Nuestros cursos:

Nuestros cursos:

2 Pandemia y mediatización

Cambios y continuidades en las noticias sobre intervenciones policiales violentas

Mercedes Calzado, Ailén Cirulli y Mariana Fernández

Introducción

Durante la pandemia las fuerzas de seguridad jugaron un rol central en el control y el cuidado de la ciudadanía, actuación en la que los medios pusieron foco. Las coberturas giraron sobre las acciones de la policía como principal institución encargada de vigilar el tránsito de las personas en el espacio público para evitar los contagios del virus, así como para revelar casos de hostigamiento y hechos de violencia policial. La híper visibilización de la gestión del virus trajo algunos datos sobre la mediatización en torno a la actuación policial, pocas rupturas, pero algunas particularidades que revisamos en este capítulo.

La relación entre fuerzas de seguridad y medios de comunicación históricamente ha sido de proximidad, así se produzcan variaciones en función del medio, la institución policial o el espacio gubernamental implicado (Caimari, 2004; Saítta, 1998). La cercanía del periodismo con las fuentes policiales fue y es una herramienta que produce hechos noticiables desde la mirada policial, en gran medida sin confrontar con otras voces, situación que se verifica con tensiones durante la pandemia. La voz hegemónica de la policía suele producir la invisibilización de casos de hostigamiento y violencias, situación que se profundiza cuando las víctimas son jóvenes de sectores vulnerables[1] (Calzado y Maggio, 2009). De hecho, el hostigamiento, las torturas y los apremios ilegales no son usualmente publicados en los medios hegemónicos, a excepción de algunos casos que involucran desaparición, muerte o lesiones graves (CELS, 2021).

¿Qué sucedió durante la pandemia? ¿De qué modo los medios hegemónicos y contrainformativos visibilizaron las violencias de las fuerzas de seguridad durante las etapas de aislamiento? ¿Tendieron a mostrar los casos de violencia policial que ocurrían en los espacios públicos o la pandemia fue un elemento excepcional capaz de otorgar noticiabilidad a casos poco publicables en los medios hegemónicos en otros contextos? ¿Se modificó la noticiabilidad de estos casos durante la etapa de mayores restricciones respecto de las de menores restricciones en la circulación?

A partir de estas preguntas, el objetivo de este capítulo es indagar e identificar las variaciones en las coberturas y los criterios de noticiabilidad establecidos por los medios sobre casos de intervenciones policiales violentas durante el primer año de pandemia. Entendemos por criterios de noticiabilidad a la forma de concebir la realidad, tanto en la política editorial del medio como en el imaginario social y profesional. Para que un acontecimiento llegue a ser noticia, en las rutinas periodísticas existen pautas no solo inconscientes (newsmaking), sino también conscientes de noticiabilidad (gatekeepers) como el criterio de lo inédito, lo original, la gravedad del hecho o la particularidad de los actores involucrados (Martini, 2000). Algunos criterios de noticiabilidad se alteraron durante la pandemia debido a la modificación de las rutinas periodísticas, la profundización de la digitalización en los modos de intercambio y la mediatización total de relaciones con colegas e informantes (Slimovich, 2021). Durante la cobertura informativa de estos meses, las rutinas periodísticas cambiaron tanto por los rasgos de un fenómeno altamente noticiable que no sólo promovió el interés y la demanda de información de los públicos, sino también por la apertura de un proceso de pánico moral cuyos rasgos impactaron en la labor periodística y en el uso de fuentes (Zunino et al., 2022).

En este capítulo usamos un corpus de noticias para rastrear los criterios de noticiabilidad emergentes de las coberturas y, desde ellos, perseguimos hipótesis para captar continuidades y rupturas en la información sobre violencia policial durante la pandemia. A la vez, los criterios de noticiabilidad nos permiten indagar variaciones en la mediatización[2] de casos en los momentos de mayor y menor restricción, la distribución geográfica a nivel nacional de las coberturas de los medios porteños, el uso de fuentes y el tópico de la muerte en hechos de violencia con intervención policial y el lugar de la imagen audiovisual y fotográfica en la construcción de la noticia.

Nos guía la hipótesis según la cual la pandemia por Covid-19 revitalizó en cierta medida la agenda pública del problema de la violencia policial. Durante los primeros meses de la pandemia se visibilizaron más asiduamente que en contextos no pandémicos prácticas de hostigamiento y violencia letal dirigidas principalmente a sectores vulnerables. Estas violencias no son nuevas en nuestro país, aunque, de acuerdo a nuestros resultados, su mediatización tendió a ser algo mayor durante la primera etapa de confinamiento. Esta tendencia se retrajo cuando disminuyeron las medidas de aislamiento y volvió a reforzarse el tratamiento legitimador de las intervenciones policiales violentas por parte de los medios hegemónicos.

Para avanzar en estos argumentos organizamos el capítulo en tres apartados. Primero, presentamos una periodización de la mediatización de casos con intervenciones policiales violentas en todo el país publicados por medios de la Ciudad de Buenos Aires entre marzo de 2020 y enero de 2021. Luego avanzamos sobre la revisión de los criterios de noticiabilidad asociados al territorio, la muerte y al uso de las fuentes, y el rol de la imagen. Por último, recorremos los principales resultados, los discutimos a partir de las conclusiones de la investigación de la que forma parte este capítulo y revisamos las hipótesis del texto que abren futuras líneas de investigación.

Cuestiones de método y periodización

Desde un corpus compuesto por noticias sobre violencia policial publicadas en medios de la Ciudad de Buenos Aires entre el 20 de marzo de 2020 y el 31 de enero de 2021, definimos una periodización posible de la mediatización y revisamos algunos de sus rasgos. Para ello, relevamos todas las noticias de casos con intervenciones policiales violentas en un conjunto de medios gráficos digitales debido a que, durante la pandemia, el tipo de consumo quedó restringido prácticamente a la lectura digital de medios. Tomamos cinco medios hegemónicos (en sentido gramsciano. Gramsci, 1984), es decir, constructores de significaciones aceptadas como legítimas y que actúan forjando identidades y valores sociales dominantes: Clarín, La Nación, Página 12, Crónica e Infobae. En paralelo, revisamos las publicaciones de ocho medios contrainformativos, en tanto espacios que cuestionan los mensajes dominantes publicados por los medios hegemónicos y posibilitan la generación de formas de información antagónicas (Cassigoli 1989, en Esperón y Vinelli, 2004: 10): Crisis, AnRed, La Poderosa, Revista Cítrica, La Izquierda Diario, La Vaca, Emergentes. De manera secundaria, buscamos noticias asociadas a nuestro objeto en los portales tres medios audiovisuales: Todo Noticias, Crónica TV y Telefé Noticias.

Las coberturas periodísticas sobre estos hechos no siempre fueron presentadas en el período (ni lo son habitualmente) desde los medios hegemónicos como casos de violencia policial. Por ello, definimos nuestra unidad de análisis como casos con intervenciones policiales violentas en tanto se trata de acciones con algún grado de violencia llevadas adelante por las policías independientemente de si el medio de comunicación legitima su intervención o la denuncia como violenta. Así, conformamos un corpus con casos compuestos por todas las noticias relevadas que lo trataron, con lo cual un caso puede incluir varias noticias y diversos enfoques en diferentes medios. Revisamos esta variación cuantitativa y cualitativamente.

Los casos relevados en las noticias con intervenciones policiales violentas publicados por medios de la Ciudad de Buenos Aires entre el 20 de marzo y el 31 de enero de 2021 fueron 271. De este total, 135 se publicaron exclusivamente en medios hegemónicos (49,8%), 69 únicamente en medios contrainformativos (25,5%) y los restantes 67 casos fueron cubiertos tanto por medios contrainformativos como hegemónicos (24,7%). Es decir, durante la pandemia, los medios hegemónicos difundieron hechos con intervenciones policiales violentas, lo que no supuso necesariamente una mirada crítica de la actuación policial, planteo que retomaremos a lo largo del capítulo. Los medios contrainformativos siguieron una cobertura crítica que revela cierta continuidad respecto de tiempos no pandémicos, mientras que para los medios hegemónicos se percibió cierta ruptura debido a la visibilización algo mayor de casos que quizás en otros contextos no hubiesen sido publicados.

La pandemia produjo cambios en las prácticas cotidianas de la ciudadanía que durante muchos meses se concentraron en los hogares. Estas transformaciones también impactaron en la forma en que el periodismo cubrió hechos a través de fuentes secundarias, debido a la dificultad de salir a buscar noticias a la calle y a la necesidad de recurrir más que lo habitual a contenido difundido en redes sociales. En paralelo, los espacios públicos pasaron a tener un control exclusivo de la institución policial.

En este escenario cambiante, nos preguntamos: ¿Hubo un crecimiento en la mediatización de los casos con intervenciones policiales violentas en el momento de mayor aislamiento debido a una agenda informativa centrada en la pandemia? Nos interesa identificar si en los meses de mayor restricción al tránsito por los espacios públicos se visibilizaron más casos de violencia policial que en los meses de menor restricción para desde allí poder proponer algunas hipótesis. Para ello, revisamos la variación de los casos publicados a partir de noticias de los medios porteños que dieron cuenta de hechos con intervenciones policiales violentas a lo largo del país entre marzo de 2020 y enero de 2021.

Gráfico 1. Evolución de casos con intervenciones policiales violentas mediatizados en Ciudad de Buenos Aires, 20/03/2020 al 31/01/2021

Fuente: elaboración propia.

La revisión cronológica de casos mediatizados muestra una variación a medida que fue avanzando la pandemia. Así, en los medios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires las intervenciones policiales violentas mediatizadas tuvieron un pico en junio del 2020 con 41 casos. Esta tendencia se ameseta entre agosto y diciembre con alrededor de 20 casos y desciende en enero de 2021 hasta llegar a 11 casos (Gráfico 1).

La línea que divide la curva cronológica en dos partes apunta a revisar posibles diferencias en el tratamiento mediático de intervenciones policiales violentas en el momento de mayor aislamiento y en el de relajamiento de las medidas sanitarias y de seguridad[3]. A partir de esta periodización inferimos que la mayor cantidad de casos mediatizados se encuentra entre marzo y agosto del 2020, un momento que podemos caracterizar como de mayor aislamiento, menor circulación y mayor intervención policial en el espacio público. En este primer tramo, el mayor porcentaje de noticias se publicó entre junio y julio de 2020. En el segundo período (septiembre 2020 a enero 2021) los casos se distribuyeron de forma más pareja, lo cual se traduce en que, durante los meses de mayores aperturas, la mediatización de hechos con intervenciones policiales violentas se mantuvo constante, a excepción de enero de 2021, donde se puede notar una caída.

La distribución diferencial de casos mediatizados se puede relacionar con diversas cuestiones que podemos explicar a partir de algunas hipótesis desprendidas de la periodización. La primera: en el período de mayor aislamiento existió mayor presencia policial en las calles, producto de una política de Estado vinculada a las medidas de control del aislamiento social, preventivo y obligatorio (Faur y Pita, 2020; Sirimarco, 2021).

Esto nos lleva a pensar que el incremento de casos mediatizados en el momento en que la policía era considerada personal esencial, puede deberse a una mayor cantidad de hechos violentos protagonizados por los agentes que en el período de menor restricción. Desde una segunda hipótesis pensamos que la visibilización de casos de abuso policial permitió un cuestionamiento a la gestión gubernamental de la pandemia. De hecho, en este contexto tuvieron lugar marchas “anticuarentena”, “a favor de la libertad”, “contra el comunismo”, “contra la corrupción”, cacerolazos contra la liberación de personas privadas de su libertad (Baquero et. al., 2019), convocadas por algunos sectores políticos y ciudadanos, las cuales fueron cubiertas extensamente por los medios hegemónicos. La tercera hipótesis indica que en el momento en que las personas estaban en sus casas producto del aislamiento preventivo y obligatorio, se amplió la captura y publicación de noticias desde fuentes no institucionales, como fuentes ciudadanas y organismos de derechos humanos que, a través de la toma de imágenes, registraron y denunciaron casos de hostigamiento y violencia policial. Como revisamos más adelante, hipotetizamos que la existencia de una imagen y la circulación por redes sociales durante la etapa de mayor confinamiento amplificó la visibilidad de casos y, como consecuencia, su mediatización.

Concentración geográfica

La mayoría de los casos con intervenciones policiales violentas (54,2%) registrados por medios de comunicación radicados en la Ciudad de Buenos Aires durante todo el período de análisis refieren a hechos ubicados en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), es decir, se concentran dentro del Conurbano Bonaerense y de la Ciudad de Buenos Aires. El resto de la Provincia de Buenos Aires concentra un 10,7% de casos mediatizados, mientras que el 35,1% restante se distribuye en el resto del país. Los medios de comunicación (tanto hegemónicos como contrainformativos) radicados en la Ciudad de Buenos Aires durante la pandemia tendieron a reproducir noticias ocurridas principalmente dentro del territorio de la Provincia de Buenos Aires, y, en menor medida, dentro de las grandes urbes del país, como Córdoba y Santa Fe.

Gráfico 2. Casos con intervenciones policiales violentas mediatizados en Ciudad de Buenos Aires, 20/03/2020 al 31/01/2021,
por ubicación geográfica del hecho

Fuente: elaboración propia.

Los casos mediatizados indican cantidad de hechos convertidos en noticia y no cantidad de noticias. Sin embargo, dentro del período tuvieron lugar casos con mayor visibilidad mediática que otros, en términos de cantidad de noticias, pero también en función de su permanencia en el tiempo en la agenda pública y mediática. Para ejemplificar, podemos detenernos en el caso que contó con mayor mediatización, el de Facundo Astudillo Castro, desaparecido durante la cuarentena en la localidad de Villarino (Provincia de Buenos Aires),[4] cubierto tanto por medios hegemónicos como contrainformativos con un total de 231 noticias[5]. Otros casos relevantes fueron el desalojo de Guernica (AMBA), cubierto por medios hegemónicos y contrainformativos, con 90 noticias, y el de Valentino Blas Correa, el joven asesinado por la Policía en Córdoba, con 46 noticias en el período estudiado. También podemos mencionar la cobertura extendida de casos de homicidio por parte de las fuerzas policiales como los de Lucas Verón (21 noticias) y Facundo Scalzo (18 noticias), ambos ocurridos en el AMBA, Luis Espinoza en Tucumán (43 noticias) y Florencia Magalí Morales en San Luis (15 noticias), entre otros.

En función de los datos expresados en el gráfico y en los ejemplos citados, podemos dar cuenta de una distribución diferencial de la mediatización de los casos en el territorio argentino. En los ejemplos referidos a los casos con mayor cantidad de noticias del período observamos una distribución geográfica federalizada, ya que los hechos cubiertos sucedieron en la Provincia de Buenos Aires, AMBA, Córdoba, Tucumán y San Luis. La mayoría de ellos, a excepción del caso de Guernica, ocurrieron en el período de mayor aislamiento (marzo a agosto del 2020), lo que permite inferir que la distribución geográfica diferencial está vinculada a la periodización de los hechos. Durante esos meses, los medios de comunicación no solo tienden a cubrir casos con intervenciones policiales violentas ocurridos en diversos territorios del país, sino que también lo hacen a través de una mayor cantidad de noticias por hecho (y, por ende, con mayor extensión). Sin embargo, tal como observamos en el gráfico, durante todo el período estudiado, existe una tendencia de los medios porteños a cubrir hechos en el AMBA y Provincia de Buenos Aires. Sostenemos así que estos datos expresan el modo en que se producen, concentran y distribuyen (Becerra et al., 2021) las noticias con intervenciones policiales violentas que en muchas ocasiones están relacionadas con la manera en que son nombrados los hechos (enfrentamientos entre delincuentes y policías, por ejemplo), como veremos a continuación, con la finalidad de demarcar “territorios peligrosos” o “zonas inseguras”.

Muerte y tipo de fuente

Los medios de comunicación hegemónicos utilizan la muerte como criterio de noticiabilidad continuo en la información policial. Contar una muerte no equivale a que la cobertura asuma una clave narrativa trágica. La dimensión melodramática, aquella que permite la “vertebración de cualquier tema, conjugando la impotencia social y las aspiraciones heroicas, interpelando lo popular desde el entendimiento familiar de la realidad” (Martín-Barbero, 2003: 182), emerge cuando los medios narran la muerte como injusta, generalmente cuando asumen a las víctimas asumidas como inocentes. Allí, la voz policial deja de ser la principal en la construcción noticiosa y el periodismo amplía la consulta a otras fuentes, testigos, familiares y organismos de derechos humanos.

La etapa pandémica no reveló grandes cambios en este criterio ya presentado en otras investigaciones (Calzado y Maggio, 2009). No obstante, durante los meses de mayor restricción en la circulación se produjeron algunas particularidades que vale la pena examinar, no sólo en relación con las muertes, sino también con las intervenciones policiales con uso de la violencia más amplias como hechos con violencia física grave y hostigamientos (Pita, 2019).

La mayor parte de los casos mediatizados en el período tuvieron una muerte como resultado de la intervención policial. En este trabajo denominamos a esas muertes como homicidios, ya que son casos que implican el uso de la fuerza a través de armas de fuego sobre otras personas. Los homicidios en el período representan el 50,6% de los casos cubiertos, y si sumamos a este porcentaje los femicidios perpetrados por policías llegamos a un 53,2% del total. Por tanto, más de la mitad de los casos publicados por los medios tienen como resultado una persona muerta por la intervención policial, situación que refuerza la hipótesis de la muerte como criterio principal de noticiabilidad. A este porcentaje debemos sumar los hechos publicados de violencia física grave (26,2%) y hostigamiento (18,1%) (Gráfico 3).

Gráfico 3. Casos de intervención policial violenta mediatizados en CABA, 20/03/2020 al 31/01/2021, por tipo de hecho

Fuente: elaboración propia

En el período de mayores aperturas de la pandemia, los medios hegemónicos identificaron estas muertes como el producto de “enfrentamientos” entre delincuentes y policías, del mismo modo que suele suceder con las coberturas periodísticas policiales en la época prepandémica (Calzado y Maggio, 2009). Denominar los casos como enfrentamientos permite a los medios contar lo sucedido sin cuestionar la violencia institucional, incluso a veces dando cuenta de la efectividad de la intervención de la policía en el espacio público.

Un ejemplo del tratamiento informativo como enfrentamiento durante la pandemia fue el caso de Facundo Scalzo, un joven asesinado por la espalda por un agente de Gendarmería Nacional el 17 de junio de 2020 en el Barrio Rivadavia II de Bajo Flores, Ciudad de Buenos Aires. El caso fue definido en Clarín, La Nación e Infobae como un “enfrentamiento armado”. Clarín titula el 18 de junio: “Un joven de 20 años murió baleado tras enfrentarse con efectivos de Gendarmería en el interior del Barrio Rivadavia, en el barrio porteño del Bajo Flores”. Infobae el mismo día caracteriza al hecho como un tiroteo: “Todavía se desconoce el motivo del tiroteo que desembocó en la muerte del joven de 20 años” (Infobae, 18/6/2020).

La reproducción de la perspectiva policial (como principal fuente informativa) define que los hechos de muerte se construyan como muertes legítimas. En algunos casos, sin embargo, los medios –no sólo los contrainformativos– los conciben como homicidios. Esto sucede cuando en la construcción de la noticia ingresa la voz de familiares, vecinos y testigos desde la que se amplía la visión del hecho postulada por las fuentes oficiales. La incorporación de otras voces suele producirse debido al grado de visibilidad y circulación que cobran los casos en redes sociales y en el debate público en general.

Durante la etapa de mayores restricciones, en términos cualitativos, identificamos coberturas que revisan, al menos de manera inicial, algunas de estas muertes como asesinatos. Por ejemplo, la muerte de Alan Maidana –un joven de 19 años baleado por la espalda por un miembro de la Policía Federal el 24 de mayo del 2020 en el partido de Berazategui–, tuvo una construcción no centralmente basada la versión policial. El hecho fue definido como un “asesinato” u “homicidio” (pese a que La Nación, en su primera cobertura, lo catalogó como un “confuso episodio”). El 25 de mayo La Nación titula “Detienen a un policía federal acusado de asesinar por la espalda a un joven”, mientras que el mismo día Infobae sostiene “Un joven fue asesinado de un balazo en la espalda y arrestaron a un agente de la Policía Federal”.

Ciertos casos de hostigamiento tuvieron un tratamiento informativo en medios hegemónicos, a partir de la publicación de videos tomados de las redes sociales, que en muchos casos no necesariamente son legitimantes del accionar violento de las fuerzas de seguridad. Para mencionar un ejemplo, podemos aludir al sucedido el 25 de marzo en el partido de La Matanza (PBA) cuando un grupo de oficiales de la Unidad de Prevención de la Policía Local obligó a siete jóvenes a hacer flexiones de brazos y cantar el himno nacional por violar la cuarentena obligatoria. Clarín se refirió al hecho como una forma de “abuso policial”. De manera similar, Infobae lo definió como “abuso”; en tanto que La Nación lo ubicó como caso de “violencia institucional” al igual que Página/12, quien también lo señaló como una forma de “autoritarismo policial”. Ahora bien, en muchos de estos hechos se nombra la violencia policial y se la desaprueba en tanto “abusos”, pero no necesariamente aparecen construidos como prácticas policiales cotidianas que deban ser denunciadas. La hipótesis de la manzana podrida sigue siendo parte del argumento de la mala actuación policial durante la pandemia, de igual forma que en otros contextos.

El acceso a la fuente policial es central en la construcción mediática legitimante de las prácticas violentas de la policía. Los medios hegemónicos suelen incorporar de manera unitaria a las fuentes policiales si las víctimas de la intervención policial están vinculadas o con prácticas delictivas o con determinados ilegalismos.

En este sentido, la figura mediática novedosa de la pandemia fue el infractor del ASPO. Portar o no permiso para circular determinó un nuevo tipo de ilegalidad que habilitó el ejercicio de prácticas violentas de las fuerzas de seguridad (detenciones por violación del ASPO) y en algunos casos también la legitimación de estas prácticas por parte de ciertas voces mediáticas hegemónicas.

La imagen como criterio de noticiabilidad

Las intervenciones policiales violentas, muchas veces registradas por fuentes ciudadanas próximas al territorio, fueron jerarquizadas por los medios debido a su circulación en redes sociales. Especialmente durante la primera etapa de la pandemia, vecinos y vecinas captaron con sus celulares y difundieron fotografías y videos de diferentes formas de hostigamiento policial hacia ciudadanos y ciudadanas, principalmente jóvenes, que incumplían las medidas de aislamiento. Estas imágenes funcionaron como criterio de noticiabilidad, en un momento en el cual la circulación en la vía pública estaba restringida.

Así sucedió con un hecho ocurrido el 3 de abril de 2020 en el cual se ve a una mujer filmar desde un primer piso con su celular cómo dos policías de la Ciudad de Buenos Aires le pegan a una persona en situación de calle por no estar acatando la normativa de restricción a la circulación.[6] En el video, un agente empuja a una de las personas contra la reja de un negocio cerrado, después patea las pertenencias. Desde su balcón, la vecina increpa a los agentes para que frenen la intervención violenta. La cámara de su celular parece un escudo que la protege mientras capta la imagen y habla con un tono que no oculta nerviosismo. Este video probablemente no hubiese tenido el mismo tipo de circulación en tiempos no pandémicos. Sin embargo, dos semanas después del inicio del aislamiento se convirtió en noticia en un medio de amplia circulación. De todas maneras, vale la pena aclarar que en la etapa prepandémica las lógicas de producción de noticias policiales basadas en imágenes de celulares y cámaras de seguridad ya estaba instalada como uno de los criterios centrales de noticiabilidad de la información policial.

Estas imágenes y videos fueron difundidos, asimismo, en cuentas de actores políticos y organismos de derechos humanos que los medios retomaron particularmente en los casos de hostigamiento. Las imágenes de las intervenciones policiales violentas difundidas dieron existencia a hechos que, si no hubiesen sido registrado, quizás jamás hubiesen sido noticia. Ahora bien, ¿la difusión por parte de los medios de casos con intervenciones policiales violentas supone una perspectiva de denuncia? ¿Las imágenes mediatizadas insertas en estos medios tienen esa fuerza moral o acaso pueden también fascinar a la audiencia? Al respecto, creemos con Sontag (2003) que ante imágenes de intervenciones policiales violentas no es posible hablar de un nosotros puesto que el dolor de los demás no conmueve a todos por igual. En este punto nos gustaría destacar que, si bien el tratamiento informativo de los medios hegemónicos elimina la singularidad de las imágenes reduciéndolas a una función estrictamente deíctica (Rancière, 2007), puede interpelar a aquel que comparte los valores morales que las imágenes comunican (Butler, 2010).

Este tipo de registros visuales muchas veces llegaron a operar como prueba judicial y, en algunos casos, a desafectar de la institución a los policías acusados de las intervenciones violentas. Lo mismo ocurrió con el uso de cámaras de seguridad, desde las cuales se pudieron certificar ciertos abusos policiales. Podemos suponer que durante la primera etapa de la pandemia se incorporaron mayor cantidad de imágenes de fuentes no policiales que en otras épocas, tales como las registradas por ciudadanas y ciudadanos que, desde sus casas o cercanías, advirtieron la generación de este tipo de acontecimientos. No obstante, la revisión cualitativa del corpus da cuenta de que las fuerzas policiales continuaron siendo la fuente más relevante en torno de las intervenciones policiales violentas.

La presencia de las cámaras repercutió de diferentes formas en la actuación de las fuerzas de seguridad. Una de las cuestiones que identificamos en las noticias es la incidencia del sector socioeconómico de las víctimas: cuando la víctima era de clase media o alta, las intervenciones policiales buscaron neutralizar su actuación ordenándoles a víctimas y testigos de los hechos que las apagaran. En cambio, cuando se trató de sectores vulnerables, la actitud de las fuerzas de seguridad frente al dispositivo fue de impasibilidad e indiferencia. En este punto, entendemos con Gayol y Kessler (2018) que, si bien puede haber casos que escapen a esta regla y generen conmoción, los medios otorgan mayor difusión de sucesos de violencia hacia personas pertenecientes a los sectores sociales más altos que de personas pertenecientes a sectores vulnerables debido a que la estructura de clase incide en la valoración social diferencial. Algo similar sucede en términos visuales. Como sostiene Ranciere (2007), al seleccionar qué imágenes mostrar se escenifica la relación entre la legitimidad de la palabra autorizada y lo visible que ésta escoge para ser mostrada ante nosotros: la de los hechos que importan en tanto que importan aquellos a quienes les ocurren.

Conclusiones

La pandemia puso en escena el problema de la mediatización de la violencia policial, por momentos en línea con las prácticas periodísticas, habitualmente desarrolladas en medios hegemónicos y contrainformativos y, por otro, en función de las particularidades del novedoso contexto sociohistórico. En tal sentido, hipotetizamos una serie de cambios y continuidades con respecto a la distribución geográfica de los casos mediatizados, la utilización de fuentes y el rol de las imágenes en la perspectiva enunciativa de las noticias. Tal como señalamos en el desarrollo del capítulo, la tendencia mediática a cubrir acontecimientos de intervenciones policiales violentas sucedidos en el AMBA y Provincia de Buenos Aires por sobre casos del resto del país se ubica en línea con los procedimientos mediáticos porteños habituales. No obstante, entendemos que el contexto pandémico tuvo injerencia en la distribución geográfica de los casos con intervenciones policiales violentas, ya que la mayor cantidad de ellos sucedieron durante el período de aislamiento (marzo a agosto del 2020).

En cuanto al uso de fuentes observamos que la pandemia no modificó las dinámicas periodísticas tendientes a recurrir a las fuentes policiales como informantes principales de los acontecimientos, incluso de aquellos que los involucran en casos de intervenciones policiales violentas. Sin embargo, sobre todo durante la primera etapa de la pandemia, ubicamos el rol emergente de fuentes ciudadanas a través de la documentación audiovisual de los hostigamientos policiales.

Sin la existencia de fotografías y videos de vecinos y vecinas que desde sus casas advirtieran la ocurrencia de intervenciones policiales violentas, probablemente esos hechos no se hubieran convertido en noticia. La incorporación de estas fuentes ciudadanas permitió, en algunas ocasiones, que los medios hegemónicos construyeran los hechos como casos de homicidio y/o violencia institucional, rompiendo la visión policial del “enfrentamiento”. De hecho, en varios casos[7], los registros ciudadanos fueron utilizados como prueba judicial que concluyó con la desafectación de los agentes policiales involucrados en los hechos.

En tal sentido, podemos señalar una diferencia con la habitual invisibilización de estos casos en la agenda mediática. Durante la pandemia, las detenciones, abusos y homicidios hacia ciudadanas y ciudadanos principalmente jóvenes fueron jerarquizados como noticia, incluso a veces serializados en términos críticos de la actuación policial. Estos hechos raramente tienen repercusión mediática, y durante la etapa de mayores restricciones fueron construidos dentro de una serie con casos de violencia protagonizados por policías y gendarmes en el contexto pandémico.

En este punto subrayamos la incidencia de la muerte como criterio de noticiabilidad cuando se produce por una intervención policial. Cuando la persona es asesinada por un miembro de las fuerzas de seguridad, la construcción mediática suele cristalizarse y el sentido acentuarse en la legitimación del hecho. Ello se debe a que las víctimas de estos casos difícilmente se construyen como tales, hasta pueden ser identificadas en la información periodística como responsables de su muerte. Por lo tanto, el criterio de noticiabilidad que toma a una muerte como una noticia, puede aparecer para resaltar o construir la figura de una víctima injusta (lo que sucede raramente cuando se trata de casos de violencia) y, en consecuencia, como un homicidio. O, al contrario, y como suele presentarse en los medios hegemónicos, la muerte se publica por ser una muerte en alguna medida justa que da cuenta de la efectividad del trabajo policial, casos que no son denominados mediáticamente como homicidios.

La cobertura cuantitativa de casos de intervenciones policiales violentas no implicó en los medios hegemónicos un cuestionamiento a las prácticas sistemáticas de violencia que ejercen las fuerzas de seguridad hacia los sectores vulnerables de la sociedad, sino que supuso la hipótesis de la “manzana podrida”, tal como ocurre en momentos previos a la pandemia.

Otra novedad con respecto a la época no pandémica es la aparición de ilegalismos implicados en la violación de la cuarentena (infractores del ASPO) los cuales habilitaron intervenciones mediáticas de legitimación de la violencia policial. Estos nuevos ilegalismos permitieron nuevos tipos de legitimaciones mediáticas a las prácticas violentas que ampliaron las representaciones estereotipadas de los destinatarios de las violencias ejercidas por la institución policial, sobre todo si las víctimas se trataban de jóvenes de sectores vulnerables (Rodríguez Alzueta et al., 2020; Kessler y Dimarco, 2013). En los medios contrainformativos, por su parte, se sumaron (como sucede también en etapas no pandémicas) fuentes integrales en la mayoría de las coberturas desde el relato de víctimas y familiares, proceso que repercutió en la complejización y la crítica de la práctica policial violenta.

Por tanto, cuando las víctimas están vinculadas con hechos criminales o ilegales, los medios hegemónicos priorizan en general a las fuentes policiales. Las muertes son naturalizadas, incluso hasta se invierten las figuras de víctimas y victimarios en tanto la policía se presenta como sujeto perjudicado por quien delinque. Esto varía cuando las víctimas de la violencia policial no tienen una relación directa con el delito, incluso se suman diversas fuentes que amplían los testimonios con la voz de familiares, abogados, organismos de derechos humanos. Esta tendencia no se modificó sustancialmente durante la pandemia, aunque en la etapa de mayores restricciones, la intervención policial fue más visibilizada y algunos hechos violentos fueron puestos en cuestión. De alguna manera, la situación pandémica permitió, de manera muy excepcional en las coberturas, la discusión de algunas prácticas policiales violentas. No obstante, para revisar esta hipótesis sería necesario ampliar la información con la voz de los involucrados en la producción de la noticia, lo que podría darnos una mirada específica de los cambios que pudieron haberse producido durante esta etapa. Esta es una de las líneas que esta investigación abre a futuro.

Este capítulo devela cuánto y cómo se relató la violencia policial durante los primeros diez meses de la pandemia por Covid-19: la localización geográfica y los tipos de violencias mediatizados. De manera estereotipada para las coberturas de muchos medios hegemónicos o con tensiones en las coberturas en la época de pandemia, los sectores vulnerables tuvieron visibilidad por ejemplo desde las figuras de jóvenes y personas en situación de calle. Ahora, lo que no muestra este capítulo es aquello que los medios no muestran. Hay sectores vulnerables a la violencia policial, como por ejemplo las personas trans, que casi no emergen como víctimas en el corpus. Dentro de las noticias relevadas sólo identificamos un caso cuyas víctimas pertenecen a este colectivo, posiblemente existan hechos de estas características que sí estén presentes en medios locales que no están siendo considerados en el corpus de este capítulo.

Buscando con más amplitud noticias que no respondieran exclusivamente a este caso, en el período encontramos dos que hacían referencia a movilizaciones protagonizadas por personas trans. Por tanto, esta limitación habla de aquellos grupos sociales que son socialmente más invisibilizados, de hostigamientos, violencias graves, muertes no captadas por el ojo de un testigo con un celular y no difundidas en redes. De allí que los resultados sobre la mediatización de los casos de violencia policial solo puedan ser comprendidos a la luz de los diálogos que se definen con los resultados que el proyecto PISAC produjo a nivel territorial desde las voces de los sectores vulnerables. Voces que en general no son parte de las noticias mediatizadas sino, por el contrario, se encuentran invisibilizadas por las coberturas hegemónicas. Por tanto, los resultados e hipótesis que abre este capítulo sólo podrían ampliarse y analizarse con trabajos que excedan la revisión cuantitativa y cualitativa del contenido mediático. Es decir, la puesta en relación de la mediatización con los actores involucrados, de los grupos más estigmatizados e invisibilizados de nuestra sociedad.

Por último, nos queda indicar algunos posibles aportes que este trabajo puede abrir en términos de políticas públicas. El análisis de la mediatización de los casos con intervenciones policiales violentas indica que desde el ámbito académico aún debemos revisar los modos de ampliar los espacios de discusión con periodistas sobre el uso de herramientas de producción informativa para complejizar su lectura de la información oficial, policial y judicial, de modo de ampliar la capacidad de reconocer los conflictos de derechos humanos detrás de episodios de violencia policial y de dar visibilidad a sectores aún invisibilizados en muchas coberturas de medios incluso contrainformativos. También consideramos que las instituciones estatales deben ser capaces de desarrollar más espacios de discusión sobre la producción de información acorde a los estándares de derechos humanos. En este sentido, aún es preciso valorar y potenciar las herramientas promovidas por espacios como la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual. Tampoco es menor definir estrategias de promoción de espacios de formación de audiencias en currículos escolares para aportar herramientas de reconocimiento de fuentes, canales de información, producción de estereotipos y el valor de la producción informativa acorde a estándares de derechos humanos.

En suma, durante la pandemia las continuidades respecto de las características de la mediatización de casos con intervenciones policiales violentas estuvieron más presentes que las rupturas. Pese a ello, esta etapa excepcional abre nuevamente la posibilidad de reflexionar cómo se visibiliza la violencia policial para imaginar, desde allí, nuevos tipos de estrategias y políticas gubernamentales y no gubernamentales para una comunicación respetuosa de los derechos humanos.

Bibliografía

ARFUCH, Leonor. Crímenes y pecados. De los jóvenes en la crónica policial. Buenos Aires, UNICEF Argentina, 1997.

BAQUERO, Rocío, CARAVACA, Evangelina, FERNÁNDEZ, Mariana, DIKENSTEIN, Violeta y GAMALLO, Leandro. Boletín del Grupo de Trabajo Vigilantismo y violencia colectiva. La situación en el marco de la pandemia en Argentina. Buenos Aires, CLACSO, 2019.

BECERRA, Martín, ARUGUETE, Natalia, KESSLER, Gabriel y RAIMONDO ANSELMINO, Natalia. El delito televisado: Cómo se producen y consumen las noticias sobre inseguridad y violencia en la Argentina. Buenos Aires, Biblos, 2021.

BUTLER, Judith. Marcos de guerra. Las vidas lloradas. Buenos Aires, Paidós, 2010.

CALZADO, Mercedes y MAGGIO, Nicolás. “‘A veces pasa como si uno dijera llueve’. La naturalización mediática de la muerte de delincuentes en enfrentamientos con la policía”. En DAROQUI, Alcira (comp) Muertes Silenciadas, la eliminación de los delincuentes. Una mirada sobre las prácticas y los discursos de los medios de comunicación, la policía y la justicia. Buenos Aires, ediciones del CCC, 2009.

CALZADO, Mercedes y MAGGIO, Nicolás. Muertes invisibles, muertes naturales: La construcción mediática de los delincuentes muertos en enfrentamientos con la policía. VII Jornadas de Sociología, Universidad de Buenos Aires, 2007.

CAIMARI, Lila. Apenas un delincuente. Crimen, castigo y cultura en la Argentina, 18801995. Buenos Aires, Siglo XXI, 2004.

DA PORTA, Eva. “Jóvenes, exclusión y narrativas mediáticas: el rostro del delito” en REY, Germán. y

RINCÓN, Omar. (Eds.) Más allá de víctimas y culpables. Relatos de experiencias en seguridad ciudadana y comunicación. Bogotá, Centro de Competencia en Comunicación para América Latina, 2007.

FAUR, Eleonor y PITA, María Victoria. “Lógica policial o ética del cuidado”. Anfibia, 15 de mayo de 2020.

GAYOL, Sandra y KESSLER, Gabriel. Muertes que importan. Una mirada sociohistórica sobre los casos que marcaron la historia reciente. Buenos Aires, Siglo XXI, 2018.

GRAMSCI, Antonio. Los intelectuales y la organización de la cultura. Buenos Aires, Nueva Visión, 1984.

KESSLER, Gabriel. y DIMARCO, Sabina. “Jóvenes, policía y estigmatización territorial en la periferia de Buenos Aires”. Espacio abierto (Maracaibo), 22 (2): 221–243, 2013.

LIVINGSTONE, Sonia. “Audiences in an Age of Datafication: Critical Questions for Media Research”. En Television & New Media 2019, Vol. 20(2) PP. 170– 183, London, SAGE, 2019.

MARTÍN-BARBERO, Jesús. De los medios a las mediciones. Bogotá, Colombia, Convenio Andrés Bello, 2003.

MARTINI, María Stella. Periodismo, noticia y noticiabilidad. Buenos Aires, Editorial Norma, 2003.

PITA, María Victoria. “Hostigamiento policial o de las formas de la violencia en barrios populares de la ciudad de Buenos Aires. Relato de una investigación”. Desacatos, 60: 78–93, 2019.

RANCIERE, Jacques. “El teatro de imágenes”, en Jaar, A. (2007). La política de las imágenes. Lausanne, Musée Cantonal des Beaux-Arts, 2007.

RODRÍGUEZ ALZUETA, Esteban. Yuta. El verdugueo policial desde la perspectiva juvenil. La Plata, MALISIA, 2020.

SAÍTTA, Sylvia. Regueros de tinta. Buenos Aires, Sudamericana, 1998.

SILVERSTONE, Roger. ¿Por qué estudiar los medios? Buenos Aires, Amorrortu, 2004.

SIRIMARCO, Mariana. “Entre el cuidado y la violencia. Fuerzas de seguridad argentinas en pandemia y aislamiento”. Revista de Estudios Sociales, (78), 93–109, 2021.

SLIMOVICH, Ana. “La mediatización política durante la pandemia por COVID-19. La argumentación en las redes sociales de Alberto Fernández y Mauricio Macri”. Dixit, (34), 01–14, 2021. https://bit.ly/3YBhZOL

SONTAG, Susan. Ante el dolor de los demás. Madrid, Alfaguara, 2003.

VINELLI, Natalia y RODRÍGUEZ ESPERÓN, Carlos. “Contra los espejismos”. En VINELLI Natalia y Carlos RODRÍGUEZ ESPERÓN (comps.) Contrainformación: medios alternativos para la acción política. Buenos Aires, editorial Peña Lillo, 2004.

ZUNINO, Esteban, KESSLER, Gabriel & VOMMARO, Gabriel. “Consumo de información en redes sociales en tiempos de pandemia. Evidencias del caso argentino”. InMediaciones de la Comunicación, 17(1), 129–161, 2022. DOI: https://bit.ly/3ZA5gwK


  1. Siguiendo el proyecto marco de esta investigación, entendemos por vulnerabilidad al concepto que reúne a individuos y grupos que, por los sectores sociales a los que pertenecen y las problemáticas cotidianas que sufren (laborales, de vivienda, en los sus usos del espacio público, la participación en determinadas actividades, los consumos y sus características físicas, identitarias y circunstanciales) se encuentran mayormente expuestas a las intervenciones policiales violentas que vulneran sus derechos.
  2. Entendemos por mediatización al proceso según el cual los medios de comunicación hegemónicos actúan, en forma desigual y dialéctica, mediando en el proceso de circulación general de símbolos en la vida social (Silverstone 2004; Livingstone, 2019). Si bien la lógica mediática es importante en la configuración del modo en que las audiencias reciben los mensajes de las noticias, las lógicas de las audiencias y el contexto socio histórico también repercuten en las lógicas de mediatización y de ningún modo la reflejan.
  3. Cabe destacar que el paso del aislamiento preventivo al distanciamiento social fue progresivo y diferencial para Ciudad de Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires y las distintas jurisdicciones del país, dadas sus particularidades (cantidad de contagiados, disponibilidad de camas de terapia, respiradores, etc.), por lo tanto, no puede establecerse una fecha concreta.
  4. La noticia se extendió durante un tiempo prolongado debido a que permaneció desaparecido, la voz de la madre, las tensiones políticas alrededor de la gestión de la seguridad del gobierno provincial (figura de Berni).
  5. 225 noticias en medios hegemónicos (Clarín, La Nación, Infobae, Crónica y Página/12) y 6 noticias en medios alternativos: La Garganta Poderosa, Anred, Cítrica y Crisis.
  6. Video disponible en: http://bit.ly/3kZ086m
  7. Podemos mencionar el caso del joven torturado por la policía de La Plata (http://bit.ly/3J3nm3l) y el caso de hostigamiento policial en La Matanza (https://bit.ly/3ZBrGOh), entre otros.


Deja un comentario