Diálogo sobre algunos interrogantes
para pensar y hacer el género
Mauricio A. Grasso, Gabriela L. Giammarini y Celia Galvalisi
El discurso, también el académico, no es simplemente el vehículo por donde transitan los saberes, sino que es instrumento de construcción del conocimiento y de las relaciones que establece con las actividades humanas en que se desarrolla.
Camps & Castelló, 2013: 17
1. ¿Para qué (hacer) un escrito monográfico hoy?
Entre las tareas que como estudiante se deben resolver, puede presentarse la escritura y presentación de una monografía. Puede ocurrir que no comprendas sobre qué se trata y la entrega sea pronto –como la gran mayoría de los escritos académicos solicitados en la universidad–. Reconocemos que esta situación puede generar una importante carga de ansiedad; sin embargo, esperamos que la lectura de estas páginas sirva como un camino, una guía o un puente para resolver la actividad y saber qué es lo esperado.
Entre las tareas que solicitamos como docentes, se encuentran diversos géneros académicos o de otro ámbito de circulación, ya sea profesional y disciplinar[1]. Reconocemos que, muchas veces, los pedidos no vienen acompañados de estrategias pedagógico-didácticas que habiliten la realización procesual de la tarea encomendada. En este sentido, estas páginas pretenden colaborar en ese acompañamiento tan necesario y que muchas veces por cuestiones de tiempos de calendario académico u otras no puede realizarse.
De los párrafos anteriores, se desprende que este capítulo lo pensamos tanto para estudiantes como para docentes. Quienes lo escribimos, de manera colaborativa, somos docentes de dos institutos de la UNVM, nos conocimos en sus pasillos hace más de una década. Nuestras actividades diarias involucran la lectura, la escritura, la oralidad, la circulación, la discusión y el registro de la palabra, entre otras cuestiones. Si bien trabajamos en diferentes ámbitos, fueron situaciones concretas[2] las que marcaron estos encuentros y que hoy nos permiten reconocernos en esta escritura.
Estudiantes y docentes formamos parte de una comunidad de aprendizaje concreta. Esta comunidad reproduce y recrea ciertas particularidades, pero también puede presentar rasgos comunes a otras. En la pluralidad de relaciones y de situaciones académicas que involucran actividades cognitivas y diversidad de producciones, los procesos y las prácticas de leer, escribir y hablar son fundamentales. Las producciones propias del ámbito académico responden a las actividades profesionales mediatizadas y son construidas por el discurso.
Entre esas producciones del ámbito académico, encontramos el género monografía. Escribir hoy sobre monografías implica un desafío, ya que existen numerosos textos –sobre todo instructivos– escritos hace más de dos décadas. Por lo que no es el capítulo una especie de balance de ello, sino más bien una recapitulación de algunas de las características principales contrastadas con las prácticas emergentes de la cultura contemporánea. Tampoco pretendemos con este escrito dar “recetas”, sino reconocer la tarea y las implicancias de escribir este género particular.
En los años recientes, vivimos dos situaciones o circunstancias que pusieron en debate la mayoría de las prácticas de aprendizaje en la universidad. En primera instancia, durante los años 2020 y 2021, los ciclos lectivos estuvieron desafiados por las experiencias de estudio en pandemia, lo que puso sobre la mesa e impulsó algunos procesos de mediatización y plataformización de la educación. En segundo lugar, a fines del año 2022, se popularizó uno de los modelos de lenguaje de aprendizaje (inteligencia artificial generativa), y, nuevamente, se renovaron algunos de los interrogantes.
Para comenzar, observemos la viñeta con la imagen del abogado de la serie Better Call Saul. En la referida serie, precuela de Breaking Bad, se desarrolla la metamorfosis del abogado Jimmy McGill en Saul Goodman, el reconocido e inescrupuloso asesor de Walter White. Si bien se pueden considerar e inferir posibles situaciones y pensamientos a partir de la mirada de Saul, el propósito inicial de la incorporación de la imagen 1 es ilustrar que la escritura de monografías para la acreditación de saberes aún está vigente en las solicitudes docentes (el meme corresponde al año 2023).
Imagen 1. Título del meme: Maldición CHATGPT

Créditos del meme: pekkaslp, publicado en Memedroid.
Como docentes, estamos convencidos de que la monografía es un género que favorece la incorporación de saberes y “prepara” para el desarrollo de otros géneros académicos.
Hace aproximadamente unos 30 años, la monografía estaba establecida como uno de los textos más frecuentes solicitados por los docentes tanto de educación secundaria como universitaria. Sin embargo, con el paso del tiempo, con la emergencia de sitios web específicos que ofrecieron y ofrecen el servicio, la publicación de textos completos en internet, las problemáticas asociadas con el plagio y, recientemente, con las herramientas digitales de asistencia automatizada y predictiva para la escritura, las solicitudes de monografías decrecieron. En los últimos años, empezaron a generalizarse formatos más breves asociados con lo que Carlos Scolari (2020) llama la “cultura snack”.
Si retomamos lo planteado en la imagen 1, en un sentido irónico, se rescata uno de los aspectos más controvertidos asociado con la acreditación de saberes. Sin duda, con las modificaciones y mediatizaciones en las prácticas y en los usos de la escritura, las formas de evaluación y calificación presentan desafíos permanentes[3] para quienes ejercen la docencia. Y para los estudiantes, las tecnologías y las prácticas asociadas a estas representan un desafío –entre otros– que podría caracterizarse en términos éticos. Pero, además, usar estas tecnologías de manera adecuada conlleva que identifiquemos con claridad aquellas actividades que intervienen en el aprendizaje y que son necesarias para desarrollar/cumplimentar con la tarea solicitada; esto es, comprender la complejidad de lo que se debe realizar (adecuación a la situación comunicativa, claridad de contenidos, saberes requeridos, entre otras cuestiones).
Es necesario reflexionar sobre nuestro contexto actual para comprender los significativos cambios en las prácticas de lectura, escritura y oralidad. Nuestro contexto cultural parece encontrarse siempre en un límite, por atravesar una especie de frontera, con cambios y modificaciones que generan crisis e incertidumbre en situaciones cotidianas de aprendizaje, relaciones interpersonales y construcción del conocimiento. Como docentes, es común escuchar en charlas de pasillo que las principales referencias o fuentes de consulta utilizadas por estudiantes actualmente son plataformas como YouTube, Instagram, TikTok, entre otras. O bien las consultas en el buscador Google, que desde inicios de 2025 te arroja un primer resultado con IAGen como referencia. Estas apreciaciones reflejan los síntomas de la “plataformización” (Dussel, 2023: 42:15) de la experiencia cotidiana, en la que cada vez resulta más difícil desviar la atención de la respuesta rápida proporcionada por los algoritmos en pantalla, así como hacer referencia a la autoría[4] de los contenidos.
Hay una pérdida de la autoría […] una renuncia a pensar un poco más o a trabajar un poco más […] estas nuevas infraestructuras del conocimiento tienen costos, en estos costos de la datificación se prioriza la popularidad, se prioriza esa adhesión emocional inmediata más que una actitud reflexiva, crítica. El saber, lo que importa, es que se maneje información, los algoritmos están muy orientados a capturar la atención; por lo tanto priorizan también teorías conspirativas o cuestiones sensacionalistas, no, o tener un impacto más de shock que reflexivo (Dussel, 2023, min. 41: 22).
Como estudiantes, debemos reconocer la importancia de nuestra voz, nuestra posición, fundamentada y crítica frente a la realidad, al conocimiento, activa en la construcción de aprendizajes y saberes. La información no es lo mismo que el conocimiento, no son equivalentes.
Recuperar la propia voz en la escritura viene de la mano de un conjunto de actividades cognitivas, disciplinarias y formativas bastante complejas. La escritura depende de una lectura activa y de generar capacidades para lograr un manejo de la información en la actualidad. En tiempos de abundancia, es recomendable, tanto para estudiantes como para docentes, redoblar los esfuerzos hacia una literacidad crítica. En un artículo de los últimos años, Daniel Cassany rescata la necesidad de una lectura crítica en una “época de falsedades, engaños, manipulaciones y mentiras” (2021: 20).
La necesidad de lo crítico está en el papel, en la pantalla, en las redes sociales, en la calle, en los vídeos… Es preciso reconocer que la desinformación está en todas partes. Internet nos ha permitido ver que no es que no haya más mentiras ahora, sino que no éramos tan conscientes de las mismas (Cassany, 2021: 36).
Las últimas citas reflejan preocupaciones recurrentes en la educación en el nivel superior, permanecemos en un periodo de transición y de cambios que aún sigue mostrando consecuencias sociales y culturales de la pandemia por SARS-CoV-2. No sabemos muy bien qué ocurrirá con este y otros formatos del género académico en lo próximo, pero sí nos atrevemos a mencionar experiencias y saberes que se podrían recuperar. De esta manera, con idas y vueltas reformulamos para el capítulo algunas definiciones y características generales de los escritos monográficos.
2. ¿Qué es una monografía? Un intento de respuesta que no quiere quedar solo en una definición
Tal como lo mencionamos, reconocemos que las monografías aún forman parte de nuestras experiencias y actividades de lectura, escritura y oralidad dentro y fuera del aula universitaria. También podemos reconocer, sin esforzarnos demasiado, que, al solicitarlas, el interés difiere bastante del deseado por los estudiantes.
Hace algunos años, en la primera versión (2016) de este manual de escritura, comenzamos a responder la incógnita sobre la monografía con la definición de la Real Academia Española. Para ser fieles al estilo, la retomamos: “monografía” es una palabra del género femenino compuesta por “mono-” y “-grafía”: “una descripción o tratado especial de determinada parte de una ciencia o de algún asunto particular” (RAE, 2023). Si a ello le incorporamos la definición de Wikipedia, la monografía deriva del “griego mono, ‘único’ y grapho, ‘escrito’; es un documento que trata un tema en particular porque está dedicado a utilizar diversas fuentes compiladas y procesadas por uno o por varios autores” (Wikipedia, 2023). Desde noviembre de 2022, con la apertura del chatbot GPT 3.5, uno de los más populares, su respuesta un año después:
es un trabajo escrito o un estudio exhaustivo y detallado sobre un tema específico. Por lo general, se trata de un documento académico que presenta una investigación o análisis profundo sobre un tema particular, ya sea en el ámbito de la ciencia, la historia, la literatura, la filosofía u otras disciplinas. Las monografías suelen seguir una estructura organizada que incluye una introducción, desarrollo, conclusiones y una lista de referencias bibliográficas. Este tipo de trabajo es común en entornos académicos y a menudo se utiliza como una forma de evaluar la capacidad de un estudiante para investigar, analizar y presentar información de manera coherente y completa (OpenAI, 2023).
Tal como podemos observar en estas primeras aproximaciones hacia una definición posible, de acuerdo con el resultado de las búsquedas clásicas y emergentes, cada una de las respuestas posee un trasfondo explicativo o descriptivo diferente. En el caso del diccionario, la propuesta se centra en el aspecto gramatical, parte de la morfología general del término y brinda luego una sucinta delimitación del concepto centrado en el tipo de texto que (puede estructurar) estructura la monografía, la descripción, y, de manera excesivamente general, contiene aquello que trata: un tema, entendido como parte de una ciencia o asunto.
En el caso de Wikipedia, el punto inicial lo constituye la etimología del término, esto es, de dónde proviene esa palabra, y luego su definición. La entrada de Wikipedia continúa, por supuesto, y, tal como sabemos, se trata de una enciclopedia, y por tanto las aproximaciones son más extensas que las de un diccionario, pero lo interesante es que en su misma aproximación sostiene:
Gran parte de los artículos que integran la Wikipedia en español (o cualquier otra enciclopedia) tienen carácter monográfico, ya que presentan una amplia investigación acerca de un tema determinado, indicando conceptos, métodos de investigación empleados, bibliografía, conclusiones, citas y referencias (valga como ejemplo la imagen 2).
Por su parte, ChatGPT proporciona una respuesta en donde se prioriza la descripción sobre aquello que se conoce como “monografía”, centrando la atención en la estructura y ámbito de circulación, es muy similar a la entrada de Wikipedia. Esto indica que la respuesta del chat reproduce lo que está expresado en esta, reproduce el sesgo. Al mismo tiempo, si no solicitamos la fuente, no es común que ChatGPT haga la referencia. Quizás aquí puede reconocerse uno de los principales aspectos de la cultura contemporánea y sus trasfondos ya mencionados.
Imagen 2. Título: bibliografía

Créditos de la viñeta: Docns, publicado en Memedroid.
En la imagen 2, el meme en cuestión tiene más de una década, es una secuencia gráfica al estilo viñeta de humor. En ella se hace referencia a la solicitud de una monografía, su entrega, la consulta a bibliografía y Wikipedia, junto con el gesto de indignación y poker face (expresión facial vacía) de la maestra. Como pieza simbólica sintética e interpretada en la actualidad, este meme da cuenta de ciertas particularidades y emergentes de sentido de ese período. Se podría analizar, por ejemplo, cuestiones de plagio, circulación, apropiación y acreditación de saberes o conocimientos en los procesos de enseñanza y aprendizaje.
No obstante ello, en todos los casos reseñados, se reconoce que se trata de un documento escrito que aborda un tema concreto en profundidad, que es producto de una investigación o indagación previa, que circula principalmente en el ámbito académico y que se organiza a partir de una estructura pautada y en esa estructura, la bibliografía es un aspecto importante. Ahora bien, como miembros de la comunidad universitaria, sabemos que necesitamos información específica y datos de autoría para poder validar una aproximación como la respuesta a la pregunta planteada: ¿qué es una monografía?
Vamos a intentar responder a este interrogante a partir de considerar nuestros propios caminos y recorridos formativos. Podemos sostener que una monografía es un género propio del ámbito académico que se caracteriza por combinar dos tipologías o clases textuales específicas como lo son la argumentación y la explicación. Por tanto, a partir de un problema propuesto o un tema controvertido, se desarrolla un texto monográfico que habilita la reflexión sobre aquello que ya fue dicho sobre el punto seleccionado, a través de las propias palabras y considerando las ajenas, lecturas previas de quienes ya han reflexionado sobre el tópico y las propias consideraciones, observaciones, relaciones y vínculos posibles de establecer. Por tanto, la monografía permite el desarrollo de habilidades críticas mediante –entre otras cuestiones– la confrontación de fuentes informativas. Resaltamos las palabras de Cubo de Severino:
No es suficiente que el estudiante logre la expresión personal de sus ideas o posea la capacidad de resumir un texto de estudio que acaba de leer. Escribir, en este nivel, es una actividad social que implica interpretar la información de manera crítica, integrar información obtenida en fuentes diversas, crear información, proponer nuevos enfoques sobre aspectos teóricos ya desarrollados y justificarlos con argumentos, validar teorías con investigaciones empíricas o refutar otras con nuevos datos o nuevas interpretaciones de datos existentes, descubrir lagunas en la explicación de fenómenos en ciertas teorías y llenarlas (Cubo de Severino, 2007: 15).
Las fuentes de información para la lectura y escritura de la monografía son siempre importantes. En ocasiones, son parte de la bibliografía proporcionada por los mismos docentes en los espacios curriculares. En el caso en el que se pueda o deba ampliarse la búsqueda, es menester aclarar la pertinencia y la fiabilidad de las fuentes consultadas[5]. Las actuales posibilidades de acceso van a contramano de la adquisición de buenos criterios de selección y requieren de una alfabetización específica[6].
En el caso de nuestra universidad, en la UNVM, la monografía constituye un género que no solo se solicita como tarea en el marco de un espacio curricular, sino que constituye un formato posible de presentación del trabajo final de grado. Esto quiere decir que la elaboración de una monografía puede permitir la graduación universitaria. Por supuesto que no es equivalente la monografía de titulación a la monografía como trabajo práctico o como escrito evaluativo parcial. Entre las cuestiones que las diferencian, vale destacar la extensión, la cantidad de fuentes consultadas, el tema o problema planteado, el destinatario, el ámbito de circulación y el propósito general con el que se realiza, aquello que se debe “demostrar” en un caso y en otro.
Aunque en algunos contextos se utiliza este término en sentido amplio para mencionar trabajos de investigación empírica y análisis de experiencias, su significado más extendido se refiere a un escrito que versa sobre el tratamiento de un tema específico, lo cual incluye el estudio, análisis bibliográfico o investigación sobre el tema en cuestión. En este último sentido lo tomamos en el presente material.
Como expresa Ejarque (2007: 221):
… por tratarse de un texto relacionado con el estudio y la investigación, el fundamento de la monografía es la información bien documentada, casi siempre procedente de libros u otros textos, aunque en ocasiones requiere, además, trabajo de campo. Es el producto de una búsqueda de datos realizada alrededor de un tema sobre el que se necesita saber más. Se elabora un texto nuevo con parte de los datos obtenidos en diferentes fuentes, seleccionados y relacionados entre sí de acuerdo con el punto de vista del autor.
Entonces, tal como se desprende de la cita, la posición o postura y las relaciones temáticas posibles de quien escribe una monografía son el insumo central de este género en cuestión.
3. ¿Qué diferencia a la monografía de un estado del arte o de los antecedentes?
En este segmento intentamos acercarnos a lo que no es una monografía. En ese sentido, nos permitimos hacer algunas distinciones respecto del estado del arte o antecedentes y el marco teórico, ya que dan lugar a confusiones con cierta frecuencia.
En los apartados anteriores, hemos podido mostrar la complejidad del género monografía. Muchas veces la misma denominación suele utilizarse para referirse a textos diferentes: de revisión bibliográfica (study review) o análisis de un caso o de un corpus, esto dependerá de la disciplina (Natale y Alazraki, 2007). No obstante, se presentan recurrencias que permiten reconocer textos monográficos:
- se trata de un recorte específico sobre un tema;
- presenta una estructura bien definida, aquello que puede considerarse como partes clásicas: introducción, desarrollo, conclusiones y bibliografía;
- es un género que inicia en la actividad de investigación.
A continuación, en la tabla 1, se presenta un cuadro comparativo entre antecedentes, marco teórico y monografía, cabe destacar que consideramos que los dos primeros son partes de un proyecto de investigación o trabajo final de grado, y la monografía como una totalidad, no como parte de otro trabajo, por tanto las comparaciones revisten cierta complejidad extra.
Antecedentes | Marco teórico | Monografía | |
| ¿Con qué otros nombres pueden aparecer? | “Estado de la cuestión”. “Estado del arte”. “Revisión de literatura”. | “Marco referencial”. “Encuadre teórico”. | “Escrito monográfico”. |
| ¿Constituye un género en sí mismo? | No, forma parte de un proyecto de investigación o de otros géneros, como por ejemplo artículo científico. | No, forma parte de un proyecto de investigación o de otros géneros, como por ejemplo artículo científico. | Sí, es un género académico de iniciación a la investigación. |
| ¿Qué función tiene?[7] | Posicionar la investigación en un “terreno”. Ubicar la propia investigación en el contexto o marco de otras investigaciones (actuales o no) sobre temas similares (no necesariamente deben ser equivalentes en aspectos teóricos y metodológicos). | Exhibir la postura teórica desde la que se realiza la investigación. Se presentan los conceptos teóricos que permiten entender el problema o interpretar los datos de la investigación. Nociones teóricas a las que se adhiere y que han sido propuestas por otros autores. | Presentar, explicar o argumentar una idea central lo más detalladamente posible sobre un tema, eje o un problema, según la perspectiva de varias fuentes y autores. El escrito circula en diferentes niveles del sistema educativo para acreditar saberes o trayectos, por lo que su función depende de las relaciones establecidas y los destinatarios. |
| ¿Qué información se espera? | Exposición o reseña de investigaciones vinculadas temáticamente con la propuesta de investigación en curso. De cada antecedente se presenta la metodología, el enfoque o perspectiva teórica y los resultados y se establecen relaciones de semejanzas o diferencias con la propia propuesta. | Exposición y justificación de los conceptos que sirven para comprender y abordar el problema de investigación. Lo principal es la argumentación que vincule el concepto en cuestión y la propuesta en curso. Cabe destacar que no es necesario que los conceptos provengan de la misma disciplina, campo o tema de estudio. | Exposición justificada o vínculos entre diversas lecturas referidas a una misma temática o problema. Confrontación de lecturas. Las restantes características dependen del propósito, ya que puede tratarse de un escrito breve: como un trabajo práctico, una indagación orientada sobre un eje o problema, una lectura crítica sobre un corpus temático determinado previamente, etc. Si, por el contrario, se trata de un texto para acceder a un título de grado, este es más extenso, se espera que pueda dar cuenta del campo de estudio y del trayecto formativo. |
4. ¿Por qué, para qué y cuándo hacer una monografía?
Hemos establecido que la monografía es un tipo de escrito académico que se utiliza en diversos niveles educativos con diferentes grados de complejidad. Se escribe generalmente con el objetivo de propiciar la puesta en marcha de estrategias de búsqueda y selección de información, lectura y comprensión, prácticas de escritura y, como consecuencia, el uso, la transferencia y la integración de conocimientos, ya sea a aprehender o aprehendidos en diferentes materias.
Como consecuencia de ello, se transforma en un recurso y estrategia para la enseñanza con una doble función: la comprensión, el uso y la integración de conocimientos, y el aprendizaje de la lectura y escritura científica. A la vez promueve procesos de indagación cognitiva y reflexiva sobre las ideas y conceptos, lo que a su vez estimula la curiosidad, la creatividad e, incluso, la reflexión crítica (como docentes podemos colaborar en este punto con preguntas disparadoras previas).
Los destinatarios de las monografías suelen ser los profesores a cargo de las materias o bien tribunales evaluadores –cuando se trata de trabajos finales de grado o diplomaturas, por ejemplo–. Es muy importante que quede determinado el destinatario con anticipación, para que el estudiante pueda crear una idea del lector hacia el que se dirige en la redacción de su monografía. Por lo dicho el escrito está condicionado por la situación comunicativa y discursiva que le da origen y por donde circula. De todas maneras, una vez publicadas las monografías en repositorios institucionales, en bibliotecas digitales y en sitios de institutos de investigación, el ámbito de circulación y los destinatarios se amplían exponencialmente.
Si bien es difícil establecer el momento en el que es conveniente escribir una monografía, puesto que de manera general responde a una solicitud docente, sí debemos considerar que es necesario capitalizar el tiempo. Desde el momento en el que nos informan que debemos realizar una monografía, debemos administrar y organizar el tiempo de trabajo. Se trata de un género que exige muchas lecturas y sistematizaciones previas.
Por tanto, la escritura de la monografía comienza desde el momento en el que realizamos anotaciones al margen de los textos consultados como fuentes, o bosquejamos posibles preguntas y vínculos entre las lecturas. Una vez realizadas las lecturas (al menos las obligatorias señaladas por el equipo docente), podemos armar un esquema o plan de trabajo de escritura y asistir o solicitar tutorías para comenzar a organizar aquella idea que tenemos en nuestra cabeza (cuidado: a veces no necesitamos tanta tutoría, ello dependerá de nuestra independencia y seguridad en la tarea de la escritura académica, a veces la tutoría se necesita al momento de la textualización y no de la planificación, debemos tratar de conocer nuestros propios procesos de aprendizaje).
Sí debemos tener presente que la monografía se escribe cuando queremos o necesitamos profundizar sobre una temática en particular, y generamos un escrito académico sostenido en los vínculos o confrontaciones de referencias bibliográficas diversas sobre el mismo tema/problema.
5. ¿Qué procedimientos pueden ayudarnos a elaborar una monografía?
No existen recetas ni instructivos que resuelvan cómo realizar la tarea de elaborar una monografía, puesto que no se trata de pasos a seguir, sino de un procedimiento que –como tal– implica procesos a nivel cognitivo, de pensamiento, además de aspectos más “mecanizados”, como por ejemplo el armado de un índice (entendiendo el índice como aquella recopilación de títulos-subtítulos organizados por orden de aparición).
En este sentido, podemos identificar algunos procesos centrales que pueden favorecer la tarea.
- Delimitar el tema sobre el que quiero trabajar. ¿Cuál es el tema que me interesa abordar? ¿Cuál es la idea principal y cuáles son las ideas secundarias? ¿Qué relaciones puedo establecer?
- Identificar el propósito del trabajo. ¿Cuál es el objetivo de mi escrito? ¿Para qué lo estoy realizando? ¿Qué pretendo lograr? ¿Qué preguntas o criterios guían el tratamiento del tema? ¿Qué actividad haré en la monografía: discutir, comparar, analizar, revisar, exponer?
- Localizar las producciones que constituirán las (posibles) referencias bibliográficas. ¿Cómo y de dónde obtendré información confiable sobre el tema propuesto? ¿Buscaré una idea en varios autores o profundizaré solo en uno? ¿Cuáles serán los límites temporales y espaciales de mis lecturas? ¿Qué tipos de producciones consideraré?
- Fichar las lecturas o producciones a las que se accede para elaborar la monografía. Al momento de realizar esta tarea, se debe indicar de manera completa la referencia bibliográfica (puede ser en normas APA[8]), de esta forma se economiza en la tarea posterior de listado. Es importante identificar con claridad cuáles son las ideas extraídas de la fuente y cuáles son nuestras observaciones o comentarios que no corresponden a las ideas de quien leímos.
- Elaborar un esquema del trabajo. Este funcionará como guía de trabajo. Proponer un título y sus subtítulos, así como el posible contenido (todo estará sujeto a revisión a medida que se avance con la tarea de escritura). El título debe ser breve, claro y preciso, enfocado en el tema a desarrollar. Se debe evitar la creación de expectativas mayores de lo que el lector se va a encontrar en la monografía, si se utilizan metáforas, deben ser explicitadas. Se trata de un título académico, no periodístico o literario.
Si bien no profundizaremos en este capítulo sobre las recurrencias y el caos necesario que conlleva el proceso de escritura académica, no lo podemos dejar de señalar. En esta dirección, consideramos oportuno parafrasear un poco las “cinco reglas de oro para escribir textos científicos (y no morir en el intento)”, de Castelló (2007: 77-81):
- La estructura del texto necesita (un poco de) caos para habilitar las “pruebas”, para permitir que afloren ideas y relaciones, entre otras cuestiones.
- El proceso seguido y el producto final son interdependientes. El resultado final es fruto del trabajo realizado.
- La confusión y la confianza son necesarias (en algunas circunstancias y no en exceso). No podemos dudar de todo lo que escribimos ni creer que lo que escribimos no puede “ajustarse”.
- La compañía en el proceso de escritura o en el momento de revisión es sumamente beneficiosa. Pedirle a alguien que lea nuestra producción siempre es una buena idea, ya sea para comprobar que aquello que hemos escrito se entiende, ya sea para revisar las vinculaciones de ideas realizadas.
- La reflexión consciente sobre el proceso (elecciones, análisis, revisiones) es siempre más útil que la automatización o mecanización.
6. ¿Cuál es la estructura de una monografía?
En las últimas décadas, los planteos desde la alfabetización académica lograron tematizar algunos problemas que estaban invisibilizados. Entre ellos, uno bastante significativo para la lectura y escritura de géneros académicos implica enseñar lo que se va a evaluar antes de ser evaluado. En ese sentido, Paula Carlino (2005) reúne varios de sus aportes en su libro Escribir, leer y aprender en la universidad. Una introducción a la alfabetización académica. En el primero de los capítulos dedicado a la escritura en el nivel superior, señala que las monografías en cuanto género solicitado se precisan por cada docente, según sus intereses disciplinares y didácticos, y se establecen sus criterios de evaluación. Asimismo, refiere sobre la estructura o el formato de una monografía, compuesta por portada, índice, introducción, desarrollo, conclusiones y referencias bibliográficas.
A continuación, el cuadro[9] sintetiza las funciones y los segmentos textuales que conforman la estructura.
Partes | Función principal | Segmentos textuales posibles (formulados como instrucciones para saber qué hacer) |
Portada/carátula | Anticipar el ámbito de circulación y el eje o idea principal. |
|
Índice | Anticipar la estructura y el desarrollo temático. La organización del escrito. |
|
Introducción | Ubicar al lector en lo que está por leer |
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Desarrollo | Sostener una idea a partir del análisis de un conjunto de textos. |
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Conclusiones | Crear un “cierre” del trabajo acabado. |
|
Referencias | Mostrar las fuentes consultadas y referenciadas en el cuerpo del trabajo |
|
7. ¿Cómo saber si la monografía es adecuada a lo solicitado/esperado?
Si bien cada docente (espacio curricular, cátedra, seminario o taller) define criterios de acreditación y aspectos formales que deben cumplimentarse (por ejemplo: la extensión, tipo y tamaño de letra para la presentación), sabemos que las monografías se implementan para acreditar saberes específicos o bien para dar cuenta de una trayectoria formativa; los ejes temáticos y los problemas son definidos de antemano entre los estudiantes y quienes van a participar de las instancias evaluativas o de acreditación de esos saberes. Puede que, en el caso de los trabajos finales de grado, exista una diferencia entre quienes conforman los tribunales de evaluación de los anteproyectos y de los informes finales. Las circunstancias en las que se definen o se toman las decisiones al respecto dependen de la propia dinámica institucional o bien de los tiempos y la disponibilidad de los evaluadores.
En cuanto a los puntajes y criterios de evaluación, de acuerdo con su propósito, el docente los definirá, pero sabemos que es importante siempre ofrecer una orientación. De esta forma, el siguiente cuadro puede servir como autoevaluación para estudiantes o bien como organización de criterios para docentes. De un modo gráfico, simple y general, se mencionan algunos aspectos a evaluar.
Aspectos a evaluar | Criterios de evaluación | Checklist | Observaciones |
Presentación formal | La portada cumple con la información necesaria: logo institucional, nombre de la institución, nombre de la carrera, nombre del espacio curricular, nombre(s) de docente(s) evaluador(es), nombre completo de quien escribe, fecha de presentación. | ||
Se utiliza el formato de página y tamaño de márgenes solicitados. | |||
El texto se presenta en el tipo y tamaño de letra indicado; asimismo, se respetan los espacios interlínea e interpárrafo propuestos. | |||
Se elaboró un índice respetando la organización temática de la monografía. | |||
Organización y estructura | La monografía contiene los apartados clásicos: introducción, desarrollo, conclusiones y referencias bibliográficas. | ||
La estructura general del escrito se encuentra indicada por títulos/subtítulos/intertítulos o espacios que organizan las ideas. | |||
El título de la monografía condensa de manera precisa y adecuada el tema que trabajar. | |||
Se enlistan en el apartado de la bibliografía todas las obras consultadas y referenciadas en el cuerpo de la monografía por orden alfabético y según la normativa propuesta. | |||
Contenido | La introducción presenta el tema/problema/tesis de trabajo. | ||
La información vertida en la monografía es precisa y relevante para el tema propuesto. | |||
Se presentan argumentos convincentes y evidencias para respaldar las afirmaciones. | |||
Se citan fuentes confiables y referencias bibliográficas adecuadas a lo dicho. | |||
Se evita el plagio. | |||
El trabajo demuestra una comprensión profunda del tema. | |||
Estilo de escritura | Se utiliza un lenguaje claro y preciso. | ||
Se evitan reiteraciones de información innecesarias. | |||
Cuando se introducen citas textuales, estas se retoman y explican/amplían. | |||
Se utiliza un vocabulario adecuado al nivel educativo e instancia de escritura. | |||
Se evitan errores de gramática y ortografía. | |||
Se muestra creatividad en la expresión. |
La anterior rúbrica pretende ser una orientación de autoevaluación previa a la presentación de una monografía y es necesario adecuarla a los criterios docentes decididos en cada instancia. Asimismo, otra opción al momento de generar o revisar un escrito es observar la producción de alguien más. En esta dirección, recomendamos buscar alguna producción vinculada con nuestra área disciplinar o temática para ver el modo en el que se ha estructurado y organizado la información; o bien podemos revisar una producción solo a fines formales. A modo ilustrativo, recomendamos revisar los ejemplos consignados al final de este capítulo.
8. Apreciación de cierre
Las preguntas que titulan y orientan las ideas expresadas en el capítulo son posibles interrogantes de estudiantes a quienes se les solicita la escritura de una monografía. A lo largo de estas páginas, intentamos responderlas recurriendo a los antecedentes, a los escritos previos, a la incorporación de voces de especialistas y a nuestra propia experiencia como docentes universitarios. Como tales formamos parte de una comunidad y de redes académicas en las que se discuten estas problemáticas.
La monografía es un género mayoritariamente propio del ámbito académico, con características impuestas por docentes que piden esta tarea, y, en este sentido, suele ser un escrito que permite acreditar saberes. Es por lo anterior por lo que es relevante que quien escriba la monografía pueda demostrar la vinculación entre diversas fuentes bibliográficas (proporcionadas por un espacio curricular u obtenidas por sus propios medios), mostrar comprensión sobre lo leído y animarse a discutir, debatir o relacionar lo dicho por otro con sus propios dichos sobre el tema, problema o tesis propuesto. Entonces, más allá de que la monografía sirva a la instancia evaluativa, sirve –además– para apropiarse del conocimiento, para aprender. Sirve o es útil para dar cuenta de un posible recorrido y esfuerzo por relacionar las ideas y los conceptos en función de un tema, problema o tesis de trabajo.
A pesar de las variaciones que una monografía pueda tener, en este capítulo hemos abordado generalidades que permiten su escritura y consideración, sean nuestros lectores estudiantes en busca de “ayuda” o docentes en búsqueda de colegas-interlocutores.
9. Ejemplos de monografías
A continuación, dejamos algunos enlaces para visualizar este género en diferentes áreas disciplinares:
Sociología
- González Asis, I. (2015). Aportes a un pensamiento sociológico crítico sobre el desarrollo del capitalismo agropecuario en Córdoba. Perspectiva histórica, estado actual y problemáticas abiertas. Trabajo final de grado. Lic. en Sociología. Director: Dr. Jorge Foa Torres. Universidad Nacional de Villa María. En biblio.unvm.edu.ar/opac_css/visionneuse.php?lvl=afficheur&explnum=874#page/8/mode/2up.
Ciencias de la educación
- Suarez, S. (2020). ¿Por qué una perspectiva intercultural de la educación en la Argentina? De las políticas homogeneizadoras al reconocimiento del derecho a la Educación Intercultural Bilingüe. Monografía. Carrera: Licenciatura en Ciencias de la Educación. Docentes tutoras: Beatriz Gualdieri y María José Vázquez. Universidad Nacional de Luján. En https://ri.unlu.edu.ar/xmlui/handle/rediunlu/899.
Referencias bibliográficas
Camps Mundó, A. y Castelló Badía, M. (2013). La escritura académica en la universidad. Revista de Docencia Universitaria, vol. 11, n.º 1, enero-abril (pp. 17-36).
Carlino, P. (2005). Escribir, leer y aprender en la universidad. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires. “Introducción”; “Capítulo 1” (pp. 21-25); “Capítulo 2” (pp. 67-75).
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- Incluso, muchas veces modificamos características de determinados géneros para adecuarlos a una tarea, pero no será este tema objeto de debate en este capítulo. ↵
- Por un lado, la colaboración en la organización de una edición del Congreso de la Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso (ALED) en la UNVM, en 2013. Por el otro, una noticia compartida sobre el resultado de una categorización en el año 2014 como docente investigadora, que derivó en el diseño de un proyecto de investigación y un área de interés vigente sobre la enseñanza de la investigación en la Universidad. ↵
- Comentario para docentes: creemos central considerar que el desafío no implica “miedo”, debemos conocer aquellas herramientas con las que cuentan nuestros estudiantes. Si consideramos los posibles intercambios de chat con los asistentes de escritura (inteligencia artificial generativa), podemos realizarnos preguntas y conversar con estudiantes, sobre todo desde los últimos años de la educación secundaria en adelante sobre, por ejemplo, ciertos “sesgos” en las respuestas de la IA, o reflexionar sobre la complejidad de la solicitud de actividades y tareas de escritura mediante consignas. ↵
- Comentario para docentes: Inés Dussel sostiene que los principales desafíos de este tipo de prácticas refieren a los modos de desacoplar las prácticas que deseamos desarrollar de las plataformas corporativas para orientarlas hacia otras nociones del saber. En ejemplos como los mencionados, la voz autoral y autorizada se ve reemplazada por las empresas propietarias de estas plataformas, las cuales manejan y hacen depender sus contenidos de sus intereses corporativos y, además, determinan/guían nuestras interacciones con los algoritmos (Dussel, 2023, min. 40:21). Este fenómeno se conoce como “datificación”. ↵
- Comentario para docentes: es recomendable, si es que se permite la incorporación de fuentes, dedicar tiempo de las clases para realizar actividades de búsqueda, de revisión y de reescritura. Buscando con ello incorporar o visibilizar algunos criterios de búsqueda en las prácticas de lectura y escritura de los estudiantes. En ese sentido, incorporar algunas sugerencias y estrategias de búsqueda, como así también de revisión de borradores en las secuencias didácticas, es fundamental para contribuir con todo el proceso. ↵
- En este sentido, recomendamos la lectura en este mismo manual del capítulo “La búsqueda bibliográfica con fines académicos” de Gustavo Gómez Rodríguez.↵
- Para la elaboración de esta tabla, para las columnas correspondientes a marco teórico y antecedente, se utilizó como base el texto de Carlino (2021).↵
- En normas-apa.org/referencias.↵
- El cuadro está realizado con base en el publicado por Carlino (2005).↵






