A continuación, se presentan las conclusiones de la tesis y se plantean, a modo de cierre, algunos interrogantes para reflexionar sobre los desafíos de la salud digital de cara al futuro, a partir de la articulación entre investigación e intervención social.
Con el objetivo de conocer y comprender los cambios que introduce la incorporación de las TIC en los procesos de cuidado y atención de la salud sexual en el ámbito de la relación médico-paciente, el análisis comprendió tres niveles de aproximación a la perspectiva de las profesionales de la salud entrevistadas: representaciones sociales de la eSalud/eHealth, opiniones y percepciones. El enfoque cualitativo del mismo permitió adentrarse en el discurso de las entrevistadas para explorar el sentido que dan a sus prácticas. El marco teórico, configurado a partir de la articulación de tres enfoques: el de Género y Derechos, el de Comunicación y Salud y el de Salud Colectiva, junto con los antecedentes de investigación sobre el tema y la elaboración del contexto de implementación de la salud digital, contribuyeron a la construcción y abordaje del problema de investigación y la delimitación de los objetivos.
El análisis de las representaciones sociales de la eSalud/eHealth concluyó con una tipología que permitió advertir el carácter descriptivo, por una parte, y valorativo, por otra, de las ideas, imágenes y sentidos que comprenden dichas representaciones. La representación social de tipo descriptivo indica que las entrevistadas conocían las prácticas que comprende la misma a pesar no estar, algunas de ellas, familiarizadas con el término. Es decir, la salud digital formaba parte de la cotidianidad de su actividad como profesionales de la salud. Algunas entrevistadas asumieron, además, una posición favorable o desfavorable al respecto, que se observa en la representación social de tipo valorativo de la eSalud/eHealth. El análisis de las representaciones sociales hizo emerger las ideas subyacentes de las profesionales de la salud sobre la eSalud/eHealth que están en la base de sus percepciones y opiniones. Tal es el caso de la complementariedad a partir de la cual las entrevistadas plantearon la contraposición entre presencialidad y virtualidad de la atención médica; la asociación entre salud digital y mercantilización de la salud; y la importancia atribuida a la información sobre salud disponible online.
El análisis de las opiniones y percepciones de las profesionales de la salud sobre los cambios que introducen las TIC se organizó en dos ejes temáticos: la importancia de la escucha y la confianza en la atención de la salud sexual; y la relevancia del clima de época en la tematización de la salud y los derechos sexuales. En relación con ambos ejes temáticos, el análisis se centró en los cambios que introducen las TIC en la RMP y concluyó que dichos cambios tienen lugar en un contexto de transformaciones del campo de la salud signado por: un cambio de paradigma en la atención de la salud, que se expresa en la RMP; un cambio en el clima de época, atravesado por las demandas y reivindicaciones de los movimientos de mujeres, feministas y movimientos LGTBIQ+; y las nuevas modalidades de atención de la salud a partir de la incorporación de las TIC, con sus especificidades en el campo de la salud sexual. En este contexto de transformaciones se advirtió que predominaba entre las entrevistadas un desconcierto sobre el futuro, en contraposición a un pasado por momentos idealizado, y la percepción de una pérdida del lugar de poder históricamente constituido de los profesionales de la salud en la RMP.
Las profesionales de la salud entrevistadas asumieron posiciones tanto favorables como desfavorables en cuanto a los cambios que introduce la incorporación de las TIC en los procesos de cuidado y atención de la salud sexual en la RMP. Sin embargo, las mismas no se presentaron de forma polarizada (a favor o en contra) sino ambivalente, esto es, primaron los matices expresados, en algunos casos, en términos de contradicciones. Este tipo de postura ambivalente por parte de las entrevistadas se advirtió, en particular, en relación con el acceso a información online por parte de las pacientes. Las entrevistadas se mostraron a favor de esta práctica para llevar a cabo acciones de promoción de los derechos sexuales, aunque no así para difundir información sobre salud (referida a síntomas, diagnósticos y tratamientos). Por ejemplo, señalaron la importancia de que las pacientes conocieran las causales de ILE (vigentes al momento de las entrevistas) y supieran que podían acceder a métodos anticonceptivos que se ajusten a sus necesidades. En este sentido, valoraron favorablemente la información disponible online para que las pacientes conozcan sus derechos sexuales y estén en condiciones de exigirlos frente a un sistema de salud que no siempre los garantiza. Las entrevistadas destacaron el valor de la autonomía como ideal de la práctica médica, aunque señalaron algunas limitaciones para el ejercicio de la misma, entre ellas: desigualdades estructurales y barreras institucionales.
Las profesionales de la salud entrevistadas consideraron, en cambio, de dominio exclusivo de los médicos la atención y el cuidado de la salud en sentido estricto. De esta forma, indicaron que el acceso a información sobre salud online perjudicaba la RMP (al dar lugar a que las pacientes cuestionen o desafíen sus indicaciones) y constituía un riesgo para la salud de las mismas (frente al temor o la angustia que podría generar cierta información, incluso incorrecta). En línea con el planteo de Petracci et al. (2017), se advirtió que la forma de concebir la RMP oscila entre dos modelos: uno paternalista centrado en la autoridad del médico y otro que reconoce la autonomía de los pacientes o usuarios de los sistemas de salud. En los discursos de las entrevistadas se identificaron elementos propios de ambos modelos.
Frente al avance de las TIC en el campo de la salud, percibido como irreversible, las entrevistadas reafirmaron el valor de la práctica médica tradicional, la presencialidad en la atención de la salud y las cualidades irreemplazables de los profesionales de la salud en los procesos asistenciales. Las mismas aludieron no solo a su saber experto sino también a su experiencia, su capacidad de interpretación a la hora de realizar un diagnóstico, sus habilidades personales (tales como la predisposición a la escucha, la empatía y la calidez) y comunicacionales (como la capacidad de explicar con claridad y el manejo de la gestualidad y corporalidad en la comunicación). En este sentido, señalaron con malestar las dificultades enfrentadas, a partir de la incorporación de las TIC, para: encuadrar la atención de la salud en la consulta presencial; regular la información de la que disponen sus pacientes (en especial la información sobre salud); apropiarse de las nuevas tecnologías; valerse de sus conocimientos y experiencia para establecer relaciones de confianza con sus pacientes; ofrecer diagnósticos certeros a través de nuevos medios de comunicación; y desarrollar su práctica profesional en un entorno normativo poco claro en términos técnicos y médico-legales.
Sobre el último punto, las profesionales de la salud advirtieron con preocupación la falta de regulación de la salud digital y las dificultades para su implementación en el marco de la fragmentación y descentralización del sistema de salud argentino. Sin embargo, se refirieron a la incorporación de las TIC en el campo de la salud como un proceso en marcha al cual habría que adaptarse para obtener e mayor rédito posible. En este sentido, las críticas o limitaciones que identificaron y señalaron sobre la salud digital no fueron planteadas desde una postura crítica de rechazo sino más bien permeada de cierto optimismo sobre los cambios que podría potencialmente introducir. Sin embargo, en algunos casos, se mostraron un poco escépticas sobre las posibilidades concretas de que eso sucediera.
La emergencia sanitaria y socioeconómica provocada por la pandemia de COVID-19 habilitó algunas preguntas sobre los cambios que de cara al futuro se consolidarán efectivamente para dejar de ser una solución transitoria en materia de salud digital. En esos casos: ¿bajo qué modalidades tendrá lugar la incorporación de las TIC en salud?; ¿en qué procesos asistenciales es conveniente su incorporación?; y ¿en qué condiciones legales para los y las profesionales de la salud y pacientes/ usuarios de los sistemas de salud?. El contexto de la pandemia habilitó también preguntas sobre los efectos diferenciales de la misma en términos de género en lo que refiere a la feminización del sector salud, la seguridad social y provisión de cuidados (remunerados y no remunerados) y los riesgos de salud asociados a las brechas digitales de género (Belli y Suárez Tomé, 2021; Caro Sachetti y Díaz Langou, 2020). Es por eso que resulta central el enfoque de género a la hora de enfrentar los desafíos que implica la incorporación de las TIC en el campo de la salud, en particular en lo relativo a la salud y los derechos sexuales. Entonces ¿cómo implementar estrategias de salud digital que apunten a reducir las brechas digitales de género en el acceso, uso y desarrollo de las TIC?
En este contexto, los hallazgos de la presente tesis constituyen un aporte para reflexionar sobre la implementación de la salud digital a partir de las experiencias evocadas por los actores involucrados. Sobre todo, si tenemos en cuenta que la pandemia de COVID-19 aceleró el proceso de incorporación de las TIC en el campo de la salud, y que las entrevistas, realizadas antes del comienzo de la misma, permiten conocer el estado de la situación en la que tuvo lugar dicho proceso de masificación de la salud digital. El análisis de las representaciones sociales, opiniones y percepciones de profesionales de la salud se plantea, entonces, como un aporte en este sentido, a partir de la articulación entre investigación e intervención social que está en la base del enfoque teórico y práctico de Comunicación y Salud (Lois, 2015; Petracci y Rodríguez Zoya, 2018; Uranga, 2016).
En este sentido, y para concluir, considero que el aporte de la tesis es, a la vez, un punto de llegada y un punto de partida. Es un punto de llegada porque, después de haber atravesado por las distintas etapas del proceso de investigación arribó a hallazgos y conclusiones (mencionados previamente) sobre un tema novedoso, actual y potente para la salud colectiva, la dimensión comunicacional de la salud, la perspectiva de género y los derechos sexuales. También es un punto de partida para pensar nuevas investigaciones desde diferentes actores y perspectivas (pacientes/ usuarios de sistemas de salud, equipos de salud, entre otros) y en diferentes regiones del país y, sobre todo, es un punto de partida para fortalecer el proceso político y de gestión de las políticas públicas a partir de intervenciones basadas en hallazgos de investigaciones que problematicen la incorporación de las TIC en los procesos de cuidado y atención de la salud sexual.







