Las transformaciones en los modos de acumulación y regulación del sistema capitalista desde aproximadamente la década de 1970, fueron institucionalizando una organización industrial y relaciones del trabajo de tipo más flexible, apoyadas en nuevas tecnologías de información, una hipermovilidad de los capitales, y una hegemonía neoliberal que fue gestando las condiciones para la restauración neoconservadora.
Dichas transformaciones producen estructuras socioeconómicas y territoriales cada vez más dispares y excluyentes, con aumento de las tasas de desempleo estructural (especialmente en los extremos etarios, jóvenes y mayores de 45 años), ante la creciente insuficiencia dinámica del capital para absorber como mano de obra asalariada a la población económicamente activa. Además, las políticas que se concentran en la escala local plantean competir en el escenario global por crear mejores condiciones para la atracción de inversiones y empresas que buscan tasas de ganancia cada vez más altas en plazos cada vez más cortos, con patrones de localización muy atentos a una competitividad espuria, es decir, una localización centrada principalmente en bajas remuneraciones al trabajo.
En este contexto, en el seno de los debates tanto académicos como políticos, se advierte la emergencia de la cuestión de la empleabilidad y la empresarialidad, mientras están en reconfiguración y disputa las nociones de trabajo, empleo, producción, empresa, territorio, la relación entre ellas y el papel de los mercados, los Estados y la sociedad en torno a los problemas y las soluciones.
En la búsqueda de respuestas, resistencias y alternativas de quienes quedan fuera (o quieren quedar) de la relación salarial y los modos de vida hegemónicos, se producen ensayos de diversas alternativas entre las cuales se destacan las que se orientan hacia la reproducción de la vida.
De las propuestas que vienen logrando una creciente institucionalización, matizadas o revertidas por la restauración neoconservadora, en este libro nos ocupamos de la promoción estatal de las que pueden ser abarcadas con la categoría paraguas de economía social y solidaria (ESS) y la abordamos con un sentido muy específico, incluyendo las relaciones con la economía popular (EP) realmente existente, tal y como desarrollamos en el primer capítulo.
Es oportuno al respecto recordar la calificación sobre la situación actual que realizó Wallerstein (1998), hace más de veinte años, como de una gran inestabilidad en el corazón de la economía-mundo capitalista […] un escenario de mucho desorden e incertidumbres e inseguridad personal; de problemas estructurales fundamentales para los que no sólo no hay solución fácil, sino quizá ninguna posibilidad de mitigación. Es el escenario de un sistema histórico en grave crisis. […] Aunque la experiencia será terrible, no será eterna. Sabemos que las situaciones caóticas producen por sí solas nuevos sistemas ordenados. Esto quizá no sirva de gran consuelo si agregamos que ese proceso podría tomar hasta cincuenta años […] la ciencia de la complejidad nos enseña que en situaciones caóticas derivadas de una bifurcación el resultado es inherentemente impredecible […] Podrá ser mejor o peor. (Wallerstein, 1998: 25). El autor finaliza provocando un gran estímulo:
Este nuevo orden se formará como una función de lo que todos hagan en el intervalo, tanto los que en el actual sistema tienen el poder como quienes no lo tienen […] Este análisis […] es realista al tratar de estimular las discusiones sobre los tipos de estructuras que en realidad mejor nos pueden servir a todos nosotros y los tipos de estrategias que nos pueden impulsar en esas direcciones. (Wallerstein, 1998: 35)
Con este posicionamiento, el autor pareciera ser polanyiano ya que el resultado no es determinante, no existen fuerzas históricas impersonales que inevitablemente muevan a la humanidad hacia adelante. Este libro pretende ser un intento de respuesta al estímulo que nos provoca Wallerstein, y lo encaramos con la convicción de que los procesos que investigamos pueden formar parte de las contribuciones a que dicha bifurcación vaya en un mejor sentido y no siga, como hasta ahora, tomando el sendero que profundiza la crisis. Entendemos, además, que tanto el contexto de la pandemia COVID-19 como las consecuencias del gobierno nacional de ultraderecha que asume a fines de 2023 constituyen escenarios que renuevan las condiciones para considerar más seriamente la promoción de la ESS desde lo local en base a los aprendizajes de las políticas que analizamos en este libro.
1. Relevancia del tema y la investigación
A nivel global, la relevancia de investigar la ESS proviene inicialmente de su reconocida capacidad para promover alternativas a la crisis de las relaciones salariales. Esto llevó incluso a organismos internacionales, como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), a considerar a “las cooperativas y la economía social”, en la Resolución de la Discusión Recurrente sobre el Empleo adoptada el 16 de junio de 2010 por la Conferencia General de la OIT reunida en su Sesión 99[2], como importantes áreas de creación de empleo y, por tanto, dignas de mayor apoyo.
Crecientemente, también se vienen reconociendo otras potencialidades de la ESS, como sus prácticas más democráticas, que cuidan al medio ambiente e incluso remiendan los daños realizados por la economía capitalista. De hecho, en el Sur Global, el trabajo de las organizaciones de recicladores urbanos es uno de los ejemplos más reconocidos al respecto, siendo considerado por Naciones Unidas como un sector clave para el cumplimiento de los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) que pretenden superar los incumplidos Objetivos del Desarrollo del Milenio (ODM). En particular, el documento de posicionamiento del Grupo de Trabajo Interinstitucional de las Naciones Unidas sobre Economía Social y Solidaria (UNTFSSE) sostiene que “la ESS puede desempeñar un papel clave en la realización de la Agenda 2030 y los ODS mediante la promoción de un desarrollo inclusivo y sostenible a través de innovaciones y prácticas sociales, institucionales y tecnológicas concretas”. (UNTFSSE, 2016: 2)
El documento plantea también que, en el marco del intento de corrección de los problemas de escala de los ODM, centrados en lo global y nacional, los ODS y sus metas consideran lo subnacional y, en ese aspecto, sostiene:
Con miras a llevar la aplicación de los ODS al nivel local, la ESS puede ser parte de un enfoque más amplio de desarrollo económico local que propicie vínculos entre las necesidades no satisfechas de empleo, ingresos, bienes y servicios –y las cubra– de maneras compatibles con la utilización sostenible de los recursos y la creación de activos locales, incluidos aquellos activos y recursos asociados con los medios de vida de los grupos desfavorecidos y marginados. (UNTFSSE, 2016: 2)
Estos párrafos son ilustrativos de un campo que está mostrando la necesidad de reconocimiento de alternativas. Sin embargo, un análisis riguroso sobre el papel que la ESS está teniendo en las agendas de estos organismos en términos generales puede dar cuenta de que sigue siendo marginal y forma parte de los territorios en disputa o resquicios, para usar el término de Wright (2010a) en el sistema de reproducción de “utopías reales” según la categoría propuesta por el autor. De todos modos, el hecho de que los propios organismos internacionales hayan comenzado a reconocer con todas las letras, visibilizando especificidades y autores claves del campo, es auspicioso[3].
En la misma línea, Argentina es uno de los países de la región con avances en la institucionalidad de la ESS (Coraggio, 2011a; Hintze, 2007; Caruana Castelao y Srnec, 2014; entre otros), siendo Pastore (2010) quien atribuye el resurgimiento de la ESS en nuestro país a la búsqueda de respuestas a tres problemáticas estructurales: a la de empleo, a la persistencia de la pobreza estructural y la desigualdad social y, por último, a los déficits en la provisión y acceso a servicios públicos de calidad.
Por las razones que mencionamos más abajo seleccionamos como objeto empírico de nuestra investigación a las políticas públicas de ESS (PESS) que son llevadas a cabo en los veinticuatro partidos del Conurbano Bonaerense, con distintos niveles de aproximación y profundidad de análisis.
Abordar lo subnacional desde lo municipal se constituye en un tema relevante tanto por razones teóricas como por razones empíricas. Con respecto a las primeras, tal y como sostenemos en nuestra segunda hipótesis, existen en la escala local condiciones más favorables que en los niveles supralocales para reconocer las especificidades de la ESS y promoverla con instrumentos más adecuados. Esto se fundamenta en las relaciones de proximidad que producen sinergias específicas (Laville, 2016), junto con los principios de territorialidad y participación que, a su vez, contribuyen a la construcción de “otro Estado” (Hintze, 2014; Coraggio, 2011b y c), sobre lo que profundizamos en el capítulo 1. En particular, tal y como desarrollan Mendell y Alain (2013)[4], asumiendo que la ESS es una economía imbricada localmente,
las políticas de tipo top-down, incluso cuando tienen buenas intenciones, frecuentemente no pueden tener en cuenta las necesidades y realidades particulares de las empresas e iniciativas locales de ESS y pueden dar lugar a políticas que no sean efectivas y, a menudo, son costosas de reajustar. La otra cara es que cuando las demandas de las prácticas de la ESS y sus redes no tienen en cuenta las capacidades y prioridades gubernamentales, tienen pocas chances de ser encaminadas. Por tanto, el fortalecimiento de las alianzas y la creación de espacios institucionales para el diálogo entre los actores de la ESS y el gobierno es necesario para que la ESS alcance su potencial. (Mendell y Alain, 2013: 2)
En ese sentido, el creciente interés en la escala local y en espacios institucionales como los mencionados por las autoras, es compartido por el resto del mundo, y muestra de ello es el pionero Proyecto del UNRISD “Promoción de la ESS mediante políticas públicas: Directrices para los gobiernos locales”[5], como se verá en el capítulo 1.
En cuanto a las razones empíricas, en virtud de que la escala más trabajada académicamente en Argentina viene siendo la nacional, como se evidencia en el capítulo 2, poco se sabe de la escala local. En el caso del Conurbano, la mayoría de los trabajos tiene un alcance acotado en uno o dos municipios. Son ejemplos Moreno (Repetto, 2010; Muñoz, 2007a), Morón (Murchio, 2012; Srnec, 2013a y b y 2018), San Martín (Barnes, 2018; García, 2018) y San Miguel (Barnes, 2018).
Hasta donde conocemos, este trabajo es el primer intento de reconstruir el panorama del Conurbano en su conjunto y, de ese modo, ayuda a tomar dimensión del fenómeno, a la vez que analiza la evolución de estas políticas en dos períodos de gobiernos locales (2012-2015/2016-2018) y los casos de estudio a lo largo de toda su existencia[6]. Este alcance fue viable, en gran medida, en virtud de que las preguntas iniciales sobre la existencia o ausencia de PESS en el período 2016-2018 fueron encaradas en el marco de un proyecto más amplio en el cual la tesis se inscribió. Se trata del Proyecto de Investigación Orientado PIO-CONICET-ICO/UNGS: “Políticas sociales y económicas en los municipios del Conurbano Bonaerense”[7].
El camino empírico va desde los veinticuatro municipios abordados como potenciales casos (capítulo 3), sobre los que identificamos los catorce con PESS y los analizamos comparativamente (capítulo 4), hasta llegar a los dos casos de estudio con mejores condiciones para profundizar sobre las rupturas y continuidades con la microeconomía neoclásica en la promoción de la EP y la ESS (capítulo 5). Ésta última es una cuestión de central atención en tanto nos interesa la bifurcación con las discusiones y estrategias que “mejor nos pueden servir a todos nosotros”, como nos decía Wallerstein.
2. Un contexto bisagra: orientaciones y cambios en los gobiernos de América Latina y sus políticas en lo que va del siglo XXI
Luego de las crisis ocurridas entre 1999 y 2001 en varios países de América Latina, todas ellas de carácter estructural, se produjeron procesos de reconocimiento de la ESS con especificidades a nivel global. Si bien los países andinos lograron ciertos avances, fue sin mayor diálogo sustantivo con las prácticas económicas comunitarias ancestrales, materia aún pendiente de estos procesos.
Coraggio (2011a) los analiza en cinco países de América del Sur, con algunas cuestiones centrales comunes y también patrones propios: Argentina, Brasil, Venezuela, Ecuador y Bolivia. Es probable que, en virtud de su grado de desarrollo, haya faltado Uruguay en ese trabajo. Aunque en la mayoría de los países de la región existen políticas para la ESS, tal y como indica el informe de Torrelli (2018) para UNASUR[8], no hay procesos de gran escala en otros países[9].
Coincidimos con Coraggio en que, en ese momento, se dieron diferentes niveles de problematización sobre qué era lo económico y el papel de los mercados, con Estados que recuperaron durante varios años su papel interventor en economías que crecieron y generaron mejoras en términos generales en los indicadores sociales. En los casos andinos, también se avanzó en el reconocimiento de la pluralidad de naciones. En Argentina y Brasil se trató de cambios a nivel de algunas instituciones y políticas públicas; mientras que en Venezuela, Bolivia y Ecuador se llegó a conformar un cuerpo normativo de carácter superior, como las nuevas constituciones.
Son intensidades y orientaciones particulares que dieron cuenta de las especificidades nacionales. Lo mismo puede decirse con respecto a las reversiones posteriores.
A diez años de ese análisis y con la profundidad de los cambios acontecidos a nivel político institucional, ameritaría una evaluación de las trayectorias y condiciones generales (históricas, políticas, sociales, culturales) en las que se produjeron dichas institucionalizaciones, no habiendo logrado superar el desafío que planteaba Coraggio de “pasar de ser políticas de gobierno a ser consideradas políticas de Estado”, incluso con cambios constitucionales que no lograron detener golpes de Estado.
A continuación, presentamos un breve panorama para ilustrar la diversidad de la región representada por Brasil, Ecuador y Uruguay, con la intención de contextualizar que la institucionalización producida en Argentina fue un caso más en un marco regional que reconoció la ESS a través de distintos procesos.
Al caso brasilero, Coraggio (2011a) lo denominó de “co-construcción de políticas públicas para la economía solidaria”. En 2003 se crea el Foro Brasilero de Economía Solidaria (FBES) que contaba, entre otros movimientos que lo apoyaban, con la Central Única de Trabajadores (CUT) y el Movimiento de Trabajadores sin Tierra (MST). Con la asunción del Partido de los Trabajadores (PT) al gobierno nacional, se crea en ese mismo año la Secretaría Nacional de Economía Solidaria (SENAES) en el marco del Ministerio de Trabajo y Empleo, siendo designado a su cargo Paul Singer, referente académico del tema y miembro fundador del PT. La idea de co-construcción, que profundizaremos a lo largo del libro, sienta así las bases de la génesis del proceso brasilero donde hasta la máxima figura en el gobierno nacional, es decir, el titular de la SENAES, fue propuesto por los actores no estatales organizados fundamentalmente a través del FBES, y fue quien sostuvo dicha función durante toda la existencia de la secretaría, habiendo sido también sus últimos años de vida.
Como para tener una idea de alcance, Chedid Henriques (2014: 67) se basa en datos del FBES: “más de 160 foros locales, regionales y provinciales, que involucran directamente a más de 3.000 emprendimientos de economía solidaria, 500 entidades de apoyo, 12 gobiernos provinciales y 200 municipios articulados por la Red de Gestores en Economía Solidaria”.
Algunos hitos en la institucionalización de la ESS en Brasil, además de la creación de la SENAES, han sido la creación del Consejo Nacional de Economía Solidaria (CNES) como órgano consultivo y propositivo, y el Sistema Nacional de Comercio Justo y Solidario –siguiendo la demanda de la II Conferencia de Economía Solidaria (CONAES) y los mapeos de la economía solidaria encarados a nivel nacional para relevar emprendimientos, asociaciones y los grupos informales, realizados a través de la red UNITRABALHO con más de ochenta universidades del país que acompañaron sistemáticamente estos procesos (no sólo a nivel de investigación, como en el caso de los mapeos, sino también de asistencia diversa, entre la que se destacan las incubadoras de economía solidaria).
De todos modos, Coraggio señala que se trató de una política que no logró ser central en los gobiernos del PT y que se mantuvo como una política de apoyo, ampliación y encadenamiento de componentes mercantiles de la economía solidaria donde, por ejemplo, los movimientos de vivienda y derecho a la ciudad fueron escasamente considerados. Con el golpe parlamentario al gobierno democrático de Dilma Rousseff, comenzaron ajustes a una política que ya venía siendo marginal. Lago (2019) explica que la SENAES fue desarticulada a través de la ley 13.844 de mayo de 2019, que desmanteló hasta el propio Ministerio de Trabajo y Empleo. Según la autora, la Secretaría de Inclusión Social y Productiva urbana, dependiente del Ministerio de la Ciudadanía, incorporó algunas funciones de la SENAES, redefinidas y restringidas a asistencia social y generación de ingresos. Hasta donde tenemos entendido, son algunos gobiernos locales, como veremos en el primer capítulo, los que han logrado sostener las políticas para la economía solidaria de la mano de movimientos sociales muy activos, junto con la Red de Gestores de Políticas Públicas de Economía Solidaria[10] y las universidades comprometidas con el campo.
Por su parte, al caso ecuatoriano Coraggio (2011a) lo califica como “hacia un sistema económico social y solidario”. Luego de la crisis de 1999, se sucedieron tres presidentes revocados por movilizaciones sociales en repudio por sus incumplimientos de las promesas electorales. En 2006 es electo Rafael Correa por la fuerza Alianza País, quien fue presidente hasta 2017 y luego sucedido por Lenin Moreno al frente de un gobierno de la misma fuerza, aunque al poco tiempo tomaría rumbos políticos distintos en términos generales y también en lo relativo a la “economía popular solidaria” (EPS), según la categoría que más utilizan para referirse a nuestro objeto de estudio en ese país.
A poco de haber asumido, Correa convoca a una Asamblea Constituyente que elabora una nueva Constitución (2008), en consulta con los principales movimientos sociales, y se instaura la denominada “Revolución ciudadana”. Entre otras cuestiones, la nueva constitución plantea que el sistema económico en Ecuador es social y solidario, con el horizonte puesto en el “buen vivir”[11], terminología que logró penetrar hasta en los planes de desarrollo que pasaron a ser denominados “Planes Nacionales para el Buen Vivir”. Entre otras cuestiones, esta concepción plantea una nueva relación entre economía, sociedad y naturaleza, que pasó a ser considerada como un sujeto de derecho de forma explícita (Acosta, 2010), podríamos decir, al menos en estos papeles. Otro aspecto central de la nueva constitución es el reconocimiento de diversas formas de organización económica: pública, privada, mixta, popular y solidaria. A su vez, el sector económico popular y solidario está conformado por las organizaciones de los sectores: cooperativo, asociativo, comunitario, y las unidades económicas populares (abarcando las que se dedican a la economía del cuidado, los emprendimientos unipersonales, familiares, domésticos, comerciantes minoristas y talleres artesanales).
También se aprobó la Ley Orgánica de la Economía Popular y Solidaria y del Sector Financiero Popular y Solidario (2011)[12] y su reglamento (2012)[13] que fortalece instituciones estatales preexistentes como el Instituto de la Economía Popular Solidaria (IEPS) y crea la Superintendencia de Economía Popular Solidaria (SEPS)[14] y la Corporación Nacional de Finanzas Populares Solidarias (CONAFIPS)[15] que sostiene una perspectiva de finanzas populares y solidarias (FPS). Entre las políticas que más desafíos plantearon, sobresalen las de compra pública a la EPS, que analiza, entre otros, Andino (2013). Quizá la más interesante sea “Hilando el Desarrollo” que, entre sus objetivos, se propone “generar un modelo de desarrollo socioeconómico, local y solidario que articule el sector productivo artesanal, con la inclusión de los pequeños artesanos del país para reactivar las economías locales”, y en algunas regiones logró abastecer al sistema de educación y salud pública en lo que a productos textiles se refería.
Con el cambio de gobierno, no se dio un desmantelamiento como en Brasil. Las instituciones siguen existiendo, aunque su sentido está siendo vaciado, cambiado o, en el mejor de los casos, disputado, con testimonios de funcionarios y técnicos que sostienen, por ejemplo, que la CONAFIPS adoptó una visión de microfinanzas tradicionales, mientras que, tal y como contó un técnico en una entrevista que realizamos,
el IEPS ha dado un giro totalmente; es una lucha conceptual y política; ahora están volcados totalmente a una visión más empresarial capitalista. Estamos tratando de recuperar algunas cosas, en la lucha, pero la hegemonía va para otro lado. (Junio de 2020)
En consonancia, Vélez Redrován (2022) explica que tanto la EPS como las FPS perdieron peso en el gobierno de Lenin Moreno y es el emprendedorismo a secas quien ganó la batalla, con “instancias de diálogo formales” con los representantes de las FPS, mientras que todo está ya resuelto con las entidades de la banca privada convencional.
Otros aspectos sustantivos en el cambio de orientación del gobierno ecuatoriano es que la planificación dejó de utilizar la denominación de planes del buen vivir y volvió a las denominaciones tradicionales previas de planes nacionales de desarrollo[16], y las compras públicas dejaron de esforzarse por privilegiar a la EPS. Pareciera que da lo mismo una microempresa convencional que una cooperativa o toda una comunidad indígena. En el capítulo 1 profundizamos un poco más al respecto en clave de los atributos y aprendizajes de las PESS ecuatorianas en base a Sánchez (2017).
Por último, complementamos el trabajo de Coraggio con el caso de Uruguay que, a nuestro juicio, se trata de uno de los casos que más da cuenta del proceso de institucionalización de la ESS en nuestra región, sobre todo a partir de las categorías de economía solidaria y autogestión, a partir de que el Frente Amplio asumió el gobierno nacional, en el año 2005, hasta el cambio hacia un gobierno de orientación política contraria en marzo del 2020.
Matonte (2017) propone ampliar la mirada más allá del “cooperativismo tradicional”, que tanta atención ha recibido en su país, y sugiere reconocer otras formas económicas que han constituido un entramado más rico y diverso, el cual surgió a raíz de las crisis económicas transitadas luego de la última dictadura cívico-militar, más precisamente en la década de los noventa. Entre ellas, destaca a las empresas recuperadas que, si bien pueden adoptar la forma jurídica cooperativa, componen un movimiento particular, consolidando incluso una organización de segundo grado propia, la Asociación Nacional de Empresas Recuperadas (ANERT). A su vez, la misma realidad social, económica y política de la posdictadura facilitó la conformación de la Coordinadora Nacional de Economía Solidaria, quien agrupa entidades económicas que colectivizan y autogestionan sus actividades en diferentes niveles de organización.
Basándose en el primer (y único hasta el momento) Mapeo de Economía Solidaria en Uruguay (UEC, 2015), la autora describe un universo de 600 emprendimientos, de los cuales 40% son informales, 56% son colectivos, y generan aproximadamente 5.500 puestos de trabajo (menos de 0,5% de la PEA), con 15.000 socios. Si bien se trata de un alcance reducido, existe una riqueza enorme en cuanto a la conformación de redes y prácticas territoriales de organización colectiva, a la que se suma la articulación con las políticas públicas. Desde las organizaciones de representación de la ESS se acuñó un eslogan que describe su política de alianzas: “chiquitos sí, aislados no”. En cuanto a las políticas públicas, el mapeo identificó 23 con vínculo directo o indirecto, de las cuales 4 se crearon en la década de los noventa, mientras que desde el 2005, el 75% restante. Sin lugar a dudas, este dato da cuenta de la impronta del fomento de la ESS en la coyuntura progresista, con inscripciones en varios ministerios, distinto del caso argentino o brasilero que fueron menos transversales.
Entre las diferentes políticas de Uruguay, destacamos el Fondo para el Desarrollo (FONDES)[17], particularmente relevante y única hasta donde conocemos en toda América Latina porque reconoce las especificidades de la ESS en materia financiera y en lugar de pretender que las experiencias con necesidades de financiamiento se adecuen al microcrédito, como hace la mayoría de las políticas efectivamente disponibles en la región, propone una herramienta con escala, complejidad y participación de los trabajadores en la gestión, tal y como explican Aulet y Sarachu (2018), lo que sigue varias de las recomendaciones que realizan para el campo Barco Serrano et al. (2019) y Mendell y Nogales (2012).
Finalmente, en el año 2019 se aprueba por parte del Parlamento Nacional la Ley N° 19.848[18], la cual aún no ha sido reglamentada y no se avizoran condiciones favorables para su implementación.
Si bien el cambio de gobierno en el caso uruguayo sucedió casi al tiempo de la pandemia, por lo cual es difícil evaluar el impacto específico sobre nuestro objeto de estudio, en los otros casos, la profundidad y velocidad de los retrocesos, aún en el ejemplo ecuatoriano, con una nueva constitución, o en Brasil, que se basó en la co-construcción y contó con el apoyo de movimientos sociales muy importantes, pone en eje debates conceptuales y políticos muy profundos para construir mejores bases de sustentación del pluralismo económico que, en definitiva, abordamos en este libro.
3. Objetivos, preguntas de investigación e hipótesis
En un marco que fue abriendo camino a la ESS en nuestra región, el libro busca identificar y analizar comparativamente las políticas de economía social y solidaria (PESS) llevadas a cabo en el Conurbano Bonaerense en el período de 2012 a 2018, con especial atención a las premisas microeconómicas en las que se basan. Se propone responder la pregunta estructurante: ¿qué características tiene la promoción estatal de la ESS en el Conurbano Bonaerense? Y, en la búsqueda de respuestas, abarca además del núcleo estable de debates –como ser quiénes son los sujetos de la política, qué instrumentos utilizan, cómo se construyen–, también la cuestión de las premisas microeconómicas desde las que parten las políticas, tema que no ha sido aún objeto de indagación específica, a excepción de Narodowski (2013), quien trabajó sobre experiencias que denomina de EP y no sobre políticas.
Además de poner especial atención en el nivel micro, por ser generalmente el privilegiado por parte de las PESS, consideramos que este libro puede constituir un aporte al abordar el problema de la incoherencia fundamental que consiste en promover la ESS con premisas microeconómicas neoclásicas (y algunos de sus derivados al management convencional) que fueron pensadas para la práctica capitalista y que termina introyectando sus valores, como la maximización de ganancias (en lugar de la generación de excedentes como un medio para la reproducción de la vida), o la competencia sin reparo alguno. Conceptos que, cuando las experiencias son organizadas, por ejemplo, por trabajadores de la EP, como medio de vida, requieren ser revisados.
La tesis en la que se basa este libro persiguió cinco objetivos específicos:
- Explorar la existencia de PESS locales y supralocales y de organismos estatales municipales específicos en los 24 partidos del Conurbano Bonaerense en 2012-2018.
- Identificar y analizar comparativamente las configuraciones causales de la existencia/ausencia de PESS en dicho territorio.
- Caracterizar los organismos y las PESS identificados en 2016-2018.
- Examinar la incidencia de los cambios de gobiernos locales en 2015 en los organismos específicos y las PESS.
- Identificar las rupturas y continuidades de la promoción estatal con respecto a la microeconomía neoclásica en San Martín y Moreno.
Las preguntas que guiaron la investigación fueron: ¿dónde han sido implementadas y de qué modo las PESS en el Conurbano Bonaerense? ¿Qué factores a nivel local influyen en la existencia de estas políticas? ¿Cómo inciden en ellas los cambios de gobierno municipal que sucedieron en 2015? ¿Qué rupturas y continuidades identificamos con respecto a la microeconomía neoclásica en los casos de mayor desarrollo?
En este análisis, partimos de dos hipótesis:
- Las políticas dirigidas a las experiencias mercantiles de ESS que expresan continuidades con la microeconomía neoclásica, disminuyen su potencial de promoción al profundizar los componentes capitalistas de las mismas en detrimento de los demás componentes no capitalistas.
- En la escala local se dan condiciones más favorables que en los niveles nacionales y provinciales, para la promoción de la ESS con instrumentos más adecuados a su naturaleza híbrida.
El trabajo adoptó una estrategia de investigación comparativa (capítulos 3 y 4) y luego cualitativa (capítulo 5) con diversas técnicas, aunque primaron las entrevistas (con un total de 181, detalladas en el anexo), la cual es desarrollada oportunamente al inicio del capítulo 3 y del capítulo 5 respectivamente.
Si bien se desprende de lo anterior, consideramos necesario dejar explícitamente expuestas tres cuestiones que esta investigación no pretendió hacer. Por un lado, no realiza evaluaciones de las PESS analizadas, en términos generales ni sobre los efectos en los destinatarios de las políticas en términos específicos. De hecho, intentamos analizar evaluaciones ya realizadas por terceros, pero en nuestro trabajo de campo encontramos que no existían tales, lo cual es digno de tematización.
En segundo lugar, no se ocupa de analizar las especificidades de las experiencias mercantiles de la EP ni la ESS. Tomamos esas especificidades como dadas, básicamente por una cuestión de recorte y porque ya han sido tema de otros trabajos[19]. Lo que pretendemos hacer es mejorar el conocimiento de las PESS a escala panorámica del Conurbano Bonaerense y avanzar en una especificidad hasta el momento poco explorada en el campo a partir de identificar en dos casos de estudios las rupturas con la microeconomía neoclásica[20], corriente principal en la que los economistas seguimos siendo formados y la que, lamentablemente, sigue permeando en otras disciplinas de las ciencias sociales.
En tercer lugar, el trabajo de campo llega hasta 2018, y si bien utilizamos bibliografía actualizada hasta el momento de finalización de la escritura, nuestra referencia empírica se limita a ese período. A su vez, en virtud de resultados de trabajos de investigación posteriores, es posible sostener que los hallazgos dan cuenta prácticamente de la totalidad del período de gestión 2016-2019.
4. Secuencia expositiva
El libro está compuesto por cinco capítulos. El primero de ellos condensa el andamiaje teórico que la sostiene. Se encuentra organizado en tres apartados. Comienza con la presentación de la microeconomía neoclásica y el abordaje sustantivista como una escuela de pensamiento específica, para dar paso luego al campo de la ESS y las políticas públicas que la promueven con las especificidades desde lo local. Finalmente, profundiza sobre el nivel microsocioeconómico a partir de tres dimensiones que suelen presentar tensiones e incoherencias cuando se suele operacionalizar la ESS: qué características tienen los sujetos que producen en la EP y la ESS, los mercados y lo financiero. En cada uno de estos aspectos se parte del abordaje microeconómico neoclásico y se van planteando alternativas y contrapuntos desde diversas aproximaciones críticas y propositivas.
Por su parte, el capítulo 2 constituye el contexto de nuestro objeto de estudio. Sobre la base principal de fuentes secundarias, allí se reconstruyen, sistematizan y analizan las PESS a nivel nacional y de la provincia de Buenos Aires, tomando un lapso más largo que nuestro período de análisis en virtud de la génesis de las PESS en esas escalas. Por un lado, desde 2002-2015, en el que se le dio un gran impulso a lo que se denominaron fundamentalmente “emprendimientos de la economía social”, para luego analizar las principales transformaciones ocurridas en el nivel nacional y provincial ante los cambios de gobierno a fines de 2015.
El tercer capítulo se centra en los 24 partidos del Conurbano Bonaerense y se abordan los avances y retrocesos en la institucionalización de la ESS en cada uno de ellos para el período 2012-2018. Para ello, se utiliza una metodología comparativa y se plantean configuraciones causales que resultan en la existencia/ausencia de PESS. Luego, se focaliza en los organismos estatales responsables de las PESS, para cerrar con un análisis diacrónico que pone en el centro las principales transformaciones experimentadas tanto a nivel de los organismos como de las PESS, a partir de los cambios de gobierno municipales en 2015.
Por su parte, el capítulo 4 desarrolla la caracterización de los 14 partidos del Conurbano Bonaerense con políticas activas hacia el sector en el período 2016-2018. Luego de un breve análisis según el nivel estatal de todas las PESS implementadas por los municipios, nos concentramos en las políticas de origen local, enfocándonos primero en los instrumentos de política en los que se basan, luego en los destinatarios y los mecanismos participativos, distinguiendo entre aquellos de co-construcción y los de co-producción. Para finalizar, se propone una tipología de municipios operacionalizando dimensiones a partir de la identificación de corrientes de pensamiento y acción de la ESS que realiza Coraggio (2013).
El capítulo 5 se dedica a analizar, con una estrategia cualitativa, los que consideramos son los casos de mayor desarrollo en materia de ESS en el Conurbano Bonaerense: San Martín y Moreno. Luego de una breve caracterización socioeconómica sobre cada partido y los respectivos procesos de institucionalización de la ESS en cada estructura estatal, el capítulo expone las continuidades y rupturas con la microeconomía neoclásica en relación con las tres dimensiones microeconómicas desarrolladas en el primer capítulo: cómo cada municipio denomina y caracteriza a los sujetos que producen; cómo abordan la cuestión de los intercambios y los diversos destinos de la producción; y cómo son sus políticas de financiamiento. Agregamos, además, una cuarta dimensión: la relación promotores-promovidos.
Al final, se exponen las conclusiones que se desprenden de la investigación al tiempo que se dejan punteados insumos para una agenda de investigación sobre algunas de las cuestiones sobre las que pretendemos seguir trabajando. El documento termina con las referencias bibliográficas y el anexo con un detalle del perfil de los entrevistados y otras actividades realizadas durante el trabajo de campo.
- El presente libro se basa en la tesis doctoral homónima, desarrollada bajo la dirección de Susana Hintze y la codirección de José Luis Coraggio. Su escritura finalizó a mediados de 2021, luego se realizó una síntesis debido a que su extensión excedía lo permitido en el marco del Doctorado en Ciencias Sociales y fue finalmente presentada a fines de 2021. La defensa de la misma se realizó el 3 de mayo de 2022 y se encuentra disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=t4NE-eEdCPg.↵
- OIT (2011). The reader 2011: “Social and Solidarity Economy: Our Common Road Towards Decent Work”. Disponible en: https://bit.ly/3Ce3yWv.↵
- Con posterioridad a la defensa de la tesis se produjeron tres hitos en relación con este proceso. Véanse: Asamblea General de Naciones Unidas (2023). Resolución 77/281 “Promover la economía social y solidaria para el desarrollo sostenible”, disponible en: https://rb.gy/eldfpn; Organización Internacional del Trabajo (OIT) (2022). “Resolución relativa al trabajo decente y la economía social y solidaria” ILC.110/Resolución II, disponible en: https://rb.gy/3hlwq1; y Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) (2022). “Recomendación del Consejo sobre la Economía Social y Solidaria y la Innovación Social”, disponible en: https://rb.gy/qx1vhu.↵
- La traducción de la siguiente cita textual es propia de la autora. Queda constancia a partir de esta nota, que para los fines del presente libro todas las citas traducidas del inglés, francés y portugués fueron realizadas por ella misma. En las referencias bibliográficas se conservó el idioma de la edición original. ↵
- https://bit.ly/3C9P0qG.↵
- Lo que implicó una reconstrucción desde 1995 en un caso y desde 2011 en el otro, como se verá en el capítulo 5.↵
- Dirigido por Adriana Rofman y codirigido por la autora. Dos publicaciones desarrolladas en ese marco, a través del Observatorio del Conurbano, son: Muñoz, R. (2017). “Políticas de economía social y solidaria en municipios del Conurbano Bonaerense. Avances en su institucionalización”. Newsletter de septiembre de 2017 del Observatorio del Conurbano Bonaerense (ICO-UNGS). Nota central. Disponible en: https://bit.ly/30ZJf1c (con datos preliminares); y los datos definitivos se expusieron brevemente en Foglia, C. y A. Rofman (2019). “Municipios del Conurbano: una gestión pública para el siglo XXI”. Disponible en: https://bit.ly/3GkzXNy.↵
- Una iniciativa como el Observatorio de Políticas Públicas de la Economía Popular, Social y Solidaria (http://oppepss.ungs.edu.ar/) que se está llevando a cabo en Argentina, de encararse en cada país, podría subsanar este tipo de dificultades. Por ejemplo, en Argentina sólo recoge tres políticas nacionales y se encuentran ausencias de políticas importantes también en Uruguay (como el FONDES), Ecuador (como asistencia técnica que lleva adelante el Instituto de Economía Popular Solidaria) o Brasil (como el programa Minha casa Minha vida “entidades”).↵
- Más recientemente, dos países se destacan por el desarrollo de políticas: México y Costa Rica.↵
- https://bit.ly/2Zi5MW3.↵
- La expresión “buen vivir”, en español, es una traducción de Sumaq Kawsay en quechua, y Coraggio explica que es la forma ecuatoriana que asume el concepto de “reproducción ampliada de la vida”.↵
- https://bit.ly/3pDnYoe.↵
- https://bit.ly/3GhymrP.↵
- https://www.seps.gob.ec/.↵
- www.finanzaspopulares.gob.ec.↵
- Véase www.planificacion.gob.ec.↵
- https://bit.ly/3jxIqTO.↵
- https://bit.ly/3BghWvX.↵
- Esto se aborda en el primer capítulo. Por ejemplo, Laville y Eme (2004) lo han trabajado sobre todo para los servicios de proximidad en Francia mientras que, en Argentina, Rebón y Salgado (2009) lo desarrollaron para el caso de las empresas recuperadas.↵
- Donde, como se verá a lo largo del libro, para nosotros el reconocimiento de las especificidades que tienen los destinatarios por parte de los promotores forma parte de las rupturas que buscamos.↵







