Este trabajo se centra en las salas de música en vivo como espacios urbanos del centro de la ciudad de Madrid. Estos sirven de interacción directa entre el público y los músicos independientes y emergentes, las salas de concierto de pequeño tamaño, con aforo inferior a 450 personas, que conforman la escena underground de la capital, y el germen de las bandas y músicos del futuro.
Desde una perspectiva sociológica, demográfica, cultural, económica, jurídica y urbanística, se lleva a cabo un análisis de los riesgos a los que se enfrenta el circuito de salas del centro de Madrid como manifestación material dentro de la escena de música en vivo de la capital .
Existe literatura reciente relativa a ciertas salas de la capital, como el Rockola, que permitieron el nacimiento y desarrollo de la movida madrileña, escena musical del periodo de transición de los años 1975 y 1986 (Del Val, 2017; Ordovás y Godes, 2020; Menéndez, 2021; Piñero, 2023). Estas obras echan una mirada al pasado describiendo el origen de las salas, el movimiento y los actores de la escena del pop-rock en Madrid con una visión de nuestro pasado sociocultural en el que las salas eran los lugares de encuentro de la juventud.
El ensayo de Elena Rosillo Underground. El camino de la desviación realiza un análisis de la escena underground de Madrid, profundizando en su evolución desde la época franquista hasta nuestros tiempos con una sección enteramente dedicada a las salas de conciertos como lugares de encuentro y libertad (p. 250) que fueron, y han dejado de ser.
En el ámbito académico se han llevado a cabo numerosos trabajos de investigación sobre las escenas musicales en España y también otros centrados exclusivamente en Madrid, cartografías musicales del blues en Madrid (Pedro, 2017) o alguno referente a problemáticas a las que se enfrentan las salas (Rosillo, 2020), lo que demuestra el creciente interés en la materia.
De forma recurrente, las páginas de cultura de prensa local abren con titulares impactantes relativos a la clausura de alguna mítica sala de nuestra ciudad que sacude a una sociedad inerte. La primera reacción suele ser incomprensión, seguida de la necesidad de búsqueda de explicación, y generalmente subyacen las mismas causas que se repiten: altos costes de alquiler, especulación inmobiliaria, crisis de consumo, gentrificación (Madueño, 2022; Gómez, 2022; Red Hard n Heavy, 2017; Carazo, 2020).
En el trabajo de Carlos Bravo (2019), al margen de llevarse a cabo una relación y clasificación de las salas de concierto de Madrid, se hace una breve alusión a ciertas problemáticas, refiriéndose específicamente a la normativa ZPAE, la limitación en cuanto a la concesión de licencias para operar estos negocios, y la venta ambulante. Además, un ensayo enteramente dedicado a la desaparición de una de las salas de la capital, la Sala Caracol, ha sido redactado y financiado por los que fueron sus propietarios hasta el año 2023 (Serrano y Alonso, 2023).
El trabajo de Elena Rosillo elaborado en 2020 para la Fundación Alternativas, La cultura de salas y su repercusión en la juventud, alude a la decadencia de la cultura de salas de conciertos en España e identifica como causas del deterioro de la escena la sobre-regulación del sector, los horarios, la tipología de licencias, y los estereotipos ligados a las salas, todo ello en un contexto pandémico en el que las salas se vieron perjudicadas frente a otros sectores de la cultura (Rosillo, 2020).
El anuario SGAE (Sociedad General de Autores y Editores) de las artes escénicas, musicales y audiovisuales 2023 recalca “un aumento asombroso de los conciertos en España y, con ello, de los espectadores y la recaudación”. A diferencia de las múltiples referencias a giras internacionales, festivales y macro-conciertos, en dicho anuario quedan diluidas las cifras relativas a las salas de Madrid, no siendo posible encontrar referencia alguna a estos espacios, lo cual genera cierta inquietud.
Los festivales y conciertos de artistas de renombre de la industria musical suscitan un fuerte interés entre la población, de ahí que aparezcan de forma regular artículos periodísticos al respecto, alguno incluso describiendo Madrid como la super capital de los conciertos: “Están ocurriendo cosas que nunca habíamos visto” (Gil, 2023). El ensayo de Nando Cruz Macrofestivales. El agujero negro de la música (2023) se centra en el auge de los festivales, sus implicaciones y los retos que suponen para el circuito emergente de música en España, y en él dedica varias secciones a describir el impacto de estos macro-eventos en el tejido urbano y cultural de nuestras ciudades y en su estrangulamiento creativo (p.121, p.278).
Con respecto a estudios sociológicos y urbanos, en la tesis de Josep Pedro, Apropiación, diálogo e hibridación: escenas de blues en Austin y Madrid (2018), el autor dedica un apartado – 4.5. Contextos urbanos y música popular (p.193) – a la influencia que la ciudad y su configuración tiene en sus ciudadanos, transformando sus relaciones interpersonales y sus estilos de vida.
La tesis doctoral de María del Rosal Carmona, El Proceso de Gentrificación en España. El caso de tres distritos de Madrid (2017), se considera interesante en cuanto a que centra su atención en Malasaña, Chueca y Lavapiés, los tres barrios en los que se ha producido la mayor transformación del tejido de salas de concierto y oferta nocturna.
A nivel internacional son también numerosos los trabajos académicos y ensayísticos que se centran en la gentrificación y el impacto que ésta tiene en la escena de música en vivo, como es el caso del estudio de Fabian Holt “Rock Clubs and Gentrification in New York City: The Case of The Bowery Presents” (2014). Por otro lado, el ensayo Small venues: Precarity, Vibrancy and Live Music de Sam Whiting (2023) gira en torno a la desaparición de históricas salas australianas donde Jimi Hendrix y Los Beatles actuaron y que formaban parte del ADN de la ciudad y del imaginario popular. En dicho trabajo se desarrolla una interesante reflexión en cuanto a la adaptación de las salas a los cambios y a la transformación en las formas de socialización.
Con un interesante enfoque que relaciona la escena musical con el cambio social urbano, Fabian Holt y Carsten Wergin desarrollan el trabajo Musical Performance in the Changing City. Post-industrial Contexts in Europe and the United States (2013) que, como indica Josep Pedro en su reseña, nos advierte de que “la comprensión total de las escenas musicales urbanas solo es posible en relación con procesos sociales, políticos y económicos más generales”.
Por último, la obra de Shain Shapiro This Must Be The Place (2023) ha sido de gran utilidad en la elaboración de este trabajo de investigación, aportando una perspectiva innovadora acerca de la interrelación entre la música, la sociedad, el urbanismo y las ciudades. Se subraya en él la necesidad de definición y creación de ecosistemas urbanos musicales a través de políticas públicas y de un consenso entre todos los actores: músicos, promotores, salas de concierto, mercado inmobiliario, académicos, gobierno y sociedad civil.






