En primer lugar, quiero agradecerle a mi directora de tesis, Débora D’Antonio, quien me aconseja con una enorme generosidad tanto en el aspecto académico como en la (otra) vida. Gracias por la confianza que me tuviste siempre y el cariño con el cual me tratás. Tus preguntas y palabras me han servido siempre como un invalorable insumo para arriesgarme a ir más a fondo en mis reflexiones como así también para ser más rigurosa en mis interpretaciones.
Dentro del ámbito universitario, gracias a mis compañeros y compañeras del Ubacyt “Salud, sexualidad y política”, porque hacen de cada miércoles a la mañana un espacio en el cual se pueden intercambiar pensamientos en el marco de un ameno ambiente de trabajo. En particular, muchas gracias Mario Pecheny por tus observaciones y sugerencias que me han sido útiles para ampliar mi mirada al momento de abordar esta investigación.
Gracias a mi familia, a Coco y amigas/os.
Por último, gracias infinitas a los entrevistados y entrevistadas, quienes compartieron conmigo sus sentires y experiencias; sin ellos este libro no existiría.






