Todo libro es una producción colectiva. Fruto de reflexiones, discusiones y debates. En este caso, más que nunca. Es la manifestación escrita de más de 30 años de clases en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, en la materia Elementos de Economía y Concepciones del Desarrollo de la carrera de Ciencias de la Comunicación, de la que soy actualmente el profesor titular.
Por eso, nuestro principal reconocimiento debe ser para los miles de estudiantes que pasaron por nuestros cursos, teóricos y prácticos, y que, con sus comentarios, críticas y reflexiones, nos permitieron ir dando forma a estos capítulos.
Con estos tópicos no queremos cerrar una discusión, sino apenas abrirla. La diversidad de opiniones y puntos de vista, dentro de un marco reflexivo común, se encuentra presente en los distintos trabajos de este libro, que pretende dar lugar, en el futuro próximo, a nuevas producciones, varias de las cuales ya están en diversos grados de escritura. Más allá de los autores circunstanciales de los capítulos de este libro, el material tiene un dueño colectivo: todos y cada uno de los miembros de nuestra cátedra.
Permítaseme ahora, como coordinador del libro y, por lo tanto, responsable general de su contenido, hacer algunos agradecimientos individuales, que en ciertos casos son homenajes. A cada uno de los que formaron parte, en sus diversos momentos históricos, de nuestra cátedra. A Eduardo Jozami, el primer titular de nuestra materia y quien puso los pilares sobre los que después seguimos trabajando y desarrollándonos los que seguimos.
El recuerdo agradecido a Mauricio Tenewicki y Marcelo Matellanes, titulares de asignaturas en las que me formé como docente y que me abrieron nuevos caminos de reflexión y estudio.
A los compañeros de otras cátedras en las que participo: a Mabel Thwaites Rey, de Sociología Política de la Carrera de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires; y a las compañeras de la cátedra de Economía Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires.
Y, por último, a algunos maestros imprescindibles. De mis viejos años de formación en la Facultad de Ciencias Económicas, Horacio Ciafardini, Pablo Levin y Mario Burkun. De la política, Mercedes Petit. De la teoría crítica, mi gran amiga Silvia Delfino, la “tía Silvia”.
Y mi agradecimiento más grande: a la universidad pública argentina, a mi querida Universidad de Buenos Aires, sin la cual nada de todo esto hubiera sido posible.
José Castillo









