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Anexo 2[1]

Primera versión manuscrita del capítulo IV de Más allá del principio de placer, versión bilingüe

Nota introductoria a la primera versión del capítulo IV

El manuscrito de la primera versión del capítulo IV parte de la segunda mitad de la página 15 y alcanza el inicio de la página 24. Se descubren algunas palabras o partes de frases tachadas (pp. 16, 17, 18, 19, 20, 22 y 23) y, en algunos casos, su sustitución por un nuevo término o una nueva construcción (p. 21).

Por un lado, se destacan dos cuestiones en el montaje de este apartado:

1) la frase ubicada al final del parágrafo [7] se encuentra tachada en la segunda versión y desaparece en las versiones publicadas. Cuando se refiere a la proposición de Kant, de que tiempo y espacio son formas necesarias de nuestro pensamiento, y señala que, como consecuencia de determinados conocimientos psicoanalíticos, puede someterse hoy a discusión, agrega: la otra abstracción que se deja anudar al funcionamiento de Cc no es espacio sino materia (sustancia) (Die andere Abstraktion, die sich an das Funktionieren von Bw anknüpfen lässt, ist aber nicht Raum sondern Stoff [Substanz]).

2) el último parágrafo, el (11’), en la segunda versión dará lugar, con la separación que realiza Freud de su última oración, al párrafo [13], y le permitirá ubicar uno nuevo, el [12].

Y, por otro, se reafirma un tema y sobrevuela una dificultad.

3) Con la construcción de una barrera contra-estímulo es posible protegerse contra los estímulos… hasta el momento en que la aborden estímulos de tanta intensidad que abran una brecha (durchbrechen) en dicha barrera.

La traducción propuesta para Durchbruch que rescata no solo el matiz de abertura o brecha, sino que también supone una acción y efecto de romper, de abrirse paso se da la mano con el cambio de pregunta que Freud introduce en la última oración del último párrafo del capítulo I: una nueva ruptura que le abre paso (Durchbruch) a algo que no se reduce al campo en que se produce.

Y así, en este capítulo IV Freud reafirma esa acción y efecto de romper que anticipó. Se valdrá del verbo durchbrechen (abrir una brecha) para referirse a la acción que los estímulos muy intensos producen sobre la barrera contra-estímulo, lo que da ocasión a perturbaciones económicas con su consiguiente efecto invasivo y traumático. A aquellas excitaciones /del exterior/, que son lo suficientemente fuertes como para abrir una brecha en la barrera contra-estímulo, las llamaremos –nos dice traumáticas.

Sin embargo, a lo largo del texto iremos encontrando las dificultades que Freud enfrenta para lograr sostener ese punto de inflexión.

Con un acontecimiento como el trauma externo, el principio de placer, por de pronto, queda fuera de juego. No hay forma de impedir la inundación del aparato anímico por grandes cantidades de estímulo. ¿Entonces? Se plantea, otra tarea: domar el estímulo, ligar psíquicamente las cantidades de estímulo que irrumpieron para conducirlas, después, a su resolución. Freud toma como ejemplo: el displacer específico del dolor corporal. Consecuencia de que en la barrera contra-estímulo se ha abierto una brecha. ¿Y qué podemos esperar –se interroga como reacción de la vida anímica frente a esta irrupción (Einbruch)?

Arriesga el intento de comprender la neurosis traumática común como la consecuencia de una extensa ruptura (Durchbruch) en la barrera contra-estímulo. Y así, procura comprender su efecto en el órgano anímico, por la brecha abierta (der Durchbrechung) en la barrera contra-estímulo y las tareas que, como consecuencia, se le plantean.

Pero también nos recuerda el terror mantiene su importancia. ¿Su condición? La falta de disposición a la angustia (Angstbereitschaft); disposición a la angustia que constituye el último baluarte de la barrera contra-estímulo. Así, en toda una cantidad de traumas, la diferencia entre los sistemas no preparados y los preparados por sobre-investidura puede ser el factor que define el resultado final; sin embargo, a partir de una determinada intensidad del trauma, esa diferencia ya no tendrá importancia.

4) Aunque en el final del capítulo sobrevuela una dificultad. Falta el párrafo [12] que recién agregará en la segunda versión, donde confiesa “por primera vez una excepción a la tesis de que el sueño es un cumplimiento de deseo”[2] y anticipa que “en este caso falla la función onírica”.[3]

¿Qué ocurre previamente? Si regularmente los sueños de los neuróticos por accidentes llevan de regreso a la situación del accidente, entonces, no sirven al cumplimiento de deseo, cuya producción alucinatoria se había convertido –bajo el dominio del principio de placer– en su función.

Se puede admitir que, de ese modo, se ponen al servicio de otra tarea, que debe resolverse antes de que el principio de placer pueda comenzar su dominio.

¿Qué intentan estos sueños? Tratan de recuperar la doma del estímulo mediante el desarrollo de angustia, cuya omisión fue la causa de la neurosis traumática.

Y así, nos procuran un panorama sobre una función del aparato anímico que, sin contradecir el principio de placer, es sin embargo independiente de él y parece más primordial que el propósito de ganancia de placer y de evitación de displacer.

Aun Freud mantiene la novedad sin contradecir el principio de placer. Recién, en la versión escrita a máquina el nuevo párrafo [12] permite agujerear el principio de placer.

Con esa misma función del aparato anímico que es independiente del principio de placer, entonces, encuentra “el lugar para admitir por primera vez una excepción a la tesis de que el sueño es un cumplimiento de deseo”.

Así, “los sueños antes nombrados de los neuróticos por accidentes ya no se dejan incluir bajo el punto de vista del cumplimiento de deseo, y tampoco los sueños que se presentan en los psicoanálisis y que nos vuelven a traer el recuerdo de los traumas psíquicos de la infancia”.

¿A que responden?

Más bien a la compulsión a la repetición apoyada en el análisis por el deseo –no inconsciente–[4] de conjurar (Heraufbeschwören) lo olvidado y reprimido. De este modo, tampoco sería función originaria del sueño eliminar los motivos de interrupción del dormir mediante el cumplimiento de deseo de los impulsos perturbadores; sólo pudo adueñarse de esa función después de que la totalidad de la vida anímica hubiera aceptado el dominio del principio de placer.

“Si existe –pues un ‘más allá del principio de placer’, es lógica consecuencia conceder también un tiempo previo para la tendencia del sueño al cumplimiento de deseo”.

Pero en la segunda versión, por una vez “esta tendencia se ha quebrado”. Y así, esos sueños, que procuran fallidamente la ligadura psíquica de impresiones traumáticas, “obedecen a la compulsión a la repetición”.[5]

Faltan todavía, en 1919, varias modificaciones.

  1. La apelación al enigmático problema del masoquismo como intento de explicación de los sueños traumáticos fue agregada en la edición de 1921,[6] y el muy frecuente fracaso de la función del sueño, tardíamente en 1932.[7] Recién entonces, con los “sueños traumáticos” y con los sueños que se presentan en los psicoanálisis anticipará que el displacer que se libra, al igual que el dolor, es heterogéneo con el placer del principio de placer.
  2. La importancia económica de la ganancia de placer y su relación y diferencia con el principio de placer es un problema que Freud no termina de resolver y que lo acompaña en este capítulo y en el resto del texto. Aún no ha podido referir “la sensación de tensión a la magnitud absoluta… al nivel de investidura”, introduciendo la irrupción; y “la serie placer displacer a una variación de la magnitud de la investidura en la unidad de tiempo”, definiendo el ritmo.[8]
  3. La distinción entre principio de nirvana y principio de placer, y la existencia en el terreno de lo ligado de tensiones placenteras y distensiones displacenteras cuando “dolor y displacer pueden dejar de ser advertencias para volverse, ellos mismos, metas”, como ocurre en 1924.[9] Recién entonces, “la medida de la reducción o del acrecentamiento en el tiempo”,[10] cuando se maniobre en el territorio de lo ligado pero con su más allá que Freud no termina de definir, va a constituir la variable decisiva para la sensación: “es probable –concluye en 1938 que lo sentido como placer y displacer no sean las alturas absolutas de esta tensión de estímulo –el momento de irrupción, sino algo en el ritmo de su alteración”.[11]

J. C. C.


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IV.[12]

                      

(1)  1 Was nun folgt, ist Spekulation, oft weitausholende

        2 Spekulation, die ein jeder nach seiner besonderen Ein

        3 stellung würdigen oder vernachlässigen wird.

(2)  4 Die psychoanalytische Spekulation knüpft an den bei

       5 der Untersuchung unbewußter Vorgänge empfangenen

       6 Eindruck an, daß das Bewußtsein nicht der allge

       7 Meinste Charakter der seelischen Vorgänge, sondern

      8 nur eine besondere Funktion /unter/ denselben sein könne.

      9 In metapsychologischer Ausdrucksweise behauptet sie,

     10 das Bewußtsein sei die Leistung eines besonderen

     11 Systems, das sie Bw benennt. Da das Bewußtsein

    12 im Wesentlichen Wahrnehmungen von Erregungen liefert,

Primera página del facsímil de la versión escrita a mano del capítulo IV.

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IV.

                           

(1) Was nun folgt, ist Spekulation, oft weitausholende Spekulation, die ein jeder nach seiner besonderen Einstellung würdigen oder vernachlässigen wird. (I)

(2) Die psychoanalytische Spekulation knüpft an den bei der Untersuchung unbewußter Vorgänge empfangenen Eindruck an, daß das Bewußtsein nicht der allgemeinste Charakter der seelischen Vorgänge, sondern nur eine besondere Funktion /unter/[13] denselben sein könne. In metapsychologischer Ausdrucksweise behauptet sie, das Bewußtsein sei die Leistung eines besonderen Systems, das sie Bw benennt. Da das Bewußtsein im Wesentlichen Wahrnehmungen von Erregungen liefert,


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IV.

                         

(1) Lo que ahora sigue es especulación, a menudo especulación extremadamente amplia, que cada cual apreciará o desechará según su propia posición. (I)

(2) La especulación psicoanalítica se anuda a la impresión, registrada a propósito de la exploración de procesos inconscientes, de que la conciencia no puede ser el carácter más universal de los procesos anímicos, sino solamente una función particular /entre/[14] éstos. En lenguaje metapsicológico, asevera que la conciencia es la operación de un sistema particular al que denomina Cc. Ya que la conciencia suministra, en lo esencial, percepciones de excitaciones


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die aus der Außenwelt kommen, und Empfindungen von Lust und Unlust, die nur aus dem Inneren des seelischen Apparates stammen können, wird kann dem System Bw=W eine räumliche Stellung zu be zugewiesen werden. Es muß an der Grenze von außen und innen liegen, der Außenwelt zugekehrt sein und die anderen psychischen Systeme umhüllen. Wir bemerken dann, daß wir mit diesen Annahmen nichts Neues gewagt, sondern uns der lokalisirenden Hirnanatomie angeschlossen haben, welche den „Sitz” des Bewußtseins in die Hirnrinde, in die äußerste, umhüllende Schicht des Zentralorgans verlegt.

(2’) (II) Die Hirnanatomie braucht sich keine Gedanken darüber zu machen, warum –anatomisch gesprochendas Bewußtsein gerade an der Oberfläche des Gehirns untergebracht ist, anstatt wolverwahrt irgendwo im innersten Inneren desselben zu hausen. Vielleicht bringen wir es in der Ableitung einer solchen Lage für unser System W=Bw weiter.

(3) Das Bewußtsein ist nicht die einzige Eigentümlichkeit, die wir den Vorgängen in diesem System zuschreiben. Wir stützen uns auf die Eindrücke unserer psychoanalytischen Erfahrung, wenn wir annehmen, daß alle Vorgänge Erregungsvorgänge in den anderen Systemen daselbst dauernde Dauerspuren als Grundlage des Gedächtnißes hinterlassen, Erinnerungsreste also, die nichts mit dem Bewußtwerden zu thun haben. Sie sind oft am stärksten und haltbarsten, /wenn/ wo der sie zurücklassende Vorgang niemals zum Bewußtsein gekommen ist. Wir finden es aber beschwerlich zu glauben, daß solche Dauerspuren der Erregung auch im SystemBw=W zu Stande kommen. Sie würden die Eignung des Systems zur Aufnahme neuer Erregungen sehr bald einschränken. x) Wenn dies auch kein absolut verbindliches Argument ist, so mag es uns doch wenn sie immer bewußt blieben; im anderen Falle, wenn sie unbewußt würden, stellten sie uns vor die Aufgabe, die Existenz unbewußter Vorgänge in einem System zu erklären, deßen Funktionieren sonst vom Phänomen des Bewußtseins begleitet wird. Wir hätten sozusagen durch unsere Annahme, welche das Bewußtwerden in ein besonderes System verweist, nichts verändert und nichts gewonnen. Wenn dies auch keine absolut verbindliche Erwägung sein mag, so kann sie uns doch zur Vermutung bewegen, daß Bewußtwerden und Hinterlassung einer Gedächtnisspur für dasselbe System miteinander unverträglich sind. Wir würden

X) Dies durchaus nach J. Breuers Auseinandersetzung im theoretischen Abschnitt der „Studien über Hysterie“, 1895. [15]


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que llegan del mundo externo y sensaciones de placer y displacer que sólo pueden provenir del interior del aparato anímico, es posible asignarle al sistema Cc=P,[16] una posición en el espacio. Debe estar situado en la frontera entre el afuera y el adentro, volcado hacia el mundo exterior y rodeando a los otros sistemas psíquicos. Entonces advertimos que con estos supuestos no hemos arriesgado nada nuevo, sino que hemos seguido a la anatomía cerebral topográfica que ubica la “sede” de la conciencia en la corteza cerebral, en la capa más externa, envolviendo el órgano central.

(2’)(II) La anatomía cerebral no precisa preocuparse acerca de por qué –en un sentido anatómico– la conciencia está alojada justamente en la superficie de la masa encefálica, en lugar de morar bien guardada en algún sitio, en el interior más profundo de la misma. Tal vez nosotros lleguemos más lejos en la deducción de un emplazamiento semejante para nuestro sistema P=Cc.

(3) La conciencia no es la única singularidad que atribuimos a los procesos de este sistema. Nos basamos en las impresiones de nuestra experiencia psicoanalítica cuando aceptamos el supuesto de que todos los procesos procesos de excitación en los otros sistemas dejan en éstos, como cimiento de la memoria, constantes huellas perdurables, es decir, restos mnémicos que no tienen nada que ver con el volverse-conciente. Con frecuencia son más intensos y duraderos /cuando/ donde el proceso que los dejó como secuela nunca llegó a la conciencia. Sin embargo, encontramos dificultoso creer que esas huellas perdurables de la excitación se lleven a cabo también en el sistema Cc=P.[17] Muy pronto limitarían la aptitud del sistema para recibir nuevas excitaciones. x) Si bien este argumento puede no ser inapelable, puede si permanecieran siempre conscientes; en caso contrario, si se volvieran inconscientes, nos pondrían frente al deber de aclarar la existencia de procesos inconscientes en un sistema cuyo funcionamiento, en general, está acompañado del fenómeno de la conciencia. Así, no habríamos cambiado ni ganado nada con nuestra suposición que remite el volverse-conciente a un sistema particular. Si bien esta consideración puede no ser inapelable, puede movernos a conjeturar que el volverse-conciente y el dejar-detrás una huella en la memoria son mutuamente inconciliables para un mismo sistema. Podríamos

X) Esto surge enteramente de la exposición de J. Breuer en el capítulo teórico de “Estudios sobre la Histeria”, 1895 {GW, Nachtragsband, pp. 250-61 (AE, II, pp. 203-14)}. [18]


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so sagen können, im System Bw werde der Erregungsvorgang bewußt, hinterlasse aber keine Dauerspur; alle die Spuren desselben, auf welche sich die Erinnerung stützt, kämen bei der Fortpflanzung der Erregung auf die nächsten /inneren/ Systeme in diesen zu Stande. In diesem Sinne ist auch das Schema entworfen, welches ich dem spekulativen Abschnitt meiner „Traumdeutung” 1900 eingefügt habe. Wenn man bedenkt, wie wenig wir aus anderen Quellen über die Entstehung des Bewußtsein wissen, wird man dem Satze, das Bewußtsein entstehe an Stelle der Erinnerungsspur, wenigstens die Bedeutung einer irgendwie bestimmten Behauptung einräumen müßen.

(4) Das System Bw wäre also durch die Besonderheit ausgezeichnet, daßder Erregungsvorgang in ihm nicht wie in allen anderen psychischen Systemen eine dauernde Veränderung der ihrer Elemente hinterläßt, sondern gleichsam im Phänomen des Bewußtwerdens verpufft. Eine solche Abweichung von der allgemeinen Regel fordert eine Erklärung durch ein Moment, welches ausschließlich bei diesem einen System in Betracht kommt, und dies bei den anderen Systemen abzusprechende Moment könnte leicht die exponirte Lage des Systems Bw sein, sein unmittelbares Anstoßen an die Außenwelt.

(5) Stellen wir uns den lebenden Organismus in seiner größtmöglichen Vereinfachung vor als undifferenzirtes Bläschen /reizbarer/ lebender Substanz; dann ist seine der Außenwelt zugekehrte Oberfläche durch seine /ihre/ Lage selbst differenzirt und dient als reizaufnehmendes Organ. Die Embryologie als Wiederholung der Entwicklungsgeschichte zeigt auch wirklich, daß das Zentralnervensystem aus dem Ectoderm hervorgeht, und die graue Hirnrinde ist noch immer ein Abkömmling der primitiven Oberfläche und könnte wesentliche Eigenschaften derselben durch Erbschaft übernommen haben. Es wäre dann leicht denkbar, daß durch den unausgesetzten Anprall der äußeren Reize an die Oberfläche des Bläschens dessen Substanz bis in eine gewe Tiefe dauernd verändert wird, so daß ihr Erregungsvorgang anders abläuft als in tieferen Schichten. Es bildete sich so eine Rinde, die endlich durch die Reizwirkung so durchgebrannt ist, daß sie der Reizaufnahme die günstigsten Verhältniße entgegenbringt und einer weiteren Modifikation nicht fähig ist. Auf das System Bw →


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decir, entonces, que en el sistema Cc el proceso de excitación se vuelve consciente, pero no deja detrás ninguna huella perdurable; todas las huellas de ese proceso en las que se sostiene el recuerdo se producirían en los sistemas /internos/ más próximos en el momento de transmisión de la excitación a los mismos. También en este sentido está concebido el esquema que incluí, en 1900, en el segmento especulativo de mi “Interpretación de los sueños”. Si se piensa qué poco sabemos por otras fuentes acerca del origen de la conciencia, debemos concederle a la hipótesis de que la conciencia surge en lugar de la huella mnémica, la significación, al menos, de una aseveración en cierto modo bien definida.

(4) El sistema Cc estaría, entonces, caracterizado por la particularidad de que el proceso de excitación no deja en él, como secuela –a diferencia de lo que sucede en todos los otros sistemas psíquicos– una alteración perdurable de sus elementos sino que, en cierto modo, se esfuma[19] en el fenómeno del volverse-conciente. Una discrepancia semejante con respecto a la regla general exige una justificación a través de un factor que valga exclusivamente para este único sistema; y este factor que no cuenta para los otros sistemas podría ser, fácilmente, el emplazamiento expuesto del sistema Cc, su choque[20] directo con el mundo externo.

(5) Figurémonos el organismo viviente en su mayor simplificación posible, como una vesícula indiferenciada de sustancia viva /estimulable/; entonces, su superficie virada hacia el mundo externo se diferencia por su mismo emplazamiento y sirve como órgano receptor de estímulos. La embriología, como repetición de la historia de la evolución, muestra también que el sistema nervioso central tiene su origen en el ectodermo y que la corteza cerebral gris todavía es un derivado de la superficie primitiva y podría haber recibido, como herencia, propiedades esenciales de ella. Sería, entonces, fácil imaginar que, por el impacto incesante de los estímulos exteriores sobre la superficie de la vesícula, su sustancia fuera modificada perdurablemente hasta determinada profundidad, de modo que su proceso de excitación se desenvuelva de manera diferente que en capas más profundas. Se habría formado así una corteza finalmente tan calcinada[21] por el efecto de los estímulos, que ofrece las condiciones más propicias para la recepción de los mismos y no es capaz de modificación posterior. Si esto se traslada al sistema Cc,


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übertragen, würde dies meinen, daß dessen Elemente keine Dauerveränderung beim Durchgang der Erregung mehr annehmen können, weil sie bereits aufs äußerste im Sinne dieser Veränderung /Wirkung/ modifizirt sind. Dann sind sie aber befähigt, das Bewußtsein entstehen zu lassen. Worin diese Modifikation der Substanz und des Erregungsvorganges in ihr besteht, darüber kann man sich mancherlei Vorstellungen machen, die sich der Prüfung derzeit entziehen. Man kann annehmen, die Erregung habe bei ihrem Fortgang von einem Element zum anderen einen Widerstand zu überwinden, und diese Verringerung des Widerstandes setze eben die Dauerspur der Erregung (Bahnung); im System Bw bestünde also ein solcher Übergangswiderstand von einem Element zum anderen nicht mehr. Man kann mit dieser Vorstellung die Breuer’sche Unterscheidung von ruhender (gebundener) und frei beweglicher Besetzungsenergie in den Elementen der psychischen Systeme zusammenbringen; x)

X) Studien über Hysterie von J. Breuer und S. Freud, 3. Auflage, 1917.

die Elemente des Systems Bw würden dann keine gebundene und /nur/ frei abfuhrfähige Energie führen. Aber ich meine, vorläufig ist es besser, wenn man /sich/ über diese Verhältniße möglichst unbestimmt äußert. Immerhin hätten wir durch diese Spekulationen[22] die Entstehung des Bewußtseins in einen gewißen Zusammenhang mit der Lage des Systems Bw und den ihm zuzuschreibenden Besonderheiten des Erregungsvorganges verflochten.

(6) An dem lebenden Bläschen mit seiner reizaufnehmenden Rindenschichte haben wir noch anderes zu erörtern. Dieses Stückchen lebender Substanz schwebt inmitten einer mit den stärksten Energien geladenen Außenwelt und würde von den Reizwirkungen derselben erschlagen werden, wenn es /nicht/ mit einem Reizschutz versehen wäre. Es bekommt ihn dadurch, daß seine äußerste Oberfläche, die dem Lebenden zukommende Struktur aufgiebt, gewissermaßen anorganisch wird und nun als eine besondere Hülle oder Membran reizabhaltend wirkt, d.h., veranlaßt, daß die Energien der Außenwelt sich nur[23] mit einem Bruchteil ihrer Intensität auf die nächsten lebend gebliebenen Schichten fortsetzen können. Diese können nun hinter dem Reizschutz sich der Aufnahme der durchgelassenen Reizmengen widmen. Die Außen- →


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indicaría que sus elementos no pueden admitir ya ninguna alteración perdurable cuando la excitación los atraviesa, porque ya están modificados hasta el último extremo de esta alteración /acción/. Pero, entonces, están capacitados para dejar que surja la conciencia. ¿En qué consiste esta modificación de la sustancia y del proceso de excitación que en ella ocurre? Acerca de esto, pueden plantearse distintas representaciones que se sustraen por el momento a la verificación. Se puede aceptar el supuesto de que la excitación, en su progresión de un elemento a otro, tiene que vencer una resistencia y esta disminución de la resistencia instaura, precisamente, la huella perdurable de la excitación [el abrir-camino];[24] por lo tanto, en el sistema Cc ya no existiría una resistencia de pasaje semejante de un elemento a otro. Se puede reunir esta representación con la diferenciación que hace Breuer entre energía de investidura en reposo (ligada) y libremente móvil en los elementos de los sistemas psíquicos; x)

X) Estudios sobre la histeria, J. Breuer y S. Freud, tercera edición, 1917 {GW, I (AE, II)}.

los elementos del sistema Cc, entonces, no transportarían energía ligada sino /sólo/ energía capaz de descargarse[25] libremente. Sin embargo, pienso que por ahora es mejor pronunciar/se/ con la menor precisión posible sobre estas cuestiones. Así y todo, con estas especulaciones[26] habríamos relacionado de cierto modo el surgimiento de la conciencia con el emplazamiento del sistema Cc y con las particularidades del proceso de excitación que se le pueden adjudicar.

(6) Todavía tenemos que zanjar otra cuestión sobre esta vesícula viva con su capa cortical receptora de estímulo. Esta pequeña porción de sustancia viviente está suspendida en medio de un mundo exterior grávido de las energías más intensas y sería exterminada por la acción de sus estímulos si /no/ estuviese dotada de una barrera contra-estímulo. La obtiene de esta manera: su superficie más exterior abandona la estructura que corresponde a lo viviente, hasta cierto punto se vuelve inorgánica y actúa ahora como una envoltura especial o membrana que mantiene a distancia el estímulo, es decir, hace que las energías del mundo exterior puedan proseguir sólo[27] con una fracción de su intensidad hacia las capas más próximas que permanecieron vivas. Éstas, detrás de la barrera contra-estímulo, pueden consagrarse ahora a la recepción de las cantidades de estímulo que se filtraron. Sin embargo,


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schicht hat aber durch ihr Absterben alle tieferen vor dem gleichen Schicksal bewahrt, wenigstens so lange, bis nicht Reize von solcher Stärke herankommen, daß sie den Reizschutz durchbrechen. Für den lebenden Organismus ist der Reizschutz eine beinahe wichtigere Aufgabe als die Reizaufnahme; er ist mit einem eigenen Energievorrat ausgestattet und muß vor allem bestrebt sein, die besonderen Formen der Energieumsetzung, die in ihm spielen, vor dem /gleichmachenden, also/ zerstörenden Einfluß der übergroßen, draußen arbeitenden Energien zu bewahren. Die Reizaufnahme dient vor Allem der Absicht, Richtung und Qual Art der äußeren Er Reize zu erfahren und dazu muß es genügen, der Außenwelt kleine Proben zu entnehmen, sie in geringen Quantitäten zu verkosten. Bei den hochentwickelten Organismen hat sich die reizaufnehmende Rindenschicht des einstigen Bläschens längst in die Tiefe des Körperinnern zurückgezogen, aber Anteile von ihr sind an der Oberfläche unmittelbar unter dem allgemeinen Reizschutz zurückgelassen. Dies sind die Sinnesorgane, die im Wesentlichen Einrichtungen zur Aufnahme beson spezifischer Reizeinwirkungen enthalten, aber außerdem besondere Vorrichtungen zu neuerlichem Schutz gegen übergroße Reizmengen und zur Abhaltung unangemessener Reizarten. Es ist für sie charakteristisch, daß sie nur sehr geringe Quantitäten des äußeren Reizes verarbeiten, sie nehmen nur Stichproben der Außenwelt vor; vielleicht darf man sie Fühlern vergleichen, die sich an die Außenwelt herantasten und dann immer wieder von ihr zurückziehen.

(7) Ich gestatte mir an dieser Stelle, ein Thema flüchtig zu berühren, welches die gründlichste Behandlung verdienen würde. Der Kant’sche Satz, daß Zeit und Raum notwendige Formen unseres Denkens sind, kann heute infolge gewißer psychoanalytischer Erkenntniße einer Diskussion unterzogen werden. Wir haben erfahren, daß die unbewußten Seelenvorgänge an sich „zeitlos” sind. Das heißt zunächst, daß sie nicht zeitlich geordnet werden, daß die Zeit nichts an ihnen verändert, daß man die Zeitvorstellung nicht an sie heranbringen kann. Es sind dies negative Charaktere, die man sich nur durch Vergleichung mit den bewußten seelischen Prozeßen deutlich machen kann. Unsere abstrakte Zeitvorstellung scheint vielmehr durchaus von der Arbeitsweise


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la capa externa, por medio de su muerte, ha puesto a salvo de igual destino a todas las otras más profundas, al menos hasta el momento en que la aborden estímulos de tanta intensidad que abran una brecha en la barrera contra-estímulo. Para el organismo vivo, protegerse contra los estímulos es una tarea casi más importante que la de recibirlos; está equipado con su propio acopio de energía y debe esforzarse, ante todo, por poner a salvo las formas particulares de la transmutación de energía que juegan dentro de él, contra el influjo /igualador y, por lo tanto,/ aniquilador de las energías excesivas que trabajan por fuera. La recepción de estímulos sirve, ante todo, al propósito de indagar la dirección y cual la naturaleza de las exc los estímulos exteriores y para esto debe ser suficiente retirar pequeñas muestras del mundo exterior para probarlo en cantidades moderadas. En los organismos altamente desarrollados, hace tiempo que la capa cortical receptora de estímulos de la antigua vesícula se replegó en la profundidad del cuerpo, pero partes de ella se dejaron atrás, en la superficie, inmediatamente debajo de la barrera general contra-estímulo. Éstos son los órganos de los sentidos que, en lo esencial, contienen dispositivos para recibir el influjo de estímulos partic específicos, pero además, mecanismos particulares para una nueva barrera frente a cantidades demasiado grandes de estímulos y para mantener alejados tipos de estímulos inconvenientes. Es característico de ellos que sólo procesen cantidades muy módicas del estímulo externo, que sólo tomen del mundo exterior muestras escogidas al azar; quizá se estaría autorizado a equipararlos con tentáculos que avanzan a tientas hacia el mundo exterior y luego siempre se retraen de él otra vez.

(7) En este lugar, me permito mencionar fugazmente un tema digno de un tratamiento más profundo. La proposición de Kant, de que tiempo y espacio son formas necesarias de nuestro pensamiento, puede, como consecuencia de determinados conocimientos psicoanalíticos, someterse hoy a discusión. Hemos averiguado que los procesos anímicos inconscientes son en sí “atemporales”.[28] Esto significa, en primer término, que ellos no se ordenan temporalmente, que el tiempo no altera nada en ellos, que no se les puede aplicar la representación del tiempo. Son caracteres negativos que sólo pueden hacerse claros por comparación con los procesos anímicos concientes. Nuestra representación abstracta del tiempo parece más bien extraída del modo de trabajo


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des Systems Bw=W[29] hergeholt zu sein und einer Selbstwahrnehmung derselben zu entsprechen. Die Bei dieser Funktionsweise des Systems dürfte ein anderer Weg des Reizschutzes beschritten werden. Ich weiß, daß diese Behauptungen sehr dunkel klingen, muß mich aber auf solche Andeutungen beschränken. Die andere Abstraktion, die sich an das Funktioniren von Bw anknüpfen läßt, ist aber nicht Raum sondern Stoff: Substanz). (III)

(8) Wir haben bisher ausgeführt, daß das lebende Bläschen mit einem Reizschutz gegen die Außenwelt ausgestattet ist. Vorhin hatten wir festgelegt, daß die nächste Rindenschicht desselben als Organ zur Reizaufnahme von außen differenzirt sein muß. Diese empfindliche Rindenschicht, das spätere System Bw, empfängt aber auch Erregungen von innen her; die Stellung des Systems zwischen außen und innen, und die Verschiedenheit der Bedingungen für die Einwirkung von der einen und der anderen Seite werden maßgebend für die Leistung des Systems und des ganzen seelischen Apparats. Gegen außen giebt es einen Reizschutz, die ankommenden Erregungsgrößen werden nur in verkleinertem Maßstab wirksam;[30] nach innen zu ist ein Reizschutz unmöglich, die Erregungen der tieferen Schichten setzen sich direkt und in unverringertem Maß auf das System fort, indem gewiße Charaktere ihres Ablaufs die Reihe der Lust-Unlustempfindungen erzeugen. Allerdings werden die von innen kommenden Erregungen /nach/ ihrer Intensität und nach anderen qualitativen Charakteren (eventuell nach ihrer Amplitude) der Arbeitsweise des Systems adaequater sein, als die von der Außenwelt zuströmenden Reize. Aber zweierlei ist durch diese Verhältniße entscheidend bestimmt, erstens die Praevalenz der Lust- und Unlustempfundenenpfindungen, die ein Index für Vorgänge im Innern des Apparats sind, über alle äußeren Erreg Reize, und zweitens eine Richtung des Verhaltens gegen /solche/ innere Erregungen, welche allzu große Unlustvermehrung herbeiführen. Es wird sich die Neigung ergeben, sie so zu behandeln, als ob sie nicht von außen /innen/, sondern von außen her einwirkten, um die Abwehrmittel des Reizschutzes gegen sie in Anwendung bringen zu können. Dies ist die Herkunft der Projektion, der eine so große Rolle bei der Verursachung pathologischer Prozeße vorbehalten ist.


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del sistema Cc=P[31] y corresponder a una auto-percepción del mismo. Esta Con esta forma de funcionamiento del sistema, se podría transitar otro camino para la barrera contra-estímulo. Sé que estas afirmaciones suenan muy oscuras pero debo limitarme a tales insinuaciones. La otra abstracción que se deja anudar al funcionamiento de Cc no es espacio sino materia (sustancia). (III)

(8) Hasta aquí, hemos concluido que la vesícula viva está equipada con una barrera contra-estímulo frente al mundo exterior. Hace un momento, habíamos determinado que la capa cortical más próxima a la misma debe estar diferenciada como órgano para recibir estímulos desde el exterior. Pero esta capa cortical sensible que más tarde será el sistema Cc acoge también excitaciones desde adentro; el emplazamiento del sistema entre el exterior y el interior y la disparidad de las condiciones para la influencia desde un lado y el otro se vuelven determinantes para el trabajo del sistema y de todo el aparato anímico. Frente al exterior, hay una barrera contra-estímulo; las magnitudes de excitación que advienen sólo tendrán efecto en una escala disminuida; hacia el interior, una barrera contra-estímulo es imposible, las excitaciones de las capas más profundas se expanden hacia el sistema directamente y en una medida no reducida, mientras que determinados caracteres de su curso crean la serie de las sensaciones de placer-displacer. Es verdad que las excitaciones que llegan desde el interior, por su intensidad y por otros caracteres cualitativos (eventualmente, por su amplitud), serán más adecuadas al modo de trabajo del sistema que los estímulos que afluyen desde el mundo exterior. Pero estas circunstancias determinan de manera decisiva dos cosas: primero, el predominio de las sensaciones de placer y de displacer que son un indicio de procesos en el interior del aparato por sobre todas las exci todos los estímulos externos y, segundo, cierta dirección del comportamiento frente a /aquellas/ excitaciones internas que producen una multiplicación de displacer demasiado grande. Se tenderá a tratarlas como si no accionaran desde afuera /adentro/ sino desde afuera para poder aplicar contra ellas el recurso de defensa de la barrera contra-estímulo. Éste es el origen de la proyección, que tiene reservado un rol tan grande en la causación de procesos patológicos.


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(9) Ich habe den Eindruck, daß wir /uns/ durch die letzten Überlegungen die Herrschaft des Lustprinzips unserem Verständnis angenähert haben; eine Aufklärung jener Fälle, die sich ihm widersetzen, haben wir aber nicht erreicht. Gehen wir darum einen Schritt weiter. Solche Erregungen /von Außen/, welche stark genug sind, den Reizschutz gegen zu durchbrechen, heißen wir traumatische. Ich glaube, daß der Begriff des Traumas eine solche Beziehung auf eine sonst wirksame Reizabhaltung erfordert. Ein Vorkommnis wie das äußere Trauma wird gewiss eine großartige Störung im Energiebetrieb des Organismus hervorrufen und alle Abwehrmittel in Bewegung setzen. Aber das Lustprinzip ist dabei zunächst außer Kraft gesetzt. Die Überschwemmung des seelischen Apparates mit großen Reizmengen ist nicht mehr hintanzuhalten; es ergiebt sich vielmehr eine andere Aufgabe, /den Reiz zu bewältigen/, die hereingebrochenen Reizmengen psychisch zu binden, um sie dann der Erledigung zuzuführen.

(10) Wahrscheinlich ist die spezifische Unlust des körperlichen Schmerzes der Erfolg davon, daß der Reizschutz /an einer [einzelnen] Stelle/ /in beschränktem Umfang/ durchbrochen wurde. Von dieser Stelle der Peripherie strömen dann dem seelischen Zentralapparat kontinuierliche Erregungen zu, wie sie sonst nur aus dem Inneren des Apparats kommen konnten. x) Und was können wir als die Reaktion

X) Vgl. Triebe und Triebschicksale. Sammlg. kl. Schriften zur Neurosenlehre IV., 1919.

des Seelenlebens auf diesen Einbruch erwarten? Von allen Seiten her wird die Besetzungsenergie aufgeboten, um in der Umgebung der Einbruchstelle entsprechend hohe Energiebesetzungen zu schaffen. Es wird eine großartige „Gegenbesetzung” hergestellt, zu deren Gunsten alle anderen psychischen Systeme verarmen, so daß eine ausgedehnte Lähmung oder Herabsetzung der sonstigen psychischen Leistung erfolgt. Wir suchen aus solchen Beispielen zu lernen, unsere metapsychologischen Vermutungen an solche Vorbilder anzulehnen. Wir ziehen also aus diesem Verhalten den Schluß, daß ein selbst hochbesetztes System im Stande ist, neu hinzukommende strömende Energie aufzunehmen, sie in ruhende Besetzung umzuwandeln, also sie psychisch zu „binden”. Je höher die eigene ruhende Besetzung ist, desto größer →


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(9) Tengo la impresión de que nos, a través de estas últimas consideraciones, hemos aproximado el dominio del principio de placer a nuestra comprensión; sin embargo, no hemos alcanzado un esclarecimiento de aquellos casos que se contraponen a él. Vayamos, entonces, un paso más lejos. A aquellas excitaciones /del exterior/, que son lo suficientemente fuertes como para abrir una brecha en la barrera contra-estímulo, las llamaremos traumáticas. Creo que el concepto de trauma exige esa referencia a un mantenimiento a distancia del estímulo, que en todos los otros casos resulta eficaz. Un acontecimiento como el trauma externo, por cierto, va a provocar una enorme perturbación en el tráfico energético del organismo y a poner en marcha todos los medios de defensa. Pero el principio de placer, por de pronto, queda fuera de juego. Ya no hay forma de impedir la inundación del aparato anímico por grandes cantidades de estímulo; se plantea, más bien, otra tarea: /la de domar el estímulo/, ligar psíquicamente las cantidades de estímulo que irrumpieron para conducirlas, después, a su resolución.

(10) Es probable que el displacer específico del dolor corporal sea el resultado de que en la barrera contra-estímulo se haya abierto una brecha en un único lugar /en un área limitada/. Entonces, desde este lugar de la periferia, afluyen continuas excitaciones hacia el aparato anímico central como las que, por lo general, sólo podrían venir desde el interior del aparato. x) ¿Y qué podemos esperar como →

X) Ver Pulsiones y destinos de pulsión, Sammlg. Kl. Schriften zur Neurosenlehre IV., 1919 {SA, III (AE, XIV)}.

reacción de la vida anímica frente a esta irrupción? Desde todas partes, la energía de investidura se moviliza para crear en las inmediaciones del lugar de irrupción[32] investiduras energéticas análogamente altas. Se forma una enorme “contra-investidura” en cuyo favor se empobrecen todos los otros sistemas psíquicos, de modo que tiene lugar una parálisis extendida o una mengua del funcionamiento psíquico restante. Con estos ejemplos, intentamos aprender a apuntalar en estos paradigmas nuestras conjeturas metapsicológicas. De este comportamiento, extraemos la conclusión de que un sistema con alta investidura aún está en condiciones de recibir la llegada de nuevos flujos de energía, para mutarlos en investidura en reposo, es decir, “ligarlos” psíquicamente. Cuanto más alta sea la investidura propia en reposo, más grande


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wäre auch ihre bindende Kraft; umgekehrt also je niedriger seine Besetzung ist, desto weniger wird das System für die Aufnahme zuströmender Energie befähigt sein, desto gewaltsamer müßen dann die Folgen eines solchen Durchbruchs des Reizschutzes sein. Man wird gegen diese Auffassung nicht mit Recht einwenden, daß die Erhöhung der Gegenbesetzungen[33] um die Einbruchsstelle sich weit einfacher aus der direkten Fortleitung der ankommenden Erregungsmengen erkläre. Wenn dem so wäre, so würde der seelische Apparat ja nur eine Vermehrung seiner Energiebesetzungen erfahren, und der lähmende Charakter des Schmerzes, die Verarmung aller anderen Systeme bliebe unaufgeklärt. /Auch/ die sehr heftigen Abfuhrwirkungen des Schmerzes stören unsere Erklärung nicht, denn sie gehen reflektorisch vor sich d. h. sie erfolgen ohne Vermittlung des seelischen Apparats. Die Unbestimmtheit all unserer Erörterungen, die wir metapsychologische heißen, rührt natürlich daher, daß wir nichts über die Natur des Erregungsvorganges in den Elementen der psychischen Systeme wissen und uns zu keiner Annahme darüber berechtigt fühlen. So operiren wir also stets mit einem großen X, welches wir in jede neue Formel mit hinüber nehmen. Daß dieser Vorgang sich mit quantitativ verschiedenen Energien vollzieht, ist eine leicht zulässige Forderung, daß er auch mehr als eine Qualität (z. B. in der Art einer Amplitude) hat, mag uns wahrscheinlich sein; als neu haben wir nur die Aufstellung Breuers in Betracht gezogen, daß es sich um zweierlei Arten Formen der Energieerfüllung handelt, so daß eine freiströmende, nach Abfuhr drängende und eine ruhende Besetzung der psychischen Systeme (oder ihrer Elemente) zu unterscheiden ist. Vielleicht geben wir der Vermutung Raum, daß die „Bindung” der in den seelischen Apparat einströmenden Energie in einer Überführung aus dem frei strömenden in den ruhenden Zustand besteht.

(11) Ich glaube, man darf den Versuch wagen, die gemeine traumatische Neurose als die Folge eines ausgiebigen Durchbruchs des Reizschutzes aufzufassen. Damit wäre die alte, naive Lehre vom Shok in ihre Rechte eingesetzt, anscheinend im Gegen­satz zu einer späteren und psychologisch anspruchsvolleren, welche


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será también su fuerza ligadora; e inversamente, cuanto más baja sea su investidura, tanto menos habilitado estará el sistema para recibir la energía que afluye y tanto más violentas tendrán que ser, después, las consecuencias de semejante brecha abierta en la barrera contra-estímulo. No será correcto oponer el reparo de que el incremento de las contrainvestiduras[34] alrededor del lugar de irrupción se esclarecería más sencillamente por la transmisión directa de las cantidades de excitación que llegan. Si esto fuera así, el aparato anímico sólo experimentaría una multiplicación de sus investiduras de energía y el carácter paralizante del dolor, el empobrecimiento de todos los otros sistemas, seguiría sin aclaración. Tampoco estorban nuestra explicación los efectos intensos de descarga del dolor que, por cierto, tienen lugar por reflejo, es decir, suceden sin intervención del aparato anímico. La falta de precisión de todas nuestras consideraciones, que llamamos metapsicológicas, proviene naturalmente de que no sabemos nada acerca de la naturaleza del proceso de excitación en los elementos de los sistemas psíquicos, ni nos sentimos habilitados para ninguna hipótesis sobre ella. Así, siempre operamos con una gran X, que trasladamos a cada fórmula nueva. Es una pretensión fácil de admitir, que este proceso se lleva a cabo con energías diversas en lo cuantitativo y puede resultar verosímil que tenga más de una cualidad (por ejemplo, del orden de una amplitud); como algo nuevo, sólo hemos tomado en cuenta la idea de Breuer de que se trata de dos clases formas de desempeño de energía, de modo que hay que diferenciar una que fluye libremente apremiando la descarga y otra, de investidura en reposo de los sistemas psíquicos (o de sus elementos). Tal vez le demos espacio a la conjetura de que la “ligadura” de la energía que afluye al aparato anímico consiste en un pasaje del estado de libre fluir al de reposo.

(11) Creo que se puede arriesgar el intento de comprender la neurosis traumática común como la consecuencia de una extensa ruptura[35] en la barrera contra-estímulo. De este modo la antigua, ingenua doctrina del shock rehabilitaría sus derechos, aparentemente en oposición con otra posterior, cargada de pretensión psicológica, que


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nicht der mechanischen Gewalteinwirkung, sondern dem Schreck und der Lebensbedrohung die aetiologische Bedeutung zuspricht. Allein diese Gegensätze sind nicht unversöhnlich, und die psychoanalytische Auffassung der traumatischen Neurose ist mit der rohesten Form der Shoktheorie nicht identisch. Versetzt letztere das Wesen des Shoks in die direkte Schädigung der molekularen Struktur, oder selbst der histologischen Struktur der nervösen Elemente, so suchen wir dessen Wirkung aus der Durchbrechung des Reizschutzes für das Seelenorgan und aus den daraus sich ergebenden Aufgaben zu verstehen. Der Schreck behält seine Bedeutung auch für uns. Seine Bedingung ist das Fehlen der Angstbereitschaft, welche die Überbesetzung der den Reiz zunächst aufnehmenden Systeme einschließt. Infolge dieser niedrigeren Besetzung sind diese Systeme dann nicht gut im Stande, die ankommenden Erregungsmengen zu binden, < der Durchbruch …>[36] die Folgen der Durchbrechung des Reizschutzes stellen sich um sovieles leichter ein. Wir finden so, daß die Angstbereitschaft mit der Überbesetzung der aufnehmenden Systeme die letzte Linie des Reizschutzes darstellt. Für eine ganze Anzal von Traumen mag der Unterschied zwischen den unvorbereiteten und den durch Überbesetzung vorbereiteten Systemen das für den Ausgang entscheidende Moment sein; von einer gewißen Stärke des Traumas an wird er wol nicht mehr ins Gewicht fallen.

(11’)(IV) Wenn die Träume der Unfallsneurotiker die Kranken so regelmäßig in die Situation des Unfalls zurückführen, so dienen sie damit allerdings nicht der Wunscherfüllung, deren halluzinatorische Herbeiführung ihnen unter der Herrschaft des Lustprinzips zur Funktion geworden ist. Aber wir dürfen annehmen, daß sie sich dadurch einer anderen Aufgabe zur Verfügung stellen, deren Lösung vorangehen muß, ehe das Lustprinzip seine Herrschaft beginnen kann. Diese Träume suchen die Reizbewältigung unter Angstentwicklung nachzuholen, deren Unterlassung die Ursache der traumatischen Neurose geworden ist. Sie geben uns so einen Ausblick auf eine Funktion des seelischen Apparats, welche ohne dem Lustprinzip zu widersprechen, doch unabhängig von ihm ist und ursprünglicher scheint als die Absicht des Lustgewinns und der Unlustvermeidung. →→→

[12] No existe en el borrador


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no asigna significación etiológica a la acción de la fuerza mecánica sino al terror y a la amenaza de perder la vida. Sólo que estos opuestos no son irreconciliables y tampoco el concepto psicoanalítico de la neurosis traumática es idéntico a la forma más rudimentaria de la teoría del shock. Esta última traslada la esencia del shock al daño directo de la estructura molecular o incluso histológica de los elementos nerviosos, mientras nosotros intentamos comprender su efecto en el órgano anímico, por la brecha abierta en la barrera contra-estímulo y las tareas que se le plantean como consecuencia. Pero también el terror mantiene para nosotros su importancia. Su condición es la falta de disposición a la angustia,[37] [disposición] que incluye la sobre-investidura de los sistemas que primero reciben el estímulo. Como resultado de esta investidura más baja, estos sistemas no están entonces en buenas condiciones para ligar las cantidades de excitación que advienen y <la ruptura…>[38] las consecuencias de la ruptura en la barrera contra-estímulo ocurren mucho más fácilmente. Encontramos, así, que la disposición a la angustia constituye, con la sobre-investidura de los sistemas receptores, el último baluarte de la barrera contra-estímulo. En toda una cantidad de traumas, la diferencia entre los sistemas no preparados y los preparados por sobre-investidura puede ser el factor que define el resultado final; a partir de una determinada intensidad del trauma, esa diferencia ya no tendrá importancia.

(11’)(IV) Si regularmente los sueños de los neuróticos por accidentes llevan de regreso a los enfermos a la situación del accidente, queda claro que no sirven al cumplimiento de deseo, cuya producción alucinatoria se ha convertido –bajo el dominio del principio de placer– en su función. Pero podemos admitir que, de ese modo, se ponen al servicio de otra tarea, que debe resolverse antes de que el principio de placer pueda comenzar su dominio. Estos sueños intentan recuperar la doma del estímulo mediante el desarrollo de angustia, cuya omisión fue la causa de la neurosis traumática. Nos procuran, así, un panorama sobre una función del aparato anímico que, sin contradecir el principio de placer, es sin embargo independiente de él y parece más primordial que el propósito de ganancia de placer y de evitación de displacer. →→→

[12] No existe en el borrador


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→[13][39] Von den „Kriegsneurosen“, soweit diese Bezeichnung mehr als die Beziehung zur Veranlassung des Leidens bedeutet, habe ich an anderer Stelle ausgeführt, daß sie sehr wol traumatische Neurosen sein könnten, die durch einen Ichkonflikt erleichtert worden sind. x)

X) Zur Psychoanalyse der Kriegsneurosen. Einleitung. Internationale Psychoanalytische Bibliothek Bd. 1, 1919.


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[13][40] Acerca de las “neurosis de guerra” –en la medida en que esta expresión signifique más que la alusión a eso que ocasionó la dolencia– he expuesto en otro lugar que muy bien podrían ser neurosis traumáticas favorecidas por un conflicto del yo. x)

X) Véase Sobre el psicoanálisis de las neurosis de guerra, Introducción, Internationale Psaychoanalytische Bibliothek Nr. 1, 1919 {GW, XII (AE, XVII)}.

Comentarios

(I) El primer párrafo se amplía a partir de la versión escrita a máquina.

(II) Freud hace de los párrafos (2) y (2’), en la segunda versión, un solo parágrafo.

(III) Esta última frase del párrafo (7) aparece tachada en la segunda versión mecanografiada y no figura en las versiones publicadas: la otra abstracción que se deja anudar al funcionamiento de Cc no es espacio sino materia (sustancia) [Die andere Abstraktion, die sich an das Funktionieren von Bw anknüpfen lässt, ist aber nicht Raum sondern Stoff (Substanz)].

(IV) En la versión mecanografiada Freud, primero, une los párrafos 11 y 11’. Luego, separa la última oración de ese párrafo fusionado. Entre ambos incluye un nuevo párrafo, el [12]. Y, finalmente, esa última oración, ampliada, dará lugar al último parágrafo, el [13].


  1. Cosentino, J. C. (2015). Más allá del principio de placer: manuscritos inéditos y versiones publicadas. Buenos Aires: Mármol Izquierdo.
  2. Freud, S. (2004 b). “Jenseits des Lustprinzips” [g], Holograph and typewritten manuscript, bound, pp. 1-42, Manuscript Division, Library of Congress, Washington, D.C., segunda versión, capítulo IV.
  3. Daß in diesem Falle die Funktion des Traumes versagt”: S. Freud, 29ª conferencia. Revisión de la doctrina de los sueños, SA, I, p. 470 (AE, XXII, p. 27).
  4. En la edición de 1923 Freud sustituyó no inconsciente por fomentado seguramente por la “sugestión”, frase que también colocamos entre guiones en castellano.
  5. Freud, S. (2004 b). “Jenseits des Lustprinzips” [g], Holograph and typewritten manuscript, bound, op. cit., segunda versión, capítulo IV.
  6. Freud, S. (1921). Jenseits des Lustprinzips, 2da edición.
  7. Freud, S. 29ª conferencia. Revisión de la doctrina de los sueños, op. cit.
  8. Freud, S. (2004 b). “Jenseits des Lustprinzips” [g], op. cit., capítulo VII, p. 42’.
  9. Freud, S. (2005). “El problema económico del masoquismo”, SA, III, p. 343 y en El problema económico, Bs. As., Imago-Mundi, p. 79.
  10. Freud, S. (2004 a). “Jenseits des Lustprinzips” [g], Holograph manuscript, pp. 1-34, Manuscript Division, Library of Congress, Washington, D. C., primera versión, capítulo I, p. 2.
  11. Freud, S. Esquema del psicoanálisis (parte I, capítulo I), GW, XVII, p. 68 (AE, XXIII, p. 144).
  12. Transcripción de la parte inferior de la primera página del facsímil que corresponde a la versión escrita a mano del capítulo IV, renglón por renglón. El facsímil, en cambio, muestra también la parte final del capítulo III.
  13. {En la versión a máquina dice: eine besondere Funktion denselben”.}
  14. {En la versión a máquina dice: “una función particular de éstos”.}
  15. {En el manuscrito esta nota se encuentra ubicada longitudinalmente, en el único espacio libre, sobre el margen izquierdo de la página.}
  16. {A partir de la versión publicada escribe PCc, tal como aparece al final del párrafo (2’) pero sin el signo = como ocurre aquí y en la versión a máquina, P=Cc.}
  17. {Nuevamente, en la versión publicada: P-Cc.}
  18. {En el manuscrito esta nota se encuentra ubicada longitudinalmente, en el único espacio libre, sobre el margen izquierdo de la página.}
  19. Verpuffen.
  20. Ansto β.
  21. Durchbrennen.
  22. {En esta versión como en el documento a máquina Freud emplea el plural: “Spekulationen”. En la versión publicada lo modifica por el singular: “Spekulation.}
  23. {En la versión publicada dice: “nun”.}
  24. (Bahnung). {Ver luego comentario (VI) en el capítulo IV de la versión publicada.}
  25. Abfuhrfähig.
  26. {En esta versión como en el documento a máquina Freud emplea el plural: “especulaciones”. En la versión publicada lo modifica por el singular: “especulación.}
  27. {En la versión publicada dice: “desde este momento”.}
  28. {También, “los procesos anímicos inconscientes están en sí fuera-de-tiempo o en un tiempo-perdido o en un tiempo-desligado (zeit-los)”.}
  29. {Nuevamente, en la versión publicada escribe WBw, sin el signo = como ocurre aquí y en la versión a máquina.}
  30. {En la versión impresa lo transforma en verbo: “wirken”.}
  31. {Nuevamente, en la versión publicada escribe PCc, sin el signo = como ocurre aquí y en la versión a máquina.}
  32. Einbruch; Einbruchstelle.
  33. {En la versión publicada lo modifica por el singular: “Besetzung”.}
  34. {En la versión publicada lo modifica por el singular: “investidura”.}
  35. Durchbruch.
  36. {Lo que figura entre signos angulares < > son algunos pocos vocablos que en el respectivo manuscrito no se leen con claridad o no se han podido descifrar.}
  37. Angstbereitschaft.
  38. {Lo que figura entre signos angulares < > son algunos pocos vocablos que en el respectivo manuscrito no se leen con claridad o no se han podido descifrar.}
  39. {Con esta frase culminan el capítulo y el párrafo (11’). Mientras que en la segunda versión Freud separa dicha frase e inicia el párrafo [13].}
  40. {Con esta última oración ‒que cierra el párrafo (11’) ‒ culmina el capítulo. Mientras que en la segunda versión Freud separa dicha oración e inicia el párrafo [13].}


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