Florencia T. Daura
En el presente capítulo nos referiremos a las habilidades que pueden desarrollarse en cada etapa de la vida universitaria, a las que comprendemos como aspectos de una competencia.
Particularmente haremos foco en una particular: el aprendizaje autónomo o autorregulado, también identificado con la noción de aprender a aprender. A partir de esta competencia, diferenciamos y proponemos algunas habilidades que pueden promoverse desde el espacio de Asesoramiento Académico Personalizado (AAP) durante el inicio, el desarrollo y la finalización de los estudios.
Habilidades a desarrollar en cada etapa de la carrera
Al profundizar los contenidos a tratar con los alumnos en el espacio de la tutoría, vimos cómo tienen que planificarse en el contexto del PAT (Plan de Acción Tutorial o de Asesoramiento Académico), considerando tanto otros elementos de este Plan, como así también el perfil del estudiante a formar, el momento de la carrera en el que se encuentra y cuatro áreas fundamentales: la personal, la familiar, la académica y la social, en vistas a promover su desarrollo integral.
Por otra parte, sabemos que el momento de la carrera en el que se encuentra el estudiante presenta distintos retos que afectan a la autonomía, la libertad responsable y otros aspectos de su persona que, necesariamente, marcarán cuáles son las habilidades y competencias prioritarias a desarrollar en cada etapa. ¿Cómo enfrentar estos desafíos? ¿Qué puede hacer el asesor para orientar al alumno y sugerirle estrategias para afrontarlos?
Para ello, tenemos que considerar cuál es la finalidad propia del nivel universitario. Para varios autores (Rue, 2009; Zimmerman, 2002; Pintrich, 2000) consiste en el desarrollo del aprendizaje autónomo, también conocido como aprendizaje autorregulado o como la habilidad de aprender a aprender. Pero ¿En qué consiste esta capacidad?
Es aquella que permite seleccionar metas y regular los factores cognitivos, afectivo-motivacionales, socio-contextuales y personales para poder alcanzarlas (Pintrich, 2000); de allí es que se la identifica con la obtención de altos niveles de rendimiento académico, deportivo y profesional, y es necesaria para desplegar un aprendizaje permanente o continuo a durante la vida.
Esta capacidad, que también se la identifica con el aprendizaje autónomo o autorregulado, es la finalidad básica del nivel universitario. De hecho, Rue (2009) se arriesga a afirmar que, si la universidad no puede estimularla en sus alumnos, su existencia deja de tener sentido.
En los estudiantes se refleja en aquellos que son activos, participativos, dedicados, capaces de priorizar las metas que se han propuesto. Del mismo modo, los alumnos autorregulados se caracterizan por ser estratégicos para utilizar sus habilidades cognitivas y motivacionales; poseen una gran autoconfianza en sus capacidades; tienen humildad para escuchar a quienes perciben como expertos en un área determinada de saber (Daura Toyos, 2014; Schunk & Zimmerman, 1998); ayudan a sus compañeros de clase y pueden trabajar en equipo.
Al leer estas habilidades lo primero que podemos pensar es “… pero así son muy pocos alumnos” o “solamente son así los chicos que son muy capaces”. Puede ser…, lo bueno es que es una capacidad que está conformada por varias habilidades[1] y que puede ser desarrollada por cualquier alumno; a algunos les costará menos que a otros, por lo que una vez más se remarca cuán importante es la presencia del asesor como un impulsor de mayores niveles de autonomía en los estudiantes.
Esclarecida esta cuestión, volvemos a recordar cuáles son los momentos de la vida universitaria en los que varían las necesidades, los objetivos, los contenidos y los recursos del PAT: el inicio, el desarrollo y la finalización de los estudios. Ello hace que también sean distintas tanto las habilidades a promover en el estudiante como las acciones y los recursos que el asesor pueda realizar y aplicar en cada etapa.
El inicio y el desarrollo de la vida universitaria
Iniciar los estudios universitarios conlleva numerosos cambios en las prácticas académicas, más aún en lo referente a las estrategias de estudio utilizadas, al tipo de vínculo que se entabla entre el profesor y el alumno, a las actitudes que se asumen en el aula y a cómo se participa. En el ámbito social también se entablan nuevos vínculos, se extiende el entorno con los compañeros de clase, se forjan amistades que perduraran con el tiempo. Asimismo, el sistema familiar modifica su dinámica, siendo imprescindible su apoyo para que el alumno alcance un buen rendimiento académico[2].
Al respecto, López Justicia et al. (2008, en Daura y Montserrat, 2012, p. 3) describen las modificaciones que se producen en la vida del estudiante que ingresa al nivel superior y que aquí se las organiza en cinco grupos con algunas modificaciones teniendo en cuenta las particularidades de la realidad argentina (Cfr. Tabla 1):
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Tabla 1 Síntesis de los cambios que se producen en la vida del estudiante que ingresa al nivel superior | |
Grupo |
Manifestaciones |
Actitudes y valores |
Predomina el interés por iniciar una carrera que redunda en beneficios económicos. También prevalece la preocupación por obtener un puesto de trabajo antes o en forma inmediata al finalizar los estudios. En la Unión Europea predomina la elección de carreras vinculadas con el mundo de los negocios, la informática, la ingeniería, en detrimento de las humanidades, artes y ciencias sociales. En la (…) Argentina, en cambio, tanto en universidades estatales como privadas, hay una preferencia por estas últimas, como abogacía, (…) y administración; en relación a las ciencias aplicadas, en forma preponderante se opta por arquitectura, informática e ingeniería (Cfr. La Educación Superior en Iberoamérica- Informe 2011, en Daura y Montserrat, 2012). |
Estructura y funcionamiento familiar |
Los cambios producidos en la organización familiar (presencia de familias funcionales y disfuncionales; estudiantes que ya han conformado su propia familia; madres y padres solteros; violencia; drogadicción; sobreocupación laboral; desempleo) repercuten directamente sobre el proceso de aprendizaje y el rendimiento académico. El ambiente y el soporte familiar, ya sea a nivel material y emocional, es uno de los factores que tienen mayor importancia en la adaptación a la vida universitaria. Al respecto, algunos estudios demuestran que los estudiantes que tienen un buen soporte familiar, son capaces de relacionarse mejor con sus compañeros y con sus profesores y tienen una mayor autoconfianza para alcanzar las metas académicas (Aguilar Rivera, 2007, p. 4, en Daura y Montserrat, 2012). |
Salud física y mental |
Aumento de problemas psicológicos que se presentan en los consultorios y en los equipos de orientación, a los que deben atenderse para reconducir no sólo el proceso de elección vocacional y profesional, sino también el proyecto de vida en su totalidad. |
Preparación académica |
Pobre preparación a nivel académico para ingresar a la universidad, que se refleja a través de una gran falta de autonomía para enfrentar el estudio, de altos niveles de desmotivación y de la utilización de pocas estrategias de aprendizaje. |
Fuentes de financiación |
Pueden ser múltiples, dependiendo de la situación socioeconómica del alumno y de su familia: aporte familiar, de instituciones privadas -a través de sistemas de becas- y estatales. |
Fuente: Daura y Montserrat (2012) de acuerdo con López Justicia et al. (2008) | |
En el espacio de asesoramiento se puede intervenir para reflexionar sobre estas vivencias y sus motivos, valorando su sentido y tendencia, y ofrecer algunas estrategias con las cuales el estudiante sea capaz de afrontarlos con mayor solvencia, esfuerzo y motivación, desarrollando distintas habilidades esperables para cada etapa de la vida universitaria.
Aquí hacemos referencia a las habilidades como aspectos que forman parte de una competencia, a la que entendemos como el conjunto de conocimientos, habilidades y valores que permiten llevar a cabo una tarea de manera eficaz, con el fin de alcanzar determinados objetivos en forma eficiente y de obtener el efecto deseado en un tiempo determinado utilizando los mejores métodos y recursos para su realización; se adquieren y dominan durante la práctica de una actividad y permiten alcanzar mayores niveles de autonomía personal (Argudin, s.f.; Amarante y Daura, 2012).
Si bien no profundizaremos sobre el tema, sí remarcamos que es esperable que en cada carrera se definan aquellas competencias que el estudiante tiene que alcanzar, más aún al finalizar sus estudios. Asimismo, proponemos algunas habilidades que pueden promoverse en el espacio de AAP en los distintos momentos de la vida universitaria.
¿Cuáles son las habilidades a promover durante el inicio de la vida universitaria?
A partir de las vivencias que el estudiante tiene en este momento y de los contenidos que se sugieren trabajar en el espacio de AAP, se recomiendan promover determinadas habilidades que aquí organizamos teniendo en cuenta las cuatro áreas de desarrollo personal. Estas habilidades pueden variar en cada unidad académica de acuerdo con aquellas que sean consideradas prioritarias:
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Tabla 2. Habilidades a desarrollar durante el inicio de la vida universitaria | |||
Personal |
Familiar |
Académica |
Social |
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Fuente: elaboración propia. | |||
¿…Y durante el desarrollo de la carrera universitaria?
Del mismo modo, durante el desarrollo de la carrera universitaria, el asesor tiene que promover en el estudiante aquellas habilidades que lo ayuden a reflexionar sobre su trayectoria en la universidad y a desarrollar un mayor autoconocimiento sobre los procesos de aprendizaje que realiza, evaluando si son los adecuados o no al tipo de estudios elegido (Cfr. tabla 3).
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Tabla 3. Habilidades a desarrollar durante el desarrollo de la vida universitaria | |||
Personal |
Familiar |
Académica |
Social |
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Fuente: elaboración propia. | |||
La finalización de los estudios universitarios
En la última etapa de la carrera universitaria, por un lado, se tienen que afianzar las habilidades que se trataron de promover durante los años anteriores y por el otro, desarrollar las destrezas y recursos que el estudiante tendrá que desplegar para terminar el plan de estudios e insertarse en el medio laboral (Cfr. tabla 4).
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Tabla 4. Habilidades a desarrollar en la etapa de finalización de la carrera universitaria | |||
Personal |
Familiar |
Académica |
Social |
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Fuente: elaboración propia. | |||
Alumnos que atraviesan situaciones críticas
Durante la vida universitaria los estudiantes no están exentos de vivir distintas situaciones problemáticas que se circunscriben al ámbito académico, disciplinario y psicológico, en el que se presentan abusos, trastornos alimentarios, violencia familiar, dificultades económicas, drogadicción entre otros. Frente a ellos, los tutores tienen que actuar asertivamente, sin paralizarse, para orientar a los alumnos para que puedan atravesar la situación crítica y resolverla exitosamente (Torres, en Diez Uriarte, sf.).
Sin embargo, no siempre podemos llegar a conocer fácilmente cuáles son esos problemas y si realmente el estudiante los está viviendo y cómo los está afrontando; ello dependerá del vínculo que hayamos forjado en el espacio de tutoría y del estilo de personalidad del alumno. Para el caso, nos puede ser de utilidad considerar estas recomendaciones:
- Detectar señales: existen ocasiones en las que es posible reconocer cuando un alumno está atravesando un momento difícil, como por ejemplo si baja repentinamente su rendimiento, deja de frecuentarnos, se aísla del grupo clase o comienza a ausentarse en varias asignaturas.
- Aumentar la frecuencia de las entrevistas: en el momento en el que reconocemos que un asesorando está viviendo una situación problemática y se abre para contárnosla, es recomendable efectuar las entrevistas con una frecuencia semanal o quincenal. Una vez reunidos, es fundamental recordar los temas tratados en las anteriores reuniones para que el alumno sienta que su caso es tenido en cuenta como importante.
- Romper el hielo: la mayoría de los alumnos no da a conocer directamente el problema que vive, por lo que es el tutor quien tiene que generar la confianza necesaria para que esto se revierta, por ejemplo, contando experiencias personales, los recursos que utilizó para superar los conflictos o preguntando por otros intereses que puedan llegar a tener.
- Apoyarse en el director de estudios: cuando el asesor se percata de que la problemática que vivencia el alumno lo excede, es fundamental que acuda al director de estudios, habiendo previamente solicitado el consentimiento del asesorando.
- Recomendar al estudiante que busque la ayuda de especialistas: como consecuencia de que existen problemas que exceden el ámbito propio del asesoramiento académico, es recomendable orientar al alumno a que busque la ayuda de otros profesionales, como psicólogos y psicopedagogos.
Referencias bibliográficas
Alemán Juárez, Armando (sf). ¿Cómo ayudo a mi asesorado a conocer su estilo de aprendizaje? Consultado en https://goo.gl/bJzMlE
Amarante, Ana Maria y Daura, Florencia Teresita (2012). Documento de cátedra. Carrera en Organización y Gestión Educativa – Ciclo de Licenciatura, Escuela de Educación, Universidad Austral.
Argudín, Yolanda (s.f.). La educación basada en competencias: algunas nociones que pueden facilitar el cambio. Consultado en https://goo.gl/XJYTJS
Da Cuña Carrera, Iria; Gutiérrez Nieto, Manuel; Barón López, Francisco J. y Labajos Manzanares, Ma. Teresa (2014). “Influencia del nivel educativo de los padres en el rendimiento académico, las estrategias de aprendizaje y los estilos de aprendizaje, desde la perspectiva de género”, en Journal of Learning Styles, no7, vol. 13, 64-84. Consultado en https://goo.gl/je3Bvd
Daura Toyos, Florencia Teresita (2014). “Los docentes universitarios y su concepción sobre el aprendizaje, la autorregulación y la personalización educativa. Un análisis desde la teoría fundamentada”, en Forum Qualitative Sozialforschung / Forum: Qualitative Social Research, no15, vol. 2, Art.8, Consultado en https://goo.gl/qUhV7j
Daura, Florencia Teresita y Montserrat, María Inés (2012). “El Programa IVU. Un medio de introducción a la vida universitaria y de promoción del aprendizaje autorregulado”. Ponencia presentada en las III Jornadas Académicas de Gestión Instituciones Educativas. Universidad Austral, Escuela de Educación, Buenos Aires: Universidad Austral, Escuela de Educación.
Díaz Rivas, Ismary; Machado Díaz, Gretter; Chacón Benítez, Marcos D.; Rodríguez Gallo Trespalacios, Ma. del Carmen; Jiménez Valdivia, Odalys; Jiménez Artime, Aimé L. (2015). “Rendimiento académico de estudiantes en asignaturas del área básica en policlínicos universitarios”, en Revista de Educación Médica del Centro, no7, vol. 1, 89-105. Consultado en https://goo.gl/0oDBdk
Diez Uriarte, Isabel (Sf). ¿Cómo detecto y doy seguimiento a una problemática personal de un asesorado? Consultado en https://goo.gl/pEo9JZ
Difabio de Anglat, Hilda (2011). De la studiositas al aprendizaje autorregulado. Conferencia, Acto inaugural de las sesiones ordinarias de la Academia de Humanidades. Academia de Humanidades, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Cuyo. Consultado en https://goo.gl/aW2rox
García de Fanelli, Ana (2014). “Rendimiento académico y abandono universitario: Modelos, resultados y alcances de la producción académica en la Argentina”, en Revista Argentina de Educación Superior, no6, vol. 8, 9-38.
Iglesias, Lucy y Vera, Velia (2010). “Factores psicológicos, sociales y demográficos asociados al rendimiento académico en estudiantes universitarios”, en Revista de Psicología, no12, 216-236.
López Justicia, María Dolores; Hernández, Carmen Ma.; Fernández Jiménez, Carolina; Polo Sánchez, Tamara y Chacón López, Helena (2008). “Características formativas y socioafectivas del alumnado de nuevo ingreso a la universidad”, en Revista Electrónica de Investigación Psicoeductiva, vol. 14, no 16, 1, 95-116.
Pintrich, Paul R. (2000). The role of goal orientation in self-regulated learning. En M. Boekaerts; P. R. Pintrich & M. Zeidner (Editors). Handbook of Self – Regulation. (pp. 451-502). San Diego: Academic Press.
Rué, Joan (2009). El aprendizaje autónomo en educación superior. Madrid: Narcea.
Schunk, David H. & Zimmerman, Barry J. (Eds.) (1998). Self-regulated learning. From teaching to self-reflective practice. New York: The Guildford Press.
- Puede consultarse la obra de Difabio de Anglat (2011), en la que se establece un paralelismo entre el desarrollo del aprendizaje autónomo y la studiositas, virtud intelectual propuesta por Tomas de Aquino, a la cual la incluye en la virtud cardinal de la templanza.↵
- Al respecto, numerosos estudios muestran la incidencia de diversos factores familiares que inciden directamente sobre los resultados académicos y la continuidad en los estudios en el nivel universitario (Da Cuña Carrera et al, 2014; Díaz Rivas et al, 2015; García de Faneli, 2014; Iglesias y Vera, 2010) ↵
- En el artículo de Alemán Juárez (sf) se describen algunas estrategias que pueden implementarse para ayudar a que el estudiante reconozca cuál es su estilo de aprendizaje predominante.↵






