Larisa Kejval[1]
Desde 2021 la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires organiza la Semana de Graduades, un tiempo destinado a que graduadas y graduados regresen a la Facultad de Ciencias Sociales con el fin de compartir sus trayectorias profesionales con estudiantes y a tejer redes entre sí. Desde entonces, año tras año, se repite el mismo panel de cierre: “Llegamos donde no te imaginás”. El nombre nos encanta. Quizás sea porque logra sintetizar la inflexión que caracteriza a quienes estudiamos Comunicación: muchas y muchos comenzamos a estudiar con dos o tres horizontes profesionales en la imaginación. Periodistas y realizadores de medios de comunicación quizás sean las figuras canónicas de ese imaginario. Poco a poco, mientras comprendemos la comunicación como una dimensión de lo social omnipresente en todos los ámbitos y en todas las escalas, un mundo se nos abre bajo los pies. Y entonces, llegamos desde nuestro quehacer académico y profesional a los lugares que nunca habíamos imaginado. ¡Allí estamos, entonces, comunicadoras y comunicadores en los museos! Desde hace largo rato nos hicimos un lugar en estas antiguas instituciones para acompañar sus procesos de transformación y para urdir estrategias, en diálogo con otras disciplinas, que potencien su capacidad educativa y democraticen su acceso.
En el libro que aquí presentamos, Mariana Landau recupera, en un trabajo de edición que entreteje múltiples voces, las experiencias y perspectivas de intervención de comunicadoras y comunicadores en los museos. Lo hace a partir de los específicos aportes que se realizan desde las tecnologías educativas y con foco en un conjunto de instituciones del sur de la Ciudad de Buenos Aires. De este modo, al tiempo que se visibiliza y jerarquiza la dimensión comunicativa de los museos, se sistematiza un extenso recorrido académico y profesional. Esto resulta de suma relevancia para continuar, potenciar y multiplicar las experiencias de articulación entre la museología, la educación y la comunicación.
Por último, el libro logra poner de relieve una dimensión estratégica de la universidad pública, no siempre lo suficientemente valorada en el sistema de acreditación científico universitario: el rol social y territorial de la universidad en su capacidad de generar articulaciones estratégicas, de mutuos aportes, entre organizaciones sociales, organismos públicos y educación superior. Hay, en las páginas que siguen, múltiples aprendizajes de la potencia que emerge cuando el trabajo en las aulas se entreteje estratégicamente con los proyectos que pugnan por democratizar la cultura, el conocimiento y la educación.
Ojalá este libro sea un motivo que inspire nuevas trayectorias profesionales. Pues es mucho ya el recorrido de comunicadoras y comunicadores en los museos. Pues es mucho, también, el recorrido que nos queda por crear.
- Directora de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Buenos Aires, Argentina.↵







