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4 Registros de experiencias innovadoras

En búsqueda de claves
para la producción de prácticas instituyentes

Brenda Riveros y María Pía Pawlowicz

Aun en condiciones de precariedad, existen dispositivos psicosociales y prácticas instituyentes promotores de ciudadanías plenas. En el campo de las infancias y adolescencias ese tipo de experiencias proponen dinámicas alternativas y sustitutivas a las lógicas tutelares, al generar las condiciones de posibilidad para el reconocimiento de niños, niñas y adolescentes como sujetos autónomos y deseantes. Se caracterizan por habilitar procesos de participación y potenciar su capacidad de agencia, resignificándolos/as como sujetos/as abiertos/as al devenir. De este modo, disputan los sentidos atribuidos a el/la “niño/a en situación de vulnerabilidad”, y problematizan el imaginario de un destino único y “natural” condenado a la repetición.

Consideramos importante destinar un espacio en este libro para destacar esos contra-dispositivos, entendidos como parte de movimientos instituyentes productores de modos de intervención que rompen con los modelos tutelares, disciplinarios y punitivos, y que se constituyen como puntos de fuga que promueven procesos de exigibilidad de derechos y de transformación. Por eso en este capítulo presentamos algunas de tantas experiencias del campo de las infancias y adolescencias a partir de cuatro dimensiones: la descripción del dispositivo, su origen, el papel de los/as niños, niñas y adolescentes, y lo novedoso e innovador de esa experiencia. Es también una invitación a repensar nuestras intervenciones y distinguir las claves para la multiplicación de prácticas instituyentes.

1. “Radiochanguitos, la radio hecha por los chicos”

“Radiochanguitos, la radio hecha por los chicos” es un proyecto radiofónico llevado adelante por una radio comunitaria y escuelas primarias de la ciudad de Rosario. Se trata de un microprograma radial de 15 minutos elaborado por chicos y chicas de entre 8 y 11 años que se emite todos los viernes a la mañana y a la tarde por Aire Libre Radio Comunitaria 91.3 mhz.

En palabras de Alberto Palacios, integrante de la radio, el eje fundamental de esta propuesta es el ejercicio del derecho a la comunicación; y su acción principal la de explorar, profundizar y enriquecer la expresión y la palabra oral de los/as chicos y chicas que concurren a las escuelas primarias. De este modo, los niños y las niñas participan de la experiencia “con sus voces y reflexiones, sus elecciones musicales y la impronta divertida que le aportan a la producción”.

Este dispositivo surgió a partir de la iniciativa de un docente de una escuela rural y del periodista Alberto Palacios, quien nos cuenta que no fue casual la elección del momento ni del lugar:

Ocurrió en marzo del 2006. Justo, justo, cuando se cumplían 30 años del golpe militar en la Argentina. Treinta años con repeticiones de otros golpes, como martillos, sobre la niñez desamparada de este país. Sobre la cabeza de todos.

La cosa es que sucedió. Un maestro de la zona oeste de Rosario estaba grabando las voces de sus alumnos para incentivarlos a tomar la palabra. El aparatito grabador registraba los matices, los tonos, los timbres, las emociones apretadas en la memoria para decir y decir-se. Y allí quedaban, como recurso de aula y con ganas de echarlas a volar por una radio. Así nos encontramos en Aire Libre, la radio comunitaria que transmite desde hace 30 años en Rosario las palabras y los sonidos de quien tenga ganas de volar. (…) La cinta empezó a rodar y se me colaron en los oídos las voces de unos nenes y nenas que reflexionaban seriamente sobre este nefasto capítulo de la historia argentina. Eran relatos de otros relatos escuchados a los padres, a los abuelos, a otros adultos. Y ese mismo 24 de marzo, los pibes y las pibas dijeron lo suyo al aire.

La primera producción de “Radiochanguitos, la radio hecha por los chicos” salió al aire el viernes 26 de abril de 2006, y hoy, 12 años después, esta experiencia logró extenderse a distintas escuelas públicas. Para dar cuenta del lugar que tienen los niños y las niñas en esta experiencia el periodista explica:

Los niños están cargados de muchas cosas, incluso de palabras. Y cuando logran hacer rodar esas palabras, la identidad se mete en esos caminos maravillosos que permite la expresión.

Y por acá anda la clave de Radiochanguitos: micrófono en mano graban su opinión de actualidad, la poesía, el humor, las adivinanzas, las vivencias familiares y escolares, los derechos, la identidad barrial, la locura creativa, la música y el radioteatro son los paisajes sonoros por donde andan las identidades retozando y soñando un mundo mejor.

Los/as adultos/as, maestros/as y comunicadores/as que acompañan a los/las changuitos/as se ocupan de grabar en el aula y editar el material en los estudios de Aire Libre. Pero sin duda, los/as protagonistas/as son los chicos y las chicas que a través de esta experiencia “aprendieron a utilizar el grabador, a armar sus historias, a reírse y llamar la atención de los adultos, a preguntar y repreguntar, a describir cómo se ve el mundo a los ocho, nueve, diez y tantos años”. Y a animar a otros/as compañeritos/as a tomar la palabra y ser parte del grupo.

De este modo, Radiochanguitos se convierte en una oportunidad para la puesta en acto del derecho a ser escuchados/as que enuncian la Convención Internacional de los Derechos del Niño y las leyes argentinas de infancia. Y a su vez, la potencia de esta experiencia también se encuentra en la capacidad de multiplicarse y llegar aun a aquellas escuelas que se ubican en la periferia de Rosario, caracterizada por el entrevistado como “el lejano oeste”. Para ello no solo es fundamental el aporte de trabajo voluntario de docentes y comunicadores populares, sino también el deseo que motoriza la construcción de prácticas instituyentes como éstas: “No buscamos que sean las estrellas del micrófono o de la radio; buscamos que cada uno tome su palabra para encontrar su digno lugar en este mundo”.

 

(Fuente: entrevista para esta publicación a Alberto Palacios, periodista de Aire Libre Radio Comunitaria, agosto 2018).

2. PH 15

La Fundación PH15 es una organización no gubernamental sin fines de lucro que realiza diversas actividades artísticas con jóvenes y niños/as de todo el país en situación de vulnerabilidad, destinadas a favorecer la integración social y la socialización de la experiencia artística. La fotografía y las artes visuales son las principales herramientas a partir de las cuales esta organización busca promover el desarrollo de nuevas capacidades creadoras, incluso ante una realidad adversa. Para ello llevan adelante un taller anual como parte de un ciclo de aprendizaje que dura tres años; talleres cortos diseñados en función de las necesidades y los intereses de la comunidad a la que están destinados; y espacios de formación de “monitores” y voluntarios interesados en multiplicar la experiencia.

El primer taller se llamó “Taller Oculto” y surgió en el año 2000 a partir de que algunos/as jóvenes de Ciudad Oculta le manifestaron a un fotógrafo que se encontraba trabajando en la zona sus ganas de aprender fotografía. Luego ese taller se convirtió en PH15: “un espacio donde chicos y adolescentes miran espontáneamente todo lo que los rodea y todo lo que llevan adentro. Donde expresan quiénes son y lo que sienten a través de imágenes llenas de diferentes luces”. Pero… ¿qué significa PH15? PH son las iniciales de la palabra photography y 15 es el número oficial con que se denomina a Ciudad Oculta: Villa 15.

A diferencia de los cursos de fotografía tradicionales, donde lo que importa es el aprendizaje de la técnica fotográfica y el uso de la cámara, en PH15 la expresión artística ocupa un lugar central: “se propone como una práctica que posibilita la exteriorización plena del ser y la generación de procesos transformadores, tanto individuales como colectivos”. De este modo, se trabaja a partir de las capacidades expresivas y comunicacionales de los/as niños/as y jóvenes, buscando motivar el desarrollo de la creatividad artística, para promover la exteriorización de sus emociones, sensaciones e impresiones sobre la realidad que viven día a día.

A su vez, para esta experiencia es importante poder mostrar las imágenes que capturan chicos y chicas con su mirada y comunicar a través de ellas su visión de la realidad. Por eso, han realizado múltiples exhibiciones en las que los/as pequeños/as artistas tuvieron una participación activa en la selección de imágenes, la edición, el montaje de las fotos y diseño global de las muestras. Estas exhibiciones se realizaron en lugares diversos de la Argentina y del mundo, con la intención de que los/as chicos/as consoliden vínculos con su comunidad e interactúen con los circuitos artísticos más cercanos, así como también con los más reconocidos. Por lo tanto, PH15 constituye una práctica innovadora no solo por la metodología de trabajo que se utiliza sino también por potenciar las capacidades de niños/as y adolescentes de expresarse a través del arte y por ofrecer un espacio para comunicar y compartir sus experiencias.

 

(Fuentes: Lucena, D. [2016]. Manual de Metodología PH15. Una herramienta para la socialización de la práctica. Buenos Aires, Fundación PH15.

Página web Fundación PH15: http://www.ph15.org.ar/, disponible al 28 de agosto de 2018).

3. No te sientas zarpado (NTSZ)

“No te sientas zarpado. Hablemos de drogas” es un dispositivo de abordaje interdisciplinario del uso problemático de drogas y promoción de vínculos saludables con adolescentes en situación de vulnerabilidad social. Tiene lugar en una escuela de la provincia de Buenos Aires y sus territorios cercanos, y funciona en el horario escolar con el propósito de sensibilizar y proporcionar distintas vías de acceso de información específica sobre el tema de drogas; y facilitar el abordaje de situaciones individuales que tienen una relación problemática con el uso de drogas y que requieren un tratamiento especializado.

Este proceso se integra e irrumpe al mismo tiempo, con la cultura institucional que circula en las escuelas secundarias donde usar drogas suele generar preocupación y desconcierto. Entonces, surge la pregunta por cuál es la función de la escuela, cómo inscribir esta situación, y cómo responder a estas problemáticas (Fernández Courel y otros, 2017: 1).

Las diversas actividades que se llevan a cabo son de carácter individual y colectivo, y se desarrollan desde el paradigma de la reducción de daños tanto a nivel institucional como territorial. A su vez, se realizan otras actividades en el marco de la planificación escolar que incluyen grupos de reflexión con adultos/as, capacitaciones a docentes y articulación de acciones con otras organizaciones.

Esta experiencia es generada en el año 2011 a partir del trabajo conjunto entre Intercambios Asociación Civil y Fundación Armstrong con el objetivo de acompañar las trayectorias escolares de los/as jóvenes y sus proyectos. El término “zarpado” se utiliza popularmente entre los/as adolescentes tanto para referirse al atributo de ser un zarpado, en el sentido de actuar pasándose de la raya o “desubicándose” en relación con lo esperado en un contexto particular, como al estado de sentirse zarpado, como sustantivo, entendiéndose como el hecho de sentirse afectado por las acciones de otros/as.

Actualmente las actividades que se organizan se enmarcan en cinco programas: Valores y Habilidades Sociales, Promotores de Salud, Trabajo con Adultos Referentes, Comunicación Comunitaria y Centro de Escucha.

La participación de los/as adolescentes es el eje que atraviesa la experiencia, y por eso son considerados parte del equipo de trabajo. Participan tanto en la planificación de algunas actividades de sensibilización y en la producción de materiales significativos como en las estrategias de trabajo con pares a partir de su lugar como promotores de la salud, o en la producción de contenidos y conducción de un programa de radio. A través de su participación activa se busca generar procesos subjetivos y colectivos de gradual autonomía, y favorecer otros modos de inclusión social en el atravesamiento por experiencias colectivas de nuevos aprendizajes sociales y la promoción de otras alternativas de inclusión.

 

(Fuente: Fernández Courel; Di Iorio; Goltzman y Pawlowicz [2017]. “La producción de salud y las prácticas de cuidado entre adolescentes en la escuela secundaria: el dispositivo NTSZ [No Te Sientas Zarpado], artículo publicado en las Memorias del Primer Congreso Provincial de Salud Mental y Adicciones. Tandil, Argentina, 11 y 12 de mayo. Disponible en https://bit.ly/2zcHgpy [consulta: 13/09/2018].

Página web Intercambios Asociación Civil: https://bit.ly/2AbUQJq, disponible al 13/9/2018).

4. Consejos infantiles y juveniles, Asociación Civil El Arca

Los consejos de niñas, niños y adolescentes llevados adelante desde la Asociación Civil El Arca son espacios de participación construidos en barrios del conurbano bonaerense. En palabras de Betina Perona, directora general de la asociación: “los consejos de niños/as, por definición, están orientados a pensar las distintas problemáticas de los chicos/as en términos bien colectivos (para todo el barrio, para toda la escuela, para todo el país)”. De modo que el dispositivo está pensado especialmente para promover la participación activa de los sujetos infantiles, y tienen como objetivo incidir en las políticas públicas. Los/as chicos y chicas que integran los consejos toman cargos por períodos predeterminados y electivos, a través de los cuales representan a los/as niños/as de su escuela, municipio, provincia o región. Y para que puedan asumir que tienen la representación de un colectivo que los trasciende se realizan actividades concretas orientadas en ese sentido.

Betina Perona explica que las experiencias de consejos de niños/as suelen estar muy vinculadas a un poder local y que generalmente es un organismo del Estado el que impulsa como política pública la formación de los consejos. La relación con el Estado asume diferentes formas de acuerdo con el tipo de consejo: consultivo, colaborativo o cooperativo. En los consejos consultivos, el poder ejecutivo consulta sobre diferentes temas y puede o no tomar en cuenta sus recomendaciones. En cuanto a los consejos colaborativos, además de dar respuestas a las consultas que recibe del poder ejecutivo, pueden construir y proponer temas y resoluciones. Y los consejos cooperativos son aquellos que además de ser consultados y poder proponer nuevos temas, tienen funciones de cooperación con el gobierno y pueden tomar decisiones, por ejemplo, en la ejecución de presupuestos. También destaca que un acto político trascendente para que estos consejos puedan funcionar es que el Estado asigne un presupuesto para ello.

Existen diferentes modelos para definir quiénes y cómo participan de los consejos infantiles. Entre las experiencias que cuentan como antecedentes se encuentran los consejos de la infancia creados por Franccesco Tonucci, quien propone que los niños y niñas tengan entre ocho y diez años y sean elegidos por sorteo; y los consejos de niños desarrollados en Ecuador, constituidos por niños y niñas que tienen entre 8 y 17 años. En el caso de El Arca, el criterio es que, al ser la participación un derecho, el Estado debe garantizar que todos los niños y las niñas puedan ejercerlo, y que la edad para poder ser parte debe ser bien amplia.

Respecto del origen de esta experiencia en particular, Betina Perona agrega:

En El Arca decidimos abrir consejos infantiles en los diferentes barrios donde trabajamos para que chicos y chicas puedan ejercer su derecho a la participación en la comunidad en donde viven. (…) Muchos de los chicos y chicas que participan de los consejos padecen situaciones de violencia familiar y o institucional, ellos son nuestros invitados especiales ya que buscamos que no queden solos y victimizados sino que en alianza con otros puedan salir adelante, más allá de que los acompañamos en todas las denuncias correspondientes pero que lamentablemente no llegan a generar respuestas viables.

En este sentido, los consejos infantiles y juveniles son una experiencia innovadora de exigibilidad de derechos de niños, niñas y adolescentes, en la que se destaca el papel que pueden desempeñar las organizaciones de la sociedad civil como actores capaces de interpelar al Estado, pero también como soporte para el ejercicio de la ciudadanía infantil.

 

(Fuente: entrevista para esta publicación a Betina Perona, directora general de la Asociación Civil el Arca, agosto de 2018).



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