Janet García González, Lilia Maricela Mendoza Longoria y Norma Leticia Serna Saucedo
Introducción
El embarazo adolescente es el que se produce en una mujer menor de edad, y suele no ser planeado. A partir de la pubertad, comienza el proceso de cambios físicos que convierte a la niña en una adulta capaz de la reproducción sexual. Esto no quiere decir, sin embargo, que esté preparada psicológicamente para ser madre.
La Organización Mundial de la Salud (oms) establece la adolescencia entre los 10 y 19 años. El término también se refiere a las mujeres embarazadas que no han alcanzado la mayoría de edad jurídica, variable según los distintos países del mundo, así como a las que están en situación de dependencia de la familia de origen.
La mayoría de los embarazos en adolescentes no son deseados. Según la psicóloga Vilma Franco Pedraza, estos se han convertido hoy en día en motivo de diversas investigaciones; constituye un hecho biopsicosocial muy importante que conlleva una serie de situaciones que pueden atentar tanto contra la salud de la madre, como contra la del hijo, y puede constituirse en un problema de salud que no debe ser considerado solamente en términos del presente, sino del futuro, por las complicaciones que acarrea.
Cabe señalar que la forma tradicional de abordar esta problemática partía de una visión muy estrecha del concepto de la sexualidad. En la actualidad, es necesario observar la sexualidad desde una perspectiva más amplia, que permita abarcar los aspectos relevantes de la salud sexual de los jóvenes y las distintas dimensiones involucradas, e identificar las contradicciones y tensiones en diferentes esferas.
Al respecto, diversos estudios han mostrado que los adolescentes están estableciendo relaciones románticas e iniciando su actividad sexual cada vez más pronto. En particular, la aparición temprana de las relaciones sexuales constituye un problema de salud por las múltiples consecuencias para los propios jóvenes, sus familias y la sociedad. Por lo tanto, lograr la meta de consolidar un sentido sano de la sexualidad durante la adolescencia implica también nuevas formas de exploración y de participación en la actividad sexual.
Faílde Garrido et al. (2008) destaca la importancia de conocer las características de esta etapa, considerando sus variaciones individuales y culturales para así poder interpretar actitudes y comprender a los adolescentes, especialmente durante un embarazo, sabiendo que una menor de edad se comportará como corresponde al momento de la vida que está transitando, y que no madurará a etapas posteriores por el simple hecho de estar embarazada.
Un aspecto que es importante tener en cuenta al tratar de comprender la actividad sexual de los adolescentes es el significado que tiene para las personas involucradas. En este sentido, Moore et al. (2015) plantean que los hombres y las mujeres le atribuyen un significado distinto a la actividad sexual, que no solo influye en su comportamiento, sino que juega un papel importante en su salud sexual y reproductiva. Es decir, mientras que los hombres reconocen que para ellos la primera relación sexual constituyó un episodio sin mayor trascendencia, las mujeres reportan que su primera experiencia sexual fue por amor, con alguien que era importante emocionalmente. No obstante, tanto hombres como mujeres reportan que su primera experiencia sexual fue espontánea y no planeada.
El embarazo adolescente se produce en las mujeres menores de 19 años generalmente a causa de no utilizar métodos anticonceptivos, sin que fuera voluntariamente buscado (Márquez, 2007). En los últimos años, ha aumentado significativamente la preocupación de diversos sectores sociales por el fenómeno del embarazo adolescente, lo cual se ha visto traducido en políticas y programas de población, de salud, de educación y sociales en los que tienden a invertirse recursos humanos y económicos crecientes.
Sin embargo, la falta de apoyo e información en materia de salud reproductiva y de orientación y educación sexual para niñas y adolescentes ha ocasionado que el índice de embarazos en esta etapa de la vida se empiece a considerar como un problema de salud pública. La oms (2012) ha señalado que anualmente alrededor de 16 millones de niñas de entre 15 y 19 años dan a luz, y, en el caso particular de México, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (2012) ha arrojado que, por cada mil mujeres embarazadas, 37 % corresponde a mujeres adolescentes.
En esta etapa de la vida, se manifiesta un especial interés por el sexo, que se aprecia en la adquisición de conocimientos, la configuración de sus actitudes y el desarrollo de sus percepciones sobre la salud sexual y reproductiva (Minsa, 2014). Estas decisiones y comportamientos adoptados por los adolescentes en el campo de la sexualidad variarán según la situación socioeconómica, las oportunidades educativas y laborales, la oferta de anticoncepción, las habilidades sociales desarrolladas, las normas legales y la influencia del medio o contexto social en que viven y crecen.
Mosquera (2013) menciona que es importante conocer qué saben y cuáles son las prácticas y actitudes de los jóvenes sobre planificación familiar, its y vih/sida, ya que constituye una fuente valiosa de información para el diseño de estrategias de educación y comunicación tendientes a promover en esta etapa de la vida comportamientos saludables, los cuales son definitivos para el futuro.
En consecuencia, hoy en día los embarazos en adolescentes, los abortos y las enfermedades venéreas constituyen uno de los principales problemas en los niveles social, económico y de salud en el mundo. A pesar de los diversos esfuerzos que algunos organismos realizan para contrarrestarlo, no han logrado mayores resultados para reducir el alto índice de embarazos entre menores de edad.
Por lo tanto, en esta investigación se propone como objetivo principal conocer el impacto de las redes sociales en el embarazo adolescente, utilizando como marco teórico general de análisis la teoría de usos y gratificaciones.
El contexto de las redes sociales en el embarazo adolescente
Son diversas las posturas que abordan la relación entre las tecnologías de la información y comunicación (tic) y el embarazo adolescente. En general, se detectó cierto consenso en reconocer que sí existen ciertas ventajas y bondades durante el proceso de gestación en las mujeres adolescentes.
Según Clair (2009), en disidencia con otras investigaciones que afirman que las mujeres que están activas en redes sociales donde la mayor parte de los miembros pertenecen a su familia inmediata o parientes realizan menos cuidados prenatales, afirma que entre las madres adolescentes la recomendación de consultar al médico es revalidada por las redes sociales.
En otros estudios ( Castañeda et al., 2009; Sluzki, 1995; Pasarin, 2009), se señala que la presencia de una red social activa y accesible no solo afecta positivamente en la salud de la persona, sino que también actúa como estimuladora y facilitadora de una atención prenatal temprana y regular.
Las redes sociales se colocan en un lugar privilegiado garantizado por la proximidad y la confianza que los vínculos otorgan, integrados principalmente por familiares con relaciones muy estrechas, que brindan consejos y prestan ayuda instrumental, operando como reductores del estrés producido por el embarazo durante esa etapa de su vida (Fernández Peña, 2005; Pasarin, 2009).
Por su parte, Esteves et al. critican la postura recurrente a las consecuencias negativas del embarazo, afirmando que todo depende de la capacidad de resiliencia, del apoyo familiar, y especialmente de los aspectos característicos de la personalidad, que definen y conforman a la adolescente.
Es sabido que todos somos conocedores de la importancia de las redes sociales para los adolescentes. Sin embargo, he querido investigar si las adolescentes embarazadas recurren a ellas como búsqueda de conocimiento o de apoyo, ya que estas tienden a buscar en las iguales un espejo que refleje las mismas problemáticas, y por tanto aspiran a poder resolver de forma similar sus situaciones personales (Fajardo, 2011).
Por otro lado, durante la construcción de este estudio, se pudo observar que la red social con el mayor número de grupos o colectivos de adolescentes, incluidas las adolescentes embarazadas, es la red social Tuenti. Aunque en la red social Facebook también proliferan algunas páginas que buscan formar grupos alrededor de embarazadas adolescentes para desarrollar eventos, no se logra percibir una comunicación virtual fluida como se puede observar en Tuenti, ya que Facebook suele asociarse en su mayoría con miembros de edad adulta.
Marco metodológico
En esta investigación, siguiendo la tendencia generalizada en este tipo de estudios que analizan varios escenarios socioeducativos, se ha empleado la metodología cuantitativa, utilizando el cuestionario a una muestra representativa de la población juvenil en Monterrey, Nuevo León.
Las redes sociales han llegado a ser un nuevo entorno de socialización para los jóvenes, espacio para la construcción de la identidad social con sus iguales, a veces sin ningún control o asesoramiento parental, aun cuando la inmersión en ellas es cada vez más prematura y por debajo de la edad mínima permitida.
Por otra parte, la juventud mantiene y gestiona, con cierta seguridad y protección, sus perfiles creados. Pero en ocasiones el contenido que visualizan no es el apropiado de acuerdo con su edad, lo que genera en ellos actitudes que por su edad no son las correctas, y promueve el ejercicio de actividades precoces.
Para lograr el objetivo principal de este trabajo, se encuestó a mujeres adolescentes, unas embarazadas y otras no, de un rango de entre 10 y 19 años, de niveles socioeconómicos alto, medio y bajo. Se analizaron los puntos del tiempo invertido y por qué y para qué utilizan las redes sociales, así como la vinculación que esto puede tener con el inicio de las relaciones sexuales a edad temprana. Posteriormente, se compararon dichos puntos, de acuerdo con la población juvenil embarazada y la población juvenil que no lo está.
Universo
El sujeto de estudio n.º 1 son las adolescentes embarazadas. Son jóvenes de un rango de 10 a 19 años que se encuentran gestando, ya sean primerizas o no. Todas debían residir en el municipio de Monterrey.
El sujeto de estudio n.º 2 son adolescentes de un rango de entre 10 y 19 años. Se tomó en cuenta el total de mujeres que habitan en Monterrey, que es de 566.824. De este dato se obtuvo que el total de adolescentes de entre 10 y 19 años es de 90.962, y, por último, que el total de adolescentes embarazadas o con un hijo es de 5.821.
Muestra
De acuerdo con lo anterior, se tomó como muestra a 380 mujeres embarazadas o con un hijo, a quienes se aplicó una encuesta para obtener los datos necesarios. Por otra parte, a las adolescentes que no están embarazadas o no tienen hijos, también se las incluyó, aunque, por razones obvias, con una batería de preguntas diferente.
Resultados
Sujeto de estudio n.º 1: adolescentes embarazadas
Entre la población encuestada del sujeto de estudio n.º 1, se encontró que 73 % vive en colonias catalogadas como de clase media, seguidas de un 19.31 % que habitan en zonas de clase alta, y el 7.69 % restante vive en zonas de clase baja. Asimismo, 71 % de las adolescentes encuestadas tienen una edad de entre 13 y 16 años, 13% son jóvenes de 17, y 16 % son mayores de 17 años.
Otros resultados obtenidos después de aplicar la encuesta fueron los siguientes:
Gráfica 1: personas con las que viven las adolescentes
Fuente: cálculos propios, con base en la encuesta aplicada a las adolescentes embarazadas.
El resultado mostrado refleja que la mayoría de las jóvenes encuestadas, 69.23 %, aún viven con sus padres, que 15.38 % ya se encuentra viviendo con su pareja, que 7.69% vive sola, y que el 7.69 % restante mencionó otra opción, por ejemplo, que habita con amigos o con sus abuelos.
Gráfica 2: acceso a Internet en el hogar
Fuente: cálculos propios, con base en la encuesta aplicada a las adolescentes embarazadas.
A este respecto, 92.31 % señaló que sí cuenta con Internet en su hogar, mientras que 7.69 % dijo no disponer de ese servicio. Los resultados respecto de si las jóvenes poseen una laptop o computadora en su hogar son los mismos porcentajes: 92.31 % respondió positivamente, y solo un 7.69 % mencionó no tener una.
Gráfica 3: acceso a teléfono celular
Fuente: cálculos propios, con base en la encuesta aplicada a las adolescentes embarazadas.
La gráfica muestra que 96.15 % sí dispone de un teléfono móvil, mientras que 3.85 % no cuenta con uno. Respecto del tipo de celular que usan las jóvenes, 29 % respondió que usa un iPhone, 57 % utiliza un aparato con sistema operativo Android, y 10.15 % utiliza un móvil con Windows, mientras que 3.85 % no cuenta por el momento con un teléfono celular.
Gráfica 4: tipo de acceso a Internet a través del celular
Fuente: cálculos propios, con base en la encuesta aplicada a las adolescentes embarazadas.
Sobre la conexión a Internet desde su celular, 50 % dijo buscar una red de wifi, 34.62 % señaló que paga mensualmente por un plan de datos, y 15.38 % utiliza su saldo para conectarse.
Gráfica 5: nivel de escolaridad
Fuente: cálculos propios, con base en la encuesta aplicada a las adolescentes embarazadas.
Se puede apreciar en la imagen que las encuestadas son mayores de 12 años, ya que 69.23 % dijo tener como máximo grado de escolaridad la preparatoria, mientras que el 30.77 % respondió cursar la escuela secundaria.
Gráfica 6: estudio Escala de Likert
Fuente: cálculos propios con base en la encuesta aplicada a las adolescentes embarazadas.
Preguntas
1 | ¿Te diviertes usando las redes sociales? |
2 | ¿Usas las redes sociales como un “escape” a tu rutina? |
3 | ¿Usas las redes sociales como medio para conocer personas? |
4 | ¿Usas las redes sociales para no sentirte sola? |
5 | ¿Has usado las redes sociales para conseguir una potencial pareja amorosa? |
6 | ¿Sientes la necesidad de estar al pendiente de tus redes sociales y de actualizarlas? |
7 | ¿Usas las redes sociales para adquirir conocimientos? |
8 | ¿Buscas conseguir likes o seguidores cuando subes fotos a tus redes sociales? |
9 | ¿Ves contenido sexual a través de las redes sociales? (imágenes, artículos informativos o de opinión, etcétera). |
10 | ¿Usas las redes sociales como un medio de expresión? |
11 | ¿Anuncias tus redes sociales? |
12 | ¿Compartes fotos del crecimiento de tu bebé en las redes sociales? |
13 | ¿Recibes apoyo de tu familia/pareja con los gastos? (médicos, manutención, etcétera). |
14 | En tu tiempo libre, ¿sales con amigos? |
15 | ¿Has pensado en tu embarazo como un error? |
16 | ¿Has considerado la opción de un segundo hijo? |
De acuerdo con los datos anteriores, se puede observar que las tres preguntas más relevantes son: “¿Usas las redes sociales como un ‘escape’ a tu rutina?”, con un valor porcentual de 7.46 %; “¿Sientes la necesidad de estar al pendiente de tus redes sociales y actualizarlas?”, con valor de 7.40 %; y “¿Ves contenido sexual a través de las redes sociales?”, cuyo valor porcentual es 8.06 % y que obtuvo el valor más alto.
Se observó también que 76 % de las encuestadas empezó su vida sexual entre los 15 y 16 años, mientras que 22 % lo hizo siendo mayor de 16 y solo 2 % refirió ser menor de 15. También, que 73 % sigue teniendo una vida sexual activa y que solamente 27 % no lleva una vida sexual activa por el momento.
Sujeto de estudio n.º 2: adolescentes
Entre la población encuestada, se encontró que 83 % vive en colonias catalogadas como clase media, 11 % habita en zonas de clase alta, y el restante 6 % vive en zonas de clase baja. El 76 % de las adolescentes tiene entre 15 y 17 años de edad, 15 % son jóvenes mayores de 17, y solo 9 % es menor de 15 años.
Gráfica 7: acceso a Internet en el hogar
Fuente: cálculos propios, con base en la encuesta aplicada a las adolescentes embarazadas.
La gráfica muestra que 94 % sí cuentan con Internet en su hogar, mientras que 6 % aún no recibe este servicio. De acuerdo con los datos, 100 % de las encuestadas posee un teléfono celular, y lo único que varía es la marca del aparato. Se obtuvieron los porcentajes siguientes en relación con el tipo de celular que utilizan: 11 % maneja un iPhone y 85 % emplea el sistema Android.
Asimismo, se observó que 56 % busca una red de wifi, mientras que 25 % paga mensualmente por un plan de datos y 19 % utiliza su saldo para conectarse a Internet. En cuanto al grado máximo de estudios, 69.23 % cuenta con preparatoria, es decir, que son mayores de 12 años, mientras que 30.77 % cuenta con el grado de secundaria. Por otra parte, los resultados muestran que 67 % de las jóvenes encuestadas navega seis horas al día en Internet, y el 33 %, más de nueve horas diarias.
Gráfica 8: estudios Escala de Likert
Fuente: cálculos propios con base en la Encuesta Aplicada a las Adolescentes.
Preguntas
| 1 | ¿Te diviertes usando las redes sociales? |
| 2 | ¿Usas las redes sociales como un “escape” a tu rutina? |
| 3 | ¿Usas las redes sociales como medio para conocer personas? |
| 4 | ¿Usas las redes sociales para no sentirte sola? |
| 5 | ¿Has usado las redes sociales para conseguir una potencial pareja amorosa? |
| 6 | ¿Sientes la necesidad de estar al pendiente de tus redes sociales y actualizarlas? |
| 7 | ¿Usas las redes sociales para adquirir conocimientos? |
| 8 | ¿Buscas conseguir likes o seguidores cuando subes fotos a tus redes sociales? |
| 9 | ¿Ves contenido sexual a través de las redes sociales? (imágenes, artículos informativos o de opinión, etcétera). |
| 10 | ¿Usas las redes sociales como un medio de expresión? |
| 11 | ¿Anuncias tus redes sociales? |
Como en el caso anterior, considerando los datos mostrados, se puede observar que las dos preguntas más relevantes en este caso son: “¿Usas las redes sociales para no sentirte sola?”, con un valor porcentual de 14.03 %, y “¿Ves contenido sexual a través de las redes sociales?”, con 12.48 %.
Conclusiones
Luego de haber revisado lo publicado en relación con el tema del embarazo adolescente, se comprueba que efectivamente ha ocurrido un incremento y una mayor precocidad en el inicio de la actividad sexual debido al uso excesivo de las redes sociales, cuya consecuencia ha sido un aumento del embarazo adolescente.
Se mostró, por un lado, que la tasa de embarazo adolescente se ve reflejada de la siguiente manera, dependiendo de la clase social: entre la clase media, 73 %; en la clase baja, 7.69 %; y, en la clase alta, 19.31 %.
Asimismo, también se constata la relación directa que tienen ciertos aspectos como la unión conyugal, la edad, el nivel educativo y las redes sociales con el embarazo adolescente. Resulta alarmante que exista un mayor desconocimiento de métodos anticonceptivos en aquellas mujeres que cursan o cursaban el nivel medio superior y habían tenido relaciones sexuales.
Esta situación, sin duda, puede llevar a problemas importantes de salud en la vida de las adolescentes. Llama la atención que el nivel de conocimientos de estudiantes de educación media superior sobre la biología de la reproducción sea tan bajo, información que puede servir como punto de partida para futuras investigaciones o estrategias de prevención.
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