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1 Innovación en mercadotecnia
social para la prevención de enfermedades crónicas

Lecciones del programa “Let’s Move”

Raúl Omar Garrido Saldaña[1], Janet García González[2]
y María Delia Téllez-Castilla[3]

Introducción

La prevención de enfermedades crónicas ha emergido como una prioridad crítica en las políticas de salud pública del siglo XXI, particularmente ante el incremento alarmante de la obesidad infantil. En este contexto, la mercadotecnia social se ha posicionado como una herramienta estratégica para inducir cambios de comportamiento sostenibles en la población, utilizando principios del marketing comercial para el bienestar colectivo (Kotler & Lee, 2008). Una de las iniciativas más emblemáticas en este ámbito ha sido el programa “Let’s Move!”, lanzado en 2010 por la ex primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, con el propósito de erradicar la obesidad infantil en una generación mediante estrategias intersectoriales y basadas en la comunidad (Secretaría General UANL, 2014).

“Let’s Move!” se convirtió en un referente innovador de mercadotecnia social al integrar campañas de comunicación, diseño de políticas públicas, cambios ambientales y participación ciudadana. Entre sus cinco pilares estratégicos, destacan el inicio saludable para los niños, el empoderamiento de padres y cuidadores, la provisión de alimentos saludables en las escuelas, el acceso a alimentos asequibles y la promoción de la actividad física (White House, 2010). Esta propuesta no solo apeló a la lógica de consumo responsable, sino que también reformuló la narrativa sobre la salud infantil desde una perspectiva de justicia social y equidad.

El impacto de la campaña fue significativo. Datos del Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) indicaron que, tras la implementación de “Let’s Move!”, algunas comunidades mostraron una disminución en las tasas de obesidad infantil, especialmente en grupos vulnerables como la población hispana (CDC, 2013). Además, el programa logró movilizar una red de actores que incluyó desde pediatras hasta chefs escolares, que generaron un modelo replicable de intervención multisectorial (Secretaría General UANL, 2014).

En México, la situación es igualmente alarmante: el país se encuentra entre los primeros lugares en tasas de obesidad infantil a nivel mundial. Al igual que en Estados Unidos, factores como la urbanización acelerada, el aumento en el consumo de alimentos procesados y el sedentarismo han contribuido al incremento de la obesidad entre los menores de edad. La obesidad infantil no solo incrementa el riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión, sino que también afecta el bienestar psicológico de los niños, incluyendo problemas de autoestima y discriminación social.

Las enfermedades crónicas, como la diabetes, la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares, constituyen una de las principales causas de mortalidad y morbilidad a nivel global. Estas condiciones afectan de manera desproporcionada a comunidades vulnerables, que a menudo enfrentan barreras significativas para acceder a cuidados preventivos y adoptar estilos de vida saludables. La mercadotecnia social se ha posicionado como una estrategia clave en la promoción de la salud, ofreciendo enfoques innovadores para motivar cambios de comportamiento en estas poblaciones.

El análisis de datos disponibles evidencia una emergencia epidemiológica en México relacionada con el sobrepeso y la obesidad infantil. Según los resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua (ENSANUT 2022), el 37 % de los escolares (de entre 5 y 11 años) presentan sobrepeso u obesidad, mientras que en adolescentes (de entre 12 y 19 años) la cifra asciende al 41 % (Instituto Nacional de Salud Pública [INSP], 2023).

Además, los datos revelan una tendencia creciente: la obesidad en adolescentes aumentó del 11.9 % en 2006 al 17.2 % en 2022, lo que representa un incremento significativo en menos de dos décadas (INSP, 2023). Estas cifras están asociadas con el aumento del consumo de alimentos ultraprocesados, la disminución de la actividad física y los entornos escolares poco saludables (Barquera et al., 2015).

También existen diferencias regionales y socioeconómicas: en zonas urbanas, la prevalencia de obesidad en escolares es del 19.1 %, mientras que en zonas rurales se reduce al 15.2 % (Red por los Derechos de la Infancia en México [REDIM], 2023). Esta brecha subraya la necesidad de estrategias focalizadas y con enfoque de equidad territorial.

A nivel internacional, el programa “Let’s Move!” mostró resultados positivos tras su implementación en Estados Unidos. De acuerdo con el Centers for Disease Control and Prevention (CDC), entre 2008 y 2012 se observó una disminución de la obesidad infantil en niños de entre 2 y 5 años del 13.9 % al 8.4 %, particularmente en comunidades afroamericanas e hispanas (CDC, 2013). Este descenso sugiere que intervenciones bien diseñadas y multisectoriales pueden generar cambios medibles en la salud pública infantil.

Este capítulo tiene como objetivo analizar las lecciones aprendidas del programa “Let’s Move!” como ejemplo de innovación en mercadotecnia social, con especial énfasis en su aplicabilidad para la prevención de enfermedades crónicas en contextos similares al mexicano. Se argumenta que las estrategias empleadas no solo fueron efectivas desde el punto de vista comunicacional, sino que también constituyen un modelo de transformación estructural que puede ser adaptado en políticas públicas de salud en América Latina.

Marco conceptual/teórico

En el contexto de las enfermedades crónicas, la mercadotecnia social puede enfocarse en la promoción de comportamientos preventivos, como la adopción de una dieta balanceada, el aumento de la actividad física y la reducción del consumo de tabaco o alcohol. Las campañas que aplican este enfoque deben estar diseñadas para motivar cambios sostenibles en el comportamiento, a través de mensajes claros, accesibilidad a recursos y la eliminación de barreras culturales o económicas. Además, deben tener en cuenta la segmentación de audiencias para adaptar las estrategias a las características específicas de cada grupo.

Mercadotecnia social: fundamentos y evolución conceptual

La mercadotecnia social se define como el uso de principios y técnicas del marketing comercial para influir en comportamientos que beneficien a los individuos y a la sociedad en su conjunto (Kotler & Lee, 2008). A diferencia de la mercadotecnia tradicional, cuyo fin es la maximización del beneficio económico, la mercadotecnia social persigue el cambio conductual voluntario en temas como salud, medio ambiente y seguridad pública. En este sentido, se considera una estrategia ética y centrada en el bienestar común.

El modelo clásico de mercadotecnia social se estructura a partir de las “4P”: producto (comportamiento deseado), precio (costos percibidos del cambio), plaza (acceso al comportamiento) y promoción (mensajes y medios para persuadir). No obstante, en la última década, se han propuesto ampliaciones al modelo, incluyendo elementos como la política pública, la paridad (equidad social) y la participación comunitaria como componentes indispensables para el éxito de las intervenciones (French et al., 2015).

La mercadotecnia social en salud pública

En el campo de la salud pública, la mercadotecnia social ha sido utilizada ampliamente para promover prácticas saludables y prevenir enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión y la obesidad. Su efectividad radica en su capacidad para segmentar audiencias, diseñar mensajes culturalmente pertinentes y construir campañas sostenibles que logren un impacto en el mediano y largo plazo (Grier & Bryant, 2005).

La obesidad infantil, por ejemplo, ha sido abordada mediante campañas que apelan a los valores familiares, la estética corporal y la mejora de la calidad de vida. Estas estrategias han mostrado mejores resultados cuando se implementan desde un enfoque ecosistémico, que incluye a escuelas, hogares, comunidades y medios de comunicación (Lefebvre, 2011).

Innovación en mercadotecnia social: del mensaje al entorno

La innovación en mercadotecnia social se refiere a la incorporación de nuevos enfoques, tecnologías, alianzas estratégicas y métodos de evaluación para incrementar el impacto de las intervenciones. Esto incluye el uso de plataformas digitales, la personalización de contenidos, la gamificación, y el diseño centrado en el usuario. También supone una transición de intervenciones centradas únicamente en el individuo hacia estrategias que modifican los determinantes estructurales del comportamiento (Andreasen, 2006).

En este sentido, “Let’s Move!” representa un ejemplo paradigmático. La campaña no se limitó a difundir mensajes sobre alimentación o ejercicio, sino que transformó entornos escolares, promovió cambios legislativos, involucró al sector privado y articuló esfuerzos comunitarios para modificar el entorno obesogénico en el que viven los niños (Secretaría General UANL, 2014).

El modelo de “Let’s Move!” como caso de innovación social

La campaña “Let’s Move!” desarrolló una arquitectura estratégica basada en cinco pilares: crear un inicio saludable para los niños, empoderar a los padres y cuidadores, ofrecer alimentos saludables en las escuelas, garantizar el acceso a alimentos asequibles y promover la actividad física diaria (White House, 2010). Esta estructura permitió que el programa trascendiera el ámbito educativo para incidir en las políticas públicas y la cultura ciudadana.

Desde la óptica de la innovación social, “Let’s Move!” también integró herramientas de evaluación y monitoreo, como los indicadores del CDC sobre obesidad infantil y la participación comunitaria en huertos escolares, menús saludables y programas extracurriculares (CDC, 2013). Asimismo, se valió de figuras públicas, como la primera dama y chefs reconocidos, para aumentar su visibilidad y legitimidad ante la opinión pública.

Aplicabilidad del modelo al contexto latinoamericano

La experiencia del programa “Let’s Move!” ofrece lecciones valiosas para países como México, donde los índices de obesidad infantil se han mantenido alarmantemente altos durante la última década (Barquera et al., 2013). Su enfoque integral y multisectorial es replicable en contextos con estructuras comunitarias fuertes y sistemas de salud descentralizados. No obstante, su implementación requiere adaptaciones culturales, análisis de viabilidad económica y voluntad política.

En Baja California Sur, por ejemplo, se han propuesto acciones basadas en “Let’s Move!” que integran comunicación social, coordinación intersectorial, educación nutricional y fortalecimiento de entornos escolares saludables (Secretaría General UANL, 2014). Estos esfuerzos marcan un precedente sobre cómo trasladar modelos exitosos de mercadotecnia social a realidades distintas sin perder eficacia.

Metodología

Enfoque metodológico

La presente investigación se enmarca en un enfoque cualitativo de tipo exploratorio y descriptivo, cuya finalidad es analizar el diseño, la implementación y el impacto de la campaña “Let’s Move!” como ejemplo de innovación en mercadotecnia social para la prevención de enfermedades crónicas en la infancia. Este enfoque es pertinente cuando se desea comprender fenómenos complejos desde una perspectiva contextual, participativa e interpretativa (Creswell, 2013).

El carácter exploratorio radica en que se busca generar conocimiento nuevo sobre cómo las estrategias de mercadotecnia social pueden trasladarse y adaptarse a otros contextos sociales y culturales, particularmente en América Latina. Asimismo, el componente descriptivo se concentra en detallar los elementos estructurales, comunicacionales y operativos de la campaña.

Diseño de investigación

El diseño metodológico adoptado fue el estudio de caso instrumental, siguiendo los lineamientos de Stake (2005), que permite profundizar en la comprensión del caso particular de “Let’s Move!” como una vía para obtener lecciones aplicables a situaciones similares en el contexto latinoamericano. Este tipo de estudio es útil cuando el interés de la investigación no se limita al caso en sí, sino a los aprendizajes que de él pueden derivarse para el análisis de políticas públicas y estrategias sociales replicables.

Técnicas de recolección y tratamiento de datos

La investigación se apoyó principalmente en la revisión y el análisis documental de fuentes oficiales, académicas y gubernamentales. Se seleccionaron documentos clave, tales como:

  • Informes de seguimiento del Centers for Disease Control and Prevention (CDC, 2013).
  • El informe técnico “Análisis de las estrategias instrumentadas por el Gobierno de los Estados Unidos de América para la disminución de la obesidad infantil” (Secretaría General UANL, 2014).
  • Documentos y recursos del sitio oficial de “Let’s Move!” (www.letsmove.gov), incluyendo sus componentes estratégicos, planes de acción y resultados.
  • Bibliografía especializada en mercadotecnia social, innovación en salud pública y políticas de intervención (Kotler & Lee, 2008; Grier & Bryant, 2005; French et al., 2015).

Esta información fue procesada mediante una matriz de sistematización temática, en la cual se codificaron y categorizaron los contenidos según su pertinencia con los objetivos de la investigación. Se identificaron cinco categorías principales, alineadas con los pilares estratégicos del programa:

  1. inicio saludable para los niños,
  2. empoderamiento de padres y cuidadores,
  3. alimentación escolar saludable,
  4. acceso equitativo a alimentos nutritivos, y
  5. promoción de la actividad física cotidiana (White House, 2010).

Estrategia de análisis

Se empleó la técnica de análisis de contenido temático (Braun & Clarke, 2006), que permite identificar patrones recurrentes (temas) en la información cualitativa. La codificación inicial fue abierta, seguida de una categorización axial en torno a los ejes de innovación, participación, sostenibilidad, equidad y replicabilidad. Posteriormente, se aplicó una fase de triangulación de fuentes con literatura científica y reportes gubernamentales mexicanos que abordan la problemática de la obesidad infantil, para establecer paralelismos con iniciativas como las implementadas en Baja California Sur (Secretaría General UANL, 2014).

Criterios de calidad y rigor científico

Para garantizar la validez y fiabilidad del estudio, se aplicaron diversos criterios cualitativos:

  • Credibilidad: se utilizó información contrastada, oficial y académica, evitando sesgos de interpretación mediante triangulación de fuentes (Patton, 2002).
  • Transferibilidad: se procuró describir en detalle el contexto del caso y los factores clave de su implementación, para permitir su posible adaptación a otros entornos.
  • Confirmabilidad: se mantuvo una bitácora de decisiones analíticas y se realizó un análisis reflexivo de los hallazgos para asegurar la neutralidad investigativa.
  • Dependencia: la documentación de los procedimientos garantiza que otros investigadores puedan replicar el análisis bajo condiciones similares.

Limitaciones del estudio

Entre las principales limitaciones, se encuentra el uso exclusivo de fuentes secundarias, lo cual impide acceder a percepciones subjetivas de los actores involucrados en la implementación directa de la campaña. Asimismo, el análisis se circunscribe al periodo 2010-2014, por lo que no se consideran desarrollos o adaptaciones posteriores del programa “Let’s Move!”. No obstante, la riqueza documental del caso permite una comprensión profunda de sus fundamentos, su estructura y su impacto.

Resultados

El análisis documental del programa “Let’s Move!” permitió identificar una serie de resultados significativos en materia de innovación en mercadotecnia social aplicada a la prevención de la obesidad infantil y otras enfermedades crónicas relacionadas con el sedentarismo y la mala alimentación. Estos resultados se agrupan en cinco dimensiones clave: innovación comunicacional, articulación intersectorial, transformación de entornos, participación comunitaria y evaluación de impacto.

Innovación comunicacional: mensajes adaptados y multicanales

Una de las principales fortalezas del programa fue su estrategia de comunicación social, que combinó el uso de medios masivos tradicionales (televisión, radio, prensa) con canales digitales (sitios web, redes sociales, videos interactivos). La campaña utilizó una narrativa positiva y empática, enfocada en el empoderamiento más que en la culpabilización, lo cual incrementó la aceptación del mensaje entre padres, cuidadores y comunidades (Kotler & Lee, 2008).

Además, “Let’s Move!” implementó una segmentación estratégica de audiencias, con mensajes diferenciados para niños, adolescentes, padres de familia, escuelas y comunidades latinas y afroamericanas, con lo cual logró una mayor pertinencia cultural y lingüística (Secretaría General UANL, 2014). Esta estrategia fue clave para atender a poblaciones vulnerables y reducir brechas de acceso a información de salud.

Articulación intersectorial: integración de actores públicos y privados

El programa logró una coordinación sin precedentes entre diversas instancias del gobierno federal (Departamento de Educación, Departamento de Agricultura, CDC), organizaciones civiles, empresas privadas y celebridades, de manera que generó un ecosistema colaborativo con objetivos compartidos (White House, 2010). Por ejemplo, grandes cadenas de supermercados se comprometieron a mejorar la calidad nutricional de sus productos y etiquetado, mientras que redes de chefs participaron en la elaboración de menús escolares saludables.

Esta colaboración público-privada permitió movilizar recursos, legitimar el mensaje ante la opinión pública y aumentar el alcance de las acciones. Asimismo, constituyó un modelo replicable para intervenciones que requieren abordar determinantes sociales y estructurales de la salud (French et al., 2015).

Transformación de entornos: creación de espacios saludables

Uno de los aportes más relevantes de “Let’s Move!” fue su enfoque estructural: en lugar de centrarse únicamente en cambiar actitudes individuales, buscó transformar los entornos escolares, comunitarios y urbanos. Entre las acciones más destacadas, se encuentran las siguientes:

  • La implementación de huertos escolares como herramientas educativas y nutricionales.
  • La mejora de la calidad y diversidad de los alimentos en comedores escolares mediante regulaciones federales.
  • La promoción del juego activo y la actividad física en espacios públicos seguros (Secretaría General UANL, 2014).
  • Estas intervenciones se sustentaron en el enfoque ecológico de la salud pública, el cual reconoce que los comportamientos están determinados por múltiples niveles de influencia (Lefebvre, 2011).

Participación comunitaria: construcción de ciudadanía saludable

El programa fomentó activamente la participación comunitaria, empoderando a familias, maestros, estudiantes y líderes locales para convertirse en agentes del cambio. Las iniciativas comunitarias, como “Let’s Move! Cities, Towns and Counties”, otorgaron autonomía a gobiernos locales para desarrollar sus propias versiones del programa con base en sus necesidades específicas (White House, 2010).

Esta descentralización generó capital social y favoreció la sostenibilidad de las acciones más allá del impulso inicial de la campaña nacional. Además, se promovieron prácticas pedagógicas como la educación nutricional lúdica y la integración de la actividad física en los currículos escolares.

Evaluación de impacto: indicadores cuantitativos y cualitativos

Si bien el impacto de “Let’s Move!” varió entre regiones y grupos poblacionales, los informes oficiales y académicos reportaron resultados positivos. Según datos del CDC (2013), entre 2008 y 2012 hubo una disminución significativa en la prevalencia de obesidad en niños de entre 2 y 5 años, especialmente entre las poblaciones hispanas y afroamericanas.

También se observó una mayor conciencia sobre la importancia de la nutrición en el entorno familiar y escolar, así como un aumento en la disponibilidad de alimentos saludables en instituciones públicas (CDC, 2013; Secretaría General UANL, 2014). A nivel cualitativo, diversas comunidades reportaron una mejora en la cohesión social y en la conciencia sobre su capacidad de acción respecto a la salud de sus hijos.

Síntesis de hallazgos

Los resultados del caso “Let’s Move!” demuestran que las estrategias de mercadotecnia social innovadoras pueden generar impactos positivos en la salud pública cuando están fundamentadas en la colaboración multisectorial, la transformación del entorno y la participación activa de la comunidad. Además, evidencian que es posible adaptar estas estrategias a contextos distintos, siempre que se respeten las particularidades culturales, sociales y económicas.

Conclusiones

La presente investigación ha permitido identificar que el programa “Let’s Move!” representa una experiencia paradigmática en el uso de la mercadotecnia social como herramienta estratégica para la prevención de enfermedades crónicas, particularmente la obesidad infantil. A través de un enfoque integral, multisectorial y culturalmente sensible, la campaña logró incidir tanto en comportamientos individuales como en factores estructurales, lo que constituye un avance significativo respecto a intervenciones tradicionales en salud pública (Kotler & Lee, 2008; Andreasen, 2006).

Entre los factores críticos de éxito, se identificaron la comunicación empática y segmentada, la articulación interinstitucional, la transformación de entornos escolares y comunitarios, y la participación activa de los ciudadanos. Estos elementos permiten considerar a “Let’s Move!” no solo como una campaña de promoción de la salud, sino como una estrategia de innovación social orientada al cambio sistémico (French et al., 2015).

El estudio también ha demostrado que, aunque el modelo estadounidense no puede trasladarse de forma directa al contexto mexicano, existen condiciones propicias para su adaptación contextualizada. La prevalencia de obesidad infantil en México, la existencia de esfuerzos institucionales fragmentados y la necesidad de propuestas sostenibles hacen evidente la urgencia de implementar un modelo que integre comunicación, política pública y transformación de entornos (Barquera et al., 2013; Rivera et al., 2016).

En este sentido, la experiencia de “Let’s Move!” ofrece lecciones valiosas para el diseño de políticas públicas mexicanas más eficaces, basadas en evidencia, culturalmente pertinentes y centradas en el bienestar de la niñez. Sin embargo, su implementación requerirá superar desafíos estructurales como la desigualdad social, la inseguridad alimentaria y la limitada articulación institucional.

Finalmente, se concluye que la mercadotecnia social, cuando se vincula con principios de equidad, innovación y participación comunitaria, puede ser una herramienta poderosa para enfrentar las enfermedades crónicas desde una perspectiva preventiva y educativa. La adaptación crítica y creativa de experiencias exitosas como “Let’s Move!” puede marcar un punto de inflexión en la salud pública infantil en América Latina, siempre que se acompañe de voluntad política, inversión sostenida y compromiso ciudadano.

Recomendaciones

En conclusión, el programa “Let’s Move!” representa un modelo exitoso de intervención integral para combatir la obesidad infantil, que puede servir como referencia para otros países, incluyendo México. La implementación de programas de este tipo en el contexto mexicano podría tener un impacto positivo significativo, siempre y cuando se adapten a las particularidades culturales, económicas y sociales del país.

A partir del análisis documental y contextual realizado, se proponen las siguientes recomendaciones clave para una posible adaptación del programa “Let’s Move!” en el contexto mexicano. Estas sugerencias integran principios de mercadotecnia social, salud pública y gestión intersectorial.

Diseñar campañas con enfoque culturalmente pertinente

Las estrategias comunicacionales deben considerar la diversidad sociocultural y lingüística del país. Es indispensable adaptar los mensajes a los valores, las costumbres y las realidades locales de las comunidades, evitando enfoques generalistas o estigmatizantes. Kotler y Lee (2008) sugieren que la relevancia cultural es un principio fundamental en la mercadotecnia social para inducir cambios de comportamiento sostenibles.

Asimismo, se recomienda incorporar lenguas indígenas y medios comunitarios en zonas rurales y marginadas para garantizar la accesibilidad informativa y fortalecer la apropiación comunitaria.

Fortalecer la articulación interinstitucional

Para replicar el modelo de “Let’s Move!”, es necesario establecer mecanismos formales de coordinación entre sectores: salud, educación, desarrollo social, deporte, agricultura, medios y gobiernos locales. La experiencia estadounidense demuestra que la colaboración entre instituciones y actores no gubernamentales es esencial para alcanzar escala y sostenibilidad (White House, 2010; French et al., 2015).

Se recomienda la creación de un Consejo Nacional de Entornos Escolares Saludables, que integre a todos los actores involucrados y coordine las acciones a nivel estatal y municipal.

Promover entornos escolares saludables

Una recomendación prioritaria es transformar las escuelas en espacios protectores de la salud, promoviendo no solo la alimentación saludable, sino también el acceso universal a la actividad física y la educación nutricional desde la primera infancia. Rivera et al. (2016) enfatizan que las escuelas son plataformas ideales para intervenciones preventivas sistemáticas.

Esto implica garantizar infraestructura básica (comedores, canchas, bebederos), capacitación docente y materiales didácticos adecuados, además de reforzar la aplicación de los lineamientos de alimentos y bebidas en planteles escolares (Barquera et al., 2015).

Incorporar tecnologías digitales para la educación y evaluación

El uso de tecnologías digitales puede amplificar el alcance y la efectividad de las campañas, tal como lo demostró “Let’s Move!” con sus plataformas interactivas, aplicaciones móviles y redes sociales. En México, estas herramientas pueden adaptarse a contextos urbanos y semiurbanos con alta conectividad, particularmente entre niños y adolescentes (Lefebvre, 2011).

Además, las tecnologías deben emplearse también para monitorear y evaluar el impacto de las intervenciones, utilizando indicadores basados en evidencia y sistemas de retroalimentación que involucren a las comunidades.

Invertir en formación y sensibilización de actores clave

Capacitar a maestros, promotores de salud, líderes comunitarios y funcionarios públicos en mercadotecnia social, cambio de comportamiento y promoción de la salud es fundamental para una implementación exitosa. Como señalan Andreasen (2006) y Patton (2002), los programas exitosos requieren no solo mensajes atractivos, sino también actores formados para sostenerlos y adaptarlos. Se recomienda el diseño de diplomados y módulos de formación continua acreditados por instituciones académicas públicas y privadas.

Establecer políticas públicas con perspectiva de equidad

Finalmente, se debe garantizar que toda acción derivada de una campaña nacional tenga una perspectiva de equidad social, que priorice a poblaciones vulnerables (zonas rurales, indígenas, niñas y niños con discapacidad, regiones con alta marginación). Esto implica subsidios alimentarios saludables, espacios seguros y entornos libres de violencia y marketing dañino para la salud infantil (Barquera et al., 2013).

Como indica French et al. (2015), el marketing social moderno debe vincularse con las políticas públicas para lograr transformaciones estructurales sostenibles.

Referencias bibliográficas

Andreasen, A. R. (2006). Social marketing in the 21st century. SAGE Publications.

Barquera, S., Campos, I., & Rivera, J. (2013). México: Obesidad en la infancia y la adolescencia. Perspectivas y soluciones. Instituto Nacional de Salud Pública.

Barquera, S., Hernández-Barrera, L., Rothenberg, S. J., Cifuentes, E., & Rivera-Dommarco, J. A. (2015). The obesity epidemic in Mexico: Rapid transitions in the Mexican diet and lack of policies to address the problem. Salud Pública de México, 57(4), 586-592.

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White House (2010). Let’s Move! campaign official launch. En letsmove.obamawhitehouse.archives.gov.


  1. Universidad Autónoma de Nuevo León. ORCID: 0000-0003-1346-7198.
  2. Universidad Autónoma de Nuevo León. ORCID: 0000-0002-7188-5331.
  3. Universidad Autónoma de Nuevo León. ORCID: 0000-0001-9671-2296.


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