Un análisis de dos conferencias
de Juan Ricardo Nervi (1957 y 1958)
Leda García
Introducción
En los últimos años, los estudios de historia intelectual y cultural en distintas provincias han crecido notablemente. En relación con este campo en construcción, Ana Teresa Martínez ha alertado acerca de la importancia de no sumar información aislada de diversos intelectuales, sino a aportar a la caracterización de los espacios, redes y contextos que habilitan determinadas trayectorias, para potenciar la capacidad explicativa de estos abordajes (Martínez, 2016). En ese sentido, nos interesa identificar las características de las redes[1] de estos intelectuales para atender al nudo de relaciones en que se insertan. En su caracterización de intelectuales de provincia[2] e intelectuales de pueblo, Martínez (2013) alude a la importancia de reconstruir estos contextos, pues “las redes de creación pueden cruzarse, constituir circuitos y regiones de intercambio según lógicas diversas –que no siempre se articulan en la forma de centro-periferia– y que hay que descubrir caso por caso” (p. 173).
En este marco de estudios, nos preguntamos: ¿cómo se construye la trayectoria de un intelectual del interior?, ¿qué espacios de debate ocupa?, ¿en qué contextos circulan sus obras e ideas? Para ello, proponemos precisamente un análisis de caso que, al focalizar en una figura en particular, la de Juan Ricardo Nervi (1921-2004), da cuenta de los contextos y de las trayectorias individuales a la vez. En este capítulo, presentamos una síntesis de su itinerario inicial y profundizamos en revisar, a través de los textos de dos conferencias de su autoría, las huellas de sus redes, sus pensamientos y sus lecturas.
Juan Ricardo Nervi desarrolló una amplia labor en los campos en que se desempeñó como poeta, ensayista, narrador, periodista, artista plástico, pedagogo y docente en todos los niveles educativos. Se destacó, además, por haber participado como director de Cultura de la provincia de La Pampa en los años en que se conformaba un discurso acerca de la identidad regional y se distinguió por su participación en redes editoriales, ámbitos pedagógicos y de escritores y de crítica estética, tanto en Buenos Aires como en México.
Mediante una metodología que privilegia la investigación bibliográfica y el análisis crítico de fuentes, apuntamos a comprobar que los textos de las conferencias “Sarmiento periodista” (1957) y “Vocación y ética en el ideario pedagógico de Raúl B. Díaz” (1959) –pronunciadas en escenarios distintos y publicadas en formato de folleto– son ventanas que nos permiten entrever sus redes de sociabilidad, sus contactos y también sus modelos y sus lecturas.
De la formación inicial a director provincial de Cultura de La Pampa
Nacido en Eduardo Castex (La Pampa), el 19 de agosto de 1921, su pueblo natal es el escenario en el que transcurrió su infancia y es el leitmotiv de su poemario Aldea gringa (Nervi, 1983) y de su libro de cuentos para adolescentes Tristán y la calandria (Nervi, 1984). En ambas obras, da cuenta no solo de la idiosincrasia y de la vida cotidiana de la población local, sino también del afecto entrañable y duradero que el autor siente por el terruño natal y por su gente. Cuando Nervi nació, la pequeña y novel localidad de Eduardo Castex formaba parte del Territorio Nacional de la Pampa Central –anexado al Estado Nación a inicios de la década de 1880–[3] y, en su mayoría, el vecindario adulto se componía por migrantes europeos. En el prólogo de Aldea gringa (1983), escribirá: “En este poemario están mis héroes, mis próceres, mis mártires […]. Este libro es de ellos. Para ellos. Porque fui, soy, seré siempre uno más entre ellos” (Nervi, 1983, p. 10).
Por otro lado, en las dedicatorias del poemario, aparecen nombres que conformarán parte de sus redes de sociabilidad y estarán en el entramado de sus relaciones. Unas relaciones que lo harán posicionarse y visibilizarse.
Hacia 1941, como alumno de la Escuela Normal de Santa Rosa, Nervi participa, junto a otros estudiantes normalistas, en la publicación de la revista Impulsos. Revista de Inquietudes, órgano del Centro de Estudiantes de La Pampa.[4] Él mismo habló de “la generación de Impulsos”. Según Lanzillotta y García, “algunos de sus miembros tenían trayectorias paralelas en las redacciones de los numerosos periódicos locales, de distinto cuño ideológico” (Lanzillotta y García, 2017, s/p). Muchas de esas conexiones perdurarán toda su vida y, a lo largo de ella, demostrará su innegable capacidad de construir y sostener redes de sociabilidad, entendiéndose estas
como un mapa de conexiones que atraviesas fronteras, bloques, regiones y pone en contacto sujetos situados en posiciones distintas entre ellos y, al permitir un nuevo régimen de intercambio, da lugar a configuraciones desconocidas. Al operar como articulación, la red permite ver, […], la emergencia de sujetos atravesados por conexiones impensables. (Maíz y Fernández Bravo, 2009, p. 14)
En cuanto a las escrituras juveniles de Nervi, en ellas, se vislumbran sus lecturas. Es un ávido lector. Ha leído los clásicos de la literatura universal y los escritores nacionales le son familiares. Conoce y cita a autores. Escribe aplicando reglas, se notan influencias en sus versos. ¿Quién lo guio en sus lecturas? ¿Dónde leyó tanto siendo tan joven? Seguramente, iniciado por su madre y sus maestros. También se agrega que, revisando manuales de la época, se pueden sumar los textos comprendidos en el canon de lecturas clásicas de los estudiantes normalistas. Además, se actualiza en la circulación activa entre periódicos, espacios culturales y bibliotecas populares que, por esa época, sumaban en el Territorio Nacional de La Pampa más de 55 (Lanzillotta y Oviedo, 2018). La Biblioteca Popular “San Martín” de Eduardo Castex, su pueblo natal, es de las primeras fundadas en el territorio –en junio de 1913– y, desde 1932, cuenta con el reconocimiento de la CONABIP. Probablemente haya disfrutado de su acervo y del de la Biblioteca de la Escuela Normal,[5] hoy enriquecida con el legado de la suya.
Michelle Petit afirma, respecto al goce de la lectura: “El lenguaje nos construye. Tener acceso a obras cuyos autores han intentado describir lo más profundo de la experiencia humana, desempolvando la lengua, no es un lujo: es un derecho cultural, como lo es el derecho al saber” (2001, p. 23). En ese entonces, y siempre, Ricardo Nervi ejercerá ese derecho.
En 1943, se recibe de maestro normal nacional y, en 1944, publica Agreste, su primer libro de poemas. Lo prologa José E. Prado[6] quien, entre otras cosas, señala:
La Pampa ya no es el mito de la conquista material, el vasto caudal de sugestiones que ofrece no podía hacer de aquello la única cosa imperecedera. […] [Nervi] cree necesario darse en versos como nuestra llanura cree necesario darse en espigas. (Prado en Nervi, 1944, p. 13)
Acerca de la producción escrita en años siguientes a su graduación como maestro, nos hemos referido en otro trabajo (García, 2018), pero podemos indicar que, en 1947, con la trilogía Tríptico de sonetos a la Raza, obtiene el segundo premio en el Certamen Literario de la Comisión de Historia y Folklore de Santa Rosa.
Remitiéndonos nuevamente a Nervi como docente, cuatro años después de obtenido su título, es nombrado maestro de grado en la Escuela N° 270 de Colonia Dos de Mayo, en el Territorio Nacional de Misiones. Ingresó como tal, pero estuvo a cargo de la dirección del establecimiento. En ese destino selvático, conocerá una realidad que en nada se asemeja a su vida anterior: las y los alumnos y sus familias se expresan en guaraní, eslovaco y alemán. Muchos hablan portugués. Aprenderá muy bien esta última lengua, tanto que, años más tarde, traducirá al español Hacia una Didáctica General Dinámica (1968), obra del pedagogo brasileño Imideo Nérici. Vuelto a Castex en 1949, un año después, es dejado cesante “por cuestiones políticas ya que él no adhería al partido gobernante” (Vulovic, 2012, p. 18).[7] A partir de allí, se radica con su esposa en San Luis, donde –apoyado por el gobierno radical “Junta Renovadora” de Zavala Ortiz–[8] el matrimonio inició, y concluyó sus estudios universitarios en la sede puntana de la Universidad Nacional de Cuyo. Graduado como profesor en Ciencias de la Educación con especialidad en Pedagogía, en 1955, pasó a desempeñarse como docente en la Escuela Normal Juan Pascual Pringles de San Luis, institución en la que era docente el poeta Antonio Esteban Agüero.[9] Ambos participaron en publicaciones como la Revista San Luis y Boletín del Centro Puntano en Buenos Aires. Ya en ese momento, Agüero era reconocido como poeta a nivel regional y nacional. Había recibido el Premio Regional de Poesía y Literatura por la Comisión Nacional de Cultura en 1947 y 1955 y era colaborador habitual de La Prensa, en cuyas páginas aparecieron publicados sus poemas a partir de 1938, debido a la intermediación de Antonio Requeni,[10] en un periodo de consolidación de centros y revistas culturales en San Luis. Más allá de la admiración que le profesara, nuestro autor compartió espacios de sociabilidad intelectual y no fue difícil encontrar en la poesía de Nervi elementos afines con la poética del puntano.
Cuando Nervi se radicó en San Luis –al iniciarse la década del 50 del siglo pasado–, La Pampa era un Territorio Nacional. Cuando retorna, poco más de un lustro más tarde, es una novísima provincia que busca, entre otras cosas, organizar su estructura burocrático-administrativa.
En ese momento, según Lanzillotta y García (2017), se integra a los sectores dirigentes que han formado parte de los grupos relegados por el gobierno anterior y que se vincularon con otros espacios disidentes antiperonistas, aunque en sus manifestaciones no es la política partidaria el eje de sus discursos, sino el campo de las prácticas culturales. Además, dicta cátedras en la Escuela Normal y en el Colegio Nacional y se involucra con sectores del gobierno provincial, en especial con Juan Humberto Morán[11] (Unión Cívica Radical del Pueblo), con quien tenía estrechos vínculos de amistad.
En 1956, es nombrado director de Cultura de la provincia. Su gestión, aunque breve, fue muy intensa. Sus políticas culturales y las acciones derivadas de ellas apuntaron a construir identidad (García, 2013) y generaron congruentes estrategias de acción y de pensamiento, vehiculizadas a través de publicaciones como los Cuadernos pampeanos de poesía[12] y la revista Caldén,[13] la invitación a conformar colectivos poéticos como La Joven Poesía pampeana[14] y la organización de las Primeras Jornadas Bibliotecarias de La Pampa,[15] entre otras.
Establecida la trayectoria inicial de Juan Ricardo Nervi, en el próximo apartado, analizaremos los textos de sus conferencias “Sarmiento periodista” (1957) y “Vocación y ética en el ideario pedagógico de Raúl B. Díaz” (1959).
Dos conferencias
Sarmiento periodista
El 10 de septiembre de 1957 –un día antes de la fecha en que se honra a Sarmiento y en la que se celebra en su honor el Día del Maestro–, Nervi, en su rol como director de Cultura de la provincia de La Pampa, pronuncia una conferencia que es transmitida por L.R.A. 3 Radio Nacional Santa Rosa. El texto deviene en un folleto no paginado, impreso por la imprenta La Capital y del que pudo hallarse un ejemplar en la Colección de Reservados de la Biblioteca de la Cámara de Diputados de La Pampa (Nervi, 1957a). Por lo tanto, no pudieron averiguarse tres datos que pudieran ser importantes: el horario en que fue pronunciada la conferencia, si lo fue en la sede de la emisora o en el marco de algún acto[16] y a quiénes y de qué forma se les entregó el folleto.
En cuanto a la conferencia sobre Sarmiento, lleva por título “Sarmiento periodista”. Es una pieza oratoria escrita para ser leída en voz alta. Tiene la retórica propia de este tipo de discurso. Su tono es altisonante, hiperbólico y vitalista.
Mirándolo en libras morales, al dorso de la moral adocenada de la mediocracia, podremos, bajo el filo de las hachas, alcanzar la imagen de su libertad. Y hacerla nuestra. Porque su libertad tuvo un trámite de harapos, supo del dolor y la miseria del prójimo, anduvo entre los panfletos de la insidia, crujió, terrible, tremebunda ante el ariete de la barbarie. (Nervi, 1957a)
Para lograr situar a Sarmiento periodista, el director de Cultura hace un recorrido por todas las facetas en las que actuara el sanjuanino, lo llama “recorrer los caminos del HOMBRE”. Hombre está escrito con mayúsculas fijas que enfatizan la propiedad de su uso. Afirma que “así será la única forma para alcanzar su estatura. Con sus errores. Sus defecciones, su fulmínea vehemencia. Su voluptuosidad” (Nervi, 1957a).
En el extenso texto, para trazar lo que dice –que, según aclara, “no es panegírico, ni ornato retórico, ni tampoco entelequia”–, hace un retrato. En densas páginas, alude al “héroe abstracto de Carlyle”,[17] invita a ver los puños llenos de verdades “como lo vio Rodin”. Nombra a De Tocqueville, Groussac, Moreno, Echeverría, Larra, José Ingenieros, Ponce, Luis Franco, entre otros. Cita a Echeverría –cuando afirma: “todo pensamiento que no se realiza es una quimera indigna del hombre”–, recurre a Rojas y, poniendo en clave sanmartiniana a Sarmiento, cruza El santo de la espada con El profeta de la Pampa.
Entre los conceptos referidos a Sarmiento periodista, también profesión del conferencista, expresa:
El periodista. He aquí su esgrima preliminar en función docente, para ‘educar al soberano’. Porque en mayor o menor grado, todo periodista que se ajusta a los módulos austeros de su profesión, es, no quepa la menor duda, un educador del pueblo. Hablo del periodista íntegro. Del que enarbola en un mismo trémolo el mensaje y la militancia. Del que no mistifica, vale decir del que, siguiendo a Shakespeare, se escuda en su propia y previa sinceridad para llegar al corazón de sus lectores. (Nervi, 1957a)
En las páginas siguientes, hará un recorrido de la trayectoria periodística de Sarmiento, enfatizando sus cualidades intelectuales y su compromiso con la libertad de expresión, cruzándola con su trayectoria vital. También, parafraseando a Kant, dirá:
Su pasión fue, como en la definición de Kant, agua que demarcó su profundidad en propio cauce. Por allí se llega a su derrotero. Precursor de la civilidad. Civilizador civil, sin que caiga en redundancia al calificarlo, su epopeya fue, como la de San Martín, la de la Libertad Americana. (Nervi, 1957a)
Y cerrará la conferencia no solo con palabras de quien, en nombre de la Cámara de Diputados de la Nación, el diputado Wenceslao Escalante,[18] lo homenajeó a su muerte:
Amó con pasión al pueblo pero no lo aduló jamás. Su amor fue áspero, tajante, rudo. Sin lisonjas ni mimos. Porque en el pueblo amó la libertad, y la libertad, ¡si lo sabría él! Se gana como el pan de cada día, con trabajo, con brío renovado, con lucha pareja, sin tregua, sin zozobras. (Nervi, 1957a)
Sino también con aquellas que el propio Sarmiento eligió para ser grabadas en su tumba, de las que, afirma, son “el epitafio que sintetiza el multánime esfuerzo civilizador y antibárbaro” (Nervi, 1957a): “Una América libre, asilo de los dioses todos, con lengua, tierra y ríos libres para todos”.
Si nos detenemos en las obras y autores que cita, podemos apreciar el eclecticismo y la vastedad de sus lecturas, atisbar cómo navega con comodidad y solvencia en las aguas de la literatura, la historia y la filosofía, percibir de qué modo sus referencias bibliográficas le son funcionales a su objetivo de exaltar la figura sarmientina –desde la originalidad de remitirse a la faceta de periodista del homenajeado, no al maestro, cuando se le recuerda en la fecha precisamente por ello–. Transita por el discurso escueto de Lincoln en Gettysburg,[19] transcribe la respuesta furiosa del jornalero recreada por Salvador de Madariaga[20] y se asoma a Nietzsche (1997) y a su Zaratustra para oponer, al destruido superhombre nietzchiano, la vitalidad tremenda de Sarmiento.
En cuanto a sus representaciones[21] sobre educación y cultura, y en concordancia con su formación normalista,[22] escribe sobre la “milicia de abecedario” de Sarmiento y agrega que “entendió al periodismo como un elástico trampolín de civilización y cultura” para acordar en que “el ‘Sarmiento Maestro’ que hoy evoca toda América está fuertemente ceñido al aguerrido portaestandarte del ‘Zonda’, al fornido timonel de ‘La crónica’ y al imbatible polemista de ‘El Nacional’” (Nervi, 1957a).
Este texto, que pareciera solo ser un homenaje a Sarmiento, efectivamente lo es, pero también nos abre una ventana a Juan Ricardo Nervi, a sus lecturas, sus representaciones, sus retóricas, sus héroes y sus próceres.
Por otro lado, nos preguntamos: ¿a quién o quiénes está dirigido ese texto que muestra y demuestra tanta erudición con un registro seguramente inadecuado para el potencial auditorio de Radio Nacional Santa Rosa? ¿A quiénes pretende impresionar con su discurso? ¿Se plantea Nervi la posibilidad de llegar a un oyente u oyentes remotos mostrándose como “hombre culto”? ¿Pretende posicionarse como un intelectual poseedor de una vasta cultura? Por último, ¿a quién querría abrirle una ventana a sus lecturas, sus representaciones, sus héroes y sus próceres?
Para intentar una respuesta, en primer lugar, revisamos los artículos de su autoría en la revista Caldén y nos detuvimos especialmente en “Acerca de la obra Democracia y Educación de John Dewey” (Nervi, 1957b).
La lectura de la extensa reseña nos permitió trazar paralelos y comparar dos obras producidas casi simultáneamente. Es similar el despliegue de títulos, autores y citas, también lo es el estilo de su escritura. Las diferencias sustanciales que existen entre ambos son el soporte y el género discursivo: mientras que el artículo aparece en una revista de cultura y educación, el texto sobre Sarmiento es originalmente una conferencia radiofónica, la publicación es posterior.
El primero presupone necesariamente lectores competentes; la segunda, en cambio, personas que escuchan. Tanto unos como otras deben interpretar y comprender. Según Valdés, “el contexto inteligible en cuestión pertenece con prioridad al destinatario y no al productor” (1993, p. 318), mientras que, de acuerdo con Chartier (1992), “todos aquellos que pueden leer los textos no los leen de la misma manera y hay mucha diferencia entre los letrados virtuosos y los lectores menos hábiles” (p. 51). Esta afirmación supone el reconocimiento de muchas series de contrastes. Eco (1992, 1994) nos acerca a su idea de “lector modelo”, aquel que quien escribe o habla piensa como el receptor de su escritura –en este caso su audiencia–. Probablemente, para Nervi, el oyente general no lo era y lo salteó. ¿Por qué? ¿Por quién?
Una hipótesis nos obliga a remitirnos a la génesis de la formación del campo intelectual pampeano. Según María Lanzillotta,
Los letrados se organizaron en el Territorio Nacional de La Pampa en torno a diferentes tipos de instituciones de carácter político y profesional (justicia, magisterio, educación secundaria). Estos se pronunciaron en forma mayoritaria a través de la prensa y se conformaron como expresión y condición del reclamo de ciudadanía desde los primeros años del siglo XX. Para concretar sus propósitos, en un ámbito signado por la carencia de otros espacios de participación política, cada grupo acudió a diferentes estrategias y mecanismos de mediación ante las autoridades territorianas y nacionales. También puede observarse que un segmento significativo de esta trama estuvo formado por sectores constituidos en torno a la militancia política de las izquierdas. Quienes tuvieron un desempeño muy activo en las décadas de 1920 a 1930.
Todas estas instancias no llegaron a consolidar en el Territorio un sector intelectual diferenciado hasta la segunda mitad del siglo XX. No obstante, constituyeron la antesala en la etapa normativa del proceso. (2010, p. 198)
El cambio de estatus de Territorio Nacional a provincia autónoma contribuyó a la autonomización del campo intelectual. La adquisición de los derechos políticos que esta transformación implicaba permitió a los intelectuales locales comenzar a ocuparse de cuestiones que iban más allá del problema de la provincialización. El editorial del primer número de la revista Caldén resalta una cuestión importante para estos: la concepción de la cultura pampeana[23] planteada desde el ámbito específico oficial. La revista es bien recibida por la prensa y apreciados sus propósitos y contenidos (Salomón Tarquini y Laguarda, 2012). Nervi, director de Cultura, es un hábil gestor cultural, lo demuestra en las Primeras Jornadas Bibliotecarias de La Pampa (García, 2017), en la convocatoria a los jóvenes poetas vernáculos y en la publicación de los Cuadernos Pampeanos de Poesía. Es un docente que dicta las cátedras de Didáctica General y Especial y Práctica de la Enseñanza en la Escuela Normal de Santa Rosa, y tan bien lo hace que, años después, editorial Kapelusz le publicará un libro con esa experiencia como base. Por lo tanto, esa conferencia radiofónica sobre un personaje tan caro a su formación: ¿está desvinculada de sus alumnos y del público en general?, ¿habrá pensado en un oyente modelo? A ambas preguntas, creemos que podemos responder afirmativamente. Interpretar ese texto requiere atenta escucha, vastos y variados saberes previos y también un espacio donde sea posible concentrarse. Creemos que Nervi imaginó su potencial auditorio como un grupo en el cual él también pudiera reconocerse: “Un hombre o una mujer ‘de la cultura’, con capacidades polivalentes para la producción y la gestión, así como dispuesto a responder sobre temas y problemas no siempre de su especialidad” (Martínez, 2013, p. 176).
Finalmente, es al menos plausible conjeturar que Nervi, en ese momento, dueño de un interesante capital simbólico, buscara legitimarse como intelectual en ese campo incipiente y, para lograrlo, debiera exhibirlo ante quienes consideraba sus pares. Era un intelectual de provincia en una provincia que se estaba construyendo.
Vocación y ética en el ideario pedagógico de Raúl B. Díaz
El 19 de agosto de 1958, formando parte del programa de la Semana de la provincia de San Luis, Juan Ricardo Nervi pronuncia, en la capital puntana, una conferencia –“Vocación y ética en el ideario pedagógico de Raúl B. Díaz”– que será publicada al año siguiente (Nervi, 1959). El texto impreso es un Cuaderno de Cultura[24] no paginado, segundo de una serie que iniciara el pedagogo Luis Reissig, integrante del grupo fundador del Colegio Libre de Estudios Superiores.[25] Está editado por la Dirección de Cultura de la provincia de San Luis. En la cara interior de la tapa, se incluye un comentario sobre la obra y, además, puede leerse que el ministro de Gobierno, Justicia, Instrucción Pública, Culto, Previsión Social y Salud Pública y director provincial de Cultura es el poeta Antonio Esteban Agüero, a quien nos referimos en el primer apartado, y que el jefe del Departamento de Prensa es José Alejandro Lucero. Este último era hijo de un maestro puntano que ejerciera su magisterio en Eduardo Castex, había sido alumno de Nervi en el secundario Juan Pascual Pringles y un poeta incluido en el grupo La Joven Poesía Pampeana.
Por otro lado, pareciera que los comentarios sobre la obra hubieran sido escritos por Agüero –dadas las similitudes de estilo con otros textos en prosa de su autoría–,[26] aunque, si lo hubiera escrito algún colaborador, tendrían su anuencia, dado su cargo y el carácter institucional de la publicación.
Volvamos a un repaso sobre las redes de sociabilidad de Nervi, una vez reconocidos los lazos construidos con el poeta puntano por afinidades laborales y literarias. Una de las formas en que se expresan estos vínculos son los comentarios mutuos sobre sus obras. Mientras que Nervi señala que Agüero “tiene la talla de Unamuno”, este dirá del pampeano: “el poeta de Gleba asciende más perfilado” (Nervi, 1959). Según Fernández Bravo,
Las redes pueden operar –y de hecho a menudo han operado– como formas de apoyo entre escritores […] Se trata naturalmente de redes donde interviene la amistad, donde la amistad puede pensarse en paralelo con la hermandad y que, en el caso de las redes culturales latinoamericanas, están siempre articuladas por un discurso de fraternidad cultural que procura ser fortalecida, reflotada, revivida o recuperada. Esa relación se piensa siempre en términos culturales: hermandad latinoamericana, tradiciones comunes, un campo simbólico para reconstruir, recobrar o reparar. (Fernández Bravo, 2009, p. 119)
De acuerdo con lo que pudimos leer en el primer número de Caldén, esta visita de Nervi a la capital de la vecina provincia pareciera ser una devolución de atenciones, dado que la revista da cuenta de la presencia del poeta puntano en La Pampa el año anterior. Con el título de “Agüero en La Pampa”, una crónica precedida de una fotografía informa que “Antonio Esteban Agüero, una de las voces más altas de la poética americana, disertó en General Pico y Santa Rosa, con el caluroso aplauso de un público numeroso” (Dirección de Cultura, 1957b, p. 18).[27]
En el libro Vivir en poesía/Guiones. Discursos. Anécdotas y poemas inéditos –obra póstuma en la que se hacen públicos escritos inéditos hasta entonces del poeta y escritor puntano–, Agüero, en referencia a ese evento, escribe: “agradezco sinceramente al Director de Cultura, mi buen y noble amigo Ricardo Nervi, la oportunidad que me brinda de ponerme en contacto con el público de esta ciudad de Santa Rosa” (Agüero, 2009, p. 117).
Por otra parte, ¿qué significaba una conferencia en el conjunto de las prácticas culturales de la época? Según Ricardo Pasolini (2006), se trataba de una actividad organizada por y para personas que “pueden presentarse ante la sociedad como miembros de un ámbito social específico, y a la vez, como detentadores de un saber particular” (p. 92) y cuyos ámbitos eran bibliotecas populares, ateneos culturales, centros culturales y teatros. Terminada la exposición, los conferencistas podían interactuar con el público compartiendo experiencias, respondiendo preguntas y aceptando debates.
En cuanto al texto de esta conferencia, aborda no solo la biografía de Raúl B. Díaz[28] en un estilo casi hagiográfico,[29] sino que traza un panorama minucioso sobre la situación de escuelas, maestros, itinerarios y destinos docentes en el contexto vital del biografiado.
Nada escapa a los dictados de su vocación. Sabe que la clave de nuestro progreso ha de buscarse en la emancipación económica y que, coetáneamente habrá que trabajar duro y parejo para contrarrestar el poderío de las oligarquías, productoras a designio del analfabetismo. (Nervi, 1959)
Como en la disertación anterior, aparecen nombres como Sarmiento y Aníbal Ponce: “años más tarde, Aníbal Ponce insistirá con argumentos más acabados, en el mismo tópico, cargando el acento en la necesidad de superar los mismos vicios, aportando a la vez los remedios indispensables” (Nervi, 1959).
Nervi se asume como pedagogo al hablar de Raúl B. Díaz, recorre su trayectoria singular y atraviesa las etapas previas a su nombramiento “al frente de un organismo educacional que marcará una etapa fecunda en la administración de la enseñanza argentina: La Administración General de Escuelas de Territorios” (Nervi, 1959). Utiliza el vocabulario propio de la disciplina pedagógica y desgrana anécdotas didácticas.
A partir de allí, el texto se despliega en recorridos, sentencias, autores y un especial análisis de la obra de Raúl B. Díaz La educación en los Territorios y colonias nacionales del año 1910. No olvida a Nietzsche y su filosofía y tampoco a su colaboradora Rosa Blanca Gigena de Morán[30] –quien escribiera una monografía sobre el inspector puntano que fuera publicada en la Revista de la Asociación de Maestros–.
Esta conferencia también es una pieza oratoria que fue escrita para ser leída en voz alta. Es válido imaginarlo leyendo, recordar su voz clara y potente, e imaginar que su público debe haberlo seguido con concentración casi mística, como en una misa pedagógica.
Como un sacerdote a sus feligreses, Nervi acerca su palabra a los maestros y les habla del imperativo y categórico deber de buscar la suma de valores que convengan a la formación de la personalidad, de hacer de la escuela el taller de la cultura democrática, de revisar los ejemplos de Moreno, San Martín, Alberdi y Sarmiento, pero también de hombres del interior, como el pionero Aarón Castellanos, colono entrerriano al que cantara el poeta José Pedroni. Habla de las “crisis de método” de las escuelas normales y exhorta a los maestros a asumir, como dijera Díaz, “la religión del esfuerzo”. Para cerrar su conferencia, dirá, abordando un costado más humano, pero también más ético de la trayectoria del inspector maestro, “podrán discutirse sus ideas con mayor o menor vehemencia. Pero en todos los casos habrá que reconocer algo que ni sus más obcecados detractores dejaron de tener en cuenta: su amor a la Patria y su inexpugnable vocación” (Nervi, 1959). En este texto, el expositor tiene muy claro el destinatario: los docentes. A ellos y para ellos habla. Además, no hay que olvidar que lo hace en San Luis, sobre un hijo de San Luis.
Por otro lado, Nervi se ha formado allí. Compartió aulas –como alumno y como docente– con quienes lo han invitado. Exhibe naturalmente su capital simbólico porque, en mayor o menor medida, lo comparte con su audiencia.
Reflexiones finales
En síntesis, la lectura y análisis de estas dos conferencias nos han permitido acercarnos a dos textos diferentes producidos por Juan Ricardo Nervi entre 1957 y 1958, años en los que fuera director de Cultura de La Pampa.
Decimos “diferentes” dado que hemos y estamos transitando las particularidades de su extenso quehacer escriturario. Autor de poesía, ensayos, artículos periodísticos, cuentos, novelas, manuales e incluso diccionarios especializados y letras de tangos, no hemos hallado publicados otros textos como estos en esta etapa, más allá de nuestra convicción de que algunos discursos pronunciados por funcionarios de la época hubieran sido escritos por él. De ahí el valor que le adjudicamos a estas dos piezas singulares. Ellas muestran la –hasta ese momento– trayectoria intelectual de Juan Ricardo Nervi –además de su polifácetica personalidad–, la multiplicidad de sus lecturas, su erudición y su mirada sobre los tópicos que aborda.
Por otro lado, permiten atisbar detalles no solo de sí mismo, sino de su contexto y de su tiempo. Entre ellos, las conferencias como práctica cultural.
Además, en relación con el/los circuito/s que integraba el autor, en esta primera etapa, hemos podido dar cuenta de una parte muy pequeña de una densa trama de relaciones intelectuales con los espacios locales y de San Luis.
Notamos, en el texto de la conferencia sobre Sarmiento, ciertas inadecuaciones en el registro para el medio por el que esta fue transmitida, las pensamos como imposibles en él, salvo que fuera otro su destinatario.
Referencias bibliográficas
Agüero, A. E. (2009). Vivir en Poesía/Guiones. Discursos. Anécdotas y Poemas inéditos. Nueva Editorial Universitaria–UNSL.
Arata, N. y Mariño, M. (2016). La educación en la Argentina/Una historia en 12 lecciones. Centro de Publicaciones Educativas y Material Didáctico.
Asquini, N. y Sapegno, M. (2002). Biografías Pampeanas: arte, política, historia, deportes, ciencia, periodismo. Matías Antonio Sapegno.
Carlyle, T. (1944). Los héroes. Losada.
Cernadas de Bulnes, M. (2005). Una propuesta cultural alternativa para la región en la década del cuarenta: el Colegio libre de Estudios de Bahía Blanca. En M. Cernadas de Bulnes y M. C. Vaquero (Comps.), Problemas sociopolíticos y económicos en el Sudoeste Bonaerense (pp. 27-35). Archivo de la Memoria, UNS.
Chartier, R. (1992). El mundo como representación/Estudios sobre historia cultural. Gedisa.
Dirección de Cultura de La Pampa (1957a). La Pampa en el Ambito de la Cultura Argentina. Caldén. Revista Pampeana de Educación y Cultura, 1(1), 1.
Dirección de Cultura de La Pampa (1957b). Agüero en La Pampa. Caldén. Revista Pampeana de Educación y Cultura, 1(1), 18.
Eco, U. (1992). Los límites de la interpretación. Lumen.
Eco, U. (1994). Seis paseos por los bosques narrativos. Lumen.
Fernández Bravo, Á. (2009). Redes latinoamericanas en los años cuarenta: La revista Sur y el mundo tropical. En C. Maíz y Á. Fernández Bravo (Eds.), Episodios en la formación de redes en América Latina (pp. 113-135). Prometeo.
Fiorucci, F. (2012). El campo escolar bajo el peronismo (1946-1955). Revista Historia de la Educación Latinoamericana, 14(18), 139-154.
Fiorucci, F. (2015). Ideas e impresiones de un funcionario viajero: Raúl B. Díaz el primer inspector de Territorios Nacionales (1890-1916). Historia de la Educación Argentina, 16(2), 82-92.
García, L. (2013). “Devenires de la pluma en el Desierto”. Representaciones sobre el Desierto en la literatura pampeana (1951-2007) [Tesis de Maestría no publicada]. Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de La Pampa.
García, L. (5-6 de octubre de 2017). El proyecto cultural de la provincia: Las Primeras Jornadas Bibliotecarias de la Pampa (1957) [Ponencia]. XXIII Jornadas de Investigación de la Facultad de Ciencias Humanas “Investigar en Ciencias Sociales y Humanas en el contexto actual”, General Pico, La Pampa.
García, L. (14 de abril de 2018). Juan Ricardo Nervi: Contextos en la formación de un intelectual del interior [Ponencia]. III Jornadas Bianuales de Doctorandos y Becarios. Facultad de Ciencias Humanas UNICEN, Tandil, Buenos Aires.
Gigena de Morán, R. B. (1955). Plumas y pinceles de La Pampa. Dinámica Gráfica.
Kabat, M. (9-11 de agosto de 2017). Los sindicatos docentes en el primer peronismo [Ponencia]. XVI Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia, Mar del Plata, Buenos Aires.
Lanzillotta, M. Á. (2010). Algunas consideraciones heurísticas en torno a la formación de grupos intelectuales en el Territorio Nacional de La Pampa. Quinto Sol, 14, 195-201. https://doi.org/10.19137/qs.v14i0.30
Lanzillotta, M. Á. y García, L. (11-13 de octubre de 2017). Redes intelectuales, cultura y región en el itinerario de Juan Ricardo Nervi [Ponencia]. Encuentro Nacional de Jóvenes Investigadores/14, Santiago del Estero.
Lanzillotta, M. Á. y Oviedo, M. (2018). “Difundir cultura e ilustración”. Las bibliotecas populares en la trama de la sociabilidad de las poblaciones pampeanas, 1905-1955. Historia y Espacio, 14(51), 75-107. https://doi.org/10.25100/hye.v14i51.6985
Madariaga, S. (1979). [1931]. España/Ensayo de historia contemporánea. Espasa Calpe.
Maíz, C. y Fernández Bravo, Á. (Eds.). (2009). Episodios en la formación de redes en América Latina. Prometeo.
Martínez, A. T. (2013). Intelectuales de provincia: entre lo local y lo periférico. Prismas. Revista de historia intelectual, 17(2), 169-180.
Martínez, A. T. (2016). ¿Prólogo o post-scriptum? En C. Salomón Tarquini y M. A. Lanzillotta (Eds.), Redes intelectuales, itinerarios e identidades regionales en Argentina (siglo XX) (pp. 13-18). Prohistoria-EdUNLPam.
Nervi, J. R. (1944). Agreste. Talleres Gráficos Segur.
Nervi, J. R. (1957b). Acerca de la obra Democracia y Educación de John Dewey. Caldén. Revista Pampeana de Educación y Cultura, 1, 9-12. Dirección de Cultura de La Pampa.
Nervi, J. R. (1957a). Sarmiento Periodista. Conferencia pronunciada por L.R.A. Radio Nacional Santa Rosa. [Folleto]. Imprenta LA CAPITAL.
Nervi, J. R. (1959). Vocación y ética en el ideario pedagógico de Raúl B. Díaz. [Folleto]. Dirección Provincial de Cultura de San Luis.
Nervi, J. R. (1983). Aldea gringa: poemas. Plus Ultra.
Nervi, J. R. (1984). Tristán y la calandria. Plus Ultra.
Nietzche, F. (1997). Así hablaba Zaratustra. Ecomunicación.
Pasolini, R. (2006). La utopía de Prometeo/Juan Antonio Salceda del antifascismo al comunismo. Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires.
Petit, M. (2001). Lecturas: del espacio íntimo al espacio público. Fondo de Cultura Económica.
Ramella, F. (1995). Por un uso fuerte del concepto de red en los estudios migratorios. En M. Bjerg y H. Otero (Comps.), Inmigración y redes sociales en la Argentina moderna (pp. 9-22). CEMLA–IEHS.
Salomón Tarquini, C. y Laguarda, P. (2012). Las políticas culturales pampeanas y el alumbramiento de una identidad regional (1957-1991). En P. Laguarda y F. Fiorucci (Eds.), Intelectuales, cultura y política en espacios regionales de Argentina (siglo XX) (pp. 105-130). Prohistoria-EdUNLPam.
Valdés, M. (1993). De la interpretación. En M. Angenot, J. Bessière, D. Fokkema y E. Kushner (Dirs.), Teoría literaria (pp. 317-330). Siglo XXI editores.
Vulovic, E. P. (2012). Maestros Argentinos: Juan Ricardo Nervi/Un humanista moderno. Asociación Argentina de Lectura.
- El concepto de red se ha revelado como un instrumento valiosísimo para estudiar la acción social: la red de relaciones del individuo ha sido vista o bien en términos del condicionamiento que ejerce sobre su comportamiento, o bien en los términos de uso instrumental que cada actor realiza de dichas relaciones para conseguir sus propios fines (Ramella, 1995).↵
- Según esa autora, el intelectual de provincia es un “capitalino del interior, cuyo espacio aparece circunscripto a una delimitación política estatal específica, y que puede ser –en caso de que la haya– el centro de una red más amplia de la que formen parte pueblos y ciudades menores” (Martínez, 2013, p. 173).↵
- Los Territorios Nacionales, organizados por la Ley 1532 del 16 de octubre de 1884, fueron nueve: La Pampa Central, Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Misiones, Formosa y Chaco. Se crearon en forma provisional y se pensó como destino natural de los mismos su conversión en provincias. La misma ley fijó las atribuciones de quienes gobernarían los territorios y los deberes y derechos de sus habitantes.↵
- Impulsos. Revista de Inquietudes. 1941-1943. Órgano del Centro de Estudiantes de La Pampa. Repositorio: biblioteca personal de Juan Ricardo Nervi, donada a la Biblioteca Popular “Clemente Andrada”, Santa Rosa. Colección incompleta (disponibles números 1 y 2). ↵
- Hoy, Biblioteca Popular “Clemente José Andrada”, a la que se refiere el capítulo de Micaela Oviedo en este libro.↵
- José Prado (General Acha, 1916-General Pico, 2001) fue un autodidacta que combinó distintas labores en la redacción de periódicos con la publicación de libros. Se desempeñó en el diario La Reforma entre 1935-1990 y en periódicos como Noticias Gráficas, El Eco de Tandil y El Pueblo de Río Cuarto. Desde los aspectos formativos, estuvo vinculado al socialismo y al Colegio Libre de Estudios Superiores, filial Bahía Blanca. Participó del grupo cultural “La Peña” de General Pico (LP) y publicó diversos libros como: Pare… y largue (1943), Pioneros de La Pampa (s/f), El agro en la cultura pampeana (1954) y cuentos en Narradores de La Pampa (1972). Ver Asquini y Sapegno (2002) y Nervi (1944).↵
- Desconocemos el caso particular de la cesantía de Juan Ricardo Nervi, dado que las escuelas primarias en territorio pampeano fueron responsabilidad del Consejo Nacional de Educación hasta 1978 y la situación sanitaria en contexto de pandemia impide el acceso a documentación que permitiera aclararlo. En su curriculum vitae, puede leerse junto a la descripción de su actividad como docente en ese cargo la palabra “cesanteado”, escrita con bolígrafo y en imprenta mayúscula. Flavia Fiorucci indica que “la bibliografía describe como característico de la época sumarios, suspensiones y traslados, además de notas en la prensa con reclamos del magisterio de contenidos ideológicos y gremiales. Esto indicaría una situación inestable y contradictoria: un gobierno que interpela a un sector opositor –el de los docentes– como una suerte de difusor, de intermediario político” (2012, p. 140). Según Mariana Karat, “Será bajo el gobierno peronista que se establecerá un riguroso sistema de control sobre el ingreso a la docencia, donde la afiliación partidaria pasa a ser un requisito ineludible. Por otro lado, mediante cesantías se depura el cuerpo docente” (Karat, 2017, s/p).↵
- Según Vulovic, “En 1946, la Unión Cívica Radical Junta Renovadora que apoyaba a Juan Domingo Perón ganó las elecciones provinciales, siendo elegido gobernador de San Luis Ricardo Zavala Ortiz. Fue el primer gobierno peronista desempeñado por un radical de tendencia izquierdista, que en 1950, al cumplir el período de cuatro años fue reelegido” (2012, p. 22).↵
- Antonio Esteban Agüero nació en Piedra Blanca (San Luis) el 7 de febrero de 1917 y murió el 18 de junio de 1970 en la ciudad de San Luis. Se graduó de maestro normal nacional y desempeñó importantes cargos en su provincia. Fue un escritor reconocido y colaborador asiduo del diario La Prensa. Entre sus obras, podemos citar: Poemas lugareños (1937), Romancero aldeano (1938), Pastorales (1939), Las cantatas del árbol (1953), Un hombre dice su pequeño país (1972), Canciones para la voz humana (1973) y Poemas inéditos (1978). Ver biografía en Agüero (2009).↵
- Periodista y poeta nacido en Buenos Aires en 1930. Se desempeñó en el diario La Prensa. Fue corresponsal de La voz de las Américas y escribió más de 30 libros.↵
- Juan Humberto Morán (1899 -1964) se educó en San Luis, recibiéndose de Maestro Normal Nacional. En 1920 se radicó en Eduardo Castex (LP), donde ejerció la docencia. Además de colaborar con el periodismo, participó en la creación de la biblioteca y de dos clubes: Racing Club y Estudiantil, ambos de Eduardo Castex. Durante la dictadura del general Uriburu, fue marginado de la escuela por su militancia radical irigoyenista. Reintegrado al magisterio, ascendió a director de la Escuela N° 111 de General Pico (LP) y organizó y presidió la Filial Pampeana del Instituto Nacional Sanmartiniano. Fue subsecretario de Educación y Asuntos Sociales, consagrado convencional constituyente al elaborarse la Constitución de La Pampa, inspector general de Territorio (en 1954) y asesor pedagógico del Ministerio de Educación de la Nación durante la presidencia de Arturo Illia (información proporcionada por el Colegio Secundario “Juan Humberto Morán” de Eduardo Castex).↵
- Los Cuadernos Pampeanos de Poesía conforman una serie de cuadernillos editados por la Dirección de Cultura de La Pampa entre agosto de 1956 y junio de 1958 a efectos de divulgar la obra de los poetas vernáculos. En su mayoría estos poetas serán convocados por la Dirección de Cultura y serán parte del grupo La Joven Poesía Pampeana.↵
- Esta revista, cuyo primer número apareció en 1957 fue editada y financiada por la Dirección Provincial de Cultura de la Pampa y en ella quienes escribieron intentaron identificar rasgos de identidad pampeana. Tuvo tres etapas: 1957- 1963, 1967 y reapareció entre 1987 y 1989.↵
- Agrupación emblemática de jóvenes poetas convocados por Nervi y su colaboradora Rosa Banca de Morán en 1956.↵
- Fueron convocadas por la Dirección de Cultura de La Pampa (1957) y tuvieron como objetivo promover la transformación de las casas de lectura en centros de promoción, estímulo y difusión cultural.↵
- El horario y el lugar en que la conferencia fue pronunciada no son detalles menores, dado que incidirían en la concurrencia de público, asistencia de escolares y estudiantes, presencia de autoridades, colocación de ofrendas florales, etc.↵
- Ver las diferentes caracterizaciones que Thomas Carlyle hace en las seis conferencias que pronunciara en 1840 y que fueran publicadas como Los héroes (Carlyle, 1944). La idea central de estas es que el avance de la civilización se debe a los hechos y a la influencia que los paladines dejan tras de sí y sobre las gentes y los pueblos donde habitan.↵
- Wenceslao Escalante (1852-1912), abogado por la Universidad de Buenos Aires. Formó parte de la Generación del 80. Profesor de Filosofía del Derecho (UBA), fue diputado nacional (1880-1890), ministro de Agricultura, ministro de Hacienda y ministro del Interior de la Nación. Presidente de la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales (extraído de: https://tinyurl.com/2qn2nfwl).↵
- El discurso de Abraham Lincoln pronunciado el 19 de noviembre de 1863, en el Cementerio de Gettysburg, está compuesto por menos de 300 palabras y su tricolon final expresa: “el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparecerá de la tierra”.↵
- “¡En mi hambre mando yo!”. En el prólogo de Madariaga (1979) España/Ensayo de historia contemporánea.↵
- Para Chartier (1992), las acepciones de la palabra “representación” muestran dos agrupamientos de sentidos aparentemente contradictorios: por un lado, la representación muestra una ausencia, lo que supone una neta distinción entre lo que representa y lo que es representado; por el otro, la representación es la misma exhibición de una presencia, la representación pública de una cosa o de una persona.↵
- Según Arata y Mariño, “en términos políticos-culturales el normalismo se consolidó respondiendo activamente ante la tarea de alfabetización masiva y en la construcción de la identidad nacional argentina de los futuros ciudadanos. Los maestros se reconocieron herederos de Sarmiento. […] Los maestros normales fueron una ‘avanzada’ de la cultura letrada” (2016, pp. 129-130).↵
- Ver “La Pampa en el Ambito de la Cultura Argentina” (Dirección de Cultura, 1957a).↵
- Los Cuadernos de Cultura, folletos editados por direcciones de Cultura provinciales en las décadas 50 y 60 del siglo pasado, parecerían ser formas habituales mediante las cuales se publicaban autores locales. Podemos nombrar los Cuadernos Pampeanos de Poesía –ya mencionados–, los Cuadernos de la Dirección de Cultura-Resistencia (Chaco), los Cuadernos Cultura-San Luis, entre otros. Un ejemplar del Cuaderno de Cultura con la conferencia analizada (Nervi, 1959) se halla disponible en la Biblioteca”Clemente José Andrada” de Santa Rosa, La Pampa.↵
- Según Cernadas (2005), en mayo de 1930, un grupo de intelectuales, entre los que se contaban Aníbal Ponce, Luis Reissig, Roberto Giusti, Alejandro Korn, Narciso Laclau y Carlos Ibarguren, fundaron el Colegio Libre de Estudios Superiores. Tal creación respondía al anhelo de constituir un centro de cultura abierto a todas las cuestiones y preocupaciones de la vida nacional, transformándolo en el ámbito propicio para la discusión de diferentes temas incluidos o no en las agendas universitarias. La revista Cursos y conferencias fue el órgano de difusión de sus actividades. En cuanto a Luis Reissig (1852-1972), fue un intelectual argentino, integrante del grupo fundador del Colegio Libre de Estudios Superiores, autor del libro Anatole France (1944). El “Cuaderno de Cultura” que inicia la serie lleva por título El ciclo industrial y el ciclo urbano en la Educación Argentina.↵
- Ver Agüero (2009).↵
- Esta página de Caldén pareciera marcar y definir el territorio. Sin dudas escrito por Nervi, en el texto, puede leerse: “es de esta suerte, así, buscando ansiosamente la cuenca de la intacta verdad que alienta a los hombres del interior del país, que nos honró en Agosto con su presencia, una de las más altas voces de la poesía eglógica de América, el poeta Antonio Esteban Agüero. Si San Luis es ámbito de poesía –y, en verdad lo es plenamente–, cabe a nuestro ilustre visitante, la gloria, esa gloria que es milicia constante, de ser su fervoroso traductor” (Dirección de Cultura, 1957b, p. 18). Es interesante que la palabra verdad aparezca repetida y que ese valor buscado devenga del interior y de su gente.↵
- Raúl B. Díaz (1862-1918), hijo de un estanciero, se recibió de maestro normal en San Luis y luego estudió para profesor normal en la por entonces prestigiosa Escuela Normal de Tucumán, donde se graduó en 1885. Regresó a su provincia natal y ejerció como maestro en Villa Mercedes. En 1886, regresó a Tucumán y, en la Escuela Normal de esa ciudad, se desempeñó en las cátedras de geometría y agrimensura hasta 1899. De allí, se trasladó a Salta, donde trabajó un año como vicedirector de la Escuela Normal. El 25 de mayo de 1890, luego de tan solo unos 4 años de experiencia profesional docente, fue convocado para ser el primer Inspector de Territorios Nacionales del CNE, ocupación que desempeñó hasta 1916 (Fiorucci, 2015, p. 2).↵
- “¡Quién, como este ilustre hijo de San Luis dio tanto para la dignificación del maestro en las horas difíciles de la escuela en tierras de pan llevar, debe ser conocido por todos los que intuyen esto tan evidente y sin embargo descuidado por pueblo y gobierno!” (Nervi, 1959).↵
- Autora de Plumas y pinceles de La Pampa (Gigena de Morán, 1955).↵






