Los lazos entre filosofía y cine están finamente tejidos desde el inicio. En la filosofía, la caverna de Platón es una arcaica pero poderosa sala de cine. En el cine, las proyecciones inaugurales de los hermanos Lumière suscitaron infinidad de disquisiciones de tono filosófico. Hoy esta relación sigue firme formando un singular puente y, por eso, los esfuerzos por cruzar dicha estructura (desde ambos bordes) se han acrecentado. Son muchos los trabajos filosóficos que se han interesado por estudiar el cine reconociendo la rica experiencia cultural que reside en su interior, y más de un director ha buscado que las imágenes en movimiento tengan la capacidad de hacer preguntas filosóficas desde la pantalla. Este libro pretende amplificar el encuentro en medio del puente; partiendo del territorio filosófico busca detenerse (extraviarse) en el paraje que anuncia la llegada del séptimo arte.
En sentido estricto, presentamos un mapa que agrupa a un puñado de filósofos contemporáneos que han dado pie a un pensamiento de naturaleza postmetafísica: Friedrich Nietzsche, Martin Heidegger, Emmanuel Lévinas, Richard Rorty y Gianni Vattimo. Desde plantear la necesidad de pensar de otra manera, hasta actualizar las formas de dar cuerpo a este fin, estos pensadores bien pueden ser asociados a una resistencia a los modos de proceder clásicos de la filosofía. Sin embargo, no queremos sugerir que solo en la contemporaneidad haya tenido lugar este tipo de crítica. Simplemente nos interesa señalar que, irónicamente, alrededor de estos filósofos se ha creado una suerte de escuela. Decimos irónicamente porque, para abandonar la metafísica, una de las categorías que debe ser violentada es la de sistema (y toda escuela es, en principio, una expresión de lo sistemático).
Por esta razón, estos filósofos no dan cuerpo a una escuela en términos programáticos. Diríamos, con otro tono, que sus derivas se cruzan (generan sobreescrituras que insisten en planos comunes) para sabotear o debilitar el proceder de las filosofías que asumen una naturaleza de base. No es gratuito que hayan sido agrupados, en un afán taxonómico, como filósofos de la diferencia. No nos interesa sostener directamente esta idea (que bien queda latente), sino mostrar que ya han sido hermanados gracias a sus modos de desplazarse por la filosofía que gravita sobre el concepto de identidad.
El interrogante que los reúne podría formularse así: ¿cómo pensar en términos postmetafísicos? Para dar respuesta a esta pregunta exploramos varios ejes temáticos. Uno está presente en nuestros cinco filósofos: el problema del arte. Como si, por su encierro en el museo propio de la modernidad, fuera un lugar privilegiado para pensar de otra manera, nuestros pensadores vitalizan las potencias artísticas que, de un modo o de otro, desafían nuestra creencia en un mundo (falsamente) natural, que es suelo seguro. Problemas como el lenguaje, la técnica, la hermenéutica, la postmodernidad, el rostro, se suman para poder singularizar los esfuerzos que, como hemos sugerido, son individuales (en algunos casos compartidos), sin que esto signifique que las notas comunes no puedan ser reconocidas.
Es importante señalar algunas distinciones entre nuestros filósofos que suponen dos momentos del libro. Primero, Nietzsche y Heidegger pueden ser reconocidos como pioneros de la crítica a la metafísica. Es decir, sus obras dan inicio a un esfuerzo, propio del siglo XX, por pensar de otra manera que, además, no se agota en los autores analizados en esta obra. En otro libro: Diferencia(s). Adiós a la metafísica en los umbrales del cine: Genealogía, deconstrucción, acontecimiento y postmodernidad (Alvarado, 2010) hemos estudiado, en una clave similar, cuatro grandes pensadores franceses (Michel Foucault, Jacques Derrida, Gilles Deleuze y Jean François Lyotard) que han dado cuerpo a una filosofía de la diferencia tras el legado de Nietzsche y Heidegger. Es por eso que, aquí, Lévinas, Rorty y Vattimo trabajan en el terreno arado por los pioneros, por ello sus puntos de vista se despliegan bajo la estela nietzscheana-heideggeriana (lo que supone una segunda parte de este texto). Nos gustaría pensar que este libro es, en términos cinematográficos, simultáneamente, una precuela y una secuela del libro dedicado a la filosofía de la diferencia francesa al que hacemos referencia. Precuela porque Nietzsche y Heidegger anteceden a los filósofos franceses y secuela porque Lévinas, Rorty y Vattimo los suceden (o por lo menos, trabajan como sus contemporáneos).
Tras cada uno de estos filósofos se esconde un director de cine. Hemos querido creer, quizás como una fantasía propia del séptimo arte, que cada uno de ellos oficia como una suerte de doble de nuestros pensadores. En otras palabras, como si fueran el resultado de un singular efecto doppelganger en pantalla que insiste (mediante imágenes en movimiento) en la crítica al sistema metafísico. En sus diversas filmografías puede encontrarse, como hilo conductor, un interés por cuestionar el cine clásico de Hollywood que, como insistiremos, hace las veces de una metafísica del séptimo arte. En solitario, y bajo la lógica del espejo, nuestros directores gravitan sobre el arte, la técnica, el lenguaje, la postmodernidad, la hermenéutica o el rostro. Por ello el resultado es una lectura de sus filmografías a partir del arsenal conceptual (y de la escena filosófica) de nuestros pensadores. Si bien el cine no es nuestro objeto directo de estudio (por ello nuestro vagabundeo se queda a mitad del puente), esperamos que las lecturas en clave filosófica de las cinco filmografías ofrezcan pistas para pensar al séptimo arte de otra manera.
Alain Resnais, Ingmar Bergman, Jim Sheridan, Oliver Stone y David Lynch, ofician como espectros, respectivamente, de Friedrich Nietzsche, Martin Heidegger, Emmanuel Lévinas, Richard Rorty y Gianni Vattimo. Esperamos que este micro-puente entre filósofos y cineastas (al interior del gran puente entre filosofía y cine) sirva, por una parte, como exégesis aplicada de una filosofía que se resiste a los sistemas y, por otra, como un ejemplo de la necesidad de pensar de otro modo, en este caso violentando el discurso filosófico clásico anclado en la palabra articulada (sin salir de él), para dejar que las imágenes en movimiento gocen de potestad filosófica, sean plano para que los conceptos se materialicen/escenifiquen de otra manera.
- Los diferentes capítulos que componen el presente libro han sido previamente publicados en las revistas Escribanía y Filo de Palabra del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Manizales. Siempre fueron pensados como una obra completa que, en esta edición, ve la luz de manera sistemática y amplificada.↵









