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Anexos

Anexo 1: Las entrevistas

Las entrevistas y sus dinámicas

Realicé 54 entrevistas entre los años 2018 y 2020, en diferentes modalidades convenidas con los entrevistados y entrevistadas, tal como se detalla en la tabla del Anexo 2. Algunas entrevistas debieron ser realizadas en modalidad de videollamada a causa de las distancias geográficas o (en 2020) del contexto de pandemia. En algunos casos se presentaron dificultades, fundamentalmente de conectividad, por lo que agradezco enormemente a los entrevistados por la paciencia y la comprensión. Aprovecho esta instancia para disculparme con quienes no encuentran su relato incluido en esta tesis. Cada entrevista fue fundamental para que este trabajo fuera realizado, aunque por razones de espacio solamente fue posible integrar algunos fragmentos de los relatos de algunas entrevistas. Extiendo las disculpas a quienes se ofrecieron generosamente a participar de este trabajo y que, por razones exclusivamente de tiempos y plazos previstos, no tuve oportunidad de entrevistar. Espero hacerlo en próximas oportunidades.

En cuanto al modo de contactar con los entrevistados y entrevistadas, se realizó a través de conocidos, compañeros, docentes, colegas, amigos que me han puesto en contacto con quienes transitaron el exilio durante sus infancias y que consideraban podrían participar del trabajo[1]. Como por efecto bola de nieve, dichos contactos fueron ofreciendo nuevos contactos posibles de conectar. También han surgido muchos contactos que escribieron espontáneamente a partir de convocatorias publicadas en redes sociales. En la gran mayoría de los casos, si no en todos, existió una enorme disposición a participar, resaltando muchas veces la relevancia de compartir su historia, de reconocimiento, como forma de (re)visitar el tema dentro de sus familias, o como incentivo para la elaboración propia de sus historias (a través de producciones literarias, por ejemplo).

En lo que refiere a la dinámica de las entrevistas, convine la modalidad con cada uno de los entrevistados. Mi intención fue privilegiar el espacio, las duraciones y los dispositivos que fueran más adecuados, cómodos, para cada uno y una. En algunos casos (como se detalla en la tabla del Anexo 2) se trató de entrevistas presenciales, algunas de ellas de dos encuentros, respetando la disponibilidad y la disposición a coordinar una segunda entrevista[2]. En otros casos, se trató de entrevistas realizadas a través de dispositivos electrónicos, como WhatsApp, Skype, GoogleMeet u otras plataformas. Algunos prefirieron escribir o enviar mensajes de audio y se trató de un dialogo por escrito en diferido, respetando los tiempos y las posibilidades de contar[3]. En otros casos, se optó por los dispositivos mencionados, por las distancias (algunos viven en el exterior) e incluso por razones del contexto de pandemia. Hay quienes prefirieron integrar la cámara de video, otros eligieron la vía telefónica. En otros casos, la opción estuvo a cargo de las posibilidades de conectividad. Algunas entrevistas fueron en bares, cafés; otras, en las casas de los entrevistados y entrevistadas. En este sentido comprendí, en cada caso, lo que era posible compartir, para cada quien, al momento de este trabajo. Considerando las modalidades convenidas, las entrevistas tuvieron una duración aproximada de dos horas. Los encuentros (al margen de las modalidades) convocaron profundos relatos, sensibles lecturas y reflexiones agudas y audaces en torno a las experiencias[4]. Asimismo, quiero destacar la generosa disposición de todos y todas a volver a contactarles, solicitarles información, junto con las referencias de libros y materiales que me han ofrecido o recomendado. Me gustaría remarcar la calidez con la que todos y todas, sin excepciones, me han hospedado en sus historias, me han compartido sus emociones y me han habilitado a preguntar.

Variables y criterios

Las variables posibles para establecer los bordes muestrales de las entrevistas suponen, por las mismas características del objeto, una espinosa complicación. Tal como fue señalado, las propias categorías de exilio y generación ofrecen grandes debates que se traducen en un laberinto de criterios posibles a atender desde la mirada biográfica. Me gustaría subrayar el hecho de que este trabajo se centra en las memorias de infancia de quienes fueron niños y niñas durante los exilios de la última dictadura y los rasgos que presentan dichas experiencias en las narrativas biográficas. Por ello, no intenté aquí escuchar a los adultos, padres o madres a través de la voz de los entonces niños y niñas ni contrastar estas memorias con otras de otros periodos, acontecimientos o generaciones. Busco comprender cómo un proceso social y político –el exilio– fue vivido y ha configurado una categoría y una experiencia. Tampoco se proponen comparaciones, ni con los relatos de las experiencias de los entonces adultos, ni con otras situaciones de desplazamiento o exilios en los que niños y niñas han sido también parte. En lo que sigue comparto las diferentes variables que fui considerando y las decisiones que llevaron a considerarlas o no a la hora de las entrevistas.

Edad

Tal como propone Dutrenit (2015), considero tanto a quienes han nacido en los lugares de acogida como a quienes se han exiliado siendo niños y niñas en edad escolar (en la etapa de escuela primaria), durante los períodos dictatoriales en Argentina (1976-1983) y Uruguay (1973-1985). A la vez, retomo las consideraciones de la autora respecto a que la noción de segunda generación identifica “la trayectoria exilar de la familia” (p.22). Si bien para Dutrenit la adolescencia también se integra en una mirada amplia sobre la segunda generación, considero aquí que se trata de otra etapa en el ciclo vital con particularidades, intereses, dificultades, comprensiones propias de la edad, en las que vale la pena ahondar de forma exclusiva (Korinfeld,2008). Asimismo, si bien lo atiendo, no centré el análisis en la distinción entre quienes nacieron antes o durante el exilio de sus padres. Por un lado, la edad es una dimensión relevante a los efectos de comprender las experiencias transitadas y las posibilidades de recordar. Por otro lado, hay experiencias que parecen configurarse más allá del lugar de nacimiento, como los climas cotidianos, vínculos familiares, desplazamientos, rasgos señalados que permiten subrayar trazas comunes robustas. Para otra instancia tal vez sea interesante ahondar en una comparación más fina respecto al tramo de edad[5], pero en esta oportunidad me concentré en los rasgos más salientes asociados a dicha experiencia. Asimismo, otra variante que es posible considerar, aunque no es tenida en cuenta aquí, es la duración que tuvo el exilio en cada experiencia. Es una dimensión compleja porque da cuenta de una temporalidad cronológica pero no de los sentidos en ella, además de la dificultad de establecer sus límites[6].

Varibilidad

Para este trabajo me interesó subrayar la variabilidad de las experiencias, para poder darle mayor espesura al análisis. Por ello recupero los relatos de vida de quienes experimentaron el exilio en diversos países en lugar de acotar a aquellos espacios no hispano-hablantes (tal como había propuesto en el proyecto inicial). Esto se debió a la relevancia de integrar experiencias heterogéneas: en cuanto a las posiciones socio económicas familiares, a los espacios de activismo, militancia, organizaciones, filiación política, a las redes disponibles, al capital social y cultural de que cada familia disponía, a los requisitos de los países de acogida que recibieron a las familias, entre otros factores que pudieron incidir en la elección o en la posibilidad y disponibilidad para encontrar un destino donde hallar refugio. Tal como surgió desde las propias entrevistas, la dimensión de la lengua puede explorarse también a partir de las variantes del español. Al mismo tiempo, resulta relevante considerar las representaciones que se han configurado respecto a los países de acogida: las valoraciones asignadas. Así, la mirada atenta a la diversidad para recuperar experiencias de diversos países, implicó atender a un número equiparable de relatos de vida de acuerdo al género, lugar de procedencia y lugar de residencia actual.

Por otra parte, podría también atenderse al espacio en donde la experiencia exilar tuvo lugar, sin considerar el rasgo de desplazamiento entre países implicado en la idea del exilio, (como puede ser mudarse de centros urbanos a rurales o pequeños pueblos, incluso dentro del mismo país); lo que se ha denominado como “insilio” o “exilio interior”. Cada movimiento también propone una experiencia particular que puede ser considerada. En esta oportunidad me concentro en los desplazamientos entre diferentes países y, en ellos, en los rasgos más salientes y comunes de la experiencia en términos generacionales, ponderando la búsqueda de la heterogeneidad de experiencias.

Énfasis en el tránsito

Concentrarme en las experiencias de quienes transcurrieron el exilio durante sus infancias en un solo territorio acotado implicaba, a los efectos de comprender la densidad de las experiencias, aislar la dimensión de los tránsitos por diversos espacios geográficos. Muchas de las familias exiliadas se trasladaron y habitaron en diversos países, además del primer lugar de acogida (por diferentes motivos, muchas veces políticos). Esta dimensión del tránsito resulta fundamental para comprender las experiencias recordadas y los sentidos subjetivos que permanecen hasta el presente.

Los daños de la violencia

Es pertinente resaltar que, en gran parte de los casos, la experiencia del exilio no fue una experiencia aislada. En muchas ocasiones, miembros de las familias de quienes debieron huir bruscamente (de ambos países) fueron sometidas a diferentes violencias, como la prisión política, la desaparición o el asesinato a manos del terrorismo estatal. Es por ello que muchos de quienes participan en este trabajo no solamente han atravesado el exilio y resulta muy dificultoso (además de poco adecuado para considerar las modalidades que asumió la represión en aquel entonces) aislar los daños que han sacudido a los niños y niñas de las familias que salieron al exilio.

Rasgo político

Un aspecto significativo contemplado es el carácter político que causó la migración forzada. Si bien no desconozco las intrincadas motivaciones entre lo político y lo económico (a causa también del modelo económico implantado por las dictaduras) (Franco, 2008) me concentro en las experiencias de aquellos cuyo exilio fue causado esencialmente por razones políticas. Por su parte, no se proponen aquí distinciones entre los tipos de militancia, involucramiento político u organización a la que pertenecieron padres y/o madres. Si bien hay grandes diferencias entre ellas, me interesa resaltar aquí la experiencia infantil que es evocada y los modos en que lo político también formaba parte de la cotidianeidad. A su vez, atiendo al criterio de la variabilidad y por ello no comprendo solamente a quienes atravesaron experiencias de militancias armadas, sino a diferentes modos de involucramiento. Participan aquí niños y niñas de entonces implicados por las posiciones de sus padres y/o madres como intelectuales, sindicalistas, trabajadores, artistas, activistas barriales, afines o miembros de partidos políticos opositores al régimen, entre otros, que también han sido acosados y dañados por la ferocidad de las dictaduras. En este sentido, otro factor que podría considerarse, aunque aquí no se propone como criterio, es el modo en que la partida al exilio fue resuelta. Solo por nombrar algunas situaciones, en algunos casos se trató del exilio por opción (en lugar de la prisión política), en otros se resolvió familiarmente, en otros intervinieron organismos internacionales como por ejemplo ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) o la Cruz Roja, en otros se organizó a partir de contactos familiares, en otros se trató de decisiones personales a partir de las amenazas, la cercanía de la violencia y los temores, por mencionar algunas de las múltiples modalidades.

Exilio/Retorno

Las elaboraciones recordadas dan cuenta de una temporalidad singular, tanto del evento del retorno como de los propios procesos íntimos. En cuanto a la primera, los desfasajes y sentidos que se han construido alrededor del retorno, desde la mirada de niños y niñas de entonces, parecen no proponerse como una conclusión de la experiencia del desarraigo, sino como parte de ella, con sentidos propios. De hecho, en varios casos, el retorno no se presenta como una decisión tomada sino devenida con el tiempo. Esto transporta la dificultad de comprender los efectos subjetivos al vallar las etapas. Si bien la literatura señala tiempos y coyunturas determinadas, la idea de la vuelta como intrínseca a la experiencia del exilio resulta latente desde el momento de la partida. Para quienes decidieron retornar, también fue una instancia vibrante en los márgenes de la apertura democrática y aún más allá de ella. Para quienes no retornaron también aparece el regreso flotando como algo quizás no concluido. Tampoco el retorno supuso, para todos los que optaron por ello, un movimiento definitivo. En muchos casos, las dificultades de readaptación empujaron a buscar hogar en los países que los habían recibido o en otros lugares. En algunos casos las distinciones en etapas resultan más claras que en otras en que los tránsitos dificultan las posibilidades de demarcar las diferencias. Sobre este punto, retomo las consideraciones de Newman (1993), quien en lugar de categorías binarias propone demostrar que el exilio y el retorno “entran en una variedad de intercambios y permutaciones”. Quien lee estas narrativas, señala el autor, intenta encontrar señales tanto de fragmentación como de reconsolidación[7]. Newman, centrado en la literatura, propone una descripción elástica del exilio y el retorno, a partir de la cual “articular el proceso, no en una fórmula categórica inflexible” (Newman, 1993:8). Asimismo Lastra (2019), al atender a los abordajes del campo psicosocial, considera el “binomio exilio-retorno”, porque la inscripción del exilio en el campo de la salud mental argentina comenzó con el fenómeno del retorno, y por ello deben ser pensados juntos: “no fue sólo el exilio lo que estuvo en juego en la inscripción del daño, sino también el retorno” (Lastra, 2019: 4). Si bien a lo largo de este trabajo me detengo en ambos movimientos (exilio y retorno) en lugar de proponerlos como etapas cronológicas lineales de este acontecimiento histórico, procuro considerar la temporalidad subjetiva que los configura como parte de una experiencia biográfica[8]. Por ello, el trabajo no pretende seguir una linealidad temporal sino atender a los tiempos híbridos de las experiencias y sensibilidades que discurren en las narrativas.

Diferentes factores y múltiples dificultades

Se hace necesario considerar los diversos factores como variables que pueden modelar las experiencias[9] A los efectos metodológicos, esto supone una gran dificultad y una importante decisión entre atender a quienes se encuentran en el espacio donde se intersectan todas las variables, o considerar la heterogeneidad de las experiencias, para explorar en ellas las escenas en donde encuentran confluencia los relatos singulares. En este trabajo, me inclino por la opción de observar la multiplicidad. Esto también desliza un dilema respecto al tamaño que puede asumir el corpus de entrevistas. Por un lado, la representatividad estadística no es un criterio adecuado para el objeto y la pregunta que aquí se proponen; por el otro, la representatividad teórica podría devenir en un criterio inabordable que conviertiera en poco factible este trabajo (Llobet, 2015, 2016). Por otra parte, está el criterio de saturación que supone algunas tensiones, tal como señala Llobet, cuando el foco está en las experiencias subjetivas: mientras algunas dimensiones resultan saturadas, siempre es posible considerar acentos diferentes, singularidades que también pueden contribuir en la trama de los relatos que son analizados.

Anonimato

En este trabajo se hace énfasis en la protección de la confidencialidad, tanto en lo que respecta al anonimato de los participantes, como también a la privacidad de la información que fue compartida en los encuentros (Noreña, 2012). Esto también introduce diversos debates en torno a las decisiones del investigador y la posibilidad de los participantes de decidir el modo en que desean aparecer en el trabajo, con su nombre real o ficcional. Si bien en un estadio intermedio propuse una instancia de consulta de la que fueron elegidos por los propios participantes algunos de los nombres de fantasía, en esta instancia opté por resguardar las identidades ante la posibilidad de que, con los giros del tiempo, algunos participantes mudaran de parecer. Asimismo, como se observa en la tabla con los datos de los participantes, procuré establecer categorías tanto en las ocupaciones de los padres y/o madres, como también no precisar el año del retorno y en algunos casos, tampoco especificar los espacios de militancia o de participación política de sus padres y/o madres. Esta decisión tuvo por premisa el intento de no aportar datos que puedieran contribuir al reconocimiento de los participantes. La caracterización propuesta, ante todo, intenta cuidar y preservar el anonimato de quienes participaron de este trabajo. Al mismo tiempo, cabe resaltar que algunos datos pueden no ser exactos o completos por la propia naturaleza de la labor memorial y por los vaivenes en la construcción de los relatos. Pretenden, así, aproximarse para brindar un contexto histórico y social a las narrativas.

Anexo 2: Tabla de entrevistados y entrevistadas

Descripción de las categorías utilizadas para las dimensiones de la tabla. 

La lista completa de datos de los entrevistados y entrevistadas puede consultarse desde estos enlaces:

https://bit.ly/3GlNNkz

https://bit.ly/3Wq6Ccb

  • Ocupación de padre y/o madre antes del exilio[10]
  1. Estudiantes universitarios
  2. Técnicos y profesionales científicos e intelectuales
  3. Técnicos y profesionales de apoyo
  4. Empleados de tipo administrativo
  5. Trabajadores de servicios de restauración, personales, protección y vendedores de comercio
  6. Trabajadores cualificados en la agricultura y en la pesca
  7. Artesanos y trabajadores cualificados de las industrias manufactureras, la construcción y la minería, excepto los operadores de instalaciones y maquinaria; trabajadores cualificados de las industrias extractivas, de la metalurgia, la construcción de maquinaria y asimilados; trabajadores cualificados de industrias de artes gráficas, textil y de la confección, de la elaboración de alimentos, ebanistas, artesanos y otros asimilados
  8. Operadores y montadores de instalaciones y maquinaria fija y conductores y operadores de maquinaria móvil
  9. Trabajadores no cualificados
  10. Dirección de empresas y de la Administración Pública
  11. Trabajo principal en organizaciones políticas
  12. Fuerzas armadas

 

  • Vínculo político
  1. Montoneros
  2. Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T)
  3. Movimiento 26 de marzo
  4. Partido Comunista
  5. Partido Revolucionario de los Trabajadores – Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT– ERP)
  6. Otros partidos y organizaciones
  7. Movimientos sindicales
  8. Movimientos estudiantiles/universitarios/intelectuales, artistas comprometidos

 

  • Regreso
  1. Antes de la apertura democrática (en cada país)
  2. Durante y después de la apertura democrática (en cada país)
  3. No retornó
  4. Volvieron a vivir, o vivieron un tiempo, en la adultez.

Anexo 3: Países de acogida

Muchos de quienes salieron al exilio atestiguaron ascendencia española o italiana[11], por las particularidades de la tradición migratoria de ambos países. También las razones de ascendencia tuvieron relación con la elección de otros países como Israel[12]. Lograr la residencia dependía de los respectivos gobiernos (por ejemplo, Suecia daba prioridad en Argentina a los casos de mayor peligro, con dificultades de salud, secuelas de la cárcel y articulaba decisiones en sintonía con ACNUR) (Dutrenit, 2006 :11). Suecia fue elegido como lugar de acogida por la posibilidad de huir a aquél país desde la clandestinidad, vía Naciones Unidas y por el ejercicio del “derecho a opción” por parte de los presos políticos (Canelo, 2007)[13]. Otro itinerario, señala Lastra, estuvo delimitado por otro condicionamiento político que exigían algunos países socialistas (Hungría, Cuba, URSS, RDA, Bulgaria, Checoslovaquia): admitían a quienes solicitaban asilo allí pero debían contar con la solicitud de aceptación de la organización a la que pertenecía el exiliado (para los países de Europa del este y la URSS[14], se requería petición expresa del PCU y para Cuba[15] tanto del PCU como del MLN-T, o Montoneros). Por su parte, México ofrecía, en su tradición de solidaridad con los perseguidos, la protección del asilo en las embajadas, y también en algunos casos la embajada venezolana[16](Dutrenit, 2006:10). Al mismo tiempo redes de recepción de exiliados,[17]redes universitarias o políticas (Dutrenit, 2006:145)[18]. En otros países fue posible solicitar el refugio de ACNUR o se obtenía el asilo de diversos modos, como en el caso de Suecia y Francia[19]. Los países limítrofes también fueron lugares de acogida según los periodos políticos. Sobre todo, la Argentina para los uruguayos, donde hubo un exilio masivo durante los años 1973-1976. La Argentina fue opción para los uruguayos partir de que Cámpora asumió la presidencia[20]. Uruguay fue un país de tránsito hacia otros lugares para los argentinos. En el caso de Chile, para los uruguayos, fue el primer destino de exilio masivo (Dutrenit, 2006:33) (era el país que representaba la posibilidad de participar de un proceso revolucionario, o de ser testigos de la experiencia de un gobierno de izquierda a partir de elecciones presidenciales); al mismo tiempo, permitía ser un espacio de escala. La elección de Chile como lugar de exilio termina en el año 1973 con el golpe de estado por parte de la Junta Militar bajo el mando del Gral. Augusto Pinochet (Dutrenit, 2006:33)[21]. Brasil[22] también fue un lugar de refugio –relativamente, por la coordinación militar con la dictadura brasileña–, tanto para argentinos como para uruguayos. También fue un país “trampolín” hacia otros lugares (Suecia, por ejemplo, por ser parte de la “oferta” para refugiados de Naciones Unidas).

Anexo 4: Leyes reparatorias en ambos países.

En Argentina:

Ley 25.914: Indemnización para Hijos. A partir de esta ley se indemniza a quienes nacieron en cautiverio, permanecieron detenidos; en relación a sus padres: hayan sido detenidos/desaparecidos, hayan fallecido por razones política en manos del estado. También comprende a quienes han sido víctimas de sustitución de identidad. Para el caso del exilio, la corte también dispuso que se reconozca a quienes se exiliaron la misma indemnización que para los detenidos a disposición del Poder Ejecutivo[23].

Para los hijos e hijas de exiliados nacidos en el extranjero o en la Argentina también hay antecedente de indemnizaciones[24].

Normativas Reparatorias para las víctimas del terrorismo de Estado[25]

Leyes nacionales

 -Ley 24.043. Beneficios a personas que hubiesen sido puestas a disposición del PEN durante la vigencia del estado de sitio, o siendo civiles, hubiesen sufrido detención en virtud de actos emanados de tribunales militares: https://www.comisionporlamemoria.org/archivos/cpm/normativa/reparatorias/LEY_24043.pdf

–Ley 24.321. Desaparición forzada de personas: https://www.comisionporlamemoria.org/archivos/cpm/normativa/reparatorias/LEY_24321.pdf
– Ley 24.411. Beneficios que tendrán derecho a percibir por medio de sus causahabientes, personas que se encuentren en tal situación (de desaparición forzada): https://www.comisionporlamemoria.org/archivos/cpm/normativa/reparatorias/LEY_24411.pdf
– Ley 25.914. Indemnización para niños y niñas nacidos en cautiverio.: https://www.comisionporlamemoria.org/archivos/cpm/normativa/reparatorias/LEY_25914.pdf
– Ley 26.564 reparación patrimonial ampliando los beneficios que otorgan las leyes Nº 24.043 y Nº 24.411, a otros beneficiarios.: https://www.comisionporlamemoria.org/archivos/cpm/normativa/reparatorias/Ley_26564.pdf
– Ley Nº 25.192. Beneficio destinado a los causahabientes de las personas que fallecieron entre el 9 y el 12 de junio de 1956, con motivo de la represión del levantamiento cívico militar de esas jornadas o de su disidencia política.: https://www.comisionporlamemoria.org/archivos/cpm/normativa/reparatorias/LEY_25192.pdf

Leyes de provincia de Buenos Aires

–Ley 13.745. Beneficio de progenitores de personas desaparecidas o asesinadas: https://www.comisionporlamemoria.org/archivos/cpm/normativa/reparatorias/BsAs_Ley_13.745.pdf
– Ley 13.697. Exención impositiva de inmuebles que fueron última vivienda de personas desaparecidas o asesinadas: https://www.comisionporlamemoria.org/archivos/cpm/normativa/reparatorias/BsAs_ley_13.697.pdf
–Ley 13.807. Beneficio para ex detenidos Plan CONINTES: https://www.comisionporlamemoria.org/archivos/cpm/normativa/reparatorias/BsAs_13807.pdf 
–Ley 13.808. Beneficio para participantes del “Operativo Cóndor” :https://www.comisionporlamemoria.org/archivos/cpm/normativa/reparatorias/BsAs_LEY_13808.pdf
–Ley 13940. Exención impositiva de inmuebles de ex detenidos e hijos: https://www.comisionporlamemoria.org/archivos/cpm/normativa/reparatorias/BsAs_LEY_13940.pdf
–Ley 13.026 y modificatoria 13.624. Reconocimiento a los efectos jubilatorios de cesanteados: https://www.comisionporlamemoria.org/archivos/cpm/normativa/reparatorias/BsAs_13026y13624.pdf
– Ley 12.545 – Reconocimiento a los efectos jubilatorios de cesanteados del servicio penitenciario y policía provincial: https://www.comisionporlamemoria.org/archivos/cpm/normativa/reparatorias/LEY_12545.pdf
–Ley 14.042/2009. Pensión graciable para ex detenidos con domicilio en la provincia de Buenos Aires:https://www.comisionporlamemoria.org/archivos/cpm/normativa/reparatorias/BsAs_ley_14042.pdf

Respecto al exilio forzado: Ver Resolución 670-E/2016: http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/275000-279999/277745/norma.htm

En Uruguay

Ley de Reparación a las Víctimas de la Actuación Ilegítima del Estado, Ley N°18.596 de 18/09/2009 reconoce el derecho de reparación integral a aquellas personas que se consideran víctimas del terrorismo de Estado y de la actuación ilegítima de este. La ley alcanza a las víctimas del terrorismo de Estado en el período 27/6/73 al 28/2/85, a las víctimas de la actuación ilegítima del Estado en el período 13/6/68 al 26/6/73. Se considera víctima de la actuación ilegítima del Estado a todos quienes durante ese período sufrieron violaciones a: su derecho a la vida, a su integridad psicofísica y a su libertad tanto dentro como fuera de Uruguay, por motivos políticos, de ideología o gremiales. El Estado uruguayo, por medio de una Comisión Especial que la Ley creó, expide un documento que acredita la condición de víctima y la responsabilidad que le cabe por afectar la dignidad humana de: presos políticos, detenidos fallecidos, declarados ausentes judicialmente o que hubieren desaparecido en hecho público y notorio, detenidos desaparecidos (sujetos al arresto, detención, secuestro o cualquier otra forma de privación de libertad), fallecidos por el accionar ilegítimo de agentes del Estado o de quienes contaron con su autorización o apoyo, personas que sufrieron lesiones personales graves y gravísimas por el accionar de agentes del Estado, nacidos durante la privación de libertad de su madre, personas que siendo niños y niñas estuvieron detenidos con su madre o padre o hayan permanecido desaparecidos, aquellos que se vieron obligados a abandonar el país por motivos políticos, ideológicos o gremiales.

Para la reparación integral se prevén las siguientes medidas: restitución, indemnización, rehabilitación, satisfacción y garantías de no repetición. Asimismo, en cuanto a la salud tienen derecho a recibir en forma gratuita y vitalicia asistencia médica que incluya asistencia psicológica, psiquiátrica, odontológica y farmacológica. A la vez, en un apoyo científico y técnico para la rehabilitación física y psíquica por secuelas que obstaculicen la educación o la integración social de las víctimas. También las víctimas percibirán, por una única vez, una indemnización monetaria[26].

Las sucesivas leyes, además, han previsto la restitución de los lugares de trabajo, primero en el caso de los empleos públicos y luego los privados. En 2002 se reconoce el tiempo del exilio como tiempo efectivamente trabajado para poder acceder a los beneficios jubilatorios y pensiones, a través de la a ley nº 17.449 (Coraza, 2014).


  1. Quiero agradecer especialmente a mi amigo Tona por todo el apoyo en esta tarea de construir puentes y contactos.
  2. Teniendo siempre en consideración el rasgo sensible que se ponía en juego en los encuentros, intenté respetar y “leer” entre líneas cuando al intentar pactar segundas instancias de entrevistas había demoras en las respuestas o parecían huidizas. En particular, entre quienes las entrevistas fueron a través de dispositivos tecnológicos.
  3. Las intermitencias, por un lado, permitieron crear diálogo en los momentos y espacios posibles para los entrevistados, y mis preguntas intentaron solamente orientar los relatos o retomar algún aspecto. Por otro lado, las discontinuidades también dificultaron, en alguna medida, la posibilidad de repreguntar o hicieron perder alguna reflexión entre las pausas de los relatos.
  4. Mi desafío también fue encontrar las palabras justas para recuperar como citas, de entre la honda riqueza condensada en cada relato.
  5. Como puede ser para las memorias sobre la militancia o la presencia de la violencia militar para quienes nacieron en los países de origen familiar.
  6. ¿Qué sucede con aquellas experiencias de quienes resolvieron retornar mucho después de las aperturas democráticas? ¿Se trata más de los modos que asumió la salida o del tiempo de la misma, o tal vez del clima en el hogar con respecto a las posibilidades del retorno?
  7. Las categorías, también moduladas por las lecturas y abordajes, dan cuenta del hecho de que “todos los paradigmas son contingentes, al igual que muestra que las contingencias son paradigmas”.
  8. Incluso, atendiendo a la dimensión espacial de la memoria, la experiencia del exilio no comienza necesariamente en los lugares de llegada a los nuevos países sino en los propios espacios de tránsito (Chmiel, 2021d).
  9. La edad al momento de la partida, el tipo de militancia/involucramiento político/organización de los padres, la posición socioeconómica familiar, si han retornado o no al país de origen familiar, el país(es) que han acogido a las familias y la (no) existencia de políticas de recepción, la duración del exilio (si hubo retorno).
  10. con base en las categorías del Instituto Nacional de Estadística, Uruguay
  11. Sobre el exilio argentino en España: de Olmo Margerita, 2007; Jensen, 2008, 2007, 2005; Jensen y Yankelevich, 2007; Mira Delli Zotti, 2007. Sobre el exilio uruguayo en España ver: Coraza de los Santos, 2006, 2004, 2003. Sobre el exilio en Italia: Calderoni, 2016.
  12. Para ampliar en las características del exilio argentino en Israel ver: Snadjer y Roniger (2006).
  13. Se destacan las políticas de integración y apoyo del gobierno sueco de entonces. Menciono aquí solo algunos trabajos de referencia que ahondan en las particularidades de los diversos países de acogida. Sobre el exilio argentino en Suecia ver: Canelo, 2007, 2004; Doorn, 2012. Y sobre el exilio uruguayo en el mismo país: Leiva, 2002; Broquetas, 2006.
  14. Sobre el exilio en la URSS: Buriano, 2013, 2006; Casola, 2012.
  15. Sobre el exilio en Cuba: Parrella y Curto, 2006; Orero, 2017.
  16. Sobre el exilio uruguayo y argentino en Venezuela: Wschebor, 2006; Ayala, 2017, 2020.
  17. Como por ejemplo el Comité de Solidaridad con el Pueblo Argentino (COSPA) o la organización “Casa Argentina”, para el caso argentino.
  18. Sobre el exilio uruguayo en México ver: Dutrenit, 2006; Leis, 2016. Sobre el argentino en el mismo país: Yankelevich, 2009; Lastra, 2011.
  19. Para profundizar sobre ambos exilios en Francia: Franco, 2008; Oliveira-Cézar,(2000).; Allier y Merklen, 2006.
  20. El golpe de Estado en Uruguay, que marca el inicio del gobierno militar fue el 27 de junio del año 1973. Para ahondar en el exilio uruguayo en Argentina: Porta y Sempol, 2006; Merenson, 2015
  21. Sobre el exilio uruguayo en Chile ver: Aldrighi y Waksman, 2006.
  22. Sobre el exilio argentino en Brasil, ver: Viz Quadrat, 2007; Fernández, 2020.
  23. https://www.cij.gov.ar/nota-35810-La-Corte-dispuso-que-los-exiliados-durante-la-dictadura-militar-reciban-la-misma-indemnizaci-n-que-los-detenidos-a-disposici-n-del-Poder-Ejecutivo–.html
  24. https://www.diariojudicial.com/nota/35051
  25. Tomado de https://www.comisionporlamemoria.org/project/reparatorias-para-las-victimas-del-terrorismo-de-estado/
  26. Retomado de https://www.impo.com.uy/reparacion/


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