La construcción del problema de investigación
El objeto de esta tesis doctoral son las disputas entre “isleños”, técnicos y funcionarios de agencias estatales y “ambientalistas” sobre el desarrollo del área actualmente denominada Zona Núcleo Forestal (Delta bonaerense del río Paraná)[1].
Aunque original en su formulación, este trabajo representa una continuidad en relación con la investigación que desarrollé en la Maestría en Políticas Ambientales y Territoriales (Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires), donde analicé las disputas entre “isleños”[2] y “ambientalistas”[3] en torno al proceso de institucionalización de dos leyes ambientales. En sus conclusiones, sostuve que a lo largo de mi trabajo se había hecho evidente la existencia de posiciones contrapuestas en relación con el modelo de desarrollo al que debería propender la Zona Núcleo Forestal, y que consideraba necesario hacer una lectura crítica sobre la cuestión del desarrollo en la región. Y esa tarea, a mi juicio, estaba aún pendiente.
La tesis doctoral realizada por Galafassi (2001) sobre la transformación histórica del Bajo Delta del Paraná representaba un primer paso en esta dirección, pero yo encontraba dos particularidades que me invitaban a encarar una pregunta de investigación de esta índole. Por un lado, había una particularidad de tipo analítica, ya que el análisis preliminar de los registros producidos a lo largo de nuestro trabajo de campo desde el año 2012 me llevaba a repensar las categorías propuestas por dicho autor: ¿estaba acaso el Bajo Delta bonaerense convirtiéndose en una extensión de la región pampeana, como parecería deducirse de la ampliamente difundida categoría ‘pampeanización del Delta’[4]? ¿de qué modo nuestro trabajo de campo podía aportar a la reflexión crítica sobre el desarrollo de la región? Y por otro lado, había una particularidad de tipo empírica: luego de los incendios del año 2008 y la constitución de lo ambiental en el Delta del Paraná como una cuestión (issue) en la agenda pública e institucional, la arena de disputas en torno al desarrollo parecía haber adquirido –de forma inevitable– una nueva configuración: nuevos actores, nuevos problemas, nuevos responsables, nuevos afectados, nuevas soluciones, nuevas estrategias, nuevos argumentos. Así, entendía que esta tesis resultaría complementaria de la realizada por Galafassi, la cual abarcó el período previo a la consolidación de la cuestión ambiental en la zona. Bajo esas dos particularidades, decidí continuar mi trabajo en “la isla”[5] (iniciado en el año 2012) y encarar esta investigación doctoral.
El Delta del río Paraná (principal colector de agua superficial y extremo distal de la Cuenca del Plata) está ubicado en la confluencia de los ríos Paraná y Uruguay y abarca una superficie de 1.750.000 hectáreas (Borodowski y Signorelli, 2011). Si bien se han producido numerosas delimitaciones diferentes de la región, la más conocida se basa en criterios geomorfológicos que establecen su extensión desde Diamante (Entre Ríos) hasta su desembocadura en el Río de la Plata y que lo subdividen en tres regiones: el Delta Superior, el Medio y el Inferior (Burkart, 1957). El Delta Superior incluye la porción situada entre la localidad de Diamante (Entre Ríos), las islas entre el cauce principal y el río Coronda (Santa Fe) y una línea imaginaria entre las ciudades de Victoria (Entre Ríos) y Rosario (Santa Fe). El Delta Medio se extiende desde allí hasta el nacimiento del río Paraná de las Palmas, ubicado al sur de otra línea imaginaria que une las localidades de Baradero (Buenos Aires) e Ibicuy (Entre Ríos). El Delta Inferior constituye la porción terminal de la región y desemboca en el estuario del río de la Plata (figura 1)[6].

Figura 1. El Delta del río Paraná: sus tres secciones principales
Fuente: Preliasco (2019)
Cada una de estas tres regiones tiene características particulares tanto respecto de las condiciones biofísicas e hidrológicas como de los modos de vida de sus pobladores. En ese sentido, trabajos realizados por diferentes equipos de investigación en cada una de ellas lo evidencian con claridad. En el Delta Superior, las investigaciones de Mauricio Boivin y equipo durante las décadas del ‘80 y ‘90 fueron pioneras (Balbi, 2007; Boivin et al., 2008), y actualmente un equipo de la Universidad Nacional de Rafaela lleva a cabo estudios antropológicos en la zona (Ferrero y Arach, 2019; Ferrero y Arizpe Ramos, 2015; Ferrero et al., 2021; Millán et al., 2019; Tommasi, 2022). En el Delta Medio, investigadores e investigadoras de la Universidad Nacional de Rosario tienen amplia trayectoria de trabajo en los últimos años (Prol, 2010; Roldán y Arelovich, 2020; Roldán y Urcola, 2022; Romero Acuña, 2020, 2021a, 2021b). En el Delta Inferior, cabe señalar tanto los estudios realizados por nuestro equipo de investigación radicado en la Cátedra de Extensión y Sociología Rurales de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Benencia y Pizarro, 2018; Camarero, 2019; Dayan y Monkes, 2022; Escobar Decoud, 2019; Monkes, 2022; Ortiz, 2021; Pizarro, 2019) como los de otro equipo de la Facultad de Ciencias Sociales de la misma universidad (Astelarra, 2017; Astelarra y Domínguez, 2015). La publicación que sintetiza lo trabajado por todos estos equipos en las I Jornadas sobre el Delta del río Paraná: problemáticas socioculturales de las islas desde las Ciencias Sociales, realizadas en agosto de 2022 en la Facultad de Agronomía (Universidad de Buenos Aires), también da cuenta de estas particularidades (Astelarra et al., 2022).
El área de estudio en esta investigación, la Zona Núcleo Forestal, se ubica en el Delta Inferior del río Paraná. Esta región abarca unas 90.000 hectáreas, corresponde a una porción del Delta bonaerense actualmente especializada en la actividad forestal y silvopastoril (y en menor grado ganadera) y es valorada tanto por su potencial productivo en términos agropecuarios como por sus características ambientales, en tanto humedal. Tal y como lo evidencian los estudios realizados en las últimas décadas desde numerosos campos disciplinares (como la antropología ambiental, la sociología ambiental y la historia ambiental, entre otras), la contradicción entre desarrollo y conservación da lugar a conflictos en torno a la definición de las formas de uso y apropiación del ambiente (Boya Busquet, 2008; Alimonda, 2006; Merlinsky, 2013; 2016; 2020a), y el Delta bonaerense no es una excepción. Dichos conflictos son uno de los objetos de estudio principales de la ecología política (Martín y Larsimont, 2016; Straccia y Pizarro, 2019), de cuyos postulados teórico-metodológicos esta tesis abreva.
Para poder analizar las disputas en torno al desarrollo, es necesario diferenciar entre modo y modelo de desarrollo (Roig, 2008). Siguiendo a este autor, el ‘modo de desarrollo’ es el proceso histórico singular en el cual se expresan los conflictos estructurales y se producen transformaciones de las instituciones, mientras que el ‘modelo de desarrollo’ refiere a una forma idealizada y orientada hacia el futuro de lo que se quiere y desea (es decir, a un proyecto histórico). A partir de reconocer la singularidad de todo modo de desarrollo y la coexistencia de modelos múltiples en tensión, la pregunta-problema que orientó esta investigación fue la siguiente: ¿cómo se han configurado las disputas por el desarrollo de la Zona Núcleo Forestal (Delta Bonaerense del río Paraná) entre “isleños”, técnicos y funcionarios de instituciones estatales y “ambientalistas” en el período 2008–2019?
Este estudio supone un aporte sustantivo a un debate que ha ocupado un lugar central en los últimos años, especialmente a partir del advenimiento de la cuestión ambiental en el Delta del Paraná luego de los incendios del año 2008 – y que opera como hito para la definición de los límites temporales de la investigación. Las tensiones en torno a la (in)sustentabilidad de las prácticas productivas y de vida locales en la Zona Núcleo Forestal han ganado visibilidad en las últimas dos décadas (Pizarro y Straccia, 2018), y en trabajos previos realizamos una primera caracterización de las disputas por la definición de las formas de uso y apropiación del ambiente en este área (Camarero et al., 2018; Castro et al., 2019). Sin embargo, no existe hasta el momento un análisis integral de las disputas por el desarrollo de la Zona Núcleo Forestal a partir de la emergencia de lo ambiental como cuestión en la agenda pública e institucional local.
En términos académicos, este estudio supone un aporte sustantivo al campo de los estudios ambientales: un campo que, por definición, se constituye por fuera de las fronteras disciplinarias tradicionales (Morán, 2010; Peña y Roldán, 2012). Si entendemos a la conflictividad ambiental como un proceso dinámico de disputas entre actores con lógicas, puntos de vista e intereses contrapuestos, comprender las maneras en que diferentes grupos sociales construyen el entorno y con-viven con él es el punto de partida (Ingold, 2012; Milton, 1996). Así, antes de plantear normativamente cómo se supone que deberían ser las cosas (según nuestras propias lógicas materiales y simbólicas), en clave antropológica podemos afirmar que los enfoques socioculturales nos permiten acceder, interpretar y comprender las lógicas y los marcos de sentido de dichos actores (Guber, 2004). De este modo es posible desnaturalizar las formas hegemónicas de vincularse con el ambiente y evidenciar la existencia de formas otras de relación (Brosius, 1997, 1999a; Little, 1999; Santamarina Campos, 2008). En clave sociológica, este tipo de enfoques implican la identificación de los elementos estructurantes, las condiciones de producción y las productividades de estas conflictividades (Merlinsky, 2013; 2020b). Según esta autora, las preguntas sobre cuáles son los actores participantes, de qué formas se relacionan, cuáles son sus intereses, cómo construyen el problema, cuáles son sus lenguajes de valoración y qué estrategias desarrollan son las que estructuran cualquier estudio de esta índole.
A fin de poder dar respuesta a la pregunta-problema guía del presente trabajo, fue necesario indagar sobre los mecanismos de producción del modo de desarrollo singular (politics) y comprender sus dinámicas a lo largo del tiempo. Así, retomando elementos conceptuales de la sociología de los conflictos ambientales, identifiqué y caractericé a los agentes que participaron en este campo de fuerzas sobre la definición del tipo de desarrollo al que debería propender la región, a fin de analizar diacrónicamente la conformación de la arena de conflicto en el período bajo análisis y reconocer sus posiciones en relación con aquello que está en disputa. En línea con los trabajos precedentes realizados por el equipo de investigación de la Cátedra de Extensión y Sociología Rurales de la Facultad de Agronomía, en esta tesis utilicé una tipología que propone la existencia de tres grandes tipos sociales: los “isleños” (en tanto colectivo de identificación de los habitantes de la zona cuyo referente es “la isla”), los “ambientalistas” (una categoría nativa que refiere a un grupo específicos de personas y organizaciones que demandan la protección ambiental de los humedales del delta del Paraná) y los agentes estatales –funcionarios y técnicos de instituciones estatales de diferentes niveles vinculados con el caso de estudio– (Pizarro, 2019). Sin perder de vista la heterogeneidad de los actores sociales considerados, también tuve en cuenta los procesos de formación de coaliciones entre dichos actores.
Asimismo, fue necesario dar cuenta de los procesos de producción e implementación de políticas públicas específicas (policies), dado que no sólo suponen la prescripción de formas particulares de uso y apropiación del ambiente (en desmedro de formas otras) sino que son en sí mismas arenas de disputa, interfaces en las que se expresa el conflicto estructural entre proyectos históricos contrapuestos y se produce un proceso histórico singular. Así, retomando elementos conceptuales de la antropología de las políticas públicas y la sociología del desarrollo, en esta tesis también me pregunté por las formas específicas de intervención que se proponen en nombre del desarrollo (sustentable).
Objetivos, argumento y estructura de la tesis
El objetivo general de la tesis es analizar las disputas entre las coaliciones “isleños” y “ambientalistas” sobre el desarrollo del área actualmente denominada Zona Núcleo Forestal (Delta Bonaerense del río Paraná) en el período 2008–2019. El análisis preliminar de los registros me permitió construir una periodización en el devenir de las disputas entre ambas coaliciones por el desarrollo del área actualmente denominada Zona Núcleo Forestal (Delta Bonaerense del río Paraná), de modo que los objetivos específicos son los siguientes:
- analizar las históricas formas de producción y apropiación del espacio en la región de estudio desde mediados del siglo XIX hasta inicios del siglo XXI, en tanto punto de emergencia de la cuestión ambiental en el Delta del Paraná en la agenda pública;
- analizar la conformación de una arena de conflicto y la constitución de dos coaliciones antagónicas en torno al desarrollo de la región entre 2008 y 2013;
- analizar la expresión del conflicto entre “isleños”, técnicos y funcionarios de agencias estatales y “ambientalistas” en los procesos de producción de las políticas públicas orientadas al desarrollo de la región en el período bajo estudio; y
- analizar los mecanismos de articulación entre “isleños”, técnicos y funcionarios de agencias estatales y “ambientalistas” en torno al desarrollo (sustentable) de la región entre 2014 y 2019.
El argumento central de esta tesis es que la emergencia de la cuestión ambiental como issue en la agenda pública e institucional a partir de los incendios del 2008 en el Delta del Paraná involucró en su etapa inicial la constitución de dos coaliciones antagónicas, de modo que se generó una situación de conflicto en torno al modelo de desarrollo al que debía propender la región donde se ponía de manifiesto la incompatibilidad entre las disímiles formas de construcción del problema y de asignación de responsabilidades, culpabilidades y amenazas entre ambas coaliciones (“isleños” vs “ambientalistas”). En una segunda etapa, el surgimiento de formas de articulación entre pobladores locales con mayores niveles de capitalización, funcionarios y técnicos de las agencias estatales y “ambientalistas” hizo posible la desactivación del conflicto entre dichas coaliciones a través de la producción de formas de intervención inscriptas en el paradigma de la sustentabilidad en clave ecoeficientista (“isleños” y “ambientalistas”). Sin embargo, la práctica etnográfica me obligó a preguntarme no sólo por los sectores visibilizados en la arena pública sino también por aquellos invisibilizados: los pobladores locales con menores niveles de capitalización. Así, sostengo que las demandas particulares de estos sectores no fueron tenidas en cuenta en la producción de estatalidades orientadas al desarrollo sustentable de la Zona Núcleo Forestal, lo que reforzó sus posiciones de subalternidad. Por esa razón es que en esta tesis afirmo que la articulación de la dimensión ambiental y productiva es condición necesaria pero insuficiente para la producción de un modelo de desarrollo sustentable, dado que ningún proyecto histórico puede ser así adjetivado si no supone también la reconfiguración de las propias relaciones sociales de desigualdad constituyentes de los territorios.
Para sostener mi argumento, en el capítulo 2 me referiré a la estrategia teórico-metodológica. En primer lugar, explicitaré los referentes conceptuales que articularon la investigación. Así, sintetizaré los principales postulados de los diferentes paradigmas de desarrollo desde mediados de siglo XX hasta la actualidad, presentaré los elementos teóricos necesarios para analizar los procesos de conflictividad en torno al desarrollo (articulando los postulados de la sociología de los conflictos ambientales, la sociología del desarrollo y la antropología de las políticas públicas) y caracterizaré la(s) tipología(s) del pensamiento ambiental, utilizadas para dar cuenta de las diferencias existentes entre quienes propugnan por el cuidado del ambiente. A su vez, dado que toda conflictividad ambiental es también territorial, presentaré las características del abordaje territorial (construido principalmente desde la geografía crítica y la antropología). Finalmente, en este capítulo también explicitaré los lineamientos metodológicos en los que se basó la investigación, en términos de producción y análisis de datos.
En línea con el primer objetivo específico, en el capítulo 3 analizaré las históricas formas de producción y apropiación del espacio en la región de estudio desde mediados del siglo XIX hasta inicios del siglo XXI, en tanto punto de emergencia de la cuestión ambiental en el Delta del Paraná en la agenda pública. Caracterizaré el proceso histórico de construcción de la “isla” como lugar, en los términos de Escobar (2000), mostraré los esfuerzos de las élites por construir un nuevo imaginario territorial en torno al Delta del río Paraná y daré cuenta de las memorias colectivas locales y sus referencias a las familias “pioneras” que “crearon” “la isla”. También caracterizaré el modelo productivo frutihortícola dominante hasta mediados de siglo XX, señalaré los factores que coadyuvaron a su declinación, explicaré cómo las diferentes etapas de la transición al modelo de forestación con Salicáceas supusieron el desarrollo de nuevas técnicas de control del agua, y mostraré de qué modo el accionar estatal en la segunda mitad del siglo XX contribuyó a la consolidación de ciertos imaginarios territoriales asociados al paradigma de desarrollo modernizador. Finalmente, señalaré que el Delta del Paraná comenzó a ser valorado desde la década del ’90 como un ecosistema que, en tanto ‘humedal’, amerita ser preservado. Evidenciaré las nuevas formas de caracterizar el espacio y de nominarlo por partes de quienes retoman elementos de sentido del discurso científico biológico/ecológico, constituyendo nuevos problemas a partir de nuevos argumentos, y mostraré cuáles fueron los mecanismos de regulación en clave ambiental que comenzaron a producirse en este período.
En el capítulo 4 (vinculado al segundo objetivo específico) me focalizaré en el análisis de la conformación de una arena de conflicto y la constitución de dos coaliciones antagónicas en torno al desarrollo de la región entre 2008 y 2013. Inicialmente mostraré que los incendios ocurridos durante el año 2008 operaron como hito fundante del conflicto y favorecieron la emergencia y consolidación de la cuestión ambiental en el Delta del Paraná en la agenda pública e institucional, así como el surgimiento de nuevas prácticas estatales. Posteriormente, mostraré cómo el discurso ambiental fue paulatinamente incorporado en la lógica de la producción forestal y silvopastoril, especialmente a través de un conjunto de estrategias desarrolladas por las agencias estatales que operan en el territorio, y sostendré que estos procesos favorecieron la configuración singular de un campo de lucha por la definición del modelo de desarrollo de esta región del Delta Bonaerense. En un tercer apartado, caracterizaré la articulación de productores locales y técnicos y funcionarios de instituciones estatales en torno al colectivo de identificación “isleños” y analizaré sus argumentos para caracterizar como adecuadas sus prácticas productivas y de vida en “la isla”. Finalmente, en el cuarto apartado analizaré los argumentos de los “ambientalistas” para sostener que dichas prácticas suponen la destrucción de “el humedal” y señalaré cuáles son las prácticas consideradas ambientalmente sustentables, así como las representaciones sobre el “ser isleño” asociadas a este tipo de perspectivas.
En línea con el tercer objetivo específico, en el capítulo 5 me focalizaré en el análisis de los procesos de producción de políticas públicas en el período 2008–2013 y evidenciaré los modos en que el antagonismo entre “isleños” y “ambientalistas” se expresó en cada interfaz socioestatal. Para ello, me focalizaré específicamente en cuatro políticas (el Plan Integral Estratégico para la Conservación y el Aprovechamiento Sostenible del Delta del río Paraná, la norma provincial complementaria de la Ley Nacional de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos, el Proyecto de Desarrollo Sustentable del Delta Bonaerense y la Ley de Presupuestos Mínimos para la Conservación, Protección y Uso Racional y Sostenible de los Humedales) y las analizaré por medio de diferentes dimensiones: el objetivo general, su autoridad de aplicación, la construcción del ámbito de actuación y la población objetivo, sus referenciales, los instrumentos de política contenidos y el paradigma de desarrollo en que se inscribe. Además, a través de la práctica etnográfica identificaré las interfaces en cada uno de estos procesos y mostraré diacrónicamente cuáles fueron las estrategias desarrolladas por quienes se articulaban dentro de cada bloque para influir en sus procesos de formulación e implementación. Así, mostraré que las políticas públicas producidas en este período se inscribieron de forma explícita en el paradigma de desarrollo sustentable, pero con sustantivas diferencias entre sí en términos de articulación producción–conservación.
Finalmente, siguiendo la estructura propuesta en los objetivos específicos, en el capítulo 6 me focalizaré en la desactivación del conflicto a través del análisis de los mecanismos de articulación entre ciertos “isleños”, técnicos y funcionarios de agencias estatales y “ambientalistas” en torno al desarrollo sustentable de la región entre 2014 y 2019. A partir de los acercamientos en el proceso de producción de la “Ley de Humedales” y el análisis de las tecnologías de gobierno producidas en este período, mostraré que la articulación entre productores con altos niveles de capitalización, técnicos y funcionarios estatales y “ambientalistas” se produjo a través de la apelación a elementos del paradigma ecoeficientista, sin que ello suponga cambios sustantivos en sus respectivos proyectos históricos. Además, analizaré estos espacios de articulación (en tanto interfaces socioestatales), y no sólo daré cuenta de quiénes participaron en dichos espacios sino también quiénes fueron marginalizados de los mismos. Esto implica que sus demandas particulares no sean tenidas en cuenta, por lo que sostendré que las negociaciones y articulaciones entre los “isleños” con mayor nivel de capitalización y los “ambientalistas” en el marco de las disputas por el desarrollo sustentable de la Zona Núcleo Forestal puede interpretarse como una alianza oculta (Forsyth y Walker, 2014) entre bloques, que tiene como consecuencia (no intencionada) el refuerzo de las posiciones de subalternidad de los sectores marginalizados, definidos en clave de clase social, género, generación y nacionalidad/etnia.
Finalmente, en el capítulo 7 presentaré las conclusiones de la tesis y las vincularé con los campos disciplinarios en que se inserta. Además, explicitaré las nuevas líneas de investigación que emergen a partir de este estudio, y propondré los primeros esbozos para la realización de una investigación integradora que sea capaz de articular las singularidades de los territorios del Delta bonaerense, entrerriano y santafesino con sus características compartidas de insularidad e identidades territoriales.
La trastienda de la investigación
Aunque este trabajo doctoral constituye un trabajo individual, adquiere pleno sentido inserto dentro de una dinámica grupal. Ninguna de las producciones del equipo de trabajo liderado por la Dra. Pizarro que se asienta en la Cátedra de Extensión y Sociología Rurales de la FAUBA puede renegar de ello, y esta tesis no es la excepción. Por esa razón, dar cuenta de dicho marco es fundamental para comprender este proceso de investigación. Todo comenzó en…
Todo comenzó en el año 2012, cuando un grupo de catorce estudiantes y dos profesores participamos de un curso sobre agricultura y humedales organizado conjuntamente por la Facultad de Agronomía (UBA) y Florida Gulf Coast University (FGCU, de Estados Unidos). El curso se tituló “Agricultura y humedales en Argentina: influencias ambientales de la agricultura y la actividad forestal en ecosistemas de humedales”, tuvo una duración de un mes y fue dictado por la Dra. Cynthia Pizarro (FAUBA) y el Dr. Brian Bovard (FGCU). Aunque mirando en retrospectiva podemos decir que varios de nosotros estábamos dando nuestros primeros pasos en el arte de investigar, en aquel entonces no lo sabíamos. La perspectiva de participar en un curso de esa índole junto a nuestros amigos de la carrera era lo suficientemente atractiva en sí misma, y hacerlo junto con estudiantes extranjeros era un aditivo que lo hacía aún más llamativo. Pero ninguno de nosotros pensaba más allá del curso en sí mismo: éramos estudiantes, pensando como estudiantes.
Diciembre del año 2012, además de ser un mes intenso para quienes participamos de ese curso, representó también nuestro primer acercamiento a la Zona Núcleo Forestal. Las visitas iniciales a la Estación Experimental Agropecuaria Delta del Paraná del INTA (INTA EEA–DP), las recorridas por las quintas de diferentes isleños y los asados fortuitamente compartidos con miembros de una asociación vecinal local nos permitieron comenzar a conocer algunas de las problemáticas acuciantes en la región y las disputas con los “ambientalistas”. Como todo curso, involucraba un trabajo final, de modo que cada uno eligió un tema sobre el que trabajar en el transcurso de esas semanas. En mi caso, tenía tantas dudas que no pude elegir un tema… y terminé eligiendo un tema emergente en las charlas con los isleños: las formas de denominación y valoración del estrato orgánico presente en las islas de la región, en tanto ecosistema de humedal. Una vez cumplimentado el trabajo y entregada la monografía final, todo habría terminado. Sólo que no había terminado.
La Dra. Cynthia Pizarro, además de docente del curso y profesora de la Cátedra de Extensión y Sociología Rurales, es también una antropóloga profundamente comprometida. Por esa razón, en febrero de 2013 nos invitó a recorrer nuevamente las quintas de los isleños que habíamos visitado dos meses atrás para hacer una pequeña devolución: una foto impresa (que oportunamente nos habíamos tomado junto a cada familia visitada), una síntesis de lo charlado en dichas visitas y un resumen oral del trabajo final de cada uno. También aprovechamos, por supuesto, para visitar a algunas otras personas que no habíamos podido visitar en diciembre por inclemencias climáticas. Y así, sin darnos cuenta, estábamos entrando en un circuito (virtuoso) de sucesivos retornos al campo, a “la isla”.
La postulación a un subsidio UBACyT de la Universidad de Buenos Aires (que fue positivamente evaluado y comenzó a mediados de 2014) representó en cierto modo la confirmación de que se estaba constituyendo formalmente un equipo de trabajo[7]. Había habido algunos cambios de nombres, y en aquel entonces el equipo estaba conformado por casi dos decenas de estudiantes y docentes de diversas disciplinas: Licenciatura en Ciencias Ambientales, Ciencias Antropológicas, Geografía, Ingeniería Agronómica, Ingeniería Forestal y Ecología Humana. Además, nuestros temas de monografía final se habían convertido en temas de tesis: en julio de 2014 defendí mi tesis de grado para acceder al título de Licenciado en Ciencias Ambientales, y en los meses y años subsiguientes ocurriría lo propio con otros de mis compañeros.
En la Universidad de Buenos Aires, la acreditación con financiamiento de un proyecto UBACyT abre la puerta a la obtención de becas de grado y posgrado. Así, comenzamos a presentarnos a diferentes becas de grado (becas estímulo) y posgrado (becas de maestría) para seguir con nuestros trabajos en “la isla”, con franco éxito (en buena medida, y corresponde decirlo, gracias al esfuerzo y los antecedentes de la directora del grupo). En mi caso particular, esto me permitió obtener una beca Estímulo a las Vocaciones Científicas del Consejo Interuniversitario Nacional (EVC–CIN) para completar mi tesis de grado en el período 2013–2014, una beca de maestría de la Universidad de Buenos Aires para cursar la Maestría en Políticas Ambientales y Territoriales en la Facultad de Filosofía y Letras en el período 2014–2017 y una beca doctoral en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) para completar mi doctorado en la Facultad de Ciencias Sociales en el período 2017–2023. Esa retroalimentación positiva también favoreció que nos presentáramos a nuevas convocatorias para continuar con los proyectos de investigación (a través de otros proyectos UBACyT, PICT y PIP) y para llevar adelante proyectos de extensión (a través de una convocatoria de la Secretaría de Políticas Universitarias, o más recientemente a través del programa UBANEX), situación que persiste en la actualidad. Y aunque a lo largo del tiempo fueron surgiendo nuevas preguntas de investigación, el común denominador es el uso de técnicas etnográficas de producción de datos como punto de partida de todos los trabajos.
Aunque estas líneas pueden parecer anecdóticas, considero que no lo son por dos motivos. En primer lugar, por la singularidad de cada instancia de trabajo de campo: excepto por contadas situaciones, nuestro trabajo de campo ha sido siempre colectivo. Esto le confirió a nuestra práctica etnográfica, a la propia situación de entrevista u observación participante, una dinámica única. Y también requirió construir una dinámica de trabajo ad hoc para sistematizar los registros producidos: aunque no dejaron de ser personales, cada noche de regreso en el Camping Cielo (nuestro alojamiento por excelencia en aquellos primeros años), entre mates y cenas, debatíamos colectivamente sobre lo que había ocurrido, lo que se había charlado, lo que habíamos observado, las interpretaciones de cada uno, cómo nos habíamos sentido, etc. Además, al finalizar cada instancia de trabajo de campo organizábamos un esquema para poder transcribir de forma colectiva los registros de audio. Esto hizo posible realizar el trabajo de campo con un nivel de profundidad tal que individualmente no hubiera sido posible.
Y en segundo lugar, asociado con lo anterior, por el hecho de que el trabajo de campo necesario para responder la pregunta de investigación de esta tesis doctoral tuvo su inicio mucho antes que la formulación de la propia pregunta. El trabajo de campo comenzó en el 2012, aunque la pregunta de investigación fue cambiando a lo largo del tiempo según qué proyecto de investigación estuviera llevando adelante en cada momento: mi tesis de grado en el 2012–2014, mi tesis de maestría en 2015–2017 o mi tesis doctoral en estos últimos años. Si bien la incorporación de los registros preexistentes fue posible por el hecho de que los postulados principales de las sucesivas investigaciones han sido teórica y metodológicamente consistentes a lo largo del tiempo, la práctica reflexiva fue aquí –si cabe– aún más necesaria de lo habitual. A su vez, la combinación del trabajo de campo colectivo de larga duración con la construcción de múltiples preguntas de investigación (dentro del equipo sincrónicamente, y a nivel personal diacrónicamente) hizo posible llevar a la práctica una de las máximas de la investigación cualitativa: leer y releer los registros. Las dinámicas de investigación actuales, especialmente en la etapa de producción de una tesis doctoral a través de una beca, no permiten llevar adelante ese ejercicio tal y como se recomienda en los manuales de investigación cualitativa. Sin embargo, en esta ocasión (donde esta tesis es, en cierto modo, el resultado de un trabajo de investigación de diez años de duración) la lectura y relectura de los registros fue inevitable. Más aún, la lectura y relectura ocurrió en contextos diferentes (tanto en términos del conflicto bajo análisis como de la propia vinculación con el campo), de modo que su codificación y recodificación fue inevitable.
Aunque todas estas cuestiones serán retomadas en el apartado metodológico (y también en el cuerpo del análisis propiamente dicho), las páginas que componen esta tesis deben leerse teniendo siempre en mente lo aquí reseñado. Por esa razón, este producto presentará variaciones en el número de la persona a lo largo del escrito: si bien utilizaré la primera persona del singular para hacerme cargo de las afirmaciones que realizo, al hacer referencia al trabajo de campo utilizaré la primera persona del plural. Y es que la articulación realizada es enteramente mi responsabilidad, al igual que todos los errores en que puede incurrir. Pero por detrás del telón, hay muchos más.
- A los fines de agilizar la lectura, en esta tesis utilizo el género masculino sin desconocer la diversidad de adscripciones de género. ↵
- Utilizo comillas dobles para indicar categorías nativas emergentes de nuestro trabajo de campo.↵
- Esta categoría nativa es ampliamente utilizada en la región para referir a los grupos de científicos que desarrollan sus estudios desde perspectivas biológico–ecológicas en el Delta del río Paraná, así como a las organizaciones no gubernamentales (ONG) con y en las cuales se articulan.↵
- Utilizo comillas simples para señalar los referentes conceptuales estructurantes de la investigación.↵
- Aunque en términos geográficos el Delta del río Paraná es un conjunto de islas separadas entre sí por canales, ríos y arroyos, los habitantes de la región refieren al espacio en el que viven como “la isla”. Como lo planteó Camarero (2019), esta categoría nativa –en singular– confiere una unidad territorial al lugar en el que viven: para referirse a las distintas partes que la componen, los lugareños utilizan a los cursos de agua como referencias centrales. Así, siguiendo a dicha autora, empleo el singular “isla” cuando refiero a la categoría nativa –asociada con una forma específica de producción y apropiación del espacio de la población local– y el plural islas para referir de forma genérica a la zona de estudio.↵
- Existen, sin embargo, muchas otras delimitaciones del Delta del río Paraná. Por ejemplo, la delimitación por unidades político-administrativas (Delta entrerriano, Delta santafesino y Delta bonaerense, y los respectivos partidos/municipios), la delimitación estatal por secciones de islas (sólo en el caso específico del Delta bonaerense), las delimitaciones de unidades geomorfológicas (Cavalloto et al., 2005) o las delimitaciones de unidades de paisaje en términos ecológicos (Malvárez, 1999; Kandus et al., 2019), entre muchas otras.↵
- Si bien había un proyecto UBACyT 2011–2014 vigente en la Cátedra (dirigido por Roberto Benencia) en cuyo marco se realizaban investigaciones en el Delta del Paraná, su perfil era diferente dado que se orientaba principalmente a actividades económicas y mercados de trabajo.↵







