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HVolksgemeisnchaft, alemanes de a pie e identidad nazi: el giro voluntarista en la obra de Peter Fritzsche

Juan Manuel Hornos[1]

La presente ponencia tiene como objetivo el análisis de algunos de los aspectos de la obra del historiador Peter Fritzsche. Su obra aparece como una síntesis de tendencias que pueden rastrearse hasta 1970, forma parte de un momento de síntesis de viejas tensiones en torno al campo historiográfico del nacionalsocialismo, tendiendo puentes entre las corrientes del funcionalismo y el intencionalismo (dos acercamientos historiográficos a la problemática que buscaron dar una explicación sobre cómo se llegó al Holocausto). Forma parte de lo que se ha dado por llamar giro voluntarista en la historiografía sobre el nacionalsocialismo. Esta corriente ha explicado la participación de los alemanes en el proyecto nazi restando importancia a los aspectos ideológicos, poniendo el acento en los económicos. Fritzsche forma parte de una versión más matizada de este vuelco historiográfico, dándole a la ideología un papel fundamental. La explicación del ascenso del nacionalsocialismo en Alemania de Peter Fritzsche puede dividirse en dos momentos. El primero, tratado por su libro De alemanes a nazis, ubicado cronológicamente desde inicios de la Primera Guerra Mundial hasta la celebración del día del trabajador bajo hegemonía de Hitler en 1933. El segundo, con Vida y muerte en el Tercer Reich, donde se aboca al estudio del régimen nazi propiamente dicho hasta su caída tras la Segunda Guerra Mundial.[2]

Fritzsche le da al término Volksgemeinschaft un papel central en su operación historiográfica. El mismo puede pensarse en términos de aquellos conceptos fundamentales en historia, donde el presente de los actores sociales se encuentra atravesada por su experiencia pasada y por un horizonte de expectativa futuro. Los conceptos con la entrada en la modernidad, como ha sostenido Reinhart Koselleck, sufren cambios en sus temporalizaciones, se democratizan, se ideologizan y se politizan.[3] En Volksgemeinschaft se integra una experiencia colectiva del pueblo alemán, un futuro de lo que esa comunidad está “destinada a ser”, lo que se plasma en una praxis presente de los actores sociales. La centralidad de la Volksgemeinschaft en la historiografía del nacionalsocialismo apareció con los vastos cambios que se han dado en el campo a partir de la década de 1980. El concepto describe formas de vida cotidiana, patrones de comportamiento de la vida social organizada, una arquitectura entera de formas de pertenencia comunitarias, formas de regular el espacio personal y público, maquinarias institucionales y prácticas de gobernabilidad: Es la plasmación de la ideología nazi en la sociedad alemana.[4] Volksgemeinschaft es un concepto fundamental en la estructuración de Fritzsche sobre el nacionalsocialismo. Claro que no es una invención del nazismo, sino que se relaciona con aquella comunidad de pueblo que había representado la reconciliación de los alemanes (divididos en líneas de clase, región y religión) durante la génesis de 1914. La eficacia de los nazis es que fueron quienes supieron sustraer las ventajas de evocar a este imaginario. La Volksgemeinschaft fue siempre también una declaración de fuerza colectiva, una manifestación de la paz de la fortaleza que permitió a los alemanes movilizarse contra sus enemigos externos durante la Primera Guerra Mundial. Volksgemeinschaft encubre, a su vez, una estructura de pensamiento binario que a Fritzsche le interesa destacar. En el caso de la comunidad de pueblo, los opuestos giraban en torno a los Volkskamaraden, y los Volksfeinde. Fritzsche tiene como objetivo el estudio de cómo a través de diferentes políticas impulsadas desde el Estado nazi se fue generando una conciencia “racial” en el pueblo alemán que posibilitaba o cancelaba el acceso a la denominada Volksgemeinschaft. La elección de la Volksgemeinschaft como concepto fundamental ha sido, en este sentido, terriblemente efectiva. Es el término perfecto para el estudio de ese presente que los nazis pretendieron construir, la conjunción ideal entre ese espacio de experiencia y horizonte de expectativas. Aún con estas virtudes, Volksgemeinschaft no deja de ser un concepto complicado para trabajar. Ian Kershaw ya ha pedido cierta cautela en su utilización, principalmente por la facilidad de volver a caer en un esquema demasiado estructurado de víctimas – victimarios.[5]

La crítica principal a Fritzsche puede resumirse en sus pocas alusiones al contexto de producción de las fuentes que analiza y por lo tanto a la intertextualidad del discurso a los aspectos más represivos del régimen nazi en los propios alemanes de a pie, lo que determina un análisis poco empático para con los sujetos históricos que estudia. Creemos que las críticas metodológicas formuladas por Richard Evans deben ser tenidas en cuenta.[6] Si bien son varios los historiadores que han mostrado en mayor o menor grado sus diferencias con el giro voluntarista, es Evans quien pone en mayor tensión determinados aspectos de este, al que acusa de olvidar “el grado extremo en que quedaron destruidas las libertades civiles”[7] con la toma del poder de los nacionalsocialistas, donde en su desarrollo fueron coexistiendo diferentes métodos de coacción. Para Evans, no hay que olvidar el contexto de dictadura del régimen y la incidencia que esto tuvo en la población y sus niveles de aprobación. Los diarios y cartas no son escritas en un momento cualquiera de la historia: vivir bajo un régimen autoritario, que buscó acallar el disenso, no puede sino condicionar la producción de textos personales. En el Tercer Reich encontrar cualquier tipo de expresión de crítica al régimen podía tener graves consecuencias para su autor. Es sintomático de esto que Fritzsche tampoco utilice fuentes que puedan ir en contra de su principal tesis de la conversión de los alemanes a nazis. Lo que termina pasando es mostrar a esos alemanes de a pie que se estudian de una forma un poco unilateral: todos los alemanes apoyaron al nazismo, todos son responsables de los crímenes del Tercer Reich.

Aun así, la obra de Fritzsche en particular sí atiende una de las preocupaciones ya alertadas por Koselleck, poniendo el foco en los victimarios al intentar explicar el porqué de sus comportamientos.[8]En este sentido, el valor de su obra es de vital importancia, y si bien es posible enmarcarla dentro del giro voluntarista, no forma parte de sus variantes más radicales. Más allá de las críticas, las dos obras de Fritzsche sobre el nacionalsocialismo tiene muchos más puntos a favor que en contra.


  1. Profesor Superior en Historia del Instituto Superior de Profesorado Dr. Joaquín V. González, especializándose en Historia Contemporánea por la Universidad Torcuato Di Tella y maestrando en Historia Conceptual de la Universidad de San Martín, jhornos@mail.utdt.edu.
  2. Ver: Fritzsche, Peter (2016), De alemanes a nazis, Buenos Aires: Siglo XXI Editores; Fritzsche, Peter (2011,: Vida y muerte en el Tercer Reich, Madrid: Crítica
  3. Koselleck, Reinhart (2021): El concepto de Estado y otros ensayos, Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.
  4. Ver: Eley, Geoff (2013), The Return of Ideology. Everyday Life, the Volksgemeinschaft, and the Nazi Appeal, en: Nazism as Fascism. Violence, Ideology, and the Ground of Consent in Germany 1930 – 1945, New York: Routledge.
  5. Kershaw, Ian (2013), La dictadura Nazi. Principales controversias en torno a la era de Hitler, Buenos Aires: Siglo Veintiuno.
  6. Evans, Richard J. (2015), El Tercer Reich en la historia y la memoria, Barcelona: Pasado y Presente.
  7. Evans, Richard J. (2015), El Tercer Reich en la historia y la memoria, Barcelona: Pasado y Presente.
  8. Ver: Koselleck, Reinhart (2011): Modernidad, culto a la muerte y memoria nacional, Madrid: Centro de Estudios políticos y constitucionales.


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