Nuestros cursos:

Nuestros cursos:

¿Cómo comenzar a escribir?

Este interrogante no tiene una respuesta simple y que sirva para todas las personas dado que es probable que cada uno/a tenga que desarrollar sus propios recursos. Sin embargo, para la escritura científica existen una serie de PASOS que podrían servir como guía. Ahora bien, la existencia de éstos no significa que el camino sea lineal. Al contrario, la escritura es siempre un proceso recursivo. En programación, la recursividad se define como “un proceso mediante el cual una función se llama a sí misma de forma repetida, hasta que satisface alguna condición” (Sánchez Ortiz & Sánchez Morales, s.f.). La escritura se encuentra bastante emparentada con esta idea. Es decir, con la perspectiva de volver a revisar (y modificar) lo escrito tantas veces como sea necesario para cumplir con el objetivo, la comunicación científica.

De esta manera, la escritura además de un proceso cognitivo es una práctica social que se encuentra dirigida a una audiencia particular como lo es la academia. Sobre este punto, Carlino (2002) señala que, en este tipo de escritos, la persona lectora no comparte las coordenadas contextuales de quien enuncia el mensaje, lo que genera una distancia espacio-temporal y otra relacionada al conocimiento. A su vez, la escritura científica tiene como propósito justificar o argumentar una idea o tesis, sobre la base de investigaciones previas. Además, la escritura pública de la investigación, intenta convertir en objetivo lo subjetivo y, con una tradición positivista de fondo, suele emplear una forma de enunciación que crea un efecto objetivante: es el uso del impersonal (“se realizó un estudio de caso…”, “se puede concluir que… ”) o de la tercera persona (“este trabajo muestra que…”, “los datos demuestran…”) en vez de la primera (“realizamos doce entrevistas”, “interpretamos estos datos en el sentido de…”, “estudié el caso de…”, “pienso que…”). Este distanciamiento entre el investigador y su investigación también cumple una función argumentativa, es un recurso más para intentar sostener las ideas de fondo y dotarlas de credibilidad. Dijimos que en toda escritura científica hay una idea, la tesis, que necesita ser sostenida a través de un aparato probatorio. Las formas de probar son distintas según las disciplinas.

Para desarrollar una empresa tan compleja se necesita de, al menos, tres procesos básicos (de Castelli & Beke, 2004): La planificación, la textualización y la revisión. Los que, a su vez, implican otros procesos menores que se desarrollan a lo largo de las páginas que siguen junto a recursos prácticos para bordar cada momento.



Deja un comentario