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6 La tabla de categorías y la reflexión sobre el lenguaje

El lugar del lenguaje en la Analítica de la Crítica de la razón pura

Ya lo dicho en el capítulo anterior sirve para, en primer lugar, poner en duda la tesis del “silencio” de Kant respecto del lenguaje si ésta es tomada literalmente, y, en segundo término, para permitir la exploración de cómo se inscriben el tema y el problema de una filosofía del lenguaje en la arquitectura teórica kantiana, específicamente, en la filosofía crítica. Atendiendo a las obras en las cuales ella está formulada, comienza con la primera edición de la Crítica de la razón pura en 1781 y culmina con la publicación de la Crítica de la facultad de juzgar en 1790. Ya en la primera Crítica es posible identificar una posición explícita respecto del lenguaje, al mismo tiempo de relevancia para una filosofía del lenguaje[1]. Esta posición se presenta en una doble vertiente: teórica y metodológica; doble vertiente se corresponde con la articulación de la obra en sus dos partes: teoría trascendental de los elementos y teoría trascendental del método. La Crítica de la razón pura es comprendida por Kant como “un tratado del método” (CRP B XXII) y la “tarea crítica” que ella emprende es concebida como una empresa en conjunto por contraposición a la “tarea doctrinal” (CFJ B X) que se proyecta a continuación de la Crítica de la facultad de juzgar. El método que caracteriza a la filosofía crítica es establecido por Kant como trascendental y en la misma definición de trascendental puede ya verse contenida una respuesta a la cuestión del lenguaje en la filosofía crítica. “Trascendental” designa “todo conocimiento que se ocupa, en general, no tanto de objetos, como de nuestra manera de conocer los objetos, en la medida en que ella ha de ser posible a priori.” (CRP B 25); a su vez la Crítica de la facultad de juzgar dice: “Un principio trascendental es aquel a través del cual es representada a priori la condición universal bajo la cual exclusivamente las cosas pueden llegar a ser en general objetos de nuestro conocimiento.” (CFJ B XXIX). Acorde a ello en este sentido kantiano del término, “trascendental” debería ser aplicado, junto con las formas puras de la intuición, solamente a aquellos conceptos bajo cuyos supuestos puede pensarse que las cosas, universalmente y en cuanto tal, pueden llegar a ser objeto de conocimiento. Baste con señalar ahora que la comprensión del lenguaje como facultad de designación, tal como hemos visto, no cumple con tal condición. Esta intención metódica que anima la obra crítica puede verificarse a través del hecho de que allí donde podría resultar apropiado proseguir el análisis en relación a aspectos relevantes al lenguaje, Kant señala expresamente tanto la posibilidad como la renuncia a continuar tal examen. Al referirse a la analogía y a su funcionamiento en el lenguaje, señala Kant precisamente que “Esta cuestión ha sido muy poco analizada hasta ahora, de modo tal que merecería una investigación más profunda, pero éste no es lugar para detenerse en ella.” (CFJ B 257).

Acorde a todo ello una indagación de la Crítica de la razón pura desde el punto de vista de la cuestión del lenguaje permite encontrar una serie de indicaciones donde se pueden identificar, desde la perspectiva trascendental, las tres cuestiones centrales referidas al lenguaje que acabamos de ver en las obras no críticas; las cuales siguiendo ahora el orden de la exposición crítica son: a) la tabla de categorías al establecer posibles aplicaciones retoma lo expuesto respecto del lenguaje y la gramática; b) la deducción trascendental muestra el enlace entre palabra y cosa como conciencia empírica (facultad de designar); c) la reflexión sobre el método ofrece el contexto trascendental donde se inscriben empleo de signos y método de la filosofía. De forma tal que estas menciones adquieren relevancia relacionadas con la descripción del lenguaje que acabamos de ver, ya que si con lo anterior constatamos que había una concepción explícita del lenguaje, a través de ellas resulta posible identificar ahora la perspectiva trascendental respecto del mismo y de su posible relevancia para una filosofía del lenguaje, si bien germinal, ya explícita en el mismo texto de Kant.

Método de la filosofía y empleo de signos en la óptica trascendental

Desde el punto de vista del método la Crítica de la razón pura retoma la perspectiva analítica expuesta en la Investigación, pero ahora desde el nuevo enfoque trascendental. La analítica como método es retomada en la Crítica de la razón pura, ya que “una buena parte, tal vez la mayor, de las tareas de nuestra razón consiste en el análisis de los conceptos que ya poseemos de los objetos.” (CRP B 9). Con relación a la reasunción de la analítica tradicional en la Investigación se ha señalado que la idea de que el método debe proceder analíticamente por medio de la descomposición de conceptos es un antecedente de la forma de reflexión trascendental[2] y que analítica lógica y analítica trascendental se parecen en que ambas formas de análisis son “similares en tanto ellas descomponen un dato”[3]. Asimismo también se ha indicado que el análisis llega a conceptos elementales y ello constituiría una anticipación de la doctrina de las categorías, “Anuncio lejano de la tabla de las categorías”[4]. Se ha afirmado, finalmente, que la analítica de las categorías se ha originado en el análisis de notas tal como es expuesto en la Investigación[5]. Desde la nueva óptica de la Crítica de la razón pura esta analítica en el sentido tradicional, reasumida desde el punto de vista de la lógica formal, es identificada como el “tratamiento lógico de los conceptos en la filosofía en general” (CRP B 90). La analítica en este sentido se ocupa de las condiciones formales del pensar: “La analítica descubre por descomposición todas las operaciones de la razón que, en general, ejercemos al pensar. Es por ello una analítica de la forma del entendimiento y de la forma de la razón; también por ello se denomina justificadamente lógica de la verdad, porque contiene las reglas necesarias de toda verdad (formal)” (Lógica, EA IX, 16). En los términos de la Critica de la razón pura la analítica consiste en “descomponer, según su contenido, y clarificar los conceptos que se presentan” (CRP B 90). Este análisis como tal no amplía el conocimiento sino que aclara y explica “lo que en nuestros conceptos, aun cuando de manera confusa ya ha sido pensado” (CRP B 9). Pero la analítica trascendental se diferencia del análisis lógico, del análisis en sentido tradicional y precrítico. La tarea analítica como tal se orienta en una nueva dirección acorde a la nueva perspectiva trascendental. El análisis, llevado a cabo como la “tarea propia de la filosofía trascendental”, consiste ahora en “el, aún poco intentado, análisis de la facultad misma del entendimiento” (CRP B 90). En el marco del método trascendental el análisis conduce a “los primeros núcleos y disposiciones” (CRP B 91) de los conceptos puros con la finalidad de “investigar la posibilidad de los conceptos a priori” (CRP B 91), lo cual marca una clara diferencia respecto del análisis tradicional por notas, la analítica propia de la lógica formal. Mientras el análisis en sentido tradicional hacía consistir la tarea central del método en la determinación del concepto, la perspectiva trascendental se centra en la determinación de aquellos conceptos nucleares, categorías, que constituyen la trama pura de la estructura conceptual como tal. Dicho de otro modo, la analítica trascendental, comparada con la analítica en el sentido tradicional o con la analítica en sentido formal, tiene un propósito propio, circunscripto y definido: investigar el fundamento o condición del conocimiento en tanto éste sea posible a priori. Es decir, el enfoque trascendental se orienta en una dirección que presupone el análisis formal pero tiene una tarea propia no definida en él. Con todo ello queda, en primer término, confirmada la idea de que la ausencia de una consideración explícita del lenguaje se basa en una razón metódica, propia del enfoque trascendental. En segundo lugar, los problemas que el empleo del lenguaje planteaba para la determinación del concepto, identificados en la Investigación, si bien como fondo de las cuestiones que aparecen en primer plano son aún identificables, en tanto, p. ej., como indicaba el pasaje visto recientemente, al enumerar lo que se piensa con una palabra, “tiene lugar un perfeccionamiento lógico” (CRP B 749) pero ello no conlleva una ampliación del conocimiento (Cf. CRP B 749). La analítica trascendental tiene por objeto los elementos del conocimiento puro en el entendimiento y los principios sin los cuales “ningún objeto puede ser pensado” (CRP B 87). En la realización de su cometido propio, establecer las condiciones de una “lógica de la verdad” (CRP B 87), es posible identificar ciertas consecuencias, relevantes para la determinación de la perspectiva trascendental respecto del lenguaje, a las que Kant se refiere explícita y directamente, pero sin desarrollar como tal.

La Crítica de la razón pura, tal como la Investigación, se refiere al lenguaje en el marco de la reflexión sobre el método de la filosofía y lo hace desde el mismo inicio de este análisis en tanto “la confusión de lenguas” (Sprachverwirrung) (CRP B 735) separa a quienes trabajan, como en “una torre que debía llegar al cielo”, en la edificación de la “razón pura especulativa” (CRP B 735). Nuevamente el lenguaje aparece como problema para la reflexión filosófica, pero ahora en el marco de la metodología de la razón pura, donde la argumentación vista en la Investigación es retomada desde la óptica trascendental[6].

Si la formulación del método analítico en la Investigación se pone en relación con la Crítica de la razón pura, entonces la reflexión sobre el método aparece como una vía para plantear también el problema del lenguaje en el marco del criticismo. Se ha sostenido que la Investigación al asociar el análisis a la metafísica y la síntesis a la matemática “abrió indirectamente una vía al criticismo”[7]. Asimismo al haber rechazado la idea de un método único que englobara matemática y metafísica, y al haber establecido el análisis como el método propio de la filosofía, en la Investigación se habrían sentado las bases del nuevo método crítico[8]. La Investigación prepara la Crítica de la razón pura “en tanto que el análisis en general es elevado al rango de la disciplina filosófica fundamental y las matemáticas son totalmente separadas de él.”[9]. Esta aproximación de ambas obras resulta de importancia para la ubicación del lenguaje en el pensamiento de Kant ya que en la Investigación, en el marco de una reflexión acerca de cuál debe ser el método de la metafísica, tal como vimos, Kant se refiere explícitamente al lenguaje en tanto las palabras son los signos propios de la reflexión filosófica. Lo tratado en la Investigación es retomado particularmente en el primer capítulo de la primera parte de la doctrina trascendental del método (CRP B 740-766). Así se distingue entre matemática y filosofía (p. ej. CRP B 741), se reitera la diferencia de las consideraciones de signos in abstracto e in concreto (p. ej. B 742) y la inutilidad para el conocimiento, de las definiciones nominales (CRP B 750)[10].

Todo ello sirve para indicar que la filosofía crítica retoma las cuestiones referidas a la diferencia de método entre matemática y filosofía y con ello las cuestiones referidas a los tipos y empleo de signos en cada caso. También muestra que la constelación lexical empleada para ello en la Investigación es conservada. Finalmente también reencontramos aquí el planteo ya mencionado en la Investigación acerca de la ubicación de la noción de lenguaje “entre” las nociones de concepto e intuición. La consideración respecto del método muestra cómo la perspectiva en la cual es enfocado el lenguaje en el período precrítico se mantiene en la Crítica de la razón pura. Esta consideración muestra entonces cómo el lenguaje queda incluido en dicho marco, pero señala al mismo tiempo los límites de tal inclusión en tanto ahora el método es determinado desde la perspectiva trascendental.

Las categorías como tópica sistemática: la posibilidad de un diccionario completo

La reflexión kantiana acerca del lenguaje en la Analítica trascendental se ubica dentro del desarrollo de la teoría de las categorías. El lenguaje en la analítica, visto desde la función de unificación de la autoconciencia, es una forma de relacionar representaciones. En tanto tal es comparado con las funciones unificadoras de los conceptos puros, los juicios y la apercepción trascendental como tal. Kant sintetiza el desarrollo de la teoría de las categorías en una doble tarea identificada como deducción metafísica y deducción trascendental. La primera tiene por objeto exponer “el origen a priori de las categorías” siguiendo su concordancia “con las funciones lógicas universales del pensamiento” (CRP B 159); mientras que la segunda incluye como tarea central mostrar “la posibilidad de las categorías como conocimientos a priori de objetos de una intuición en general.” (CRP B 159). Precisamente en el marco de cada una de estas tareas capitales de la crítica kantiana se encuentran indicaciones explícitas sobre el lenguaje que constituyen la base textual para la interpretación del lugar del lenguaje en la perspectiva trascendental. En el primer caso (CRP B 108-9) en la Deducción metafísica se sugiere una continuación y aplicación de los resultados del análisis del sistema de las categorías, indicando el posible desarrollo de disciplinas acerca del lenguaje desde el punto de vista trascendental; en el segundo (CRP B 140), en la Deducción trascendental, la forma de conciencia que resulta del lenguaje como medio de designación es contrastada con la unidad objetiva de la autoconciencia. A continuación propondremos, entonces, una reconstrucción de la argumentación kantiana siguiendo las indicaciones explícitas sobre el lenguaje en la deducción metafísica y en la deducción trascendental de las categorías.

La idea de una identidad, sea ésta entendida como fuere, entre categorías del lenguaje y categorías del pensamiento, es ajena a la filosofía crítica de Kant. Sin embargo la doctrina de los conceptos puros es uno de los capítulos relevantes para la argumentación respecto del lenguaje que puede ser reconstruida en ella en tanto indica: a) cómo las categorías al realizar su función de unificación fundan a su vez la posibilidad de una forma de ordenamiento en el léxico: la tópica, y b) cómo, la determinación de las categorías corre en paralelo con la determinación de la gramática de una lengua, con lo cual se sugiere que a partir de la doctrina de las categorías se podría desarrollar una “gramática trascendental”.

La doctrina kantiana de las categorías se basa en un análisis de los conceptos y de la facultad que los produce; las categorías son conceptos puros y la guía metódica para su determinación se halla en los juicios (Cf. CRP B 94). El análisis trascendental de la génesis de las categorías elimina todo lo empírico y, en consecuencia, excluye cualquier posible contribución a dicha génesis que pudiera provenir del lenguaje. Las categorías son el producto de la espontaneidad del pensar. Son conceptos, es decir, representaciones de carácter universal por su naturaleza misma; en ellas el objeto es representado por notas comunes (Lógica, EA IX, 91). Son conceptos puros primitivos que constituyen una unidad por sí misma y que no requieren de ningún agregado exterior (CRP B 90). La reflexión trascendental establece la serie de las categorías “según un principio” (CRP B 92). Éste radica en la actividad misma del entendimiento caracterizado como la “facultad de juzgar” (CRP B 94). El juicio consiste en enlazar representaciones. Este enlace se produce de distintas maneras que constituyen las formas diversas del juzgar transmitidas por la lógica. Esta función del entendimiento se ejerce en una diversidad originada en la sensibilidad y unificada en la síntesis pura, la cual, si bien es un resultado de la imaginación, en tanto es representada universalmente, es producida por el entendimiento puro (CRP B 104). En esta unidad sintética, característica de la forma del entendimiento, se cumple el principio supremo de la unidad de la conciencia. Las categorías son pues formas universales de enlace en las que opera la unidad sintética. De aquí surgen tantas formas (conceptos puros) que se refieren a priori a los objetos de la intuición, cuantas funciones lógicas de unificación de los juicios hay (CRP B 105). El resultado es la indicación del diseño de todos los conceptos puros de las síntesis contenidas a priori en el entendimiento (Cf. B 106). Los conceptos puros son los “verdaderos conceptos troncales (Stammbegriffe) del entendimiento puro” (CRP B 107) que también tienen conceptos derivados puros, los cuales deberían ser expuestos en el “sistema de la filosofía trascendental” (CRP B 107). Sin embargo, ya que el análisis que consideramos es meramente un “ensayo crítico” (CRP B 107) tal exposición queda solamente indicada, tal como ocurre con la posible aplicación de las definiciones de las categorías al ordenamiento del léxico.

“Intencionalmente me dispenso, en este tratado, de [dar] las definiciones [Definitionen] de estas categorías, aunque pudiera estar en posesión de ellas. En lo que sigue descompondré estos conceptos hasta el grado que sea suficiente por lo que respecta a la doctrina del método que estoy elaborando. En un sistema de la razón pura ellas se me podrían exigir con justicia; pero aquí sólo distraerían la mirada del punto principal de la investigación, al suscitar dudas y ataques que, sin menoscabo de la intención esencial, muy bien se pueden posponer para otro trabajo. Sin embargo, ya a partir de lo poco que he expuesto sobre este asunto, que un diccionario completo [vollständiges Wörterbuch], con todas las definiciones [Erklärungen] exigibles para ello, no sólo sería posible, sino también fácil de hacer. Los compartimentos [Fächer] están ya, sólo es necesario llenarlos, y una tópica sistemática [systematische Topik] como la presente, no permite que se yerre fácilmente el lugar [Stelle] en el que pertenece, propiamente, cada concepto, y hace notar a la vez que con facilidad [cuál] lugar está aún vacío.” (CRP B 108-109)

La tabla de las categorías vale entonces como una tópica sistemática. Ésta, entendida como un sistema conceptual último y no derivado, radicado en los “primeros gérmenes [Keime] y disposiciones [Anlage] del entendimiento humano” (CRP B 91), da lugar a otros conceptos. Las categorías, vistas de este modo, pueden ser consideradas como núcleos generadores de ordenamientos conceptuales. Ellas constituyen entonces, un modelo de sistema que puede tener distintas formas de aplicación en diferentes órdenes conceptuales, uno de los cuales sería el léxico.

La determinación de los conceptos elementales permitiría según ello extraer de allí todas las explicaciones requeridas por tal diccionario. El texto sugiere entonces que partiendo de la estructura conceptual básica, ofrecida por el sistema de las categorías se podría ordenar la estructura léxica del lenguaje. Este pasaje es importante, entonces, porque a) abre de una manera explícita una vía de proyección de la teoría pura de las categorías a la estructura del léxico por medio de la tópica, que suministra el entramado conceptual en el cual éste se construye, b) implica el predominio de la estructura conceptual sobre la estructura léxica, en tanto el ordenamiento conceptual de ésta depende, precisamente, del sistema conceptual primero y fundador, los conceptos puros; c) muestra una autolimitación metódica, también expresamente indicada, basada en el propósito propio de la crítica como método; autolimitación metódica referida a una posible continuación de un resultado de un capítulo central de la analítica trascendental aplicada al lenguaje. La idea de una tópica sistemática sugiere, pues, cómo la unidad de los conceptos puede articular la diversidad léxica.

Investigación de las categorías e investigación gramatical

De una manera indirecta Kant se refiere a las posibilidades que ofrece la tabla de las categorías al establecer un paralelo entre la determinación de las categorías y la determinación de una gramática. Para apreciar el posible alcance de esta sugerencia es conveniente examinar previamente lo siguiente. Forma parte de la tesis sostenida en este trabajo que para comprender porqué la filosofía crítica de Kant no consideró el lenguaje se debe subrayar su carácter metódico. La reflexión sobre la gramática es un buen ejemplo de ello. En ella se muestra tanto cómo la idea de gramática aparece retomada de la tradición, así como las razones metódicas que llevan a dejarla sin consideración. Ello muestra tanto la presencia activa de la tradición como los límites en el cual esta consideración es incluida. Hemos visto que Kant se refiere a la gramática en el marco de su presentación de la lógica; pues bien, en la perspectiva crítica la gramática como objeto temático de consideración explícita entra en consideración aun menos que la lógica formal como tal. Las lecciones de lógica ilustran como la lógica general o formal sirve de precondición para el desarrollo de la investigación trascendental. Según Kant la lógica, tal como la encuentra, había sido escrita a partir de la Analítica de Aristóteles (Lógica, EA IX, 20). También sostiene que la lógica es una ciencia bien fundada que desde Aristóteles nada había podido ganar desde el punto de vista de su cientificidad (Lógica, EA IX, 7). La autoubicación de Kant en relación con el desarrollo de la lógica puede sintetizarse en el siguiente juicio. Según él quienes desarrollaron la lógica general en la época moderna fueron Leibniz y Wolff, habiendo resultado de ello que “La mejor lógica que se tiene es la lógica general de Wolff”, luego “Baumgarten sintetizó la lógica de Wolff, y Meier la comentó a su vez a través de Baumgarten” (Lógica, EA IX, 20). Con ello se ve cómo Kant reasume la tradición lógica para ocuparse con lo propio de la lógica trascendental. De modo convergente se expresa el editor de dichas lecciones. Éste señala que el gran “reformador” de la filosofía hubiera podido elaborar la lógica formal, ya que los lineamientos esenciales están en la Crítica de la razón pura; pero que no llevó cabo tal tarea porque su tema propio era “una fundamentación científica del sistema completo de la verdadera filosofía; la filosofía de lo realmente verdadero y cierto” (Lógica, EA IX, 5). En este sentido introduce el editor una comparación con la matemática:

“Así como el matemático en tanto matemático también puede el lógico en tanto lógico proseguir su marcha tranquila y seguramente dentro del ámbito de su ciencia explicando y demostrando, sin necesidad de preocuparse por la cuestión trascendental, propia del filósofo trascendental, que se halla más allá de su esfera: cómo son posibles como ciencias la matemática o la lógica puras.” (Lógica, EA IX, 8)

Vemos cómo el interés teórico de Kant se orienta específicamente a la realización de la lógica trascendental, de modo tal que la lógica formal no es tomada por sí misma como tal, sino como guía para la realización de aquélla.

Esta ubicación de la lógica formal respecto de la lógica trascendental permite inferir, entonces, el lugar de la gramática, en tanto disciplina formal, desde el punto de vista de la investigación trascendental. La investigación trascendental toma como punto de partida la lógica formal pero no atiende a ella como tal. Pero, entonces, con igual razón se debe dejar fuera de consideración la gramática formal como tal en tanto disciplina paralela a la lógica formal. Como, además, la consideración gramatical no entra en el dominio de la lógica, la gramática formal tiene para la investigación trascendental una importancia menor que la lógica formal. Dicho de otro modo, si la lógica formal queda como condición para el desarrollo de la idea crítica, pero no como objeto de análisis y consideración explícita como tal, con más razón las consideraciones respecto de la gramática, la cual es considerada en paralelo a la lógica formal, quedan fuera, por razones metódicas, de la reflexión trascendental.

Dentro de este límite, Kant indica el posible paralelismo entre la investigación de las categorías y la investigación gramatical. Así como la investigación de las categorías permite establecer una posible aplicación al ámbito del léxico, así también es posible identificar posibles aplicaciones de la teoría de las categorías en el dominio de la gramática a través del parentesco entre la investigación de las categorías y la investigación gramatical. La investigación gramatical sirve para ilustrar la investigación de las categorías. Así como la lógica es una resolución de la forma del pensamiento, “una gramática es la resolución de la forma de un lenguaje en sus reglas elementales”[11]. El paralelismo entre lógica y la gramática es precisada en tanto se ilustra la tarea de establecer el sistema de las categorías, mediante una comparación de esa tarea con la de establecer, por abstracción, las reglas que ordenan el uso de una lengua. Pero mientras en los pasajes vistos anteriormente se señalaban dos posibles niveles de consideración, el material y el formal, aquí el punto de vista crítico abre la posibilidad de un tercer nivel de análisis.

“Extraer del conocimiento común los conceptos en cuyo fundamento no yace ninguna experiencia particular, pero que a pesar de ello se presentan en todo conocimiento empírico, del cual constituyen, por decirlo así, la mera forma [Form] de la conexión [Verknüpfung], no requería mayor reflexión ni más inteligencia que las que requeriría el extraer de un lenguaje [Sprache] reglas del uso real de las palabras [Wörter] en general y reunir así elementos para una gramática [Grammatik] (y en verdad ambas investigaciones están muy estrechamente emparentadas), pero sin poder indicar la razón por la cual cada lenguaje [Sprache] tiene precisamente esa constitución formal y no otra, y pudiendo menos aún dar razón de que en general pueda encontrarse precisamente ese número de tales determinaciones formales del lenguaje, y no más ni menos.”[12].

Si bien la idea central se refiere fundamentalmente a la tarea de la lógica y a la investigación trascendental, resulta sin embargo posible identificar en esta comparación una indicación acerca de la concepción de la tarea gramatical. Lo investigado aquí es el sistema de las categorías y el principio que constituye su arquitectura. Análogamente la construcción de una gramática consistiría, en primer lugar, en determinar en una lengua dada las reglas del “uso real de las palabras”. En la medida en que se trata sólo de describir un uso efectivo y de recopilar una variedad del mismo, puede ser identificada como una tarea o análisis empírico.

La comparación indica otras dos tareas que definirían a su vez dos diferentes posibilidades de análisis. Luego de la primera recién indicada, la segunda tarea busca dar razón de la condición formal determinada de una lengua particular, y a partir de ello la gramática tendría por objeto no las palabras que constituyen la materia de una lengua sino su estructura formal; este carácter formal es precisamente compartido por la gramática con la lógica formal. Tal como hemos visto el examen formal resulta en la posibilidad de una gramática universal; tal como vimos en las lecciones. H. Scholz confirma la idea de que en Kant se encuentra una gramática universal, pero de forma vaga con dos características: es normativa respecto del uso del lenguaje y, en tanto universal, se extiende a todas las reglas del mismo[13].

En tercer lugar se procura indicar el fundamento del número exacto de categorías y, análogamente, el número exacto de determinaciones formales de la lengua del caso. Según ello aquí ya no alcanza con precisar la estructura formal del lenguaje sino que además resulta necesario, tal como con las categorías, dar razón del número preciso de determinaciones formales. Hasta aquí la presentación de este paralelismo o analogía. Ésta es la indicación explicita de Kant en las obras publicadas. A partir de aquí se abren tanto otras escasas sugerencias indicadas en algunas lecciones, como las interpretaciones en cuanto a la posibilidad de desarrollar la perspectiva trascendental, precisamente, como gramática trascendental. En ello se ha visto uno de los legados de la filosofía de Kant, considerada en general. La consideración trascendental mostraría el fundamento del lenguaje humano tal como éste se hallaría en nuestro entendimiento. En este sentido el término “gramática trascendental” reflejaría la perspectiva kantiana respecto de los fundamentos conceptuales del lenguaje considerado en general. Por lo mismo habría un único sistema de categorías que valdría como la base de la “gramática trascendental”[14]. Esta posibilidad es expresamente indicada en una lección:

“La filosofía trascendental es la filosofía de los principios, de los elementos del conocimiento humano a priori. Ello es a la vez el fundamento de cómo es posible una geometría a priori. Es necesario saber cómo una ciencia puede ser producida a partir de nosotros mismos y cómo el entendimiento humano ha podido producir algo así. […] Por ello si queremos saber cómo es posible un conocimiento a priori del ser humano debemos distinguir e investigar todos los conocimientos a priori; luego podemos determinar los límites del entendimiento humano, y todas las quimeras que en el caso contrario son posibles en la metafísica, serán traídas bajo reglas y principios determinados. Pues bien, dividimos los principios del conocimiento humano a priori en:

1) los principios de la sensibilidad a priori, esto es la estética trascendental, la cual comprende el conocimiento y los conceptos a priori del espacio y del tiempo; y

2) los principios del conocimiento humano intelectual, esto es la lógica trascendental. Estos principios del conocimiento humano a priori son las categorías del entendimiento; tal como se mostró anteriormente éstas contienen completamente todo lo que el entendimiento a priori comprende, a partir de las cuales luego pueden derivarse aún otros conceptos.Si analizáramos de este modo los conceptos trascendentales, esto constituiría una gramática trascendental [trasnzendentale Grammatik], que contendría el fundamento [Grund] del lenguaje humano; p. ej. cómo se hallan en nuestro entendimiento el praesens, el perfectum, el plusquamperfectum, qué son los adverbia etc. Si se reflexionara sobre esto se tendría una gramática trascendental. La lógica contendría el uso formal del entendimiento. Luego podría seguir la filosofía trascendental, la ciencia de los conceptos universales a priori.”[15]

La idea de una gramática trascendental, como el texto de Prolegómenos, han sido objeto de interpretaciones que coinciden básicamente en señalar el carácter programático de la sugerencia kantiana así como la dificultad de una determinación precisa de los límites y del cometido de la empresa. W. Bröcker [16] sugiere entender el texto de Prolegómenos de manera literal, de modo tal que la tabla de los juicios debería ser estrictamente interpretada como la “estructura a priori de todo lenguaje posible en cuanto tal”. J. Simon confirma la validez de la analogía entre ambos tipos de investigación. De manera análoga a las reglas del lenguaje, las categorías o reglas del entendimiento se encuentran en el entendimiento de una manera prelingüística. En el entendimiento debería suponerse entonces un sistema de reglas universales, el entendimiento no sería precisamente sino la facultad de reglas universales que subyacen al conocimiento común y constituyen el objeto propio de la investigación trascendental. La gramática trascendental debería entonces entenderse como un conjunto de reglas “pre o supra” lingüísticas que determinarían el uso de las palabras en cualquier lenguaje. F. Kaulbach por su parte visualiza la indicación de Kant como un programa donde la gramática trascendental serviría para interpretar las distinciones gramaticales de acuerdo con el hilo conductor de las estructuras de la actividad del “yo pienso”. G. Schönrich distingue la gramática trascendental de la gramática universal en tanto esta última tendría su origen en la “generalización de reglas fácticas del lenguaje”. Para él la gramática trascendental funda la gramática universal en la medida en que la primera, tal como lo señala Kant, estudia también el “fundamento del lenguaje humano”. Entiende, además, que en el marco de esta idea kantiana puede ubicarse su propio programa de una “sintaxis trascendental” cuyas reglas serían precisamente las funciones del juicio. Si bien estas interpretaciones ponen de manifiesto un núcleo común, debe observarse también que difieren respecto de la ubicación y significado que se pueda adjudicar a la posibilidad de la gramática trascendental. Desde el punto de vista de este trabajo importa subrayar que la gramática trascendental implica un análisis de los conceptos puros en el cual se muestra que en ellos se encuentra contenida una serie de notas o rasgos distintivos a partir de los cuales sería posible obtener los conceptos elementales (formales) del lenguaje humano como tal. La gramática trascendental muestra la derivación de las “formas puras” del lenguaje a partir del entendimiento puro, o también, muestra el origen de las formas universales del lenguaje en el entendimiento puro. Si se prosigue la analogía establecida en el señalado texto de Prolegómenos, la tarea de la gramática trascendental consiste en mostrar cómo las categorías gramaticales básicas, formales y universales, se originan en ciertas acciones elementales del entendimiento (p. ej. CRP B 151). La importancia teórica del texto puede ser vista, además con W. Lütterfelds en tanto constituiría el núcleo de la proyección de la perspectiva trascendental en la gramática (y el lenguaje)[17].

Si se consideran en conjunto todas las referencias a la gramática vistas hasta aquí, empleando la terminología actual de “niveles” de análisis gramatical parece posible distinguir tres niveles gramaticales de consideración del lenguaje: uno material o empírico, uno formal o universal y otro “trascendental” [18]. De acuerdo a los textos vistos puede, entonces, sostenerse una triple determinación de la noción o nivel de gramática. En el empírico se consideran las reglas del “uso real de las palabras” esto es, una serie de elementos reunidos según una generalización empírica. En el segundo se procede al análisis del aspecto formal de un lenguaje y considerando el texto de Prolegómenos, en él se podría indicar también la razón que lo constituye de esa manera precisa y determinada. Mientras la materialidad, las palabras corre en forma conjunta con la multiplicidad empírica de las lenguas, la forma que establece conexiones en la misma constituye una estructura universal. En tercer término, en el nivel trascendental, el objeto de análisis son los conceptos trascendentales, aquellos que brindan el “fundamento del lenguaje humano”; éste permitiría establecer el número exacto de determinaciones formales del lenguaje humano en cuanto tal. De este modo: la consideración empírica da lugar a una ciencia empírica, la consideración formal y universal da lugar a una ciencia formal (en paralelo con la lógica formal), la consideración trascendental sugiere la posibilidad de la gramática trascendental. Si se prosigue la sugerencia señalada en el texto de Prolegómenos, de modo análogo a esta prosecución de la investigación de las categorías en el dominio del léxico, la gramática trascendental consistiría pues, en paralelo con la investigación de las categorías, en una aplicación de esta investigación al dominio de las formas del lenguaje: consistiría en la derivación de las formas del lenguaje a partir del entendimiento puro, o también, en mostrar el origen de las formas universales del lenguaje en el entendimiento puro. Su tarea sería mostrar cómo a partir de la enumeración completa y sistemática de las “acciones simples” de la “razón misma y de su pensar puro” que constituyen la lógica común (CRP A XIV) las categorías gramaticales básicas, formales y universales, podrían ser derivadas como conocimiento sintético a priori (Cf. CRP B 151). A la vez la gramática trascendental debe derivar de tales acciones elementales del entendimiento las formas universales del lenguaje que son objeto de la gramática universal. La gramática trascendental, en la medida que brinda el fundamento mismo del lenguaje humano, permitiría establecer una serie de conceptos universales que valdrían para toda lengua fáctica. En este sentido el enfoque trascendental de la gramática es un capítulo de la teoría de la subjetividad en perspectiva trascendental y, en tanto tal, implica su fundación en la relación entendimiento y sensibilidad. La gramática trascendental, de manera semejante a la tópica, puede entonces ser ubicada como una posible consecuencia de la analítica trascendental, tal como es expuesta en la Crítica de la razón pura. De este modo, la Analítica trascendental derivaría del entendimiento el fundamento contenido en él para gramática y léxico, capítulos centrales de la teoría del lenguaje en la actualidad.

Categorías y arte característica combinatoria

Que la investigación trascendental de la cual resulta el sistema de las categorías podría ser continuada en relación con el lenguaje queda confirmado con la indicación kantiana de una posible aplicación de la tabla de las categorías al arte característica combinatoria. En su correspondencia con Iohann Schulz al comentarle que cada una de categorías ubicadas en tercer lugar es un concepto derivado (abgeleiteter) de los dos conceptos previamente establecidos, le dice Kant:

“Ésta y las otras propiedades, en parte ya mencionadas, de la tabla de los conceptos del entendimiento me parecen contener aún material para una, tal vez importante, invención: la de poner en práctica un ars characteristica combinatoria. […] Tal vez su penetración intelectual, apoyada por la matemática, llegue a lograr en esto una perspectiva más clara, de lo que yo, como escondido por la niebla, solo percibo confusamente.”[19].

Vemos pues que, una vez lograda la determinación del sistema de las categorías por vía del método propio, de éste es posible concluir aplicaciones. De manera semejante reiterará años más tarde, ahora a Iacob Sigismund Beck:

[…] no abandono completamente la esperanza de que, aun cuando este estudio [de los escritos críticos] no arroje nueva luz a la matemática, bien pueda ésta, inversamente, a través de la reflexión de sus métodos y principios heurísticos, junto a sus correspondientes necesidades y aspiraciones, llegar a nuevas ampliaciones para la crítica y determinación de la extensión de la razón pura e, incluso, pueda proporcionar nuevos medios de exposición [Darstellungsmittel] para sus conceptos abstractos, algo semejante al ars universalis characteristica combinatoria de Leibniz. Pues la tabla de las categorías […] está, con respecto a todo posible uso de la razón por conceptos, determinada en la forma en que la matemática puede exigirlo, como para intentar con ellos, cuando no ampliación, sí al menos traer a dicho uso tanta claridad cuanta ella [matemática] pueda.” [20]

La tabla de categorías incluye pues una respuesta abreviada al planteo del cual el arte característica combinatoria se ofrece como vía de resolución. Es decir, el sistema de las categorías, sin ser él mismo lenguaje, contiene la posibilidad de un ordenamiento universal del lenguaje y ello puede ser visto como el contexto que brinda la fundamentación teórica respecto de porqué el lenguaje de la filosofía debe expresar adecuadamente el concepto. La posición de Kant respecto de la característica considerada en conjunto va del distanciamiento, señalado al comienzo en el texto de 1755, a la admisión de su posibilidad, como acabamos de ver en la carta a Schultz[21].


  1. Con respecto a al método de exposición de la primera Crítica como forma de argumentación sigo: Mario Caimi, “Estudio preliminar”, en Immanuel Kant, Crítica de la razón pura, (Trad. M. Caimi), México, D.F., Fondo de Cultura Económica, 2009, pp. XXI- LXVIII.
  2. Rudolf Malter, “L’ analyse comme procédé de la Metaphysique”, Archives de Philosophie, 42, 1979, p. 591.
  3. Ibíd., p. 590.
  4. Hermann. J. de Vleeschauwer, La déduction trascendentale dans loeuvre de Kant, París – La Haya, 1934-1937; Nueva York – Londres, reimpresión: Garland, 1976, p. 99.
  5. Rudolf Malter señala la reflexión 2967 (EA, XVI, p. 688) que testimonia que “Kant fue conducido a concebir el análisis de las categorías por reflexiones que tuvieron su origen en la cuestión del análisis de notas.”, Ibíd., p.591. Tal como hemos visto en la Investigación el problema con los que se enfrenta la filosofía consiste en llegar a elementos últimos, conceptos inanalizables y proposiciones indemostrables.
  6. Lo que sigue es sólo una presentación de la cuestión para mostrar cómo las cuestiones de método del período precrítico son retomadas en la Crítica de la razón pura. La concepción de la matemática es diferente pero la constelación semántica empleada, la necesidad de distinguir método filosófico de método matemático y el que en ello se halla implicado un diferente tipo y uso de signos se mantienen como núcleo del argumento.
  7. Rudolf Malter, “L’ analyse comme procédé de la Metaphysique”, Archives de Philosophie, 42, 1979, p. 589. Cf. al respecto: Ibíd., pp. 575-76 y 590-91. Sostiene Malter que, si bien la Crítica de la razón pura se halla en 1763 muy lejos, “en una retrospección se puede reconstruir una función de preparación propia en la Investigación”, Ibíd., p. 591.
  8. La posición respecto del método sostenida en la Investigación constituiría una etapa en la formación del criticismo; de forma tal que el criticismo sería una transformación ulterior del dualismo del método adoptado en este escrito, Cf. Ibíd., p. 588.
  9. Ibíd., p. 590.
  10. Esta reiteración de temas con relación a las consideraciones metodológicas se observa también en la Lógica. Así: la diferenciación entre filosofía y matemática (EA, IX, 22-23), la distinción entre una consideración in abstracto y otra in concreto(EA, IX, 30-31). Igualmente se retoman los temas de la definición (EA, IX, 217-220) y la diferencia entre definición nominal y real (EA, IX, 221-222).
  11. Immanuel Kant, Los progresos de la metafísica, (Trad. M. Caimi), Buenos Aires, Eudeba, 1989, p. 16; EA, XX 260.
  12. Immanuel Kant, Prolegómenos a toda metafísica futura que pueda presentarse como ciencia, (Trad. M. Caimi), Buenos Aires, 1984, pp. 93-94; EA, IV, 322-23.
  13. Heinrich Scholz, “Logik, Grammatik, Metaphysik”, en H. Scholz Mathesis Universalis, Basilea-Stuttgart, B. Schawe, 1961, p. 428.
  14. Lewis White Beck, “Was haben wir von Kant gelernt”, Kant-Studien, 72, 1981, p. 5.
  15. Immanuel Kant, Metaphysik (Pölitz) EA XXVIII, 1, 576-77 (1821 Nachdruck Darmstadt, 1964, p. 78). Hay otra mención de la gramática trascendental en comparación con una gramática metafísica: M. Heinze Vorlesungen Kants über Metaphysik, Berlín, 1894, 565-66.
  16. Rspectivamente: Josef Simon, Sprachphilosophische Aspekte der Kategorienlehre, Francfort del Meno, Heiderhoff, 1971, p. 8; Walter Bröcker, Kant Über Metaphysik und Erfahrung, Frankfurt, 1970, V. Klostermann p. 45; Friederich Kaulbach, Das Prinzip Handlung in der Philosophie Kants, Berlín – Nueva York, W. de Gruyter, 1978, p. 12; Gerhard Schönrich, Kategorien und transzendentale Argumentation. Kant und die Idee einer transzendentalen Semiotik, Francfort del Meno, Suhrkamp, 1981, pp. 79-82; Wilhelm Lütterfelds, “Kant in der gegenwärtigen Sprachphilosophie”, en D. Heidemann – Kristina Engelhard (Eds.), Warum Kant heute?, Berlín – Nueva York, W. de Gruyter, 2003, pp. 153-57.
  17. Wilhelm Lütterfelds, loc. cit., 153-57.
  18. Kant sugiere explícitamente una distinción semejante pero ubicando como tercer término no la explicación trascendental sino la ontológica: “En ella [ontología] no ha habido mucho progreso desde los tiempos de Aristóteles. Pues así como una gramática [Grammatik] es la resolución de la forma de un lenguaje [Sprache] en sus reglas elementales, o como la lógica es una tal resolución de la forma del pensamiento, la ontología es la resolución del conocimiento en los conceptos que yacen a priori en el entendimiento y que tienen su uso en la experiencia.”Immanuel Kant, Los progresos de la metafísica, (Trad. M. Caimi), Buenos Aires, Eudeba, 1989, p. 16; EA, XX, 260; los términos en alemán son mi agregado.
  19. Carta a Iohann Schultz del 26-8-1783; Immanuel Kant, EA, X, 351.
  20. Carta a Iacob Sigismund Beck 27. Sept. 1791; Immanuel Kant, EA, XI, 290.
  21. Esta posición es la sostenida por G. Martin en: Gottfried Martín, Arithmetik und Kombinatorik bei Kant, Berlín- Nueva York, (2° ed.) W. de Gruyter, 1972. (1972), pp. 74-103.


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