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4 Éxitos y fracasos de la Universidad Obrera Nacional

1. El ciclo evolutivo de la Universidad Obrera Nacional

La naturaleza de la Universidad Obrera Nacional y el contexto político de creación, maduración y transformación en la Universidad Tecnológica Nacional impactaron fuertemente en la constitución de su unidad corporativa, debido a un predominio de tipo político-normativo de ciertos núcleos característicos y desarticulados por sobre su misión específica e ideario institucional. Este mal se remite a los antecedentes históricos de la universidad argentina y a su contexto porque, en el ámbito público, las universidades monopolizan recursos estatales con el fin de amortiguarlos y capitalizarlos en excelencia académica para recursos altamente calificados que logren una mejor inserción y movilización social a partir del menor nivel de recursos económicos. Esto significa una exigencia moral de gestión apoyada en la eficacia, eficiencia y efectividad (García de Fanelli, 2005). Para poder analizar el impacto real del contexto político en la evolución de los éxitos y fracasos de la Universidad Obrera Nacional, tomamos como punto de referencia, la importancia del análisis de la formulación, la sanción y la preservación de las normas formales y de las reglas de comportamiento institucionales; interrelacionándolos con los siguientes temas:

la reconciliación entre las demandas externas y los procesos internos,

la integración de la docencia, la investigación y la extensión,

la convergencia entre los estudios de grado y de posgrado,

la convivencia productiva de actores con intereses, aspiraciones y orientaciones diferenciados,

la articulación entre las funciones que operan con el conocimiento y aquellas que suministran apoyo a las tareas sustantivas y

el equilibrio en las relaciones con el estado, con el mercado y con los restantes actores sociales (Martínez Nogueira y Góngora, 2000:13).

La primitiva unidad fundacional de la Universidad Obrera Nacional fue puesta a prueba a medida que el proyecto de país de la Argentina industrial fue creciendo y requiriendo mecanismos innovadores creados para gobernar una entidad con fuertes preferencias centrífugas y autónomas de parte de sus unidades componentes. Esto trajo aparejado un gran inconveniente en el plano de la gobernabilidad institucional de la institución porque entró en tensión con su contexto político al no poder traducir su misión fundacional en políticas y acciones para consolidar su legitimidad de ser la nueva conciencia social de la nación. Sus estatutos les cedieron a los Consejos Superiores y Directivos funciones de conducción en el plano político, normativo y de gestión. Este tipo de conducción de estructura piramidal efectivizó el poder por medio de un sistema de compromisos con una mirada real integral centrada tanto hacia el interior como hacia el exterior de la institución, imponiéndose en la práctica la gestión política de Conditi (obrero) por sobre la gestión técnica de Pezzano (ingeniero). Por eso, para la gestión política de Conditi, que priorizaba siempre los lineamientos estratégicos de Perón por medio de la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional por sobre las necesidades técnicas de formación (como por ejemplo la propuesta de Pezzano [s. f.] de imponer la enseñanza religiosa en la Universidad Obrera Nacional, proyecto desechado por el peronismo por el conflicto con la Iglesia católica), era esencial tener consensos internos sólidos sobre temas relacionados, como el perfil universitario de los ingresantes y egresados, la inserción regional, la articulación entre docencia, investigación y extensión o la relación entre recursos económicos y plantel docente. Las actas de las sesiones reflejaban la jerarquía de los contenidos en la agenda institucional, según su tratamiento con carácter de urgente de temas vinculados a lo operacional (Pezzano, 1951; Revistas de la Universidad Obrera Nacional, n.º 1, 1953).

Desde una perspectiva global integral, podríamos decir que la gestión de Conditi no logró encauzar y superar las tensiones existentes para fortalecer la unidad institucional y fidelidad al proyecto fundacional entre 1953 y 1955. Pero sí podemos hablar de éxito en cuanto a los objetivos que se cumplieron entre 1953 y 1955, y aquellos que fueron adoptados por los gobiernos posteriores a 1955. Y al exponer los fracasos, estamos señalando los objetivos que no lograron efectuarse. Para esto, apoyándonos en Martínez Nogueira y Góngora (2000: 46), tomamos en consideración los siguientes interrogantes para interpelar a la Universidad Obrera Nacional:

… de qué manera los órganos de gobierno formales diseñan e instrumentan las políticas y decisiones institucionales,

quiénes son los actores que efectivamente participan y ejercen influencia sobre esas políticas y decisiones,

cuán extensa e intensa es esa participación,

cómo se construyen las relaciones entre estos actores y los mecanismos formales,

cuáles son los esfuerzos que se realizan para construir consenso, y cuáles son sus resultados,

cuán precisa es la definición que los órganos de gobierno han realizado de la visión y de la misión de la institución,

hasta qué punto los objetivos institucionales son lo suficientemente precisos como para permitir la definición de prioridades y la asignación de recursos conforme a ellas,

cuán suficiente es la información de que disponen los órganos de gobierno para realizar apreciaciones sistemáticas de su contexto de acción, para identificar las fuerzas que están operando en el mundo de la creación y transferencia de conocimientos, para entender las tendencias económicas, políticas, culturales, sociales, etc., que afectan o afectarán la vida de la universidad,

hasta qué punto los órganos de gobierno cuentan con capacidad y la ejercen para la planificación, el seguimiento y la evaluación de las actividades institucionales.

El objetivo más importante cumplido por la Universidad Obrera Nacional al abrir sus puertas, por medio de la eliminación de los procesos de ingresos selectivos, se logró durante el período de 1953 y 1955, y fue la incorporación de un nuevo sujeto pedagógico denominado “estudiante-obrero”, que había estado marginado del sistema de educación superior argentino (Revista de la Universidad Obrera Nacional, n.º 2, 1953: 7; Silva et al., 2015). Este objetivo fue rápidamente eliminado, al reconvertirse la Universidad Obrera Nacional en la Universidad Tecnológico Nacional tras la caída del peronismo con la reinstauración del sistema de ingreso selectivo, lo cual alteró drásticamente la curva ascendente de ingreso de los estudiantes entre 1956 y 1959. La supresión del arancel universitario impactó fuertemente en la masificación de la Universidad Obrera Nacional, pasando de 676 estudiantes en 1953 a 1.956 en 1955. Esta curva siguió en ascenso, pero más lentamente, con el proceso de reconversión de la Universidad Obrera Nacional en la Universidad Tecnológica Nacional. Para 1956 la cantidad de alumnos trepaba a 2.323, y en 1959 el total fue 2.379. Para certificar este dato, realizamos los siguientes gráficos (4.1. y 4.2.) de elaboración propia, cruzando las informaciones cuantitativas sobre alumnos regulares cursantes en la Universidad Obrera Nacional durante 1953 y 1955 y en la Universidad Tecnológica Nacional entre 1956 y 1959 de los informes institucionales publicados por el rectorado de la Universidad Tecnológica Nacional en el anuario estadístico (1979: 44-82) de la Universidad Tecnológica Nacional.

Gráfico 4.1. Serie histórica del total de alumnos cursantes de la Universidad Obrera Nacional por unidad académica entre 1953 y 1955

Fuente: elaboración propia.

Gráfico 4.2. Serie histórica del total de alumnos cursantes de la Universidad Tecnológica Nacional por unidad académica entre 1956 y 1959

Fuente: elaboración propia.

Otro objetivo cumplido en la gestión de Conditi que persistió en el tiempo bajo un modelo reformista de universidad técnica, alterando el proyecto original, fue la federalización e integración de saberes por medio de su política de regionalización. Esta política organizativa que propulsó tempranamente, en nuestro sistema de educación superior, la Universidad Obrera Nacional, en cuanto a responder las necesidades productivas del país por medio de una expansión de sus facultades y de asimilar al nuevo sujeto pedagógico, materializado por el estudiante que trabajaba, continuó como política de gestión universitaria con la reconversión de la Universidad Obrera Nacional en la Universidad Tecnológica Nacional después de 1955, como bien dicen Silva et al. (2015). Para esto, creamos los siguientes gráficos de elaboración propia (4.3., 4.4., 4.5. y 4.6.) analizando las informaciones cuantitativas de los informes institucionales publicados por el Rectorado de la Universidad Tecnológica Nacional en los distintos años con los datos de Santos Carrera (2001:38-40) y la Revista de la Universidad Obrera Nacional no 5 (1954:15) para abordar la distribución geográfica y el número de las facultades regionales de la Universidad Obrera Nacional entre 1953 y 1955 y poder comparar las mismas variables con las facultades regionales de la Universidad Tecnológica Nacional entre 1956 y 1959.

Gráfico 4.3. Distribución geográfica de las facultades regionales de la Universidad Obrera Nacional entre 1953 y 1955

Fuente: elaboración propia con base en Revista de la Universidad Obrera Nacional, n.º 5 (1954: 15).

Gráfico 4.4. Cantidad de facultades regionales de la Universidad Obrera Nacional entre 1953 y 1955

Fuente: elaboración propia con base en Santos Carrera, J. (2001: 40). Historia de la Facultad Regional Santa Fe Universidad Tecnológica Nacional-U.T.N.-Segunda parte. Buenos Aires: EDUTECNE.

Entre 1956 y 1959, la Universidad Tecnológica Nacional se integró con una unidad central de gobierno, el rectorado, y según pautas internas trazadas para regionalizar progresivamente su sistema académico de federalización, integrando las nueve facultades regionales que organizaron para 1955 a la Universidad Obrera Nacional (Buenos Aires (1953), Avellaneda (1955), Bahía Blanca (1954), Córdoba (1953), Eva Perón (1954), Mendoza-Capital (1953), Rosario (1953), Santa Fe (1953), Tucumán (1954).

Gráfico 4.5. Distribución geográfica de las facultades regionales de la Universidad Obrera Nacional reconvertidas en facultades regionales de la Universidad Tecnológica Nacional entre 1956 y 1959

Fuente: elaboración propia con base en Anuario Estadístico (1979: 44-82) de la Universidad Tecnológica Nacional.

Gráfico 4.6. Cantidad de facultades regionales de la Universidad Tecnológica Nacional entre 1956 y 1959

Fuente: elaboración propia con base en Anuario Estadístico (1979: 44-82) de la Universidad Tecnológica Nacional.

Pero esta situación cambiaría con las incorporaciones de la facultad regional de Resistencia el 21 de septiembre de 1960 y de la facultad regional de San Nicolás en 1962. En ese momento, la Universidad Tecnológica Nacional inició un proceso paulatino de crecimiento y de federalización sostenido en el tiempo que llegó a estructurarse para 2021 en 33 sedes distribuidas geográficamente en la región del noreste (provincia de Chaco), noroeste (provincia de Tucumán), Cuyo (provincias de La Rioja y Mendoza), centro (provincias de Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe), metropolitana y bonaerense (Ciudad y Provincia de Buenos Aires), y sur (provincias de Chubut, Neuquén, Santa Cruz y Tierra del Fuego).

La Universidad Obrera Nacional fue pensada por parte del Estado peronista, por medio de la Dirección General de Aprendizaje y Orientación Profesional de la Comisión Nacional de Orientación y Aprendizaje Profesional, como un instrumento educativo planificado de asesoramiento y capacitación técnico-industrial de largo alcance destinada a satisfacer las necesidades de la industria nacional, creando un nuevo vínculo entre educación y trabajo, en el cual las inquietudes del movimiento obrero sobre una alta capacitación técnica para la fábrica bajo la organización de los cursos de Ingeniería de Fábrica fueran atendidas. En consecuencia, sus objetivos de gestión institucional y orientación pedagógica se mantuvieron a grandes rasgos en la línea educacional de su deber ser manifestado en sus estatutos hasta 1955 (Facio, 2014; Pezzano, s. f.; Revista de la Universidad Obrera Nacional, n.º 2, 1953).

2. La misión, el ideario y los fines institucionales

Los objetivos referidos en los documentos institucionales de la Universidad Obrera Nacional como en los estatutos tenían un elevado grado de generalidad para fijar los fines institucionales de la casa de estudios obrera, porque no ofrecían medios suficientes para fijar su misión, para definir el perfil institucional o para servir como modelos normativos. Estos documentos requieren su descomposición para convertirlos en referencia y mandato de análisis para las actividades institucionales. Pero sí podemos afirmar como resultado de su análisis que el proyecto fundacional madurado por Pezzano (s. f.) para la Universidad Obrera Nacional, como casa de altos estudios de formación técnico-industrial de carácter democrático, gratuita y de libre acceso al pueblo en torno a las ingenierías de fábrica, se convirtió en una realidad organizacional de modelo fracturado, plural y político con procesos de planeamiento de atributos específicos debido a las presiones externas del peronismo, que impactó dentro de su universo institucional, producto de la creciente masificación y complejidad del sistema de educación superior peronista. Su misión no era convertirse en un instrumento de adoctrinamiento peronista o ser una fábrica de profesionales para la industria peronista, sino formar conductores socialmente justos. Su estructura de gestión estuvo más próxima a la de las empresas, convirtiéndose en una universidad de servicio invertebrado, sensible a las demandas contingentes del mercado industrial con una enorme flexibilidad, renunciando a carreras con débil demanda externa y apostando por carreras muy especializadas para satisfacer requerimientos de la industria y del mercado de conocimientos (Conditi, 1953c; Tjeldvoll, 2010; Silva, 2017, 2020[1]). Sus pautas y normas de relación, admitidas y aplicadas con diversos grados de aceptación por sus miembros, no provinieron de factores surgidos naturalmente de la vida académica, sino de intereses y tensiones políticos del peronismo. A pesar de la heterogeneidad de las situaciones que debía afrontar tanto interna como externa, el plan estratégico de la Universidad Obrera Nacional marcó el rumbo que debía seguir la institución y la instrumentalización de los medios organizacionales conforme a prioridades sustantivas delineadas por Perón, pero que no se lograron alcanzar plenamente por su derrocamiento en 1955. El conjunto de estas actividades de la Universidad Obrera Nacional dio fundamento a la planificación y programación peronista del nuevo proyecto de país, canalizado en la Argentina industrial, para la cual le fueron asignados recursos por parte del Estado (Revista de la Universidad Obrera Nacional, n.º 1, 1953).

Para fomentar y activar la investigación, docencia y extensión cultural regional, según lo estipulado en los documentos institucionales y en los apuntes de Pezzano (s. f.), se intentó por parte de Perón (2005a) una política de nombramiento de profesores con dedicación exclusiva que en la práctica no se llegó a efectivizar, y la creación del Instituto de Extensión Cultural y Técnica, inspirado en el modelo universitario alemán de que la investigación residiera en los institutos universitarios. Este instituto dependiente del rectorado de la Universidad Obrera Nacional reguló las actividades de extensión y transferencia, proyectando seminarios de formación a cargo de destacados expertos, tanto nacionales como internacionales, como, por ejemplo, los Cursos de Difusión del segundo plan quinquenal a cargo del ministro de Comercio Exterior, el doctor Antonio Cafiero, que abordó el tema de la independencia económica y el I.A.P.I, auspiciando giras de estudios para los estudiantes o visitas a establecimientos industriales y laboratorios modernos, propagando el turismo social, la educación física y prácticas deportivas entre el alumnado. Del mismo modo, sistematizó los Cursos de Extensión Peronista, destinados a difundir la doctrina nacional peronista entre el personal de la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional (Clark, 1995; Macek, 2013; Revista de la Universidad Obrera Nacional, n.º 1, 1953; Revista de la Universidad Obrera Nacional, n.º 5, 1954).

La estrategia institucional de la Universidad Obrera Nacional respondió a orientaciones de tipo expansiva, teniendo en consideración la “crisis cultural” en el mundo, que ha sido la causa de la desvinculación de la cultura con las necesidades sociales, políticas, culturales, científicas, tecnológicas y económicas de la vida cultural argentina, priorizando con resultados positivos el modelo alemán del Instituto Politécnico de Berlín, sirviendo los becarios de la Universidad Obrera Nacional como embajadores de la Argentina de Perón[2] (Pirovano, 1953; Vilella, 2010). En sintonía con este sentir sobre el problema cultural y su relación con la Universidad, el P. Castellani, en carta privada a Ignacio Pirovano del 15 de agosto de 1953, señala:

He leído su artículo “Cultura y Universidad Obrera”, y lo cito en mi próximo artículo para CONTINENTE/. Está excelente: primero los principios enunciados lúcidamente y después el puente con la Universidad Obrera. Los principios son verdaderos y configuran una doctrina sólida:

-dar a cada persona su derecho en función social…

-crisis debida a la desvinculación de la cultura con la vida real de las naciones…

-cultura sin función Social […] y pueblo sin sentido creador…

-falsa cultura de ornamento, juego o disfrute minoritario…

-evitar que las nuevas exigencias puedan entrar en contradicción con las viejas bases… -la máquina de suyo no es factor anti espiritual…

-seremos responsables del éxito o fracaso de esta nueva experiencia… una -nueva era inaugurada en las relaciones de la cultura y el pueblo.

-Mi maestro Tomás de Aquino hubiese aprobado estos principios, y con un gesto amplio de sus mangas volantes de dominico los hubiere referido a uno de sus grandes axiomas de metafísica: El Hombre tiene derecho a la contemplación; el obrero tiene derecho a la contemplación. Ella es lo único que levanta al ser humano del nivel animal, lo integra en los planes divinos, y realiza su fin específico.

En la Universidad Obrera Nacional, coexistieron la tradición universitaria argentina y la innovación del nuevo sujeto pedagógico estudiante-obrero. En torno a esto, se expresaron las tensiones propias de las relaciones sociales del ámbito de la educación superior, que se convirtieron en restricciones impuestas por rigideces disciplinarias, jerarquías y limitaciones de recursos en un conflicto constante entre demanda y oferta académica, poniendo a juicio la capacidad de respuesta y satisfacción de la Universidad Obrera Nacional. Dentro de este contexto general, la Universidad Obrera Nacional tuvo que adaptar sus elementos básicos de diseño y funcionamiento. Nació como institución monodisciplinar de ingenierías (Silva, 2017) ligada al tomismo (Castellani, 1953) y a la conjunción del modelo técnico alemán (Santos Carrera, 2001) y del modelo universitario de Newman (Ivanissevich, 1974), con un crecimiento de la matrícula durante su período de existencia entre 1953 y 1955, alcanzando una mayor diversidad en su perfil institucional y en sus especialidades de la Ingeniería de Fábrica, con una clase obrera que multiplicaba sus demandas, depositando mayores expectativas en la educación superior técnica de calidad como instrumento de ascenso social. Su misión, su ideario y sus fines

institucionales transfiguraron el sistema de educación superior técnico argentino al repensar la cultura popular en clave tomista del ser nacional. Por su medio, la cultura fue recibida y a la vez inspirada por el pueblo, implicando un movimiento académico de renovación como puente creador entre el trabajo y el capital que no se logró efectivizar plenamente (Castellani, 1953; Pezzano, s. f.). Por un lado, esto se debió a la idiosincrasia del propio gobierno de Perón de querer politizar todos los asuntos de la sociedad política y civil con base en sus intereses personales y, por el otro, a la política de desperonización de la sociedad llevada a cabo por la Revolución Libertadora, a partir de 1955.

Como consecuencia del contexto mediato e inmediato que produjo una mayor dependencia y pérdida de autonomía con relación al Estado peronista, obligado por una creciente dependencia por el suministro de recursos institucionales de todo tipo –recursos financieros y humanos, legitimidad, apoyo o complementariedad en las acciones desarrolladas de investigación, docencia y extensión–, su misión, su ideario y sus fines institucionales cambiaron a una nueva clave culturalista centrada en los principios reformistas y en las ingenierías generalistas. Estos objetivos se verían materializados por la ley de creación de la Universidad Tecnológica Nacional, el Decreto n.º 15.858/59 de creación del Instituto Nacional del Profesorado Técnico en tiempos de Frondizi y por el Estatuto Universitario de 1963, que incorporó la categoría de dedicación exclusiva en su artículo n.º 32 del capítulo III “De la dedicación”, con lo que le dio forma definitiva al proceso de transformación de la Universidad Obrera Nacional en la Universidad Tecnológica Nacional.

3. La Universidad Obrera Nacional a la caída de Perón

El 16 de septiembre de 1955, se inició el gobierno de la Revolución Libertadora, al ser derrocado Perón, por el Gral. Lonardi. El derrocamiento de Perón fue abrazado por vastos sectores de la sociedad como la consecuencia de la acción del derecho de resistencia a la opresión, pero su gobierno solamente duraría hasta el 13 de noviembre, cuando sería derrocado por medio de un golpe palaciego por el general Pedro Eugenio Aramburu. El sistema de educación superior argentino estuvo conformado a partir de 1955 por una élite académica que agrupaba a los excluidos por el régimen peronista. Lonardi estaba convencido de que la pacificación nacional deseada y muy especialmente en el campo sociocultural requería del esfuerzo de todos bajo el estricto imperio del Estado de derecho, que debía respetar los derechos de la Iglesia por medio de un concordato y la libertad religiosa de todos los argentinos. El nuevo gobierno estaba conformado por liberales de derecha, socialistas, nacionalistas católicos, conservadores, reformistas y demócratas cristianos que se encontraban unidos por la común antipatía al peronismo. Esto trajo aparejadas grandes disputas de poder por las carteras ministeriales. Por la cartera de Educación y Justicia, se peleaban el nacionalismo católico que se había separado de Perón a raíz del conflicto con la Iglesia en 1954 y el liberalismo laico bajo proyectos de país antagónicos. El liberalismo laico buscaba reformular el sistema de educación superior peronista bajo el molde de la universidad reformista. En cambio, el nacionalismo católico propiciaba cambios sustanciales de despolitización en las estructuras universitarias, pero respetando el ethos educativo católico emanado de la Constitución del 1949. En la práctica, la Revolución Libertadora tenía como objetivo que la universidad se convirtiera en un ámbito académico de convivencia fundado en el pluralismo ideológico y político que respetara el principio de la autonomía universitaria de la forma más amplia posible y la libertad de cátedra. En su discurso-programa del 23 de septiembre, el Gral. Lonardi hizo un llamado a los hombres de elevada cultura, con la experiencia y la reciedumbre espiritual indispensable para pensar un nuevo sistema de educación superior para que la universidad dejase de ser instrumento de propaganda política, de demagogia y de corrupción de conciencias (Buchbinder, 2010; Guevara, 2015; Lonardi, 1980; Puiggrós, 2002; Rubé, 2012).

Durante los años de la llamada “Revolución Libertadora” (1955-1959), iban surgiendo desencuentros que afectarían los planes de la Universidad Obrera Nacional. La fórmula inspirada por el mayor Guevara e impuesta por el Gral. Lonardi como divisa de su gobierno y signo de reconciliación nacional con el pueblo argentino, al proclamar que no había ni vencedores ni vencidos, imprimió el carácter superador del nuevo gobierno en pos de la amistad social y concordia política (Guevara, 2015). Según el escenario situacional sobre el sistema de educación superior técnico peronista, al asumir el gobierno el Gral. Lonardi, condensado en el informe titulado Memorias. Gobierno provisional de la Revolución Libertadora 1955-1958, la enseñanza industrial se encontraba en una situación de anarquía con la necesidad de reorganizar las plantas funcionales de las escuelas de fábricas, restablecer la disciplina y dar jerarquía a la enseñanza. El ministro de Educación del Gral. Lonardi era el Dr. Atilio Dell’Oro Maini[3], que tenía la intención de desperonizar la Universidad Obrera Nacional sin cerrarla. Por esta razón, dispuso, a mediados de octubre de 1955, su intervención en la figura del ingeniero Gabriel Meoli. También se resolvió el cierre de nutridas escuelas-fábricas. El ingeniero Meoli dejó patente que la reconversión de la Universidad Obrera Nacional en la Universidad Tecnológica Nacional fue una política pública educativa de Estado por parte de la Revolución Libertadora (Mollis, 1991).

Con el golpe palaciego liderado por el Gral. Aramburu contra el Gral. Lonardi, el 13 de noviembre de 1955, el nuevo gobierno, tras la renuncia del Dr. Atilio Dell’Oro Maini debida a la promulgación del decreto-ley n.º 6.403/55[4] de enseñanza libre, nombró en su reemplazo como ministro de Educación y Justicia al Dr. Carlos Adrogué, con una postura más antiperonista y reformista que la anterior gestión, quien ordenó una comisión normalizadora en torno a la Universidad Obrera Nacional. El objetivo de esta comisión de estudio, integrada por los sectores políticos marginados durante los años peronistas, era el de analizar y proponer política de Estado para la despolitización, la jerarquización y el restablecimiento de la disciplina académica de la Universidad Obrera Nacional examinando su estructura de gobierno y académica, el alcance y la incumbencia de los títulos de ingeniero de fábrica y muy especialmente la tensión existente en torno a la denominación de Obrera y de universidad de la casa de estudios. Pero el 25 de enero de 1957, el ministro de Educación Dr. Carlos Adrogué fue reemplazado en su cargo por el Dr. Acdel Salas, también de origen radical y hombre cercano al Dr. Balbín, que tenía el firme propósito de cerrar la Universidad Obrera Nacional mediante la asfixia presupuestaria. Para finales de 1957, las primeras camadas de la Universidad Obrera Nacional que estaban a punto de recibirse no tenían una resolución definitiva sobre el futuro de su universidad (Álvarez de Tomassone, 2007a; Facio, 2012; Pronko, 2003; Rubé, 2012; Silva, 2020[5]).

Estas medidas incentivaron el recelo de que el gobierno quería liquidar la institución, pero los representantes del cuerpo de profesores y los alumnos de la casa de estudios no se lo iban a permitir tan fácilmente. En respuesta a esto, los alumnos, por medio de la Junta Previsional de Estudiantes en la facultad regional de Buenos Aires, expidieron un memorándum al presidente provisional de la nación, en el que dejaban constancia de la función social de la universidad y de su importancia como alternativa de educación superior para el estudiantado trabajador. Con el restablecimiento del Consejo Nacional de Educación por decreto-ley del 7 de mayo de 1956 y la creación durante los años 57 y 58 del Consejo Interuniversitario y el sistema de asignación de fondos públicos a las universidades heredadas del peronismo constituyendo un fondo conformado por el remanente de los presupuestos de las distintas universidades, que terminó de confeccionar el sistema de gobierno de la universidad argentina posperonista que afectó notablemente a la Universidad Tecnológica Nacional.

El gobierno de facto de Aramburu finalizó el 1.º de mayo de 1958 tras el triunfo electoral en febrero de la Unión Cívica Radical Intransigente, representada por la fórmula Arturo Frondizi-Alejandro Gómez, gracias al pacto con Perón negociado por Rogelio Frigerio y a la proscripción del peronismo impuesta por el gobierno de facto del Gral. Aramburu para las elecciones de 1958, el cual le permitió al presidente electo un panorama favorable en el Congreso y en las gobernaciones provinciales. En este contexto, la Universidad ocupó un lugar de privilegio como ámbito de creación intelectual y científico. Gracias a la reglamentación de la ley n.º 14.885 por medio del decreto n.º 8.014, la Universidad Obrera Nacional pasó a llamarse Universidad Tecnológica. La política universitaria desarrollista estuvo orientada a que la Universidad madurara la ciencia como instrumento principal de progreso e independencia económica del proyecto de país frondizista. Pero estas medidas no lograron un mayor vínculo entre educación y trabajo para la tan anhelada independencia económica. La Universidad Tecnológica Nacional es la única universidad del país con una organización federal y cuya estructura académica tiene a las ingenierías como objetivo prioritario, con un sistema de gobierno estrictamente reformista (Álvarez de Tomassone, 2007; Barnator, 2009[6]; Buchbinder, 2012; Institucional, 2018; Mollis, 1991; Puiggrós, 2002).

4. De la Universidad Obrera Nacional a la Universidad Tecnológica Nacional[7]

La confección de un modelo institucional de formación técnica para los trabajadores en la primera mitad del siglo XX en Argentina se debatió en torno a las tensiones políticas y académicas de los distintos factores de poder que tenían proyectos de país e intereses bien diferentes.

Si a esto le sumamos la política de desperonización llevada a cabo durante la Revolución Libertadora con políticas represivas, durante la gestión de Aramburu, nos encontramos con un escenario volátil a la hora de pensar la Argentina posperonista. Frente a este escenario, era muy difícil para el gobierno de Frondizi, en 1959, planificar un corpus de políticas culturales dentro de una estrategia general de desarrollo nacional y fortalecimiento democrático. Para lograr la tan ansiada pacificación nacional, el frondizismo sabía muy bien que debía cumplir con el pacto con Perón y planificar simultáneamente y complementariamente políticas públicas de Estado de crecimiento científico, técnico y cultural con base en la multiplicación de fuerzas productivas sociales para lograr un desarrollo económico y cultural sostenido, de modo que el país tuviera un despegue real de largo alcance (Frondizi, 1975; Rubé, 2012). Al cabo de casi 4 años de gestión desarrollista, el gobierno de la Unión Cívica Radical Intransigente debió enfrentar treinta y siete intentos de golpe de Estado para lograr cumplir su programa preelectoral. Del balance económico de su gestión gubernativa, se rescatan como proyecto de país los siguientes ítems:

… la triplicación de la producción de petróleo y obtención del autoabastecimiento, cuadruplicación de la producción de caucho; solución al problema de la dieta eléctrica; triplicación de la inversión de caminos; renovación total del parque automotor, con producción nacional; duplicación de la producción de acero; avances fundamentales en la tecnificación y mecanización del agro; modernización del transporte de pasajeros de todas las grandes ciudades; habilitación de las redes de provisión domiciliaria de gas, que pusieron combustible barato al alcance de millones de argentinos; renovación del parque de tracción ferroviario, cuya obsolescencia estaba a punto de determinar la paralización del servicio; tendido. de oleoductos y gasoductos y sustancial ampliación de la capacidad de destilación de hidrocarburos; solución de los conflictos pendiente con los grupos CADE, ANSE, DINIE y Bemberg, que contribuyó decisivamente a restablecer la confianza de los inversores en el país y posibilitó normalizar la generación de fluido eléctrico. El resultado general de la política de desarrollo industrial puede visualizarse en los más de 2.000 millones de dólares de bienes de capital instalados en el país y en la proporción de éstos en las importaciones, que pasó de un 8 por ciento en 1958, a casi un tercio del total (Frondizi, 1975: 161).

La Universidad Obrera Nacional se reconvirtió en la Universidad Tecnológica Nacional por medio de la ley n.º 14.885, el 14 de octubre de 1959, y comenzó a funcionar dentro de un régimen jurídico de autonomía y autarquía. Este cambio de nombre marcó una modificación institucional que le aseguraba al frondizismo la continuidad institucional de esta casa de estudios, por lo que de este modo se separaba de la manifestación clasista obrera del estudiante-obrero y de cultura popular fomentada durante el peronismo. Se eliminaba la condición de obrero o pertenencia a las organizaciones de carácter clasista o sindical para asumir cargos de conducción como el rectorado. A partir de ahora, el sujeto pedagógico sería el estudiante-técnico y la cultura técnica se apoyaría, entre otras fuentes doctrinales, alejándose de la raíz católica de la Universidad Obrera Nacional, en la filosofía y antropología del idealismo alemán, la sociología francesa que da forma al concepto moderno e integrador de cultura que construye al hombre, con base en las condiciones materiales objetivas para su desenvolvimiento cultural (Frondizi, 1975). Su estructura de gobierno se fundó en el cogobierno reformista entre estudiantes, graduados y profesores, manteniéndose el carácter especializado de técnico en un área de conocimiento específico. Asimismo, debemos tener en cuenta que, aunque la ley n.º 14.885/59 estipulaba la asignación de recursos para la Universidad Tecnológica Nacional, en el día a día de la vida institucional, serían insuficientes, ya que esta sufría un ahogo económico por parte del gobierno. A pesar de esta maniobra pacífica y solapada para acelerar su desaparición, esta casa de estudios tuvo un discreto pero sostenido aumento de la inscripción debido a su estabilidad institucional y a su oferta académica (Pronko, 2003; Silva, 2017). En su artículo 15, la ley n.º 14.885/59 establece que son recursos de la Universidad Tecnológica Nacional los siguientes:

1. Las sumas que le asigne al presupuesto general de la Nación;

2. Los créditos que se incluyan a su favor en el plan integral de trabajos públicos;

3. Las contribuciones, subsidios y donaciones, que las provincias, municipalidades y reparticiones públicas destinen para la universidad, previa aceptación por parte de ésta;

4. Las contribuciones, legados y donaciones que acepte la universidad de personas instituciones privadas, los que serán exceptuados de todo “impuesto nacional existente o a crearse, tanto para la persona del beneficiario como para la del contribuyente, donante o testador”;

5. Las rentas, los frutos o productos de su patrimonio o concesiones y/o los recursos derivados de la negociación y explotación de sus bienes, publicaciones, etcétera; por sí o por intermedio de terceros.;

6. Los derechos, aranceles o tasas que perciba como retribución de los servicios que preste;

7. Los derechos de explotación de patentes de invención o derechos intelectuales que pudieran corresponderle por trabajos realizados en su seno:

8. Todo otro recurso que le corresponda o pudiera crearse.

Las nuevas finalidades de la institución reformada fueron específicas en el art. 2 de la ley n.º 14.855/59 del siguiente modo:

Preparar profesionales en el ámbito de la tecnología para satisfacer las necesidades correspondientes de la industria, sin descuidar la formación cultural y humanística que los haga aptos para desenvolverse en un plano directivo dentro de la industria y la sociedad creando un espíritu de solidaridad social y mutua comprensión en las relaciones entre el capital y el trabajo;
Promover y facilitar las investigaciones, estudios y experiencias necesarios para el mejoramiento y desarrollo de la industria, y asesorar dentro de la esfera de su competencia a los poderes públicos y a las empresas privadas en la organización, dirección, fomento y promoción de la industria nacional;
Establecer una vinculación estrecha con las demás universidades, con las -instituciones técnicas y culturales nacionales y extranjeras, con la industria y sus organismos representativos, y con las fuerzas económicas del país.

En 1959 desapareció definitivamente la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional, lo que dio origen al Consejo Nacional de Educación Técnica (CONET), creado como organismo autárquico dependiente del Ministerio de Educación y Justicia de la Nación mediante la ley n.º 15.240, modificada por medio de la ley n.º 19.206, del 2 de setiembre de 1971. Este nuevo corpus jurídico-educacional desvinculó a la Universidad Tecnológica Nacional del movimiento obrero y de los sindicatos, por un lado, para unirla al empresariado argentino, con lo que desvirtuaba así el proyecto fundacional, y, por otro, el sistema de aprendizaje industrial medio y superior se orientó más a la profesionalización técnica al distanciarse de las fábricas, por presión del empresariado industrial (Dussel & Pineau, 1995; Facio, 2014; Pronko, 2003).

De esta forma, la Universidad Tecnológica Nacional nació y se configuró en torno a las necesidades estratégicas del proyecto de país desarrollista. Su perfil profesional institucional se fundamentó en un currículum con fuerte contenido de ciencias básicas que eran de interés estratégico para el desarrollismo, con un costo por egresado relativamente bajo, comparado con los de las universidades clásicas. El Partido Radical había sido un foco de fuerte oposición a la Universidad Obrera Nacional, que ahora, en su vertiente de Unión Cívica Intransigente, diseñó la reconversión en Universidad Tecnológica Nacional de acuerdo a su ideario. Esto volvió a generar tensión dentro del espectro político-educacional de aquel entonces. A pesar de la oposición minoritaria dentro del Congreso, motivado, entre otras cosas, por la proscripción política del peronismo, la ley de creación de la Universidad Tecnológica Nacional n.º 14.855/59 fue aprobada sin modificaciones sustanciales funcionando bajo un modelo institucional técnico desperonizado y desprovisto de todo tinte clasista (Pronko, 2003; Santos Carrera, 2001). En la siguiente línea de tiempo de elaboración propia puede verse el proceso integral desde la fundación de la Universidad Obrera Nacional hasta su reconversión en la Universidad Tecnológica.

Gráfico 4.7. La evolución histórica de la Universidad Obrera Nacional y su proceso de reconversión en la Universidad Tecnológica Nacional

En un país subdesarrollado, como es la Argentina, lo esencial es que el gobierno rompa los nexos culturales y económicos de dominación que atan al factor externo para consolidar un mecanismo nacional de decisiones. Dentro de estos parámetros, el gobierno de Frondizi apostó por un sistema de educación superior técnico con potencialidades transformadoras de desarrollo liderado por la Universidad Tecnológica Nacional porque la universidad argentina de los años sesenta fue la de los ingenieros y administradores. De esta forma, la Universidad Tecnológica Nacional pasó a ser un factor clave dentro del proyecto de país desarrollista para su estrategia de modernización y de formación de una clase dirigente técnica de la industria y de la sociedad con un alta preparación humanística y cultural, aunque el reconocimiento por el campo de la ingeniería se edificaría con el afianzamiento institucional de esta casa de estudios con el correr del tiempo (Facio, 2014, 2017). Frondizi (1975) explicó que el debilitamiento de su gobierno se debió a la inestabilidad política producida por los distintos planteos militares y a la falta de apoyo en los hechos del peronismo a sus políticas de desarrollo nacional y en especial a sus políticas públicas educativas de formación técnica superior tendientes a romper con el nexo económico-cultural con el exterior. A pesar de que la aprobación del Estatuto Docente y la sanción de la Ley de Enseñanza Libre, que hizo viable la existencia de las universidades privadas en el país, contrariamente a la violenta resistencia de las izquierdas, fueron conquistas centrales en materia de política universitaria, estas presiones y provocaciones de los distintos factores de poder interno adversos a la gestión gubernativa desarrollista lograron dividir las fuerzas del pueblo y aislar al gobierno, de forma que dejaron sin efecto las políticas públicas que sirvieron de base del desarrollo independiente de la economía y que consiguieron incrementar el producto nacional e instituir una situación social asentada en la plena ocupación y la elevación paulatina de los salarios con el derrocamiento del gobierno radical.


  1. Entrevista (por Zoom) realizada al Ing. Enrique Silva por Hernán Bressi sobre los comienzos y los protagonistas oficiales de la Universidad Obrera Nacional y la Universidad Tecnológica Nacional el 20/09/2020.
  2. Para una mayor profundización sobre la importancia de los fines estratégicos que tuvo para el peronismo la gira internacional de Eva Perón a Europa en 1947, véase Lagomarsino de Guardo, L. (1996). Y ahora hablo yo. Buenos Aires: Sudamericana.
  3. El Dr. Atilio Dell’Oro Maini fue el líder del sector estudiantil católico de la Universidad Nacional de Córdoba que se opuso firmemente a la reforma universitaria de 1918. Aunque en sus años de juventud fue un miembro activo del nacionalismo católico, y de los Cursos de Cultura Católica, para mediados de los años cincuenta fue una pieza relevante del catolicismo liberal y de la fundación del Partido Demócrata Cristiano en Argentina. También tuvo un papel activo en las fundaciones de la Universidad Católica de Córdoba, la Pontificia Universidad Católica, la Corporación de Abogados Católicos y el Ateneo de la Juventud (Derisi, 1983).
  4. Por medio de este decreto, el gobierno de Aramburu restauró la autonomía universitaria y el gobierno tripartito de las universidades estatales, que habían sido abolidos por el gobierno peronista, pero también permitió la creación de universidades privadas; y en su artículo 28 habilitaba a estas a entregar títulos y diplomas académicos. Esto produjo un gran descontento dentro del movimiento estudiantil reformista y de rectores de universidades nacionales como José Luis Romero, de la Universidad de Buenos Aires (Ramallo, 1999).
  5. Entrevista (por Zoom) realizada al Ing. Enrique Silva por Hernán Bressi sobre los comienzos y los protagonistas oficiales de la Universidad Obrera Nacional y la Universidad Tecnológica Nacional el 20/09/2020.
  6. Entrevista (en línea) al Ing. Julio Barnator publicada por la Secretaría de Extensión Universitaria de la Universidad Tecnológica Nacional sobre los comienzos y los protagonistas oficiales de la Universidad Obrera Nacional y la Universidad Tecnológica Nacional en el 2009.
  7. Ver al final del capítulo recortes de época sobre el proceso de transición de la Universidad Obrera Nacional.


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