Es el alpiste de mijo lisonjero que dejan los días cuando pasan, es la venganza del campo sembrado por la soja de las décadas, que no soporta tal gratitud a la hora de la pereza mental (Cucurto, 2008: 132).
El presente trabajo es el resultado de un proceso de investigación que inició en 2008 y culminó, al menos parcialmente, con la defensa de esta tesis de maestría en la abril de 2012. Si bien he revisado, avanzado y discutido muchos de los argumentos a lo largo de los años posteriores, considero que sigue siendo un valedero primer acercamiento a aquella consigna está tan vigente como antes: explicar las transformaciones agrarias como una herramienta para poder enfrentar los impactos económicos, políticos y ambientales que afectan a los diversos colectivos sociales.
Numerosos trabajos (Barsky, 2008; Barsky y Gelman, 2009; Basualdo y Khavisse, 1993; Bisang, Anlló y Campi, 2008; Cloquell, 2007; Domínguez y Sabatino, 2005; Giarracca y Teubal, 2005 y 2008; Gras y Hernández, 2008 y 2009; Sili, 2005; Villulla y Fernández, 2010; entre otros) han abordado los enormes cambios en los mundos rurales argentinos desde múltiples perspectivas. No obstante, hay un tema importante que atraviesa estos estudios y se vincula a las dinámicas y reconfiguraciones que se desarrollan en torno a la propiedad y las formas de manejo o gestión de la tierra en el marco del Capitalismo contemporáneo. Es en esta línea donde se enmarca el presente trabajo, el cual forma parte de un plan de estudio de largo plazo que será continuado en una futura tesis para optar al grado de Doctor en Ciencias Sociales. En este caso pretendo realizar una actualización de las configuraciones del contexto productivo agropecuario a la luz de ciertas transformaciones que serán oportunamente ampliadas.
Algunos de los cambios coyunturales se vinculan con la caída de los costos relativos del paquete tecnológico necesario para la producción de la soja, como así también al constante aumento de los precios de los commodities del sector primario (principalmente cereales y oleaginosas), que hicieron particularmente atractivas las inversiones financieras en la agricultura. Así la producción agropecuaria fue afectada por la dinámica que, a partir de los 70’s, adopta el capital. En su forma dineraria arroga una liquidez sin precedentes que permite la desvinculación casi total de las formas de regulación estatal y la evasión constante de la insubordinación del trabajo (Hirsch, 1992 y 1997; Holloway, 1995). La lógica financiera comienza a ganar cada vez más espacios y su anclaje en la producción se torna cada vez más volátil y errático. Sin embargo, ambas cualidades del capital (finanzas y producción) tienden a potenciarse mutuamente, en tanto la lógica especulativa “también sostiene el incesante impulso a revolucionar y expandir la producción” (Žižek, 2006: 88). En este escenario se despliega una inevitable tensión entre la necesidad de los grandes capitales de mantener la liquidez necesaria para desplazarse a lo largo y ancho del sistema económico mundial, y a la vez atarse al inevitable ciclo de la naturaleza para obtener las ganancias proyectadas en la producción agropecuaria.
En este contexto el interrogante principal gira en torno a la necesidad de vislumbrar cuáles son las características particulares del modelo de producción sojero y su vínculo con distintos actores sociales y sectores económico-productivos. Por ello, se presenta como característica distintiva la presencia de un recurso natural, la tierra, que, en tanto pilar fundamental de la “cuestión rural”, despliega una serie de dinámicas que son exclusivas del sector agropecuario. Entre ellas se destaca el papel que juega la evolución y distribución de la renta agropecuaria entre los distintos sectores de la economía y cómo su influencia se vuelve un factor explicativo central en la configuración de los escenarios rurales. Así, este punto se convierte en el eje ordenador que atravesará gran parte de este trabajo no sólo a partir de las transformaciones en la propiedad la propiedad y manejo de la tierra sino también en sus efectos sobre otras variables productivas.
La multiplicidad de espacios que se despliegan a partir de la problemática de la tierra obliga a acotar la investigación a un número reducido de cambios y permanencias en el sector agropecuario bonaerense desde finales del siglo XX hasta la actualidad. A esta circunscripción temporal debe sumarse la dimensión espacial. En tanto muchas de las variables relevadas se caracterizan por originarse e influir en distintas escalas (global, nacional, provincial y local) este trabajo intentará dar cuenta de los procesos más importantes de cada uno de los niveles. Sin embargo, he elegido un espacio geográfico bien definido para contrastar ciertas dinámicas, principalmente aquellas que se conectan con la distribución de la tierra en términos de propiedad y gestión. Este lugar es conocido como Zona Deprimida del Río Salado en la provincia de Buenos Aires (Ver Mapa 1 del Anexo). Tradicionalmente sus tierras han estado orientadas a la ganadería pero en los últimos años se ha registrado un importante avance de la agricultura y principalmente de la soja que trascienden a las parcelas de carácter mixto de larga data. Si bien este recorte geográfico permite comparar las dinámicas de propiedad y gestión de la tierra en un espacio atravesado por una fuerte transformación productiva su extensión aun es muy grande para hacer factibles los análisis catastrales. Por ello fue necesario seleccionar cuatro de los veintisiete partidos que integran la Zona a fin de comparar los cambios que sufrió el registro de propiedad rural entre principios de los 90’s y principios de 2010.
Si bien el leitmotiv de la investigación en curso es el análisis de las modalidades de gestión y tenencia de la tierra, la adscripción a un determinado marco teórico (Teoría de la regulación) que será desarrollado en el capítulo 1, sugiere tomar en consideración variables adicionales. En esta perspectiva, la forma adecuada de vislumbrar las configuraciones socio-económicas específicas en el tiempo y lugar señalado sería a través del análisis combinado de cinco formas institucionales: la moneda; la relación salarial; la competencia; la adhesión al régimen internacional; y el Estado (Boyer y Saillard, 1996). En dicho capítulo, se pretende hacer un desarrollo del marco teórico que atraviesa la investigación buscando los nexos analíticos entre los escenarios locales y las mencionadas formas institucionales. La consideración de otros trabajos, ya sea realizados en el marco de la Teoría de la regulación como fuera de ella, privilegian diferentes variables por lo que será necesario su pormenorizado análisis para comprender cuan pertinentes son a los objetivos de la presente investigación. Asimismo se hace imperioso justificar el uso de los conceptos regulacionistas en un escenario sectorial que se encuentra en tensión con el ordenamiento nacional y global de la economía. Básicamente privilegiaré dos de las formas institucionales, a saber, la competencia intracapitalista y el rol del Estado, aunque las demás serán tenidas en cuenta al momento de ordenar el capítulo contextual que prosigue al apartado teórico.
En efecto, en el capítulo 2 identifican ciertos cambios productivos, cuyo punto nodal es la expansión de la agricultura principalmente a través del crecimiento de la superficie cultivada con soja y el desplazamiento de otras actividades tradicionales. Luego busca medirse este impacto en el régimen internacional de intercambios comerciales de la Argentina teniendo en cuenta no sólo la participación de ciertos bienes en el comercio exterior sino también la importancia de algunas empresas que concentran gran parte del comercio internacional de los productos agropecuarios. En este sentido, las cifras muestran la persistencia de los productos primarios como ítems principales del comercio exterior argentino, que según datos de la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (CEPAL: 2010) concentran en la última década cerca del 70% de las exportaciones nacionales. Finalmente, el apartado reconstruye algunas particularidades de la relación salarial en el ámbito rural, haciendo hincapié en el rol del sindicato que nuclea a la mayor parte de los trabajadores (UATRE) y en los procesos de expulsión de mano de obra que se registran en los últimos años a partir de diversas estadísticas. Asimismo, se tienen en cuenta algunos datos vinculados a las condiciones laborales, a la vez que se ensaya una interpretación al respecto a partir de ciertas propuestas analíticas de los mercados de trabajo contemporáneos.
El tercer capítulo se centra en la competencia de los productores por el capital y la tierra a fin de detectar procesos de concentración y centralización de las mismas. Allí se ahonda en las definiciones conceptuales sobre esta forma institucional focalizando en las particularidades con respecto a la producción agropecuaria a la vez que se comparan los datos censales disponibles. Además se buscan vínculos entre las transformaciones productivas en el agro y la ganadería con las tendencias de reducción de explotaciones agropecuarias y unidades productivas, resaltando la aparición de nuevos actores concentrados. En este apartado también se destaca la diferenciación entre gestión y propiedad de la tierra como una manera de reconocer las distintas configuraciones que adoptan las explotaciones. La mayoría de los puntos anteriormente mencionados se analizan en varios niveles (nacionales, provinciales y municipales) pero al remitirme a la propiedad, el estudio se acota a la Zona Deprimida del Río Salado, la cual se muestra pertinente para poner a prueba la hipótesis del vínculo entre las transformaciones productivas y los procesos de concentración y centralización de la tierra. Para ello se ensayan distintas formas de cotejar los datos a fin de ver los posibles cambios entre los distintos estratos de propietarios como así también las variaciones en la cantidad de hectáreas poseídas por los titulares que más tierras concentran. El capítulo se cierra agregando un último factor vinculado con el poder económico de los propietarios de la tierra y con la magnitud de la renta producida: el precio de compra y arrendamiento de los campos en distintas regiones de la provincia.
Por último, en el capítulo 4 se explora el rol del Estado y las políticas públicas orientadas al sector. Para ello se presupone la existencia de cursos de acción heterogéneos e incluso contradictorios que de acuerdo con sus consecuencias económicos-sociales terminan fortaleciendo o impulsando un determinado modelo productivo. En este apartado también he integrado la política monetaria, en tanto el Estado tiene un rol preponderante en la misma, y la modificación del tipo de cambio hacia 2002 es un punto de inflexión muy importante para el presente análisis. Este punto hace necesaria una clara división temporal en tanto, para hablar del modelo del agronegocio, es imprescindible remontarse a la década de los noventa. Si bien con la última dictadura militar se desplegó un sangriento proceso de disciplinamiento político y económico a vastos sectores populares rurales, fue durante la democracia que se iniciaron la mayoría de las reformas políticas necesarias para consolidar el modelo. El neoliberalismo tradujo su lógica al mundo rural en términos de agronegocio gracias a un proceso paralelo de desintegración de un andamiaje institucional de más de 60 años y la construcción de condiciones de posibilidad diferentes para que nuevos actores aparezcan y algunos antiguos se reconfiguren desplazando a un enorme número de explotaciones agropecuarias. Hacia 2002 se produjo un quiebre y tras una profunda crisis generalizada se modificó el tipo de cambio, y con ello se engendró una redefinición del proceso de apropiación de la renta agraria. La devaluación y la reaparición de los derechos de exportación se muestran como los puntos principales de esta política pero tras de sí se encuentran múltiples dinámicas de apropiación privada de los ingresos agropecuarios cuyos mecanismos serán oportunamente detallados. Si bien estas medidas se circunscriben al estado nacional, también se hace necesario continuar la lectura multiescalar para registrar el papel de los estados provinciales y municipales en su rol impositivo vinculado al sector rural. Finalmente, también el período muestra algunas políticas productivas que directa o indirectamente terminan favoreciendo al agronegocio tanto desde el nivel tecnológico como a través del andamiaje legal de ciertas formas de control de la tierra y la producción.
En definitiva, este trabajo mostrará un intento de construcción del estado actual de la producción agropecuaria nacional, pero principalmente bonaerense, a la vez que se ensayarán alternativas interpretativas de los procesos de dislocación de producciones tradicionales y la instalación de nuevos ordenamientos y mercancías originadas en el campo argentino.







