María Elena Flores y Celia Galvalisi
La sustancia de la sistematización se hace de pensarla como una manera de mirar las experiencias como procesos históricos, complejos, donde intervienen diferentes actores que se realizan en un contexto económico-social determinado y en un momento institucional del que forma parte.
Monsalvo, 2011: p. 125
1. ¿A qué se refiere un proyecto de sistematización de prácticas?
La sistematización es una de las herramientas que tienen las disciplinas sociales y en especial el trabajo social para revisar y objetivar la intervención profesional realizada, dotándola de un encuadre marcado por la teoría social.
Se suele establecer una sinonimia con la sistematización de prácticas; no así con la intervención, relatos de experiencias, evaluaciones de proyectos, lectura de entrevistas, resumen de trabajos profesionales o similares.
Se la podría identificar como “un camino intermedio entre la descripción de la intervención y la teoría” (Sandoval, 2001: p. 114), lo que requiere un encuadre metodológico que tome como base documentos, escritos, informes, lo que en investigación social se denomina “fuentes de datos secundarios”, como base de la recuperación y reconstrucción de la práctica que se quiere sistematizar.
La sistematización es un proceso de recuperación, sistematización y apropiación de una práctica determinada que, al relacionar sistémica e históricamente sus componentes teórico-prácticos, permite a los sujetos comprender y explicar los contextos, sentidos, fundamentos, lógicas y diferentes aspectos que presenta la experiencia, con el fin de transformar y cualificar la comprensión, experimentación y expresión de las prácticas (Ghiso, en Ruiz Botero, 2001).
La sistematización es fundamentalmente un proceso de conocimiento científico que, sin ser una investigación en estricto sentido, es una modalidad semejante, pues requiere objetivos, marco teórico y un encuadre metodológico para realizar el análisis de las prácticas desde su conceptualización teórica. Por ello decimos que esta herramienta permite ubicar la experiencia de la o las intervenciones en un sistema de abstracción (teoría).
Cuando hablamos de experiencias, nos referimos a hechos, fenómenos o procesos sociales de tipo microsociológico en los que se ha participado en calidad de profesional o como parte de equipos interdisciplinarios; es importante destacar que no se estila sistematizar intervenciones realizadas por otros profesionales, dado que no sería ético y que no seguiría la identidad de esta herramienta que es la revisión de la propia práctica, la construcción de conocimientos a partir de lo ejecutado como proceso profesional y la firme convicción de mejorar o trascender las prácticas de intervención cotidianas de los trabajadores sociales.
Para Jara (2018), las personas que emprenden este proceso deben contar con al menos tres condiciones básicas:
- interés en aprender de la experiencia,
- sensibilidad para dejarla hablar por sí misma, y
- habilidad para hacer análisis y síntesis.
Podríamos concluir que la sistematización de prácticas profesionales o prácticas sociales –se pueden sistematizar procesos sociales como asambleas barriales, mesas de concertación social, redes de trabajo disciplinario o interdisciplinario, redes interinstitucionales– es una recuperación ordenada de los procesos que se generan en la práctica profesional, desde un sistema de registro de la información que es la base del género bajo análisis.
1.1. Diferencias entre informe de práctica, informe de investigación y sistematización de prácticas o experiencias
El informe de una práctica comunica, relata, describe, pone generalmente énfasis en lo cronológico, valoriza los datos o hechos tal como sucedieron, y su objetivo es transformador en el marco del aporte de lo aprehendido en ese espacio[1].
La investigación se ubica dialécticamente antes de la acción a la cual se orienta, siguiendo un protocolo establecido para que sea un proceso científico; la sistematización se ubica después de la acción de la cual aprende, pero también sigue un protocolo o pasos para que sea considerada tal[2]. Mientras que la sistematización pretende profundizar en algunas dimensiones de un proceso de intervención ya realizado sobre la base de documentos o fuentes construidos o no para tal fin (ampliaremos esto en el ítem dimensión metodológica del género académico bajo análisis).
1.2. Características que distinguen la sistematización de una práctica
Puerta Zapata (2008) resume lo que considera son las características o elementos que distinguen a la sistematización de una práctica:
- Trasciende la práctica, la toma como objeto de conocimiento, para tratarla, analizarla, comprenderla y elaborarla en un nivel cualitativamente distinto a una simple descripción.
- Permite la ubicación de las experiencias en un sistema de abstracción al cual denominamos “teoría”, es la concepción que subyace implícita o explícitamente a toda práctica.
- Facilita una recuperación ordenada de la práctica, lo que hace posibles los procesos de intercambio de experiencias, dando cuenta de los procesos, los métodos, el juego de actores vinculados a esos procesos y el escenario donde se producen.
- La sistematización demanda un afinamiento de las técnicas de registro y exige una disciplina en el seguimiento organizado de los proyectos. En cuanto la primera condición para sistematizar es la recuperación de la experiencia tal como sucedió, es necesario tener un conjunto de instrumentos que se constituyan en testimonio de lo ocurrido durante la ejecución de las acciones, este es el insumo principal para la posterior reflexión y análisis.
1.3. ¿Qué es sistematizar?
Sistematizar “implica una problematización teórica acerca de hechos o procesos ya ejecutados, y la producción de conocimientos en un campo o área de intervención profesional” (Ruiz Botero, 2001: p. 1).
Cuando se propone sistematizar un proceso de intervención social, se entrecruzan intereses, necesidades, conocimientos previos, experiencia, que deben encausarse hacia el diseño de una propuesta que se inicia con una batería de preguntas previas que guiarán la construcción de este género académico: “¿por qué se va a sistematizar?, ¿para qué se va a sistematizar?, ¿qué se quiere sistematizar?, ¿quiénes van a sistematizar?, ¿cómo se va a sistematizar?, y ¿qué se espera de la sistematización?” (Londoño Uribe y Atehortúa, 2011: p. 31).
Iovanovich (2003: p. 2) define la sistematización como “un proceso permanente y acumulativo de producción del conocimiento a partir de la experiencia de intervención en una realidad social determinada buscando transformarla con la participación real en el proceso de los actores involucrados en ella”.
La decisión de sistematizar una experiencia, que podría ser un proyecto, un programa, una experiencia organizativa a nivel local o la implementación de una determinada política social, descansa en la idea de que las “experiencias” deben ser usadas para generar comprensión sobre la acción, y las lecciones aprendidas pueden mejorar nuestra práctica presente, así como contribuir a generar un nuevo conocimiento para nuestra intervención futura (Tapella, 2009).
Para Sandoval, la sistematización analiza los procesos y su dinámica, aportando luz desde la teoría. No trata solo de entender situaciones, procesos o estructuras sociales, sino que, en lo fundamental, trata de conocer cómo se producen nuevas situaciones y procesos que pueden incidir en el cambio de ciertas estructuras (Sandoval, 2001).
Para sistematizar la práctica profesional, es imprescindible recortar qué se va a sistematizar, qué corte temporal, en qué contexto situacional y, fundamentalmente, qué fuentes documentales son los soportes sobre lo que se va a reconstruir la intervención. La sistematización permite revisar el hacer profesional desde una perspectiva teórica; es similar en este punto a la investigación-acción.
En palabras de Jara O. (2018: p. 57), tomando a Ghiso:
A diferencia de otros procesos investigativos, a la sistematización le antecede un “hacer”, que puede ser recuperado, re-contextualizado, textualizado, analizado y re-informado a partir del conocimiento adquirido a lo largo del proceso. La sistematización de experiencias es un ejercicio intencionado que busca penetrar en la trama próximo-compleja de la experiencia y recrear sus saberes con un ejercicio interpretativo de teorización y de apropiación consciente de lo vivido. Requiere un empeño de curiosidad epistemológica y supone rigor metódico para convertir el saber que proviene de la experiencia, a través de su problematización, en un saber crítico, en un conocimiento más profundo. Para lograrlo, debemos generar un distanciamiento de la experiencia, que permita trascender la pura reacción inmediata frente a lo que vivimos, vemos, sentimos y pensamos. Así objetivizamos nuestra experiencia y al hacerlo, vamos encontrando sus vínculos con otras prácticas sociales de las que ella forma parte. La sistematización de experiencias permite ligar la reflexión que emerge de lo que vivimos con otras aproximaciones teóricas, para poder comprender, más allá de la pura descripción o inmediatez, lo que estamos viviendo.
1.4. ¿Qué no es una sistematización de prácticas?
- Escribir o describir una práctica de intervención social.
- Recopilar información sobre una práctica de intervención.
- Elaborar un informe-síntesis de una práctica sobre lo que se hizo.
- Enunciar problemas, dificultades, aciertos, desafíos de una práctica realizada.
2. ¿Cómo sistematizar prácticas? Proceso metodológico
Durante el proceso de sistematización, se emplean diversos métodos de investigación cualitativa y cuantitativa, entre los que se pueden incluir revisión de documentación, encuestas, visitas de campo, grupos focales, talleres y entrevistas, entre otros.
La sistematización permite capturar información, percepciones, descripciones y análisis para identificar cuáles han sido los procesos de cambio generados, quiénes fueron los actores involucrados, qué estrategias han sido implementadas y con qué resultados, los aprendizajes generados y los factores de éxito y recomendaciones prácticas que tomar en cuenta para adaptar la experiencia a otro contexto.
Como consecuencia, la sistematización es un proceso de reconstrucción y reflexión analítica sobre la experiencia observada. La revisión de la documentación disponible es una actividad central del proceso de sistematización. Para poder realizarla de manera efectiva, es necesario un sistema de documentación cronológica o recopilación de documentos que permitan reconstruir lo realizado.
Existe una gama amplia de documentos que se producen durante el desarrollo de una intervención profesional o de un proyecto social que podemos utilizar como fuente de recolección de datos para construir la sistematización, entre los que destacan, por ejemplo:
- Diagnósticos sociales, familiares, organizacionales.
- Informes, memorias.
- Diarios de campo.
- Fotos y filmaciones.
- Actas de reuniones.
- Evaluaciones.
- Informes de monitoreo.
- Informes de talleres, asambleas, mesas de trabajo, de redes.
- Publicaciones y estudios generados por el proyecto.
- Indicadores de impacto.
- Memoria fotográfica y audiovisual.
- Materiales de promoción e información.
Toda sistematización debiera describir y analizar la situación inicial y sus factores de contexto, para así ubicar cada experiencia en sus determinaciones y crear posibilidades de comparación con otros proyectos similares.
Para ello es necesario realizarse preguntas tales como las siguientes (Tapella, 2009: p. 73):
- ¿Cuál es el contexto histórico-social político y económico global en el cual se inscribe la experiencia (situación general del país en ese momento)?
- ¿Qué influencia tuvo el contexto global sobre el lugar específico y la población donde se desarrolla la experiencia? ¿Qué particularidades tiene cada contexto local? ¿Cuál era la condición de los pobladores potenciales beneficiarios de la experiencia al iniciarse esta?
- ¿Cuál es el contexto institucional dentro del cual se han desarrollado las diferentes experiencias (tipo de institución, sus objetivos, campo de acción, estructura organizativa, recursos humanos, técnicos y materiales, etcétera)?
- ¿Qué tipo de relaciones existen entre las instituciones de apoyo y los grupos beneficiarios en cada contexto local? ¿Cuáles eran las expectativas respecto al proyecto de los diferentes actores involucrados al iniciarse la experiencia?
Jara (2018: p. 163) propone cinco pasos para el momento metodológico:
A. El punto de partida:
a1. Haber participado en la experiencia.
a2. Tener registros de las experiencias.
B. Las preguntas iniciales:
b1. ¿Para qué queremos hacer esta sistematización? (Definir el objetivo).
b2. ¿Qué experiencia(s) queremos sistematizar? (Delimitar el objeto que sistematizar).
b3. ¿Qué aspectos centrales de esas experiencias nos interesa sistematizar? (Precisar un eje de sistematización).
b4. ¿Qué fuentes de información vamos a utilizar?
b5. ¿Qué procedimientos vamos a seguir?
C. La recuperación del proceso vivido:
c1. Reconstruir la historia.
c2. Ordenar y clasificar la información.
D. La reflexión de fondo: ¿por qué pasó lo que pasó?
d1. Analizar y sintetizar.
d2. Hacer una interpretación crítica del proceso.
Es el momento más importante de todo el proceso. Analiza cada componente por separado. Pregunta por las causas de lo sucedido. Permite identificar las tensiones y contradicciones centrales que marcan el proceso. Mira particularidades y el conjunto, lo personal y lo colectivo. Busca comprender las interrelaciones e interdependencias entre los distintos elementos. Busca entender la lógica global de la experiencia. Lleva este momento a buscar comprender los factores claves o fundamentales que explican la experiencia y construyen su sentido. Es el momento para confrontar con otras experiencias y teorías.
E. Los puntos de llegada:
e1. Formular conclusiones.
e2. Comunicar los aprendizajes.
Son las principales afirmaciones resultado del proceso. Permiten confrontarse con los objetivos de la sistematización y responder a las principales preguntas críticas. Pueden ser tanto formulaciones teóricas como orientaciones prácticas. Hace comunicables los aprendizajes. Posibilita explicar y explicarse mejor lo central de la experiencia sistematizada. Permite compartir las lecciones aprendidas con una diversidad muy grande de otros actores. Pueden surgir dudas e inquietudes abiertas. Son punto de partida para nuevos aprendizajes. Mira lo que aporta la experiencia al futuro de ella misma o de otras experiencias. Diseña una estrategia de comunicación que permita compartir los resultados con todas las personas involucradas y con otros sectores interesados.
3. Dimensiones para orientar la construcción de un proyecto de sistematización
Las dimensiones imprescindibles que debe contener el género bajo descripción son las siguientes:
- Título:
El título debe indicar que se va a realizar una sistematización, utilizando verbos que den cuenta de ello; ejemplos: “sistematizar”, “revisar”, “recuperar”, “reconstruir”.
El título debe contener el género, el qué se va a sistematizar, dónde y cuándo.
- Introducción:
Presentación de la práctica de intervención social por analizar. Identificar los aspectos más relevantes de la práctica profesional para definir el objeto de sistematización supone delimitar temporal y especialmente la experiencia, así como responder a la pregunta de para qué hacerlo. Procesos que interesan analizar o aspectos más relevantes de los procesos.
A modo de ejemplo:
- El enfoque de análisis de la problemática abordada.
- El estilo de intervención y el instrumental técnico aplicado.
- Lo novedoso del fenómeno abordado.
- Los resultados obtenidos a partir del desarrollo de un proyecto o programa.
- Las interrogantes surgidas en el proceso.
- Delimitación del objeto:
Hace referencia al qué se va a sistematizar, al recorte de la experiencia. Es el foco sobre el que esta se sustentará.
- Fundamentación:
Es imprescindible explicitar el posicionamiento teórico, metodológico y político que encuadre la decisión de realizar la revisión de la práctica de intervención. Fundamentando no solo el porqué, sino también sosteniendo el encuadre teórico, político y metodológico desde donde se realizará esa revisión y reconstrucción de la práctica.
Aquí también se debe explicitar la perspectiva desde la que, como profesionales, se posicionan frente a los sujetos, la organización y la práctica por sistematizar.
Desde el trabajo social, es importante hacer mención de los fundamentos de la cuestión social y sus manifestaciones en la vida de los sujetos sociales. Y analizar la situación problemática en el marco de contextos histórico-políticos y de modelos de política estatal y social.
- Objetivos de la sistematización:
Es importante recordar que los objetivos de la sistematización como actividad de producción de conocimientos son cualitativamente distintos a los de la experiencia; los primeros tienen que ver justamente con los productos de la reflexión y el análisis, mientras que los de la experiencia realizada se ubican en la línea de cambio y transformación de una situación.
Se pueden agregar aquí preguntas centrales que guiarán el análisis de la experiencia, y que luego pueden ser retomadas en el proceso de reconstrucción de la experiencia o práctica profesional. Se pueden trabajar preguntas para cada objetivo.
- Marco conceptual:
Implica el desarrollo de un marco teórico general, más vinculado a la teoría social, y un marco teórico específico vinculado a la conceptualización o categorías teóricas sobre las que se trabajará.
- Contexto organizacional:
Se incluirá aquí si se trata del análisis de la implementación de una política social, de un proyecto o programa social, también podría ser una mesa intersectorial de trabajo, una red interinstitucional, etc.
Describir el marco institucional, entendido como lo socioinstitucional, la normativa que dicha organización posee, los recursos con los que cuenta, la población asistida, el perfil de los sujetos/grupos, inherente al objeto de la sistematización.
Este ítem resume el escenario institucional u organizacional.
- Metodología de trabajo:
Se describe el procedimiento que se seguirá para realizar la sistematización, delimitando claramente fuentes documentales con las que se trabajará, disponibilidad o accesibilidad de estas, lugar o repositorio donde se hallen (ejemplo: archivos, hemeroteca, biblioteca, etc.).
Describir el cómo y el recorte temporal que se considerará para la sistematización.
- Cronograma de trabajo.
- Bibliografía.
4. Ejemplos de proyectos de sistematización de prácticas o experiencias
- Beccaría, Rodrigo Andrés (2019). Una mirada crítica a la intervención profesional del trabajador social en la Unidad de Asistencia Integral en Violencia Familiar de la ciudad de San Francisco, Córdoba. Directora: María Elena Flores. Trabajo final de grado. Lic. en Trabajo Social. Universidad Nacional de Villa María. En biblio.unvm.edu.ar/opac_css/index.php?lvl=cmspage&pageid=9&id_notice=41134.
- Cabrera, Camila y Sottani, Yanina (2021). Sistematización de un taller deportivo para mujeres como estrategia de intervención para la prevención y la promoción de consumos problemáticos – Rafaela (Santa Fe) 2015-2017. Directora: María Elena Flores. Trabajo final de grado. Lic. en Trabajo Social. Universidad Nacional de Villa María. En biblio.unvm.edu.ar/opac_css/index.php?lvl=cmspage&pageid=9&id_notice=46782.
- Castro, Magalí y García, Vanina (2022). Mujeres, autonomía y economía popular. Directora: Montes, Florencia. Trabajo final de grado. Lic. en Trabajo Social. Universidad Nacional de Villa María. En biblio.unvm.edu.ar/opac_css/visionneuse.php?lvl=afficheur&explnum=3326#page/8/mode/2up.
- Cañas, Milagros (2025). Abordaje terapéutico en la etapa preprotésica durante el diseño y confección de un dispositivo ortoprotésico para un adulto con amputación transcarpiana del segundo al quinto metacarpiano de la mano izquierda, que asistió al consultorio de terapia ocupacional en la Subsecretaría de Discapacidad, Rehabilitación e Inclusión en el Hospital Preventivo San Roque, Córdoba capital, octubre-noviembre de 2022: sistematización de prácticas. Trabajo final de grado. Licenciatura en Terapia Ocupacional. Universidad Nacional de Villa María. En biblio.unvm.edu.ar/opac_css/index.php?lvl=notice_display&id=47393.
- Gerbaudo, Rebeca (2019). Análisis de la intervención profesional, en base a la ley n.º 26.061 de promoción y protección de los derechos de los niños, niñas y adolescentes. Directora: María Elena Flores. Trabajo final de grado. Lic. en Trabajo Social. Universidad Nacional de Villa María. En biblio.unvm.edu.ar/opac_css/index.php?lvl=cmspage&pageid=9&id_notice=39074.
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