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Introducción

La Fundación Ford (en adelante: FF) es una fundación filantrópica estadounidense fundada en 1936 como una organización no lucrativa y no gubernamental, cuyo objetivo oficial es recibir y administrar fondos para propósitos científicos, educativos y caritativos para el bienestar público. En 1959, la FF desplegó su Programa Para Latinoamérica con la intención declarada de apoyar la región en la modernización y profesionalización del campo académico, incluyendo un fuerte énfasis en las ciencias sociales. La Fundación jugó un rol central en la institucionalización de las ciencias sociales latinoamericanas y en términos de financiamiento entre los años 1959 y 1975 donó más de mil millones de dólares al continente para el desarrollo de estas disciplinas (Escobar, 2007: 104).[1]

El enfoque principal de la presente tesis estará puesto sobre el papel de la FF en la promoción, financiación y exportación del modelo think tank a Argentina. Es por ello que resulta necesario establecer, en primera instancia, los parámetros conceptuales sobre los cuales analizaremos el papel que cumplió la asistencia técnica y financiera de la FF en las ciencias sociales latinoamericanas. Según los documentos de la Fundación que constituyen la base analítica de nuestras reflexiones, el Programa Para Latinoamérica surgió en línea con los objetivos de la Alianza Para el Progreso (ALPRO)[2] del presidente John F. Kennedy, como una forma de “diplomacia académica” contra la percibida ola inminente de revoluciones comunistas precipitada por la Revolución Cubana (Morales Martín 2016: 164-165). Los conceptos de “diplomacia académica” y de “diplomáticos académicos” nos permitirán analizar la función que desempeñaron los oficiales de la Fundación en establecer y canalizar contactos personales e intelectuales, fomentar redes y consolidar nexos institucionales con los países latinoamericanos (Beigel, 2010). Además de conceder recursos económicos, también se ocupaban de supervisar los proyectos financiados y de articular sus relaciones personales y profesionales con los profesores y con las instituciones académicas regionales (Morales Martín 2017: 474).

Las contribuciones técnicas y financieras de la FF en las ciencias sociales latinoamericanas han sido estudiadas desde diversas perspectivas teóricas. Por un lado, identificamos autores que analizan las acciones de la FF en América Latina en el contexto de la denominada “Guerra Fría Cultural” desde un enfoque más conspirativo, en tanto se centran en las conexiones entre los oficiales de la FF y el establishment conservador estadounidense (sobre todo con la CIA) durante los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Frances Stonor Saunders (1999), por ejemplo, refiere a la Fundación Ford como “la mejor y más plausible forma de cobertura para financiamientos de la CIA” (p. 135). De manera similar, Benedetta Calandra (2015) analiza las fundaciones filantrópicas en las ciencias sociales latinoamericanas como una extensión extraoficial de la diplomacia estadounidense, y califica a los oficiales de la Fundación Ford como “protagonistas ineludibles del conflicto bipolar” (p. 67).

Sin embargo, como veremos en más detalle en los capítulos siguientes, los oficiales del Programa Latinoamericano de la Fundación Ford actuaron con un cierto grado de autonomía dentro de la Fundación y también frente a la política exterior del gobierno estadounidense. En efecto, los oficiales de la FF involucrados en los asuntos latinoamericanos durante nuestro período de estudio formaron parte de la élite política-social del establishment de la Costa Este. De tendencia liberal y partidarios del ala Demócrata, habían asistido a las universidades Ivy League, además de ocupar cargos de profesores y/o decanos de las universidades estadounidenses más prestigiosas. Asimismo, muchos ocuparon cargos gubernamentales importantes durante las administraciones Demócratas de John F. Kennedy (1961-1963) y Lyndon B. Johnson (1963-1968).

Durante la década de 1960, la FF empezó a comprometerse fuertemente en la lucha contra la pobreza, la promoción del desarrollo comunitario y la protección de los derechos civiles de las minorías (Dezalay y Garth, 2003: 113). Internacionalmente, en la década de 1970 el establishment del Este empezó a enfocarse más en la defensa de los derechos humanos y la oposición de las dictaduras militares, más notable en sus acciones en el continente latinoamericano. Como señalan Dezalay y Garth (2003), la Fundación Ford durante la década de 1970 empezó a mostrarse como el oponente, e incluso el antídoto del otro pilar panamericano, la CIA (p. 114). Por ejemplo, los oficiales de la FF habían apoyado el movimiento político de Salvador Allende en Chile a pesar de las advertencias de la CIA, y denunciaron públicamente el golpe de Estado chileno que en 1973 marcó el inicio de la violenta dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990). De manera similar, en Argentina los oficiales de la FF se opusieron públicamente al golpe de Estado de 1976, y convocaron a la comunidad internacional a defender los derechos humanos de los ciudadanos argentinos frente a las prácticas represivas del régimen.

La relevancia de este análisis se vincula con el hecho de que, si bien actualmente es conocido el rol que desempeñaron la CIA y el Departamento de Estado norteamericano en brindar asistencia técnica y financiera a los gobiernos militares de la región en el nombre de la lucha contra el comunismo, no se puede afirmar lo mismo sobre la FF. Aunque ambos compartían una ideología anticomunista, los oficiales de la FF se comprometieron con el respeto a los derechos humanos y el retorno a la democracia, colocándose así en una postura marcadamente distante de la del gobierno estadounidense y su apoyo de las dictaduras militares latinoamericanas.

Resulta difícil, entonces, caracterizar a las acciones de la FF en las ciencias sociales latinoamericanas como promotoras de una ideología puramente conservadora o progresista. A pesar del apoyo de los derechos humanos y la oposición a las dictaduras militares, muchos economistas apoyados por la FF en varios países latinoamericanos formaron parte de los mismos gobiernos represivos a los que se opusieron los oficiales de la Fundación. Por ejemplo, como sostuvo una oficial de la FF, Nita Manitzas, con respecto a la situación en Chile: “nuestros economistas agrónomos están sentados en la Junta y nuestros sociólogos están siendo masacrados en el estadio (Parmar, 2012a: 691)[3].

Para los propósitos de esta tesis, proponemos analizar las acciones de la FF como promotoras del “consenso tecnocrático liberal” que prevaleció durante las primeras décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial que tuvo la intención de “ocupar el amplio espacio entre el capitalismo laissez-faire y los extremos socialistas” (O’Connor, 2007: 2). Aunque incondicionalmente capitalista y anticomunista, el consenso tecnocrático liberal se caracterizó por la promoción de las ciencias sociales como una manera de combatir los problemas asociados con el capitalismo corporativo industrial. Dentro de la perspectiva ideológica de la FF, tanto la derecha como la izquierda socialista fueron percibidas como anacrónicas, ideológicas, irracionales e irrelevantes. De tal manera, las instituciones promotoras del consenso tecnocrático liberal como la FF utilizaron las herramientas teóricas, metodológicas y técnicas para darle al liberalismo y su núcleo de ideas la imagen de ser los representantes de las ciencias sociales aplicadas y el conocimiento objetivo – y no ideológico (Stahl, 2016: 30-31).

En función de lo anteriormente mencionado, la presente tesis propone analizar la asistencia técnica y financiera de la FF en las ciencias sociales argentinas, y cómo esta forma de diplomacia académica guiada por la promoción del consenso tecnocrático liberal logró promover y legitimar la emergencia del modelo think tank en el país durante la transición democrática. Específicamente nos interesa analizar la red de centros académicos privados (CAPs) hilada y financiada por la FF en Argentina durante el período citado e interpretar las repercusiones de las acciones de diplomacia académica de la FF en la adquisición del papel de think tanks por parte de estos centros durante la reconstrucción del Estado democrático argentino. El enfoque de nuestro análisis estará puesto sobre dos de estos centros: el Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES) y el Centro de Investigaciones Sociales sobre el Estado y la Administración (CISEA). Estos CAPs son importantes para nuestro análisis, por un lado, porque fueron promovidos y financiados en gran parte por la FF y, por el otro, porque estos centros pueden considerarse como los antecedentes de los think tanks que emergieron durante el retorno a la democracia (Pagano, 2004: 160; Morales Martín y Algañaraz, 2016: 243).

El supuesto de investigación que planteamos, a modo de hipótesis, es que la asistencia técnica y financiera de la Fundación Ford en las ciencias sociales argentinas entre 1975 y 1983 jugó un papel fundamental en la exportación del modelo think tank al país, con la intención de cambiar el proceso de la toma de decisiones políticas para impedir la polarización ideológica y la inestabilidad política crónica. Buscamos profundizar el conocimiento sobre el papel de los oficiales de la FF como diplomáticos académicos para la internacionalización de las ciencias sociales argentinas y como agentes exportadores del modelo think tank al país.

Un eje importante de nuestro análisis sobre la diplomacia académica de la FF en estos procesos será la dinámica entre la autonomía y la dependencia académica de los centros (Beigel, 2010; Morales Martín y Algañaraz, 2016). Dicha perspectiva nos permitirá comprender la relación asimétrica y desigual entre el CEDES, el CISEA y la Fundación Ford y la tensión que existió entre la lucha por la autonomía científica y la dependencia académica como producto de la internacionalización de las ciencias sociales (Algañaraz y Hugo, 2014: 2). Será importante en este sentido establecer cómo fueron recibidas las recomendaciones y sugerencias de la FF por los centros, si fueron recibidas acríticamente, si hubo resistencias, o si lo adoptaron a la realidad argentina y su contexto particular de hacer política.

Aunque el período de estudio empieza con el surgimiento de una nueva red de centros académicos privados (CAPs) en 1975 y termina con su reorientación como think tanks con el retorno de la democracia en 1983, es conveniente primero analizar la experiencia de la FF desde su llegada al país en 1959 hasta 1975. El análisis de estos antecedentes nos permitirá entender las causas principales para el surgimiento de esta nueva red de CAPs en 1975 a través de un análisis tanto del contexto político/académico/social de la época como de los objetivos y las estrategias de la FF en el país que generaron las condiciones necesarias para la emergencia de este modelo. Abordaremos dicho período en el primer capítulo, analizando la evolución de los objetivos y las estrategias de la FF, y en particular el cambio de enfoque desde los estudios económicos a los estudios políticos.

En primera instancia, analizaremos la función que cumplió la FF en la institucionalización de las ciencias sociales argentinas, examinando en particular las ideas modernizadoras y desarrollistas promovidas por la Fundación en su apoyo de estas disciplinas, y las implicaciones que tuvieron estas ideas para el país. Los trabajos de Alejandro Blanco (2007) y Arturo Escobar (2007) formarán una parte importante de este análisis, y el trabajo de Quesada (2015) nos provee el vínculo más directo entre estas ideas y las estrategias de la FF en América Latina. Un eje importante del primer capítulo es la reorientación de los intereses de la FF desde los estudios económicos hacia los estudios políticos y la lógica por parte de los oficiales de la Fundación en promover tal reorientación en respuesta al contexto político-académico-social de la época.

En este mismo capítulo, exploramos el papel de la FF en la internacionalización de las ciencias políticas argentinas a través de un análisis del programa de becas otorgadas a un grupo seleccionado de intelectuales argentinos para la realización de los estudios de posgrado en el exterior. Un eje importante será el análisis de los oficiales del Programa Latinoamericano de la FF como miembros del establishment del Este y el espacio que ocuparon en las comunidades académicas y políticas durante este tiempo. Examinaremos, asimismo, las relaciones que se gestaron entre los oficiales de la FF y las comunidades académicas e intelectuales en las que operaban los becarios, indagando el modo en que dichas relaciones facilitaron la emergencia de estos individuos como parte de una nueva élite intelectual especializada. En particular, nos interesa el rol de los becarios del Centro de Investigaciones en Administración Pública (CIAP) del Instituto Torcuato Di Tella, quienes realizaron sus estudios de posgrado en los Estados Unidos y Francia, especializándose en ciencias políticas y administración pública para luego regresar a su país de origen a principios de la década de 1970.

En el último apartado del primer capítulo, analizaremos la crisis institucional universitaria argentina a principios de la década de 1970 que situó a los investigadores del CIAP dentro del debate entre una ciencia política científica versus una ciencia política militante, indagando asimismo cómo fueron afectados por este contexto. El trabajo de Pablo Bulcourf (2003) nos provee una lectura fundamental sobre el contexto político-social de la época, a través de su análisis sobre las varias corrientes políticas que existían en el ámbito académico durante aquel tiempo, incluyendo una experiencia importante de los investigadores del CIAP como docentes en la Universidad del Salvador. El trabajo de Gastón Gil (2011) analiza el capital académico/social proveniente de los títulos de posgrado obtenidos en el exterior y la financiación por parte de fundaciones norteamericanas como la Fundación Ford como una puerta de entrada para el análisis sobre estos debates y las corrientes políticas presentes en ellos.

En el segundo capítulo, analizaremos el surgimiento de una nueva red de centros académicos privados (CAPs) en el país a partir del año 1975. La importancia de esta nueva red de CAPs radica en que fueron, mayoritariamente, fundados con fondos provenientes de la FF, y fueron gestionados por ex-becarios de la FF que habían realizado sus estudios de posgrado en el exterior. El trabajo de Brunner y Barrios (1987) fue el primero en analizar la emergencia de estos centros y todavía permanece entre los más citados, y los trabajos de Vessuri (1992), Thompson (1994), Pagano (2004), y Uña et. al. (2004) también constituyeron aportes importantes al respecto. Los trabajos de Morales Martín y Algañaraz (2016) y Morales Martín y Quesada (2018) son fundamentales para nuestro análisis dado que trabajan directamente sobre el papel de la diplomacia académica de la Fundación Ford en estos procesos.

En sintonía con el capítulo previo, en el segundo capítulo examinaremos el desarrollo de las ciencias políticas y la administración pública, y el papel que jugaron dos CAPs especializados en tales temas durante la dictadura militar (1976-1983): el CEDES y el CISEA. Analizaremos la composición de los dos centros, la relación simbiótica e interdependiente que tuvieron, y las diferencias entre estos CAPs y los que existían previamente.

Luego, analizaremos la postura de la FF en América Latina frente a las dictaduras institucionales de las Fuerzas Armadas que se habían instalado en toda la región, y el papel central que jugó la FF en el mantenimiento de una nutrida red de CAPs latinoamericanos de la cual el CEDES y el CISEA formaron parte. Un eje importante de la segunda parte de este capítulo será el análisis de las estrategias de la FF en su apoyo a los nuevos centros opositores de los gobiernos militares, y cómo las políticas de los oficiales de la Fundación se distinguieron de las del gobierno estadounidense.

En la última parte del capítulo, enfocamos nuestro análisis en el papel que jugaron el CEDES y el CISEA en el contexto político-social de la dictadura militar, analizando cómo funcionaron en términos de su financiación, y cómo eran las relaciones que mantuvieron con las otras organizaciones nacionales, regionales e internacionales. Destaca aquí el análisis respecto a cómo fueron evaluados los centros por la FF y la comunidad académica internacional, y cómo los centros lograron aumentar su prestigio y legitimidad en la arena internacional a pesar del contexto político-social en el que operaban.

En el tercer capítulo, analizaremos la reorientación de las funciones del CEDES y el CISEA que los condujo a ocupar el lugar de think tanks durante la transición democrática. Para poder analizar la reorientación del CEDES y el CISEA durante la transición democrática, es importante establecer el marco teórico desde el cual referimos al concepto de un think tank, y su función como actores en el sistema político. A este fin, examinaremos el origen y la evolución del concepto de think tanks, estudiaremos las diversas clasificaciones existentes y analizaremos el papel que han desempeñado históricamente en el sistema político.

Después, analizaremos la estrecha relación que existió entre la FF y la evolución de los think tanks, estudiando sus vínculos con un think tank en particular, el Brookings Institute, durante las décadas de 1960-1970. Para nuestros propósitos, es clave analizar la relación que existió entre estas instituciones, de manera de evidenciar la importancia y la utilidad de estos centros de pensamiento para los oficiales de la FF como vehículos para la generación de capital político y cultural. A este fin, buscamos establecer por qué sería deseable entonces por parte de los oficiales de la FF promover la exportación del mismo modelo a la Argentina a través de los CAPs con los cuales estaban involucrados.

En la última parte del capítulo, analizaremos las transformaciones en el rol del CEDES y el CISEA durante la transición democrática en sintonía con el marco teórico de los think tanks establecido en la primera parte. En línea con lo analizado en el segundo apartado, indagaremos el papel de la FF en la financiación, promoción y exportación del modelo think tank durante la transición democrática y cómo sus contribuciones al CEDES y CISEA fueron claves para el despliegue y la legitimización de este modelo en el país. Un eje importante de la última parte del capítulo estará enfocado en las múltiples estrategias desplegadas por el CEDES y el CISEA para generar conexiones con el aparato político y el papel de los centros, específicamente el del CISEA, en la campaña electoral de Raúl Alfonsín.

En términos de su actividad académica durante la transición democrática, nos enfocamos en particular en un proyecto financiado por la FF realizado en conjunto por los investigadores del CEDES y el CISEA durante 1982-1985 sobre el establecimiento de los partidos políticos nuevamente habilitados. Este proyecto resultó clave en la formación de las plataformas de los futuros partidos políticos, y también en establecer el papel de los think tanks como importantes actores en el nuevo sistema democrático. Examinaremos la importancia del proyecto en el establecimiento de contactos con los medios de comunicación locales y cómo la habilidad de participar en el debate público a través de ellos les permitió incrementar su visibilidad y legitimidad en el ámbito local como actores de peso en el escenario político.

El último apartado, las conclusiones, tiene la intención de repasar la línea de argumentación presentada en los capítulos previos, exponiendo algunas observaciones y posibles conclusiones de este estudio con respecto a la hipótesis trazada al principio. Además, estableceremos la relevancia y la importancia del presente trabajo, haciendo hincapié en los nuevos aportes sobre el tema y algunas recomendaciones para futuros estudios posibles relacionados.

En cuanto a las técnicas de recolección y de análisis e interpretación de datos, este trabajo propone el uso de una metodología cualitativa a través del estudio de caso del CEDES y CISEA. Identificaremos los factores o variables que influyeron en el establecimiento de los centros en 1975 y que facilitaron su conversión en think tanks durante la transición democrática en 1983. Las variables a las que referimos son de dos tipos: endógenas a la Fundación Ford, entre las cuales se insertan los oficiales de la Fundación, sus objetivos e intereses, y el rol que ocuparon en el desarrollo y la evolución de estos centros. Y, por otro lado, los factores que son de carácter exógenos de la Fundación, es decir, cómo el contexto político/académico/social provocó la emergencia de estos CAPs y su conversión en think tanks más allá de las contribuciones de la Fundación Ford. Un análisis de ambos tipos de variables será clave para evaluar cómo era la función que cumplió la diplomacia académica de la FF en la promoción, financiación y exportación del modelo think tank dentro del contexto histórico, académico, social, y político de Argentina entre los años 1975 y 1983.

Para el análisis de los temas y procesos ya mencionados, utilizaremos tres fuentes de información: la primera proviene del trabajo de campo realizado en Nueva York en mayo de 2018 en el Centro de Archivos Rockefeller (Rockefeller Archive Center), institución que conserva todos los archivos internos de la FF desde sus inicios hasta hoy. Esta colección de documentos primarios recogidos durante el trabajo de campo (memorándums, correspondencia, reportes oficiales) constituye la base analítica principal de nuestras reflexiones sobre los factores endógenos a la Fundación en estos procesos[4] El análisis de estos archivos servirá para establecer cómo evolucionaron los objetivos y las estrategias de la FF en el país y cómo sus contribuciones técnicas y financieras facilitaron la emergencia del CEDES y el CISEA en 1975 y su conversión en think tanks durante la transición democrática. La habilidad de examinar y analizar esta correspondencia interna de la FF permitirá establecer conexiones importantes previamente desconocidas, y puede servir como una base de datos importante para estudios futuros relacionados con el proceso de transición democrática, la reconstrucción del Estado democrático, la emergencia de una nueva élite intelectual política, la evolución del modelo think tank en el país desde la década de 1980 hasta hoy, y/o para comparar el caso argentino con otros casos latinoamericanos donde la FF tuvo operaciones similares como en Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay, Colombia y Perú entre otros.

Estos documentos primarios serán cotejados y complementados con la información brindada por una serie de entrevistas realizadas en junio 2019 con Marcelo Cavarozzi y Oscar Oszlak, becarios de la FF durante los años sesenta y setenta, quienes luego formaron parte de los nuevos CAPs a partir de 1975[5]. La información brindada por estas entrevistas será importante para conocer la otra cara de la relación entre los CAPs y la FF, más allá de la perspectiva de la FF establecida a través de los documentos primarios. Asimismo, las entrevistas serán importantes para establecer las realidades políticas, económicas, y sociales en Argentina durante el período de estudio, y el papel que jugó la FF en la formación educativa y profesional de investigadores argentinos dentro de este contexto.

La tercera fuente de información será el relevamiento de un conjunto de textos más contemporáneos, incluyendo los previamente mencionados, que aluden al contexto político/económico/social de Argentina y las cuestiones implícitas en ellos durante el período de estudio.[6] Estos textos serán relevantes también para establecer el papel que cumplió la FF en estos procesos más allá de las percepciones de los mismos oficiales de la Fundación o los intelectuales/centros que financiaban y para contextualizar el papel que cumplió la FF en estos procesos.


  1. Las Fundaciones Rockefeller, Carnegie, y otras dieron sumas menores, pero también significativos (Escobar, 2007, 104).
  2. La Alianza Para el Progreso (Alliance for Progress) fue un programa estratégico de asistencia económica, política y social de los Estados Unidos desplegado por el presidente John. F. Kennedy en marzo de 1961, cuyos objetivos principales fueron el fortalecimiento de las instituciones democráticas y el desarrollo económico en América Latina. Durante 1961-1970, alrededor de 20.000 millones de dólares fueron canalizados por varias instituciones como el Banco Internacional de Desarrollo (BID) y la Organización de Estados Americanos (OEA) como parte del programa.
  3. “Our agricultural economists are sitting in the Junta and the sociologists are getting wiped out in the stadium” (Parmar, 2012a: 691).
  4. En la bibliografía se encuentra más que 50 documentos citados de los archivos de la FF; en el anexo II se encuentra el inglés original de estos documentos ya que en el cuerpo del texto fueron traducidos al español.
  5. En los anexos III y IV se encuentra las transcripciones de las entrevistas realizadas con Oscar Oszlak y Marcelo Cavarozzi.
  6. En la bibliografía se encuentra más que 65 citas de trabajos contemporáneos.


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