Por qué estudiar la devoción hacia Jesús Malverde
Unos días antes de que decidiera empezar la investigación en la que se centra este libro, una colega compartió en mi Facebook la foto de un altar con la Santa Muerte y la Virgen de Guadalupe. Su publicación venía con un comentario que mostraba sorpresa de que alguien pudiera “atreverse” a rendir culto, en el mismo lugar sagrado, tanto a la Virgen –reconocida por el catolicismo– como a una santa considerada “no oficial” (Gudrún, 2018, p. 27). Poco después, otro colega dijo que estas prácticas no son tan raras y que, en el norte de México, muchos creyentes también “se atreven” (sí, otra vez esa palabra) a venerar a Jesús Malverde, otro santo “no oficial”, poniendo su imagen junto a la de santos reconocidos por la Iglesia católica.
El comentario reflejaba, aunque de manera implícita, una cierta incomodidad o desaprobación frente a estas formas híbridas de religiosidad popular, vistas como transgresoras por mezclar elementos del “culto oficial” con expresiones “no oficiales”. Esta breve interacción en redes sociales despertó en mí un profundo interés por comprender con mayor detenimiento el fenómeno devocional en torno a Jesús Malverde, lo que me llevó a emprender una investigación etnográfica centrada en su figura[1].
Concretamente, entre el 1 de abril y el 30 de junio de 2023, he realizado una observación etnográfica (Hine, 2004) de las expresiones devocionales dirigidas a este santo popular dentro de un grupo privado de Facebook. El objetivo central de la investigación fue identificar, describir y categorizar las diversas formas de devoción expresadas por las y los seguidores en este contexto digital, a partir de la siguiente pregunta general: ¿para qué utilizan este espacio las y los devotos/usuarios de un grupo privado de Facebook dedicado a Malverde? He interpretado dichas manifestaciones devocionales como indicios en el sentido planteado por Carlo Ginzburg (2011): es decir, como huellas, rastros o señales mínimas que, al ser analizados, permiten reconstruir una realidad más amplia: en este caso, las expresiones religiosas en torno a Malverde en entornos digitales. Se trata de un proceder semejante al de un detective que, a partir de fragmentos dispersos, sigue pistas y conexiones para desentrañar una verdad que, de otro modo, permanecería oculta. Esta perspectiva resulta particularmente pertinente dado que existen todavía escasas investigaciones sobre las devociones populares en entornos virtuales en América Latina, y, dentro de ellas, la devoción a Malverde constituye un caso paradigmático: cuando no es estigmatizada, suele ser invisibilizada, lo que refuerza la importancia de abordarla.
En este sentido, más allá del propósito analítico, el estudio busca también aportar a la visibilización de este tipo de prácticas religiosas con la esperanza de contribuir –en el futuro– a una mirada menos prejuiciosa por parte de quienes, incluyendo a algunas y algunos investigadores, se rehúsan a ver y aceptar la diversidad religiosa (Frigerio, 2018).
El contexto de la discriminación hacia la diversidad religiosa en México: algunas tendencias
Esta necesidad de propiciar una mirada menos prejuiciosa se vuelve aún más urgente si se considera que, desde hace décadas, diversos estudios han evidenciado cómo en México persisten dinámicas estructurales de conflicto, exclusión y discriminación hacia grupos religiosos minoritarios[2] (González Esdras, 1995; Marroquín, 1995; Aramoni y Morquecho, 2002; Blancarte, 2003; Blancarte, 2008; Garma Navarro, 2008; Hernández Sánchez, 2009; Gracia y Horbath, 2013; De la Torre y Gutiérrez Zúñiga, 2014; Gervasi, 2018; Gervasi, 2020; Gervasi, 2024a).
Un ejemplo elocuente y reciente de esta problemática se encuentra en los resultados de las encuestas sobre discriminación elaboradas por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, donde la exclusión motivada por razones religiosas figura entre las formas de discriminación más significativas en el país. La más reciente Encuesta Nacional sobre Discriminación (CONAPRED et al., 2023) ofrece un panorama revelador sobre la situación que enfrentan las personas que forman parte de la diversidad religiosa en México. Aunque algunos indicadores muestran avances en el respeto a sus derechos, los datos también evidencian que la discriminación por motivos religiosos continúa siendo una realidad preocupante que afecta de manera directa a la vida de miles de personas en el país. Un dato alentador es que el 50.7 % de las personas de 12 años y más pertenecientes a grupos de diversidad religiosa consideran que en México los derechos de su grupo poblacional se respetan mucho. Este porcentaje representa una mejora en relación con mediciones anteriores y sugiere una creciente aceptación de la pluralidad religiosa en el país. No obstante, esta percepción positiva convive con opiniones menos optimistas: el 28.4 % sostiene que sus derechos se respetan “algo”, el 18 %, que se respetan “poco”, y un 2.6 % afirma que no se respetan “nada”. Estos últimos porcentajes revelan que, pese a los avances, el respeto pleno a la libertad religiosa sigue siendo desigual y, en muchos casos, insuficiente. La encuesta también permite identificar las principales problemáticas que enfrenta esta población. La falta de respeto a sus costumbres y tradiciones (28.4 %) encabeza la lista de preocupaciones, seguida por la percepción de que el gobierno apoya de manera desproporcionada a la comunidad católica (20.3 %). Esta situación evidencia una persistente asimetría institucional que contradice el principio de laicidad del Estado mexicano. Otras problemáticas relevantes son la falta de oportunidades para expresar públicamente sus creencias (15.2 %), el rechazo o aislamiento social (13.9 %) y la desigualdad de trato en espacios educativos o laborales (11 %). Estas cifras reflejan cómo la discriminación religiosa se manifiesta no solo en el plano de las ideas, sino en prácticas concretas que limitan la participación plena de estos grupos en la vida pública.
La negación de derechos es una de las formas más graves de discriminación, y, en este sentido, el 19.7 % de la población perteneciente a la diversidad religiosa declaró haber sido víctima de alguna forma de negación injustificada de sus derechos en los últimos cinco años. Entre los derechos más vulnerados, se encuentran el acceso a programas sociales (44.1 %), a la atención médica (33.9 %), y la posibilidad de acceder a un empleo o ascender en él (24 %). Estas cifras no solo revelan injusticias individuales, sino que muestran una vulnerabilidad estructural que margina a quienes profesan religiones distintas a la mayoritaria (el catolicismo) en el país. Alarmante resulta también el hecho de que el 91.2 % de quienes experimentaron alguna negación de derechos no lo reportaron a ninguna autoridad. La principal razón es la desconfianza en las instituciones: el 44 % consideró que denunciar “no sirve de nada” o es “una pérdida de tiempo”. Esta desconfianza institucional reproduce el ciclo de impunidad y perpetúa las desigualdades, afectando gravemente el acceso a la justicia de esta población.
En cuanto a la discriminación reciente, el 28.6 % de las personas encuestadas de la diversidad religiosa afirmó haber sido discriminada en los últimos 12 meses, y más de la mitad (53.3 %) atribuyó dicha discriminación directamente a sus creencias religiosas. Aunque esta cifra representa una mejora frente a los datos de 2017 –cuando el 69.2 % de las personas discriminadas lo atribuían a su religión–, sigue siendo preocupante que más de una cuarta parte de este grupo haya sufrido algún tipo de exclusión o agresión tan recientemente. En conclusión, aunque los resultados de la Encuesta Nacional sobre Discriminación 2022 reflejan algunos avances, también muestran que la discriminación religiosa sigue siendo una realidad persistente y estructural en México.
Entre los factores que alimentan este tipo de rechazo y violencia simbólica o estructural hacia las confesiones religiosas minoritarias en el país, destaca el hecho de que “persiste una posición privilegiada para la religión católica y su jerarquía, y prevalece un fuerte vínculo entre nacionalismo y catolicismo” (De la Torre y Gutiérrez Zúñiga, 2014, p. 167). Como resultado, las expresiones religiosas distintas del catolicismo suelen ser percibidas como “un elemento pernicioso que debilita la pretendida unidad católica del pueblo mexicano” (Hernández Sánchez, 2009, p. 114).
Investigaciones anteriores y novedad del presente estudio
A partir de las reflexiones previamente expuestas, y considerando el problema persistente de la discriminación contra las minorías religiosas en México, esta investigación se inscribe en el campo de los estudios que analizan las prácticas y dinámicas sociales de grupos minoritarios en entornos digitales (D’Haenens, Koeman, y Saeys, 2007; Chesnut, 2012; Gray, 2012; Pérez Salazar y Gervasi, 2015; Nemer y Tsikerdekis, 2017; Gervasi, Pérez Salazar, y Mata Martínez, 2019; Borowik, 2020; Chrispal y Bapuji, 2020; Merchant Ley y Castillo Villapudua, 2023; Evolvi, 2024; Gervasi, 2024b; Gervasi, 2024c; Pansters, 2025), con el objetivo principal, como se mencionó anteriormente, de visibilizar estas formas de expresión religiosa y, con ello, contribuir al desarrollo de una actitud más abierta y respetuosa por parte de la sociedad. De igual forma, este trabajo busca aportar al incipiente cuerpo de investigaciones que abordan la intersección entre religión e internet en el contexto mexicano, un campo aún en desarrollo[3] (Bárcenas Barajas, 2019, p. 294).
En cuanto a las investigaciones específicas sobre la figura de Malverde y su culto, vale la pena destacar que ya existen varias (Valenzuela Arce, 2003; Park, 2007; Morán Quiroz, 2009; Gudrún, 2014; Gudrún, 2018; Kingsbury y Chesnut, 2018; Fabián Jiménez, 2018; Da Cunha Rocha, 2019; Perea Romo, 2020; Gaytán Alcalá y Valtierra Zamudio, 2021; Gaytán Alcalá y Valtierra Zamudio, 2023; Guzmán Melgar y Flores Gamboa, 2023; Valenzuela Arce y Valenzuela Arámburo, 2023). Estos estudios se han enfocado mayoritariamente en reconstruir la historia del personaje y del culto, en analizar la expresión física de la devoción, en establecer paralelismos con otros santos “no oficiales” y, en algunos casos, en perfilar a sus devotos, identificados frecuentemente como narcotraficantes o migrantes.
Sin embargo, salvo los dos textos de mi autoría mencionados en la primera nota de este libro (Gervasi, 2024b; Gervasi, 2024c), no se han llevado a cabo investigaciones que examinen específicamente cómo se manifiesta esta devoción en espacios virtuales, y particularmente en Facebook. Esta ausencia en la literatura especializada respalda la pertinencia del presente estudio, cuyo objetivo es contribuir al enriquecimiento del campo académico dedicado a analizar las múltiples modalidades –tanto presenciales como digitales– en que se manifiesta la diversidad religiosa en entornos digitales en América Latina.
El problema del catolicocentrismo
En general, la diversidad religiosa, como ha señalado reiteradamente el antropólogo argentino Alejandro Frigerio (1991, 2018, 2020, 2021a, 2021b), ha sido bastante desatendida en nuestro continente, debido a la persistencia de una visión catolicocéntrica que ha dominado buena parte de los estudios sobre religión en América Latina. Dicha perspectiva constituye un obstáculo importante para el desarrollo pleno del campo, ya que invisibiliza –o, en el mejor de los casos, minimiza– la relevancia de las expresiones religiosas no católicas, y, por ende, empobrece la comprensión del fenómeno religioso en su conjunto. Frigerio (2018, p. 51) lo plantea con claridad con estas palabras:
Los avances en el estudio de la religión en Latinoamérica se han visto restringidos por la persistencia de visiones excesivamente católico-céntricas que impiden entender adecuadamente la extensión y la relevancia de la diversidad religiosa, relegándola a un mero epifenómeno reciente y minoritario de nuestra realidad social.
Este autor conceptualiza el catolicocentrismo como un paradigma, es decir, como “una visión del mundo, una ventana mental, una pauta de lectura” (Corbetta, 2007, p. 5), lo que implica que no se trata simplemente de una preferencia teórica, sino de una matriz interpretativa profundamente arraigada que condiciona el modo en que los investigadores abordan sus objetos de estudio. Esta forma de mirar tiende no solo a reducir el campo de investigación al ámbito católico, sino también a aplicar categorías catolicocéntricas para analizar cualquier otra forma de religiosidad, incluso cuando estas no tienen vinculación alguna con el catolicismo.
Esta influencia se extiende incluso a la definición misma de “religión”, que, desde una óptica catolicocéntrica, se enfoca desproporcionadamente en ciertos aspectos considerados esenciales en el universo católico, como la preocupación por los “problemas últimos de la existencia” y la necesidad de contar con un sistema doctrinal e institucional bien estructurado (Frigerio, 2021b, p. 274).
Una de las consecuencias más problemáticas de este paradigma es la fragmentación artificial del campo religioso en una serie de subáreas especializadas –como religión, espiritualidad, esoterismo, religiosidad popular o salud– que tienden a funcionar como compartimientos estancos. Esta división genera, en palabras del propio Frigerio, una visión “empobrecida y restringida de la diversidad religiosa”, al reducirla a “una parte muy pequeña del campo religioso”, es decir, aquello que no es catolicismo (Frigerio, 2021a, pp. 324-325).
A esta compartimentalización se suma una escasa comunicación entre los distintos nichos académicos, lo que limita las posibilidades de generar interpretaciones integradoras. Cada subcampo tiende a desarrollar sus propias teorías, agendas temáticas, marcos conceptuales y bibliografías, dificultando el diálogo interdisciplinario. Así lo ilustra Frigerio (2021a, p. 309):
Quienes estudian antropología de la salud (por más que lo hagan entre grupos religiosos) prefieren interactuar con sus pares de otros países que realizan un recorte teórico similar antes que con quienes estudian religión en su propio país, y lo mismo vale para quienes estudian esoterismo, por ejemplo.
Este aislamiento teórico y metodológico lleva, en última instancia, a una reducción aún mayor de la complejidad del fenómeno religioso, ya que restringe lo que puede considerarse legítimamente como “religioso” desde la perspectiva académica. En consecuencia, una vasta gama de prácticas, creencias y experiencias espirituales queda fuera del radar de los estudios convencionales, al no encajar dentro del campo socialmente legitimado de “la religión” y “las religiones” (Frigerio, 2021a, p. 307).
Según Frigerio (2018, pp. 65-66), esta lógica académica catolicocéntrica es reflejo de una hegemonía más amplia del catolicismo en el plano social, la cual se manifiesta a través de múltiples formas de exclusión y discriminación contra las religiones no católicas. Esta hegemonía no se expresa únicamente mediante los discursos ideológicos presentes en las plataformas digitales, sino también –y quizás sobre todo– a través de políticas públicas, normativas legales, decisiones administrativas y prácticas institucionales que favorecen al catolicismo en detrimento de otras confesiones. Además, dicha discriminación se reproduce en diversos sectores sociales, incluyendo a profesionales de la salud, psicólogos, comunicadores, funcionarios públicos y, por supuesto, miembros de la iglesia mayoritaria.
Volviendo al paradigma académico catolicocéntrico y sintetizando los puntos centrales de este apartado, puede afirmarse que dicho enfoque obstaculiza una comprensión compleja y matizada de los fenómenos religiosos, al
- minimizar la relevancia de la diversidad religiosa;
- reducir el objeto de estudio casi exclusivamente al catolicismo;
- imponer categorías interpretativas catolicocéntricas sobre realidades religiosas distintas; y
- fragmentar el campo de estudio en áreas poco comunicadas entre sí.
El resultado final de esta cadena de efectos es un círculo vicioso que restringe cada vez más la capacidad del análisis académico para captar la riqueza y pluralidad del hecho religioso en América Latina.
Necesidad de superar el catolicocentrismo: el marco interpretativo de la “complejidad religiosa”
En este libro, procuraré superar la problemática del catolicocentrismo a través de la adopción de un marco teórico-interpretativo[4] –al que denomino “complejidad religiosa” y que ya he explorado previamente (Gervasi, 2023)–, fundamentado en dos perspectivas epistemológicas que, desde mi punto de vista, resultan especialmente prometedoras para la elaboración de una mirada que considere la pluralidad de manifestaciones religiosas y, en consecuencia, su intrínseca complejidad. Estas aproximaciones son, concretamente, la noción de “ambivalencia como recurso” desarrollada por Anna Rita Calabrò, junto con el enfoque del “humanismo etnográfico” propuesto por Ernesto de Martino. Estos dos enfoques nos permiten reconocer la heterogeneidad de formas que asume lo religioso en distintos contextos sociales y culturales, y, por ende, aproximarnos con mayor profundidad a la riqueza, la complejidad y el dinamismo del estudio de caso objeto del presente estudio.
La estructura del trabajo
En cuanto a la estructura, el libro está organizado en cuatro capítulos.
El capítulo 1 corresponde al marco metodológico, en el que se detalla el diseño del estudio, los motivos de la elección del grupo privado de Facebook objeto de análisis, las técnicas empleadas para la recolección de datos y el marco teórico-interpretativo de la “complejidad religiosa”, que guía la interpretación de las prácticas y narrativas de las y los devotos. Este capítulo establece los fundamentos que permiten acercarse de manera rigurosa y respetuosa a la experiencia religiosa de los participantes.
En el capítulo 2, he desarrollado el marco conceptual, proporcionando los conceptos y enfoques teóricos necesarios para interpretar los hallazgos. Este capítulo aborda primero la religiosidad popular, analizando sus características y manifestaciones en contextos latinoamericanos; luego se centra en la religiosidad en línea, explorando cómo la fe se expresa y se transforma en entornos digitales; posteriormente se definen las comunidades religiosas en línea, considerando su funcionamiento, dinámicas y formas de interacción; y, finalmente, se distingue entre diversidad y pluralismo religioso, conceptos clave para comprender la coexistencia de distintas creencias y prácticas dentro de un mismo espacio social y digital.
El capítulo 3 está dedicado a la reconstrucción histórica de la figura de Jesús Malverde y de su devoción. Este apartado ofrece un contexto histórico y social esencial, explorando los orígenes del culto, sus transformaciones desde el siglo xix hasta la actualidad, y cómo la figura de Malverde se ha consolidado como un referente de la religiosidad popular en distintas comunidades del país. Su propósito es proporcionar al lector una base sólida para comprender la significación y los sentidos de la devoción antes de analizar su manifestación en el entorno digital.
El capítulo 4 se enfoca en la presentación y discusión de resultados, y en él analizaré las expresiones devocionales hacia Jesús Malverde en el grupo de Facebook objeto del presente estudio. En este capítulo se combinan descripciones detalladas de prácticas, símbolos y narrativas compartidas por las y los devotos con interpretaciones sobre su significado en términos afectivos, identitarios y comunitarios, así como las tensiones y ambivalencias que caracterizan la religiosidad digital hacia este santo. Esta estructura permite ofrecer al lector una visión integral del fenómeno estudiado, articulando método, teoría y evidencia empírica en un análisis coherente y profundo.
Finalmente, en las conclusiones, después de sintetizar los hallazgos más relevantes, destacaré la importancia del marco teórico-interpretativo de la “complejidad religiosa”, indispensable para comprender y explorar la diversidad religiosa en sus múltiples dimensiones incluyendo, obviamente, el estudio de caso de la devoción a Malverde en Facebook. De igual manera, resaltaré cómo este estudio tiene el propósito de visibilizar aquellas expresiones de religiosidad que suelen ser objeto de estigmatización, con la intención de impulsar una mirada capaz de reconocer, englobar y valorar la diversidad religiosa que configura el panorama espiritual del país. El propósito principal de esta investigación es, vale la pena recordarlo, ofrecer una perspectiva más amplia y abierta de las expresiones de fe contemporáneas, incluyendo aquellas que se desarrollan en entornos digitales, evidenciando sus dinámicas identitarias, afectivas y comunitarias, así como la riqueza cultural y social que subyace en estas manifestaciones devocionales.
- Cuyos resultados han sido publicados previamente en Gervasi (2024b) y Gervasi (2024c); en el presente trabajo, dichas reflexiones iniciales han sido reelaboradas críticamente, además de ampliadas y profundizadas de manera sustancial.↵
- Aquí me baso en la definición de “minoría sociológica” de Giddens (2006, p. 470), según la cual los miembros de un grupo minoritario son aquellos que “se encuentran desfavorecidos en relación con la mayoría de la población (el grupo que posee más poder, riqueza y prestigio)”.↵
- Para un panorama general de los estudios sobre la relación entre internet y religión en contextos distintos al mexicano, pueden consultarse los trabajos de Hadden y Cowan (2000), Brasher (2001), Højsgaard y Warburg (2005), Pace y Giordan (2010), Campbell (2013b), Dawson y Cowan (2013), Pace (2013), así como el estudio más reciente de Merchant Ley y Castillo Villapudua (2023).↵
- En el cual profundizaré ampliamente en el próximo capítulo, dedicado al marco metodológico.↵











