A riesgo de que algunos aspectos parezcan ser repetitivos, a continuación, se describen los errores más comunes que se observan en los textos académicos elaborados por estudiantes universitarios. Los mismos deben ser entendidos como señales de un proceso de aprendizaje en construcción.
- Falta de claridad y precisión: Generalmente, esta cualidad se observa a partir del uso de un lenguaje vago o ambiguo que no resulta apropiado para un contexto académico. También puede encontrarse en oraciones o párrafos donde el argumento se “pierde” por exceso de rodeos.
- Problemas en la coherencia y cohesión: Esta característica es propia de escritos con ideas desordenadas o mal conectadas. Se materializa en la falta o mal uso de los conectores lógicos, o bien en la presencia de saltos bruscos entre párrafos o temas.
- Debilidad en la fundamentación: Esto se advierte cuando las opiniones personales son presentadas como afirmaciones, sin citar fuentes confiables o basarse en datos empíricos.
- Errores gramaticales y ortográficos: Es común encontrar dificultades relacionadas a la concordancia verbal o nominal, problemas con la utilización de tildes o en el uso de los signos de puntuación (por ejemplo, comas mal ubicadas).
- Repetición innecesaria: Puede exhibirse en la utilización de palabras o frases sin variación léxica, así como en la presencia de ideas redundantes.
- Problemas con el formato o la estructura: Esta situación se puede observar en apartados que no responden a lo que se espera de ellos. Del mismo modo, es posible visualizar esta problemática en escritos que no cumplen con el formato propuesto (por ejemplo, el protocolo de tesis) o con el sistema de citación adoptado por la institución.






