Imprescindiblemente quiero agradecer a Gustavo, Clara y Joaquín, mis más grandes amores, mi fuerza, mi motor, por la paciencia, el tiempo robado, por esperarme.
A mis padres Nora Kucich y Guillermo Veiga: principalmente, porque me enseñaron a amar mi niñez y la de los demás y porque siendo adulta me acompañan siempre y me siento como una niña tomada de la mano.
A mis hermanos Juan Manuel, Juan Ignacio, Luján, Juan Andrés y Loli, con quienes compartí todo cuando era niña y hasta hoy son incondicionales conmigo. También a Leticia Sánchez, Paula Araujo, Emiliano López, Luciana Albornoz y Joaquín Guzzo, hermanos que la vida me trajo de grande para seguir compartiendo.
A mi gran amiga, colega y compañera de trabajo Lourdes Farías con quien la vida me encontró una vez y para siempre, porque me sostuvo, ayudó y acompañó. Y porque creyó en mí más que yo misma y en que “esto sale”.
A mi amiga Silvana Robbiani, amiga y hermana que me alienta en momentos de mucho trabajo y cansancio, al lado de quien siento que importa la trama tanto como el desenlace.
A mis abuelos Pepe y Nora, que son entre quienes me rodean, los que están más lejos de su niñez, pero conservan un espíritu infantil que los hace brillar y los llena de ganas de vivir.
A la abuela Ilma por el legado de la escritura.
A Noelia y Ariel, quienes hace años descubrí que eran indispensables para mi vida y la de mi familia y hoy lo siguen siendo.
A Cristina Kolodynski por la belleza y la generosidad del microrrelato.
A Julia Veiga Cibanal por la edición y el cariño.
Por último, a los trabajadores y trabajadoras de la Dirección de Niñez de La Plata, por soñar como yo, una niñez con un futuro mejor y por trabajar para cumplir ese sueño.
Y muy especial y principalmente a los niños, niñas y adolescentes que formaron parte de este trabajo, por dejarme entrar, por abrirme las puertas, por la sinceridad, por las enseñanzas, por irse y volver, por obligarme a no abandonar, porque este trabajo es en coautoría, porque no es para ustedes, es con ustedes.
La Plata, abril de 2017.






