José Martín Guerrero Salinas, Janet García González
y Esteban Picazzo Palencia
Introducción
La aplicación de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (tic) en la educación superior ha ido en aumento durante los últimos años. En muy poco tiempo, han penetrado y transformado prácticamente todos los ámbitos de la actividad humana, impulsando el surgimiento de un nuevo estadio de nuestra civilización, al que se ha denominado “sociedad del conocimiento”. Ante este escenario, se espera que las tic ayuden a modernizar los procesos de enseñanza y aprendizaje y hagan más atractiva la educación para las nuevas generaciones, que viven en un mundo crecientemente digital y multimedial.
Ahora que las tic han permeado el sistema educativo, la tarea actual es propender a una real integración curricular de las tecnologías en el proceso de enseñanza y aprendizaje, propósito que requiere de un vasto esfuerzo, ya que se debe asegurar las competencias digitales en los docentes y los estudiantes, de manera que las tic puedan proporcionar un nuevo sentido a las prácticas educativas.
En la educación superior, se han generado una serie de recursos digitales para ello, y es importante el aprovechamiento adecuado de estas tecnologías en el ámbito educativo, pues resulta crucial en varios sentidos, como para facilitarles a los educadores y a los estudiantes las herramientas necesarias para aprovechar el proceso de enseñanza-aprendizaje y superar los retos y desafíos de la evolución tecnológica en la educación.
El uso de estrategias de enseñanza a través de e-Learning representa un potencial hasta ahora no explorado a profundidad en la formación de médicos especialistas (Haslerud, 2017). Ampliando las posibilidades del uso y acceso a contenidos formativos, ante la carga laboral a la que estos están expuestos, permite optimizar sus patrones de tiempo (Panzarasa, 2016).
Es importante mencionar que la percepción acerca del uso de estrategias y programas de e-Learning en las especialidades médicas por parte de los directores de programas es moderada, dado que no existen aún muchas posiciones a favor de esta modalidad. La falta de motivación de los directores sugiere estudios futuros acerca del valor didáctico de los programas de e-Learning y análisis comparativos con la enseñanza tradicional (Degerfält, 2017).
Por otro lado, existen docentes que señalan la necesidad de capacitación en el diseño de aulas virtuales, debido a que algunos de los esfuerzos por este tipo de experiencias se realizan de manera autodidacta, con pocos apoyos institucionales (Mendoza & Placencia, 2017).
El ofrecimiento de cursos y contenidos a través de e–Learning genera una percepción satisfactoria que ha impulsado la confianza entre los usuarios de este tipo de contenidos (Khasawneh, 2016). Aspectos como la calidad de la información y servicio, atención personalizada y un ambiente apropiado de aprendizaje aportan buenas expectativas a la formación (Chuo, Liu & Tsai, 2015).
En este sentido, el papel que juega el Learning Management System (lms), o plataformas electrónicas para el aprendizaje, es de suma importancia. Se puede reflejar en elementos como la interactividad de las herramientas y la integración de conceptos, además de la enseñanza cara a cara. El papel más importante que hasta el momento ha jugado el lms es el de proveer materiales para el aprendizaje (Back et al., 2016).
Problemáticas del proceso educativo
frente al e-Learning en el área médica
A diferencia del proceso de enseñanza-aprendizaje tradicional, en el que el profesor marca el ritmo y dirige la actividad, en la educación apoyada en las tic el rol del docente se ve multiplicado y acompaña al alumno en su proceso de aprendizaje, actuando como organizador y facilitador de la participación. Le proporciona instrumentos de acceso al medio, de desarrollo, de construcción y de exploración de múltiples perspectivas, favoreciendo así su inmersión en un contexto para el aprendizaje activo.
En el área de la salud, existen algunas referencias sobre el uso de sistemas lms en conjunto con la producción de cursos en línea y materiales estructurados, que han contribuido a disminuir la pasividad estudiantil (Lochner, 2016), así como existe evidencia de que el uso de e-Learning incrementó la curva de aprendizaje y mejoró el desempeño en procesos quirúrgicos, a través de laparoscopia (De la Garza, 2017).
El uso de e-Learning en la enseñanza de la medicina a médicos especialistas ha dejado una buena expectativa entre los usuarios, y trabajos como el de Westerman (2016), reflejan un campo fértil, explotable y enfocado en la audiencia para determinar la motivación, el aprendizaje y la aplicación de estos conocimientos a través de herramientas y experiencias de e–Learning (De Leeuw et al., 2017).
Estos resultados denotan que los avances tecnológicos y el uso de las tic en el ámbito educativo y social generan nuevas oportunidades para el desarrollo y aplicación de la teoría de la sociedad de la información en la consolidación de una cibercultura educativa.
La consolidación y uso de recursos educativos a través de e-Learning dentro de la formación de médicos especialistas es un campo no explorado en su totalidad en México; de ahí la necesidad de generar un objeto de estudio en que sea posible determinar el uso de cursos e–Learning entre estudiantes de especialidades médicas en universidades públicas.
En la actualidad, las instituciones de salud deben explorar nuevas modalidades de enseñanza y entrenamiento para su personal, de acuerdo con las jornadas laborales que desarrollan en los diferentes centros de salud y dada la naturaleza de la profesión, que hace difícil seguir un horario fijo de aprendizaje (Chuo & Liu, 2015).
Para los estudiantes de educación médica de posgrado, la formación a través de e-Learning tiene un efecto positivo, debido a los turnos y restricciones por su horario de trabajo, que interfiere en ocasiones con la asistencia a las sesiones didácticas diarias (Wittich et al., 2017).
La implementación de nuevas modalidades de formación a distancia debe someterse a evaluaciones, de manera casi obligada, para medir su rendimiento, calidad y percepción por los alumnos y profesores; este proceso es necesario para consolidar un modelo de trabajo adecuado.
Uno de los elementos para establecer un proceso eficiente de formación e-Learning es mantener cursos con grupos reducidos de entre 10 y 25 alumnos, lo que, a decir de los profesores, permite que los estudiantes muestren un mejor aprovechamiento durante el curso. Otro aspecto importante es que los centros de apoyo ofrezcan una buena atención a los docentes, para que puedan producir contenidos de calidad en los cursos e-Learning ( Cabero Almenara, 2013).
Para el desarrollo de este tipo de clases, es importante identificar los estilos de aprendizaje de los participantes; en este sentido, Sfenrianto & Hasibuan (2017) realizaron un estudio en el que consideran necesario analizar el perfil del alumno con el objetivo de proporcionar contenidos acordes con su estilo de aprendizaje, como comportamientos, motivación, intereses y hábitos de estudio, entre otros.
Los procesos de formación mediante e-Learning requieren de nuevas competencias docentes, pero tienen mayor importancia las del alumno y el perfil de este, puesto que el éxito del curso estará dado por la capacidad de estudio independiente del estudiante. Estas competencias digitales son necesarias para iniciar el aprendizaje a distancia, y es preciso señalar que este conocimiento se perfecciona con el tiempo y se convierte en una habilidad para el alumno.
Así lo describe Martínez (2008), quien, entre los elementos destacados en la evaluación, consideró los conocimientos informáticos y la experiencia en Internet previos al curso, además de realizar una evaluación posterior a él, en la que se obtuvieron resultados positivos ya que los alumnos mostraron mejoría en el dominio tecnológico.
El objetivo general del estudio es identificar y determinar el uso que los estudiantes de especialidades médicas les dan a las tic y su participación en cursos e-Learning. Se listan a continuación:
- Identificar el uso de las tecnologías de información y comunicación por los estudiantes de especialidades médicas.
- Definir las características más importantes que puedan garantizar los objetivos en la formación a través de e-Learning.
- Determinar las competencias digitales y actitudinales que el estudiante de posgrado debe tener para realizar un curso e-Learning.
Hacia la construcción del proceso e-Learning
El aprendizaje a distancia, que en sus inicios utilizó formas básicas como la instrucción por correo y posteriormente las transmisiones radiofónicas, hasta llegar a la era de la televisión, evolucionó con la aparición de la Internet hacia una integración y convergencia de medios que permite ofrecer alternativas más completas para la formación.
En este sentido, se les debe proporcionar a los estudiantes modalidades asíncronas como el e-Learning, metodologías y herramientas adecuadas para el estudio independiente. Visto desde la perspectiva más humanista de la educación, el alumno es quien construye su propio conocimiento y, dentro del proceso, lo adapta y asimila a su realidad ( Sangrà, 2001).
Otro rasgo que es necesario señalar es el paso de la presencialidad a la virtualidad, que debe ser muy cuidado puesto que implica un cambio de medio en la transmisión de los conocimientos y materiales para el aprendizaje; por ello debe ser optimizado en el uso de cada medio, con el propósito de ofrecer una alternativa funcional.
Además, como afirman Sangrà y Duart (2000), la metodología educativa para entornos virtuales de aprendizaje debe estar centrada en el estudiante, sobre todo teniendo en cuenta que sus necesidades no presenciales son especiales; además, se requiere de un sistema adaptado al estudiante, y no un estudiante adaptado al sistema (Sangrà, 2001).
Respecto de esto, y de la incorporación de nuevos medios centrados en el alumno y su autoaprendizaje, existen cuatro pilares básicos que se llevan a la práctica en algunos modelos de instituciones dedicadas a la formación a distancia, entre los que resultan destacables algunos aspectos de la medicina nuclear (Haslerud, 2017), la efectividad del e-Learning en el entrenamiento para la enseñanza de salud reproductiva (Kulier et al. 2012), los programas de e-Learning en oncología (Degerfält et al., 2017), y el e-Learning aplicado a la enseñanza. Sangrà (2001) menciona como pilares del modelo a distancia:
- Flexibilidad: todo está pensado para satisfacer a los estudiantes, quienes requieren un sistema que se adapte a sus necesidades y no al revés.
- Cooperación: los alumnos no están solos en su proceso de aprendizaje; es posible cooperar con los demás realizando trabajos en equipo, así como con los consultores y otras personas del equipo docente.
- Personalización: facilita el trato individual de las necesidades de formación para cada estudiante.
- Interactividad: la interacción en este modelo es múltiple, ya que no solo consiste en la acción docente, sino que se establece entre estudiantes y entre estos con la propia universidad.
En cuanto a la aplicación de modalidades virtuales y de e-Learning para educación en especialidades médicas, se pueden encontrar experiencias de este tipo con resultados alentadores, tales como en la enseñanza de la cirugía bariátrica (De la Garza et al., 2017).
En México, las experiencias se han limitado a realizar análisis acerca del uso de las tic en la formación sin programas de e-Learning establecidos. Tal es el caso de Mendoza y Placencia (2017), con su trabajo titulado “Uso docente de las tecnologías de información y comunicación, como material didáctico en Medicina Humana”.
De Leeuw et al. (2017) proponen en su estudio indicadores de calidad para e-Learning médico centrados en el alumno, con seis temas a considerar para la calidad de experiencias en la enseñanza de posgrado en Medicina. El primer elemento son los motivadores para el aprendizaje (motivators to start learning); se debe dejar en claro el propósito y el alumno debe saber desde el inicio del curso qué está estudiando.
Las barreras para iniciar el estudio (barriers to starting) son los aspectos negativos que se encuentran entre el estudiante y el comienzo de un curso e-Learning. Entre otros, se pueden tener en cuenta aquellos cursos basados en texto, pues los alumnos refieren poca motivación al hacer clic entre textos, además de considerar como elemento importante los libros de texto, de tal manera que el material en línea realmente debe aportar conocimiento nuevo.
El tercer aspecto son los potenciadores del aprendizaje (learning enhancers), que deben vencer las barreras mencionadas. Estos se presentan principalmente en la interactividad con el profesorado, así como con los materiales y actividades, casos y ejemplos en los que la interactividad esté presente. Se debe brindar pronta respuesta a dudas y comentarios.
Los desanimadores del aprendizaje (learning discouragers) son elementos que pueden bajar el nivel de aprovechamiento y aumentar el desánimo entre los estudiantes, por ejemplo, materiales y videos particularmente largos, así como contenidos que el alumno conoce y que le puede llevar mucho tiempo analizar, resultan definitivamente desalentadores.
El quinto aspecto por mencionar para aumentar el éxito en un curso e-Learning en medicina son los traductores del mundo real (real world translators), referidos a la necesidad de que el curso y sus contenidos se enlacen con la práctica del estudiante; por ejemplo, estudios de casos clínicos realistas. Para conseguir esto, es preciso conocer las necesidades de los usuarios, que permitirán definir los elementos del mundo real que deben ser considerados.
Finalmente, la preparación deficiente (poor preparation) es un elemento que debe estar al margen de la realización de una experiencia de e-Learning, ya que un mal aprendizaje electrónico está asegurado desde la concepción del curso si no se toma en consideración el público objetivo, si se carece de expertos en contenido y en educación o si no hay personal en tic. Resulta imprescindible lograr la unión de experiencia y conocimientos de todos estos elementos, como grupo multidisciplinario, en beneficio del estudiante en línea.
Para concluir, se deben tener en cuenta todos los aspectos mencionados para realizar una experiencia de e-Learning en el contexto de la formación de médicos especialistas y en el posgrado en salud.
Marco metodológico
El diseño metodológico es de tipo descriptivo, con un método cuantitativo, y se utiliza la encuesta como instrumento de investigación. El universo del estudio se sitúa en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Nuevo León, que cuenta con 587 estudiantes en 42 especialidades médicas de entrada directa e indirecta.
El instrumento se aplicó entre los alumnos de especialidades médicas que participan en el curso en línea de Genética Médica de la Facultad de Medicina y Hospital Universitario Dr. José Eleuterio González de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
La muestra fue de tipo aleatoria simple, con un total de 59 estudiantes, de los que solamente se obtuvieron 34 instrumentos validos; cuenta con una probabilidad de ocurrencia de 0.5, un nivel de confianza de 90% y 10% de error máximo de estimación. El instrumento de 23 ítems utilizado durante la aplicación de las encuestas está basado en las siguientes categorías de análisis:
- Uso y gratificación de las tic.
- Motivaciones para el uso de e-Learning.
- Formatos adecuados para el estudio.
- Disponibilidad de tiempo para actividades académicas.
Resultados
Conocer el tipo de uso que los estudiantes de especialidades médicas dan a las tecnologías de información y comunicación es de gran importancia para evaluar la pertinencia en la implementación de cursos en línea dentro de su formación académica, a pesar de los resultados presentados en otras investigaciones, sobre el uso de tecnologías de información en el aula (Hamui-Sutton, 2013).
Los resultados obtenidos ofrecen los indicadores siguientes sobre el uso de las tic (televisión, computadora portátil o de escritorio y tablet): 53 % las utilizan con la finalidad de mantenerse informados, mientras que 35 % lo hacen de manera secundaria con fines académicos. El 91 % usa el teléfono celular (smartphone) para comunicarse, y solo 9 % con fines informativos.
Los participantes, más allá de utilizar las tic con objetivos principalmente informativos en cuanto al manejo de las herramientas tecnológicas, consideran sus habilidades en un nivel intermedio (50 %), y en menor grado afirman que son usuarios avanzados (41 %), a pesar del poco tiempo que destinan a las tic. El 50 % las usa de tres a seis horas diarias, mientras que 20 % les dedica de una a tres horas por día.
Gráfica 1. Uso de las tecnologías de información y comunicación
Fuente: elaboración propia.
La aceptación e implementación de cursos en línea en la formación de médicos especialistas se convierte en un reto, debido a los antecedentes y la enseñanza tradicionalista presencial de la medicina. Para lograr el éxito en este proceso de educación no presencial, es necesario utilizar formatos y contenidos adecuados para el estudio, que cumplan las necesidades formativas de los estudiantes.
En este sentido, el modelo para la producción de cursos en línea de la Subdirección de Estudios de Posgrado de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Nuevo León, a pesar de que aún se encuentra en desarrollo, busca desde diferentes frentes cumplir con los objetivos de enseñanza e implementar mejores prácticas en la formación en línea.
La aceptación y satisfacción frente a los diversos contenidos utilizados en esta experiencia muestran los siguientes resultados: el uso de las infografías fue calificado de bueno a excelente (79 %), mientras que los artículos para lectura complementaria fueron considerados interesantes y de actualidad (70 %), como también se aceptaron los recursos audiovisuales (67 %).
Un factor de importancia es la accesibilidad de formatos y aplicaciones para el estudio de los diversos materiales y recursos empleados en los cursos en línea. La satisfacción de los estudiantes en cuanto a esto fue buena en términos generales, con 79 %, entre quienes calificaron este apartado como bueno y excelente.
Gráfica 2. Cómo considera la accesibilidad de los materiales repecto a formatos y aplicaciones
Fuente: elaboración propia.
La percepción de la educación en línea es una de las principales competencias actitudinales que influyen en el aprovechamiento de los estudiantes. En la modalidad a distancia, además de conocer el perfil del alumno, es importante tener en cuenta su disponibilidad de tiempo para el estudio, así como para las actividades de atención a pacientes que realizan en el ámbito hospitalario.
Este análisis es quizá uno de los retos más importantes para los estudiantes de especialidades médicas, debido a las largas jornadas de acciones asistenciales que llevan adelante como parte de su formación académica (Chuo & Liu, 2015). En este sentido, el tiempo que dedican al cumplimiento de sus actividades de atención clínica y hospitalaria es superior a nueve horas (56 %), y el dedicado a las actividades académicas (clínicas), de cuatro a ocho horas al día (35 %), mientras que tienen entre 12 y 24 horas a la semana para descanso y recreación (35 %).
En contraste, los estudiantes de especialidades médicas acerca del uso de la tecnología dentro del proceso formativo en el área de la salud consideran como principal motivación para involucrarse en esta modalidad la libertad de tiempo (38 %), y también mencionaron las siguientes características en conjunto (32 %):, libertad de espacio, libertad de tiempo y acceso desde cualquier dispositivo.
Gráfica 3. Actitud hacia los cursos en línea
Fuente: elaboración propia.
Conclusiones
De acuerdo con los resultados presentados, la posibilidad de realizar cursos en línea como parte del proceso de formación de los estudiantes de especialidades médicas debe ser considerada como una opción viable debido a la facilidad y disponibilidad para el manejo y la utilización de las tic para procesos comunicativos tradicionales, y también puede verse como una ventaja dado el avance tecnológico de la práctica clínica que representa.
Antes de iniciar las actividades de formación no presencial, es importante concientizar y capacitar a los estudiantes y profesores en el uso de las tic con fines educativos, de tal manera que encuentren un contexto de formación adecuado y que su proceso de adaptación a esta modalidad se dé con mayor rapidez y facilidad.
Por otra parte, la educación de médicos requiere de materiales que les permitan, en primer lugar, ampliar sus conocimientos teóricos y desarrollar habilidades de análisis para la solución de problemas clínicos. El diseño de los materiales desde el punto de vista didáctico se convierte en un reto, puesto que los utilizados hasta el momento son de fácil acceso y los estudiantes están familiarizados con ellos.
Las competencias actitudinales y la factibilidad tecnológica y de acceso a los contenidos convierten a la formación en línea en una alternativa bien vista por los estudiantes de especialidades médicas. Asimismo, la forma de estudio asincrónica beneficia la libertad de tiempo y espacio para atender las actividades de atención y práctica clínica que deben desempeñar en el sector hospitalario, como complemento de la formación teórica que se puede ofrecer a través de las tic.
Referencias
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