Nuestros cursos:

Nuestros cursos:

4 Hacia la construcción
de un proyecto común

La génesis de una propuesta de intervención intergeneracional

La propuesta estaba hecha: dos colectivos, uno de adultos mayores y otro de jóvenes, tenían la intención de congregarse como una comunidad de aprendizaje[1] intergeneracional, en donde se buscaría convivir entre generaciones, aprender en comunión a través de un diálogo vivo, el servir a los demás y buscar un poco de sosiego en compañía en tiempos difíciles (Juana, 65 años, testimonio oral, marzo de 2022).

Como facilitadora en la experiencia de IAP, el reto consistió en vincular a dos colectivos de características diferentes, encauzarlos a la participación solidaria, a favorecer el sentido identitario hacia su comunidad. En suma, a lograr una sana convivencia entre personas de diferentes edades, promoviendo entre ellos un diálogo participativo, paciente y respetuoso. Involucrarlos en temáticas de interés común, donde ambos colectivos tuvieran la posibilidad de identificarse, comprenderse e ir en búsqueda de respuestas a las dudas que compartían. Porque solo así se inicia una aventura educativa: existiendo curiosidad, interés y voluntad de todos los implicados en el acto educativo. Ya Gadamer nos invitaba a no olvidar que “nos educamos a nosotros mismos, que uno se educa y que el llamado educador [en mi caso facilitadora] participa sólo, por ejemplo, como maestro […] con una modesta contribución” (2000, p. 15). Al trabajar desde la IAP, el facilitador funge como detonador para aprender y para participar e involucrarse en un proceso formativo cuya intencionalidad es la transformación de ciertas realidades que nos afectan y deseamos mejorar en colectivo, siempre sin imponer o manipular (Amo, Castillo, Landa y Núñez, 2014, p. 34). Es quizás, como Freire lo mencionara, que nadie es capaz de educarse solo, los hombres aprenden en comunión, en el diálogo, en la convivencia, y el contexto pasa a ser el mediador (2006, p. 92).

Temática que, desde lo particular de esta investigación de IAP, se abordó en tres fases. En la primera, las colectividades de jóvenes y adultos mayores, acompañados por el facilitador educativo, comenzaron el diseño de la propuesta dialógica intergeneracional a partir de preguntas detonadoras que surgieron en los encuentros: ¿qué se desea lograr?; ¿a qué límites o alcances nos enfrentaríamos?; ¿hacia dónde podríamos dirigir la estrategia de aprendizaje?

En una segunda fase, ambos colectivos decidieron trabajar por separado para prepararse, tomando en consideración lo que habían escuchado en reuniones previas. Así, las personas mayores se dieron a la tarea de indagar cómo abordarían ciertos temas con los jóvenes, construyendo una primera propuesta en donde fungieron como diseñadoras e investigadoras, fueron aprendices y educadoras a la vez, dándose cuenta del gran potencial que el adulto mayor posee tanto para seguir aprendiendo como para poder compartir todo lo que la experiencia le ha permitido saber.

En una tercera fase, el colectivo de personas jóvenes, de forma paralela, se avocó a construir su propia alternativa de propuesta, dirigida a conocer a un adulto mayor. Fue en su elaboración en que los jóvenes se dieron cuenta de que poco sabían de qué es la vejez, de cómo podrían atender a los mayores. Surgieron nuevas ideas y planteamientos que los acercaron a las problemáticas que enfrentan las personas al envejecer. Esto abrió nuevas alternativas para dialogar, dudas que les hicieron reconocer la importancia de ir al encuentro de las personas mayores, no solo para aclarar sus interrogantes, sino para que a ellos y ellas les sirviera para replantearse que algún día, de igual manera, llegarán a ser personas mayores.

Estas tres fases constituirían el preámbulo de la fase final, y que, como base de la IAP que veníamos desarrollando, tendría como eje primordial el acercamiento, la vinculación y la convivencia a través del diálogo de personas mayores y los jóvenes del pueblo de San Bartolo Ameyalco.

4.1. Trabajando en comunidad para lograr una meta común: primeros planteamientos para el diseño de la propuesta de intervención

Dentro de reuniones sostenidas en los colectivos de jóvenes y mayores a principios del mes de abril de 2022, surgieron varias interrogantes: ¿de qué manera se podría hacer posible la interacción de adultos mayores y jóvenes para que, en diálogos intergeneracionales, expresaran sus inquietudes, sus dudas, sus miedos, sus anhelos?; ¿qué podría aportar este encuentro intergeneracional para ambos sectores?

Estas cuestiones fueron las inspiradoras y las que me dieron la pauta para comenzar a pensar la manera de proponer una estructura, un proyecto que lograra “enfocar” las propuestas que se habían planteado en ambos colectivos. Se trataría de escuchar todas las voces y, al mismo tiempo, favorecer la participación de todos en su elaboración. Para ello, y para llevar a la acción a la IAP como una sólida propuesta de transformación colectiva, seguí las siguientes recomendaciones:

  1. La IAP es una actividad que requiere de quien la promueva o facilita, una preparación seria sobre la ciencia, la cultura, la educación y los modos de desarrollo y una actitud de compromiso con la igualdad, la justicia social y la democracia.
  2. La IAP es un método de trabajo que debe ser aplicado con rigor[2]. Por tanto, quienes la utilizan deben prepararse con una lectura amplia y detallada de su historia, sus principios, sus modalidades y sus experiencias concretas.
  3. El investigador (en mi caso como facilitadora) debe acordar el tipo de cambio social en el que se inscribe la propuesta. El investigador debe ser respetuoso en todo momento de la visión comunitaria, pero también está obligado a hablar cuando lo juzgue apropiado desde el punto de vista educativo para un mejor entendimiento de los temas que se estén abordando.
  4. Se recomienda que la IAP sea un proceso en espiral, que inicie con el empleo de un método de fácil comprensión. Es importante el conocimiento, pero más la movilización rápida del grupo, para que gane confianza en su desempeño conceptual y práctico (como una primera fase de aplicación).
  5. La IAP trabaja con seriedad, es un acto que incorpora a la gente a la toma de decisiones, es decir, crea poder, por lo que puede desencadenar acciones que no encuentren buena respuesta en otros sectores. Por tal motivo, un plan de IAP debe pensarse sin ingenuidad política, con vigilancia a la posible cooptación que resulta cuando se practica desde programas que solo la aprecien como un instrumento para identificar de manera más eficiente las necesidades básicas de la población (programas de asistencia social, de militancia partidista, de adhesión a alguna religión o creencia, etc.).
  6. No esperar que la IAP sea la responsable de la revolución copernicana que nos lleve al cambio civilizatorio. La IAP ayuda a la gente a organizar y estudiar los temas relevantes de su vida y a tomar decisiones inteligentes para transformar las cosas (tomado desde una experiencia de IAP en Colombia, Esteva, 2014, pp. 22-23).

Como punto de partida fundamental en la IAP, están el compromiso y la participación de todos aquellos a quienes interesa un cambio social o comunitario. Mi labor como facilitadora de la puesta en marcha de un espacio de encuentro intergeneracional consistiría en llevar a los integrantes de los colectivos a experimentar más allá de un solo diálogo de saberes, el intercambio dialógico no sería reductible solo a adquirir conocimientos o información. El objetivo primordial sería descubrir en colectivo “los sentires, creencias, sueños, preocupaciones, intereses, dudas, miedos, confianzas y desconfianzas, entre otras manifestaciones humanas” (Merçon, Núñez, Camou-Guerrero y Escalona, 2014, p. 30) de cada integrante de los grupos, que nos llevara a comprender un poco más sobre la trama invisible que interconectaba las vidas humanas que deseaban involucrarse en la propuesta, es decir, un diálogo de vivires. Por esta razón, la responsabilidad, el compromiso y la labor ética del facilitador son imponderables. Estar informado de los datos generales de la comunidad en donde habitamos, los espacios en donde se llevarían las actividades, y los motivos y las aspiraciones de los integrantes de los colectivos, e impregnarme de la información y los conocimientos necesarios para guiar la experiencia era vital para dar continuidad a la IAP. Ya Paulo Freire mencionaba que “no hay, nunca hubo, ni puede haber educación sin contenido” (Freire, 2002, p. 105).

Aunque en primera instancia la propuesta se dirigía a un encuentro que favoreciera la convivencia entre mayores y jóvenes, fue necesario también pensar en los alcances educativos y de crecimiento continuo que se podrían lograr por parte de los participantes en el desarrollo de la experiencia. Dos preguntas surgieron entonces para compartir en comunidad: ¿a qué aprendizajes nos llevarían estos encuentros?; ¿qué potencialidades y habilidades podrían adquirir tanto jóvenes como mayores dentro del desarrollo de una propuesta intergeneracional?

Como proyecto surgido desde las propias voces de los integrantes de ambos colectivos, se carecía de un plan de acción. Esto complicaba de cierta manera la planeación de cualquier actividad para la facilitadora; sin embargo, y de acuerdo con los planteamientos de la IAP, también nos daba libertad de acción para generar propuestas colaborativas.

De ahí nació un primer intento para trabajar en un proyecto educacional dirigido y propuesto tanto por jóvenes como por personas mayores. Se comenzó por formular las preguntas claves para hacer válidas todas las voces e integrar sus propuestas:

  1. ¿Qué fines deseamos alcanzar?
  2. ¿Qué experiencias educativas nos podrían ayudar a alcanzar los fines que pretendíamos?
  3. ¿Cómo organizar y desarrollar experiencias educativas y sociales eficaces y significativas?
  4. ¿Cómo comprobar los alcances de la propuesta? (Tyler, 1973, pp. 7-8).

Para responder estas preguntas, me di a la tarea de indagar y recabar propuestas entre los integrantes de ambos colectivos. Después de cuatro encuentros previos (18 y 25 de abril – 2 y 9 de mayo de 2022 con Lunas de Plata, y 24 de abril, 1, 8, 15 de mayo de 2022 con Café Filosófico), se planteó lo siguiente en relación con las preguntas:

Colectivo Lunas de Plata:

Si queremos lograr una conversación que valga la pena, hay que centrarnos en los temas que les interesan a los muchachos, para no aburrirlos con temas que no les interesen (Regina, 67 años, mesas de trabajo, bitácora, 16 de mayo de 2022).

   

Eso de tener novios, las relaciones entre ellos, es un tema interesante. ¿Qué les parecería hablar de sexualidad? A mí me gustaría saber qué piensan ellos (Luisa, 63 años, mesas de trabajo, bitácora, 16 de mayo de 2022).

   

Yo creo que debemos ir por temas. Hay que hacer una lista de lo que salió en cada plática. A mí me pareció interesante hablar del teléfono. Porque mi nieto no me hace caso, solo tiene ojos para ese aparato. Así que le pregunté a varios chicos qué opinaban (Estela, 74 años, mesas de trabajo, bitácora, 16 de mayo de 2022).

    

Pues tenemos que prepararnos igual que lo hicieron ellos, para después juntarnos y platicar. Me parece muy interesante ir a investigar sobre temas tan difíciles (Juana, 78 años, mesas de trabajo, bitácora, 16 de mayo de 2022).

Al igual que el grupo de adultos mayores, los jóvenes habían tenido varias sesiones para comentar acerca de sus hallazgos dentro de los encuentros con ellos en fechas anteriores. Para ambos grupos se siguió la misma dinámica: después de los encuentros, se llevaron a cabo mesas de trabajo para dialogar y así acordar temas ejes para realizar una serie de conversatorios con una temática en común.

Colectivo Café Filosófico:

Pues hay que ver temas que sean útiles para ellas y también para nosotros. Por ejemplo, yo propongo primeros auxilios, esto para ellas es necesario, y para nosotros más, como dice la maestra, vamos a tener que cuidarlas mucho cuando estemos con ellas (Moni, 22 años, 15 de mayo de 2022).

   

¡Hay que llamar su atención! Hay temas bien “rudos”, no solo sexualidad, sino qué piensan de la homosexualidad, lesbianismo, del aborto, de que no nos casemos ahora… No nada más el tema por el tema. ¡Hay que sacar lo que piensan! (Héctor, 18 años, 15 de mayo de 2022).

   

Vamos paso a paso, porque, si no, las vamos a asustar. Y eso no es el punto. Tenemos que hallar la manera de que se sientan bien hablando de cosas incómodas para su edad (Hugo, 22 años, 15 de mayo de 2022).

   

Primero tenemos que saber qué temas les interesan a ellas y pues no repetirlos. Porque, si no, qué aburrido. Sería que cada grupo expusiera sus temas y que nosotros les respondiéramos. Así estaría mejor, ¿no? (Montse, 19 años, 15 de mayo de 2022).

Cierto era que los intereses y deseos que los grupos expresaron como propuestas para un proyecto educativo dirigido a entablar un diálogo eran múltiples y diversos. Sin embargo, fue posible conectar un problema con varias temáticas y conceptos, esto ayudó a comprender mejor las situaciones y, de manera adicional, aprender o reaprender nuevos saberes. El reto para el facilitador era “proponer y diseñar estrategias y temáticas que detonaran el interés y la curiosidad [de mayores y jóvenes] por adquirir nuevos conocimientos” (Tyler, 1973, p. 29) y para resolver ciertas situaciones o problemáticas de la vida cotidiana o incidir en ellas. De allí surgieron los primeros planteamientos en colectivo para comenzar el diseño de un primer borrador de la propuesta:

¿Qué es lo que queremos lograr? Bueno, pues primero poder platicar con un muchacho, un joven que podría ser nuestro nieto, hijo, sobrino. Eso es lo principal (Regina, 67 años, mesas de trabajo, bitácora, 16 de mayo de 2022).

Hablar de cosas que les importen, la lista que tenemos es la siguiente: drogas, tecnologías, aborto, sexualidad, suicidio, violencia hacia la mujer, discriminación, los abuelos regañones, las abuelas que son mamás, qué puedo hablar con mi abuelo, y alguien propuso algo de enseñar a cocinar a los muchachos (Elena, 78 años, mesas de trabajo, bitácora, 16 de mayo de 2022).

Propongo que comencemos por temas muy generales y que de ahí se deriven subtemas en la misma plática, por ejemplo: hablemos de primeros auxilios, yo escojo de los temas que dijeron: la diabetes, porque me interesa para mi mamá y mi abuela; la presión arterial; y eso del oxímetro. Son temas interesantes para todos. No creo que se nieguen a escucharnos (Christian, 20 años, 15 de mayo de 2022).

Las preguntas iniciales que guiaron mi hacer como facilitadora y responsable de la redacción de la propuesta fueron las siguientes: ¿hacia dónde dirigiremos el aprendizaje?; ¿qué alcances y límites tendremos tanto quien aprende como quien enseña? La intención principal en la elección de contenido, más allá del solo dominio de este, sería el averiguar los cambios de actitudes o la transformación personal o colectiva que se lograrían a partir de ciertos procesos de interacción y aprendizaje. Esto para corroborar el impacto paulatino de la IAP en el proceso de elaboración de la propuesta de intervención (Taba, 1974, p. 6).

4.2. Diseño, construcción y puesta en marcha de un primer plan de trabajo: Lunas de Plata creando propuestas para el encuentro intergeneracional

En la reunión del lunes 16 de mayo de 2022, entre las integrantes del colectivo Lunas de Plata, asistentes y el facilitador, se construyó un borrador-propuesta de programa educacional que contenía tanto los objetivos como una serie de temas que integrarían la primera etapa a desarrollar para la intervención. Se integró un modelo o una guía que serviría de base “para trasladar los objetivos generales a otros más específicos” (Taba, 1974, p. 301). Esto es, partir de un conocimiento deseable de ser adquirido y considerar una serie de posibilidades que dieran como resultado la adquisición de habilidades o destrezas tales como pudiera ser el aprender a buscar información, la capacidad de exponer un tema, o el trabajo en equipo (Taba, 1974).

Tabla 1. Primera propuesta para abordar un tema en el encuentro intergeneracional (adultos mayores)

Meta: que el adulto mayor adquiera las habilidades necesarias para hablar, transmitir ideas, escuchar, defender su opinión, comentar con personas jóvenes y adolescentes, a fin de fomentar el respeto y una sana convivencia intergeneracional.

Tema elegido para compartir con las personas jóvenes: sexualidad.

Objetivo: abordar el tema de sexualidad de forma integral con personas adultas mayores: partir desde sus propias experiencias y saberes, para contrastarlas con información recabada en libros, revistas, internet u otros recursos confiables de información, para finalizar con el análisis y reflexión del tema partiendo de un antes y un después en el proceso de aprendizaje

Propuestas (qué se debe comprender-conocimiento) (Taba, 1974, p. 301)

Temas elegidos por los adultos mayores del colectivo Lunas de Plata

Aprendizajes esperados (qué se debe aprender-habilidad) (Taba, 1974, p. 302) (desarrollado por la facilitadora)

1. Los genitales y el aparato reproductor. ¿Qué conocemos? ¿Dónde lo aprendimos? ¿Sabemos cómo funcionan? ¿Cuáles son sus partes?

-Desarrollo de habilidades de búsqueda de información. Lectura de libros, revistas y de medios electrónicos.

-Analiza y reflexiona información contrastando con información reciente y con lo compartido con compañeros del grupo.

-Expresión oral y exposición de saberes. Lograr que el adulto mayor pueda expresarse de forma libre y con confianza, a partir de información que ha logrado recopilar.

-Acopio de información: retención de nuevos conceptos, comprensión de estos, y habilidad para poder explicarlos.

Hacer un primer ejercicio de comparación del problema, partiendo de lo que ya se sabe, haciendo un contraste con los conocimientos recién adquiridos. Analizar y reflexionar si es en realidad una problemática, y hasta dónde podemos incidir.

2. ¿Qué es la sexualidad? Mitos, leyendas e información alrededor de la sexualidad. Cuando yo era joven, ¿me hablaron de sexualidad?

3. Relaciones sexuales. ¿Qué son? Lo que yo viví en mi juventud, lo que sé del tema y lo que ahora conozco.

4. ¿Qué podemos hablar los adultos mayores y jóvenes en cuanto a sexualidad?

-Desarrollo de habilidades de reflexión y análisis para contrastar un antes y un después, valorar los aprendizajes previos derivados de la experiencia y la vida misma, así como de la información nueva aprendida.

-Capacidad de escucha y tolerancia hacia los demás. Empatía y comprensión ante la diversidad de criterios y opiniones.

-Habilidad de compartir lo aprendido. Capacidad de exponer, explicar y compartir información.

Analizar posibilidades y limitaciones para la solución de una problemática.

Tabla de elaboración propia.

La guía que habíamos construido en conjunto mostraba el camino por seguir, tanto para los adultos mayores como para el facilitador. En el esquema elaborado, se planteaba una organización de los saberes a los que nos aproximaríamos y también se vislumbraba el alcance de las metas de aprendizaje: tanto capacidades y habilidades personales como colectivas.

La guía fue elaborada tomando en consideración la propuesta inicial formulada por los adultos mayores, en ella había la intencionalidad de solucionar una problemática identificada en la comunidad, en las familias, en los mayores mismos, partiendo de recoger las necesidades y los intereses del mismo colectivo (Tyler, 1973, p. 21).

Sin la pretensión de considerar que el plan de trabajo realizado podría fundamentarse como una guía permanente de aprendizaje, fue posible establecer un orden para darle sentido a la labor educativa. Habría que constatar en su puesta en marcha los alcances de trabajar con una guía que nos cuestionara con contundencia lo que efectivamente se estaba enseñando dentro de su espacio de encuentro de adultos mayores (Dussel, 2010, p. 2).

De manera paralela y en colectivo, también se habían decidido las temáticas que favorecerían un encuentro con las personas jóvenes. Pero ¿qué sentido tendría ir en búsqueda de ciertos conceptos o conocimientos? Más allá de ser interesantes para dialogar, ¿qué beneficios aportarían a los adultos mayores y a los jóvenes?

Hace mucho que no me acercaba a un libro. Me da sueño leer. Pero trabajar en grupo, ver las imágenes en los libros, comentar entre todas lo que habíamos encontrado me hizo sentir muy bien. Me gustó eso de investigar. Ahora, tendré que aprenderme varias cosas que no sabía. Espero no me cueste trabajo (Carmelita, 67 años, cuarta sesión de trabajo, 16 de mayo de 2022).

Qué difícil es hablar en público. Aunque conozco a mis compañeras, me dio algo de miedo ponerme al frente y hablarles de lo que encontré en los libros (Elena, 78 años, cuarta sesión de trabajo, 16 de mayo de 2022).

Me gusta eso de dialogar. Primero leer, luego escribir conceptos, dibujar. Cuando ya aprendes, se te hace fácil hablar. Lo que dicen otros compañeros lo puedes comprender, porque todos estamos tratando sobre un mismo tema (Toñita, 75 años, segunda sesión de trabajo, 16 de mayo de 2022).

Cierto era que los objetivos iniciales propuestos eran algo más que conocimientos. Observar sus logros, los comentarios que realizaban en torno a la experiencia vivida, verlas trabajar en colaboración me dio a entender la dimensión del proceso de enseñanza-aprendizaje con el adulto mayor: la edad no es una limitante para aprender. “Una formación general [debiera] impartirse a todas las personas en edad evolutiva, de poder asimilarse por todos y de permitir a todos, sin excepción […] el desarrollo integral de todas las capacidades y todos los talentos” (Rang, citado por Terigi, 2012, p. 219).

Conocer, interesarse por ir en búsqueda de saberes ayuda al ser humano a comprender su mundo. En una escuela o un espacio educativo, deberían “enseñarse a todos cuantas cosas hacen referencia al hombre completo, aunque una haya de ser después de mayor uso para unos que para otros” (Comenio, citado por Diker, 2012, p. 158).

Acercar al adulto mayor un plan educativo con contenidos de ciencia, historia, literatura, arte amplía su campo de percepción, clarifica sus ideas, su dimensión del mundo es diferente al cuestionar asuntos de la naturaleza y la sociedad desde la ciencia atravesada por su propia experiencia. Se trata de que nada de lo que ocurra en el mundo “sea tan desconocido que no lo podamos juzgar modestamente y aplicarlo con prudencia a su uso cierto sin daños o error” (Comenio, citado por Diker, 2012, p. 158).

El acto de educar a los adultos mayores los reintegra al mundo. Construir un proyecto para el adulto mayor implica la responsabilidad de compartirle lo necesario y útil para la vida, lo común necesario para seguir subsistiendo y comprendiendo un mundo que es de todos y que requiere de la participación de todos.

4.3. Comprendiendo el futuro desde la mirada presente: un primer acercamiento al mundo de los mayores desde la perspectiva de los jóvenes del Café Filosófico

De forma paralela, el 15 de mayo de 2022, el colectivo de jóvenes se avocaba a realizar su propuesta para el encuentro dialógico con mayores. Con ellos, el trabajo resultó más dinámico e independiente. Proponían y diseñaban en conjunto, de acuerdo con lo comentado en encuentros previos. Como guía principal, decidieron elegir temas relevantes para su vida, útiles para sus familias, que tuvieran relación con sus propios intereses y temores, y que conectaran y dieran solución a ciertas necesidades y cuestionamientos (Taba, 1974, p. 236). Se trataba de escuchar y escucharse con atención, pero, sobre todo, de hacer explícitas sus intencionalidades y pretensiones al involucrarse en el proyecto. La idea era comprender que “el ser humano se realiza de la mejor manera cuando va hacia las cosas mismas […] pero, sobre todo, cuando va hacia los otros, sus semejantes” (Beuchot, 2019, p. 15). ¿Qué los movía más allá de un sentido altruista? ¿Por qué de su curiosidad por interactuar con mayores? Quizás ese era el principal texto que me interesaba leer en los adolescentes y jóvenes que se daban a la tarea de reunirse y proponer temáticas para dialogar con los mayores. Cierto era que una persona joven solo podría interesarse lo suficiente en un tema o una propuesta si encontraba una fuerte relación entre este y su propia vida y sus intereses (Taba, 1974, p. 236). Por ello, primero tendríamos que exponer y acordar lo que consideráramos más valioso e interesante para ambos colectivos.

Las primeras preguntas que surgieron y dieron pie a la elaboración de su propuesta fueron las siguientes: ¿qué propongo porque lo considero interesante para mí y para un adulto mayor, por ejemplo, mis papás, mis abuelos, mis tíos, etc.?; ¿cómo me beneficia ese conocimiento a mí y a los demás?; ¿resultaría interesante para mi familia y para mi comunidad?; ¿sería un conocimiento valioso? (Colectivo de encuentro Café Filosófico, bitácora, 15 de mayo de 2022). Lo importante era crear espacios de expresión, de reflexión colectiva, partiendo de ciertos conocimientos, pero privilegiando las propias percepciones, las vivencias del acontecer cotidiano. “Lo deseable sería honrar y resaltar el trabajo de los otros para facilitar la reflexión como camino para imaginar y posibilitar mejores horizontes” (Amo, Castillo, Landa y Núñez, 2014, p. 37).

Después de deliberar durante cuatro sesiones, el colectivo de jóvenes llegó a los siguientes acuerdos en la sesión del día 15 de mayo de 2022:

Bien, primero tenemos que prepararnos nosotros, no “lanzarnos” así como así. Requerimos de algo de conocimientos para saber qué decir. Yo de primeros auxilios no sé nada, pero Moni nos puede ayudar (Rosamelda, 16 años, 15 de mayo de 2022).

Aquí en el colectivo tenemos compañeros que ya saben de ciertos temas. Podríamos proponer quiénes podrían preparar talleres para capacitarnos antes de los conversatorios. Así todos vamos bien preparados (Inés, facilitadora, 15 de mayo de 2022).

Tú, Moni, estudias Enfermería, podrías darnos el de primeros auxilios; Christian está estudiando Administración de Empresas, ella podría darnos algo referente a lo económico que le sea de utilidad para el adulto mayor y para nosotros; Montse está estudiando Psicología, ella nos podría ayudar con eso de la tanatología y diálogo con mayores; y yo me comprometo a darles algo en cuanto a testamentos, herencias, y todos esos problemas que hay que arreglar cuando la gente es grande [Hugo estudia Derecho]. Creo que así estaríamos un poco informados y tendríamos de qué hablar (Hugo, 22 años, 15 de mayo de 2022).

Así, nos dimos a la tarea de crear una serie de talleres que impartirían algunos de los integrantes para el colectivo. Cada uno de los talleristas designados tendría que elaborar un “minitaller” que cumpliera con los acuerdos expuestos en un principio por el grupo: que fuera de interés para ellos, que impactara en su vida cotidiana y que contestara a dudas y preguntas que siempre habían tenido sobre el tema (Javier, 16 años, 15 de mayo de 2022). El reto era que en cada curso todos enseñaran y aprendieran simultáneamente.

Esto es, todos nos volveríamos educadores, que no solo educaríamos, sino que de igual manera seríamos educados por los otros por medio del diálogo. Así, en comunidad creceríamos juntos, aclararíamos dudas, nos cuestionaríamos, cuestionaríamos a los expositores, investigaríamos por parte propia, creando una responsabilidad de aprendizaje compartido siguiendo un poco a la IAP y al pensamiento de Paulo Freire, que en su Pedagogía del Oprimido menciona: “Ya nadie educa a nadie, así como tampoco nadie se educa a sí mismo, los hombres se educan en comunión, y el mundo es el mediador” (Freire, 2006, p. 92). Un mundo al que nos abriríamos, en búsqueda de la comunión fraterna con y para los mayores.

Se dio paso entonces a la programación de los talleres y a definir a sus expositores (se colocarán únicamente los nombres de los expositores, para respetar los derechos de privacidad acordados por los integrantes del colectivo Café Filosófico).

Tabla 2. Programación de talleres para la atención y el cuidado del adulto mayor. Colectivo de jóvenes Café Filosófico

Lugar: aula de la Comunidad Educativa San Bartolo Ameyalco (papelería, salón, equipo de audio, video, cómputo e internet serán proporcionados dentro del aula de la CESBA)

TemasExpositorProgramación por subtemasFechasMateriales

Primeros auxilios para el adulto mayor

Mónica (pasante de la carrera de Enfermería y Obstetricia, IPN).

Presión arterial. Concepto.

Toma de presión arterial y estándares por edad.

Práctica (baumanómetro y su uso).

5 de junio, 2022.

Pizarrón.

Marcadores.

Borrador.

Hojas blancas.

Lápices o plumas para realizar anotaciones.

Baumanómetro (digital o manual de uso médico).

Estetoscopio (material médico será proporcionado por la tallerista).

Temperatura y oxigenación en personas jóvenes y adultos mayores.

Concepto.

Uso del oxímetro y del termómetro (conocimiento de medidas básicas).

Práctica (termómetro y oxímetro).

19 de junio, 2022.

Pizarrón.

Marcadores.

Borrador.

Hojas blancas.

Lápices o plumas para realizar anotaciones.

Oxímetro.

Termómetros de mercurio o digitales (equipo médico proporcionado por la tallerista).

Alcohol.

Algodón.

Glucosa y diabetes.

Concepto.

Causas y consecuencias de la glucosa alta y baja.

Medidas precautorias.

Glucómetro (unidades, medidas, lectura).

Práctica.

26 de junio, 2022.

Pizarrón.

Marcadores.

Borrador.

Hojas blancas.

Lápices o plumas para realizar anotaciones.

Glucómetro.

Tiras reactivas.

Lancetas (equipo médico proporcionado por la tallerista).

Alcohol.

Algodón.

Ahorro para el retiro y jubilación

Christian (pasante de la carrera de Administración de Empresas, UAM).

Seguro Social (IMSS) e ISSTE.

Modalidades de aportaciones y lo que implican para lograr jubilación

AFORE (lo que nos darán al cumplir 65 años).

Ahorro voluntario y esquemas de jubilación. Lo que más conviene para tener una jubilación con ingreso digno.

3 de julio, 2022.

Pizarrón.

Marcadores.

Borrador.

Hojas blancas.

Lápices o plumas para realizar anotaciones.

Internet.

Equipo de audio y video.

Tanatología y pérdida (para jóvenes y para el adulto mayor)

Montserrat (pasante de la carrera de Psicología Social, UAM).

Grupo de reflexión sobre la pérdida y el duelo, con distintas actividades como la reflexión de la pérdida de un ser querido.

Canciones que recuerden al ser querido.

Identificación de emociones ante la pérdida.

17 de julio, 2022.

Pizarrón.

Marcadores.

Borrador.

Hojas blancas.

Lápices o plumas para realizar anotaciones.

Internet.

Equipo de audio y video.

Testamento y herencias

Hugo (pasante de la carrera de Derecho, UNAM).

Testamento.

Concepto.

Qué es y para qué sirve.

¿Solo un adulto mayor puede heredar?

Herencias.

Qué es y quién puede heredar.

La cultura de “no dejar problemas a la familia”.

14 de agosto, 2022.

Pizarrón.

Marcadores.

Borrador.

Hojas blancas.

Lápices o plumas para realizar anotaciones.

Internet.

Equipo de audio y video.

Legislación sobre el testamento, lo que tienes que saber al respecto.

21 de agosto, 2022.

Archivo CESBA, año 2022.

Cada tallerista elaboró su taller de forma libre, de acuerdo con su propia experiencia y práctica como estudiantes, y algunos tomando sus conocimientos adquiridos en hospitales, clínicas e instituciones jurídicas y administrativas. Fue muy interesante observar el alto compromiso profesional y personal para con sus compañeros. En las fechas acordadas (nadie canceló o pospuso su sesión), los expositores trabajaron detalladas exposiciones de sus temas; dieron espacio para preguntas y respuestas, donde escucharon con atención todos los cuestionamientos y las propuestas del grupo.

Se llevaron a la práctica actividades que cambiaron la forma de pensar y de sentir de los muchachos. Por ejemplo, en el taller de primeros auxilios, se pudieron observar reacciones que pasaban del asombro al temor:

Nunca me habían tomado la presión, sí duele cuando te aprietan el brazo, pero qué alivio sientes cuando tu marcador no pasa de 120… Ahora comprendo la preocupación de mi mamá cuando le dicen que tiene la presión alta. Hay que tener más conciencia de cuidar nuestro peso y alimentación, porque no queremos llegar a viejos con muchas enfermedades (Rosamelda, sesión del 5 de junio de 2022).

¡No quería ser el primero! ¡Qué miedo me dan las agujas y los pinchazos! ¡Pero más miedo que me detectaran que tuviera el azúcar alta! Qué sufrimiento para las personas que a diario tienen que clavarse sus dedos para saber si están bien. Lo mejor es cuidarse desde ahora (Ricardo, 19 años, 26 de junio de 2022).

En el taller de pensiones y ahorro para el retiro, dimensionaron la importancia de contar con un registro de seguridad social que les permitiera tener servicio médico, pero, sobre todo, como acceso a una pensión digna. Se dieron cuenta de que no sabían sobre toda esta valiosa información, y de que, desafortunadamente, muchos de sus familiares ya mayores o prontos a llegar a la vejez no tenían la oportunidad de la jubilación, por haber ignorado estos datos:

Qué triste es que, por falta de información, muchas personas no puedan tener acceso a una vejez con apoyo. Sobre todo, cuando llegan a la vejez en soledad o sin nadie que les pueda ayudar. Ahora que tengo 16 años, ya tengo que comenzar a pensar en un plan de vida, porque, si llego a viejita, no quiero preocuparme de quién me va a mantener, eso es triste, lo veo en mi tía, que nadie la quiere apoyar (Cecilia, 16 años, sesión del 3 de julio de 2022).

En el taller de pérdida y desapego, fue interesante reflexionar que somos personas que nos “atamos” a ciertos bienes materiales o a personas, y que esto nos hace sufrir al tener que soltar una presencia o un objeto. Pensamos lo complicado que sería abordar esta temática con los adultos mayores, hablar de muerte, de desapego, de no atarse a los familiares, de no sufrir por pensar que nuestra familia no nos quiere por ser viejos (y ahora por ser jóvenes). Se trató de ir a la búsqueda de nosotros como algo valioso, que hay que querer y cuidar. De comprender que la vida tiene sufrimiento, pero también muchas alegrías que valen la pena, y que, al estar con nuestros amigos y compartir, no resolveremos de momento nuestros problemas, pero sí olvidaremos un poco la tristeza y lograremos ser felices por un momento.

Creo que lo importante de vivir no es pensar que vamos a morir, o que vamos a sufrir, es vivir el momento, lo más pleno que se pueda, gozar de la alegría. No quiero pensar que llegar a viejito significa estar triste. Eso depende de nosotros, de nuestra intención de gozar lo más que se pueda, y de no aferrarse a perder, como dice la canción que nos puso: “Lleva poca carga y a nada te aferres, porque en este mundo nada es para siempre” [canción: “Celebra la vida”, cantautor: Axel, 2008] (Jesús, 16 años, sesión del 17 de julio de 2022).

Finalmente, el ciclo de talleres se cerró con la exposición de testamento y herencia. En este, los jóvenes reflexionaron sobre la responsabilidad de “heredar”, no solo es cuestión de personas mayores, sino que también es responsabilidad de jóvenes y adultos jóvenes. Se compartieron experiencias de problemáticas derivadas de problemas de intestados, de casas sin testamento, de altercados entre familiares que pelean por los bienes de las personas que mueren. El joven tallerista nos llevó a pensar sobre la importancia que tiene tener en regla todo tipo de trámites como son escrituración, predial, testamentos. Se trata de una responsabilidad civil, pero sobre todo personal, para evitar las riñas y los conflictos entre familia y vecinos.

Yo creo que estamos a muy buena edad para comenzar a pensar en cómo estructurar nuestra vida futura. Con esta información, ya sabemos qué hacer y quizás también cómo orientar a nuestros padres o familiares para que no tengamos ningún problema a futuro. Lo importante de tener todo en orden es que evitaremos problemas entre familia, si ya de por sí hay muchos problemas de otro tipo, mejor evitarnos más dolores de cabeza (Montse, 21 años, 21 de agosto de 2022).

Con el afán de acercarse más a los adultos mayores, los jóvenes diseñaron esta serie de talleres encaminados a comprender más la cotidianidad de los mayores. Pero, más allá de solo compartir “datos interesantes”, la experiencia trascendió en varios aspectos de nuestra vida. Pensar al otro y a nosotros mismos como vulnerables replanteó la manera de cuidar nuestra salud, tanto emocional como física. No solo se trata de cuidar al mayor porque es mayor, hay que aprender a envejecer desde que somos jóvenes, porque es seguro que hemos de llegar a esa edad… y si no, también comprender qué es la muerte (Oswaldo, 20 años, sesión 4 de septiembre de 2022).

Coincidimos en que, en la escuela, en el aprendizaje formal, no se abordan estos temas con la debida profundidad.

Nos enseñan como si siempre fuéramos a ser jóvenes o niños, y ¡eso no es verdad! Sería importante que desde la escuela nos motivaran a aprender a tener una vejez sana, no para nuestros padres o abuelos, sino para los viejos que nosotros seremos, capacitarnos con los cuidados necesarios y la atención requerida. Solo así se podrían mejorar las situaciones de nuestro entorno y no tener tanta gente enferma o sin apoyo cuando ya son ancianos (Rosanelda, 16 años, sesión 4 de septiembre de 2022).

Se consideró que la falta de información y de acceso a servicios públicos de salud es causante de muchas situaciones complicadas y tristes en la vejez.

Hay mucha gente enferma, que no se cuida. Sus enfermedades crecen por ignorar cómo y dónde cuidarse o atenderse y finalmente se convierten en un problema para su familia. Si desde ahora comenzamos a prepararnos, es seguro que nuestra vejez será otra (Hugo, 22 años, sesión 4 de septiembre de 2022).

Uno de los planteamientos recurrentes después de las sesiones del taller de primeros auxilios fue el miedo a envejecer. Nos dimos cuenta de que la edad sí implica cambios importantes tanto física como socialmente. El autocuidado puede ayudarnos a disminuir ciertas situaciones, pero será inevitable el paso de la edad. Nos observamos como personas viejas, quisimos imaginarnos en el tiempo después de transcurridos 50 o 60 años. ¿Cómo nos veríamos? ¿Qué esperábamos de nosotros al vernos de 60 o 70 años? ¿Qué sería lo más complicado de entender llegada a esa edad? ¡Da temor envejecer! (Rosamelda, 16 años, sesión del 4 de septiembre de 2022).

Creo que lo importante no es vivir con miedo. Lo que hemos aprendido hasta ahora de lo que hemos convivido con las Lunas es que se puede ser feliz a esa edad. No importa lo que suceda o lo que pase, lo importante es tener contento el corazón (Jesús, 16 años, sesión 4 de septiembre de 2022).

Compartir los miedos personales derivados de los temas expuestos, expresar las alternativas posibles para afrontar una vida condenada a la vejez y a la muerte urgió entre nosotros a hallar motivos de esperanza para la vida. La vida vale la pena, de verdad, ahora apenas comenzamos, pero ya tenemos algo de información. Como ya dijimos, hay que cuidar al abuelo que llevamos dentro, hay que abrazarlo mucho y recibirlo con cariño (Montse, 21 años, sesión del 4 de septiembre de 2022).

La mirada hacia el adulto mayor, hacia nosotros mismos, hacia nuestras familias había cambiado. Al educarnos y educar colectivamente a través del diálogo fraterno, caminamos juntos más allá de la visión del pensamiento científico. Cierto es que la ciencia nos ofrecía explicaciones de parámetros: de salud, del sujeto envejeciente y del joven, de quiénes somos como grupos etarios y de cómo es que actuamos; pero, más que hallar respuestas absolutas, lo que buscábamos era saber qué significaba lo que habíamos aprendido en cada taller, cómo debíamos interpretarlo y relacionarlo con nuestra propia vida, con nuestras familias y nuestra comunidad (Savater, 1999, p. 14). Nuestro intercambio de saberes nos enfrentó a una serie de cuestiones más complejas por resolver: el miedo a la muerte, al envejecimiento, a la vida, al comportamiento humano; la afectividad, la amistad, las relaciones entre los jóvenes y mayores. Y es que el diálogo, en palabras de Freire, es una exigencia existencial, nunca podrá reducirse a solo un “mero acto de depositar ideas de un sujeto en el otro, ni convertirse tampoco en un simple cambio de ideas consumadas por sus permutantes” (2006, p. 107). La vida no solo se explica, se comprende, se siente, si no intentamos darle significado, un valor a la propia existencia, no tendría entonces caso vivir. Educarnos a través del diálogo fraterno, honesto, ¡vivo! es por demás una oportunidad para permitir a los individuos hallar un sentido de vida, una razón para sentir que vale la pena seguir existiendo.

La capacidad de crecimiento irrestricto del ser humano es la principal referencia antropológica para comprender la educación como proceso. El crecimiento humano no se reduce solo al desarrollo biológico del cuerpo, sino que concierne también al espíritu y por eso no tiene límite, es irrestricto y se advierte la conveniencia de proporcionarle una educación permanente a lo largo de la vida (Amilburu, Bernal y González, 2018, p. 58).

Para Gadamer, educar “debe consistir ante todo en potenciar sus fuerzas allí donde uno percibe sus puntos débiles” (2000, p. 40). La educación, mediada por un diálogo fraterno, por analogía proporcional (Beuchot, 2021, p. 95), potencia la inteligencia y voluntad del ser humano, porque puede conocerse y conocer, reflexionar y reflexionarse; pero, sobre todo, tener la voluntad y el deseo de alcanzar la plenitud. En colectivo, los jóvenes aprendieron que pueden cuidar de su cuerpo, física y espiritualmente, trabajar por cuidar su salud, su bienestar emocional pensando en un futuro envejecimiento. Debatieron y concertaron aquello que podría considerarse como malo o bueno (Javier, 17 años, sesión 4 de septiembre de 2022), para llevarlo a la práctica o evitarlo “para alcanzar la felicidad” (Hugo, 22 años, sesión 4 de septiembre de 2022). El sujeto, en colectividad, ha de aprender a tener dominio de sí mismo para poder hacer lo que quiere. “Hay que interpretarse a uno mismo en sus necesidades y deseos, y en la forma como pueden orientarse hacia la adecuada convivencia” (Beuchot, 2009, p. 90).

La virtud es encontrar el “justo medio” de las acciones y de los estados de ánimo, como en los sentimientos que influyen en ellas, y eso conduce a un equilibrio proporcional de los mismos que posibilitaría el ponerlos al servicio de la convivencia, de la comunidad. La intencionalidad debe ser orientada de manera analógica, proporcionada, con un equilibrio que no es exacto, sino vivo y oscilante. Sin rigidez, con fluidez y soltura, la analogicidad da a la intencionalidad la búsqueda y construcción de su propio cauce. Un cauce que sobre todo conduce a dar a las pulsiones y sentimientos el tono adecuado para darse de manera apropiada en el seno de la convivencia, de modo que no solamente la impidan, sino que la promuevan y la mejoren (Beuchot, 2009, p. 90)

Todo ello puede coadyuvar para aprender a vivir en colectividad, porque el hombre no vive solo, aspira siempre a relacionarse bien con los otros, a estar bien con su comunidad, a generar vínculos colectivos (Amilburu et al., 2018, pp. 77-79). Se aprende y valora a sí mismo, reconoce su propia dignidad y la dignidad del otro, esto le permite convivir e interactuar con su comunidad.

La experiencia dialógica vivenciada por los jóvenes del Café Filosófico abrió panoramas más amplios a su propio sector etario, ¡definitivamente no somos los únicos en el mundo! (Rosamelda, 16 años, 4 de septiembre de 2022). Habría que pensar ahora en, con y para el otro para entendernos como habitantes del mundo. Hospitalidad intergeneracional, colectiva, que nos hace reconocer al otro como un nosotros, esto es, saber que nuestros compañeros de vida merecen nuestra atención y nuestros cuidados, y de igual manera, un yo que espera reciprocidad. Hacer comunidad, en un ejercicio de IAP, implica generar vínculos, no solo útiles para sobrevivir, sino también para generar lazos genuinos de solidaridad, empatía y amistad. Y un espacio educativo, sea formal o informal, “podría” ser ese lugar idóneo donde cada uno es uno más entre los otros, “donde todos somos iguales, igualdad en un espacio social” (Amilburu et al., 2018, p. 127). Habría que comenzar a repensar, en palabras de Amilburu et al., en los espacios de encuentro educativos como recintos, que no solo se dediquen a la erudita misión del saber, sino a ser lugares privilegiados para generar vínculos sociales, generadores de amistad, de sentido moral y de justicia, de reencuentro y reconciliación entre individuos de diferentes credos, razas, filiaciones, nacionalidades, y, por supuesto, de todas las edades (2018, p. 128).


  1. “Las comunidades de aprendizaje se fundamentan en la pedagogía crítica, es decir, aquellas corrientes pedagógicas que parte de una concepción educativa basada en la posibilidad de favorecer el cambio social y la disminución de las desigualdades de género, etnia, raza, posición económica, etc., a través de la educación […] La comunidad de aprendizaje es un proyecto de transformación social y cultural […]. La transformación de las comunidades se basa en no aceptar la imposibilidad de cambio, tanto de las personas concretas como de las estructuras educativas internas de un centro o externas de un sistema educativo. Implica un cambio de los hábitos de comportamiento habituales para familiares, para el profesorado, para el alumnado y para las comunidades; una transformación cultural porque intenta cambiar la mentalidad de la recepción de un servicio público, por la mentalidad de protagonismo de la gestión pública” (Elboj, Puigdellivol, Soler y Valls, 2002, p. 74).
  2. Para Freire, enseñar exige rigor metódico. Freire nos invita como educadores, facilitadores, coordinadores a “no negarnos el deber de reforzar, en [la] práctica docente, la capacidad crítica del educando, su curiosidad, su insumisión. Una de sus tareas primordiales es trabajar con los educandos el rigor metódico con que deben ‘aproximarse’ a los objetos cognoscibles […]. Enseñar no se agota en el ‘tratamiento’ del objeto o del contenido, hecho superficialmente, sino que se extiende a la producción de las condiciones en que es posible aprender críticamente. Y esas condiciones implican o exigen la presencia de educadores y de educandos creadores, instigadores, inquietos, rigurosamente curiosos, humildes y persistentes” (1997, p. 28).


Deja un comentario