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Agradecimientos

Voy a empezar agradeciéndoles a mis padres, quienes me dieron una vida feliz y me transmitieron seguridad y entusiasmo para hacer las cosas. Mi papá confió en mí desde siempre y me animó a crear mis propias ideas y a defenderlas. Mi mamá tenazmente me exigió siempre que diera lo mejor de mí. Agradezco a mis hermanas Marcela y Mariana también, que siempre tuvieron toda la confianza en que iba a terminar este trabajo con éxito y me apoyaron. A mis amigas del alma que siempre me dieron fuerzas: Carina, Noel, Celeste, Adriana y Anita.

Esta tesis comenzó como un sueño en que algunos creímos. La primera que me alentó a presentarme al Conicet fue Graciela Fernández, a quien le debo mucho más que esta tesis. Mi maestra y amiga, quien desinteresadamente trabajó codo a codo conmigo para que no desistiera.

Otra persona que creyó en mí casi sin conocerme fue Esteban Vernik, quien me apoyó y acompañó en la presentación del proyecto y corrigió cada línea de esta tesis.

Al incansable de Guillermo David, con el que cultivé una gran amistad, y quien me cedió generosamente todo su acervo sobre Astrada. Compartimos charlas de todo tipo y siempre me alentó para que terminara el trabajo comenzado.

A Ricardo Maliandi, quien se comportó como un padre en momentos difíciles y me enseñó a ser profesora.

A Florencia Sal, mi compañera que siempre estuvo alentándome cuando quería abandonar la lucha.

A Cristian Serio, mi amor incondicional que me apoyó siempre y terminó volviéndose un astradiano más.

A mi hijo Camilo Serio, quien me inspira a pensar que siempre se puede ir por más.

A Néstor y Cristina Kirchner, por confiar en nosotros abriendo las puertas del Conicet.

A mis amigas de Buenos Aires: María Luz, Annabella, Mercedes, Flor, Yésica y Milena, que me cobijaron cuando no conocía a nadie y me acompañaron en todo momento.

A Guillermo Colombo por todos los trámites y a Jorgelina Loza por las correcciones en inglés.

A Betty, la abuela de Cami, que lo cuidó para que yo pudiera terminar.

A todos los que luchan por un mundo más justo, en donde todos podamos tener las mismas posibilidades de desarrollar nuestras virtudes, sueños y anhelos.



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