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El arte de ser psicólogo

Articulaciones posibles entre las prácticas artística y psicológica en la formación de profesionales

Malena Jesiotr y Federico Villar

Introducción

El presente escrito surge en el encuentro de dos docentes de la materia “Psicología Institucional” de la Facultad de Psicología (UBA), correspondiente al ciclo de formación profesional. Para realizar una investigación/intervención junto a los estudiantes, los autores llevan adelante un proceso de trabajo en relación a dos temáticas con muchos puntos en común: “El Arte y sus Instituciones” y “Arte y Transformación Social”. Las problemáticas elegidas parten del interés de los docentes, y el siguiente trabajo busca enmarcar varias cuestiones en relación con ellas. 

Entendemos la Psicología Institucional desde un enfoque epistemológico en el que se conjugan investigación, intervención y docencia. Toda intervención requiere de una etapa exploratoria en donde recabamos y sistematizamos información y, al mismo tiempo, cuando investigamos generamos efectos de intervención. Por otro lado, para aprender es necesario revisar lo que se cree saber, es decir, se requiere intervenir sobre las concepciones instituidas en ese ámbito social. (Schejter, Zappino, 2016)

Nuestra Cátedra ha diseñado un dispositivo de Análisis de las Prácticas como método de formación en Psicología Institucional. Con el objetivo de revisar las prácticas instituidas en la formación del psicólogo y de ampliar las concepciones acerca de los modos de posicionarse en el campo profesional, se realiza un trabajo de campo en una organización en el que se investiga sobre las prácticas de la organización indagada y, al mismo tiempo, sobre las de los propios estudiantes y docentes. (Schejter, 2018)

A lo largo del cuatrimestre, los estudiantes trabajan entonces con organizaciones que ellos mismos eligen, y es allí, en ese encuentro entre tres diferentes actores (docentes, estudiantes y organizaciones relacionadas al campo artístico) que surge el diálogo que busca reflejar este trabajo. Para la realización de su trabajo, los psicólogos en formación podrán participar de diversos espacios: realizar observaciones de manera participante, entrevistas y, finalizando el cuatrimestre, un encuentro de intercambio final donde se invita a los actores de la organización elegida a la Facultad para conversar sobre lo aprendido en la construcción del trabajo. 

Por último, vale la pena aclarar que así como se realiza con los estudiantes en el aula, este escrito acompaña el proceso de análisis de la implicación de los autores. 

La diferencia entre temáticas y las organizaciones elegidas

Como se puede evidenciar, es notoria la diferencia entre ambas temáticas elegidas por ambos autores. Antes, ambos trabajábamos la idea de “arte e Instituciones”, pero una de nosotras decidió hacer el foco en una segunda idea, y esta es la de “Transformación Social”, con todo lo que conlleva. En relación con el trabajo con “El arte y sus instituciones”, algo que nos llama la atención cuatrimestre a cuatrimestre en relación con la elección de las organizaciones es que los estudiantes muchas veces diferencian entre dos “tipos” de organizaciones. Unas son las que persiguen objetivos vinculados al arte exclusivamente, que algunas veces los estudiantes han llamado de “arte puro”, como suelen decir (una obra de teatro, un museo, un centro cultural, un coro o ensamble vocal). Otras son las que relacionan al arte explícitamente con un objetivo terapéutico o relacionado a la psicología (por ejemplo, actividades artísticas dentro de hospitales de salud mental, payasos de hospital, talleres terapéuticos para niños con TGD o discapacidades, etc.). En la comisión que trabaja “Arte transformación social” se pone el foco en organizaciones que generen procesos de creación artística colectiva que apunten a transformar significaciones sociales que subyacen a prácticas de segregación, desigualdad, vulneración de derechos. Allí también algunos grupos de estudiantes suelen elegir organizaciones con objetivos “terapéuticos” o que ellos consideran más cercanos al ejercicio de la práctica psicológica.

Una primera reflexión que surge de lo delimitado es la necesidad de abrir con los estudiantes la pregunta: ¿a qué refieren cuando hablan de terapéutica? Reflexionando en torno a ese interrogante, suele desprenderse que para ellos tendría más sentido como psicólogos en formación trabajar con una organización que utilice el arte como terapéutica ya que lo imaginan más cercano a su futura práctica. Allí subyace una idea particular acerca de la concepción del psicólogo y de su labor profesional ligada principalmente al trabajo con patologías, a la detección y resolución de conflictos, etc.  Al reconocer a los psicólogos como profesionales de la salud mental, la pregunta que se nos formula entonces es ¿Qué paradigma de salud está circulando en el aula? ¿Desde dónde nos estamos ubicando desde la formación psicológica en relación con la salud? Es una pregunta que nos encuentra a reflexionar. Al momento de pensar qué es la salud aparecen concepciones integrales o definiciones que incluyen múltiples dimensiones en juego pero al intentar pensar la especificidad del rol profesional o imaginar más concretamente su futura práctica, prevalece la hegemonía del modelo médico, la patologización o la búsqueda del “problema”. Pareciera que si nuestro objetivo no es “encontrar conflictos para solucionarlos”, se pierde algo del sentido de la labor del psicólogo que los estudiantes persiguen alcanzar. 

El arte aparece en nuestras aulas como una excusa explícitamente elegida para invitar a reflexiones múltiples, que muchas veces ponen en cuestión instituidos que los estudiantes traen al aula: ¿Cuál es aporte de la psicología para pensar una organización artística? ¿Hay una dimensión psicológica en juego? 

Preguntas que mezclan y encuentran campos

Para pensar y complejizar la perspectiva institucional, en la cursada presentamos los aportes de Pierre Bourdieu, sociólogo francés, y su lógica de los campos. Como bibliografía obligada incorporamos a nuestras comisiones algunos capítulos del libro “El sentido social del gusto”, material donde el autor problematiza el campo artístico.

Así, emergen diferentes preguntas que atañen a ese campo, pero que nosotros invitamos a poder jugar con ellas, comenzando de manera tenue a realizar un paralelo entre el campo artístico y el campo psicológico.

  • ¿Qué es un artista? ¿En qué se reconoce que alguien es un artista?
  • ¿Por qué y cómo se deviene artista?
  • ¿Un artista es alguien que dice de sí mismo que es un artista, o es aquel de quien los otros dicen que es artista?
  • ¿Quién tiene derecho a juzgar en materia de arte?
  • ¿Quién define qué es una obra de arte? ¿El artista, el crítico, el público?
  • ¿El arte debe y puede enseñarse?

Estas preguntas se van abriendo al inicio de la cursada con la intención de interpelar el campo psicológico a partir de pensar y/o problematizar el campo artístico, poder realizar un paralelo entre la práctica del psicólogo y la práctica del artista.

El arte de ser psicólogo

En una de las dos comisiones los estudiantes toman la analogía entre la labor del artista y del psicólogo retomándola como uno de los puntos centrales de su trabajo y de su proceso, reconociendo lo valioso que esto ha sido para ellos para entender el posicionamiento clínico. Aparecen analogías, como veremos más adelante, con el trabajo con la improvisación, con los emergentes, con la creación, con el otro y sus intereses, etc.

Ya sea con este paralelismo o sin él, en ambas comisiones emergen interrogantes y tensiones que hacen a la práctica del psicólogo. Uno muy habitual es poder pensar en la formación tensiones presentes, como por ejemplo:

  • Teoría-práctica. ¿Cuál y cómo es la relación entre teoría y práctica? ¿Cuán importante es la formación? ¿En qué se basa esa formación? ¿Qué pasa al poner el cuerpo en una intervención? ¿Qué y cómo es una práctica?
    Los estudiantes reflexionan sobre el lugar que tiene la formación teórica en su recorrido académico, de la mano del uso que se da a esa teoría (que puede ser más reproductivo, por ejemplo, o utilizarse como una herramienta, entre otros modos de hacer). Con mucha fuerza, aparece la problematización del lugar que la formación da a la práctica, y la forma que la misma adquiere. Allí, emerge preguntarse qué es una práctica y cuál es la práctica del psicólogo, entre otras dimensiones.  
  • Técnica-improvisación. ¿Cómo se transmite una técnica? ¿Cómo se enseña y cómo se aprende una técnica? ¿Qué es la improvisación y cómo se lleva adelante? ¿Hace falta conocer la técnica para poder improvisar? Las reflexiones que giran en torno a esta tensión se relacionan íntimamente con la práctica del psicólogo y la tensión que se presenta a continuación.
  • Estructura-flexibilidad. Esta tensión, se continúa de la anterior, abriendo preguntas que siguen atañendo tanto a la práctica del artista como del psicólogo. Por ejemplo: ¿Cómo se da margen a la improvisación? ¿La creatividad se entrena? ¿Cuál es el valor de los aspectos más “estructurados” en el rol profesional (por ejemplo la planificación, el encuadre, la anticipación, etc.) y qué lugar hay para darle flexibilidad a nuestro quehacer? 

Algunas veces los estudiantes finalizan su trabajo con algún apartado relacionado a algunas de estas tensiones: por ejemplo, cuando fueron a un famoso ensamble de percusión y pudieron pensar la práctica del psicólogo en relación a una práctica creativa y llena de evidente improvisación, pero entendiendo la improvisación como una práctica posible de ser entrenada, estudiada, y no como un mero “lo que salga”, sino con un encuadre posible que permita emerger algo de lo subjetivo de los otros. Un psicólogo que se entrena en una escucha que va construyéndose y trabajando en un “aquí y ahora” constante.

Un grupo de estudiantes, que se acercó a trabajar una organización de psicólogas que hacen talleres de arte con niños con TGD, concluyeron en un apartado de su trabajo lo siguiente:

A su vez, la cursada de esta materia nos permitió pensar en que el Psicólogo en el ejercicio de su profesión puede compararse con un artista, que pone en juego su imaginación y su capacidad de creación […] Esta dimensión creativa propia del arte, también se pone en juego en las psicólogas que trabajan en la organización, ya que nos dan a entender cómo su ejercicio profesional es algo que se crea en la práctica misma. Cada caso individual requiere de una nueva intervención, ya que no hay protocolos fijos, por lo que hay una invención constante en el propio rol.

Otra dimensión que suele aparecer con frecuencia al trabajar el paralelo psicólogo/artista es lo que llamaremos “Trabajar por amor al arte”. Comienza a complejizarse lo trabajado con la explicitación del atravesamiento del campo económico. La idea del “a pulmón” para el artista encuentra a estos psicólogos en formación muchas veces preguntándose su relación con el dinero, y cuánto de esto se trabaja a lo largo de su propia formación. El psicólogo: ¿de qué vive? ¿Cuánto gana? ¿Por qué está tan naturalizado en salud y educación el trabajo “ad honorem”?  

Este trabajo, busca reflexionar sobre interrogantes que son recurrentes en el trabajo áulico donde se toma el arte “como excusa” para el trabajo sobre la futura práctica de los psicólogos en formación. Surgen muchas veces, otras preguntas e ideas que atañen a los diversos grupos de estudiantes. Por ejemplo, en un intercambio-devolución que se realizó junto a una organización de teatro performático, sus decires giraban en torno a la importancia de romper la distancia entre ellos y el espectador, la importancia de estar más cerca, de transmitir sensaciones, de escapar de lo más convencional. Haciendo eco de lo expresado por el entrevistado, los estudiantes comenzaron a problematizar “las propias distancias”: las distancias entre ellos y de ellos con los docentes en la casa de estudios, la distancia entre los psicólogos y la comunidad, o con los propios pacientes; pudiendo hacer pregunta sobre ese imaginario de psicólogos más “acartonados” y “distantes” (sic) que les acerca la formación.

Una última gran posibilidad que los estudiantes mencionan que les aporta trabajar con arte es el poder repensar las creencias que tienen acerca de la práctica de los psicólogos y de construcción de un trabajo de campo, ya que suelen imaginar una serie de pasos pautados previamente (“a manera de protocolo”, definidos por otro, etc), y aquí se da margen para poder pensar en la incertidumbre como una categoría que atañe a la práctica profesional y hasta como motor de ella. Para estos psicólogos en formación justamente “pensar en arte” les permite entender ese “no saber de antemano a dónde uno llegará”, como el proceso creativo de una pintura, una escultura, etc. A esta categoría tan relevante para el campo profesional y la construcción de un trabajo de campo, luego de todo lo explicitado y trabajado, la llamaremos sencillamente “dejarse llevar”. Esto último implica poder construir una relación particular con la confianza en todas las herramientas trabajadas en el aula, en la formación, y en los demás bagajes que posea cada uno. 

Comentarios finales

¿Cómo elegimos las temáticas cada uno de nosotros? Ambos coincidimos seguramente que esta elección nos permitió “integrar dos mundos que ya habitaban en cada uno de nosotros”, rompiendo con ese supuesto o idea de que a veces es necesario elegir entre “una cosa o la otra”. La posibilidad de elegir una temática a trabajar en el espacio de trabajos prácticos nos acercó a la oportunidad de acercar al ámbito académico recursos, preguntas y prácticas provenientes de otras formaciones y que hasta ese momento no encontraban un lugar allí. Ambos autores contamos con formación artística en diferentes disciplinas como ser la danza, el teatro y el clown. 

Los cruces entre temáticas y los años trabajando las mismas, nos han llegado a permitir, en este último tiempo, una nueva forma de encontrarnos, aprender juntos y reflexionar sobre nosotros mismos: uno de los docentes ha prestado un proyecto propio sobre arte y transformación social para que pueda ser trabajado en la comisión de la otra autora y compañera, encontrando así nuevas formas de acercamos, pensarnos y reflexionar juntos. En esa nueva instancia, nos encontramos “encontrándonos de maneras distintas”, tratando se seguir aprendiendo sobre la incertidumbre y la espontaneidad, en una “meta experiencia” que nos hace reinventarnos en nuestros lugares.

Quisiéramos ir acercándonos al final de este escrito, pero tal vez al inicio de este camino de reflexión conjunta, sumando la metáfora que acerca la autora Viviana Mancosvsky en un material que se trabaja junto a los estudiantes durante la cursada. En el material, ella valoriza la herramienta del análisis de la implicación y se acerca a la reflexión sobre la posición clínica. Dice ella:

Esa tensión traduce un saber particular, arquetipo de toda investigación clínica en el campo social: un saber que se busca y, a su vez, un no-saber sobre el que se puede llegar a encontrar. En fin, es en esa tensión que nace la diferencia sutil entre la búsqueda y el hallazgo. Y en esa tensión, se gesta lentamente la posibilidad de descubrimiento, invención y creación de saberes nuevos. En conclusión, como la materia al escultor, nuestra subjetividad debe ser trabajada, tallada, modelada… Se trata de un trabajo pausado en cada gesto, palabra, pensamiento y emoción a partir del acercamiento-diálogo con el otro. Poco a poco va apareciendo la claridad de la forma, la textura, el momento de comprensión y de entendimiento de sentido… desde el Ensimismo que nos ofrece Leo Vinci, que no tiene termo a buscar y buscar-se… (Mancovsky, 2011) 

Para concluir, creemos fervientemente que el trabajo cuatrimestre a cuatrimestre con esta temática acerca a los estudiantes a aspectos de la práctica psicológica que creemos fundamentales y no tantas veces explicitados: la alegría, la creatividad y el disfrute.

Bibliografía

Bourdieu, Pierre: “El sentido social del gusto. Elementos para una sociología de la cultura”; Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 2010.

Bourdieu, Pierre “Las reglas del arte”; Ed. Anagrama, Barcelona, 1995.

Bourdieu, Pierre “El amor al arte” Ed. Paídos Estética 33, 2004.

Bourdieu, P. y Wacquant, L. (1996): “Invitación a una Sociología reflexiva”; Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 2005.

Castoriadis, C. (1988). “Prefacio” (pp. 9-15) y “Lo imaginario. La creación en el dominio histórico social”. En “Los dominios del hombre, las encrucijadas del laberinto”, (pp. 64-75). Barcelona: Gedisa. 

Mancovsky, V. (2011). El enfoque clínico en Ciencias Sociales: la sutil diferencia entre la búsqueda y el hallazgo. Ponencia presentada en el VII Congreso Internacional de Psico-Sociologia y Sociología Clínica: “Transofmraciones Sociales y Desafíos del Sujeto”.  Montevideo, Uruguay, 13 a 15 de abril de 2011. 

Nachmanovitch, Stephen: “Free Play. La improvisación en la vida y el arte” Buenos Aires: Paidos, 2007.

Schejter, V. (2018) “La construcción de un enfoque epistemológico de psicología institucional: su implementación en la formación de psicólogos”, en La clínica institucional: Construcción Compartida de conocimientos. (p. 13 – 28) Schejter y otros, Ed. Eudeba.  

Schejter, V. y Zappino, A. (2016) “Análisis de las prácticas como modelo para aprender-investigar-intervenir”, en Una mirada institucional de lo psicológico: la alteridad en nosotros. (p. 49 – 59) Schejter y otros, Ed. Eudeba.  



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