Figura 1. Registro fotográfico, diario de campo

La presente investigación, que devino en tesis de maestría, emerge a partir del interrogante sobre las relaciones entre la educación popular y la salud colectiva en cuanto proyectos contrahegemónicos. Es así que, como forma de intentar brindar respuestas a esta inquietud, me propuse describir y analizar de qué manera se vincula la salud colectiva con la experimentación que propicia la Universidad Trashumante, ya que esta constituye una experiencia de educación popular en Argentina. Si bien mayormente se denominan de este modo, también en algunos encuentros y materiales escritos se presentan como Red Trashumante. Elijo esta última designación, para resaltar justamente su carácter reticular.
La Red Trashumante es un colectivo de educación popular que surgió en el año 1998 en la provincia de San Luis, Argentina, con el propósito de salir de las paredes y las lógicas de las aulas de la escuela tradicional, organizando encuentros en distintos lugares del país, mediante los cuales buscan acercarse y trabajar junto a los sectores populares. No se trata de una educación para los sectores populares, sino con ellos.
Uno de sus proyectos consiste en recorrer el país, específicamente lugares en los que la escuela y la universidad no llegan como tales. Esta red lleva a cabo prácticas de educación popular en distintos territorios del país con diversas organizaciones, comunidades y sujetos, partiendo de metodologías dialógicas-problematizadoras, siguiendo las enseñanzas de Paulo Freire. Uno de sus propósitos fundamentales es formar educadores de sectores populares. Llevan a cabo talleres de arte y reflexión popular en distintos territorios, por medio de dinámicas grupales en círculos donde se comparten perspectivas, problematizaciones de la realidad cotidiana, conceptualizaciones e interrogantes.
La propia vida con y a través de los cuerpos es lo que se teje en los talleres de educación popular trashumante, donde se da una coproducción de saberes de manera afectiva y corporizada, y en los cuales la teoría no deja de pasar por los cuerpos por medio de distintos tipos de dinámicas colectivas, sean lúdicas o no. En ese sentido, hay una reapropiación y reteorización popular de textos que pasan por el tamiz corporal de cada sujeto, que primero es colectivo, desafiando así al individuo tomado como centro en el marco de la modernidad capitalista. Como veremos, el individuo, suelto y atomizado, caído de la trama colectiva, es un efecto político de la modernidad capitalista. También, en el marco del capitalismo, la episteme moderna insiste con el carácter individual de la existencia, con el encerramiento disciplinario y racionalista. En el sentido opuesto, las prácticas de educación popular de la Red Trashumante propician la construcción colectiva horizontal del conocimiento, desobedeciendo así la construcción individualista y jerárquica del conocimiento académico. Se trata de una manera corporeizada de comprender los saberes populares en cuanto conocimientos vitales. La apuesta trashumante consiste en una experiencia singular, donde se trata de aprehender el conocimiento haciéndolo carne, que es un modo de trascender lo individual, lo compartimentado de un saber. Propone así una dimensión del orden del acontecimiento, donde el saber se traduce en algo abierto e inconmensurable, ya que no es un dato previo que se vuelca en el individuo en cuanto recipiente de un conocimiento, sino que el saber se torna acción y devenir. El cuerpo aparece así como un punto de anudamiento entre el afecto, la cultura y la dimensión colectiva del saber.
Con la Red Trashumante, los cuerpos comparten diversas vivencias, como círculos afectivo-reflexivos entre canciones colectivas, actividades lúdicas, mate, representaciones teatrales y fiesta popular. Y es con y a través del cuerpo como en las experiencias de educación popular se ponen en juego complejos procesos que, mediante diversas dinámicas grupales, parecen buscar la (re)apropiación y (re)politización de la autobiografía en una trama colectiva, rompiendo así con las lógicas individualistas neoliberales y con el molde único que pretende el mercado.
Este colectivo de educación popular recorre distintos lugares del país, con el propósito de llevar adelante talleres de educación popular, estableciendo relaciones horizontales entre sus participantes, donde todxs lxs que participan aprenden juntxs por medio de flujos grupales y ejercicios lúdicos que abarcan un amplio espectro de actividades en cuanto instancias político-pedagógicas y que implican procesos de formación en un entramado que incluye tejer artefactos epistémico-afectivos que dinamizan una composición biográfica interpelante.
La Red Trashumante promueve la coproducción de un saber que se disipa entre lo popular y lo académico, pero siempre mezclado con el lenguaje de lxs de abajo, un conocimiento que se entrelaza a partir de las tramas biográficas de quienes participan en los círculos de educación popular mientras que gradualmente van coconstruyendo procesos de conciencia crítica, una concientización que opera por capas de la realidad compleja, pero no por ello necesariamente ininteligible.
Este esfuerzo investigativo supuso un sumergimiento en los talleres de educación popular durante dos años de modo caótico-vivencial y derivó en un desborde epistémico por parte de quien escribe. Ello es así en parte porque los intercambios grupales cotidianos covivenciados con la red implicaron una dinámica propia, intensa, de diversos ejercicios reflexivos, actividades artísticas y lúdicas, conversaciones y círculos comunicantes por gran cantidad de horas al día –y encuentros que duraban tres días completos–, que llevaron a la suspensión provisoria de la disciplina y metodología tradicionales en la construcción de saberes: es así como la experiencia desborda, se escabulle, zarandea y desafía a la pluma.
Se trata de una red que mediante sus prácticas busca que la problematización y la reflexión se produzcan abajo, sin formalidades, solemnidades ni autoridades. Las prácticas de la Red Trashumante buscan armar y solidificar redes de solidaridad en un contacto estrecho con las clases populares. En los encuentros de educación popular que fomenta la Trashumante, es posible hallar una malla comunitaria, tejida al calor de canciones colectivas, representaciones teatrales, ejercicios de danza y dinámicas grupales para coproducir un saber colectivo, relacional. Su lucha no es solamente por un mundo mejor, más justo y democrático, sino también una batalla contra la idea del individuo de la modernidad, desterritorializado hace siglos. Lleva adelante prácticas de educación popular que se inscriben en diversos territorios. Se desplaza por las distintas tierras de nuestro país para llevar procesos de problematización de la realidad que siempre se dirimen entre lecturas que ponen en juego lo estructural y la coyuntura, levantando las voces de denuncia de los proyectos deshumanizantes y promoviendo el anuncio de la utopía, a pesar de lo primero. Cuenta, para ello, con una movilización autogestiva –con financiamiento propio– mediante la cual concretiza movimientos hacia la autonomía con el fin de agitar conciencias críticas organizadas en distintos puntos del país. Su autonomía es respecto del Estado, de los partidos políticos, de la Iglesia y de los sindicatos. Por todo ello, el territorio de la Trashumante es volátil, fugitivo, ingobernable, lejos de las esferas del Estado.
Mediante ejercicios de reflexión, la red busca potenciar territorios de subjetividad, reapropiándose del registro polifónico, y practica en sus múltiples expresiones la desobediencia, ya que disputa sentido a la educación bancaria mediante sus acciones contrarias, pues no rige la homogeneización en sus dinámicas de conocer, y promueve el pensamiento crítico por medio de complejos procesos de concientización, a la vez que prefigura como algunas de sus principales características un proyecto de autonomía, horizontalidad y autogestión.
La experimentación trashumante propició la exploración analítica de la educación y la salud, más allá de la escuela y el hospital, aunque se estudiaron las disciplinas intervinientes en tales establecimientos. Es así como, por medio de estos campos de conocimiento, y ya que no se agotan en las instituciones mencionadas, se trata de desburocratizar los canales tradicionales del Estado para imaginar nuevas formas de modulaciones subjetivas frente a los dramas humanos. Se trata de tomar a la salud y la educación como formas que habilitan interactuar de otro modo respecto a los discursos hegemónicos. Así, es posible afirmar que este trabajo consiste en resituar y reproblematizar las posibilidades de emancipación frente a la opresión a través del campo de la salud y de la educación.
El presente libro está organizado en cinco capítulos y las conclusiones. En el primer capítulo, presento el diseño de la investigación. En él expongo la hipótesis en la que se basó la pesquisa, los antecedentes y el marco teórico, los objetivos y la metodología utilizada.
En el segundo capítulo, realizo una exposición general sobre educación donde diferencio la educación bancaria de la educación popular. Dicho capítulo lleva por título “Educación formal y educación popular”. Además, en este, señalo la relación entre educación problematizadora, que es la propuesta original de Freire, y la educación popular. Con estos lineamientos procederé a exponer la relación entre hegemonía y disidencia en educación.
En el tercer capítulo, titulado “La Red Trashumante. La educación popular como práctica posible”, despliego características de mi sujeto de estudio y algunas articulaciones teóricas. A la vez, sitúo algunas coordenadas sociopolíticas respecto al surgimiento de la red como tal, y presento uno de los proyectos de esta, el Espacio de Educación Autónoma, también llamado “la escuelita trashumante”, con miras a reconstruir algunas de sus dinámicas, prácticas y configuraciones.
El cuarto capítulo lleva por nombre “Salud pública tecnocrática y salud colectiva”. En él, plasmo divergencias fundamentales entre una y otra, y establezco pujas ideológico-políticas que atraviesan al campo de la salud y que devienen en un tenso nexo entre hegemonía-contrahegemonía, a la vez que efectúo algunas vinculaciones con la Red Trashumante.
En el quinto y último capítulo, “Interrelaciones entre salud y educación”, ofrezco un recorrido sobre dos ejes que inciden en la estructuración de saberes y los pongo en diálogo con perspectivas presentes tanto en salud como en educación. Se trata del Eje Tecnocrático, por un lado, y el Eje Crítico, por otro, situando a las propuestas contrahegemónicas en este último. Planteo recorrer este trayecto para visibilizar la puja en la relación hegemonía-contrahegemonía en la construcción de conocimiento, a la vez que realizo articulaciones con el colectivo de educación popular que constituye mi sujeto de estudio.
Finalmente, en las conclusiones, recapitulo aspectos centrales de lo expuesto en cada apartado.
- El posicionamiento ideológico-político-teórico del autor de este libro es consecuente con el lenguaje inclusivo. Por lo tanto, en la mayoría de los casos, se optó por el uso de la X como manera de no reproducir un sistema binario. Debates sobre los feminismos también se dieron en el marco de los encuentros de educación popular de la Red Trashumante.↵






