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16 La expansión de las revistas científicas

16.1. La nueva expansión asociada a las sociedades científicas

Por los factores analizados de crecimiento acelerado de los estudiantes de ciencia, de las comunidades científicas, de las demandas de las bibliotecas universitarias, y de la oferta creciente de trabajos de alta calidad científica, el mercado editorial especializado en ciencias se encontró con una fuerte demanda. Por este motivo, se impulsó inicialmente la colocación de libros y revistas, pero se fue consolidando una tendencia que fue colocando a las revistas en el centro de esta expansión. Ello tiene que ver con las modalidades de la producción científica en Ciencias Exactas y Naturales. Pero a su vez, con los desarrollos que se daban dentro de estas disciplinas. Históricamente, siempre convivieron las publicaciones directas de las sociedades científicas y las producidas por editoriales comerciales. Pero se darían simultáneamente dos procesos.

Por un lado, las sociedades científicas, que históricamente estaban asociadas en una sola disciplina científica tradicional, a medida que la misma se expandía acompañaron las divisiones (por ejemplo la división de la Química en orgánica, inorgánica, teórica, analítica, física) con la publicación de revistas especializadas
Por otra parte surgieron temas interdisciplinarios de gran trascendencia, como las neurociencias, que dieron origen a sociedades y publicaciones que expresan a estos nuevos campos.[1]

La posición predominante en Estados Unidos de las sociedades científicas, de las cuales algunas de ellas, como la Sociedad Americana de Química y el Instituto Americano de Física, son instituciones que manejan presupuestos millonarios que han participado activamente en la publicación de revistas de alta calidad con el apoyo de sus asociados, acompañaron estos procesos expansivos.

Un tema que siempre preocupó a las sociedades científicas de este país fue el costo de publicación de sus revistas. Inicialmente, la solución propuesta fue cobrar a los autores o a la organización que financia su investigación un importe fijo por página para cubrir el costo de producción de la primera copia de cada artículo. Este pago cubría el costo de la gestión editorial (incluida la revisión por pares), la edición y la composición del texto, las tablas y las ilustraciones. El costo restante de papel, impresión y distribución provendría de los individuos y las bibliotecas que se suscribieran a las revistas.

Este esquema fue presentado por primera vez en Estados Unidos por la Sociedad Americana de Física y el costo era inicialmente de dos dólares por página. En años posteriores, las revistas llegaron a niveles muy por encima de los cien dólares por página. A medida que se avanzó en los sistemas de diseño y composición gráfica de las revistas, llegando a la fotocomposición computarizada, y el sistema se fue digitalizando, los costos se redujeron sensiblemente.

16.2. La expansión asociada a las editoriales comerciales

Habíamos señalado que hasta la Segunda Guerra Mundial la gran mayoría de la investigación en ciencia básica, Tecnología y Medicina había sido publicada a través de las sociedades científicas, concentrándose las editoriales comerciales esencialmente en los libros de texto y difusión y en las revistas científicas destinadas a públicos de cierta masividad. Pero el notable crecimiento del sistema académico y científico impulsado en los países desarrollados generó una notable presión por publicar en ámbitos de reconocida solvencia. La gran cantidad de recursos gubernamentales asignados provocó un gran aumento en la producción de documentos de investigación junto a la continua subdivisión de las áreas tradicionales del conocimiento. Durante la segunda mitad del siglo XX los fondos asignados para la investigación superaron enormemente a los fondos disponibles para la difusión de los resultados.

Un punto central fue el papel que asumieron las revistas científicas en relación a la evaluación y la validación de la calidad de las investigaciones, aspecto decisivo en las posibilidades de avance de los investigadores en su profesión. Es que en este nivel la investigación no tiene valor si no se edita y se comunica a los restantes miembros de la comunidad científica su existencia. En este punto la edición está asociada a sistemas de arbitrajes por pares académicos que convalidan la calidad, y al peso académico reconocido a las revistas, en gran medida por los llamados “factores de impacto”, temas que desarrollamos más adelante.

Las sociedades científicas no podían absorber tal nivel de demanda que requería una gran profesionalización y experiencia en el desarrollo acelerado de revistas capaces de ofrecer espacios relativamente ágiles de evaluación, publicación y distribución. Se requería tradición y crecientes capitales con visión estrictamente comercial. Este enorme espacio fue rápidamente ocupado por algunas editoriales comerciales especializadas en el negocio académico-científico.

Ya hemos analizado el gran peso de las editoriales comerciales de Alemania y los Países Bajos en la edición de revistas científicas y dos emprendimientos de antigua data, las revistas Nature en Inglaterra y Scientific American en Estados Unidos, que estaban destinadas al público académico pero también a sectores más amplios de la sociedad para, entre otras cosas, garantizar una difusión editorial que permitiera su supervivencia económica.

En Estados Unidos Academic Press percibió la oportunidad que existía en el contexto de la expansión analizada, de impulsar nuevas revistas científicas en este país. Creó así el Jornal of Colloid and Interface Science, Virology, Experimental Cell Research y el Journal of Molecular Spectroscopy que se afianzaron rápidamente. Desde la oficina de Londres se crearon el Journal of Molecular Biology, Journal of TheoTheoretical Biology y el Journal of Sound and Vibration Research. Interscience de Wiley comienza a editar el Journal of Polymer Science y luego el Journal of Applied Polymer Science de gran peso en este campo. Crearon otras revistas, pero la principal fuente de expansión fue la adquisición de otras revistas consolidadas en diversos campos científicos.

Las dos grandes editoriales norteamericanas deben su fortaleza a su articulación con el sistema científico local, el más poderoso del mundo y el mejor financiado, lo que garantiza la solvencia de su demanda.

Habíamos señalado el rol de Robert Maxwell, que a la salida de la Segunda Guerra percibió la existencia de una gran cantidad de producción acumulada por el sistema científico alemán que no había sido difundido asociándose con la editorial alemana Springer y creando finalmente la empresa Pergamon Press en 1951.

Hasta la década de 1950 las comunicaciones en ciencias se hacían a través de las sociedades científicas y sus boletines internos. La rápida expansión científica generó espacio para publicaciones especializadas en campos no cubiertos por estos materiales, Pergamon Press y otras editoriales controladas por Maxwell impulsaron a estas nuevas revistas siendo muy respetuosos de la autonomía científica de sus editores para la selección del material. El crecimiento se fortaleció por la traducción y publicación de revistas soviéticas y chinas de ciencia y sostenidos avances en la edición electrónica de las revistas acompañando la utilización de las computadoras y generando software específico para la edición. Maxwell creó una gran corporación en diversas áreas de la comunicación con editoriales del prestigio de Macmillan, Mc Graw-Hill, de idiomas como Berlitz International, de periódicos como el Daily News de Nueva york, de publicidad y de impresión.

En 1991, Maxwell vendió Pergamon Press a la empresa holandesa Elsevier. Durante su gestión se habían publicado 7.000 artículos y creado 700 revistas científicas, de las cuales 418 fueron continuadas por el grupo Elsevier. Es importante volver a la trayectoria de este grupo, hoy de enorme peso en el manejo de las revistas científicas y los procesos de evaluación asociados.

Habíamos señalado que en el año 1880, el librero holandés Jacobus George Robbers fundó una editorial a la que llamó Elsevier en honor a la célebre familia de editores de los Países Bajos. Elsevier publicaba títulos generales y enciclopedias en holandés pero todo cambiaría cuando los nazis tomaron el poder en Alemania y los científicos de origen judío empezaron a tener dificultades para publicar sus trabajos. J.P. Klautz, director general de Elsevier Publishing Company en Amsterdam les ofreció la posibilidad de hacerlo en esta editorial, convirtiéndola en la más importante en lengua extranjera de las publicaciones científicas de Holanda en los años previos a la Segunda Guerra Mundial. Se editaban en alemán y también la editorial percibió la importancia de publicar en inglés los avances de los científicos alemanes.

M.D. Frank jugó en paralelo un papel importante en la editorial North-Holland Publishing Company, perteneciente a la Real Academia Holandesa de Artes y Ciencias creada en 1937. Antes de la guerra Frank estableció contactos con la dirección de investigaciones de los laboratorios de Philips y Frank planteó a la editorial un plan de largo plazo para la editorial, planteando su especialización en la publicación de ciencia en inglés y en alemán. Mientras el enfoque de Elsevier en 1945 y 1955 se centró en la Química y las tecnologías relacionadas, North-Holland lo hizo en la Física y las Matemáticas.

Con el inicio de la revista de investigación Biochimica et Biophysica Acta (BBA) en 1947 Elsevier dio un paso importante para las publicaciones científicas holandesas. Otro paso importante fue el lanzamiento de la revista Analytica Chimica Acta. Después de desarrollar ambas editoriales, una intensa actividad vinculada con la publicación de libros y revistas científicas, en 1970 se fusionaron. Al año siguiente adquieren el servicio de resúmenes médicos y banco de datos Excerpta Medica. Y el grupo resultante pasará a denominarse en adelante simplemente Elsevier. Un cambio fundamental se produce con la fusión con el poderoso grupo británico productor de papel y de revistas Reed International a principios del año 1993 y a denominarse el nuevo grupo Reed Elsevier Plc.

En 1970 el volumen de negocios del grupo fue de 15 millones de dólares, en el año 2000 tal cifra había crecido a mil millones de dólares. En 1973 el precio promedio de suscripción a las revistas de Elsevier era de 13.500 dólares, y en 1977 había aumentado a 32.500. A la tradicional edición de revistas de ciencias básicas en que encabeza las publicaciones a nivel mundial se sumaron revistas de Biomedicina, Agrociencias, Ingeniería, Matemáticas, Informática, Psicología, Lingüística y Economía. En el año 2000 tenía ya 1.600 publicaciones. La compra de la editorial Pergamon Press de Robert Maxwell en 1991 fue otro paso decisivo en este peso dominante, lo mismo que la compra del grupo Harcourt que dominaba la información científica en Medicina. El grupo Elsevier hegemoniza ahora a nivel mundial la literatura científica y las revistas de Medicina (2.000 solamente en este rubro). Actualmente Elsevier tiene 66 oficinas en 24 países. Para Elsevier “científico” tenía el significado más amplio y común en el continente de Europa, de “académico”, en lugar de la definición angloamericana más estrecha. Así, mientras que la compañía fue editor líder en el mundo en las ciencias de la vida y en las revistas que cubren toda la gama de las Ciencias Naturales, también publica revistas de historia, derecho, economía y estadística, así como de Ingeniería y Tecnología.

La estrategia de Elsevier ha sido concentrar crecientemente la oferta de revistas científicas y bases de datos. Durante el año 1997 se adquirieron importantes bases de datos de empresas relacionadas con la Química, por ejemplo una división de Pmsi llamada Bugamor BV, y también MDL (Molecular Design Ltd.) y ChemWeb. A principios de 1998 se anunció la compra de la licencia sobre la base de datos Beilstein –de Beilstein Informationssysteme GmbH–, una de las mayores fuentes de información para la Química, y su interface de usuario CrossFire, que provee acceso a unos ocho millones de estructuras y la descripción de las propiedades químicas, las reacciones, la preparación y las citas bibliográficas.

A partir de 1980 se concentró en el mercado de idioma inglés, tanto mediante el desarrollo de su producción existente como con la adquisición de nuevas filiales americanas, que habían sido organizadas en dos grupos. Elsevier Information Systems Inc. comprendía tres filiales. El Congressional Information Service (CIS), con sede en Bethesda, Maryland, fue la primera adquisición estadounidense de Elsevier, en 1979. CIS publicaba información de fuentes gubernamentales estadounidenses e internacionales y material de archivo sobre temas académicos, en microfichas y microfilms. El Greenwood Publishing Group, con sede en Westport, Connecticut, especializada en trabajos de referencia y libros sobre las Humanidades, negocios y Derecho, e incluyó la Praeger, Bergin y Garvey, y huellas Auburn House. Elsevier Realty Information, Inc. (ERI), de Bethesda, Maryland, era una amalgama de Redi y Damar, dos empresas adquiridas en 1988. Se distribuyó información sobre la propiedad para los clientes profesionales y publicó mapas de bienes raíces de la mayoría de las principales ciudades de los Estados Unidos.

Grupo Elsevier Business Press organizó cuatro filiales. El Springhouse Corporation de Springhouse, Pennsylvania, adquirida en 1988, publicó una serie de revistas, libros y cintas de vídeo para profesionales de la salud y de la educación y las pequeñas y medianas empresas. Delta Comunicaciones, de Chicago, especializada en revistas para diversas industrias, tales como los metales modernos y Packaging Digest Gordon Publicaciones de Morris Plains, Nueva Jersey, adquirida en 1985, editaron casi 20 publicaciones de noticias de productos. Por último, el grupo de Excerpta Medica Internacional, con sede en Princeton, Nueva Jersey, como sucesora de la empresa Excerpta Medica, adquirida en 1971, publicó el exitoso Excerpta Medica Database (EMBASE), que era una compilación anual de los resúmenes de más de 300.000 artículos de literatura médica, así como otras publicaciones sobre la Medicina.
En 1985, Elsevier se expandió en el floreciente negocio de los cursos y materiales educativos, en los Países Bajos y en Bélgica, a través de su filial de Elsevier Opleidingen (Elsevier Institutos de Formación). Sus otras operaciones europeas constituyeron la empresa Pan European Publishing (Pepeo) de Bruselas Misset Editores, con sede en Doetinchem, para el mercado neerlandés de revistas especializadas; Bonaventura de Amsterdam, que publicó la revista semanal de noticias Elsevier y muchos otros periódicos, y Argus de Amsterdam, editor de la enciclopedia Winkler Prins Grote y otros libros de referencia en idioma holandés.
En 1988 Elsevier formó una alianza con la publicación de Pearson plc, un conglomerado editorial con sede en Londres, que era propietaria del Financial Times, Viking Penguin, Longman, y varias otras compañías de medios. También en 1988 Elsevier resistió con éxito una oferta pública de adquisición por Maxwell Communication Corporation, el holding de propiedad y operado por Robert Maxwell.

Entre 1984 y 1990 los ingresos netos de Elsevier se cuadruplicaron, dado que sus directores llevaron a cabo una política de transferencia de recursos lejos de las áreas menos internacionales, menos especializadas y menos rentables (como las revistas de consumo) y los orientaron hacia la publicación científica internacional especializada y muy rentable, con un mercado que tiende a no ser muy afectado por los altibajos de la economía en general. Tan sólo en 1989, por ejemplo, Elsevier Science Publishers añadió otros 30 títulos a su lista de publicaciones periódicas.

Como resultado de la fusión de dos editoriales holandesas, Kluwer, especializada en edición escolar y profesional, y Wolters, dedicada al área fiscal, jurídica y universitaria se creó el grupo Wolters Kluwer, que adquirió en el área médica Arnette Blacwell, Chapman and Hall, Plenum, Asis International y Waverly, en la esfera jurídica, Publishing Group y Summer Press, y en el dominio de los software informáticos Financial Data Systems, Atres Software, Knowledge Point y otros en diversos países de Europa y los Estados Unidos. Reed Elsevier y Wolters Kluwer combinan las tecnologías que le otorga el dominio de plataformas virtuales de información con el dominio de la edición.


  1. Berry (1981), en su artículo sobre la evolución de las revistas científicas y médicas, parafrasea el relato de la Creación cuando dice: “en el principio, era la Revista Científica General. Ésta engendró a la Revista de Especialidad, ésta a la de Subespecialidad, ésta a la Revista Sobre un Solo Tema, sea por clase de compuesto, enfermedad específica o metodología. Ésta engendró a la Revista Interdisciplinaria, para unir a las especialidades que se habían separado antes: Y la comunidad científica vio que las revistas científicas estaban bien, y fueron fructíferas y se multiplicaron. Por lo que las Revistas Nacionales (británicas, norteamericanas y canadienses) engendraron las Revistas Supranacionales (por ejemplo, europea y escandinava). Las Revistas Supranacionales engendraron las Revistas Internacionales de muchos de los temas catalogados hasta el momento. Y la literatura subió de peso, se volvió ilegible, imposible de sintetizar y por lo tanto, los científicos vieron que la situación estaba mal. Por lo que crearon otras revistas para ayudarlos, y las llamaron: Revistas sobre Progreso, Revisiones, Avances y Resúmenes. Y las revistas sobre Resúmenes Generales, engendraron las Revistas de Resúmenes de Especialidad […]”.


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