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Familias conectadas

Aprendiendo en el mundo digital

Leandro Yaconis[1]

Introducción

Internet ha irrumpido en nuestras vidas con una velocidad e intensidad que pocas veces se ha manifestado en la historia. El cambio social y cultural fue tan radical que, como adultos, no hemos tenido tiempo de preparar a los niños y jóvenes para lo que se aproximaba. Tanto es así que fuimos aprendiendo con ellos casi en simultáneo. ¿Pero es necesario “prepararlos”? Sí, lo es. Durante el crecimiento de cualquier niño, este se debe preparar para interactuar en sociedad. Para convivir, para relacionarse, para ser y dejar ser. Preparamos a nuestros chicos para la escuela y para la calle. Les enseñamos a ser ciudadanos, entre otras cosas. Pero nunca los preparamos para internet.

Como adultos, tenemos que entender que internet es otro medio para interactuar en sociedad. Y así como educamos a los chicos para que sean responsables en el mundo físico, es nuestra tarea proporcionarles herramientas para que también lo sean en el mundo digital.

Parte de este uso responsable de internet es el uso seguro. Y hablamos de seguridad, simplemente, porque existen riesgos al igual que en el mundo físico.

Los riesgos del mundo digital

No existen nuevos riesgos. Los que ya conocemos del mundo físico se han trasladado a un medio más masivo, rápido, versátil, y anónimo como lo es internet. Lo que cambió es el entorno, la forma, el lenguaje. Incluso los tiempos. Por lo tanto, lo que tenemos como familia son nuevos desafíos. El desafío de educar a nuestros chicos también incluye la tarea de protegerlos, de cuidarlos.

El eje más importante a tener en cuenta en internet es la privacidad. La privacidad es el control que ejerce un usuario sobre su información, el permitir o no el acceso a esta a limitadas personas, y a través de limitados medios. En otras palabras: es elegir quién puede ver qué cosa. No todos consideramos lo mismo como privado. Cada persona tiene su propia expectativa de privacidad, incluso los niños. Y es más que esperable que la expectativa de privacidad de un niño o adolescente sea muy distinta a la de un adulto. Será nuestra tarea guiarlos a la hora de definir dicha expectativa, pero sobre todo a tenerla presente durante el accionar. Es muy común que, sin darse cuenta, una persona no respete su propia expectativa de privacidad. Que se dé cuenta de que no quería compartir tanto, o que cierta persona viese tal imagen o video cuando ya es tarde. Y en los adolescentes esto se vuelve aún más frecuente. Debemos enseñarles la importancia de respetarla y también de respetar la de los demás. Conscientemente.

Del concepto de privacidad también se desprenden otras cuestiones que pueden tener impacto en los chicos y jóvenes.

Sharenting

Utilizamos este término para describir la acción de compartir imágenes de nuestros chicos a través de medios digitales. Una encuesta[2] realizada en Córdoba por el Defensor del Pueblo en 2019 reveló que el 97% de los adultos compartió fotos de hijos, sobrinos, nietos, ahijados en sus redes sociales. Y que un 54% de esos casos incluía fotos que los ridiculizan, e incluso casi un 30% incluían desnudos (bañando bebés o cambiándolos). Esto trae consecuencias en el futuro, ya que estamos formando su identidad digital, y todo lo que hacemos en internet deja una huella permanente y va formando quiénes somos. Eso aplica a los chicos también. Tenemos que ser conscientes de que una vez que publicamos algo, perdemos el control de esa pieza de información para siempre.

Ciberbullying

Es la acción de hostigar, molestar, discriminar, burlarse, insultar, y todo lo que conocemos del mundo físico, pero a través de medios digitales. Las consecuencias del ciberbullying son mucho más graves que el bullying tradicional porque llega a más gente, más rápido, y permanece en el tiempo. Por lo tanto, hace más daño. Tenemos que explicarle esto a los chicos, para que no sean víctimas ni victimarios. A esta práctica la pueden detener, ellos tienen el poder de hacerlo reportando y denunciando este tipo de publicaciones y evitando ser cómplices de este comportamiento.

Sexting

Es el intercambio de texto, imágenes, o videos de contenido erótico, sexual, o pornográfico a través de medios digitales. Es una práctica que los adolescentes realizan a edades cada vez más tempranas, y nuestro trabajo como adultos es hacer que sean conscientes de los riesgos que esto trae. Es riesgoso porque ese contenido se puede filtrar y viralizar (con o sin intención), y las consecuencias son gravísimas porque se viola la intimidad y sexualidad de la víctima. Cada persona tiene la libertad de compartir algo íntimo con una persona con la que se tiene una relación de confianza, pero hacerlo a través de medios digitales no es seguro.

Grooming

Se produce cuando un adulto se hace pasar por un menor de edad en internet para ganarse la confianza de otro menor y lograr que este realice acciones de índole sexual. En Argentina el grooming es un delito penal, descrito en la Ley 26.904, sancionada el 13 de noviembre de 2013. La Ley puntualmente dice en su artículo 131:

“Será penado con prisión de seis (6) meses a cuatro (4) años el que, por medio de comunicaciones electrónicas, telecomunicaciones o cualquier otra tecnología de transmisión de datos, contactare a una persona menor de edad, con el propósito de cometer cualquier delito contra la integridad sexual de la misma”.

Esto significa que no es necesario que el groomer y la víctima se conozcan en el mundo físico para conformarse un delito.

Lamentablemente es muy frecuente, a pesar de que los hechos denunciados son solo una pequeña porción de los que ocurren realmente a diario. Las víctimas no son sólo adolescentes, sino niños también. Y no son sólo mujeres, sino también varones. Por lo tanto, no debemos subestimar el grooming y creer que no es algo que pueda ocurrir a nuestros hijos, sobrinos, nietos, alumnos.

Es muy importante denunciar este tipo de delitos para tener visibilidad y para ayudar a futuras posibles víctimas. Pero por sobre todas las cosas, lo que debemos hacer es prevenir. Y la única forma es hablando con los chicos. La mejor herramienta con la que podemos contar es un diálogo fluido con ellos. Lograr que tengan la confianza suficiente como para que nos cuenten ante el más mínimo indicio de que alguien, que no es quien dice ser, los está presionando para compartir su intimidad. El primer paso es que los chicos sepan que el grooming existe y que es muy común. En segundo lugar, que comprendan los riesgos y las consecuencias. Una vez que compartimos o enviamos algo por un medio digital, no hay vuelta atrás. Y por último, acompañarlos. Que sepan que los adultos estamos ahí para ellos, que serán escuchados y acompañados sin ser juzgados. Que no están solos.

Nuestra tarea

¿Qué tenemos que hacer los adultos? Primero, informarnos, quitarnos el miedo y aprender sobre el mundo digital en el cual viven los más pequeños y jóvenes. Hay muchas fuentes confiables de información, como el sitio de la ONG Argentina Cibersegura (www.argentinacibersegura.org) con contenidos incluso para utilizar con los chicos, segmentados por edades y de libre uso para el hogar o para el aula.

Y además, como en todo proceso de aprendizaje, vamos a tener que incomodarnos. Tal vez no tengamos ganas de instalar en nuestro teléfono aplicaciones como Snapchat, TikTok, redes sociales o juegos que usan los chicos. Probablemente no nos divierta jugar al Fortnite, ni lo entendamos. Pero tenemos que hacerlo. No debemos tener miedo de aprender cosas nuevas. Tenemos que interiorizarnos, y tenemos que hablar con los chicos para que nos cuenten qué hacen en internet, qué es lo que disfrutan, con quién comparten y por qué.

Internet es maravilloso. Trabajamos, jugamos, aprendemos, y nos relacionamos. Lo que para nosotros es simplemente “el mundo digital”, para los chicos es “el mundo”. Todo lo que viven transcurre allí. Si acompañamos a los chicos en este recorrido, vamos a poder disfrutarlo. Juntos. No hay que tener miedo, simplemente hay que tener cuidado al igual que en el mundo físico. Los valores que vamos a inculcarles a nuestros chicos son los mismos de siempre y van a depender de cada familia. Nos son valores nuevos o distintos. El desafío es adaptarnos y hacer un esfuerzo adicional para poder disfrutar de internet en forma segura. Todos juntos y en familia.


  1. Mentor Educativo de Argentina Cibersegura.
  2. Fuente: http://defensorcordoba.org.ar/noticia/1714/Sharenting-Que-es-y-cuales-son-sus-riegos


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