Este libro es el resultado de una investigación en el marco de mi tesis doctoral en la que tuve el privilegio de recibir una cantidad innumerable de apoyos, consejos, estímulos, enseñanzas, compañías, experiencias, discusiones, críticas y vivencias. Considero oportuno ocupar un espacio para poder agradecer a aquellos que transitaron conmigo este viaje, con mayor o menor intensidad.
A mi amor, Alejandro D´Orto, siempre apoyándome y alentándome para que crezca. El compañero más generoso que existe en la tierra. Se banco con infinita paciencia todo el proceso de la tesis, no solo su escritura (él sabe lo que fue y padecí). Tenemos juntos lo más hermoso que puede existir en la tierra, a Dante.
A mi mamá y mi papá que por su sensibilidad social me transmitieron la importancia de no vivir exclusivamente para uno, de ayudar y compartir con el que más sufre. Su testimonio siempre fue un impulso para mí.
A mis hermanos y cuñados que me dieron el tesoro más grande de la vida, mis sobrinos: Tomi, Tere, Ciro, Maite, Alfon, Benja, Mauge, Isa, Rome, Naza y Benito. Son todo lo que está bien del amor.
A mis amigas que me conocen y me aguantan siempre. No quieren cambiarme y me quieren así, con ellas no necesite que nadie me explique la sororidad: Las Ceci de mi vida (Baeza, Loffredo, Lopez), Ana Beron, Norma Rojas, Lu Ripaldi, Cuqui, Paula, Dani, Wanda, Vale, Sandri, Vero, Mirta Opassi, Fer Kilduff, Clau Sanguinetti, y a los buenos amigos varones Juanba, Fede Ripa y Seba.
Mención aparte para mi amiga y colega Soledad Veiga, pura generosidad e inteligencia. Me ayudo en un momento clave que permitió que pudiera terminar esta etapa. Eternamente agradecida.
No quiero dejar de mencionar a Doña Elsa, Nelly, Eli, Irma, Bascur y Antonia, algunos de quienes trabajan diariamente en la villa. Los héroes silenciosos de las transformaciones sociales. Yo llevo 15 años ahí, ellos más de 40. Especialmente a Don Agui y Manga, dos referentes que se nos adelantaron en el camino y que hacían que cada vez que iba lo siniestro se convirtiera en bello. Todos ellos me ayudaron con esta investigación y son parte de ella.
A Marcelo Koyra por su confianza en mi trabajo, por los aprendizajes y las oportunidades desde hace tantos años, y los que están hoy en la trinchera del trabajo conjunto en la Fundación: Mirta, Agus y Eze con quienes hace muchos años compartimos la utopía de un mundo mejor. Gracias a ellos por no permitirme decaer en la construcción de un mundo mejor.
También agradezco especialmente a los jóvenes entrevistados, por darme un lugar, por abrirme su corazón, por mostrarme sus heridas. Me comprometieron a no bajar los brazos y a no naturalizar las situaciones de injusticia. Les debía la escritura de este libro.
Por último, pero fundamental a mis hermanos del Movimiento de la Palabra de Dios, especialmente a la Comunidad de Vida 2, con quienes compartimos la vida y la fe desde hace más de 20 años. Aprendemos juntos a construir una nueva civilización donde prime el amor y la alianza sea posible.
Probablemente, me haya olvidado de muchas otras personas que se relacionan directamente con aportes u otro tipo de colaboraciones para el desarrollo de esta tesis. Igualmente, les agradezco a ustedes y a todos los recién mencionados por su ayuda en la generación de este libro, que si bien es consecuencia de un trabajo individual, contó con el gran apoyo realizado desinteresadamente por parte de mucha gente.
No fue magia.
Lourdes Farias
La Plata, Abril de 2018.






