Esta tesis fue posible gracias al apoyo tanto institucional como de grupos y personas que me han alentado en esta labor.
Quiero agradecer al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas por el financiamiento y por el apoyo a mi propuesta de investigación. Al mismo tiempo, agradecer a las casas de estudio en donde he transitado mi formación de licenciatura, la Universidad de la República y de maestría y doctorado, la Universidad de Buenos Aires a todos los docentes y compañeros, de quienes he aprendido y me sigo formando. En particular me gustaría agradecerle a Leonor Arfuch, por la enorme generosidad de abrirme su “casa” sin conocerme, invitarme con un té y alentarme a trabajar sobre estos temas cuando estaba aún buscando rumbo. Siempre aguda y cariñosa, fue para mi un privilegio haber podido ser su alumna.
Esta tesis no hubiese ocurrido sin la participación de todos y todas a quienes entrevisté para este trabajo. Quienes abrieron sus memorias y con enorme generosidad me compartieron sus recuerdos e historias de la infancia, sus afectos y emociones, sus hondas reflexiones y me habilitaron a preguntar. Atesoro todos los encuentros y les agradezco profundamente la confianza y de algún modo la amistad, en aquél espacio intenso, amoroso y breve de la entrevista. Espero, con este trabajo, estar a la altura de su entrega y disposición.
Quiero agradecerle en especial a mi directora de tesis, Valeria Llobet, por la confianza, el apoyo y el acompañamiento en este proceso, por abrirme una casa en su equipo, y en un mundo de lecturas nuevas. Gracias inmensas por la lecturas rigurosas y amorosas y por haberme animado a encontrar una voz propia en el espacio académico.
Muchas gracias, también, a todos los compañeros y compañeras del equipo del Programa de Estudios Sociales en Género, Infancia y Juventud, por los valiosos intercambios, las lecturas y comentarios a este trabajo, por las charlas y la compañía durante la incertidumbre de la pandemia y por el aliento durante el proceso de tesis.
Quiero agradecer también a Soledad Lastra por su apoyo de siempre y su generosidad de incluirme en el Proyecto Retornos del exilio y salud mental, del cual aprendí muchísimo. Gracias también a los compañeros y compañeras del proyecto por los intercambios compartidos.
Cuando este trabajo iniciaba, las investigadoras Isabella Cosse, Vera Carnovale, Josefina Giglio, Silvina Merenson se encontraron conmigo para ofrecerme comentarios, sugerencias inspiradoras y consejos que me ayudaron muchísimo en todo el desarrollo del trabajo. Les agradezco mucho por su generosidad. También quiero agradecerles a compañeros y amigos que en diferentes instancias me han acompañado en especial, a Martín di Marco por la lectura fina y por el aliento, a Mónica Baretta por ordenarme amorosamente siempre, a Tania Bega por escucharme y por la delicadeza de la coma del título, a la gran teacher Teresa Gallette por guardar mi certificado con tanto cariño y previsión, a Emiliano Tonarelli por la sensible y precisa corrección de estilo. Agradezco también a Cecilia Lloréns del Doctorado por todo el apoyo en la compleja tarea de las gestiones.
Quiero agradecerles a todos mis amigos y amigas de acá y de allá por estar siempre, por hacer de las distancias nuevas formas de estar juntes, por compartir las pequeñas y grandes cosas cotidianas, por tener las palabras justas en los momentos espiralados, por encontrar siempre razones para brindar.
Gracias miles a mi familia, mi papá Leo, mi mamá Vivi y mi hermana Leti por el sostén, por escucharme, por leer (¡y desgrabar!), por ayudarme a pensar y más que nada por el amor incondicional y por estar siempre disponibles con una palabra honesta y con un abrazo apretado. Por ser mi casa siempre. Gracias también a Fanny por todas las charlas amorosas, por los comentarios siempre agudos y por ser familia elegida.
Y por último, y no menos importante, agradecerle hasta el infinito a Bru por ser el mejor compañero del mundo, por leer, editar, y sobretodo escuchar. Por la paciencia, por la confianza y por tener siempre las palabras justas. Por el amor de todos los días y por la casa que somos y que vendrá.







