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Agradecimientos

A mi mamá, Elizabeth, siempre. Antes que todo, soy por ti. Gracias por tu amor incondicional más allá de las limitadas posibilidades de las palabras. Mi sol y mi luna, mi hogar, mi mejor amiga, maestra, compañera y cómplice eterna de aventuras y desventuras. Guardo en mi ser la creencia de que nuestro vínculo viene enlazándonos desde largas vidas anteriores, y nos seguirá uniendo en las que vengan, como flores o estrellas, conexión álmica inagotable. Quienes nos conocen y ven cómo nos amamos, podrán dilucidar la certeza de esta gratitud, pero Tú y yo lo sabemos más allá de todo, amor sin medida.

A mi papá Patricio, por amarnos tanto-tanto, por darlo todo y siempre más. Por tu fuerza y tu ternura salvaje, tu sabiduría experiencial que tanta falta le hace al mundo. Maestro en sentidos profundos. Cultivamos y aprendemos a demostrarnos nuestro amor cada día.

Gracias mamá y papá por apoyarme sin dudar en mi aventura de irme a estudiar a Buenos Aires.

A mis brujas. Mamá, Tía Lily, Patita, Tía Gladys -mi tita, mi mami-, juntas somos magia. Gracias por nuestras aventuras, risas, conversaciones eternas donde sanamos el linaje. Gracias por sostener mi vida, y a nuestra familia. Brujas poderosas, seguiremos viajando.

A mis ancestras y todo mi linaje femenino, en especial a mis abuelas Inés y Orlanda, siempre conmigo, en mi altar, en mi corazón, en mis sueños. Donde voy, sé que vamos juntas las tres: juntas sanamos las violencias que atravesaron en sus vidas.

A mis amigas maravillosas. Por ser, estar, acompañar, entregar, cuidar, sostener, crear, luchar. Inspiración para el mundo. Gracias por su presencia sanadora en mis procesos de oscuridad y de luz. A mi Manada Lunar, Belén y Cata. A Male, hermanita de alma, maestra, gracias por leerme siempre amiga. A Pau, Su, Pía, Nathy, Belén. A las que nos unió la MESLA, Ornellita, Diani, Moni, Bea, Mer, Jóse, Lau, Cata. A Dani, que me enlazó a Ghalí, quien desde México me envió el libro de Lydiette Carrión.

A mis estudiantas y estudiantes de la UAR, de la UAH, de la UFRO y U-Chile, inspiración que sostiene la convicción feminista.

A les meslites, por su compañía, por armarnos familia. Selvin, Roberto y Pablito, y a todas, todes y todos. A nuestra directora tan querida, Vero, y a la Maestría en Estudios Sociales Latinoamericanos de la UBA por los conocimientos entregados: arriba la educación pública.

A la maestra Aitza, y las compañeras del taller de etnografías afectivas y autoetnografías, Lau, Tadi y Lizbeth. Su compañía, sus saberes y generosidad marcaron un hito en mi trayectoria académica, y emocional.

A las compañeras del Museo de las Mujeres de Chile, por convocarme a su hermosa labor. A Beita, y las Marías Teresas, amorosas, tiernas, luchadoras por la memoria.

A los feminismos rebeldes, de los márgenes, de Abya Yala y el Sur Global. A las teóricas feministas comprometidas que pulsan conocimiento transformador.

A mi Cassimira por ser la compañía más tierna y cantora de mis días.

A los hilos, telas, retazos, texturas, a mi máquina de coser, también mi herramienta de lucha y creación liberada, que me sostuvo en días grises de estancamiento escritural.

A las compañeras mexicanas de Bordeamos por la Paz de Ciudad Juárez, y Vivas en la memoria de Nezahuálcoyotl, quienes generosamente compartieron sus bordados para embellecer esta tesis.

Finalmente, gracias a mi directora Karina Bidaseca, por su conocimiento, generosidad, ternura, amabilidad, fuerza, inspiración, comprensión y empuje para lograr transitar y culminar este camino. Sus palabras siempre dulces, siempre potentes, me acompañaron desde que inicié.

Gratitud especial, a las organizaciones de madres y mujeres que luchan contra la violencia feminicida en México. A Nuestras Hijas de Regreso a Casa. A la maestra Norma Andrade, por su fuerza inconmensurable, su generosidad para hablar conmigo, mi más profunda, eterna y sincera admiración. A la maestra Marisela Ortiz, por su claridad, amabilidad y experiencias compartidas. A Humberto Robles, por su interés en ayudarme, por su entrega desinteresada a la lucha.

A Nos Queremos Vivas Neza. A mi amiga Rubí, fundamental en todo este camino, gracias por tu paciencia eterna, amabilidad, generosidad, fuerza y ternura, estás en mi corazón. A la maga Areli, cósmica, inspiradora, brujita poderosa, gracias por tu energía y saberes compartidos. A la querida Lupita, gracias por tu alegría, gracias por tu sinceridad tan genuina.

Esta tesis no habría sido posible sin ustedes, y la esperanza que le pertenece a la vida que se defiende, no encontraría nido sin sus luchas.



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