Este libro consiste en la publicación de mi tesis de doctorado, proceso que demanda de agradecimientos a quienes me acompañaron, tanto académica como personalmente, en este camino.
En primer lugar, mi reconocimiento es para el CONICET, organismo que financió la beca doctoral sin la cual la presente investigación no hubiera sido posible. Luego, para el instituto en el cuál pude desarrollarla: el CITRA, a sus trabajadores y autoridades.
También quiero agradecer a la UBA y al Doctorado en Ciencias Sociales, por la formación brindada en el grado y en el posgrado, por la invitación a la reflexión constante.
Un gran agradecimiento a mi directora Cecilia Cross. Gracias por su generosidad, el compromiso, las lecturas y las discusiones. Gracias por su perspectiva y la posibilidad de aprender de y con ella. Pero también por su calidez y acompañamiento.
Además, agradezco a las compañeras del PEG, especialmente a María, a Alejandra, a Karin y a Cecilia. Gracias por darme la oportunidad de trabajar con ustedes, por construir y pensar juntas. Gracias por su generosidad y porque, a partir de ella, me fue posible conocer la UNAJ.
A Ana García de Fanelli, quien, como codirectora de beca, siempre tuvo muy buena predisposición, respondió mis consultas y compartió lecturas y material.
Gracias a mis compañeras/os de instituto, por las risas, la compañía y la empatía. A Noe, Juli, Agus, Lu, Pablo, Sergy, Debi, Joaquín y María.
Gracias a quienes leyeron apartados de este trabajo, contribuyendo a repensarlos y mejorarlos. En este sentido quiero agradecer a (por orden de solicitud de lecturas): Luis Acosta, Noelia Gabriel, Agustín Salerno, Andrés Santos Sharpe, Jimena Merbilhaa, Alejandra Almirón, Barbara Trzenko, Sergio Rosanovich, Lucila D’Urso, Florencia Pacífico, Cecilia Rikap y Cora Arias. A mis colegas “cuanti”: Diego Born, Agustín Claus y Silvina De Lellis.
Muy especialmente, quiero agradecer a todas/os las/os que integran la UNAJ. A quienes me abrieron las puertas de esa institución, a cada entrevistado/a, a cada encuestado/a. A quienes, desde esa Universidad, asumen el compromiso de garantizar el derecho a la educación universitaria. A ellas/os les dedico este trabajo.
Ahora desde lo personal, quiero agradecer, a mi mamá y papá, por criarme en y con sensibilidad social, y por su apoyo, aliento y amor incondicional.
A mis hermanas y hermano, porque gracias a ustedes sé que la vida compartida (a la cual se suman también nuevos integrantes) es mejor y más divertida.
Gracias a la Leli.
Gracias a Meni.
Les doy las gracias a mis amigas por estar siempre, por el tiempo compartido y por alentarme a pensar en los tiempos de post tesis. Por prestarme sus casas, estar pendientes y apoyarme. Gracias a Ceci, Lucre, Leti. A las (ya no tan) Marplanautas. A Guada y Romi. A mis Zavaleteras. A Anita. A Caro y Juli. A Romi, Joa y Pau.
Por último, pero imprescindible y fundamental, un gran agradecimiento a mi equipo de vida. A mi gran compañero Gonzalo, gracias por su amor, su entender y su paciencia. Gracias a mis hijas, Mora y Maitena, por venir, por sus risas, su calor y sus enseñanzas. A ellas les dedico este libro.







