Esta etapa reviste de gran importancia de cara al proceso de evaluación, revisión y/o publicación del manuscrito. Implica una revisión de cada uno de los puntos descritos anteriormente y, por lo tanto, puede estructurarse en diversas etapas:
Lectura general
Se sugiere que se realice en el marco de lecturas lo más integrales que se pueda. En el caso de artículos científicos, se suele leer todo el documento “de corrido”. El modo de abordarla dependerá de cada persona, algunas optan por imprimir el manuscrito mientras que otras prefieren hacerlo desde la computadora. Si hay más de un/a autor/a pueden realizarla de manera paralela y luego compartir sus impresiones. También suele ser un buen momento para buscar una lectura “externa” en una persona que brinde su parecer sobre la comprensión general del escrito (recordar la diferencia entre escritura pública y privada).
Todo esto permite obtener una visión más holística del escrito, evaluar la cohesión entre los distintos apartados y verificar la comprensión del texto, es decir, que se entienda lo que se quiso transmitir. En ocasiones, al realizar esta lectura se puede concluir que la introducción necesita más “fuerza”, que la discusión se “escapa” de la línea argumental o que se podría profundizar más en alguna de las implicancias prácticas. Por tanto, esta etapa puede ayudar a reorientar o reescribir total o parcialmente un apartado si no cumple con su objetivo. Una vez que se realicen estas modificaciones generales, es menester volver a leer y corregir tantas veces como sea necesario hasta que alcance el nivel deseado de acuerdo a las expectativas de la persona que escribe. Una vez culminado este proceso, se puede avanzar a la siguiente etapa.
Lectura minuciosa de los apartados
En este caso se sugiere leer cada una de las partes del documento prestando atención a cuestiones más propias de la gramática y la ortografía, así como al estilo de escritura planteado. Aunque parezca una obviedad, se debe evitar entregar artículos científicos/académicos con errores de ortografía. Es también momento de revisar el vínculo entre los conectores discursivos planteados. Con respecto a este punto, es necesario verificar que si, por ejemplo, en un párrafo se incorporó un conector como “Primero” o “En primer lugar”, lo esperable es que exista un “Segundo” o “Segundamente”. A su vez, si se incorpora una oración que comienza en “Por una parte”, debería haber otra que rece “Por la otra”. Y así continuar con el resto de los conectores. Por último, se deberá identificar el uso de palabras o expresiones repetidas.
Revisión de las citas
Cuando el manuscrito no vaya a sufrir más modificaciones en su escritura (al menos hasta su evaluación), resulta imprescindible asegurarse de que todas las citas sean correctas y respondan al sistema adoptado por la institución/revista destinataria. Recién en esta instancia se recomienda elaborar las referencias bibliográficas, debido a que las citas no van a cambiar. Para efectuar correctamente este apartado, se proponen dos herramientas distintas pero complementarias:
Listado de citas
Siguiendo el formato estipulado por las normas APA (y por la mayoría de los otros sistemas) se puede sostener que, todo lo que haya sido citado debe estar referenciado. Esto quiere decir que se debe contar con una referencia bibliográfica por cada cita distinta, dado que las repetidas no cuentan. Para lograrlo sin mayores dificultades, es posible implementar este recurso.
Lo primero es copiar todo el documento (“ctrl e” y luego “ctrl c” en los procesadores de texto de escritorio) y pegarlo en un nuevo documento en blanco. A continuación, se debe borrar todo el texto dejando sólo las citas y colocar un “enter” al final de cada una. En el caso de las citas parentéticas, se debe eliminar el primer paréntesis. Al terminar, se contará con un listado de citas que sigue el orden de aparición en el manuscrito. Para algunos sistemas de citado con este paso alcanza, pero para las normas APA se debe reordenar alfabéticamente. Entonces, se selecciona todo el listado, se presiona el botón que permite realizar esta acción (ver recuadro rojo en la Figura 28) y luego se elige la opción “Ascendente”. Al dar “click” en aceptar, el listado de citas quedará ordenado y sólo restará eliminar aquellas citas que estén repetidas.
Figura 28: Ejemplo de listado de citas y ordenamiento ascendente

Botón “citar” de Google Académico
Con este listado, la persona que escribe se asegura de que no va a faltar ninguna referencia bibliográfica. El momento de elaborarlas suele ser objeto de muchas quejas por parte del estudiantado. Por fortuna, también existe una herramienta que puede facilitar este proceso para evitar su elaboración manual.
En este caso, no se recomienda utilizar el recurso que incorpora el procesador de texto porque requiere completar todos los campos manualmente. Esto quiere decir que si no se cargan bien los “metadatos”, luego la referencia será incorrecta o estará incompleta. Sumado a ello, el listado de referencias se agrega como un objeto, lo que dificulta su edición para adecuarlo a las normas de algunas revistas (Figura 29).
Figura 29: Ejemplo de citado con y referenciado con procesador de texto

Por estas razones, se propone como alternativa utilizar el botón “citar” de Google Académico. Lo ideal sería ubicar el título del artículo para luego poder pegarlo en el buscador. En caso de que se “perdiera el rastro” de la fuente, la búsqueda se puede realizar a partir de los datos que figuran en la cita (Apellido, año), pero no va a ser tan efectiva. Si se observa el ejemplo propuesto en la Figura 30, lo que se hizo fue colocar una parte del título del artículo entre comillas y, una vez identificado el artículo correcto, dar clic en “citar” o “cite” (aunque en realidad se trata de una referencia y no de una cita). Como consecuencia, se abrió una ventana con la referencia del texto en los distintos sistemas de citado (Figura 30). Nunca se recomienda colocarla directamente en el listado sin una previa revisión, dado que este recurso también depende de cómo estén cargados los “metadatos” del artículo. Por ello, muchas veces se necesita realizar ajustes para que la referencia sea correcta. Sin embargo, de esta manera quien escribe no debe ingresar manualmente todos los campos, sino que sólo debe realizar las adecuaciones pertinentes cuando sea necesario. Para esto es importante conocer el formato y/o tener siempre a mano un manual para consultar.
Lo que sigue es continuar con el mismo procedimiento para cada una de las citas. Y, finalmente, verificar que el apartado cumpla con las indicaciones expuestas por las instituciones destinatarias. En algunos casos se puede solicitar (o no) sangría francesa, la presencia de DOI o URL en todas las referencias, o bien que la alineación esté a la izquierda o justificada.
Figura 30: Ejemplo de uso del botón “citar” de Google Académico







