordaron esta cuestión con cierta desesperanza e incredulidad respecto a la posibilidad concreta de votar.[37]
Al mismo tiempo que se evidencia una disminución de noticias referidas a este tema, en las páginas de L’Eco D’Italia, observamos una creciente insistencia en la demanda para que los extranjeros pudieran votar en la Argentina. A partir de 1983, algunos dirigentes de la comunidad italiana de Buenos Aires también reclamaron por su participación en el país de destino. Recordemos que, si bien la Constitución de la Provincia de Buenos Aires otorgaba ese derecho a los inmigrantes, este había sido anulado por el presidente de facto Juan Carlos Onganía en 1966. Esta demanda generó algunas posiciones encontradas en la comunidad italiana, ya que se entendía como algo contradictorio el hecho de querer formar parte de las elecciones italianas y de las argentinas.[38]
Al momento de las elecciones legislativas de 1987 que se realizaron en la Argentina, se observa en las páginas de L’Eco D’Italia una notable insistencia con este tema. El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires realizó publicidad en distintas ediciones del periódico, algo que no había aparecido hasta el momento. También se publicaron entrevistas a distintos candidatos que reivindicaban su ascendencia italiana, se mencionaba la participación política de los inmigrantes o se discutía sobre la presentación de las propuestas de los candidatos.[39]
Algo que resulta sumamente interesante es la aparición en este periódico del Movimiento Ítalo Argentino de Participación Cívica (MIAPC) a través de publicidad y entrevistas a sus representantes. Esta asociación civil, conducida por Eugenio Sangregorio, tenía como propósito fomentar la participación de los italianos residentes en la Argentina en la vida política de este país.[40]
Es posible suponer que, en el contexto de los primeros años de posdictadura, algunos líderes de la comunidad italiana estuvieran interesados en participar en la política argentina ante el hecho de que no había avances concretos respecto al derecho al voto para los ciudadanos italianos residentes en el extranjero. Los últimos veinte años de lucha por el voto en Italia se dieron de forma paralela con estas acciones. Si bien estaban limitados para ocupar ciertos cargos a nivel nacional, hacia fines del siglo xx, los inmigrantes con más de dos años de residencia pudieron votar y ocupar cargos a nivel municipal y provincial.[41] Esto puede ser entendido como el resultado de los reclamos que llevaron adelante distintos líderes de la comunidad italiana desde 1987.
De todas formas, hacia principios de la década de 1990, el tema del voto para los emigrados italianos volvió a tener la relevancia anterior como producto de los debates que tuvieron lugar en la Seconda Conferenza Nazionale dell’Emigrazione y de la creación, en 1988, del padrón de electores en el exterior. La etapa final de casi diez años de reclamos para obtener este derecho fue asumida por los líderes de la comunidad italiana que actuaban desde los organismos de representación de los emigrados –lo que será analizado en el siguiente apartado–. Los periódicos italianos de la Argentina se sumaron a este nuevo impulso al involucrarse directamente en el tema.
8.3. Los organismos de representación de los italianos en el extranjero
Si bien, como hemos mencionado, desde principios del siglo pasado, existieron órganos consultivos para los emigrantes italianos, con el surgimiento de la República de Italia, estos comenzaron a tener cierta relevancia. Luego de la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, se creó, en 1967, el Comitato Consultivo degli Italiani all’Estero (CCIE). Estos comités funcionaban en diversos países y pretendían articular un canal de diálogo oficial con los emigrantes. Estaban compuestos por varios representantes de las comunidades de italianos de distintos países y dependían del Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia.[42] La participación del gobierno italiano a través de estas organizaciones reflejaba la voluntad de asegurar el bienestar de los trabajadores en el extranjero ante el mandato constitucional.[43] A pesar de esto, en la Argentina el CCIE fue muy criticado por algunos líderes de la comunidad italiana. En los periódicos italianos de Buenos Aires, solían aparecer comentarios y pronunciamientos negativos respecto a este comité.[44] Asimismo, los dirigentes del asociacionismo llevaron estas demandas a distintos ámbitos de participación para los inmigrantes italianos de todo el mundo, lo que nos permite suponer que estos reclamos no se limitaban al país sudamericano.[45]
Luego de muchos años de reclamos, en 1985 surgió el Comitato delle Emigrazione Italiana (COEMIT). La función de estos comités era ejercer la representación de los italianos residentes en el exterior, pero la mayor novedad era que sus miembros debían ser elegidos por voto directo de los emigrados. Después de los planteos realizados en la Seconda Conferenza Nazionale dell’Emigrazione, en 1990 el COEMIT sufrió una profunda reforma y fue rebautizado como Comitato degli Italiani all’Estero (COMITES). Otro cambio importante fue el del año 2003, cuando se implementó el voto por correspondencia. En la actualidad existen ciento ocho COMITES, nueve de ellos en la Argentina, distribuidos en treinta y un países. Los COMITES cuentan con un órgano ejecutivo y diversas comisiones de trabajo, y los representantes duran cinco años en el cargo. Están compuestos por doce miembros en las circunscripciones con hasta cien mil italianos residentes y veinticuatro para aquellas con más de cien mil. En la Argentina, el INTERCOMITES reúne a los miembros de los distintos COMITES.[46]
Al estar conformados por ciudadanos italianos elegidos por la propia comunidad, los COMITES pretendieron ser una respuesta al reclamo por el derecho al voto de los emigrados. Sin embargo, y como desarrollaremos en los siguientes párrafos, los dirigentes del asociacionismo, encabezados por FEDITALIA, trabajaron para lograr una importante participación del grupo en estas elecciones dándole un fuerte impulso a la demanda del voto desde el exterior. También es preciso mencionar que, a pesar del surgimiento de este nuevo organismo consultor, el CCIE continuó en funciones y en 1989 pasó a ser denominado Consiglio Generale degli Italiani all’Estero (CGIE).[47]
A continuación, nos proponemos analizar las primeras elecciones de estos comités a través de los periódicos italianos de Buenos Aires para identificar algunos de los líderes que se postularon como candidatos y las propuestas por ellos presentadas. Esto nos permitirá poner en perspectiva aquellas experiencias eleccionarias de muchos inmigrantes italianos durante los años previos a la implementación del voto para los ciudadanos italianos residentes en el extranjero. Recordemos que, para una importante cantidad de italianos de la Argentina, estas formas de participación democrática constituyeron sus experiencias electorales iniciales.
La primera elección de COEMIT fue en 1986 y contó con una fuerte presencia de dirigentes con amplia trayectoria en el asociacionismo. Involucró a ochenta y seis circunscripciones consulares situadas en veintiún países. En la Argentina se conformaron los comités de Buenos Aires, La Plata, Rosario, Córdoba, Bahía Blanca, Mar del Plata y Mendoza. Este proceso no tenía precedentes históricos “ni en Italia ni en otros países”, afirmó el ministro de Asuntos Exteriores, Giulio Andreotti.[48] De ahí la trascendencia que tuvo para los líderes de la comunidad.
Con la sanción de la ley que dio origen al COEMIT en 1985, en la Argentina se conformó el Comitato Unitario degli Italiani in Argentina. Estaba compuesto por dirigentes de distintos ámbitos y tenía como propósito la movilización de la comunidad para que participara activamente en las elecciones. La unidad de estos líderes, a pesar de sus marcadas diferencias, se venía sosteniendo desde las acciones emprendidas durante la guerra de Malvinas. Sus miembros definían claramente a este comité, lo que nos permitirá entender la importancia de este acuerdo:
El Comitato Unitario degli Italiani in Argentina es el resultado de un acuerdo entre todas las estructuras organizativas que operan en el seno de la colectividad italiana, tanto las nacidas localmente por iniciativa de los emigrantes, como las que tienen sus raíces en Italia y operan directa o indirectamente en el mundo de la emigración.
Por lo tanto, el Comité tiene dos componentes: uno es FEDITALIA y el otro es el Comitato Nazionale d’Intesa, que está formado por los delegados o responsables en Argentina de los organismos y las asociaciones nacionales italianas (con sede en Italia) como partidos, asociaciones nacionales de emigración, combatientes, partisanos, sindicatos, patronatos, la Federazione Unitaria della Stampa Italiana all’Estero, y asesores regionales de emigración. En el Comitato Unitario, los dos componentes tienen igual representación, formada por cuatro miembros designados por FEDITALIA y cuatro designados por el Comitato d’Intesa.
Actualmente, los representantes de FEDITALIA son Luigi Pallaro, presidente de FEDITALIA; Franco Paolini, vicepresidente y presidente de Federcombattenti; Pina Mainieri, consejera y presidenta de FEDIBA; y Mario Basti, consejero. Los representantes del Comitato Nazionale d’Intesa son Bartolo Denaro, secretario de la DC de Argentina; Pasquale Ammirati, secretario del PSI de Argentina; Filippo di Benedetto, secretario del PCI de Argentina. El cuarto miembro es el delegado del ACLI, que lleva más de dos meses sin asistir a las reuniones del Comité. En aras de la exactitud, añadimos que Pina Mainieri sustituyó en este periodo de preparación preelectoral al miembro titular, Giuseppe Negro, vicepresidente de FEDITALIA y presidente de la FAILAP de La Plata, temporalmente en Italia [traducción del autor].[49]
Esta descripción nos permite elaborar algunas observaciones. En primer lugar, se pone de manifiesto el rol que estaban desempeñando los partidos políticos italianos en la Argentina. Las principales fuerzas políticas estaban decididamente involucradas en la vida cotidiana de la comunidad italiana y tenían representantes en distintos estamentos. Esto puede ser explicado por el contexto de debates parlamentarios respecto al voto para los ciudadanos en el extranjero.
En segundo lugar, da cuenta del rol central que tenía FEDITALIA en el grupo a mediados de la década de 1980, ya que la mitad de los miembros de este comité pertenecían a esta institución. Con esto también queda demostrado que la Confederación se había convertido en la institución más importante del asociacionismo italiano de la Argentina. Asimismo, ponía de relieve una estrategia desarrollada por Luigi Pallaro para aglutinar a los líderes del grupo que no estuvieran en la estructura de la Confederación, como los representantes de los patronatos y los partidos políticos italianos en la Argentina.
En tercer lugar, es posible pensar la decisión de olvidar el pasado reciente respecto al posicionamiento que habían tenido los distintos sectores dirigenciales del asociacionismo en cuanto a la dictadura militar argentina. Esto se reflejó en la ausencia de una discusión interna que permitiera establecer posicionamientos ideológicos comunes sobre los cuales empezar a elaborar políticas o reclamos concretos. Esto habría requerido una mirada crítica sobre los diversos posicionamientos adoptados por los líderes del asociacionismo durante ese período, pero estaba claro que se pretendía establecer acuerdos puramente pragmáticos en función de las demandas del grupo, dejando de lado un consenso ideológico que los respaldara.
Volviendo a la participación del Comitato Unitario degli Italiani in Argentina en la elección del COEMIT, estos líderes destacaban que, a pesar de las diferencias, necesitaban un espacio de trabajo conjunto, ya que había una “mayor atención con la que ahora Italia mira a nuestra comunidad”. Esto se veía reflejado en las frecuentes visitas de funcionarios del gobierno, parlamentarios, líderes políticos y sindicales y las iniciativas cada vez más frecuentes de difusión de la cultura italiana, entre otras cuestiones.[50]
También había un mismo diagnóstico de estos dirigentes respecto a la próxima elección, que podemos resumir en cuatro puntos: el poco tiempo y la escasa experiencia electoral de la comunidad; la falta de instalaciones adecuadas para el normal desarrollo del acto eleccionario en todo el país; “la conveniencia, en esta primera experiencia, de evitar enfrentamientos ideológicos, con el riesgo de provocar o profundizar desavenencias y discrepancias”; y el acuerdo de que lo mejor sería presentar una lista de unidad lo más representativa posible.[51]
Imagen 7. Publicidad de la Lista n.º 5 para las elecciones del COEMIT


Fuente: Tribuna Italiana, año x, n.º 407, Buenos Aires, 19 de noviembre de 1986, pp. 5-6.
Aquí nuevamente podemos mencionar la voluntad de los dirigentes de participar de forma conjunta de estas elecciones bajo la Lista Unitaria nel Pluralismo, evitando los enfrentamientos internos. Para comprender la incidencia de FEDITALIA en este espacio, es preciso mencionar que, además de contar con el liderazgo de Luigi Pallaro, en esta lista estaba como candidato Daniele Romanini, presidente de la Federazione delle Società Friulana dell’Argentina, quien tres años después sería designado por el presidente de la Confederación como su sucesor. Haciendo un análisis de los representantes de esta lista en la Ciudad de Buenos Aires, su lugar de origen y la filiación de cada uno de ellos, se puede comprobar la representatividad de diversos sectores del asociacionismo italiano.[52]
De todas formas, no todos los líderes se sumaron a esta propuesta. Hubo otros grupos más acotados de dirigentes que participaron por fuera de esta alianza. No obstante, la Lista Unitaria contaba con el apoyo de miembros de la Democracia Cristiana, como Ferruccio Pisoni y Learco Saporito, y de diversas instituciones del asociacionismo como la AIMI, el club Sportivo Italiano, los comités de la Dante Alighieri de distintos lugares del país y el Patronato INCA, entre muchos otros.[53]
Las elecciones del 23 de noviembre de 1986 del COEMIT de Buenos Aires demostraron la importancia que tenía la Lista Unitaria, ya que había obtenido más votos que el resto de las listas juntas.
Tabla n.º 5. Resultados de la elección del COEMIT de 1986 de Buenos Aires
Lista | N.º de votos | N.º de representantes |
| Lista 1 – Ispirazione Cristiana | 17.697 | 6 |
| Lista 2 – Independenti | 10.737 | 4 |
| Lista 3 – CSN, San Nicola | 3.067 | 0 |
| Lista 4 – CTIM, Tricolore | 3.991 | 1 |
| Lista 5 – Unitaria nel pluralismo | 42.518 | 13 |
Total | 78.010 | 24 |
Fuente: elaboración propia a partir de la información brindada por “Resultati della circonscrizione consolare di Buenos Aires”, Tribuna Italiana, año x, n.º 409, Buenos Aires, 10 de diciembre de 1986, p. 1.
Esta importante mayoría obtenida en Buenos Aires se mantuvo en otras circunscripciones, como en Rosario, donde la Lista Unitaria había conseguido diecisiete representantes sobre veinticuatro; en Córdoba, nueve sobre doce; y en Mendoza y Bahía Blanca, donde había alcanzado los doce. La única circunscripción consular donde esta lista no había logrado imponerse fue la de La Plata, quedando segunda por detrás de la Socialcristiana.[54] En esta elección participó una porción minoritaria de la comunidad italiana de Argentina, aun cuando en este país se encontraba la mayor cantidad de votantes: de los casi cuatrocientos sesenta mil italianos que habían participado en diecinueve países, la Argentina contaba con más de ciento sesenta y cinco mil votantes, seguido por los italianos de Suiza, con más de cien mil votantes; seguidos por Francia y Brasil, con cuarenta y dos mil quinientos y treinta y ocho mil, respectivamente.[55]
Para las elecciones de 1991, la lista de unidad se disolvió, de manera que se produjo así una mayor oferta electoral. La reforma de estos comités ya era un hecho, por lo que habían pasado a denominarse COMITES. Otro dato interesante es que, a diferencia de la elección anterior, aparecieron publicidades independientes de distintos candidatos en las que podía verse una foto, una descripción de su trayectoria y su lugar en la lista. En total hubo siete listas en Buenos Aires, muchas de las cuales tenían un posicionamiento ideológico muy definido.
Por un lado, estaba la Lista n.º 5 Associativa Interregionale, en la que predominaban representantes de las principales instituciones del asociacionismo. Esta era la lista de los lideres nucleados en FEDITALIA. Prueba de ello es que uno de sus miembros era el tesorero de la Confederación y presidente de la Federación de Asociaciones Piamontesas Argentinas Fernando Caretti. Muchas de sus propuestas eran las que venían realizando los principales dirigentes del grupo, como el derecho al voto, una mejora de las pensiones, apoyo a la cultura y financiamiento a la prensa italiana en el extranjero, entre otras.[56]
La Lista n.º 7 Democrazia Cristiana era la expresión de la DC en la Argentina. Reivindicaba la madurez de la comunidad italiana de la Argentina para tener debates políticos sobre diversos temas. El principal activo que ofrecía al electorado era que sus representantes iban a seguir la línea política de la DC y que actuarían de forma orgánica con esta fuerza política.[57]
A su vez, la fragmentación de la oferta electoral también se produjo en el interior del sector más combativo de la dirigencia italiana en la Argentina.[58] Por un lado, Filippo di Benedetto se presentaba por la Lista n.º 2 nucleando a los sectores que adscribían a los partidos de la izquierda italiana. Por otra parte, estaba la Lista n.º 1 Unitaria Independiente, que contaba con Gaetano Cario como principal referente. Cario se definía como un interlocutor de las necesidades colectivas, “libre de compromisos”, respaldado por una trayectoria de “más de treinta años en defensa de los derechos de la comunidad”.[59]
En la elección de COMITES de 1991, se impuso la lista del asociacionismo, seguida por los democristianos, los católicos, los sectores de izquierda y los independientes. En la circunscripción consular de Buenos Aires, hubo ciento diez mesas para emitir el voto, distribuidas en ocho localidades de la Ciudad y la provincia de Buenos Aires.[60]
Tabla n.º 6. Resultados de la elección del COEMIT de 1991 de Buenos Aires
Lista | N.º de votos | N.º de representantes |
| Lista 1 | 9.776 | 2 |
| Lista 2 | 20.221 | 4 |
| Lista 3 | 6.728 | 2 |
| Lista 4 | 10.430 | 2 |
| Lista 5 | 34.786 | 7 |
| Lista 6 | 6.244 | 1 |
| Lista 7 | 30.364 | 6 |
Total | 118.549 | 26 |
Fuente: elaboración propia a partir de la información brindada por “Il COMITES di Buenos Aires”, Tribuna Italiana, año xv, n.º 525, Buenos Aires, 25 de mayo de 1991, p. 1.
En cuanto a los niveles de participación, la comunidad italiana de la Argentina tuvo casi doscientos sesenta y seis mil votantes, siendo la de mayor concurrencia a las urnas a nivel mundial.[61] Esto puso de manifiesto el crecimiento de votantes entre una y otra elección que también tuvieron países como Uruguay, Brasil y Venezuela, como se detalla en la tabla n.º 7.
Es posible atribuir a los líderes del grupo la participación y el importante crecimiento de la comunidad italiana de la Argentina en las elecciones de COMITES. Recordemos que el reclamo del derecho al voto se venía expresando de forma sostenida desde mediados de la década de 1960. En el imaginario de estos dirigentes, las elecciones de estos comités podrían contribuir a visibilizar la necesidad de que los italianos residentes en el extranjero pudieran elegir a sus propios representantes para el Parlamento.
Tabla n.º 7. Participación de los italianos en las elecciones de COEMIT y COMITES
| País de votación | Cantidad de votantes en 1986 | Cantidad de votantes en 1991 | Crecimiento en % de 1986 a 1991 |
| Argentina | 165.400 | 265.781 | 60,69 |
| Estados Unidos | 14.066 | 16.864 | 19,89 |
| España | 789 | 1.040 | 31,81 |
| Austria | 148 | 209 | 41,22 |
| Suiza | 105.007 | 85.176 | -18,89 |
| Francia | 42.999 | 45.438 | 5,67 |
| Bélgica | 37.690 | 46.842 | 24,28 |
| Países Bajos | 1.632 | 1.345 | -17,59 |
| Luxemburgo | 4.347 | 4.883 | 12,33 |
| México | 757 | 419 | -44,65 |
| Perú | 1.511 | 1.998 | 32,23 |
| Brasil | 38.140 | 67.081 | 75,88 |
| Chile | 7.286 | 7.560 | 3,76 |
| Venezuela | 13.063 | 21.025 | 60,95 |
| Uruguay | 6.436 | 10.800 | 67,81 |
| Alemania | No se votó | 60.480 | – |
| Total en todo el mundo | 453.000 | 662.000 | 46,14 |
Fuente: elaboración propia a partir de la información brindada por “Il notro primato nelle elezione di COMITES”, Tribuna Italiana, año xv, n.º 526, Buenos Aires, 12 de junio de 1991, p. 1.
La temprana organización desde 1985 de una lista de unidad puso en evidencia la importancia que tuvieron estas elecciones para los líderes de FEDITALIA, a pesar de que años más tarde esta institución se disolvió. En el análisis que hacían los dirigentes del asociacionismo, también pesaba la necesidad de fomentar la participación y de “educar” a los electores acerca de cómo emitir el voto. Por eso no resultó extraño que, al implementarse el sistema de boleta única para este tipo de comicios, muchas publicidades de las distintas listas expresaran sus propuestas de forma detallada y el lugar que iban a ocupar en la boleta.
Este aumento de la participación electoral de los italianos en el extranjero fue aprovechado por los dirigentes de la comunidad italiana de la Argentina para impulsar la Conferenza Latino-americana sull’Esercizio del Diritto del Voto, realizada el 20 de septiembre de 1992 en el Teatro Coliseo de Buenos Aires.[62] La convocatoria estuvo coordinada por los partidos políticos italianos, los representantes de los COMITES y de los CGIE y los dirigentes del asociacionismo nucleados en FEDITALIA. El comité organizador de este evento estuvo presidido por Antonio Macri, y todas las propuestas debían limitarse a un único tema: el derecho al voto para los italianos residentes en el extranjero.[63]
La delegación argentina elaboró un documento en el que se solicitaba al Senado el tratamiento del tema. También se pedía la conformación de colegios electorales para las circunscripciones en el extranjero, las que debían ser de forma proporcional y homogéneas. Por otra parte, los candidatos debían residir en esas circunscripciones y se pedía que la votación se efectuara de forma directa.[64]
Entre las novedades presentadas, la delegación brasilera pedía que se implementase un sistema de votación por correo en los distintos consulados. Al mismo tiempo, proponía que en Sudamérica la Argentina fuera una circunscripción separada del resto –debido a la importante cantidad de ciudadanos italianos que residían en este país– y que el resto de los países de Latinoamérica estuvieran divididos en otras dos. Por su parte, la delegación de Venezuela se inclinaba por un sistema de votación plurinominal para la Cámara, con listas de cuatro o cinco candidatos. Finalmente, los delegados de Chile proponían establecer circunscripciones en el extranjero que permitieran diferenciar a los italianos de Europa del resto de los países de emigración, ya que estos estaban atravesados por procesos migratorios diferentes.[65]
La Conferenza Latino-americana sull’Esercizio del Diritto del Voto reunió a más de dos mil representantes de los italianos de distintos países de la región. Hubo una satisfacción generalizada en la delegación argentina que incluía representantes de las diversas fuerzas políticas y sectores de la comunidad. El evento contó con la presencia de algunas autoridades gubernamentales importantes, como el senador Giuseppe Giacovazzo (DC), que se desempeñaba como subsecretario de Asuntos Exteriores. Por otra parte, también hubo representantes de los partidos políticos italianos más importantes. Además de las delegaciones antes mencionadas, también hubo miembros de las comunidades italianas de Colombia, México y Uruguay. El documento final reunió muchas de las propuestas antes descriptas que hacían hincapié en el establecimiento del voto universal para los italianos residentes en el extranjero; la conformación de circunscripciones especiales, de las cuales en Latinoamérica debían ser al menos tres; y un sistema de votación por correspondencia a las oficinas consulares.[66]
Este breve análisis del evento nos pone en contexto sobre el nivel de discusión que había respecto al voto de los italianos en el exterior. En este sentido, es posible pensar en la complejización de las practicas trasnacionales de los emigrados con su país de origen, ya que se establecieron alianzas entre los dirigentes del asociacionismo italiano de la región para fortalecer el reclamo de un derecho político concreto.[67] También nos permite comprender la importancia que han tenido los organismos de representación de los emigrados, más allá de sus incumbencias específicas. Sin dudas, la celebración de elecciones directas de los COMITES por parte de los inmigrantes italianos fue determinante para impulsar el reclamo de participación en los comicios de su país de origen.
La última elección de COMITES antes de la aprobación del voto fue en 1997 y transcurrió casi al mismo tiempo en el que la Cámara volvió a tratar el tema del derecho al voto para los italianos residentes en el extranjero.[68] A esta altura ya era reconocido por los propios funcionarios del gobierno italiano que estas elecciones tendían a reforzar su implementación.[69] Para esta elección se presentaron nueve listas en Buenos Aires, dos más que para la anterior. De entre las distintas particularidades, resulta necesario mencionar que en esta ocasión los partidos políticos italianos no presentaron listas propias.
Pero sin dudas la mayor novedad era que el propio Luigi Pallaro encabezaba la Lista n.º 5 Associativa e Federativa, compuesta por dirigentes del asociacionismo como en la anterior elección.[70] Es posible pensar que, en el ámbito dirigencial, ya se percibiera la inminente sanción del voto para los italianos en el extranjero y que esto haya motivado la postulación de Pallaro. Debemos recordar que, un año antes de la elección, este dirigente había decidido volver a la presidencia de FEDITALIA luego de haberse alejado del cargo por casi siete años.
Por otra parte, en este clima electoral, tuvo lugar un breve intercambio epistolar entre Antonio Macri y Luigi Pallaro, publicado por el periódico Tribuna Italiana. De forma cordial, Macri manifestó que no iba a participar de la elección de COMITES debido a que no estaba madura la posibilidad de establecer acuerdos sobre temas concretos entre los representantes de las distintas listas y dirigentes de la mayoría de las instituciones del grupo –a lo que sumó razones de salud–.[71] También, en muy buenos términos, Pallaro le respondió a Macri que lamentaba su decisión de no presentarse, ya que, según entendía, había sido uno de los principales impulsores de la “unidad”; y que debía comprender que su deseo se alcanzaría a partir de la confrontación de propuestas de los representantes de las distintas instituciones de la comunidad.[72]
Estas expresiones representaron algo inusual en este sector dirigencial, ya que no era frecuente que se manifestara de forma pública un desacuerdo entre líderes de los espacios tradicionales del asociacionismo italiano de Buenos Aires. Durante la presidencia de Luigi Pallaro, este sector había mostrado una relativa organicidad bajo el liderazgo de FEDITALIA. Lo que estaba claro para el resto del grupo era que ambos dirigentes tenían la voluntad de participar en las elecciones parlamentarias italianas cuando se implementasen.[73]
Otra novedad significativa es que se habían incorporado dos nuevos COMITES correspondientes a las circunscripciones consulares de Morón y Lomas de Zamora, lo que evidenciaba el crecimiento de la comunidad a partir de que muchos hijos y nietos de inmigrantes habían reconocido este aspecto de su identidad. Respecto al resultado de las elecciones en Buenos Aires, nuevamente se impuso la Lista n.º 5, y resultó fortalecido el liderazgo de Pallaro.[74]
Algo que también podemos evidenciar es el aumento de la cantidad de electores del padrón de italianos en la Argentina, que había alcanzado los cuatrocientos noventa mil. Otro dato interesante que obtuvimos son los porcentajes de participación en esta elección. Si bien, en cantidad de votantes, la Argentina tuvo una leve disminución respecto de 1991, seguía siendo el país con mayor porcentaje de inmigrantes italianos votantes del mundo.[75] Esto confirmaba el esfuerzo de los líderes del grupo para convocar y movilizar a la comunidad a participar del acto eleccionario.
Tabla n.º 8. Participación de los italianos en las elecciones de COMITES de 1997
| País de votación | Cantidad de electores | Cantidad de votantes | Participación en % |
| Bélgica | 221.220 | 35.959 | 16,25 |
| Dinamarca | 2.942 | 156 | 5,30 |
| Francia | 322.330 | 41.081 | 12,75 |
| Alemania | 427.331 | 32.778 | 14,69 |
| Gran Bretaña | 99.750 | 14.006 | 14,04 |
| Grecia | 1.770 | 440 | 24,86 |
| Luxemburgo | 18.112 | 3.019 | 16,67 |
| Suiza | 386.246 | 64.058 | 16,58 |
| España | 20.131 | 1.324 | 6,58 |
| Países Bajos | 23.406 | 1.469 | 6,28 |
| Mónaco | 5.873 | 1.050 | 17,88 |
| Suecia | 6.099 | 277 | 4,54 |
| Argentina | 489.871 | 182.278 | 37,21 |
| Brasil | 239.490 | 60.840 | 25,40 |
| Chile | 24.010 | 6.991 | 29,12 |
| Colombia | 7.061 | 1.697 | 24,03 |
| Perú | 18.923 | 6.779 | 35,82 |
| Uruguay | 38.213 | 11.997 | 31,40 |
| Venezuela | 106.982 | 15.870 | 14,83 |
| Sudáfrica | 27.356 | 4.762 | 17,41 |
| Tunes | 2.017 | 692 | 34,31 |
| Estados Unidos | 145.505 | 16.534 | 11,36 |
| México | 4.650 | 1.034 | 22,24 |
Fuente: elaboración propia a partir de la información brindada por “183.952 alle urne in Argentina, seconda a distanza de Svizzera”, Tribuna Italiana, año xxi, n.º 753, Buenos Aires, 25 de junio de 1997, p. 1.
Esta descripción respecto al impacto de las elecciones de COMITES da cuenta de que la comunidad italiana acompañó la lucha por el derecho al voto con una amplia participación en los comicios y nos permite comprender la importancia que tuvieron para los líderes del grupo en la lucha por el derecho al voto. Por otra parte, al tiempo que los descendientes de los inmigrantes fueron reconociéndose italianos, muchos de ellos participaron de estas votaciones demostrando que estaban dispuestos a desempeñarse activamente en la vida social y política del grupo. El análisis de las primeras elecciones parlamentarias que realizaremos a continuación nos permitirá comprender los cambios que atravesaron a la comunidad italiana de la Argentina.
8.4. La participación de los inmigrantes italianos de la Argentina en las elecciones de Italia
Las elecciones parlamentarias italianas del año 2006 permitieron cubrir por primera vez los escaños de las cuatro circunscripciones del exterior. Sin embargo, los ciudadanos residentes en el extranjero ya contaban con dos elecciones previas como experiencia, debido a que habían votado en los referéndums de los años 2003 y 2005. Esta primera elección de parlamentarios confirmó el sostenido crecimiento de los electores de la circunscripción de América Meridional respecto de las dos anteriores.[76] Como hemos desarrollado a lo largo de este capítulo, esto se explica –en gran medida– por el aumento de hijos y nietos de inmigrantes italianos de la Argentina que optaron por acceder a la doble ciudadanía.
A continuación, nos proponemos analizar la circunscripción de América Meridional durante las primeras elecciones parlamentarias. Comenzaremos mencionando que la Argentina representa desde el año 2006 más del 50 % de los electores, lo que explica la importancia que tuvieron los líderes de la comunidad italiana de este país sobre el resto.[77] Otra particularidad es que esta circunscripción haya sido la única en la que se impuso un partido propio de los emigrados.[78] Nos referimos a la Associazioni Italiane in Sud America (AISA), que logró un representante para la Cámara de Diputados y uno para el Senado, al superar el 30 % de votos.[79] AISA fue fundada en el año 2005, siendo Luigi Pallaro y Ricardo Merlo, de Argentina, quienes resultaron elegidos como senador y diputado, respectivamente.
El otro senador electo fue Edoardo Pollastri (L’Unione), radicado en Brasil,[80] mientras que los restantes diputados elegidos fueron Mariza Bafile (L’Unione), nacida en Venezuela, y Giuseppe Angeli (Per Italia nel Mondo), inmigrante italiano establecido en Rosario.[81] Esto también nos permite comprobar la importancia que tuvo la Argentina en esta circunscripción, que se vio reflejada en la cantidad de parlamentarios electos en el año 2006: tres sobre un total de cinco.
Para comprender el rol que tuvieron estos representantes de los emigrantes en el Parlamento italiano, debemos tener en cuenta que constituyen un grupo muy reducido en proporción al resto de los miembros de cada cámara. Entre todas las circunscripciones del exterior, se eligen doce diputados, sobre un total de seiscientos treinta, y seis senadores, sobre trescientos dieciocho.[82] De esta forma, la única manera de obtener políticas concretas para sus intereses es incorporarse al sistema de alianzas de gobierno del régimen parlamentario.
No obstante, en contextos de extrema polarización y paridad de fuerzas, los representantes de los italianos en el extranjero pueden desempeñar un rol destacado. Este fue el caso de Luigi Pallaro durante su cargo como senador. Luego de las elecciones del año 2006, la coalición de centroizquierda L’Unione, liderada por el primer ministro Romano Prodi, contó con el apoyo de los italoargentinos en el Parlamento. Si bien en la Cámara la ventaja de la centroizquierda era un poco más holgada, en el Senado estaba muy ajustada. La oposición de centroderecha, denominada Casa della Libertà, contó con ciento cincuenta y seis senadores contra ciento cincuenta y nueve de L’Unione, lo que le permitió obtener la cantidad justa para conformar gobierno gracias al apoyo de Pallaro, quien siempre había manifestado que iba a apoyar a la mayoría.[83]
Al año siguiente, luego de no haber conseguido en el Senado la aprobación de una reforma sobre política exterior, Prodi renunció a su cargo. Sin embargo, el presidente Giorgio Napolitano lo convocó a conformar un nuevo gobierno si obtenía una moción de confianza del cuerpo legislativo. El 28 de febrero de 2007, Prodi obtuvo dos votos más de los necesarios, resultando determinante la ratificación de apoyo de Pallaro. Pero la posición adoptada por el representante de la circunscripción de América Meridional fue muy cuestionada. Miembros de la oposición realizaron interpelaciones a Pallaro respecto a las versiones de que su voto haya estado influenciado por el gobierno argentino. Su filiación a la Democracia Cristiana durante sus años como representante del asociacionismo hacía prever que estuviera con la coalición de centroderecha, por lo que el apoyo a Prodi despertó sospechas de varios parlamentarios.[84]
Pallaro negó haber sufrido presiones por parte del gobierno argentino y explicó que su voto estuvo motivado por su deseo de no quedar como el senador que había impedido la continuidad de Prodi. Sobre las desconfianzas generadas acerca de que había negociado un cargo con el presidente Napolitano, manifestó que había retornado a Italia con un solo propósito:
… restituir la dignidad a los ítalo-argentinos. Hay ancianos que no tienen ni jubilación ni asistencia sanitaria. No queremos darles ciento cincuenta dólares al mes. Esto es lo que me interesa y no ser ministro o subsecretario para los italianos en el exterior.[85]
Durante nuestra investigación no hemos podido determinar si existieron o no presiones para influenciar el voto de Pallaro en 2006, pero resulta interesante destacar el buen vínculo que había entre los gobiernos de Italia y Argentina de aquella época, por lo que no era infundada la sospecha.[86] Por otra parte, tres meses antes de esa votación, el viceministro para Italianos en el Exterior, Franco Danieli, estuvo de visita en la Argentina, donde realizó, entre otros, varios anuncios sobre inversión económica. Como era de esperar, Pallaro formó parte de la comitiva que acompañó a Danieli durante su estadía en el país.[87]
El tratamiento periodístico en Italia respecto al voto del senador Pallaro fue muy crítico y contribuyó a reforzar la “imagen negativa” que ya tenía la Argentina en aquel país debido al reclamo de los tenedores de bonos que habían caído en cesación de pagos en 2001. Además de la promoción de las relaciones económicas y los vínculos culturales, la Embajada argentina en Italia tenía entre sus principales objetivos cambiar esta percepción.[88]
Conocido en Italia como “el senador” –en español–, esta no fue la única vez que Pallaro acaparó la atención de los medios. A principios del año 2008, cuando terminó el segundo gobierno de Prodi luego de no haber superado otra moción de censura en el Senado, versiones periodísticas sostuvieron que la decisión de Prodi de otorgar la presidencia de la Comisión de Industria, Comercio y Turismo al senador Aldo Scarabosio (Forza Italia) era lo que había provocado que Pallaro estuviera en Buenos Aires al momento de la votación en lugar de ir a Italia a darle nuevamente su voto de confianza.[89]
Esta breve reconstrucción muestra el rol destacado que pueden tener los representantes de los italianos en el extranjero en determinados contextos políticos. Además de ejercer cargos legislativos, pueden actuar como articuladores de vínculos entre los gobiernos de ambos países y desempeñar, en determinadas circunstancias, un rol clave en la política tanto en su país de origen, como en el de destino.
A partir de la primera elección del año 2006, estaba claro que los posicionamientos políticos de la comunidad italiana de la Argentina, al igual que las decisiones de sus líderes, iban a ser determinantes para la región. A pesar de que AISA estaba destinada a convertirse en la principal fuerza política de Sudamérica, se produjo una ruptura entre Pallaro y Merlo, y este último creó el Movimento Associativo Italiani all’Estero (MAIE).[90] En las elecciones del año 2008, el cambio de liderazgo comenzó a ser evidente, transición que también se vio atravesada por el contexto político de Italia.[91]
En la segunda elección, Il Popolo della Libertà (PdL) fue la fuerza más importante de la circunscripción de América Meridional. Este partido de centroderecha estaba presidido por Silvio Berlusconi. Los buenos resultados electorales obtenidos por el PdL en la mayoría de las circunscripciones llevaron a Berlusconi al cargo de presidente del Consejo de Ministros de Italia. Por tal motivo, es posible destacar que en estas elecciones se evidenció en el electorado de Sudamérica un comportamiento similar al de la península ante la división de los dirigentes del asociacionismo de Argentina.
Los diputados electos en 2008 fueron Ricardo Merlo (MAIE), Giuseppe Angeli (PdL) y Fabio Porta (Partido Democrático), mientras que los senadores fueron Juan Esteban Caselli (PdL) y Mirella Giai (MAIE). Las listas de la AISE se ubicaron en el cuarto puesto, tanto para el Senado como para la Cámara, lo que le impidió obtener algún escaño.[92] Algunos aspectos de las trayectorias personales de los parlamentarios elegidos merecen ser destacados. En primer lugar, mencionaremos el cambio de partido de Angeli, quien pasó del Per Italia nel Mondo al PdL, con lo que se convirtió en el primer diputado de esta circunscripción en ser elegido por dos fuerzas políticas diferentes. Respecto a Juan Caselli, debemos mencionar que había sido embajador de Argentina ante la Santa Sede entre los años 1997 y 1999. Su vinculación con funcionarios y militares que habían desempeñado cargos durante la última dictadura militar argentina era conocida en la comunidad italiana, así como su pertenencia a la logia masónica Propaganda Due. Esto provocó que, en pleno ejercicio de su cargo de senador, fuera abucheado en el Teatro Coliseo al intentar pronunciar un discurso en favor de Berlusconi en el año 2010, teniendo que abandonar el acto.[93]
Finalmente, debemos resaltar la trayectoria de Mirella Giai, quien, en la elección de 2006, se había postulado como candidata a senadora por L’Unione.[94] Esta líder fue una destacada defensora del rol de la mujer en el asociacionismo italiano de la Argentina. Fundó la Associazione delle Donne Piemontesi in Argentina, entre muchas otras instituciones en las que participó.[95] Estuvo ligada al grupo de dirigentes liderado por Ferdinando Aloisio, ya que desde 1970 formaba parte del Patronato INCA de Rosario. Asimismo, trabajó junto a Filippo di Benedetto y Enrico Calamai para ayudar a escapar a perseguidos políticos durante la última dictadura militar. Su llegada al Senado fue un reconocimiento a una larga trayectoria en la comunidad italiana del país.[96]
Otro aspecto interesante es que la implementación del voto para los italianos residentes en el extranjero atravesó a los líderes de FEDITALIA respecto a si los dirigentes del asociacionismo debían o no ser candidatos. Entre quienes se oponían, se encontraba la presidenta de FEDIBA y vicepresidenta de la Confederación Giuseppina Maineri. Esta líder consideraba que el asociacionismo debía estar separado de la estructura de los organismos de representación y del Parlamento italiano. Por tal motivo, nunca había aceptado ser candidata en estas elecciones. Sin embargo, cuando Luigi Pallaro la convocó a último momento para que formara parte de la lista de la AISA en las elecciones de 2008, aceptó ir como candidata a la Cámara debido a la amistad que tenía con él.[97]
Es posible pensar que Maineri supiera que el enfrentamiento entre Pallaro y Merlo implicaba una disputa respecto al liderazgo de la comunidad, además de un enfrentamiento electoral. Si bien se oponía a la participación en las elecciones para evitar que los posicionamientos ideológicos dividieran a los dirigentes del asociacionismo, esta situación ya se estaba dando en el grupo.
Volviendo al análisis de las fuerzas políticas, a partir de esta elección, comenzó el crecimiento y la consolidación del MAIE, ya que, en las elecciones de los años 2013 y 2018, fue el partido que obtuvo la mayor cantidad de votos en la circunscripción América Meridional.[98] De hecho, AISA, que había sido el primer partido político de los emigrados italianos en acceder al Parlamento, no compitió en estas dos elecciones. Por tal motivo, es posible pensar que el enfrentamiento entre Pallaro y Merlo haya marcado el comienzo de un nuevo liderazgo en la comunidad italiana de la Argentina. Repasemos brevemente la trayectoria de ambos.
Como hemos desarrollado en los capítulos anteriores, Luigi Pallaro (1926-2020) fue un destacado inmigrante italiano y exitoso empresario que presidió FEDITALIA por casi cuarenta años y que también estuvo al frente de la Cámara de Comercio Italiana de Buenos Aires. Fue un activo líder del asociacionismo y, desde épocas muy tempranas, protagonizó la lucha por los derechos de los emigrados italianos, encabezadas por la participación política de los italianos residentes en el exterior –como hemos desarrollado a lo largo de esta investigación–.
Por su parte, Ricardo Merlo (1962) es representante de la Cámara de Diputados de Italia desde 2006 y principal líder del MAIE. En junio de 2018, fue nombrado subsecretario del Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia. Como italoargentino participó en los espacios destinados a la juventud y otros ámbitos de la comunidad. De formación universitaria, se graduó en ciencia política y fue periodista para diversos medios italianos. Su temprana participación en el asociacionismo lo colocó como uno de los referentes de la generación que comenzó a reemplazar a los dirigentes más antiguos de los inmigrantes italianos.[99] Tuvo una estrecha relación con Pallaro y, luego del distanciamiento entre ambos, terminó convirtiéndose en uno de los principales referentes políticos de la comunidad italiana de la Argentina al acceder al Parlamento italiano desde 2006 y renovar su banca en las sucesivas elecciones.
A partir del análisis realizado en este apartado, es posible afirmar que la instauración del voto para los italianos residentes en el extranjero produjo una marcada división en la dirigencia del asociacionismo de la comunidad italiana de la Argentina. Si bien podemos presumir que la permanencia de algunos dirigentes estuvo motivada por la sanción de este derecho, lo cierto es que, a partir de la participación política de los emigrados, comenzó a consolidarse otro liderazgo en el grupo, emprendido por una nueva generación de líderes con características propias –que abordaremos en el próximo capítulo–.[100]
8.5. Consideraciones finales
Durante el desarrollo de este capítulo, hemos analizado el persistente reclamo de los líderes de la comunidad italiana de la Argentina para poder participar en las elecciones de su país de origen. Esta demanda, si bien estuvo en discusión desde las primeras décadas del siglo xx, comenzó a ser una posibilidad concreta a partir de la aprobación de la Constitución republicana de 1947. El principal respaldo que tenía este reclamo estaba amparado en el nuevo marco legal cuya premisa era que los ciudadanos italianos residentes en el extranjero tuvieran los mismos derechos que los habitantes de la península.
Bajo esta concepción, el Estado italiano comenzó a otorgar diversos reconocimientos para los emigrados, que fueron implementándose desde la década de 1960 gracias a la recuperación económica de Italia. En el caso de la Argentina, la comunidad italiana y las autoridades oficiales establecieron vínculos a través de los líderes del asociacionismo, quienes facilitaron la construcción de canales de comunicación en los que se expresaron las necesidades del grupo. Esto ha quedado en evidencia a partir del análisis de los informes realizados por los dirigentes comunitarios, las visitas de funcionarios italianos al país y las resoluciones de diversos congresos de los italianos en la Argentina que contaron con la participación de autoridades oficiales de Italia.
Desde ya que el tema del derecho al voto para los ciudadanos italianos residentes en el extranjero fue el principal reclamo que realizaron los dirigentes italianos de la Argentina. Este tema, que desarrollamos en profundidad durante este capítulo, fue parte de un fuerte debate en las fuerzas políticas italianas, pero también representó un estímulo importante para que los líderes de la comunidad se involucraran activamente en el asociacionismo, ya que, en la base de este reclamo, estaba la posibilidad de que los ciudadanos italianos residentes en el extranjero pudieran contar con representantes propios en el Parlamento.
Desde la asunción de Pallaro a la presidencia de FEDITALIA, este reclamo comenzó a tener mayor impulso. Uno de los principales logros de este dirigente fue haber convocado el IV Congreso General Extraordinario de 1973, en el cual se aprobó la transformación de federación a confederación. Sin embargo, allí también se discutió por primera vez el derecho al voto para los italianos emigrados. A partir de aquí, la Confederación lideró el reclamo por este y otros derechos en distintos ámbitos de participación e incluso impulsó la intervención de la comunidad italiana en las elecciones de COMITES para reivindicar la participación política del grupo.
Es posible inferir que la representación del grupo en diversos espacios por parte de los dirigentes del asociacionismo y los reclamos colectivos que allí impulsaron durante casi cuarenta años fueron una estrategia política para posicionarse como los líderes naturales. En este sentido, estos líderes fueron ganando legitimidad como referentes a medida que lograban obtener beneficios concretos para toda la comunidad.
Consideramos que, entre las principales motivaciones por las que grandes empresarios participaron activamente del asociacionismo italiano en la Argentina durante la segunda mitad del siglo xx, se destaca la posibilidad latente de incursionar en la política italiana. Si bien la sanción del derecho al voto para los ciudadanos residentes en el extranjero fue un proceso que se extendió durante todo este período, a lo largo de este capítulo, hemos podido evidenciar etapas en las que la comunidad veía como algo inminente la posibilidad de que se implementase este derecho.
Este tema estuvo muy presente en los periódicos L’Eco D’Italia y Tribuna Italiana durante los años 1970 y 1985. A su vez, los líderes del asociacionismo italiano impulsaron este reclamo durante la primera Conferenza Nazionale dell’Emigrazione de 1975 y la segunda de 1988. Incluso hacia fines de la década de 1990, la demanda de los dirigentes cobró un nuevo impulso y derivó en la sanción de leyes preliminares que permitieron ir estableciendo un marco legal sobre este tema.
El análisis de las primeras votaciones de los COMITES nos permitió poner en evidencia algunas cuestiones. En primer lugar, la fuerte presencia de la dirigencia del asociacionismo italiano de la Argentina encabezada por FEDITALIA. La organización de estrategias electorales y alianzas políticas y la elaboración de listas propias reflejaron la trascendencia de estos líderes.
En segundo lugar, estos comicios fueron construyendo una conducta democrática en el grupo, aun cuando la mayoría contaba con escasa o nula experiencia electoral. Al mismo tiempo, con el importante nivel de participación, los italianos residentes en la Argentina lograron trascender como una de las comunidades más dinámicas del mundo, lo que se constituyó en un impulso favorable para que se les permitiera participar en las elecciones parlamentarias.
En tercer lugar, el creciente número de electores fue una muestra de que, a pesar de que el último ciclo migratorio había finalizado a mediados de la década de 1960, en las décadas posteriores, la comunidad italiana de la Argentina fue un grupo muy activo que crecía a partir del reconocimiento de la identidad italiana por parte de los hijos y nietos de los inmigrantes. Este tema será especialmente abordado en el próximo capítulo.
Durante todo este proceso, los partidos políticos italianos han llegado a tener una fuerte presencia en la Argentina, contando con representantes locales propios que también formaban parte del asociacionismo y de otros espacios de participación. Incluso han llegado a conformar listas propias para las elecciones de COMITES. Entendemos que esto es una muestra de la trascendencia que tuvieron estos comicios en un contexto de debate parlamentario respecto al derecho al voto para los ciudadanos residentes en el extranjero.
Por otra parte, y a pesar de que muchos dirigentes tenían un posicionamiento político definido, evitaron participar de las elecciones con estos partidos; situación que se repitió en las elecciones parlamentarias. Es posible pensar que creyeran que era más importante continuar mostrándose como los líderes del asociacionismo italiano y mantener la tradición de aparente “apoliticidad” que habían construido en estos ámbitos. A su vez, esto les permitía desarrollar estrategias electorales con mayor libertad.
Entendemos que la crisis de representatividad que estaba atravesando la península itálica con la disolución de los partidos políticos tradicionales pudo haber impactado en la comunidad italiana de la Argentina. Podemos suponer que los inmigrantes italianos conformaron sus propios espacios de participación para las elecciones parlamentarias articulando con las fuerzas políticas del momento, tanto de su país de origen como de destino, en un contexto de profunda renovación de la política italiana.
Asimismo, hemos analizado algunos acercamientos e intentos de incursión de algunos líderes de los italianos en las elecciones locales de la Ciudad de Buenos Aires durante la década de 1980. Este comportamiento puede ser explicado a partir del contexto de recuperación democrática en la Argentina. Por aquellos años, los inmigrantes quedaron excluidos de este proceso, por lo que algunos dirigentes reclamaron por su participación. En este sentido, también hemos comprobado que quienes habían optado por sumarse a este reclamo, al ser sancionado el derecho al voto para los italianos residentes en el extranjero, terminaron incursionando en la política italiana.
En definitiva, consideramos que el análisis de las primeras elecciones parlamentarias debe ser visto como el punto de llegada de un largo proceso de reclamos y debates, pero también como el comienzo de una nueva etapa. Si bien la sanción del derecho al voto permitió a los principales dirigentes del asociacionismo representar a los italianos de la Argentina en el Parlamento, a partir de ese momento, comenzó a aparecer un nuevo liderazgo en el grupo. El enfrentamiento entre Pallaro y Ricardo Merlo puede ser entendido como una disrupción entre dos generaciones dirigenciales con características propias: por un lado, estaba representado el inmigrante italiano que contaba con una larga trayectoria en cargos representativos y vínculos interpersonales a partir del “éxito económico” y, por el otro, el descendiente de italianos que participaba activamente de la vida comunitaria del grupo y había logrado ascender en la estructura del asociacionismo. Esta ruptura se canalizó principalmente a través de los partidos políticos que los propios inmigrantes habían conformado para participar en la circunscripción de América Meridional, pero también tuvo su impacto en las asociaciones italianas de la Argentina y en los organismos de representación de la comunidad.
Este proceso puso en discusión el rol del asociacionismo italiano a partir de los bajos niveles de participación que se evidenciaron durante la década de 1990 y la falta de un rol social definido que contrastaba con el creciente número de italianos en los padrones electorales. Sin embargo, como analizaremos en el siguiente capítulo, aun cuando las asociaciones italianas habían perdido la trascendencia de fines del siglo xix y principios del xx, a comienzos del presente siglo, continuaban teniendo cierto prestigio en la comunidad, al punto de ser uno de los principales espacios que los partidos políticos de los italianos en la Argentina querían controlar.
- Corrado, Aníbal y Tagina, María Laura (2016). “El voto de los ciudadanos italianos desde el exterior: la experiencia en Argentina”. En Gustavo Emmerich y Víctor Olguín (Eds.), Sufragio transnacional y extraterritorial: experiencias comparadas (pp. 225-284). México: Universidad Autónoma Metropolitana, pp. 226-228.↵
- Es preciso mencionar que el Archivo de FEDITALIA cuenta con libros de actas, registros de congresos, balances y otros documentos hasta la década de 1980. Por tal motivo, para desarrollar los temas aquí propuestos, durante las últimas dos décadas del siglo xx, hemos tenido que recurrir mayormente a los periódicos italianos de Buenos Aires, además de otras fuentes escritas y orales. Estos documentos nos permitirán analizar algunos debates de los dirigentes que conducían los destinos de esta institución al momento de la sanción del voto para los ciudadanos italianos residentes en el extranjero.↵
- Corrado, Aníbal y Tagina, María Laura (2016). Cit., pp. 226-228.↵
- Consolato Generale D’Italia Buenos Aires, Il voto all’estero. Buenos Aires: Latingráfica, 2003, p. 30.↵
- Petriella, Dionisio (1961). Cittadinanza…, cit.; FEDITALIA. Gli italiani…, cit.↵
- Tagina, María Laura y Corrado, Aníbal (2013). “El voto de los ítalo-argentinos en las elecciones generales italianas (2006-2008-2013)”. POSTData, vol. 18, n.º 2, pp. 283-322.↵
- Documentazione di Base…, cit., pp. 127-157.↵
- “Il convegno sui problemi della collettività italiane in America Latina”, Tribuna Italiana, año iii, n.º 127, Buenos Aires, 20 de noviembre de 1979, p. 9.↵
- Si bien volveremos a abordar este tema durante los sucesivos apartados, en el sexto capítulo, hemos analizado los vínculos entre los líderes del asociacionismo y los partidos políticos italianos.↵
- Aquí es importante destacar el conjunto de principios políticos, vocabulario y prácticas que se fueron desarrollando como consecuencia de las remesas políticas que se fueron estableciendo entre los inmigrantes y su país de origen. Debemos tener en cuenta que estas remesas pueden incidir en las prácticas políticas desarrolladas tanto en el lugar de destino como de origen. El concepto de “remesas políticas” nos permite romper la mirada contenida solo en el lugar de arribo de los inmigrantes, posibilitando un enfoque multidireccional en el que se establecen “flujos de ideas y prácticas políticas influenciados por las condiciones en los lugares de envío y recepción”. Ver Krawatzek, Felix y Müller-Funk, Lea (2019). “Two centuries of flows between ‘here’ and ‘there’: political remittances and their transformative potential”. Journal of Ethnic and Migration Studies, vol. 46, n.º 6, pp. 1003-1024.↵
- El “Convenio de seguridad social entre el gobierno de la República Argentina y el gobierno de la República italiana y su protocolo” se firmó el 3 de noviembre de 1981 y entró en vigor el 1 de enero de 1984. Ver Buscador digital de tratados, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, recuperado de tratados.cancilleria.gob.ar, consultado el 20 de junio de 2022.↵
- La visita del diputado y sindicalista Amos Zanibelli (DC) a la Argentina en 1975 despertó un gran interés en la comunidad italiana. El propósito de su viaje era interiorizarse sobre el reclamo del grupo respecto a la implementación de una pensión. Ver “La missione Zanibelli in Argentina”, L’Eco D’Italia, año vi, n.º 276, Buenos Aires, 18 de septiembre de 1975, p. 5. El propio Pallaro se enorgulleció de cómo FEDITALIA había logrado consolidarse como uno de los principales representantes del grupo, lo que se había reflejado durante la “misión Zanibelli”. Ver Acta s/n. Reunión ordinaria del Consejo Directivo y de la Junta Ejecutiva, Buenos Aires, 23 de septiembre de 1975, Archivo FEDITALIA, Libro de Actas. Por el contrario, el sector dirigencial opuesto a Pallaro fue bastante crítico de la visita, ya que hubo muy poco tiempo para abordar el tema. Ver “Criticata in Argentina la missione Zanibelli”, Emigrazione, Roma, año vii, n.º 10-11, Roma, octubre-noviembre de 1975, p. 39.↵
- “Domani alla Nazionale Italiana la riunione dei pensionati organizzata dalla FEDITALIA”, Tribuna Italiana, año v, n.º 204, Buenos Aires, 9 de junio de 1981, p. 5; “Non più pensioni dell’INPS agl’italiani d’Argentina?”, Tribuna Italiana, año xiii, n.º 511, Buenos Aires, 8 de noviembre de 1990, p. 1.↵
- “Servicios”, disponible en www.incaargentina.com/page3, consultado el 20 de junio de 2022.↵
- El financiamiento de viajes de retorno a Italia persistía hacia principios de la década de 1980 y fue mencionado por Dionisio Petriella en la visita que realizaron miembros del Parlamento italiano a la Argentina en diciembre de 1982, ocasión en la que señaló el costo prohibitivo que implicaba viajar para la mayoría de los italianos de Argentina. En ese encuentro expresó que la línea de bandera italiana, Alitalia, debía cumplir una función social. Luigi Pallaro acompañó este reclamo, indicando que Alitalia había otorgado un descuento para que los emigrantes de Australia pudieran volver a su país de origen. Ver “La visita della delegazione parlamentare, la collettività italiana e TRIBUNA ITALIANA”, Tribuna Italiana, año vi, n.º 278, Buenos Aires, 22 de diciembre de 1982, p. 1 y 8. Como hemos mencionado en el anterior capítulo, el turismo de retorno nunca logró consolidarse como un beneficio concreto para la comunidad italiana de la Argentina.↵
- Consolato Generale D’Italia Buenos Aires, Il voto…, cit., pp. 31-32.↵
- Ibid.↵
- Ibid., pp. 55-56.↵
- “Il voto degli italiani all’estero”, Italia d’Oltremare, año xxxiv, n.º 7, Buenos Aires, 14 de noviembre de 1958, p. 2.↵
- Alliata di Montereale fue un ferviente defensor de la monarquía durante el período republicano, formando parte del Parlamento italiano en representación del Partido Nacional Monárquico, el Partido de la Monarquía Popular y la Unión Monárquica Italiana. Entre 1973 y 1976, fue miembro de la logia masónica Propaganda Due, dirigida por Licio Gelli. Ver “Archivo Giovanni Alliata de Montereale (1923-1994)”, disponible en archivio.camera.it/inventari/profilo/archivio-giovanni-alliata-montereale, consultado el 20 de junio de 2022.↵
- “Sorto a Roma il Comitato promotore per la associazione internazionale degli italiani”, Giornale d’Italia, año liv, n.º 11.630, Buenos Aires, 14 de marzo de 1962, p. 3.↵
- A esto podríamos agregar que Davide Fossa (MSI) le dio un tratamiento destacado al tema del voto para los ciudadanos italianos en el extranjero desde su periódico. “Il voto agli italiani all’estero”, Italia d’Oltremare, año xxxviii, n.º 102, Buenos Aires, 6-13 de octubre de 1962, p. 2; “Il dirtto al voto degli italiani all’estero”, Italia d’Oltremare, año xlii, n.º 241, Buenos Aires, 1-8-15 de julio de 1967, p. 4; “Il voto degli italiani all’estero”, Italia d’Oltremare, año xliii, n.º 253-254, Buenos Aires, 20-27 de enero de 1968, p. 1.↵
- Bertagna, Federica (2006). “Note…”, cit.↵
- Bertagna, Federica (2021). “A la búsqueda…”, cit., p. 169.↵
- Giulano Angelini, “Gli emigranti debbono poter votare”, L’Eco D’Italia, año ii, n.º 70, Buenos Aires, 10 de junio de 1971, p. 1.↵
- “Proposta di leggi per il voto degli italiani all’estero”, L’Eco D’Italia, año iii, n.º 136, Buenos Aires, 9 de noviembre de 1972, p. 1.↵
- “Otto proposte di legge per il voto in Parlamento per il voto”, L’Eco D’Italia, año v, n.º 204, Buenos Aires, 18 de abril de 1974, p. 1.↵
- Si bien el PCI se oponía a la implementación del voto para los emigrados, Ferdinando Aloisio, principal dirigente del PCI en la Argentina, apoyaba públicamente esta demanda. Ver Calamai, Enrico (2007). Razón…, cit., p. 49.↵
- “Una legge forse discussa se la legislatura tiene”, L’Eco D’Italia, año vi, n.º 289, Buenos Aires, 11 de diciembre de 1975, p. 1.↵
- “Nota dell’UNAIE sul voto all’estero degli emigranti”, Tribuna Italiana, año i, n.º 15, Buenos Aires, 24 de agosto de 1977, p. 4.↵
- “Un altro rinvio: a dicembre si deciderà sul voto”, Tribuna Italiana, año i, n.º 27, Buenos Aires, 16 de noviembre de 1977, p. 1.↵
- “L’ultima proposta per farci votare”, Tribuna Italiana, año vi, n.º 234, Buenos Aires, 20 de enero de 1982, pp. 1-3.↵
- “Voteremo per posta”, L’Eco D’Italia, año xiii, n.º 602, Buenos Aires, 18 de febrero de 1982, p. 3; “Ancora sul voto”, L’Eco D’Italia, año xiii, n.º 605, Buenos Aires, 11 de marzo de 1982, p. 7.↵
- “Voto agli emigranti: chi lo vuole e chi no”, L’Eco D’Italia, año xiii, n.º 607, Buenos Aires, 25 de marzo de 1982, p. 3.↵
- “Il voto degli emigranti in altri paesi funziona”, L’Eco D’Italia, año xiii, n.º 620, Buenos Aires, 8 de julio de 1982, p. 1. La mención del caso español por parte de inmigrantes italianos no era arbitraria, ya que ambos conformaban los dos colectivos europeos más importantes en la Argentina. A diferencia de los italianos, desde el retorno a la democracia, los españoles en el extranjero obtuvieron rápidamente el derecho al voto. La Constitución Nacional de 1978 estableció en España las bases políticas y sociales de la nación, reconociendo los derechos y las obligaciones de los ciudadanos. En materia política, y debido a la gran cantidad de ciudadanos en el extranjero, el nuevo régimen decidió otorgarles el derecho a participar en la vida democrática española. De esta manera, se dio un importante reconocimiento y valoración a los emigrados, a través del derecho al voto. En cierta medida, es posible pensar que se trató de una reparación para con aquellos ciudadanos que debieron abandonar su país de origen por razones económicas o políticas durante los años del franquismo. Hacia fines de 1977, se sancionó el decreto que puso en funcionamiento el Censo Español de Residentes Ausentes (CERA), cuyo propósito era incorporar al sistema electoral a los mayores de 17 años que vivían en el extranjero. En 1985 se promulgó la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG), que contemplaba el uso del CERA. Este censo era de inscripción voluntaria, por lo que apenas llegaban a cien mil los electores, pero en diez años el número de inscriptos fue de cuatrocientos cincuenta mil en todo el mundo. El motivo de este importante aumento es que, a partir de 1995, la inscripción en el censo pasó de ser voluntaria a ser realizada por el Estado. Para el 2000, el número de personas censadas se elevó a más de novecientas treinta mil. En el caso de Argentina, este crecimiento se debió a la gran cantidad de hijos y nietos de inmigrantes españoles que accedieron a la nacionalidad europea. Ver Ripollés Serrano, María Rosa (2010). “Algunas reflexiones sobre el ejercicio del derecho al voto de los españoles que se encuentran en el extranjero, con especial consideración al CERA”. Corts: Anuario de derecho parlamentario, n.º 24, pp. 237-255. Sin embargo, a partir del 2011, se sancionó la modalidad del voto rogado para los ciudadanos residentes ausentes, que fue muy criticada. Hasta la sanción de esta nueva norma, los electores recibían por correo la documentación para poder votar; con el cambio introducido, el votante debía solicitarla previamente a la Junta Electoral en España. En las elecciones municipales posteriores, se evidenció una baja en el número de votos emitidos, a pesar del aumento de electores inscriptos en el CERA. Mateos Crespo, José (2019). “La implantación del ‘voto rogado’ en España: el perjudicial límite a la participación electoral de los españoles residentes en el extranjero a punto de enmendarse”. Teoría y realidad constitucional, n.º 43, pp. 441-470.↵
- “Una proposta del PSI: vuol farci per candidati emigranti”, Tribuna Italiana, año vii, n.º 330, Buenos Aires, 21 de marzo de 1984, pp. 1-8.↵
- “Di nuovo il voto”, L’Eco D’Italia, año xxiv, n.º 829, Buenos Aires, 21 de agosto de 1986, p. 1; “Gli italiani all’estero e il diretto al voto”, L’Eco D’Italia, año xxiv, n.º 829, Buenos Aires, 21 de agosto de 1986, p. 15; “Primo progetto per farci votare”, Tribuna Italiana, año xi, n.º 424, Buenos Aires, 15 de julio de 1987, p. 1; “Iniziativa popolare per l’esercizio del diretto di voto agli emigranti”, L’Eco D’Italia, año xxvi, n.º 920, Buenos Aires, 19 de mayo de 1988, p. 8; “Il nostro voto sempre di tema”, Tribuna Italiana, año xii, n.º 454, Buenos Aires, 7 de septiembre de 1988, p. 1.↵
- Torquato Vignoli, “Votare, QUANDO? Come? Dove?”, L’Eco D’Italia, año xxi, n.º 653, Buenos Aires, 3 de marzo de 1983, p. 11.↵
- “Federico Pedro Russo: sangre italiana y corazón justicialista”, L’Eco D’Italia, año xxv, n.º 864, Buenos Aires, 14 de mayo de 1987, p. 14; “Vamos a trabajar junto al pueblo”, L’Eco D’Italia, año xxv, n.º 879, Buenos Aires, 6 de agosto de 1987, p. 14; “Comenzar las obras de gobierno comenzadas en beneficio de la comunidad”, L’Eco D’Italia, año xxv, n.º 881, Buenos Aires, 20 de agosto de 1987, p. 13.↵
- “Movimiento Ítalo Argentino de Participación Cívica”, L’Eco D’Italia, año xxv, n.º 869, Buenos Aires, 28 de mayo de 1987, pp. 1-4. Es preciso mencionar que, en las elecciones italianas de 2018, Sangregorio fue elegido diputado como representante de la circunscripción de América Meridional acompañado por Adriano Cario, hijo de Gaetano Cario, propietario de L’Eco D’Italia, quien resultó electo senador.↵
- La sanción de sendas constituciones de la provincia de Buenos Aires y de la Ciudad de Buenos Aires, en 1994 y 1996, respectivamente, incorporó de forma definitiva la participación política de los ciudadanos extranjeros.↵
- Algunos de los dirigentes mencionados a lo largo de esta investigación fueron elegidos como representantes del CCIE, entre los que podemos destacar al expresidente de FEDITALIA, Vittorio Fabrizi, y al representante en la Argentina del PCI, Ferdinando Aloisio, entre otros.↵
- Los CCIE fueron creados por medio del Decreto Ley n.º 18 de 1967, modificado por la Ley n.º 1221 de 1971. Ver La normativa del CGIE e dei COMITES, Ministero degli Affari Esteri e della Cooperazione Internazionale, Roma: Studio Grafico, 2014, p. 18.↵
- “A proposito della riunione del CCIE del 24 novembre”, L’Eco D’Italia, año i, n.º 32, Buenos Aires, 28 de octubre de 1970, p. 1; “La designazioni per il CCIE”, Corriere degli Italiani, año xxiv, n.º 2.870, Buenos Aires, 15 de junio de 1972, p. 3; “La riforma del CCIE”, L’Eco D’Italia, año vii, n.º 323, Buenos Aires, 19 de agosto de 1976, p. 1.↵
- En el documento final de la comisión Herramientas de Participación para una Nueva Política de Emigración de la CNE de 1975, hubo una crítica profunda a los CCIE. Estos comités habían surgido como una importante herramienta de participación de la comunidad emigrada, pero su actividad se había diluido en los ámbitos administrativos y burocráticos del Estado. Sin embargo, a pesar de que en ese momento tenían una escasa representatividad, podían constituirse como importantes organismos de comunicación si se aplicaban determinadas modificaciones a su funcionamiento. Por este motivo, se iba a trabajar en un proyecto de ley a presentarse luego de la realización de la Conferencia. Ver Documentazione di Base…, cit., pp. 127-157.↵
- Información disponible en el portal del COMITES de Buenos Aires, disponible en www.comitesbuenosaires.org.ar/que-es-el-com-it-es, consultado el 29 de abril de 2022.↵
- La normativa…, cit.↵
- “Il Comitato Unitario degli Italiani in Argentina invita i connazionali a votare il 23 novembre a Buenos Aires la Lista Unitaria al Pluralismo”, Tribuna Italiana, año x, n.º 405, Buenos Aires, 29 de octubre de 1986, pp. 6-7.↵
- Ibid.↵
- Ibid.↵
- Ibid.↵
- Otros detalles que tener en cuenta son la escasa cantidad de mujeres, dos sobre veintitrés candidatos, y el predominio de la primera generación de inmigrantes italianos, ya que solo uno de ellos había nacido en la Argentina.↵
- Ibid.↵
- “Maggioranza assoluta delle liste unitarie in cinque dei sei COEMIT”, Tribuna Italiana, año x, n.º 409, Buenos Aires, 10 de diciembre de 1986, p. 1.↵
- “In Argentina più di un terzo dei votante di tutto il mondo”, Tribuna Italiana, año x, n.º 409, Buenos Aires, 10 de diciembre de 1986, p. 1.↵
- “La lista 5 è vostra. Votatela!”, Tribuna Italiana, año xiv, n.º 524, Buenos Aires, 15 de mayo de 1991, p. 9.↵
- “Grazie senatori Fioret e Citaristi”, Tribuna Italiana, año xiv, n.º 524, Buenos Aires, 15 de mayo de 1991, p. 6.↵
- Es posible explicar esta división a partir de la disolución del Partido Comunista Italiano. Con la caída del Muro de Berlín, comenzó una etapa de crisis y acercamiento del PCI a los sectores de la socialdemocracia. Esto culminó con la disolución del partido en 1991, setenta años después de su fundación, y la conformación del Partido Democrático de la Izquierda (PD). Sin embargo, un sector crítico de esta decisión conformó el Partido de la Refundación Comunista. Por su parte, los socialistas no pudieron capitalizar esta división de los comunistas, ya que algunos dirigentes fueron acusados de corrupción, lo que llevó a Benedetto Craxi a renunciar a la presidencia del PSI en 1993. Ver Duggan, Christopher (2017). Historia…, cit., pp. 323-324.↵
- “Italiani votate Lista 1”, Tribuna Italiana, año xiv, n.º 521, Buenos Aires, 10 de abril de 1991, p. 9.↵
- “Il COMITES di Buenos Aires”, Tribuna Italiana, año xv, n.º 525, Buenos Aires, 25 de mayo de 1991, p. 1.↵
- “Il notro primato nelle elezione di COMITES”, Tribuna Italiana, año xv, n.º 526, Buenos Aires, 12 de junio de 1991, p. 1.↵
- Si bien no hemos encontrado una referencia directa en el análisis de nuestras fuentes, entendemos que la elección de la fecha no ha sido aleatoria y que, aún hacia fines del siglo xx, el 20 de septiembre seguía siendo importante para los inmigrantes italianos.↵
- “Nove demande al cordinatore della Conferenza, Antonio Macri”, Tribuna Italiana, año xvi, n.º 559, Buenos Aires, 16 de septiembre de 1992, p. 5.↵
- “Il documento che presenterà la delegazione argentina”, Tribuna Italiana, año xvi, n.º 559, Buenos Aires, 16 de septiembre de 1992, p. 6.↵
- “Le posizione e proposte delle altre delegazioni”, Tribuna Italiana, año xvi, n.º 559, Buenos Aires, 16 de septiembre de 1992, p. 6.↵
- “Unanimità allá conferenza del 20 settembre al Coliseo”, Tribuna Italiana, año xvi, n.º 560, Buenos Aires, 16 de septiembre de 1992, pp. 8-9.↵
- El término “transnacionalismo” ofrece una perspectiva novedosa para describir determinadas experiencias relevantes a lo largo de la historia de la inmigración. Analizado como un fenómeno político, económico y sociocultural, el transnacionalismo ha recibido un gran impulso debido a que los lazos de los migrantes con sus países de origen se han fortalecido en las últimas décadas gracias a los avances tecnológicos en telecomunicaciones y transporte que permitieron acortar las distancias. Los inmigrantes llevan adelante prácticas transnacionales en el plano político para establecer asociaciones de base con el propósito de obtener derechos específicos y para desarrollar vínculos con las sociedades de origen. De todos modos, es preciso enfatizar que las formas en que se llevan a cabo las prácticas transnacionales dependen del grupo y del contexto en el que estas se desarrollan. Ver Portes, Alejandro (2005). “Convergencias teóricas y evidencias empíricas en el estudio del transnacionalismo de los inmigrantes”. Migración y Desarrollo, n.º 4, pp. 2-19. Disponible en www.redalyc.org/pdf/660/66000401.pdf. Entre muchas otras, las prácticas políticas transnacionales incluyen diversas maneras de participación en la política de su país de origen. Dicha participación se enmarca en la forma directa a través del voto desde el país de residencia, el apoyo a los partidos políticos o la participación en debates públicos; y de forma indirecta, por medio de diversas instituciones políticas del país de acogida u organizaciones internacionales. Ver Østergaard-Nielsen, Eva (2003). “The ‘Politics of Migrants’ Transnational Political Practices”. International Migration Review, vol. 37, n.º 3, pp. 760-786.↵
- “Iniziato lunedí alla Camera il dibattito sul nostro voto”, Tribuna Italiana, año xxi, n.º 750, Buenos Aires, 4 de junio de 1997, p. 1.↵
- “Fassino: ‘L’alta partecipazione al voto darà più autorevolezza ai COMITES”, Tribuna Italiana, año xxi, n.º 748, Buenos Aires, 21 de mayo de 1997, p. 1.↵
- “Tutte le liste per le elezioni del COMITES di Buenos Aires”, Tribuna Italiana, año xxi, n.º 750, Buenos Aires, 4 de junio de 1997, p. 7.↵
- “Perchè non mi presento alle elezione del COMITES”, Tribuna Italiana, año xxi, n.º 748, Buenos Aires, 21 de mayo de 1997, p. 9.↵
- “L’unione della collettività”, Tribuna Italiana, año xxi, n.º 750, Buenos Aires, 4 de junio de 1997, p. 6.↵
- Si bien Antonio Macri falleció antes de la primera elección parlamentaria, en 2002, había expresado su deseo de participar en estos comicios. Ver “Antonio Macri”, La Nación, Buenos Aires, 18 de agosto de 2002, disponible en www.lanacion.com.ar/sociedad/antonio-macri-nid423532, consultado el 26 de junio de 2022. Por su parte, debemos recordar que Luigi Pallaro fue electo senador en 2006.↵
- “Confermato nelle elezioni dei COMITES il primato degli italiani all’Argentina”, Tribuna Italiana, año xxi, n.º 753, Buenos Aires, 25 de junio de 1997, p. 6.↵
- “183.952 alle urne in Argentina, seconda a distanza de Svizzera”, Tribuna Italiana, año xxi, n.º 753, Buenos Aires, 25 de junio de 1997, p. 1.↵
- Tagina, María Laura y Corrado, Aníbal (2013). Cit., pp. 292-293.↵
- Como analizamos en el apartado anterior, esto era sabido por los líderes de los italianos del resto de los países de Latinoamérica, y de ahí su propuesta de que la región se dividiera en dos o más circunscripciones.↵
- Es posible pensar que, en gran medida, esto se deba al contexto en que se sancionó el derecho al voto para los ciudadanos italianos en el extranjero. La crisis política de la década de 1990, desatada a partir de la investigación judicial sobre los hechos de corrupción, conocida como mani pulite, tuvo como principal consecuencia la desaparición, la fusión o el cambio de nombre de los partidos políticos tradicionales, como la Democracia Cristiana, el Movimiento Social Italiano, el Partido Liberal Italiano, o el Partido Socialista Italiano, entre otros. Esto provocó el surgimiento de nuevos partidos de forma recurrente, a veces vinculados a dirigentes emergentes. Incluso llevó a plantear fuertes críticas al régimen parlamentario y su falta de capacidad para consolidar un poder ejecutivo consistente. Ver García Jurado, Roberto (1999). “La segunda…”, cit., pp. 170-171.↵
- “L’Archivio”, Eligendo, Il sistema integrato di diffusione dei datti elettorali, disponible en < elezionistorico.interno.gov.it, consultado el 27 de junio de 2022.↵
- Pollastri fue presidente de la Cámara ítalo-brasileña de Comercio, Industria y Agricultura por más de veinte años; una entidad de similares características a la que presidió Pallaro en Buenos Aires. “Muere a los 84 años el ex senador italiano y presidente de Italcam, Edoardo Pollastri”, Insieme, 21 de enero de 2017, disponible en www.insieme.com.br/pb/morre-aos-84-anos-o-ex-senador-italiano-e-presidente-da-italcam-edoardo-pollastri.↵
- Ibid. El empresario Giuseppe Angeli contaba con una importante trayectoria en el asociacionismo de Rosario y presidió por varios años el COMITES de esa ciudad. Ver “Giuseppe Angeli confermato alla presidenza del COMITES”, Tribuna Italiana, año xxi, n.º 755, Buenos Aires, 16 de julio de 1997, p. 8.↵
- Consolato Generale D’Italia Buenos Aires, Il voto…, cit., pp. 14-17.↵
- Tagina, María Laura y Corrado, Aníbal (2013). Cit., pp. 300.↵
- “Tremaglia: ‘Sono senza maggioranza. Un senatore estero non voterà Prodi’”, La Repubblica, Roma, 23 de marzo de 2020, disponible en https://tinyurl.com/mrcafx32, consultado el 27 de junio de 2022.↵
- “Polémica por el voto a Prodi de un senador italoargentino”, Clarín, Buenos Aires, 2 de marzo de 2007, disponible en https://tinyurl.com/y8mas6uw, consultado el 27 de junio de 2022.↵
- En la entrevista que mantuvimos con el exembajador argentino en Italia, Victorio Taccetti, nos manifestó que, si bien desconocía que hubiera habido presiones directas del gobierno argentino sobre Pallaro, reconocía que funcionarios del país sudamericano se preocuparon para que este senador estuviera presente al momento de la votación. Entrevista personal realizada por Ángel Leonardo Maggio a Victorio Taccetti, embajador argentino en Italia (2004-2008). Esta se desarrolló de forma virtual el 4 de julio de 2022.↵
- “Italia descongela su relación con Argentina y promete inversiones”, Clarín, Buenos Aires, 5 de diciembre de 2006, disponible en www.clarin.com/ediciones-anteriores/italia-descongela-relacion-argentina-promete-inversiones_0_rkCg5ozyRFl.amp.html, consultado el 27 de junio de 2022.↵
- Uno de los principales objetivos de la Embajada argentina en Italia a principios de la década del 2000 era revertir la imagen del país dañada por el default de la deuda externa, ya que muchos jubilados y pensionados italianos eran tenedores de esos bonos. Entrevista personal realizada por Ángel Leonardo Maggio a Victorio Taccetti, embajador argentino en Italia (2004-2008). Esta se desarrolló de forma virtual el 4 de julio de 2022.↵
- “Morto Luigi Pallaro, ‘el senador’ che affondò Prodi ii”, La Repubblica, Roma, 23 de marzo de 2020, disponible en https://tinyurl.com/t3mc7xm4, consultado el 27 de junio de 2022.↵
- Merlo definió el MAIE como “un movimiento cultural, social y político, que no pretende favorecer una matriz ideológica específica, sino representar y defender los valores de las comunidades italianas en el exterior”. Ver “Ricardo Merlo e ‘il segreto del suo successo’”, Tribuna Italiana, 31 de julio de 2018, disponible en www.tribunaitaliana.com.ar/1555/ricardo-merlo-e-il-segreto-del-suo-successo, consultado el 27 de junio de 2022.
El periódico Tribuna Italiana, la publicación más importante de la comunidad italiana de Argentina hacia fines del siglo xx, comenzó un lento proceso de transformación como portal web de noticias a principios del año 2000. Lamentablemente, este sitio de información ha dejado de estar online, por lo que, en la actualidad, los artículos relevados durante el proceso de investigación de este libro no se encuentran disponibles. De todas formas, se ha optado por mantener la información citada con la fecha en la que fueron consultados los artículos. ↵ - A partir de 2009, el MAIE también se presentó a las elecciones para el Parlamento Europeo en una coalición con el partido de centro Liberal Demócratas, denominada “Liberal Demócratas – MAIE”. Mientras que, en las elecciones parlamentarias europeas de 2014, se presentó en el frente “Yo Cambio – MAIE”. Ver Cruset, María Eugenia (2022). “Nuevos Actores internacionales: una visión desde las diásporas”. En María Eugenia Cruset y Martha Ruffini (Eds.), Migraciones de ayer y de hoy. Perspectivas y nuevos desafíos (pp. 13-30). Santiago de Chile: Ariadna Ediciones, p. 22.↵
- “L’Archivio”, Eligendo, Il sistema integrato di diffusione dei datti elettorali, disponible en elezionistorico.interno.gov.it, consultado el 27 de junio de 2022.↵
- “Caselli ya no puede aparecer en público”, Página 12, Buenos Aires, 4 de julio de 2010, disponible en www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/148859-47807-2010-07-04.html, consultado el 27 de junio de 2022.↵
- En las elecciones de senadores de 2006, Mirella Giai obtuvo sesenta y siete votos menos que su compañero de lista Edoardo Pollastri. Ver “L’Archivio”, Eligendo, Il sistema integrato di diffusione dei datti elettorali, disponible en elezionistorico.interno.gov.it, consultado el 27 de junio de 2022.↵
- Moro, Laura y Ferraris, María Luisa (Comps.) (2019). Conversaciones. Historias de mujeres italianas en la Argentina, Santa Fe: Asociación Mujeres Piamontesas de la República Argentina, pp. 34-36.↵
- Registro de empleados de 1975, Archivo del Patronato INCA de Buenos Aires, Nómina de empleados 1971-1985. Ver Constenla, Julia (Coord.) (1993). Yo italiana: historias de vida de mujeres inmigrantes. Montevideo: Tiempo de Ideas.↵
- “Addio a Pina Mainieri”, Tribuna Italiana, Buenos Aires, 21 de abril de 2021, disponible en www.tribunaitaliana.com.ar/1673/addio-a-pina-mainieri, consultado el 2 de julio de 2022.
El periódico Tribuna Italiana, la publicación más importante de la comunidad italiana de Argentina hacia fines del siglo xx, comenzó un lento proceso de transformación como portal web de noticias a principios del año 2000. Lamentablemente, este sitio de información ha dejado de estar online, por lo que, en la actualidad, los artículos relevados durante el proceso de investigación de este libro no se encuentran disponibles. De todas formas, se ha optado por mantener la información citada con la fecha en la que fueron consultados los artículos. ↵ - “L’Archivio”, Eligendo, Il sistema integrato di diffusione dei datti elettorali, disponible en elezionistorico.interno.gov.it, consultado el 27 de junio de 2022.↵
- “Ricardo Merlo”, Movimento Associativo Italiani all’Estero, disponible en www.maiemondiale.com/index.php/chisiamo, consultado el 27 de junio de 2022.↵
- Darío Signorni resumió las diferencias de estilos de liderazgo representados por Luigi Pallaro y Ricardo Merlo: “Siendo muy amigo de los dos, de Pallaro incluso cuando ya formaba parte del MAIE, la diferencia es que Pallaro era un gran empresario y Ricardo Merlo es un licenciado en Ciencia Política que vive para la política, no que vive de la política porque él tiene recursos propios. Vive haciendo política en el buen sentido. No mucha gente construye un movimiento político en la Argentina [por el MAIE] y lo transporta a todo el mundo, teniendo representación en todos los países”. Entrevista personal realizada por Ángel Leonardo Maggio a Darío Signorini, presidente de FEDIBA desde 2013, presidente del COMITES desde 2015 y coordinador del MAIE en Buenos Aires. Esta se desarrolló de forma virtual el 17 de agosto de 2022.↵







