Tradiciones, reconfiguraciones y consolidación de perspectivas de abordaje
Nora Forte, María Cecilia Gaiser y Silvia Andrea Spinelli[1]
La antesala del Profesorado y de la Licenciatura en Letras de la Universidad Nacional de La Pampa es, como ya se ha explicitado en capítulos anteriores, el Profesorado en Literatura y Castellano que se dictaba en el Instituto Provincial del Profesorado Universitario, cuya vigencia se extendió hasta 1971, año en que esta institución pasa a formar parte de la Facultad de Ciencias Humanas.
El primer plan de estudios del profesorado conservó un perfil similar a su antecesor respecto de la inclusión de asignaturas vinculadas con las ciencias del lenguaje. En ellas, se proponían como ejes la descripción sincrónica y diacrónica del sistema de la lengua española. En los sucesivos planes del profesorado (1975, 1976-1977, 1984, 1998-2003 y 2009) y de la licenciatura en Letras (1984, 1998-2003 y 2011) se advierten modificaciones que oscilan entre la conservación de los espacios curriculares definidos con los nombres genéricos de los campos disciplinares, la restricción de la mirada científica del área de la lingüística y la incorporación y consolidación de diferentes perspectivas de abordaje de los contenidos.
A partir de una mirada retrospectiva, que involucra las coyunturas académicas y los contextos políticos y educativos, en este capítulo examinaremos cómo se configuró y consolidó el campo disciplinar de los estudios lingüísticos en las carreras de Letras de la UNLPam.
El campo disciplinar de la lingüística y la gramática en sus inicios
La creación de institutos de filología y de lingüística en los centros universitarios argentinos significó la institucionalización de los estudios lingüísticos, al tiempo que puso en agenda científica los debates disciplinares tradicionales con las nuevas perspectivas.
Con la fundación del Instituto de Filología en 1923 en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires,[2] se traza “el desarrollo de las ideas lingüísticas en Argentina en particular y el mundo hispánico en general” (Menéndez, 1995, p. 247) en cuanto a sus vínculos con el enfoque estructuralista que comienza a perfilarse en esa época. Sus primeros directores como, por ejemplo, el filólogo español Amado Alonso (quien dirigió el Instituto entre 1927 y 1946), plantearon líneas de investigación que se correspondían con las disciplinas más destacadas e impartidas en otros centros fuera del país.[3]
Como asignatura, la Gramática sólo figuraba en los planes de estudios de Letras en los institutos superiores de profesorados no universitarios, destinados a la formación docente, hasta que, en 1957, se crea en la UBA la cátedra de Gramática Española. Este hecho académico habilitó las discusiones acerca de la inserción de los estudios gramaticales del español en las corrientes lingüísticas de la época y la elaboración de “una teoría coherente del español, basada en principios sistemáticos y una metodología rigurosa” (Kovacci, 2000, p. 202).
Por su parte, Mabel Manacorda de Rosetti señala que, en la década de 1960, se fijan las bases para la construcción de un modelo teórico de estudios lingüísticos. Ana María Barrenechea propone una teoría gramatical de base estructuralista para el estudio del sistema español y de este modo inaugura lo que conoceremos como “gramática estructural”.[4]Esta línea de abordaje tiene una alta repercusión en las instituciones de educación superior, terciarias y universitarias, pues el modelo impacta positivamente en la formación docente en Letras, hecho que se replica en la conformación de los espacios curriculares de Castellano / Lengua de los niveles educativos de primaria y secundaria. A mediados de los años sesenta, el enfoque estructuralista incide en los estudios dialectológicos, de los cuales resultan pioneros los trabajos de Berta Vidal (1964) a propósito del habla de San Luis. Veinte años después, aparecen los estudios dialectales y sociológicos de Beatriz Fontanella (1987) con base en el español bonaerense, que son continuados por sus discípulas de la Universidad Nacional del Sur.
Si bien los primeros estudios de Noam Chomksy se publican a fines de los años cincuenta, en nuestro país, sus teorías comienzan a circular en la década del setenta[5] y, como bien apuntan Mabel Giammatteo e Hilda Albano (2007), se difunden en el ámbito de los profesorados destinados a la enseñanza de la lengua inglesa. La Universidad Nacional de Rosario y la Universidad Nacional del Comahue crean centros de estudios para la formación de investigadores desde la perspectiva de la lingüística generativa.
Los inicios de la década del ochenta marcan, también, la aparición de nuevos modelos lingüísticos cuyos ejes de reflexión trascienden el estudio del nivel oracional para enfocarse en cuestiones de textualidad, pragmática y enunciación, con diferentes orientaciones[6]; y a partir de la década del noventa, comienzan las investigaciones acerca de las tipologías textuales y, en especial, los géneros académicos y escolares. Estas líneas teóricas, junto con la formación de investigadores y la publicación de obras especializadas, consolidaron el estudio de la lingüística y la gramática en Argentina.
Las ciencias del lenguaje en perspectiva: objetivos pedagógicos y enfoques metodológicos
Los equipos docentes en la UNLPam
Las asignaturas vinculadas con los estudios gramaticales contaron con la participación de un nutrido grupo de docentes e investigadores que se especializaron en las diferentes áreas de conocimiento, independientemente de los nombres particulares con los que se identificaron las asignaturas a su cargo.
Las profesoras Delia R. Knudsten (1971-1974), Ilda E. Barroso de Casalegno (1971-2011), Edit I. García de Gregoire (1971-2005) se ocuparon especialmente de los espacios curriculares en los cuales se priorizaban contenidos de morfosintaxis, fonología y fonética del español. A partir del 2005, se sumaron a los equipos de cátedra Nora Forte y María Cecilia Gaiser; posteriormente, a partir de 2010, las docentes María Emilia Orden y Silvia Spinelli. Por otra parte, Matilde Robustelli (1985-1987) Ricardo Sánchez Beiroa (1987-1989), Teresa Girbal (1989- 1991; 1994-1997), Ana Fernández Garay (1997-1999), Marisa Malvestitti (1999-2010), Alejandra Regúnaga (desde 2010) han tenido a su cargo las asignaturas que priorizaban contenidos relacionados con la semántica y la semiología de la lengua; en tanto que, María de los Ángeles Carbonetti (1998-2007), Marisa Elizalde (2001-2010) y Carolina Domínguez (desde 2010) se han ocupado de las asignaturas que se centran en el análisis del discurso desde las perspectivas pragmática, textual y discursiva. Por último, Ana D. Gatica de de Athayde (1976-1989),[7] Edit García de Gregoire (1975-1980) y Dora Battiston (1990-1998) dictaron Gramática Histórica; y Edit García de Gregoire (1976-1998); Analía Nieto González (2014-2023) y María Emilia Orden (desde 2023) se ocuparon de Historia de la Lengua.
Tal como examinaremos en el apartado siguiente, la presencia de la Lingüística como disciplina y con un espacio propio para el desarrollo de los diferentes enfoques teóricos se manifestó en dos épocas bien definidas: la primera corresponde a su inserción en los planes de estudios de 1975 y 1976; la segunda, a los planes de 1998-2003 y los vigentes 2009 (Profesorado en Letras) y 2011 (Licenciatura en Letras). Las y los docentes que participaron del dictado de la asignatura cuyo nombre era Lingüística y Gramática fueron Rudy Mostacero Villarreal (1975), María Susana Berdasco (1974-1977), Rita de Grandis (1976), Edit García de Gregoire (1976-1983) e Ilda Barroso de Casalegno (1977-1983). Durante el segundo período, Ana Fernández Garay (1999-2016) fue la figura emblemática puesto que fue quien organizó los espacios curriculares de Lingüística General y Sociolingüística, comunes al Profesorado y a la Licenciatura en Letras.[8] A sus equipos de cátedra, se sumaron Marisa Malvestitti (2003-2008), Alejandra Regúnaga (desde 2006), Lucia Rivas (2001-2013) y Silvia Spinelli (desde 2003) y María Cecilia Gaiser (2004-2006). Lingüística Diacrónica y Psicolingüística solo permanecieron en los planes 1998 y 2003. La primera fue dictada por Edit García de Gregoire (1998-2005), Raquel Miranda (2005-2008), Analía Nieto González (2008-2013); la segunda, a cargo de Ingrid Viñas Quiroga (1999), Sonia Suarez Cepeda (2000-2002) y Marisa Malvestitti (2003-2008).
Cabe destacar que la diferenciación de enfoques y la creación de espacios nuevos propició la llegada a la UNLPam de docentes e investigadoras provenientes de otras universidades, que redundó en beneficios para esta casa de estudios. No obstante, en otras situaciones, la escasez de docentes especialistas en determinada área generó desencuentros y circunstancias no esperadas, como en el caso de Psicolingüística –asignatura que debió apartarse del plan en la modificación realizada cinco años después.
Los derroteros de la disciplina según los planes de estudios
Como se ha señalado en el inicio de este capítulo, el plan de estudios 1971, Profesorado en Literatura y Castellano, creado en el ámbito de la Facultad de Ciencias Humanas, reproduce la organización de su antecesor correspondiente al Instituto Provincial del Profesorado. De acuerdo con la estructura curricular, los contenidos gramaticales se desagregan en las asignaturas Lengua Castellana I (primer año), cuyo eje es el estudio del nivel morfológico; Lengua Castellana II (segundo año), que se centra los niveles sintáctico y estilístico; Lengua Castellana III (tercer año), que se ocupa del nivel fonético y Gramática Histórica (en cuarto año) que prevé como correlativas las Lenguas Castellanas y las asignaturas Lengua Latina I, II y III. Este diseño potencia el latín como núcleo duro consolidado en la formación del profesor de lengua y se replica, en el plan de 1976 y en el de 1984, que incluye tres asignaturas para la enseñanza de la lengua griega. Ahora bien, a medida que avanza la delimitación de las disciplinas científicas y, en particular, las propias de las ciencias del lenguaje en los espacios de profesionalización docente, en los planes posteriores al de 1984, se restringen las asignaturas vinculadas con el estudio de la lengua latina y griega.
En 1975, se presenta una propuesta innovadora para la época, porque tracciona un intento de cambio de paradigma. Tuvo una escasa vigencia debido a que, luego del golpe militar de 1976 y de la interrupción del Estado de derecho, se implementó otro diferente que recupera y entronca nuevamente con la impronta conservadora. Más allá de esta coyuntura, consideramos relevante referirnos al plan de estudios que intentó vehiculizar los avances en la disciplina, puesto que las grandes innovaciones no deben ser invisibilizadas ni escamoteadas en un estudio retrospectivo solo por una cuestión de vigencia.[9]
En este plan se establecen innovaciones estructurales y de contenido.[10] En los objetivos de la carrera se enuncia un enfoque cultural e integral, tanto en la selección de las áreas disciplinares de formación como en el recorte de los contenidos que se ofrecen como propuesta, tal como se afirma en la resolución correspondiente “integrar los conocimientos lingüísticos y literarios particulares con los conocimientos de la lingüística general y de la literatura universal, así como los estudios literarios con los de la lingüística” con la finalidad de “tender a una actualización de los estudios lingüísticos y literarios” y, de este modo, “preparar al futuro profesor para seguir más tarde estudios de especialización en las ramas modernas de la lingüística y la literatura” (Res. n.° 206). En efecto, en esta propuesta, se percibe un perfil científico respecto del área “lingüística teórica y práctica”, ya que se realizan las modificaciones más notorias respecto del plan anterior.
Se prescinde de la reducción arbitraria e imperialista de la lengua a la variedad particular del reino de Castilla –Lengua Castellana I, II y III– y se adscribe al uso más genérico que engloba a las múltiples y variadas regiones en las que se habla la lengua de España. En los subtítulos de estas materias, se especifica el nivel de análisis del sistema que se describe: (I) morfología, (II) sintaxis y (III) fonética. Las renovaciones introducidas consisten en el cambio de denominaciones de los espacios curriculares y en definirlos en función de las áreas disciplinares: Introducción a la lingüística, Lingüística Descriptiva y Morfosintaxis del Español. Por otra parte, aquellos contenidos, que permanecían ocultos bajo la nomenclatura tan amplia como inespecífica de Lengua Castellana, se ponen en foco y se trasladan al nombre de una de las nuevas asignaturas. Así, Morfosintaxis del Español se constituye como materia anual que presenta contenidos específicos de esos dos niveles de análisis de la lengua como sistema. Esta especificidad en la denominación tiene como correlato una especialización de los contenidos desde el punto de vista epistemológico. No se presentan como neutrales y ahistóricos sino como campos del saber que son objeto de estudio de diversas corrientes, perspectivas, y/o escuelas. En los contenidos mínimos, se textualiza la adscripción explícita al paradigma estructural y transformacional de gran auge en las décadas de los años 1960 y 1970. Además, se manifiesta el enfoque metodológico al aclarar que se trata del “estudio sincrónico del sistema morfofuncional del español”. Por último, se advierte como innovación la propuesta de incorporar el tema “Elementos de lexicología”, contenido a enseñar en dicha asignatura, desde una perspectiva estructural.
Las modificaciones introducidas se concentran en la incorporación de la teoría lingüística a través de nuevas denominaciones de las materias y de contenidos mínimos que remiten a la configuración del campo disciplinar. Estos avances en la esfera de la ciencia se traducen en innovaciones curriculares que se condensan en dos materias: Introducción a la Lingüística, con régimen de cursado semestral, y Lingüística Descriptiva del Español, anual.
Los contenidos de Introducción a la Lingüística se relacionan con cuestiones más cercanas a la sociolingüística: parentesco genético y tipológico entre lenguas del mundo, variedades lingüísticas y bilingüismo, sistemas de comunicación, entre otros. El enfoque de la lengua desde el punto de vista de su funcionamiento en la sociedad como vehículo de comunicación es una innovación de este plan de estudios, hecho que se correlaciona con el auge de la sociolingüística que, hacia 1960, había surgido como nuevo enfoque para abordar el estudio de la lengua, esta vez, en sus contextos de uso en las diferentes comunidades de habla. Asimismo, otra renovación se observa en enunciados como “Semiología y medios de comunicación de masas”, ya que también ingresa en el plan de estudios el análisis de la lengua como semiótica social. Por último, también se enuncian los contenidos más de tipo historiográfico vinculados al estudio de las escuelas lingüísticas del siglo XX y la lingüística histórica. Lingüística Descriptiva del español se presenta como una introducción general a los fundamentos de la lingüística descriptiva y, varios de ellos, luego serán profundizados en la asignatura Morfosintaxis del Español. Esta deducción se debe a que, según se enuncia, se propone la descripción de los tres subsistemas del español: fonético-fonológico, morfosintáctico y semántico, a partir de planteos sistemáticos y estructurales y, además, se alude a elementos de lexicología.
Con respecto a la asignatura Gramática Histórica, esta cambia de denominación y pasa a llamarse Historia de la Lengua. Los nombres no son azarosos ni inocentes sino ideológicos porque, como señala Mijaíl Bajtín, el signo es una arena de lucha. En virtud de las nuevas búsquedas del plan de 1975 y de sus intenciones de apertura de las propuestas pedagógicas a los avances de las ciencias del lenguaje, es posible que el cambio de nombre encierre la necesidad de analizar y reflexionar sobre los procesos diacrónicos de evolución y cambio lingüístico como dinámicas históricas contextualizadas y no reducirlos a una serie de fenómenos gramaticales aislados. Es por ello que los orígenes y evolución del español actual forman parte de los contenidos, pero también se enuncian la dialectología, tanto geográfica como cultural, y se propone el estudio de las diferencias con el español ibérico y entre las hablas populares y urbanas. Por último, un tema que explicita la perspectiva ideológica de apertura, renovación y revisión crítica de los contenidos de los planes es la incorporación del estudio sobre el proceso de castellanización, la extinción de las lenguas indígenas y la pervivencia del léxico indígena en el español hablado en América.
En el plan de 1976, los contenidos del área quedan reestructurados en cuatro asignaturas: Introducción a la Lingüística y Preliminares de Lengua Castellana (para reforzar los conocimientos del castellano porque el dictado de la asignatura correspondiente era en simultáneo con las lenguas clásicas), Lingüística y Gramática, Historia de la Lengua y Gramática Histórica (para profundizar la continuidad de los estudios filológicos). De acuerdo con los testimonios de los programas,[11] en Introducción a la Lingüística se mantienen los contenidos que formaban parte de esta materia en el plan de 1975. Por su parte, en Lingüística y Gramática, se propone el estudio del español en los subsistemas fonético-fonológico, morfosintáctico y semántico.
La evidencia exhibe la atomización de los saberes y, simultáneamente, de las réplicas de contenidos en ambas asignaturas. Si en el plan de 1975 hay una apertura al conocimiento y a la incorporación de teorías que demuestran los avances científicos en el ámbito de la lingüística, en el de 1976, opera un recorte de espacios y de contenidos en pos de otros objetivos. La restauración de Gramática Histórica, con una carga horaria de 4 (cuatro) horas, es consecuente con el perfil de la carrera puesto que se consolida la perspectiva filológica que hace sistema con los niveles de las lenguas clásicas (tres de latín y tres de griego) y con la propia Historia de la Lengua. Los contenidos desagregados en ambas materias complementan la formación clásica.
En la reforma del plan de estudios de 1984, se vuelve a la tradición de organizar tres espacios curriculares para desagregar contenidos de lingüística y niveles de análisis gramatical en tres espacios curriculares con la denominación de Lengua Española I, II y III y se mantienen las asignaturas Historia de Lengua y Gramática Histórica, en las cuales se aborda el español desde la perspectiva diacrónica y sincrónica, respectivamente. De acuerdo con los testimonios de programas, entre 1984 y 1998 (año en que se pone en vigencia el nuevo plan), en las tres lenguas se abordan contenidos referidos a teorías lingüísticas y a la descripción del español. En la I, se aborda la lingüística como disciplina: su origen, evolución, la teoría estructuralista y temas referidos a la sintaxis del español; en la II, se hace un recorrido por diferentes corrientes lingüísticas y se describe la lengua según los subsistemas fonético-fonológico y morfosintáctico; y en la III, el eje temático es la gramática generativa y su evolución, y específicamente, en los modelos chomskianos. Esto significa que se realiza un recorte amplio, ya que excluye toda la teoría lingüística que continuó después de la década de 1950. En cuanto a la descripción del español, aquí correspondía el abordaje del subsistema semántico. Con respecto a Historia de la Lengua, los contenidos se enfocan en el estudio diacrónico del español a través de documentos escritos y, de acuerdo con los contenidos mínimos de la asignatura, esta tarea resultaría un aporte de elementos para la comprensión de la última asignatura del área, Gramática Histórica, cuyos contenidos giran en torno del estudio de la “estructura lingüística del Imperio Romano, la estructura fonética, morfológica y sintáctica de los sistemas lingüísticos sucesivos desde el latín hasta el castellano actual”. De este modo, queda de manifiesto que el enfoque teórico debía informar las diversas teorías relativas al cambio lingüístico.
Si bien los estudios lingüísticos ocupan un lugar importante en las tres asignaturas denominadas Lengua Española (I, II y III), se advierten dos cuestiones: por un lado, los enfoques teóricos son amplios y se desdibujan sus límites, ya que solo aparecen dos corrientes teóricas bien delimitadas (estructuralismo y generativismo), y por el otro, estas asignaturas también debían enfocarse en el análisis descriptivo de la lengua española en todos sus niveles. Por lo tanto, aunque se trata de espacios curriculares de carácter anual, observamos que las temáticas se encuentran comprimidas y necesariamente recortadas.
El plan de 1998 se reformula conforme a las demandas académicas, pedagógicas y de investigación en los campos de la lengua y la literatura, pero también, a la normativa de la Ley Federal de Educación.[12] En los alcances del perfil de quienes egresan, se introduce la noción de “competencia” y, para el área disciplinar de lengua, se puntualizan las siguientes “el conocimiento del sistema de la lengua española en sus niveles y funciones”; “el conocimiento de las principales teorías y modelos que configuran el panorama actual de las Ciencias del Lenguaje” y “la configuración diacrónica de la lengua española”. Este marco justifica la conformación de asignaturas que contemplan diferentes ramas y enfoques de la Lingüística; en tal sentido, los nuevos espacios curriculares, con régimen de cursado cuatrimestral, son: Lingüística General, Sociolingüística, Psicolingüística, Gramática Textual y Elementos de Análisis del Discurso,[13] Lingüística Diacrónica –resultado de la fusión de Historia de la Lengua y Gramática Histórica–, Gramática I, II y III.
Los contenidos mínimos y los programas de estas materias atestiguan el enfoque de la teoría lingüística a partir del estudio científico del lenguaje. Por ejemplo, en Lingüística General se ofrece un recorrido por las principales corrientes de la disciplina desarrolladas durante el siglo XX, teniendo en cuenta dos ejes. El primero se centra en los enfoques con los que se aborda el lenguaje y los distintos niveles de análisis: Ferdinand de Saussure y la Escuela de Ginebra; Nikolái Trubetzkoy y la Escuela de Praga; André Martinet y la Escuela funcionalista francesa; Leonard Bloomfield y el estructuralismo norteamericano; Noam Chomsky y los modelos de la gramática generativa. El segundo se focaliza en el lenguaje y su relación con la sociedad y la cultura; en este segmento, se incorpora una unidad temática, introductoria al objeto y campo de la sociolingüística y una última unidad relacionada con la lingüística de la enunciación y el análisis del discurso.[14] Es decir que, se anticipan en el recorrido, los temas que se desarrollarían, en profundidad, en asignaturas subsiguientes.
Los programas de examen de Sociolingüística, Psicolingüística y Lingüística Diacrónica tienen un denominador común: en cada uno de ellos se parte de la delimitación de las ramas disciplinares, se definen los objetos de estudio y sus derivas. En la primera, se plantea una reflexión sobre los estudios micro y macrosociales del lenguaje, las relaciones entre la norma estándar y las variedades, y las políticas lingüísticas. Los temas nucleares son los métodos y técnicas para la recolección de datos y elaboración de corpus de trabajo; los conceptos de variación y significado, el cambio lingüístico desde una perspectiva social, la etnopragmática y la Escuela de Columbia; las nociones de estratificación social, contacto de lenguas, mantenimiento y cambio de lengua, actitudes y representaciones. En la segunda asignatura, se desarrollan las teorías de la adquisición del lenguaje, a través de la examinación y confrontación de los presupuestos teóricos y metodológicos del conductismo (Skinner), constructivismo (Vygotsky), maduracionismo (Lenneberg), socioconstructivismo (Bruner), innatismo (Chomsky) y el desarrollo de habilidades lingüísticas. Por último, en Lingüística Diacrónica, los temas se organizan en torno de: 1) el cambio lingüístico y la formación de familias de lenguas; 2) los factores y los procesos que intervinieron en la formación y evolución del español (léxicos, sintácticos, morfológicos y fonológicos); 3) el diasistema de base del español de América, y 4) el español de Argentina. En esta asignatura, además del repertorio bibliográfico clásico –Menéndez Pidal, Lapesa, Corominas, Alonso, Alarcos Llorach, Lausberg– se agregan los estudios realizados por investigadoras contemporáneas argentinas como, por ejemplo, Beatriz Fontanella y Elizabeth Rigatuso.
Con respecto a la gramática del español, el plan de 1998 reserva tres espacios curriculares. En Gramática I, los contenidos se ciñen a la gramática oracional. Se parte de las concepciones de la gramática en sentido amplio y restringido; se identifican los vínculos entre los niveles de análisis gramatical, a partir de la noción de “interfaz”; las categorías y funciones sintácticas y se procede a la descripción del español desde el enfoque estructuralista. No se observa en los programas de examen la apertura hacia otras perspectivas teóricas, por el contrario, se mantienen, como en los años setenta y ochenta, los lineamientos teóricos esbozados en la década de los años sesenta: Alarcos Llorach, Barrenechea, Manacorda de Rossetti y Kovacci constituyen las lecturas obligatorias para el conocimiento y estudio de la sintaxis del español. En Gramática II, el objeto de estudio es la palabra desde los niveles de análisis fonético-fonológico y morfológico. Los programas de esta asignatura (2000 / 2002 / 2005 / 2006/ 2008) muestran un derrotero diferente de lo que atañe al estudio de la sintaxis del español. La descripción de los subsistemas fonético-fonológico y morfológico se efectúa a través de la confrontación de los enfoques estructuralistas, funcionales y generativistas; hay una apertura al diálogo entre autores clásicos (como Alcina Franch y Blecua, Quilis, Navarro Tomás, Coseriu, Hernández Alonso, Guitart y Roy, Halle y Jakobson) y lingüistas e investigadores que revisan los paradigmas y proponen nuevas perspectivas de análisis (como Ignacio Bosque, Violeta Demonte, Jesus Pena, Manuel Alvar Ezquerra, Francesco D’Introno et al., Mervyn Lang, Leonardo Gómez Torrego, María Amalia García Jurado y Mónica Arenas, Giammatteo y Albano). En lo que concierne a Gramática III, los ejes son las teorías léxicas y los modelos semánticos. Se parte de la delimitación de la semántica y la semiótica; se aborda la noción de lexicón y los modos de construcción de los diccionarios, a partir de las subdisciplinas lexicología y lexicografía. En cuanto a los modelos semánticos, se confrontan diferentes perspectivas teóricas: estructuralista, generativa-transformacional, el modelo de Katz y Fodor, la teoría de casos de Fillmore, el modelo de Jackendoff y la semántica cognitiva.
El área de los estudios lingüísticos y gramaticales se completa con el espacio curricular denominado Gramática Textual y Elementos de Análisis del Discurso. Un programa del año 2001 atestigua los contenidos que se desagregan en esta asignatura. El recorrido teórico y práctico se inicia con la génesis y desarrollo de la gramática textual, en perspectiva con el estructuralismo, el generativismo, la pragmática, la sociolingüística y la psicolingüística. A continuación, se propone el estudio de las condiciones de textualidad y los niveles de organización y análisis textual, las tipologías textuales; la dimensión pragmática del discurso y, desde la lingüística de la enunciación, se abordan los géneros discursivos, las marcas de la enunciación en el discurso y los elementos para el análisis crítico del discurso.
En resumen, el plan de 1998 (y la reforma de 2003) se destaca por el equilibrio entre las asignaturas destinadas al estudio de las ciencias del lenguaje, las vinculadas con el grupo de las literaturas y las correspondientes al área de formación docente. La decisión de construir espacios curriculares que atiendan al estudio científico del lenguaje y de las distintas ramas de la lingüística constituía un acierto puesto que, a diferencia de planes anteriores, favorecía un abordaje sistematizado y completo de las perspectivas, enfoques y teorías que permitían a las y los estudiantes examinar, describir e interpretar la lengua como objeto de estudio.[15]
Los planes de estudio del Profesorado en Letras (2009) y de la Licenciatura en Letras (2011) están organizados sobre la base de campos básicos de conocimiento: “Formación General” y “Formación Específica” son comunes a ambas carreras, en tanto que, “Formación en Investigación” está reservada para la licenciatura y “Formación Docente” y “Prácticas” corresponden al profesorado.
En estas propuestas vigentes, Lingüística General y Taller I: Comprensión y Producción de Textos se inscriben en la Formación General de ambas carreras. Su incorporación a este campo obedece al hecho de que contribuyen a “desarrollar una sólida formación humanística y el dominio de los marcos conceptuales, interpretativos y valorativos para el análisis y comprensión de la cultura, el espacio y el tiempo y su contexto, para la actuación profesional en contextos socio-culturales diversos” (4). Gramática I, II y III, Sociolingüística, Historia de la Lengua y Taller II: Escritura Académica[16] integran el campo de Formación Específica, también de ambas carreras. En el caso de la Licenciatura en Letras, para el campo de Formación en Investigación, se proponen cuatro actividades curriculares, dos de las cuales son de carácter optativo: Seminario Orientado (literatura o lingüística), Seminario de Metodología de la Investigación Orientado (lingüística o literaria). De modo que, si el o la estudiante opta por hacer su tesis en el área de la lingüística, dispone de dos asignaturas más, además de la Formación general Semiótica y la de Formación Específica Optativa II (Lingüística Descriptiva o Teoría de la Comunicación). La inclusión de estos espacios curriculares se fundamenta en la necesidad de adquirir “competencias destinadas a desarrollar los procesos de investigación correspondientes en los ámbitos de las Ciencias del Lenguaje y los estudios literarios, para lo cual se requiere una reflexión sostenida sobre paradigmas epistemológicos, marcos teórico metodológicos y conducción de procesos de investigación”.
Además de los cambios de denominaciones y de la eliminación y fusión de espacios curriculares, en la nueva propuesta se opera una readecuación de contenidos mínimos, fundamentalmente en el ciclo de las asignaturas que nuestra tradición académica ha identificado como “Gramáticas”. En la I, ubicada en primer año y con régimen de cursado anual, se fijan estos contenidos mínimos: 1) presentación de los niveles del conocimiento gramatical, 2) delimitación del campo de estudio de la Gramática, 3) descripción del sistema fonético y fonológico del español; 4) la descripción del sistema morfológico del español y 5) presentación de las unidades de análisis de la sintaxis y la descripción sintáctica de la oración simple en español. Es interesante señalar las incorporaciones temáticas y lecturas teóricas que se efectúan con respecto a ediciones anteriores de esta asignatura. Por ejemplo, en un programa de examen de 2010, se identifican los vínculos entre los niveles de análisis gramatical, a partir de la noción de “interfaz”, ya que esto se retomará en la Gramática II, y se incorpora la lectura de Graciela Alisedo y la noción de alfabeto fonográfico, pero, la descripción sintáctica del español continúa con el enfoque estructuralista. A partir de los programas de 2013, se observan cambios tanto en la selección de contenidos como en los enfoques teóricos y en las perspectivas metodológicas. Según consta en la fundamentación de estos programas, las modificaciones responden a la concepción de la gramática y los modos de configurar el espacio curricular.[17] Por ejemplo, se aborda la clasificación de palabras desde el enfoque integral propuesto por Giammatteo y Albano, para el estudio de la sintaxis del español, se incorporan lecturas de Bosque, Di Tullio, Gómez Torrego y para las cuestiones de morfología, Soledad Varela Ortega, RAE (2009) –entre otros autores. Se implementa, además, la elaboración de Documentos de Cátedra que contienen abordajes teóricos en los que se ponen en diálogo diferentes autores y, además, propuestas de ejercitación de los diferentes temas tratados. En Gramática II, ubicada en segundo año, de cursado cuatrimestral, se fusionan contenidos de las Gramáticas I y III de los planes 1998 y 2003. Según los contenidos mínimos y el testimonio de un programa de examen vigente, este espacio curricular está organizado en dos bloques temáticos: 1° el estudio descriptivo sincrónico del español, en su interfaz sintaxis/semántica; 2° el dominio de la semántica: teorías sobre el significado y modelos semánticos (estructuralista, generativista, cognitivista).[18] El recorrido teórico profundiza las lecturas anteriores y se agregan Frawley, Goddard, Leech, Otaola Olano, Coseriu, Cuenca y Hilferty, Carrizo Ruiz, Fillmore, entre otros autores. En cuanto a Gramática III, los contenidos mínimos se corresponden con los de la asignatura Gramática Textual y Análisis del Discurso del plan 1998:[19] por ejemplo, se examina el desarrollo, los alcances, las perspectivas y la especificidad de la Gramática Textual, el modelo de de Beaugrande y Dressler, tipologías secuenciales (Werlich y Adam), el modelo multidimensional; la dimensión pragmática y la teoría de los actos de habla y el análisis crítico del discurso. En los programas de examen recientes se consigna, además, como cierre del desarrollo teórico, el eje de “la traducción como praxis de reformulación”. Esta última incorporación resulta significativa porque constituye un tema de debate en el campo de la traductología, área disciplinar en la que desarrolla sus investigaciones el equipo de cátedra a cargo de la actividad curricular.
Los contenidos mínimos de Lingüística General se asimilan a los del plan anterior: estudio científico del lenguaje: problemas y enfoques; el objeto de la teoría lingüística; la noción de lengua como sistema y un recorrido por las corrientes lingüísticas del siglo XX. Dos aspectos para destacar de los programas es la confrontación propuesta entre Halliday y la teoría sistémico-funcional frente a la Gramática generativa de Chomsky y, por otra parte, la incorporación del eje temático “B. Comrie y la tipología lingüística: los universales lingüísticos y tipologías de las lenguas”.
En lo que concierne a Sociolingüística, los contenidos mínimos reproducen los enunciados en el plan 1998, pero con la omisión del eje “políticas lingüísticas”.[20] A pesar de esta ausencia, podemos verificar que en los programas de examen presentados desde el 2017, se reintroduce el tema omitido. Por otra parte, es importante señalar, también, el nuevo enfoque que introduce el equipo de cátedra. Tal como se señala en la fundamentación, se parte de la idea de que docentes y estudiantes “deben tomar conciencia de que la lengua no tiene existencia separada de la realidad social de sus usuarios para el desarrollo de su práctica cotidiana”, por lo tanto, deben concientizarse de la diversidad o heterogeneidad lingüística con el fin de examinar los principales problemas de la sociolingüística con los que un estudiante “deberá enfrentarse durante su actuación como docente”. En relación con ello, se organiza la asignatura en los siguientes bloques temáticos: 1) La sociolingüística: historia y metodología; 2) sociolingüística: la variación; 3) sociolingüística y sociología del lenguaje (contactos de lenguas; mantenimiento y/o cambio de lengua; actitudes/representaciones); 4) sociolingüística y etnolingüística y 5) sociolingüística aplicada: políticas lingüísticas; sociolingüística y educación.[21]
Por último, nos referiremos al espacio curricular Historia de la Lengua. Los contenidos programados se corresponden con los de Lingüística Diacrónica del plan 1998, pero sin los temas referidos a Gramática Histórica. Según el testimonio de un programa vigente, se puede inferir la conceptualización de la Historia de la Lengua como una disciplina, con su propio objeto de análisis y se la distingue de los campos de estudios de la filología, gramática histórica, lingüística diacrónica, sociolingüística histórica y pragmática histórica. El segundo núcleo temático es el cambio lingüístico y las consideraciones acerca de las familias de lenguas, los procesos de gramaticalización, lexicalización y pragmatización en la historia de la lengua. El tercer eje es la formación y la evolución del español en relación con los procesos de fragmentación y dialectalización. Cierra el programa con el estudio del español de América y de Argentina.
Con respecto al corpus de asignaturas específicas de la licenciatura (plan 2011), hemos señalado en párrafos anteriores que estas se conciben como optativas. En Lingüística Descriptiva, se estudian los métodos y técnicas del trabajo de campo y se proyecta el trabajo con lenguas distintas del español: se procede a la práctica fonética; la constitución de un corpus lingüístico; la descripción fonológica, morfológica y sintáctica de la lengua seleccionada, así como la descripción de géneros discursivos propios de esa lengua; se prevé, además, estudios contrastivos. El Seminario Orientado (lingüística) y el Seminario Orientado de Metodología de la Investigación (lingüística) están concebidos como espacios que permiten abordar temáticas no contempladas en las asignaturas obligatorias de la carrera y que resulten necesarias para la formación de los y las futuro/as graduados/as y, en el caso del segundo, el objetivo es examinar la agenda de la investigación en Argentina; las decisiones de investigación desde diferentes posicionamientos y problemas; la elección del tema y el abordaje metodológico: recorte, título, hipótesis, subhipótesis; la fundamentación: la categorización teórica, el estado de la cuestión y la definición del problema; decisiones metodológicas y escriturarias; los protocolos de la escritura y de los modelos de oralidad secundaria.
Un comentario final
A lo largo de este recorrido por los planes de estudios de la carrera de Letras en la UNLPam, hemos observado cómo la configuración del campo disciplinar de los estudios lingüísticos ha evolucionado en respuesta a diversos contextos académicos, políticos y educativos. Desde los primeros enfoques estructuralistas hasta la incorporación de nuevas teorías y metodologías, los programas han reflejado una constante actualización y diversificación del conocimiento en el área.
Los cambios en la denominación y organización de los espacios curriculares no han sido simples modificaciones formales, sino que han respondido a una transformación más profunda en la forma de concebir la lingüística y la gramática dentro de la formación del profesorado y la licenciatura en Letras. En este proceso, se han consolidado nuevas perspectivas teóricas y enfoques metodológicos que han permitido una comprensión más amplia y dinámica de la lengua.
En este sentido, la evolución de los planes de estudios no sólo da cuenta de la consolidación de la lingüística como disciplina dentro de la carrera de Letras, sino que también pone de manifiesto la relación entre la enseñanza de la lengua y las necesidades formativas del momento histórico en que cada plan fue diseñado. En definitiva, el desarrollo de este campo en la UNLPam refleja la complejidad y riqueza de los estudios lingüísticos al reafirmar su relevancia en la formación académica y profesional de los futuros docentes e investigadores.
Referencias
Ducrot, O. (1982). Decir y no decir. Anagrama.
Giammatteo, M. y Albano, H. (2007). Los estudios lingüísticos en Argentina: un breve panorama. HIOL: Hispanic Issues On Line, (2), 113-120.
Halliday, M. A. K. (1983). An introduction to functional grammar. E. Arnold.
Kerbrat Orecchioni, C. (1986). La enunciación. De la subjetividad en el lenguaje. Hachette.
Kovacci, O. (2000). La gramática en la Argentina en el último medio siglo. Archivum: Revista de la Facultad de Filosofía y Letras, (50), 193-208. https://reunido.uniovi.es/index.php/RFF/article/view/225
Manacorda de Rosetti, M. (1966). La gramática estructural: principios, método y sistema. Revista de Psicología, (3), 81-86. http://www.fuentesmemoria.fahce.unlp.edu.ar/ art_revistas/pr.871/pr.871.pd
Menéndez, S. M. (1998). Las teorías lingüísticas en la Argentina a partir de su desarrollo en el Instituto de Filología y Literaturas Hispánicas ‘Doctor Amado Alonso’ (Facultad de Filosofía y letras, Universidad de Buenos Aires). Actas del XII Congreso Internacional de la Asociación Internacional de Hispanistas (pp. 247-254). Universidad de Birmingham. https://cvc.cervantes.es/literatura/aih/pdf/12/aih_12_1_029.pdf
Real Academia Española (2009). Nueva gramática de la lengua española. https://www.rae.es/gram%C3%A1tica/
Searle, J. (1986). Actos de habla. Ensayos de filosofía del lenguaje. Cátedra.
van Dijk, T. (1987). La ciencia del texto. Paidós.
____. (1988). Texto y contexto. Cátedra.
Vidal, B. (1964). El español de la Argentina. Ministerio de Educación. http://www.bnm.me.gov.ar/giga1/documentos/EL002259.pdf
Fuentes documentales
Fichas de personal docente (2024). [Archivo]. Dirección de Recursos Humanos, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de La Pampa.
Programas de examen de asignatura. [Archivo]. Departamento de Estudiantes, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de La Pampa.
Resolución n.° 206 (9 de abril de 1975). Aprobación del Plan del Profesorado de Literatura y Castellano [Archivo]. Universidad Nacional de La Pampa.
Resolución n.° 22 (9 de abril de 1976). Aprobación del Plan del Profesorado en Letras [Archivo]. Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de La Pampa.
Resolución n.° 67 (21 de mayo de 1976). Ratificar la resolución n.° 22 de la Facultad de Ciencias Humanas de aprobación del Profesorado en Letras. Rectorado [Archivo]. Universidad Nacional de La Pampa.
Resolución n.° 1115 (8 de noviembre de 1977). Modificación del Plan de Estudios 1976 del Profesorado en Letras. Rectorado [Archivo]. Universidad Nacional de La Pampa.
Resolución n.° 5 (1985). Rectorado [Archivo]. Universidad Nacional de La Pampa.
Resolución n.° 25 (28 de febrero de 1985). Facultad de Ciencias Humanas [Archivo]. Universidad Nacional de La Pampa.
Resolución n.° 24 (4 de marzo de 1998). Aprobación del Plan del Profesorado en Letras. Consejo Superior de la UNLPam [Archivo]. Universidad Nacional de La Pampa.
Resolución n.° 088 (1 de julio de 1998). Modificación del Plan de la Licenciatura en Letras. Consejo Superior de la UNLPam [Archivo]. Universidad Nacional de La Pampa.
Resolución n.° 150 (18 de noviembre de 1998). Modificación parcial del Plan de la Licenciatura en Letras. Consejo Superior de la UNLPam [Archivo]. Universidad Nacional de La Pampa.
Resolución n.° 231 (25 de noviembre de 2009). Aprobación del Plan del Profesorado en Letras. Consejo Superior de la UNLPam [Archivo]. Universidad Nacional de La Pampa. https://actosresolutivos.unlpam.edu.ar/
Resolución n.° 195 (10 de agosto de 2011). Aprobación del Pan de la Licenciatura en Letras. Consejo Superior de la UNLPam [Archivo]. Universidad Nacional de La Pampa. https://actosresolutivos.unlpam.edu.ar/
- Las autoras son docentes e investigadoras en Gramática I, Taller I: comprensión y producción de textos y Sociolingüística del Departamento de Letras e integran el Instituto de Investigaciones Literarias y Discursivas (IILyD). Universidad Nacional de La Pampa. Facultad de Ciencias Humanas. Departamento de Letras. Santa Rosa, Argentina. Correos electrónicos: fortenora@gmail.com; mariaceciliagaiser@yahoo.com.ar; silviaspinelli@humanas.unlpam.edu.ar.↵
- Luego de un período de transformaciones administrativas y cambios de dependencia, este instituto surge como entidad independiente en 1956 y, a partir de 1963, pasa a denominarse Instituto de Filología y Literaturas Hispánicas “Dr. Amado Alonso”. ↵
- Las publicaciones Cuadernos de Filología (1924-1926), Revista de Filología Hispánica (1939-1946), Colección de Estudios Indigenistas (1931-1969), Colección de Estudios Estilísticos (1932-1951), Colección de Filosofía y Teoría de Lenguaje (1941-1955) y Revista Filología (inicio 1949) testimonian las temáticas abordadas y la configuración de concepciones lingüísticas, cuyo común denominador es el estructuralismo: la estilística, representada por A. Alonso; el estructuralismo funcional, por A. M. Barrenechea y la sociolingüística, por B. Lavandera. En paralelo a la fundación de institutos de Lingüística en diferentes centros universitarios del país y la edición de publicación periódicas –algunas de las cuales perduran hasta la fecha–, en la década de 1960 se impulsa la creación de la asociación que, posteriormente, devendría en la Sociedad Argentina de Lingüística (SAL). A través de su Boletín (desde 1977) y la revista Rasal, esta institución se ha ocupado de convocar a investigadores y especialistas y difundir los trabajos en el área mencionada. ↵
- La teoría elaborada por Barrenechea se apoya “en los postulados y métodos de Saussure y en los del Círculo de Copenhague, pero enriquecida por otros aportes valiosos: la concepción sintáctica de Bello, el pensamiento gramatical de Amado Alonso, algunos procedimientos de análisis del estructuralismo norteamericano, la teoría de los signos, y más recientemente, la teoría de la comunicación” (Manacorda de Rosetti, 1966, p. 3). ↵
- Recordemos que la traducción al español de Aspectos de la teoría sintáctica fue en 1970; la de Estructuras Sintácticas en 1975 y Reflexiones sobre el lenguaje, en 1975.↵
- A esta época corresponden, por ejemplo, textos clave como los trabajos de Teun van Dijk (1987, 1988), Michael Halliday (1983), Oswald Ducrot (1982), John Searle (1986), Catherine Kerbrat-Orecchioni (1986), entre otros. ↵
- En el apellido “de Athayde”, la normativa actual indicaría el uso de mayúscula en la preposición inicial. Se opta, sin embargo, por consignar el apellido tal como se encuentra en los archivos relevados.↵
- Su trayectoria se analiza en el capítulo de María Emilia Orden, María Alejandra Regúnaga y Silvia Andrea Spinelli “Estudios sobre lenguas indígenas en la carrera de Letras de la Universidad Nacional de La Pampa”, incluido en este volumen.↵
- En la resolución del 9 de abril de 1975 se explicita que este plan de Literatura y Castellano –junto con el resto de los Profesorados de Ciencias Humanas– sufre modificaciones en su estructura y se caracteriza “por ofrecer una actualización importante de los contenidos de cada una de las materias”, actualización que resulta positiva puesto que “contribuye a resolver en forma satisfactoria el problema de la renovación de planteles docentes del medio”. Esta última consideración es importante porque se deja constancia –al menos, en el texto de una resolución- de la preocupación de la universidad por aportar una solución al área educativa: es probable que, en aquel momento, faltaran profesores en las diferentes disciplinas y, por esa razón, era imperioso que la única institución formadora de profesionales docentes instrumentara los medios para revertir el déficit.↵
- Respecto de la estructura, la modificación más notable consiste en la división de la carrera tanto temática como programáticamente en tres áreas: lingüística, literatura y pedagogía y en tres ciclos de estudio: ciclo de iniciación (común a todos los estudiantes de la universidad), ciclo básico (comprende las áreas de lingüística y literatura) y el ciclo pedagógico (común a todos los profesorados).↵
- Los programas de exámenes de las asignaturas que se mencionan en este capítulo pueden consultarse en el Archivo del Departamento de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de La Pampa.↵
- En otros capítulos de este libro se analiza el impacto de la ley en la reorganización de los planes de estudios de esta universidad. Véase, entre otros, el capítulo introductorio.↵
- En la reforma del 2003, pasa a denominarse Gramática Textual y Análisis del Discurso. ↵
- La síntesis corresponde a los contenidos apuntados en el programa de Lingüística General del año 1999. Esta asignatura estaba ubicada en el primer año del Profesorado y de la Licenciatura en Letras. ↵
- No obstante, también es necesario advertir que este plan, que había incorporado innovaciones, tuvo puntos débiles y contradicciones. Esto es, mientras por un lado se redujo la carrera a cuatro años con el objetivo de obtener una pronta salida laboral; por el otro, se agregaron once asignaturas más, lo que generó no pocos conflictos con el sector del estudiantado en ese momento, ya que quedaron 44 materias en total (41 más tres niveles de inglés o francés). Por consiguiente, produjo un efecto contrario ya que pocos estudiantes lograron sobrellevar semejante ritmo con ese plan de estudios. En diciembre de 2003, por resolución n.° 209 del Consejo Superior se realiza una modificación del Plan de estudios del año 1998. En la fundamentación se indica que las modificaciones efectuadas incluyen cambios de ubicación de algunas asignaturas, incorporación de espacios curriculares y modificaciones vinculadas a años, cuatrimestres de cursado, correlatividades y equivalencias. Además, se manifiesta que responde a la necesidad de adecuar la oferta de esta casa de estudios a las demandas académicas, pedagógicas e investigativas actuales en los campos de la Lengua y la Literatura. Se mantienen los espacios curriculares del área Lingüística sin modificación de contenidos mínimos; se agrega una Introducción a la Literatura y se unifican las cuatrimestrales Taller I y II; Didáctica Especial I y II en dos materias anuales. A los efectos de los reclamos estudiantiles, este Plan no resuelve la brecha entre la duración de la carrera, el número de asignaturas previstas por cuatrimestre y el cursado real y su aprobación. ↵
- En este capítulo no nos detenemos en la configuración de los Talleres puesto que las reflexiones en torno de su organización y justificación en el contexto de los planes de estudios se explicitan en el capítulo firmado por María Pía Bruno, Damián Repetto y Daniela Melchor.↵
- Al respecto, en la fundamentación del Programa de Examen de 2018, se parte de la idea de que la gramática resulta “un instrumento eficaz para el desarrollo de las habilidades metalingüísticas en los usuarios del lenguaje escrito” y que “su enseñanza propiciará el ejercicio intelectual y fomentará el estudio crítico”. Por otra parte, se alude a las evaluaciones diagnósticas realizadas al inicio de las cursadas, las cuales permiten reconstruir estos resultados: las y los ingresantes cuentan con conocimientos básicos o intuitivos de los saberes gramaticales que poseen de su lengua o bien se retrotraen a los primeros años de la educación formal. En relación con estas consideraciones, la cátedra adopta una perspectiva didáctica-pedagógica que favorezca la adquisición de conocimientos y el desarrollo de competencias de lectura y escritura. ↵
- En línea con Gramática I, en la fundamentación del programa de Gramática II se explicita que el punto de partida de las reflexiones son las conceptualizaciones acerca del “significado”, los modos en que se expresa en las lenguas y las culturas y cómo se plasma en la estructura lingüística. En relación con ello, se propone “un abordaje transversal del estudio de la semántica en su interrelación con los demás planos de análisis de la lengua”. ↵
- Para Gramática III, se enuncian los siguientes contenidos: “Propuestas, alcances y perspectivas de la Gramática Textual: de la oración al texto. Condiciones de textualidad: coherencia, cohesión, adecuación, gramaticalidad. Principales aportes teóricos de la Pragmática: actos de habla, implícitos e implicaturas. El enunciado y su contexto. Relaciones entre texto y discurso. Definiciones de discurso. La enunciación como dispositivo de construcción discursiva. Elementos de análisis lingüístico del discurso. La expresión de la subjetividad en el lenguaje. Enunciación y polifonía. Deixis y axiologización del discurso”.↵
- Los contenidos mínimos consignados para Sociolingüística son: Reflexión sobre los estudios micro y macrosociales del lenguaje. Variedades. La norma estándar. La lengua primaria y su relación con otras lenguas. Lenguas en contacto. Multilingüismo. Bilingüismo y diglosia. La conducta comunicativa como comportamiento social y cultural. La interacción lingüística. ↵
- Si bien se introducen estas nuevas perspectivas, la cátedra conserva una de las instancias de evaluación que ha caracterizado a esta actividad curricular: se mantiene la elaboración de una monografía o un proyecto monográfico –según los sistemas de aprobación reglamentarios y elegido por la o el estudiante), de corte etnográfico que deberá presentarse y defenderse para su aprobación. El mantenimiento de este trabajo de investigación y de comunicación científica se constituye, de alguna manera, en la antesala de las tareas que los grupos de estudiantes desarrollarán en la asignatura Taller II: Escritura Académica o bien, como paso previo al trabajo de tesis de Licenciatura. ↵






