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Presencia de la Iglesia Bautista en la provincia de San Juan

Jeremías Saavedra Barea[1]
y Marcos Mauricio Fernandez Pacheco[2]

El presente trabajo se propone investigar los orígenes y la llegada de la Iglesia Bautista a la provincia de San Juan a lo largo de la década de 1920, enmarcada en un contexto provincial complejo signado por nuevas condiciones políticas, producto de la llegada al gobierno provincial del Partido Radical Bloquista, el cual emprendió numerosas medidas de gobierno que cambiaron el panorama sanjuanino. Y por otro lado, la existencia de una sociedad marcada por la presencia inmigrante y de profunda confesión tradicional católica.

Nuestro trabajo de carácter exploratorio y cronológico, hace hincapié en una aproximación al desarrollo de los acontecimientos desde una mirada enfocada en los aspectos políticos, sociales y religiosos del periodo. También se hará uso de abundante bibliografía para poder explicar el aspecto dogmático y la llegada de los bautistas a la Argentina.

El planteo de nuestro problema se desprende en dos interrogantes concretos. En primer lugar, nos preguntamos acerca de la importancia que tuvieron ciertas figuras rectoras, como los pastores, en el proceso de asentamiento y desarrollo de la Iglesia Bautista en la provincia y si jugaron un rol determinante en el mismo. Por otra parte, el segundo interrogante problemático se centra alrededor de la pregunta ¿Cómo fue la relación que entabló la comunidad bautista con el resto de la sociedad sanjuanina y el entorno local?

Como primeras y aproximadas hipótesis a comprobar, en el caso del primer interrogante, intuimos que debido a su carácter congregacionalista y democrático posiblemente la figura pastoral o la dirección del tipo “pastorcentrica” no tuvieron lugar en este proceso, aunque la complejidad del proceso de fundación puede resultar en lo contrario. Por otro lado, respondiendo al segundo interrogante, nos aventuramos a plantear que no hubo una resistencia u hostilización de graves consecuencias, teniendo en cuenta como base su posterior consolidación histórica y el gran activismo que a mediados del siglo XX.

La Iglesia Bautista se estableció formalmente en 1925.[3] pero ya contaba con anterior presencia de pastores y colportores desde fines de la década de 1910. Durante sus primeros años de presencia desarrollaron una dinámica actividad y labor social, que giró entorno a la evangelización, con la puesta en marcha de colectas, salidas de picnic, ayuda a minusválidos, niños, ancianos y mujeres carenciadas, e incluso la organización de campamentos. Por otra parte, con respecto al tipo de relación que se entabló con la sociedad sanjuanina de ese entonces, la misma se caracteriza por ser una relación tímida pero estable que se fortaleció con el pasar de los años, fruto además de un marco político y legal favorable, como el establecimiento de la libertad de cultos total por parte del gobierno bloquista.

No podemos dejar de resaltar su aspecto organizacional, el cual gozó de estabilidad y dinamismo, que permitió llevar a cabo todo el accionar. Su estructura de tipo horizontal, con la formación de comisiones y la participación equitativa de hombres y mujeres, hizo posible que las decisiones se tomarán con voluntad y acuerdo.

Es importante destacar que la expansión de la obra misionera no se limitó solo a la zona céntrica de la capital sanjuanina, sino que con el tiempo también se organizaron otras congregaciones en departamentos alejados y periféricos del centro sanjuanino.

Este trabajo nos permitió conocer de otra manera la realidad sanjuanina en las primeras décadas del siglo XX y cómo reaccionaba a la llegada de la Iglesia Bautista.

Con respecto a nuestras hipótesis, pudimos comprobar que fue importante la presencia y dirección de algunos pastores en el complejo proceso de iniciar una obra desde muy pocos recursos y con poco componente numérico humano. Ejemplos de tal afirmación los podemos encontrar en Fowler, Francisco Suarez o José Cocinero.

La investigación nos dejó claro que esta importancia tenía como límite el carácter congregacional y colectivo de la comunidad, quienes llevaban a cabo las actividades y la toma de decisiones, por lo que, sin las asambleas y comisiones no habría sido posible.

Con respecto a la segunda situación problema, nos encontramos con una refutación a medias sobre nuestra hipótesis, al indagar que si bien no existió un clima de hostilidad o persecución decidida por parte del aparato estatal provincial y la sociedad en general, si existió un ambiente de leve oposición e indiferencia hacia la Iglesia Bautista que perduró mucho tiempo. De esta manera podemos afirmar que este marco provincial fue condicionante, no determinante, para el lento crecimiento de la misma.

Este aproximamiento histórico nos permite y abre las puertas a numerosas dudas e interrogantes acerca del posterior desarrollo de la Iglesia Bautista en un contexto nacional y provincial y cambiante a lo largo del siglo y que nos motiva a hacer extensiva investigaciones similares al resto de las iglesias protestantes y evangélicas de la provincia.


  1. UNSJ (Universidad Nacional de San Juan)-FFHA (Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes). Mail de contacto: jere.saavedrabarea96@gmail.com.
  2. UNSJ (Universidad Nacional de San Juan)-FFHA (Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes). Mail de contacto: marcosfacultad@outlook.com.
  3. Las fuentes principales utilizadas fueron: documentos del Seminario Bautista Internacional, fragmentos del “Expositor Bautista”, entrevistas a miembros de la comunidad bautista local y la Constitución Provincial de 1927, Art. N° 2.


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