El pensamiento de Dolores Joseph (1930-1931)
Sonia Angulo Brenes
Introducción
En el contexto caribeño costarricense, en el período comprendido entre 1930 y 1931, aparece el pensamiento disidente de un afrocostarricense llamado Dolores Joseph, quien a través de sus ideas cuestionaba y perfilaba el porvenir de la comunidad afrocaribeña. Una primera mención aparece en la novela Limón Blues de la escritora costarricense Anacristina Rossi, cuando los protagonistas Irene y Orlandus, después de escuchar una canción sobre el regreso a África, oyen un discurso de Joseph sobre la situación de la población afrocostarricense. Según cuenta la voz narradora, las palabras de Joseph son las siguientes:
Es el colmo que ustedes se sigan engañando. Cualquiera se da cuenta que regresar al África es imposible. ¿Cuántos aquí ya olvidaron las tragedias de las líneas de los vapores, los innumerables comienzos de empresas negras, inversiones negras, tiendas, comisariatos, escuelas, iglesias, exploradores, soldados? Todo se inauguraba con una pompa que daba miedo y nada nunca resultó. Tanto hablar del Negro Nuevo, y ¿dónde está? ¿Qué hemos hecho los negros costarricenses para que estemos orgullosos? Nada. Los negros pasamos la vida bailando o peleando. No veo en esta asamblea hombres preparados, abogados, doctores. Y en cuanto a Garvey, mejor olvídenlo. La historia sólo hablará de un tonto que les sacó plata (Rossi, 2015, pp. 384-385).
Este extracto del discurso de Dolores Joseph no se aleja de la realidad, su pensamiento se centraba en la posibilidad de que la comunidad negra limonense, a través de la educación y la moral, lograra obtener mejores condiciones, entre ellas la ciudadanía costarricense. Así, este extracto, tal como señala Rossi (2015), es parte de uno de los primeros textos escritos por Joseph, el cual aparece publicado en uno de los periódicos más importantes de Limón, The Searchlight, y cuyo análisis sustenta el presente estudio.
Este discurso, si bien supuestamente ficcional, en realidad evidencia las preocupaciones de Joseph y su posición controversial en el pensamiento de la comunidad afrocaribeña costarricense de los años treinta. No solo debía de luchar con un gobierno y una población costarricense que discriminaba a la(s) cultura(s) afro, sino que también la misma población afro poseía diferencias entre sí, principalmente por sus costumbres, por las condiciones en las que vivían en el Caribe, por su condición migratoria y por su nacionalidad.
Pero ¿quién era Dolores Joseph? Y ¿cuál era su pensamiento en el contexto del Caribe costarricense de principios de los años treinta? Dolores Joseph, hijo de migrantes, nació en Limón en 1904, y proveniente de una clase media, se desplaza por diferentes lugares a través de su vida, entre ellos, Jamaica y Panamá.
Por lo tanto, este estudio posee como objetivo reconstruir los aportes de su pensamiento a través de sus publicaciones entre 1930 y 1931 en el periódico The Searchlight dirigido por Samuel Charles Nation (1929-1931), a través de tres líneas de análisis: a) su concepción sobre la población afrocostarricense, b) su propuesta de un “nacionalismo negro” y c) su apuesta social por la educación como medio de superación de la juventud masculina afrocostarricense.
La reconstrucción del pensamiento de Dolores Joseph permite comprender la situación del Caribe costarricense, las posibilidades sociales, educativas y culturales de la población afro en un medio racista y discriminatorio.
Asimismo, la influencia política y cultural de la asociación Universal Negro Improvement Association (UNIA), liderada por Marcos Garvey, la cual surgió en 1919, se constituyó en un espacio de discusión y activismo político en el Caribe costarricense, desde aproximadamente 1921 con la segunda visita de Garvey a Limón (Chomsky, 1996; Hutchinson, 2020). En este sentido, como se profundizará más adelante, la influencia de dichas ideas se evidenciará en el pensamiento de Joseph, especialmente en el interés por el “nacionalismo negro”, que lo lleva a luchar por mejores condiciones legales y ciudadanas en el país. Sin embargo, se diferenciará de las ideas de dicha organización, en cuanto a su finalidad política, la cual era la lucha por una vuelta a África, lo que le implicará múltiples críticas recibidas por la población afrocaribeña.
La propuesta se basa en la reconstrucción de su discusión ensayística a través de los textos escritos en el periódico citado y desde la propuesta teórica de Liliana Weinberg, quien define el ensayo y especialmente el latinoamericano, en términos generales, como un “texto en prosa que manifiesta un punto de vista bien fundamentado, bien escrito y responsable del autor respecto de algún asunto del mundo” (Weinberg, 2013, p. 22). Este tipo de textos se inserta en la discusión cuando en el siglo XIX se relaciona con el periodismo. Por ello, se comprende que el verbo “ensayar” como actividad se entrelaza con el ensayo para “enfatizar el carácter activo y exploratorio de dicha indagación” (Weinberg, 2013, p. 25). Por tanto, el ensayista se entiende como aquella persona:
“especialista” del entender y del decir sobre su entender, que ofrece, como producto de su acto intelectivo, no solo un conjunto suelto de opiniones sino una obra nueva y organizada que representa artísticamente a su vez, desde su especificidad, aquello por él juzgado (Weinberg, 2013, p. 25).
De allí que reflexionar críticamente sobre las ideas de Joseph permite repensar su aporte en dos líneas, por un lado, desde su producción ensayística, en la cual, desde su mirada específica, cuestiona y critica la situación de la población afrocostarricense; y por otro lado, vislumbrar la heterogeneidad de una cultura afrocaribeña, con una mirada exenta de romanticismos, así como sus divergencias y similitudes en busca de un futuro mejor.
También la propuesta del presente estudio se centra en lo que autores como Guridy y Hooker (2018) han denominado el pensamiento afrolatinoamericano, que remite al nacimiento en 1909 del Partido Independiente de Color cubano, cuya base era la búsqueda de mejores condiciones políticas de las personas afrocubanas y que evidenciaba las tensiones con los proyectos Estado-nación. Estos autores exponen las diversas ideas del pensamiento afrolatinoamericano basándose en la propuesta de Michael Dawson de 2001, quien expone que en el contexto latinoamericano se identificaron una diversidad de pensamientos tales como el “liberalismo negro”, el “nacionalismo negro”, los “proyectos igualitarios de izquierda”, el “marxismo negro”, el “feminismo negro” y el “conservadurismo negro”.
En este sentido, la propuesta ensayística de Dolores Joseph se acerca a diversas tendencias políticas latinoamericanas, tales como el “nacionalismo negro” o las ideas de los “Frentes Negros” surgidos en países como Ecuador, Colombia y Brasil, cuyas ideas se basaban en la necesidad de la “integración nacional” y en el reconocimiento de los derechos afrodescendientes por parte de la población “blanca”. Por ello, según Agudelo (2010), su proyecto de sociedad se basaba en un “proceso civilizador” de esta población, a través de la educación, la moral y el trabajo, lo que produciría una comunidad afrodescendiente con condiciones superiores no solo en los elementos mencionados sino también en las ciencias, las artes y las letras.
Mientras, los primeros años de vida de Dolores Joseph transcurrieron alrededor de constantes cambios, tanto en el contexto más amplio latinoamericano como en el caribeño-costarricense, pues se inician con los procesos de surgimiento y desarrollo de los Estados-nación que directa o indirectamente establecían la distinción entre dos grupos contrapuestos por su condición étnica; aquellas “razas superiores” frente a aquellas “razas inferiores”, entre las que se incluían las comunidades afrodescendientes y cuyas bases se centraban en un supuesto discurso científico sobre la inferioridad de dichas poblaciones, y de allí los procesos de blanqueamiento. Este último aspecto es detallado por Soto y Díaz (2007), quienes exponen cómo estas prácticas fueron permanentes a lo largo del siglo XIX e inicios del XX, y por ello la inmigración china y afrocaribeña será vista como una amenaza a la sociedad racial “blanca” nacional.
Posteriormente, como señalan Guridy y Hooker (2018) en la década de los veinte y treinta, cuando Joseph se encontraba entre los 16 y 26 años, las principales expresiones de pensamiento afrolatinoamericano se encontraron con ideologías nacionalistas negras “que enfatizaban la solidaridad en la diáspora y la autonomía negra” (p. 243), las cuales fueron promovidas entre otras organizaciones por la UNIA; por ejemplo, véase que solo en Costa Rica para este período se identifican 23 sucursales de esta asociación.
A partir de estos antecedentes es que se forja el pensamiento de Dolores Joseph, quien a lo largo de 1930 a 1931 escribe alrededor de veinte siete ensayos, los cuales se publican en el periódico estudiado, en inglés, y versan sobre sus concepciones de la comunidad afrodescendiente, sobre la moral y la importancia de la educación. El presente estudio se divide en cuatro subapartados: el primero expone algunos elementos fundamentales del contexto caribeño a principios del siglo XX con la finalidad de relacionar dichos aspectos con el pensamiento de Joseph. La segunda, tercera y cuarta parte pretenden evidenciar y analizar las ideas y posiciones del autor.
Breve contexto caribeño costarricense (1870-1931)
Cuando se vuelve la mirada al período entre 1870 y 1899, se encuentran los principales aspectos para comprender la migración afrocaribeña, y en general de otros grupos, como los trabajadores provenientes de China e Italia. En 1870, cuando el gobierno de Tomás Guardia empieza las negociaciones con las compañías británicas para la construcción del ferrocarril al Atlántico, cuyo fin era el transporte de café, se genera un primer proceso de migración de trabajadores, especialmente del Caribe insular y posteriormente del peninsular (Meléndez y Duncan, 2011; Putnam, 2013; Dudreuil, 2015). Así, por ejemplo en el censo de 1892, siete años antes del establecimiento de la United Fruit Company, la población total de Limón era de 7.484, entre las que se encontraban 1.151 personas extranjeras, es decir, un 16 % de la totalidad, distribuida de la siguiente manera:
Cuadro 1. Cantidad de personas extranjeras por nacionalidad en la provincia de Limón, 1892
| País | Cantidad | Porcentaje |
| Jamaica | 641 | 55,7 % |
| Nicaragua | 128 | 11,1 % |
| Estados Unidos | 78 | 6,8 % |
| Colombia | 69 | 6,0 % |
| España | 35 | 3,0 % |
| Puerto Rico | 28 | 2,4 % |
| China | 28 | 2,4 % |
| Honduras | 23 | 2,0 % |
| Cuba | 22 | 1,9 % |
| Alemania | 21 | 1,8 % |
| Portugal | 19 | 1,7 % |
| El Salvador | 15 | 1,3 % |
| Francia | 12 | 1,0 % |
| Italia | 12 | 1,0 % |
| Guatemala | 9 | 0,8 % |
| Inglaterra | 7 | 0,6 % |
| Bélgica | 2 | 0,2 % |
| África | 2 | 0,2 % |
Fuente: elaboración propia de acuerdo con el Censo de Población de Costa Rica de 1892.
Como se observa en el cuadro 1 para dicho año, más del 50 % de la población migrante provenía del Caribe insular, especialmente de Jamaica, la cual fue traída tanto para la construcción del ferrocarril como para las plantaciones bananeras. Este aspecto es importante porque permite comprender que las primeras poblaciones migrantes afrocaribeñas eran trabajadores con condiciones de vida y de trabajo de explotación y similares a la esclavitud. Esto se acentuó con el establecimiento de la empresa bananera United Fruit Company (UFCO) en 1899, lo que posteriormente incidirá en las preocupaciones de Dolores Joseph, pues sus padres migrarán al país aproximadamente en este período, desde las islas Santa Lucía y Trinidad y Tobago, pues Joseph nace en 1904 en Limón.
Sin embargo, sus condiciones no eran precarias, pues su familia económicamente era estable y provenía de una clase media; su madre era profesora de inglés en Limón y su padre dueño de una pequeña empresa de venta de colchones, lo cual le propició otras condiciones y educación a Joseph (Araya, 2015b). Así, en los primeros años del siglo XX, la migración afrocaribeña estaba conformada por jamaiquinos y antillanos frente a la población afrocostarricense, nacidos en el país.
Otro aspecto importante en este período fue la organización de la población afrocaribeña; específicamente, desde los inicios del siglo XX hasta los años treinta, existieron dos asociaciones importantes. La primera fue la Artisans and Labourers Union of Costa Rica, fundada en 1910, formada principalmente por trabajadores jamaiquinos, cuyo principal objetivo era buscar mejores condiciones de trabajo (sobre este aspecto, una de sus principales acciones se refiere al apoyo a la huelga de Saint Kitts y Nevis) (ANCR, 1910).
Según Chomsky (1996), una vez que esta asociación política desaparece en 1911, la población afro, principalmente, participó en actividades religiosas y sociales, entre las que se destacan las de 1911-1912, cuando las reuniones masivas religiosas estallaron acompañadas de danza, música y posesiones espirituales de las religiones “myalism”, los “Black Baptism” y la “pocomania” provenientes de la herencia jamaiquina colonial. Como un dato importante, señala la autora que estos estallidos fueron criticados por Garvey, quien a su vez recibió críticas por ello.
La otra organización que se constituye es la UNIA, liderada por Marcus Garvey, cuya finalidad era la liberación y el retorno de la población afro a sus orígenes africanos. Garvey había emigrado a Costa Rica y Panamá en 1910, lugares en los cuales observó las condiciones de trabajo sufridas por los trabajadores antillanos, lo que permitió su predominio en el istmo (Harpelle, 2003). De allí que la organización poseyera como objetivo la organización continental de los trabajadores negros y en general de toda su población, con la finalidad de propiciar, fomentar y divulgar una cultura negra. Por esto, la UFCO se preocupó de su influencia en los y las trabajadoras, principalmente por sus condiciones precarias. Sin embargo, después de la Primera Guerra Mundial, la figura de Garvey empezó a perder fuerza.
En el periodo de estudio de 1930 a 1931, la UNIA poseía algunas características particulares de ese momento histórico, tales como una fuerte base política seguidora de las ideas de Garvey (se calculaban más de mil seguidores), frente a su figura desdibujada del entorno político caribeño. Como señala Chomsky (1996), para 1929 con la supuesta llegada de este al país, si bien suscitó temor, evidenció que su acción política se basó en una propuesta social y religiosa más que laboral.
Este panorama político, social y cultural influiría en el pensamiento de Dolores Joseph, tanto por su contraposición a algunos de estos aspectos, como por las preocupaciones sobre la población afrocaribeña que discute.
Ideas y preocupaciones de Dolores Joseph sobre la situación de la población afrocostarricense
¿Qué han hecho nuestros negros costarricenses para que nos sintamos orgullosos? ¿Qué podemos decirles a nuestros hijos? ¿Qué monumentos podemos mostrarles, que nuestros antepasados dejaron para nosotros?
Joseph, 10 de mayo de 1930, p. 3
Una de las principales preocupaciones que se evidencian en la obra ensayística de Dolores Joseph es la situación de la población afrocostarricense, ya que desde su perspectiva la única forma de mejorar sus condiciones es a través de la doctrina del progreso. Así, a lo largo de su discusión, su pensamiento se sitúa en una oposición entre la búsqueda de este progreso mencionado y la superación de las creencias y la herencia religiosas, principalmente antillanas, que, como se mncionó, eran parte de la cultura afrocaribeña migrante. Las ideas y preocupaciones de Dolores Joseph sobre este primer aspecto se sitúan en tres líneas, a saber: a) el estado político y social de la “comunidad negra”, b) la crítica a la población antillana caribeña y c) la vulgarización del garveyismo y su uso inapropiado en el contexto y período estudiados.
Sobre el primer aspecto, en algunos de sus escritos, Joseph se lamenta y se queja de la forma en que se asume la “comunidad negra” ante su situación, pues desde su pensamiento, el cual revela sus intereses relacionados con la postura de Garvey, sus creencias religiosas católicas (pues como señala Araya [2015b], fue educado desde muy pequeño en este tipo de religión) y su postura nacionalista y patriótica, la tierra prometida no es África, sino Costa Rica, y por esto se debe luchar por ella. Ante ello, los interpela por sus divisiones internas como comunidad.
En este sentido, recuérdese, como señala Senior (2007), que el período de los años treinta implica un proceso de transición, pues muchas de las personas afrocaribeñas, que comúnmente se concebían como “migrantes temporales”, empezaron a convencerse de establecerse en el país “sobre todo tomando en cuenta los derechos adquiridos que la gran mayoría poseía por haber nacido en Costa Rica” (p. 146). Joseph en sus ensayos evidencia esta transición, de una población que se ha concebido como de paso, a una necesidad de la creación de una “comunidad negra”, que se establece permanentemente en el país y que solicita ser valorada en este espacio. Así, por ejemplo, véase la crítica que realiza a las madres y padres afrocaribeños por el cuidado de sus hijos e hijas, en tres de los artículos publicados en el periódico estudiado, con el mismo título: “Where are your children”, en los cuales se les cuestiona por su educación, su crianza y sus valores. Increpándoles, les pregunta: “¿Te interesa su futuro? ¿Están construyendo ahora los cimientos para que un ser bien equipado esté capacitado para gobernar este universo?” (Joseph, 28 de noviembre de 1931, p. 1).
Su búsqueda por ser parte de un lugar es constante, lo que se evidencia en su preocupación por el desarrollo de una “comunidad negra” con aspiraciones, culta y educada, y la critica por ser una “comunidad adormecida”. Les increpa: “¿Cuál será nuestro valor en los años venideros? ¿Qué beneficio obtendrán de nosotros?” (Joseph, 5 de diciembre de 1931a, p. 3). Esta posición de Joseph lo lleva a ser blanco de críticas por parte de la comunidad afrocaribeña, que lo acusa de que sus artículos son una pérdida de tiempo y de que no tienen ningún sentido; véase por ejemplo lo relatado por Joseph sobre los ataques de la población afrocaribeña hacia él, que lo llama incluso egoísta o “agua estancada” (Joseph, 14 de febrero de 1931; Montague, 28 de noviembre de 1931).
Por ello, el llamado a despertar a la comunidad afrocaribeña pareciera exponer una situación personal de cuestionarse a sí mismo y a sus condiciones. Joseph se pregunta constantemente qué pasará con el futuro de esta población, y esto permite entrever una reflexión profunda también sobre su futuro, lo cual es probable en medio de una sociedad “blanca” costarricense racista que no apoya ni le interesa esta comunidad, y por otro lado, las pocas posibilidades de desarrollar sus intereses culturales, educativos, políticos, sociales y económicos en el medio en que vive, el cual es calificado de “aburrido” y obtuso. Así, por ejemplo, según expone Araya (2015b), el sueño de Joseph era ser médico, aspecto limitante pues las posibilidades de una educación superior en Costa Rica eran precarias, pues existían pocas posibilidades en el período de estudio y más aún para una persona afrocostarricense.
La condición de la migración pareciera ser también una preocupación de Joseph porque desde su punto de vista, el desinterés por la nación y por la patria limita las posibilidades de educación, cultura y engrandecimiento de su comunidad. Por ejemplo, hace un llamado a que los padres y madres afrocaribeños “[…] enseñen a su pueblo a construir pequeños hogares fortificados donde esa sociedad pueda encontrar su nacimiento” (Joseph, 12 de diciembre de 1931, p. 2), lo que evidencia su propuesta de fortalecer las condiciones educativas, económicas, sociales y políticas de la población afro, para evitar las críticas de la sociedad costarricense de este período, las cuales aumentaban especialmente por la división entre los trabajadores “blancos” y afrocaribeños en la Compañía Bananera y el surgimiento del discurso antinegro (Bourgois, 1994; Senior, 2018).
Esta crítica de Joseph no solo se establece en relación con la educación o con la crianza, sino también, desde su punto de vista, con la moralidad y las creencias religiosas, pues en su pensamiento, los principios católicos se identifican con sus preocupaciones por la pérdida de valores de la población afrocaribeña. Así lo expone: “Es una lástima lamentable que nuestros padres traten con indiferencia o que, por su ignorancia, no le presten atención al hecho de que tantos de nuestros jóvenes sean agentes destructivos, representantes del libertinaje, la pereza y los crímenes” (Joseph, 28 de noviembre de 1931, p. 1). Su preocupación en este sentido, como señala Araya (2015a), es por la pérdida de la moralidad de la población afrocaribeña debido no solo a sus creencias morales y religiosas, sino también producto de la crítica que hacían los costarricenses con herencia europea sobre dicha población. Así, por ejemplo en uno de sus escritos, titulado “The alpha’s call a failure”, del 21 de noviembre de 1931, señala que les llaman “Stagnant Water”, con lo que está de acuerdo, pues la población afrocaribeña no hace nada por mejorar, pero sí critica todo proyecto, iniciativa o actividad realizada para estos fines (Joseph, 21 de noviembre de 1931).
Por tanto, una segunda preocupación sobre la “comunidad negra” se refiere a la crítica a la cultura antillana por su herencia y creencias religiosas, principalmente como se ha señalado antes, hacia el “myalism”, cuyas bases provenían de la herencia africana y del “Obeah” proveniente de las Antillas británicas (Almanza, 2022). Esta diatriba de Joseph hacia esta población podría relacionarse con su apego al progreso como el medio de superación, y con sus creencias religiosas católicas frente a estas otras religiosidades, en tanto, por ejemplo, cuestiona a la población antillana pero no así a la jamaiquina, ya que por ejemplo realza el periódico The Searchlight y a su editor S. C. Nation, aunque este sea proveniente de Jamaica (Joseph, 10 de mayo de 1930).
Las ideas sobre la “comunidad negra”, como la llama Joseph, se fundamentan en la preocupación por la idea de progreso como el ideal, en tanto por los escritos del autor se vislumbra el peso que les brinda al conocimiento, a la cultura y a la educación, quizás esto debido a lo que señalan Guridy y Hooker (2018):
En contextos donde el acceso a la educación era un privilegio escasamente posible para la mayoría de los afrolatinoamericanos, los hombres de ascendencia africana debieron hacer grandes esfuerzos para forjar una identidad como “hombres cultos de color” y exhibir su dominio de los conocimientos que a menudo los sojuzgaban (p. 225).
Pues si bien Joseph provenía de una familia migrante, su condición como hijo de una clase media limonense costarricense le permitió estudiar en Jamaica, lo que posiblemente le llevó a brindar importancia a la posibilidad de reivindicar la cultura afrocaribeña, de allí también su admiración por el periódico estudiado. Igualmente, un aspecto que puede incidir en su crítica a los antillanos se refiere a su idea de que el progreso implica el “ser culto”, y desde su punto de vista las herencias religiosas practicantes no le remitían a este concepto.
Un tercer aspecto importante que cuestiona Joseph es el uso de las ideas de Garvey por parte de la comunidad caribeña, pues en este punto se evidencian dos posturas, por un lado, que, aunque no necesariamente está de acuerdo con la totalidad de sus ideas, este pensamiento fomentaba el mejoramiento de sus condiciones; véase por ejemplo su análisis:
Hace algunos años, vimos el nacimiento de un credo racial que asombró a todo el mundo, y nos habría colocado en un mejor lugar, en todos los aspectos, si hubiéramos tenido el sentido de apreciar el Garveyismo, tomado de la manera correcta, es un abridor de ojos, un sésamo a una Nueva Gloria Negra […] (Joseph, 10 de mayo de 1930, p. 3).
Desde su punto de vista, el movimiento garveyista configuró un conjunto de ideas y aportes a la “comunidad negra”, tales como la motivación para convertirse en mejores personas y enaltecer frente a sus condiciones de racismo y discriminación a dicha comunidad.
Por otro lado, más que criticar las ideas propuestas por Garvey, lo que cuestionaba Joseph era la utilización de esas ideas para abusar de ellas y desde su punto de vista vulgarizarlas y usarlas para sus propios intereses. En este sentido, les critica principalmente tres aspectos: el proyecto de la vuelta a África, la comparación de la figura de Garvey con un dios (aun cuando desde el punto de vista de Joseph, Garvey representa los ideales de mejoramiento de la población afrodescendiente que él busca) y el engaño y corrupción de los seguidores de esta tendencia. En tanto, pareciera que se presentan algunos conflictos entre la postura de Joseph y la del presidente de la UNIA, para ese período, Sydney Montague; por ejemplo, véase la discusión entre ellos en el periódico por discrepancias sobre la UNIA (Joseph, 10 de mayo de 1930; Joseph, 5 de diciembre de 1931a; Montague, 28 de noviembre de 1931; Joseph, 5 de diciembre de 1931b).
Además, la crítica hacia la UNIA se dirige a que, desde el punto de vista de Joseph, las ideas de los jóvenes afrocaribeños no son tomadas en cuenta o cuando ingresan a la organización se corrompen sus ideales:
Nuestros jóvenes, quienes deberían ser la columna vertebral de una organización tan noble, como la UNIA, sin adulterar, con toda la sólida filosofía de ese Gran Negro, el Honorable Marcus Garvey, es hoy la herramienta de oficiales y miembros con aspecto de Shylock [personaje ficticio de El mercader de Venecia de William Shakespeare], cuyo único objetivo es el “dinero sin propósito” y la “asistencia tranquila” (Joseph, 5 de diciembre de 1931b, p. 2).
Por tanto, su crítica a la UNIA no se refiere necesariamente a sus ideas, pues como se discute en el apartado siguiente, las ideas de un nacionalismo negro y un realce de la “comunidad negra” son parte de sus intereses como pensador. Sin embargo, como lo expone en su discusión, su pensamiento se centra en la imposibilidad pragmática de la vuelta a África y la necesidad de mejorar las condiciones de lo que llama su hogar; para el período de estudio, habla de la provincia de Limón, Costa Rica.
La propuesta de Joseph sobre este primer aspecto trabajado desde sus escritos permite repensar el carácter poliédrico de su pensamiento, pues si bien presenta posturas conservadoras y en algunos casos deslegitimadoras de la cultura antillana, también permite entrever su propio criterio hacia el garveyismo, su crítica a la puesta en práctica de las ideas de Garvey y la heterogeneidad de la llamada cultura afrocaribeña en el período de estudio. Por ello, al pensar la obra de Joseph a partir del ensayo, tal como señala Weinberg (2013), permite comprender “su propia dinámica, su propio manifestarse como un estilo de pensar y del decir, como una forma inteligente de entrelazar mundos” (p. 294). Aunque se esté o no de acuerdo con las ideas de Joseph, es innegable su condición como pensador y como representante de esa diversidad afrocaribeña, tal como se puede ver en el siguiente apartado sobre sus ideas sobre la puesta en práctica de un “nacionalismo negro” afrocostarricense.
La propuesta de un “nacionalismo negro” frente a la vuelta a África
Cuando dije que no me importaba una tierra a la que no tenemos esperanzas de llegar, lo dije en serio, y ese es el sentimiento de millones de negros esparcidos por todo el mundo, incluyéndote a ti.
Joseph, 5 de diciembre de 1931b, p. 3
A partir de la búsqueda de respuestas para el mejoramiento educativo e integral de la comunidad afrocostarricense, se evidencia en el pensamiento de Joseph la propuesta de un “nacionalismo negro”, en tanto su finalidad es la obtención de la ciudadanía y la integración en el proyecto de nación. Así, por ejemplo en uno de sus escritos se lamenta de que dentro de la población afrocaribeña no haya médicos, abogados, ni nada de que sentirse orgulloso: “es realmente lamentable que no tengamos una mejor colección de negros en este, el mejor y más libre país de todas las Américas, para que la vida sea un deleite vivir” (Joseph, 10 de mayo de 1930, p. 3). Sin embargo, este proceso de integración por el que luchaba Joseph no necesariamente coincidía con los procesos de asimilación del Estado costarricense, que, como señala Senior (2007), implicaban la pérdida de sus elementos culturales, como el idioma, y que se desarrollaron con mayor fuerza a partir de los años cuarenta.
Por lo cual, la propuesta de este estudio es que las características discutidas por Dolores Joseph sobre qué se ha denominado “nacionalismo negro”, se basan en algunas de las ideas de Marcus Garvey, pues se evidenció en el subapartado anterior, que lo que criticaba no era ni el pensamiento ni la figura de Garvey, sino sus seguidores en el Caribe costarricense y su finalidad última, es decir, el viaje y encuentro a África.
En este sentido, según Griffith (2015) algunas de las características del “nacionalismo negro” propuesto por Garvey fueron las siguientes:
La promoción del espíritu de orgullo entre la población negra a partir de la “confraternidad universal” por la condición de su “raza”.
La importancia del desarrollo de las comunidades y naciones de la población negra.
El fortalecimiento de una “conciencia de raza” y una identidad vinculada a las “raíces africanas”.
La comprensión de que la situación social de la población negra no se debe a su supuesta inferioridad, sino a las condiciones históricas de siglos de despojo, marginación, esclavitud y racismo.
El mejoramiento de la población negra y el proyecto del encuentro con África como destino fundamental, a través de la consigna “África para los africanos, un dios, un propósito, un destino” (Griffith, 2015, p. 55).
A partir de estas características y posiblemente al vivir Joseph en un contexto racista, discriminador y de invisibilización de la sociedad costarricense hacia la población afrocaribeña, es que las preocupaciones sobre el mejoramiento de sus condiciones, a través de la educación y de la unión, se acentúan en su pensamiento y propician más que una “africanidad”, una postura centrada en lo afrocostarricense, pues la base de su pensamiento es que su hogar no estaba en África, sino en Costa Rica, y que por tanto habría que reconstruir y mejorar las condiciones sociales, culturales, políticas y económicas del Caribe costarricense.
Sus preocupaciones relacionadas con las posturas de Garvey se basaban en algunas categorías que fundamentan su pensamiento, tales como la nacionalidad, la raza, la patria y el progreso. Estos elementos fueron los que sustentaron su postura del “nacionalismo negro” y su preocupación por la población afrocaribeña, los cuales se profundizarán a continuación.
La búsqueda de la nacionalidad fue una constante en la vida de Joseph. Específicamente para el período en estudio, se centró en llamar la atención a los jóvenes afrocaribeños sobre su condición como costarricenses y sobre la necesidad de pensar en el mejoramiento de sus condiciones y de su espacio. Véase por ejemplo el llamado que hace el 6 de junio de 1931, en el texto titulado “The Alpha Omega Club”, en el cual no solo explica la formación de un club literario destinado hacia ellos, sino que les insta a luchar por sus propios intereses:
Nuestros muchachos necesitan entrenamiento en asuntos sociales, necesitamos determinar nuestro estatus nacional. Necesitamos un centro de actividades, necesitamos aprender a ser autosuficientes. Durante mucho tiempo nos hemos fiado de los extranjeros para que libren nuestras batallas por nosotros. Les hemos dado todos los cargos importantes y nos hemos quedado a un lado, mirando, mientras hacen estragos en nuestras sociedades, y cuando acaban, sacuden la cabeza y dicen: “Estos chicos de Limón no son buenos. Son analfabetos, no son como los chicos de casa” (Frazer y Joseph, 6 de junio de 1931, p. 4).
Al igual que Garvey, Joseph en sus escritos propone y acentúa la necesidad de que la población afro y especialmente los jóvenes sientan orgullo de su “raza” y se esfuercen por mejores condiciones no solamente de la comunidad en sí, sino también de sus habilidades educativas, políticas y sociales, y que de allí se fortalezca su conciencia como grupo racial. La diferencia, como ya se ha remarcado, es que mientras el movimiento garveyista posee como fin último África, Joseph lucha por la obtención de su condición de ciudadano costarricense, de modo que, por ejemplo, en el mismo texto mencionado termina su reflexión exhortando a los jóvenes: “Aceptemos ese privilegio que nos otorga el ser nativos de la tierra y luchemos por nuestro propio destino. Reflexionen bien sobre estas palabras, y reúnanse con nosotros en cualquier momento, y escuchen más de nosotros (Frazer y Joseph, 6 de junio de 1931, p. 4).
Por otro lado, otro aspecto que dignifica Joseph es su condición de “raza negra” y su mejoramiento, en tanto cree en la “unidad racial”, es decir, en la necesidad de sentirse un colectivo para la defensa de sus intereses y contra las injusticias cometidas hacia ellos por ser una población negra, por eso critica la falta de “sentimiento racial”. Su preocupación es el enaltecimiento de la “raza” y del orgullo por ser personas negras, de manera que utiliza este llamado para que al mismo tiempo se luche por el reconocimiento social y la igualdad de derechos, a través del fortalecimiento del “orgullo racial”: “Nuestro orgullo racial debería hacernos renunciar a todas las pequeñas ganancias que recibimos de manos de estos que odian a los Negros, y aunque tengamos que quemarnos, mantengámonos unidos” (Joseph, 13 de junio de 1931, p. 3).
Asimismo, sigue las preocupaciones de Marcus Garvey sobre este tema, en el cual se refiere a que las masas (la población) hacen a la nación y a la raza (Garvey, 2009). Dolores Joseph cuestiona los aportes e intereses de la población negra a la nación y a la patria y les increpa sobre la necesidad de interrogarse qué están haciendo por ella y por enaltecer su condición. Por lo que les critica y les motiva a superar su conformismo para ser el orgullo del país; les expone: “Ningún país puede estar orgulloso de una raza que no tiene las agallas para hacer nada por sí misma” (Joseph, 14 de junio de 1930, p. 2).
Al igual que Garvey, discute sobre la importancia de la historia no solo para conocer el pasado sino para propiciar futuros nuevos y mejores. Así, para Garvey (2009) la historia es:
el punto que nos guía hacia el verdadero curso de la vida. La historia de un movimiento, la historia de una nación, la historia de una raza es el punto de referencia del destino de ese movimiento, el destino de esa nación, el destino de esa raza. Lo que haces hoy que vale la pena, inspira a otros a actuar en algún momento futuro (p. 4).
Para Joseph, la historia es un aspecto fundamental para sobresalir y luchar por mejores condiciones; en sus escritos llama la atención sobre la importancia de estudiar la historia costarricense, su geografía, su “raza” y su idioma, y de comprender la política y sus leyes, como una solución para enfrentar el pasado y aspirar al progreso. En tanto, como se ha discutido en el apartado anterior, para Joseph el progreso es fundamental para enaltecer y sobresalir en el presente y en el futuro (Joseph, 14 de junio de 1930, p. 2). En este sentido, un esfuerzo realizado por Joseph y otros jóvenes afrocaribeños fue la creación de un club literario llamado Alpha Club, cuyo principal objetivo era fomentar la educación, el nacionalismo y la superación de los males sociales en el Caribe, pues desde el punto de vista de Joseph, la posibilidad de enaltecer su “raza” no era a través del sueño de la tierra prometida, África, sino de ser parte de la “nación costarricense” (Joseph, 18 de julio de 1931; Joseph, 21 de noviembre de 1931).
Sin embargo, sus esfuerzos en esta línea fueron criticados y cuestionados por la población afrocaribeña, que lo acusó constantemente por sus ideales; recuérdese la disputa con Sidney Montague de la UNIA, quien lo increpa duramente por sus intereses nacionalistas, de la siguiente manera:
Le ruego que le aclare al Sr. Joseph que miles de chinos se han naturalizado aquí, pero que se han mantenido firmes en la formación de una “República Nacional” en China; ¿hasta dónde contaría su nacionalismo en su República? Creo que el Sr. Joseph piensa bien de sí mismo cuando dice que la asociación de negros lo considera “agua estancada”. Ningún club u organización progresista de negros se detendría a pensar en un club con semejante liderazgo. Con el liderazgo que el Sr. o la Srta. Dolores (pues el nombre es femenino) es capaz de dar, Alpha debe ser un fracaso (Montague, 28 de noviembre de 1931, p. 2).
En esta disputa con Montague, la postura de Joseph es clara, no le interesan las ideas de los seguidores de la UNIA, sino las de Garvey; por ello, le responde que su posición es la construcción de “naciones africanas” pero en Costa Rica y que no puede engañar ni engañarse con un sueño imposible, como el de volver a África. Este último aspecto se presenta para Joseph lejano por su condición de nacimiento en el país y por su lucha por una ciudadanía costarricense, y como señala Leeds (2010), el lenguaje del nacionalismo del garveyismo fue apropiado para la creación de la “identidad afrocostarricense”.
Por otro lado, la importancia de estos conceptos está acompañada de sus preocupaciones morales y religiosas. Como se enfatizó en el apartado anterior, el pensamiento de Joseph no se aleja de sus creencias en ninguna circunstancia; así, por ejemplo, la cuestión del nacionalismo no es la excepción pues relaciona la superación de la inmoralidad con la posibilidad de mejorar no solo su condición como población negra sino también su educación (Joseph, 18 de julio de 1931, p. 4).
El nacionalismo de Joseph es fundamental para entender sus ideas y su visión de la “comunidad afrocaribeña”, y significó un antecedente a lo que Muñoz y Senior (2021) discuten como la puesta en práctica por un conjunto de pensadores y líderes afrocaribeños del reclamo a la igualdad y del estatus como ciudadanos, en los años cuarenta y cincuenta en el contexto costarricense. Las ideas y el liderazgo de Joseph fueron fundamentales para cuestionar las posibilidades “reales” del sueño africano y para pensar en la inclusión y la lucha de los derechos de esta población. Si bien se evidencia que fue constantemente criticado por estas ideas y por su imposición moral frente a lo que él define como inmoral, lo cierto es que su lucha implicó los primeros atisbos por el reconocimiento de la cultura afrocaribeña en el país, y también evidenció el contexto racista y de discursos antinegro en el período de estudio. Por ende, como señala Weinberg (2013), si el ensayo “es también la escritura de una lectura y la lectura de una escritura” (p. 124), el acercamiento al pensamiento de Joseph conlleva comprender su disidencia en una comunidad afrocaribeña heterogénea, pero que se ha visto maniatada en un esencialismo como homogénea.
La educación como medio de superación de la juventud masculina afrocostarricense
Nosotros, sus hijos, aspiramos al progreso social, no nos den la espalda, porque nuestro éxito será una estrella en su corona.
Joseph, 12 de diciembre de 1931, p. 2
En varios de los artículos firmados por Dolores Joseph, se leía una nota del editor del periódico, S. C. Nation, donde le cuestionaba cuál era su solución ante los problemas y situaciones que criticaba. Aunque Nation no lograba ver la propuesta de Joseph, a lo largo de sus textos escritos para The Seachlight se identifica esa respuesta, la cual fue la educación como un medio de “superación racial” especialmente de la juventud masculina afrocostarricense.
Así, para Joseph la educación no solo era un medio para superar el rezago sino su propia bandera de lucha. Como ya se ha expuesto, realizó parte de sus estudios primarios y secundarios en Jamaica, en el Saint Georges College, con formación católica, hablaba inglés, francés y patuá. Practicaba deportes como el cricket y el fútbol y tocaba varios instrumentos musicales, especialmente el órgano. Fue presidente de los Scouts católicos en Limón y director literario de Alpha Club. Esta formación permanente no solo lo marcó e influenció para su proyecto educativo comunitario de la población afrocaribeña, sino que brindó las bases para su pensamiento social, cultural y político (Joseph, 1984; Araya, 2015b; Joseph, 27 de diciembre de 1930; Joseph, 11 de abril de 1931). Sus ideas sobre la educación se relacionaban especialmente con el progreso, con la moralidad, el respeto a las creencias religiosas y a la formación intelectual, especialmente de los jóvenes afrocaribeños.
A partir de allí, Joseph fomentó varios proyectos y actividades, uno de los principales fue la organización de un grupo de Scouts católicos en Limón, cuya finalidad era la formación de los ideales católicos y el respeto a la moralidad cristiana (Joseph, 27 de diciembre de 1930). Para Joseph, el progreso y la formación intelectual jamás podrían estar alejados de los principios religiosos católicos, pues su pensamiento estaba anclado a ellos, principalmente por la influencia de la educación religiosa brindada por sus padres y por sus estudios educativos. Asimismo, posiblemente el contexto caribeño, en el período de estudio, incomodó a Joseph pues sus principios religiosos católicos se veían afectados por los cambios que estaban sucediendo; véase la controversia que generaron las denuncias a las supuestas inmoralidades de las jóvenes y los jóvenes afrocaribeños, en varios artículos del periódico estudiado y firmadas con el seudónimo The Night Hawk, atribuido supuestamente a Joseph, en los cuales la persona que escribía cuestionaba sobre los valores morales de estas jóvenes y especialmente les cuestionaba a los padres no brindar educación a sus hijas, no necesariamente en función del bienestar de las mujeres, sino porque eran las responsables de la crianza de sus futuros hijos e hijas (The Night Hawk, 1 de noviembre de 1930 y Joseph, 14 de febrero de 1931).
Por tanto, independientemente de esta controversia, los valores religiosos cristianos de Joseph son parte de su ideal educativo y de su visión para el mejoramiento de las condiciones de la población afrocaribeña. La educación y los logros formativos de los y las jóvenes son celebrados por Joseph, pues desde su punto de vista evidencian el avance hacia una comunidad mejor. En varios de sus artículos los destaca; véanse algunos ejemplos: las felicitaciones a una joven afrocaribeña por ganar una beca para estudiar en la Escuela Normal de Heredia, sus preocupaciones por la defensa de la población afrocaribeña, de la “unión racial”, y la invitación a los padres y madres de enviar a sus hijos e hijas a educarse con profesoras y profesores formados en Jamaica (Joseph, 28 de marzo de 1931; Joseph, 13 de junio de 1931; Joseph, 26 de diciembre de 1931).
El fomento de la educación y la formación de los jóvenes es su interés fundamental, por ello, constantemente les insta a prepararse no solo en cuanto a la educación formal o a la adquisición de conocimientos, sino también en su apreciación de la cultura, el idioma u otros elementos propios de su “condición racial”. Desde su punto de vista, solo de esta forma podrán acceder al progreso, sueño permanente de Joseph.
Otro aspecto que se destaca en su pensamiento, y por lo que se manifiesta en varios artículos, es su orgullo de ser escritor y colaborador de The Searchlight, pues desde su punto es un medio no solo para informarse sino también para demostrar a la sociedad costarricense el pensamiento de la comunidad afrocaribeña y sus virtudes. Joseph destaca su colaboración en el periódico señalado a través de sus escritos, y los observa como un logro (Joseph, 26 de diciembre de 1931). Asimismo, respeta a su editor (a pesar de las diferencias entre ellos) y ambiciona grandes proyectos en el medio; así lo expresa:
Una vez más, creo que The Searchlight, nuestro único periódico editado en inglés, debería ser más grande. Mi ambición es que tenga dieciocho o veinte páginas cada dos semanas. Teniendo en cuenta el tamaño del Panama Tribune, y el alimento literario que contiene, y las grandes armas literarias que colaboran con él, uno se siente orgulloso de sentarse y escribir unas pocas líneas, para ayudar a mantener el nuestro vivo (Joseph, 14 de febrero de 1931, p. 5).
Por ello, sus artículos en el periódico estudiado representan para Dolores Joseph una forma de educar y compartir sus posturas en su proyecto del mejoramiento de la población afrocaribeña y de la posibilidad de obtención de la ciudadanía costarricense, de allí la exposición de sus ideas sobre el nacionalismo.
Finalmente, un proyecto educativo que fomenta para los jóvenes afrocaribeños y en el cual funge como vicepresidente y director literario es el club literario llamado Alpha Club, propuesto y organizado por George Frazer (The Alpha Reporter, 22 de agosto de 1931). El club poseía como objetivos, en palabras de Joseph:
Promover el amor por la literatura y una camaradería más cordial entre los muchachos; elevar a la próxima generación a un nivel social más alto; luchar contra la ignorancia al fomentar temas educativos; cultivar los más finos sentimientos, los más finos talentos en nuestros muchachos, haciéndoles sentir que la vida les debe algo, y que ese algo lo van a disfrutar (Joseph, 16 de mayo de 1931, p. 3).
Según Joseph, el club representaba una forma de realizar algo por sí mismos, alejándose de las costumbres y de los intereses de la población más adulta, por ello su interés se centró en divulgar e invitar a los jóvenes a participar y fortalecerlo. De hecho, como señala Angulo (2024), ante la presencia de otros clubes literarios, especialmente el Young Women Standard Club, conformado por mujeres jóvenes afrocaribeñas, el deseo de Joseph es que el Alpha Club logre iguales o mejores resultados y que se conviertan en jóvenes intelectualmente más despiertos.
A partir de este proyecto literario, se pueden vislumbrar algunas de las ideas de Joseph sobre la educación, tales como:
- La educación es un medio por el cual los jóvenes afrocaribeños logran salir adelante, a través de la formación intelectual y social. Es la forma de luchar contra la ignorancia y la preparación para convertirse en seres autosuficientes.
- La educación es la forma de ser considerados por la otra parte de la sociedad como personas “mentalmente despiertas”.
- La literatura es el instrumento específico de esa educación y por ello se debe fortalecer, a través de la creación de clubes literarios que a su vez se conviertan en centros educativos.
- El espíritu de la “unidad racial” solo se logra a través del fomento de clubes culturales, como los literarios y los deportivos, y a su vez, estos funcionarán como modelos de buenos valores morales (Joseph, 16 de mayo de 1931; Frazer y Joseph, 6 de junio de 1931; Joseph, 18 de julio de 1931).
En este sentido, Joseph propone como la solución a los problemas de la población afrocaribeña la educación y el fortalecimiento de su intelectualidad, y a partir de allí lo relaciona con inculcar el nacionalismo y la formación histórica para ser integrados (no asimilados) al país (Joseph, 21 de noviembre de 1931). La propuesta política de Joseph se basa en el fortalecimiento de la educación con la finalidad de proveer mejores condiciones a la población afrocaribeña, para que sean reconocidos en el contexto costarricense por sus capacidades intelectuales, sociales y políticas. Por ello, a partir de estas condiciones se convertirán en futuros líderes.
En este sentido, si se parte de la idea de que la obra ensayística se caracteriza por una “relación dinámica entre muchos posibles pares de opuestos que una y otra vez se han planteado para caracterizarla” (Weinberg, 2013, p. 177), pensar el ensayo como una expresión al mismo tiempo individual y colectiva, es decir, como “una individualidad subjetiva” y una “manifestación de un modo de estar en sociedad”, es necesario. En tanto, el pensamiento de Joseph evidencia esta relación estrecha entre su postura individual como sujeto y la representación de un pensamiento colectivo propio de su época.
Por lo que el pensamiento de Dolores Joseph no representa solo una individualidad controversial sino también posiblemente una huella de las ideas de un colectivo, que pensaba igual que él pero que no expresaba sus ideas. Todo ello producto de un contexto histórico tensionado por las prácticas racistas, discriminatorias y violentas hacia la población afrocaribeña desde la visión “blanca” costarricense. Así, el pensamiento de Joseph abre las posibilidades de vislumbrar las contradicciones intrínsecas en lo que él llama la “comunidad negra”, pero también las tensiones con la “otra” parte de la sociedad costarricense fuertemente racista y anclada en unos valores excluyentes para la totalidad de la población.
Conclusiones
Pensar la obra periodística de Dolores Joseph desde el ensayo permite comprender su pensamiento no como algo monolítico, abstracto y congelado sino como dinámico, contradictorio, “un campo de fuerzas” que entrelaza su subjetividad con la colectividad, de la cual forma parte. El ensayo permite seguir las huellas discursivas de Joseph y su relación o confrontación con el mundo, con el contexto histórico específico en que vivió.
En sus artículos analizados en el periódico The Searchlight se evidencia su búsqueda constante por el reconocimiento de la población afrocaribeña, a la que exhorta a sentirse parte de Costa Rica, llamado que es controversial en un país marcado por el racismo y la discriminación hacia ellos, y de allí, las constantes críticas que recibe tanto de los seguidores del garveyismo como de la población en general.
El pensamiento de Dolores Joseph se asume como controversial porque realiza una ruptura con las ideas de Marcus Garvey y del garveyismo, especialmente en cuanto al sueño de la vuelta a África, y propone sus propias ideas, ya que más que seguir los ideales, se cuestiona y se posiciona frente a ellos. Pues Joseph sueña, más bien, con ser integrado al país a través de la búsqueda del mejoramiento de las condiciones intelectuales, culturales, sociales y políticas de la “comunidad negra” y de la obtención de la ciudadanía costarricense.
De allí, sus constantes críticas a la población afrocaribeña, desde su punto de vista por su desinterés hacia la formación educativa e intelectual y por los valores católicos. Ante esto, su solución es el “nacionalismo negro” y la educación como el medio para surgir y ser reconocidos por la población costarricense. Sus ideas, especialmente en el período de estudio, evidencian las contradicciones de la población afrocaribeña, la poca tolerancia a cuestionar los ideales propuestos por Marcus Garvey y las múltiples visiones sobre su pasado, presente y futuro.
En este sentido, aún queda mucho por estudiar y comprender sobre las bases del pensamiento afrocaribeño costarricense y centroamericano, no solo desde el punto de vista de un disidente como Joseph sino también de otros hombres y mujeres que discutieron sus ideas en un contexto discriminatorio en el período de estudio y por ello han sido olvidados.
Bibliografía
Fuentes
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