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“Descubrir el mundo grecolatino”

Los estudios clásicos
en la Universidad Nacional de La Pampa

María Carolina Domínguez, Paola Druille y Laura Pérez[1]

El campo disciplinar de los estudios clásicos se desarrolló desde la creación de la carrera de Letras en la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam), a través de la organización paulatina de las cátedras dedicadas a la enseñanza de la lengua y la literatura latinas y griegas, así como del gradual proceso de institucionalización de la investigación. Las materias de Lengua y Literatura Latinas formaron parte del plan de estudios desde el origen de la carrera en 1967, cuando el Profesorado de Literatura y Castellano dependía del Instituto Provincial de Profesorado Secundario, y se mantuvieron como asignaturas al integrarse en 1971 este Instituto a la Universidad de La Pampa, cuya nacionalización se decretó en 1973. A su vez, el griego se incorporó al currículum en 1976, año en que comenzaron a dictarse los diversos niveles (Preliminares, I y II) de Lengua y Cultura Griegas en paralelo a los correspondientes al área latina. La denominación, la carga horaria y el lugar asignado a ambas disciplinas fueron variando con los sucesivos cambios en la estructura de la carrera y, si bien los espacios curriculares se han reducido en los últimos años, el proceso de institucionalización que comenzó en aquella etapa inicial se fortaleció en forma ininterrumpida a través de la creación de un centro de estudios, de publicaciones especializadas y de una prolífica labor de investigación, que continúa creciendo y asume nuevas perspectivas en la actualidad.

El objetivo de nuestro estudio es examinar este proceso de institucionalización de los estudios clásicos en el marco del surgimiento y consolidación de la carrera de Letras de la UNLPam. En relación con estos sucesos, indagamos distintos momentos fundacionales que muestran cómo la labor conjunta entre la docencia y la investigación dio entidad a un campo gestado y mantenido con esfuerzo y dedicación. Para ello, revisamos las referencias relativas a la configuración de los espacios curriculares de latín y griego, junto con la creación del Instituto de Estudios Clásicos (IEClas), cuya denominación cambió a Instituto de Estudios Clásicos y Traducción (IECyT) en el año 2024.

Institucionalización de los estudios clásicos: prolegómenos teóricos y metodológicos

El proceso gradual de institucionalización de los estudios clásicos, asentado en los subcampos lingüístico y literario,[2] presenta dos dimensiones de análisis (Gerbaudo, 2014; Heilbron et al., 2017): en principio, la enseñanza con el paulatino afianzamiento del espacio curricular y, en concomitancia, la investigación, que se perfila a partir de la creación del instituto homónimo en 1978, dirigido por la especialista Elena Huber de la Universidad de Buenos Aires, y se consuma en 1996 con la fundación de la revista Circe, de clásicos y modernos.[3] Para reconstruir estas dimensiones y analizar la relación entre prácticas y posicionamientos en función de las particularidades de una universidad alejada de los polos académicos y con una tradición universitaria reciente, nos basamos en los testimonios, obtenidos a través de entrevistas semiestructuradas, de dos agentes del campo: Dora Battiston y Marta Alesso.

Dora Battiston tuvo una participación dinámica en la creación del centro de investigación, en las publicaciones científicas y en la conformación de grupos de investigación, además de convertirse en titular por concurso de las disciplinas de latín y literatura latina y en la primera Profesora Consulta de Letras en la UNLPam por el trabajo con la tradición clásica y su revalorización a través de la puesta en diálogo con la literatura argentina, especialmente de nuestra región, al mismo tiempo que la inscribe en la propia producción narrativa y poética. Por su parte, Marta Alesso, titular de las cátedras de griego y literatura griega, también fue un puntal trascendental del campo de las clásicas. Como directora de la revista Circe y, sucesivamente, secretaria, vicepresidenta y presidenta de la Asociación Argentina de Estudios Clásicos (AADEC), su labor a nivel nacional e internacional enarboló los campos disciplinares en el ámbito iberoamericano.

La consolidación del espacio curricular

Los estudios clásicos estuvieron representados desde los inicios de la carrera de Letras –que mantuvo el plan de estudios diseñado para el anterior Profesorado de Literatura y Castellano– por las materias de Lengua Latina, dictada en tres niveles anuales, y Literatura Latina, también anual. En estos momentos fundacionales, deben mencionarse dos figuras señeras en el área: las profesoras Ana Gispert Sauch y Ana Delia Gatica de de Athayde, ambas profesoras de latín.[4]

La primera llegó a La Pampa desde Barcelona en la década de 1960 para dedicarse a la docencia, por lo que se incorporó a la universidad cuando esta aún era provincial. Su vocación de enseñanza es recordada por Marta Alesso: “yo me apasioné por las lenguas clásicas a partir de sus clases”. Gispert Sauch también tuvo un rol importante durante la etapa de “normalización” de la UNLPam luego de la nacionalización producida en 1973, época en que desempeñó el cargo de secretaria académica de la Facultad de Ciencias Humanas, con el sociólogo Sasa Altaraz como decano normalizador (Asquini y Dal Bianco, 2008, p. 60). En el mismo período, integró el Instituto de Estudios Regionales (IER) fundado por Hugo Chumbita, en cuyo marco participó del proyecto “El habla y la expresión literaria popular del Oeste pampeano”, junto a Rudy Mostacero, Susana Berdasco, entre otros docentes y estudiantes (Mostacero, 2024, p. 18). Sin embargo, cercana a la izquierda peronista y al Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo, debió exiliarse en 1975, en el contexto de recrudecimiento de la violencia política en la etapa previa al golpe militar[5] (Asquini y Dal Bianco, 2008, p. 75).

Por su parte, Ana Delia Gatica de de Athayde, que ingresó a la universidad en 1974 como profesora de Latín y Literatura Latina, fue quien recibió, en 1976,[6] la llegada de Elena Huber y Dora Battiston desde la Universidad de Buenos Aires para incorporarse al área de clásicas, que contaba ahora también con materias dedicadas a la lengua y literatura griegas:

Battiston: –[Ana Delia Gatica de de Athayde] nos dijo que a ella le interesaba muchísimo que las clásicas tuvieran un espacio importante en la carrera de Letras y que estaba de acuerdo con el dictado de la literatura y la lengua griegas.[7]

Es en este momento, entonces, que los espacios curriculares de lengua y literatura griegas y latinas de las carreras de Letras comienzan su proceso de consolidación, con la profesora Elena Huber que, en condición de “viajera”, llegaba desde Buenos Aires cada lunes para el dictado de las clases. Al mismo tiempo que Huber, se incorporó también Battiston como docente de la carrera de Letras en 1976; ambas provenían de la Universidad de Buenos Aires y allí se habían conocido como docente y estudiante respectivamente. Alesso, por su parte, oriunda de Villa Huidobro, provincia de Córdoba, había finalizado la carrera de Letras en el año 1975 en el Instituto del Profesorado que funcionaba en la Escuela Normal de Santa Rosa. Durante ese mismo año, comenzó su carrera docente en Letras. Así rememoran esos inicios Battiston y Alesso:

Battiston: –Ingresé a comienzos de 1976, un mes antes del golpe militar. Estábamos desconcertados. Yo había venido de Buenos Aires y no sabía si iba a continuar aquí. Dado que me habían convocado como ayudante y luego adjunta de la profesora Elena Huber, que venía a dictar Griego y Latín, trabajé en dichas asignaturas y también compartí Introducción a la Literatura con la profesora Lía Susana Montero. […] Años después quedé como adjunta a cargo de las cátedras de Elena, que dejó de ser profesora viajera. Ella me conocía de la cátedra de [Carlos] Ronchi March, donde había sido adjunta cuando yo era estudiante, y creo que avizoró mi interés por los estudios clásicos y por eso me propuso trabajar con ella.
Alesso: –Ingresé como ayudante de segunda, simple, en 1975 por concurso interno que había convocado Hebe Monges para la materia Literatura de Europa Septentrional. Cuando Elena Huber empezó a venir a La Pampa, en 1976, se implantó en el plan de estudios la enseñanza del griego clásico […] Como en esos primeros cursos todos eran estudiantes y yo, la única graduada, Elena Huber me tomó como ayudante para repasar en clases prácticas lo que se daba en las teóricas; se puede decir que allí empezó mi pasión por los estudios clásicos. Cuando Elena retornó a la UBA y ya no viajaba a La Pampa, quedé a cargo como docente interina de los tres niveles anuales de griego y literatura griega.

Desde sus ingresos a la carrera de Letras, Battiston y Alesso contribuyeron activamente en el fortalecimiento del espacio curricular de la enseñanza universitaria de la lengua y literatura griegas y latinas, que estuvo marcada por los concursos de oposición y antecedentes, caracterizados por Alesso (Druille, 2024) como “hitos fundamentales” en esta trayectoria. Battiston y Alesso relatan esos hechos de la siguiente manera:

Battiston: –En mi caso, tuve el jurado como presidente a mi profesor de latín de la UBA, el doctor Vaccaro, al cual yo le tenía ya miedo cuando cursaba latín, y ahora le tenía doble miedo porque me iba a otorgar, o no, un juicio favorable. Fueron bien los concursos; tuvimos buen resultado y quedamos así a cargo de las cátedras que habíamos concursado.
Alesso: –Concursé […] el cargo de profesor adjunto regular con dedicación exclusiva, cátedra Lengua y Cultura Griegas (Preliminares I y II) en 1985. Eran los primeros concursos de la renovada democracia y traían a los mejores especialistas del país. El jurado fue Ana María de González de Tobia, Ramón Cornavaca y Ceballos de Roqué. Luego concursé el cargo de profesor regular titular de las cátedras Preliminares de Lengua y Cultura Griegas, Lengua y Cultura Griegas I y Lengua y Cultura Griegas II, en 1994 […] presidió el jurado Silvia Caloso.

Realizados con el advenimiento de la democracia, la “sustanciación de concursos docentes públicos de antecedentes y con oposición” (Folco, 2008, p. 116) fue un “requisito indispensable para avanzar en la normalización de la Universidad”. Además, el contacto con “los numerosos científicos de prestigio, que actuaban como Jurados”, implicó “la actualización bibliográfica y científica; obligaba a los candidatos a realizar esfuerzos más o menos intensos para poder afrontar las evaluaciones” (Bertoni y Cano, 1991, p. 21, en Folco, 2008, p. 116):

Battiston: –Fue muy difícil ese trabajo para ella [Ana Delia Gatica de de Athayde] porque tuvo que convocarnos a todos los docentes; explicarnos, de algún modo, cómo iban a ser los concursos. No había memoria de concursos en la universidad porque hacía mucho tiempo que no se realizaban y también teníamos algún temor en cuanto a quiénes nos iban a juzgar y cómo se iban a constituir esos jurados y cómo íbamos a estar nosotros preparados, preparadas en este caso, para enfrentar este juicio desde La Pampa. Por lo general los profesores venían de Buenos Aires o de Córdoba, y nosotros a veces los conocíamos, a veces, no, y no sabíamos bien cómo nos iba a ir. Entonces ella nos reunió y ya les dije, con inmensa generosidad, distribuyó las asignaturas para que se realizaran los concursos.

Battiston y Alesso quedaron definitivamente insertas en el ámbito nacional de los estudios clásicos, puestas a la cabeza de las cátedras de lengua y literatura latinas y griegas, donde forjaron un espacio disciplinar que favoreció la formación de recursos humanos que, a través de la adscripción, primero, y de la designación como ayudantes, jefes de trabajos prácticos y adjuntos, después, ampliaron los equipos de cátedras de las materias clásicas en la carrera de Letras. En los inicios, se incorporaron como docentes auxiliares en las cátedras de griego y de latín, respectivamente, dos graduadas de la primera cohorte formada por Huber: Graciela Salto y Nora Mantelli. La primera ingresó en 1980 y llegó a ser titular interina en 1985, antes de viajar a Estados Unidos para realizar estudios de posgrado. La segunda ingresó en 1981 y revistó en los cargos de adjunta y, más tarde, titular interina hasta 1989, fecha en la que se trasladó a la Universidad Nacional del Comahue.[8] A partir de la década de 1990, Nora Forte fue sucesivamente ayudante de segunda y ayudante de primera interina en las cátedras de lengua y cultura griegas, entre 1991 y 2003, y en el área de latín, Raquel Miranda se desempeñó como ayudante de primera interina, durante los años 1996 y 1997, y como profesora adjunta interina desde 2004 hasta 2010. En 1995, María Carolina Domínguez se incorporó a las cátedras de latín y literatura latina como estudiante adscripta primero, en los primeros años de la década del 2000 asumió como ayudante de primera, cargo que regularizó, y en la actualidad se desempeña como profesora adjunta interina de Lengua y Literatura Latinas (2017); Eugenio Conchez ingresó a la cátedra como ayudante de primera en diciembre de 2018, cargo que ejerce hasta la actualidad. En el área de griego, Paola Druille fue sucesivamente adscripta, ayudante de primera, jefa de trabajos prácticos regular y adjunta interina a cargo de la cátedra de Lengua y Literatura Griegas y, desde el año 2024, adjunta regular por concurso; por su parte, Laura Pérez fue adscripta, ayudante de primera y, actualmente, es jefa de trabajos prácticos de ese espacio curricular.

Al mismo tiempo, la vigorización de los espacios curriculares abrió el camino hacia la del ámbito científico. Una instancia de gran importancia en este proceso fue la formación de posgrado, que resultó fundamental para el desarrollo de la investigación, como relata Marta Alesso:

Alesso: –Me doctoré en la Universidad Nacional de La Plata, bajo la dirección de la dra. Ana María González de Tobia, en 2002; tenía ya casi cincuenta años, igualmente mi carrera profesional tomó un impulso particular después de haber obtenido el doctorado. A partir de esa fecha fue cuando empecé a dedicarme a Filón de Alejandría, objeto de mis investigaciones hasta la actualidad.

De igual manera, gracias a la formación recibida en la carrera, Domínguez (2012), Druille (2013) y Pérez (2015) consiguieron doctorarse en universidades prestigiosas del campo académico argentino y continuar sus investigaciones en la Universidad Nacional de La Pampa. De hecho, desde las áreas de latín y griego estas docentes dirigen y codirigen proyectos de investigación acreditados en distintos niveles institucionales, desde la propia Facultad –con mecanismos de evaluación integrados por jurados externos–, hasta instituciones nacionales como la Agencia de Promoción Científica y Tecnológica y CONICET. En estos espacios, no solo se insertan y se ponen en circulación los estudios específicos, sino que también se prioriza la formación de recursos humanos, tanto de estudiantes como de personas graduadas, que puedan dar continuidad a la labor docente e investigadora. Ello constituye el principal testimonio de la vitalidad de los estudios clásicos en la institución, pues a pesar de la reducción de carga horaria que las áreas de griego y latín han experimentado a lo largo de los años,[9] ambos campos disciplinares son defendidos con ahínco tanto por los equipos docentes involucrados, como también por un gran número de estudiantes que reconocen su valor en la formación humanística y en el perfil general de quienes egresan de Letras.

La fundación del Instituto de Estudios Clásicos

La unión entre docencia e investigación dio lugar, en mayo de 1978, a la creación del Instituto de Estudios Clásicos dirigido por Elena Huber. Su fundación se enmarcó en el complejo período de la dictadura militar acaecida entre 1976 y 1982. Durante esta etapa, tal como señalan Norberto Asquini y Luis Dal Bianco (2008), la producción científica en la universidad, en general, estuvo supeditada a “bolsones” sujetos a la discrecionalidad de las autoridades de turno (p. 93). Específicamente, en la Facultad de Ciencias Humanas, hubo algunas acciones aisladas de investigación en las áreas de Historia y Geografía vinculadas con temas regionales (Asquini y Dal Bianco, 2008, p. 93) y también en el ámbito de la tradición grecolatina con la creación del Instituto de Estudios Clásicos en mayo de 1978. Desde su experiencia en una universidad central y una de las más antiguas de la Argentina (Universidad de Buenos Aires, 1821), Huber entendía la investigación como una práctica inescindible de la docencia. Así recuperan ese momento fundacional Battiston y Alesso:

Battiston –Apenas comenzada nuestra actividad docente en la Facultad, Elena Huber vislumbró, con inteligencia, que la creación de un Instituto de Estudios Clásicos daría un importante respaldo académico a las cátedras de Griego y Latín, que por entonces tenían tres espacios curriculares cada una. De inmediato, elaboró un proyecto y lo presentó al Decanato, ya que por entonces no regían los consejos, establecidos después, con el arribo de la democracia. Aceptada la propuesta, solicitamos un espacio y se nos cedió un pequeño lugar donde funciona ahora la Secretaría del Consejo Directivo.
Alesso –El Instituto de Estudios Clásicos se creó a instancias de la profesora Elena Huber, en 1978. A partir de esta institucionalización de nuestras actividades en Griego y Latín, que implicó el comienzo de la tarea investigativa, comenzamos a participar en el concierto nacional, especialmente en los Simposios Nacionales de Estudios Clásicos (SNECs) que organizaba la Asociación Argentina de Estudios Clásicos (AADEC), que se había fundado en 1970 en Mendoza. La pertenencia a AADEC nos puso también en relación con la Federación Internacional de Asociaciones de Estudios Clásicos (FIEC). Al primer Simposio que asistí (no participé con ponencia) fue el celebrado en la Universidad de Buenos Aires, por medio de su Facultad de Filosofía y Letras, en 1982, que rindió homenaje a Virgilio y a Tibulo con motivo del bimilenario de sus respectivas muertes y contó con la presencia del profesor Pierre Grimal, de la Sorbona. En todos los Simposios, ya desde aquella época, siempre había un espacio para tratar un tema recurrente: los ataques y desmembramientos que padecían nuestros estudios clásicos, el peligro permanente de que los quitaran de los planes de estudios, y la necesidad de ratificar la milenaria vitalidad del clasicismo. Dominaban la dirigencia de AADEC, prácticamente sin ocasión de elecciones internas, figuras señeras como Alberto Vaccaro, Gerardo H. Pagés, Carlos Ronchi March, Alfredo Schroeder, para mí, ‘monstruos sagrados’ inaccesibles. Nada me hacía sospechar que, en el marco de los procesos democráticos del siglo xxi, yo misma llegaría a ser presidenta de AADEC durante dos períodos consecutivos.

Así, la fundación del Instituto se concibe como el gesto de una académica procedente de una universidad con una tradición disciplinar consolidada en el ámbito de los estudios clásicos con afán “de reunir en un lugar institucional todos los elementos relativos a estas disciplinas, y promover desde allí la difusión del conocimiento, el diálogo entre docentes e investigadores, la generación de nuevos métodos de enseñanza, la búsqueda bibliográfica, las publicaciones” (Battiston, 2008, p. 315):

 

Battiston –Allí, en un armario muy básico, Elena armó nuestra primera biblioteca, a partir de sus propios libros, diccionarios, gramáticas y revistas académicas, en su mayor parte publicadas en Filosofía y Letras de la UBA.

En sus inicios, entonces, el Instituto se prefigura también como una entidad de actualización bibliográfica, cuyos materiales provenían de un polo intelectual dominante del país. Sin embargo, las condiciones de precariedad se advierten no solo en el espacio físico (el “pequeño lugar” anexo al Consejo) y su mobiliario (“un armario muy básico”), sino también en el armado de la biblioteca como metáfora, al mismo tiempo, de la expansión y los límites de las posibilidades de circulación del conocimiento frente a otras bibliotecas y centros universitarios de gran prestigio. Esa precariedad se pone de manifiesto en una anécdota referida por Battiston en uno de los pasajes de la entrevista:

Battiston –Recuerdo que una vez Manuel Sadosky, secretario de Ciencia y Técnica del gobierno de Alfonsín, visitó la Facultad y entró al Instituto: se detuvo frente a la biblioteca y observó largamente sus títulos. Nosotras junto a él, en silencio. Con el tiempo fuimos ampliando nuestros escasos recursos, conseguimos un espacio mayor en el tercer piso del edificio universitario.

Cabe destacar que, además de la consulta bibliográfica, desde el momento de la creación del Instituto, se comienzan a dictar numerosos seminarios; muchos de ellos a cargo de Huber y con temas novedosos para el momento como el papel de la mujer en la épica y la tragedia griegas o sobre tradición textual, además de las traducciones y análisis de textos de la Antigüedad que se realizaban en los cursos y en las clases. Asimismo, se abrió el espacio para invitar a especialistas de otras universidades y tuvo lugar un Encuentro de Filología Clásica que se realizó en la Facultad en 1991. Estas instancias marcaron un ritmo de actualización permanente de quienes conformaban el Instituto. Apenas restituida la democracia, y bajo la gestión de la decana normalizadora Ana Delia Gatica de de Athayde, se cambia la denominación por Gabinete de Estudios Clásicos, entre l984 y 1993. En ese año, es restituido como Instituto y, mediante el mecanismo de evaluación de antecedentes, se designa directora a la profesora Battiston, quien ha renovado el cargo cada cuatro años hasta la actualidad. La temprana creación de este centro de investigación, cuya biblioteca hoy lleva el nombre de su mentora, Elena Huber, fue, en palabras de Battiston, una “suerte de espalda académica que durante tantos años permitió generar actividades y proyectos referidos al mundo clásico, esencial para el conocimiento”.

El desarrollo de la investigación

Los proyectos y actividades científicas de carácter interdisciplinario imprimieron un perfil diferenciado a un espacio de investigación de una universidad alejada de los centros de producción del conocimiento. Como directora de numerosos proyectos acreditados, la mayor parte relativos a la traducción literaria en distintos ámbitos lingüísticos, Battiston manifiesta la experiencia de “descubrir el mundo grecolatino” desde el espacio geocultural pampeano:

En estas investigaciones se ha tratado de interrelacionar los estudios clásicos con otros espacios literarios y culturales a través de la inclusión de sus docentes y auxiliares. La traducción literaria en sus diversos ámbitos de realización y recepción ha dado lugar a una serie de textos, en sus distintas formas (ponencias, publicaciones, disertaciones o clases especiales) en los que se exponen aspectos relacionados con la textualidad, la intertextualidad, los diversos modos en que se decide e interpreta la traductibilidad de una obra según sus contextos culturales y los conceptos traductológicos que entran en juego.

En el marco de estas investigaciones, se han organizado reuniones científicas, tales como los Coloquios de Traducción literaria (cinco hasta el momento), la participación en jornadas realizadas por instituciones culturales de la comunidad, como la Asociación Pampeana de Cultura Inglesa o la Dante Alighieri, y, al mismo tiempo, la elaboración de materiales pedagógicos: se han publicado libros de texto, traducciones anotadas y artículos críticos para el trabajo en las cátedras a través de la Editorial de la Universidad Nacional de La Pampa; por mencionar algunos, Travesías literarias. Itinerarios de lectura teoría y crítica (2009), producto de un trabajo interdisciplinario, o los Pliegos de traducción (2016; 2021), que cuentan con colaboraciones de especialistas de la UBA y de personas graduadas en la UNLPam.

Una evolución similar se percibe en el ámbito de griego, donde los trabajos de investigación más importantes se pudieron llevar adelante por el auspicio y financiación de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación (ANPCyT). Entre estos se encuentran los Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica (PICT) dirigidos por Marta Alesso, “Hermenéutica de los géneros: de la Antigüedad al primer cristianismo” (2007-2010), “Mesianismo y política en los textos de Filón de Alejandría” (2011-2015), “Filón de Alejandría en clave contemporánea” (2017-2020), y el PICT dirigido por Paola Druille “La codificación de la ley en los tratados legislativos de Filón de Alejandría” (2019-2023). Todos estos proyectos se llevaron a cabo con un equipo de trabajo integrado por investigadores del país y del exterior, y dieron como resultado, entre otras publicaciones, la colección Filón de Alejandría. Obras Completas. Esta edición en ocho volúmenes de la traducción de los 51 tratados de Filón (vols. I-VI, 2009-2023; vol. VII, en prensa; vol. VIII, en preparación) publicada por la editorial Trotta de Madrid (España) ha sido dirigida por José Pablo Martín († 2016) y Marta Alesso, y ha conseguido instalarse como una de las publicaciones filónicas en castellano más importantes de Iberoamérica. Asimismo, en torno a este ámbito de estudio se organizan regularmente seminarios de posgrado, así como actividades académicas que nuclean en forma periódica a docentes, personas graduadas, estudiantes y especialistas nacionales e internacionales, como el Congreso Internacional de Filón de Alejandría, que ya ha cumplido tres ediciones (2020, 2021 y 2023) y prepara la próxima para 2025.

Por último, se destaca un evento de gran trascendencia para los estudios clásicos de la carrera de Letras: el XXVII Simposio Nacional de Estudios Clásicos y III Congreso Internacional sobre el Mundo Clásico de la Asociación Argentina de Estudios Clásicos (AADEC). En la Asamblea General Ordinaria de la Asociación Argentina de Estudios Clásicos, llevada a cabo el 20 de diciembre de 2021, se decidió por unanimidad y por primera vez en la historia de la Asociación que la Universidad Nacional de La Pampa fuera la sede de la vigésimo séptima edición del Simposio. Por su relevancia académica, este evento fue financiado por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (ANPCyT) y el Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica (FONCyT) del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la República Argentina, y fue declarado de Interés Cultural y Legislativo por la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de La Pampa. El Simposio permitió que nuestra Facultad se convirtiera en el epicentro de los debates sobre las investigaciones y sobre las posibilidades de innovación pedagógica, referidas a los temas más actuales en la disciplina. Al éxito en el plano nacional se sumaron numerosas expresiones provenientes de estudiosos de otros países.[10] El tema de la convocatoria, “Libertad, opresión y confinamiento(s): del mundo antiguo a nuestros días”, congregó no solo a personas dedicadas a la investigación de la lengua y la literatura, sino que logró una amplitud de horizontes que permitió incluir a la filosofía y la historia, objetivo que el equipo organizador se había planteado sin saber a ciencia cierta si lograría eco favorable. El espíritu de colaboración se manifestó en el entusiasmo con que el estudiantado cooperó en las instancias instrumentales del evento, circunstancia que dio luz sobre la importancia de la materia en el currículum de las carreras humanísticas.

A lo largo de nuestro estudio hemos realizado una caracterización de las condiciones de institucionalización de los estudios clásicos en la carrera de Letras de la UNLPam, considerando en forma conjunta los subcampos lingüístico y literario, a partir de dos dimensiones de análisis: la enseñanza del latín, el griego y sus literaturas, y la investigación incentivada por la creación del instituto homónimo. Aunque sin la especificidad disciplinar y la cantidad de integrantes de los centros de investigación en clásicas de las universidades con una sólida tradición en esta área, la enseñanza curricular y la investigación se inician en la Facultad de modo temprano, en especial, gracias a la gestión personal de una docente viajera de la Universidad de Buenos Aires, Elena Huber, quien avizoró la necesidad de consolidar ese espacio físico como respaldo y formación de docentes que se incorporaban a la universidad en calidad de auxiliares y, con el retorno de la democracia, concursarían la titularidad de los cargos. A ese gesto inicial, le sigue la creación del Instituto de Estudios Clásicos, espacio donde se insertó la dirección permanente de proyectos de investigación destinados a la producción y actualización del área disciplinar, así como la publicación especializada en que se plasmó esta labor, la revista Circe de clásicos y modernos, fundada en 1996. Desde aquellos comienzos, la continuidad de la tarea docente e investigadora a lo largo de los años ha permitido un crecimiento ininterrumpido del ámbito de los estudios clásicos en nuestro medio y ha dado lugar a su reconocimiento y valoración tanto a nivel nacional como internacional.

Referencias

Asquini, N. y Dal Bianco, L. (2008). La Universidad Nacional: entre el peronismo y la dictadura (1973-1983). En S. Crochetti (Ed.), La Universidad de La Pampa. 50 años de historia (pp. 51-100). EdUNLPam. https://repo.unlpam.edu.ar/handle/unlpam/192

Asquini, N. (2008). Voces rebeldes: el movimiento estudiantil entre 1959 y 1984. En S. Crochetti (Ed.). La Universidad de La Pampa. 50 años de historia (pp. 259-330). EdUNLPam. https://repo.unlpam.edu.ar/handle/unlpam/192

Battiston, D. (2008). Obituario a Elena Huber. Circe de clásicos y modernos, 12, 315-316. https://repo.unlpam.edu.ar/handle/unlpam/4494

Blanco, A. (2006). La sociología en la institución universitaria. Razón y modernidad. Gino Germani y la sociología en la Argentina. Siglo XXI.

Bourdieu, P. (1997). Les usages sociaux de la science. Pour une sociologie clinique du champ scientifique. Inra. https://shs.cairn.info/les-usages-sociaux-de-la-science—9782738007933

Bourdieu, P. (2001). Science de la science et réflexivité. Cours du Collège de France 2000-2001. Raisons d’agir.

Domínguez, M. C. ([2013] 2017). Usos del latín en los procesos de configuración cultural y educativa del Cono Sur en el siglo XIX [Tesis de Doctorado, Universidad Nacional de La Plata]. https://repo.unlpam.edu.ar/handle/unlpam/285

Druille, P. (2013). Clemente de Alejandría y las costumbres sociales en el marco apologético del Pedagogo [Tesis de Doctorado, Universidad Nacional del Sur]. https://repo.unlpam.edu.ar/handle/unlpam/293

El Diario de La Pampa. (24 de junio de 2021). Ana Gispert: “lograr una justicia reparadora, simbólica y real, para las víctimas” [Nota]. https://tinyurl.com/33rdwzxf

Folco, M. E. (2008). La reconstrucción de la vida institucional: El proceso de normalización. En S. Crochetti (Ed.). La Universidad de La Pampa. 50 años de historia (pp. 101-139). EdUNLPam. https://repo.unlpam.edu.ar/handle/unlpam/192

Gerbaudo, A. (Dir.). (2014). La institucionalización de las Letras en la universidad argentina (1945-2010). Notas “en borrador” a partir de un primer relevamiento. Universidad Nacional del Litoral. https://hdl.handle.net/11185/7509

Heilbron, J. Boncourt, T., Sapiro, G., Sorá, G., Karady, V., Brisson, T., Jeanpierre, L., Lee, K. (2017). Indicators of the internationalization of the social sciences and humanities. Serendipities. Journal for Sociology and History of the Social Sciences 2(1), 141-147. https://doi.org/10.25364/11.2:2017.1.8

La Arena. (30 de enero de 2014). El regreso de una perseguida [Nota de redacción] https://www.laarena.com.ar/la-ciudad/2014-1-30-6-55-0-el-regreso-de-una-perseguida

Mostacero, R. (2024). Mis experiencias pampeanas: entre chañares y caldenes. Cauce, (36), 15-19. https://www.chadileuvu.org.ar/pdf/cauce-036.pdf

Pérez, L. ([2015] 2017). La regulación de la sexualidad en Las leyes particulares 3 de Filón de Alejandría [Tesis de doctorado, Universidad Nacional del Sur]. https://ri.conicet.gov.ar/handle/11336/163316

Documentos

Fichas de personal docente (2024) [Archivo]. Dirección de Recursos Humanos, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de La Pampa.

Entrevistas

Alesso, M. (12 de marzo de 2024). Entrevista realizada por P. Druille. [Comunicación personal].

Berdasco, M. S. (16 de julio de 2024). Entrevista realizada por N. Redondo [Comunicación personal].

Basttiston, D. (3 de septiembre de 2021). Entrevista realizada por M. C. Domínguez. [Comunicación personal].

Anexo

Tabla. Materias del área de Estudios clásicos en los planes de estudio de Letras
Plan de estudiosAsignaturas del área de Estudios clásicosCarga horaria
1971Lengua Latina I (1°)
Lengua Latina II (2°)
Lengua Latina III (3°)
Literatura Latina (3°)
4 (anual)
4 (anual)
4 (anual)
4 (anual)
1975Lengua y Literatura Latina I
Lengua y Literatura Latina II
4 (anual)
4 (anual)
1976Preliminares de Lengua y Cultura Griega (1°)
Preliminares de Lengua y Cultura Latina (1°)
Lengua y Cultura Griega I (2°)
Lengua y Cultura Latina I (2°)
Lengua y Cultura Griega II (3°)
Lengua y Cultura Latina II (3°)
En los cambios de mayo de 1976 y 1977, las materias del área de clásicas se mantuvieron con igual denominación.
4 (anual)
4 (anual)
4 (anual)
4 (anual)
4 (anual)
4 (anual)
1984Preliminares de Lengua y Cultura Latinas (1°)
Lengua y Cultura Latinas I (2°)
Preliminares de Lengua y Cultura Griegas (3°)
Lengua y Cultura Latinas II (3°)
Lengua y Cultura Griegas I (4°)
Lengua y Cultura GRiegas II (5°)
4 (anual)
4 (anual)
4 (anual)
4 (anual)
4 (anual)
4 (anual)
1998Latín (1°, 2do cuat.)
Literatura Griega Clásica (2°, 1er cuat.)
Literatura Latina Clásica (3°, 1er cuat.)
Griego (3°, 2do cuat.)
6 (cuatrim.)
4 (cuatrim.)
4 (cuatrim.)
6 (cuatrim.)
2009-2011Lengua y Literatura Griegas (2°)
Lengua y Literatura Latinas (3°)
6 (anual)
6 (anual)

  1. Las autoras son docentes del Departamento de Letras e investigadoras en el Instituto de Estudios Clásicos y Traducción (IECyT); Paola Druille y Laura Pérez integran, además, el Instituto Interdisciplinario de Estudios Americanos y Europeos (IDEAE); Druille, como investigadora de la Carrera de Investigador Científico y Tecnológico de CONICET. Universidad Nacional de La Pampa. Facultad de Ciencias Humanas. Santa Rosa, Argentina. Correos electrónicos: carolinadominguez@humanas.unlpam.edu.ar; paodruille@gmail.com; lauraperez@humanas.unlpam.edu.ar.
  2. Los subcampos de los estudios literarios, lingüísticos y semióticos integran el campo de las letras (para la distinción entre campos y subcampos, ver Bourdieu, 1997, 2001a).
  3. Como correlato de las actividades de docencia e investigación con asiento en el Instituto, y en coincidencia con la celebración de las X Jornadas de Investigación de la Facultad de Ciencias Humanas en 1996, se edita el primer volumen de Circe, de clásicos y modernos, publicación periódica cuyo propósito es reunir trabajos presentados en distintas reuniones científicas durante el período 1994-1996. Para el análisis de su trayectoria, ver en este libro el capítulo “La revista Circe de clásicos y modernos: trayectoria y relevancia en el campo de los estudios clásicos” de Paola Druille y Laura Pérez.
  4. En el apellido “de Athayde”, la normativa actual indica el uso de mayúscula en la preposición inicial. Se opta, sin embargo, por consignar el apellido tal como se encuentra en los archivos relevados.
  5. Gispert Sauch logró escapar días antes de que una bomba explotara en el domicilio que compartía con otra docente de la universidad, Cristina Ércoli. Desde entonces, Gispert Sauch vive en Lima, Perú, donde trabaja como docente de griego y latín e investigadora, en la Universidad Mayor de San Marcos. En 2014, declaró en el marco de la causa denominada “Subzona 14” y fue homenajeada en la Facultad de Ciencias Humanas (Diario La Arena, 30/01/2014; diario El diario, 24/06/2021).
  6. Cabe aclarar que en 1978 se incorpora Miguel Guerin como titular interino de Preliminares de Lengua y Cultura Latinas, proveniente también de la Universidad de Buenos Aires. Se desempeña en el cargo hasta 1982. Al momento de su nombramiento, cuenta con las credenciales de profesor en Historia, con especialización en filología clásica, y docente auxiliar –ayudante de segunda, de primera y jefe de trabajos prácticos–, interino, con dedicación simple, de Lengua y Cultura Latinas I, II, III, IV y V (1967-1978) en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.
  7. Dora Battiston destaca su rol de impulsora de las clásicas, no solo por su recibimiento, sino también por su papel en la sustanciación de los concursos, como decana normalizadora a partir de 1984. Cf. Folco, 2008, p. 110; Asquini, 2008, p. 323.
  8. En Comahue continuó trabajando en el área de clásicas hasta su jubilación, como profesora de Lengua y Literatura Griega. Asimismo, formó parte del Centro de Estudios Clásicos y Medievales y, también, del Centro Interdisciplinario de Estudios de Género.
  9. Véase en Anexo 1 la tabla que muestra las materias del área de Estudios clásicos –con su ubicación, duración y carga horaria– en los sucesivos planes de estudio de la carrera.
  10. Presentaron trabajos colegas de universidades latinoamericanas (Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Universidad Federal de Río Grande del Sur, Universidade Federal do Ceará, Universidade Federal Fluminense, Universidade Federal de Pelotas, Universidad Nacional Autónoma de México, entre otras), de Estados Unidos (Universidad de Chicago), Italia (Università di Catania, Università di Pisa), España (Universidad de Santiago de Compostela, Universidad Autónoma de Madrid, Universidad del País Vasco), Portugal (Universidad de Coimbra), Grecia (Université Nationale et Capodistrienne d’Athènes) y Alemania (Friedrich-Alexander Universität, Universität Tübingen).


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