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Presentación

Dante Ramaglia

En el marco de las aceleradas transformaciones que acontecen en las sociedades actuales a nivel mundial, particularmente notables en las últimas décadas, sin duda que una de las cuestiones que han concentrado la atención de la reflexión filosófica tiene que ver con la posibilidad de desvelar el sentido en que se despliega la experiencia del presente. A partir de la siempre apremiante necesidad de interrogarse sobre el mundo en que vivimos, y la dificultad de dar cuenta de ello en medio de una etapa de transición, es posible reconocer una referencia en el relevamiento crítico del devenir que desemboca en la situación de una crisis civilizatoria que estamos padeciendo en la actualidad.

Entre las cuestiones que siguen incitando a las reflexiones que confluyen en el escenario cambiante de los acontecimientos contemporáneos, se vuelve acuciante interrogarse por las posibilidades de vida en común, o a veces la misma sobrevivencia, en un mundo signado por distintas crisis: de una marcada desigualdad en las relaciones socioeconómicas y un crecimiento exponencial de la concentración de la riqueza, de cada vez mayores daños ambientales con sus consecuencias en la reproducción de las diversas formas de vida, de guerras indiscriminadas en el plano internacional, de la imposición de modelos de subordinación a las pautas del capitalismo financiero y de ajuste en las políticas públicas, entre otras cuestiones que signan nuestro presente. En contraparte, se vienen experimentando nuevas dinámicas de constitución de los sujetos y formaciones identitarias, de demandas y proyectos políticos alternativos surgidos de distintos movimientos sociales, de intervenciones y formaciones contrahegemónicas, así como otras manifestaciones emergentes que se presentan de modo disruptivo en el escenario público para elevar sus reclamos, los cuales requieren ser abordados desde enfoques teóricos renovados.

En este contexto de crisis, manifestada tanto respecto de las catástrofes sociales y ecológicas a las que se enfrenta la humanidad como de la falta de caminos superadores que señalen un horizonte hacia donde dirigir una respuesta alternativa que sea viable, se refuerza la convicción de la necesidad de impulsar una tarea crítica que deconstruya precisamente esas aporías en las que se encuentra el mundo actual, cuyas raíces se ubican en muchos casos en el programa sociocultural procedente de la modernidad capitalista. Por este motivo se plantea la posibilidad de revisar las derivaciones y vigencia que tienen hoy ciertas tradiciones intelectuales cuya comprensión se plantea como indisolublemente ligada a la función crítica. Sin duda ello resulta más que necesario para que estas contribuyan a elaborar un diagnóstico más preciso de nuestro tiempo, así como las posibles salidas ante esa situación de crisis mencionada. Aun cuando cabe agregar que no resulta tan claro el marco concreto en que sean factibles las transformaciones necesarias a implementar en un escenario mundial dominado por un poder económico altamente concentrado y en el que las propias democracias experimentan, en buena medida, un efecto distorsivo que proviene de esa misma estructura de poder fáctico que se ha acrecentado. En este sentido, se han visto puestas en cuestión pautas normativas de la misma vida democrática, como la justicia, la igualdad, la participación pública y hasta el mismo principio de la dignidad humana, en tiempos connotados por la pérdida de derechos fundamentales conquistados durante largos períodos de luchas sociales.

Por cierto que la extensa trayectoria registrada por la tarea crítica inherente a la actividad filosófica, que tiene una inflexión significativa desde el pensamiento moderno hasta la actualidad, se revela como más compleja a partir de su denuncia de las distintas estructuras de dominación que son sucesivamente puestas en cuestión. Aun cuando la forma relativa a la crítica social sea fundamental, esta no se desvincula de otras modalidades en que se despliega la función crítica, tales como las relacionadas con los límites del conocimiento, la dimensión de lo cultural, el mundo normativo, el horizonte ideal a alcanzar, entre otros aspectos. No obstante este señalamiento, no deja de presentarse como trasfondo ineludible la crítica de la sociedad, aunque esté mediada por otras instancias, para comprender más adecuadamente el mundo en que vivimos y contribuir a su cambio a través de las proposiciones teóricas que construimos.

En los trabajos que componen este volumen se examinan esas distintas dimensiones que conforman la función crítica de la filosofía. En particular, se indaga en las direcciones que asume lo que se conoce como teoría crítica, derivada principalmente de lo que provisoriamente se identifica como Escuela de Frankfurt. Para la elaboración de una teoría crítica de las sociedades capitalistas desarrolladas, que retoma y actualiza la crítica enunciada en su momento por Karl Marx, son fundamentales los aportes que ofrecen Max Horkheimer, Herbert Marcuse y Theodor Adorno, además de la gravitación que tiene otra figura cercana como es la de Walter Benjamin. A las tesis de esta generación fundadora se van sumando las sucesivas reconceptualizaciones que efectúan otros pensadores que les siguieron hasta llegar a sus representantes actuales, ya sea que mantengan una vinculación más o menos orgánica con la Escuela de Frankfurt. En tal sentido, cabe aclarar que el uso que se adopta en general en este texto remite a un sentido amplio que de hecho puede tener el término de teoría crítica, y que muchas veces es intercambiable con la noción de pensamiento crítico para indicar la expresión de distintas formulaciones conceptuales que apuntan a ejercer una actitud de denuncia y reflexión frente al malestar que se experimenta en nuestro tiempo. Desde este punto de vista se abre un amplio repertorio de autores y autoras que revisten una significación particular para ser considerados en los estudios que se incluyen en este libro.

Otra línea que ha sido motivo de una indagación particular, consignada especialmente en varios trabajos, se refiere a la vertiente crítica que proviene de la filosofía latinoamericana. Si esta tradición intelectual, por ser menos conocida, requiere una precisión de sus orígenes históricos y líneas principales de desarrollo, en especial se trata de considerar la inflexión que se produce en su despliegue contemporáneo con la formación de la filosofía de la liberación, asociada a una historiografía crítica y a la teología de la liberación. Asimismo, puede decirse que no toda la filosofía latinoamericana se identifica con la filosofía de la liberación, aun cuando sea esta última una de sus tendencias actuales más importantes. Al igual que de su diálogo con las ciencias sociales resulta una forma más amplia que se reconoce como pensamiento crítico latinoamericano, que no solo se limita a sus expresiones filosóficas en sentido estricto. El pensamiento crítico que surge de la interrelación con las ciencias sociales posibilita, entre otras cosas, reflexionar sobre la cuestión de la dependencia y, en algunas de sus expresiones recientes, problematizar las consecuencias de las relaciones coloniales. Ambos temas constituyen un núcleo que la teoría crítica no se había cuestionado en profundidad a escala mundial. Precisamente, las elaboraciones teóricas acerca de la dependencia y el colonialismo los representan como procesos históricos estructurales de larga duración que explican las relaciones asimétricas que se presentan entre países centrales y periféricos, las cuales se han profundizado con la actual globalización.

Ante la profundidad de la crisis que se ha descripto anteriormente, y que varios de los trabajos incluidos en el libro remarcan, se intenta poner en diálogo estas diversas tradiciones críticas de la filosofía contemporánea. Sin duda que en algunos casos se trata de mediar entre temporalidades y contextos diferentes a los que corresponden esas enunciaciones teóricas, pero esto resulta más factible cuando nos acercamos a la experiencia presente que está afectando a distintas situaciones, o bien se puede empatizar ante lo que se considera como ajeno. En principio, salvando diferencias que sin duda existen en el modo de abordar distintos temas, habría una coincidencia de estas tendencias críticas actuales en conceder un sentido emancipatorio a la reflexión filosófica. Sin representar por esto una intención meramente utópica o simplemente ingenua, pero que resulta necesaria ante una realidad que se vuelve crudamente descarnada y acerca de la cual la mirada usual que se ejerce desde la realpolitik se torna cada vez más cínica.

Por este motivo, rehabilitar la función emancipatoria de la crítica significa la tentativa de repensar y recrear formas de convivencia democrática que posibiliten la vida en común, frente a una tendencia creciente de discursos y prácticas que acentúan un marcado individualismo, el cual hunde sus raíces en el liberalismo y se profundiza con las formas de subjetivación que promueven las tecnologías informáticas y comunicacionales del mundo actual. Como se dijo antes, en la misma irrupción de movimientos que se organizan desde las demandas de la sociedad civil también surgen los impulsos para las transformaciones que se requieren, lo que en términos de la tradición frankfurtiana precisamente se ha denominado como crítica inmanente, y a la que se ha recurrido como forma válida por su potencial normativo. Desde la filosofía latinoamericana podría agregarse que la atención a la significación que tienen para la crítica las luchas protagonizadas por los movimientos y colectivos sociales son fundamentales en varios de sus planteos, que resultan además articulados con algunas experiencias políticas recientes.

Como se ha mencionado precedentemente, lo anterior constituye el marco social en que se desenvuelven las distintas formas que adopta la crítica filosófica, las cuales pueden contener de modo implícito ese trasfondo sin tematizarlo directamente. De algunas de esas diferentes modulaciones se ocupan los capítulos que conforman este volumen, que a su vez se compone de dos partes. En la primera de ellas se trata en particular el tema: “Significación de la crítica en el pensamiento filosófico latinoamericano: singularidades y proyecciones”. Allí se repasan algunas concepciones y temáticas particulares, corrientes de pensamiento, autores y autoras que son característicos de la filosofía latinoamericana, a partir de las contribuciones aportadas por Pablo Guadarrama González, Adriana María Arpini, Gustavo Pereira, José Gandarilla Salgado, Jean-Pierre Reed, Carlos Aguirre Aguirre, Flavio Teruel y quien suscribe. En la segunda parte se aborda el tema: “Actualidad y vigencia de la teoría crítica: hacia una ontología social del presente”, donde se repasan las proposiciones surgidas de la Escuela de Frankfurt, desde las ideas iniciales de Max Horkheimer, Theodor Adorno, Herbert Marcuse, Erich Fromm, pasando por Jürgen Habermas y Axel Honneth, hasta sus derivaciones en Walter Benjamin, incluida la conjunción de las figuras de Marx y Freud en algunos de sus planteos, así como las propuestas actuales de Cristoph Menke, la problematización de la crítica en Michel Foucault, las tesis sobre la democracia y el capitalismo en Nancy Fraser y Cristina Lafont, intercaladas con las reflexiones propias de sus intérpretes en este volumen: José Manuel Romero Cuevas, Verónica Galfione, Ángeles Smart, Silvana Vignale, María Rita Moreno, Gonzalo Scivoletto y Sheila López Pérez.

Por último, cabe señalar que el presente libro es el resultado del proyecto de investigación: “El ejercicio de la crítica en la filosofía contemporánea: variaciones conceptuales en el marco de la teoría crítica y el pensamiento latinoamericano”, avalado por la Secretaría de Investigación, Internacionales y Posgrado de la Universidad Nacional de Cuyo (Mendoza, Argentina), y desarrollado en el marco del Instituto de Filosofía Argentina y Americana perteneciente a la Facultad de Filosofía y Letras de la mencionada universidad. A través de reuniones de seminario llevadas a cabo por nuestro equipo de investigación, se fueron exponiendo y discutiendo algunas de las temáticas que conformarían aspectos centrales de la crítica que requirieron ser revisadas para ser plasmadas luego en los textos individuales que aquí se presentan. Otras de las contribuciones que se incluyen en el volumen fueron por invitación a relevantes especialistas que aportan sus perspectivas en torno a la problemática de la función de la crítica, ya sea desde las proposiciones procedentes de la filosofía latinoamericana o a partir de la tradición de la teoría crítica de alcance mundial. A todos y todas deseo expresarles mi agradecimiento por su participación en este trabajo colectivo, que viene a manifestarse como esperanzado en el potencial emancipatorio que conserva aún el pensamiento filosófico con un sentido crítico.



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