Lorena Elizabeth Salazar Gómez[1] y Arturo de León Gómez[2]
Introducción
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (por sus siglas en inglés, UNESCO) considera la educación para la salud como un proceso integral que busca fomentar una vida saludable, integrándose como un elemento fundamental del proceso educativo (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura [UNESCO], 2024).
La educación para la salud es importante porque no solo se limita a transmitir conocimientos sobre el cuerpo humano, sino que busca que niños, niñas y adolescentes adquieran habilidades sociales, emocionales y críticas para que puedan tomar decisiones informadas sobre su salud y prevenir enfermedades crónicas.
En México, un importante problema de salud son el sobrepeso y la obesidad, que afectan al 37.3 % de los niños de entre 5 y 11 años, según los resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, Ensanut 2022. Esto, además, pone en riesgo a los infantes de desarrollar enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión y enfermedades cardiovasculares (Lazcano-Ponce y Shamah-Levy, 2023).
Cuando un niño, niña o adolescente tiene una salud deficiente, esta puede impactar de manera negativa en su rendimiento académico escolar, por lo que es indispensable que los sistemas educativos y las escuelas promuevan la educación para la salud a partir de la práctica y formación de hábitos y el desarrollo de experiencias educativas que fomenten el bienestar físico, mental y emocional de los estudiantes (UNESCO, 2024).
La educación para la salud en las escuelas públicas de México ha tenido avances significativos, como la Estrategia Nacional de Salud Escolar y la incorporación de la promoción de la salud en los planes de estudio desde preescolar hasta secundaria, que buscan fomentar una vida saludable poniendo énfasis en temas de nutrición, salud mental, actividad física y prevención de enfermedades.
Además, en los últimos años, la integración de las tecnologías en la educación ha transformado los procesos de enseñanza y aprendizaje, demostrando que las TIC son herramientas eficaces que permiten mejorar el desarrollo de competencias en los estudiantes de educación básica (UNESCO, 2019). De igual manera, la Organización Mundial de la Salud (OMS) (2021) menciona que el uso de las tecnologías para promover la salud y prevenir enfermedades es un factor esencial para que las personas disfruten de una vida más saludable.
Estudios recientes han señalado los beneficios del uso de las tecnologías para la educación de la salud en el ámbito escolar, como es el caso del estudio de Palacios-Gálvez et al. (2020), que exploraron el impacto del uso de una aplicación para promover hábitos saludables en adolescentes a través de la gamificación, y, a la fecha en que se hizo la investigación, se han tenido resultados favorecedores, aunque se sigue trabajando en la aplicación.
A partir de este contexto, el objetivo general de este estudio es examinar de manera detallada la implementación del modelo SAMR en las clases relacionadas con la salud de un docente de educación básica, con el fin de conocer cómo este enfoque ha transformado los procesos de enseñanza y aprendizaje, promoviendo la adopción de la tecnología para mejorar la comprensión de la salud y los hábitos alimenticios en los estudiantes.
En los siguientes apartados, se describe el marco teórico, abordando algunos fundamentos de la educación para la salud y el modelo SAMR, así como su integración en este estudio. Además, se detalla la metodología empleada, los resultados obtenidos y las conclusiones preliminares, que ofrecen una base para futuras investigaciones relacionadas con el impacto del uso de modelos tecnológicos en la educación para la salud, con el fin de mejorar tanto la calidad educativa como el estilo de vida de las personas.
Marco teórico
Educación para la salud
La educación para la salud es un proceso que busca que las personas adquieran los conocimientos y las habilidades necesarios para tomar decisiones informadas sobre su salud y bienestar. Su objetivo principal es promover estilos de vida saludables y prevenir enfermedades crónicas (Organización Panamericana de la Salud [OPS], 2017; UNESCO, 2024; UNICEF España, s.f.).
La educación para la salud es importante porque permite a las personas tomar control de su salud y participar en su cuidado, y además fomenta hábitos saludables y previene enfermedades como la diabetes, obesidad, hipertensión, entre muchas otras (UNESCO, 2024).
En la década de los setenta, la educación para la salud abarcaba temas relacionados mayormente con la higiene, como el lavado de manos, el cuidado dental y el aseo personal. Desde el ámbito educativo, la Secretaría de Educación Pública en México incluía lecciones sobre la salud de forma integrada con materias de ciencias naturales, y su enfoque educativo era preventivo. Se abordaban temas relacionados con la prevención de enfermedades de transmisión sexual, aunque se carecía de una asignatura específica de salud que abarcara una amplia gama de temas (Mendoza, 1995).
Según datos del INEGI, en su estadística a propósito del Día Mundial contra la Obesidad del 2020, el 35 % de los hombres y el 46 % de las mujeres nacidos entre 1970 y 1990 padecen algún tipo de obesidad, lo que deja a la luz la oportunidad de análisis de los programas educativos de la época.
No fue hasta la década de los noventa que en México se comenzaron a impulsar programas de alimentación escolar y campañas de vacunación masiva y a adoptar un enfoque más integral en la salud escolar bajo la influencia de políticas internacionales promovidas por la OMS y la OPS. Dentro del Programa Nacional de Salud 1995-2000, se empezó a implementar el Programa de Escuelas Saludables con el fin de fomentar ambientes escolares que promovieran el bienestar físico y mental de los estudiantes (Secretaría de Salud, 1995).
A partir del año 2000, el continuo incremento de la obesidad y las enfermedades crónicas en el país motivaron a seguir el enfoque en la educación para la salud. La Secretaría de Salud y la Secretaría de Educación Pública incluyeron la enseñanza de hábitos alimenticios saludables, de prevención de enfermedades crónicas no transmisibles y de la importancia de la activación física como medio para reducir el aumento en este tipo de problemáticas.
Sin embargo, no fue sino hasta la pandemia del COVID-19 que cambió significativamente el enfoque de la salud en las escuelas. Durante este periodo y después de él, la enseñanza sobre medidas de prevención de enfermedades infecciosas se convirtió en prioridad. Además, se comenzaron a utilizar herramientas digitales en la educación a distancia para atender y prevenir de forma integral los problemas de salud de la actualidad y se creó el eje articulador “Vida Saludable” dentro del plan de estudios de la Nueva Escuela Mexicana para atender todos los temas relacionados con la salud (Secretaría de Educación Pública, 2021).
Modelo SAMR
En cuanto al término “tecnologías educativas”, ha sido abordado desde hace décadas; Paul Saettler (1990) fue uno de los primeros en investigar y desarrollar un análisis extenso de la historia y el desarrollo de las tecnologías en la educación, así como del impacto y la transformación en el proceso educativo a lo largo del tiempo. Saettler (1990), en su obra The Evolution of American Educational Technology, define las tecnologías como el uso sistemático y estructurado de herramientas y procesos tecnológicos para facilitar el aprendizaje y mejorar la enseñanza.
Mike Ribble (2015), quien es experto en tecnologías educativas, se dio a la tarea de desarrollar, tomando en cuenta distintos estudios, las teorías de los nueve elementos de la ciudadanía digital, con el fin de facilitarles a los usuarios la comprensión y la interacción de forma segura, ética y responsable en entornos digitales.
El objetivo primordial de los nueve elementos de la ciudadanía digital es educar a los usuarios, sobre todo a los jóvenes, a comprender desde el acceso equitativo a la tecnología y el respeto por las leyes digitales, hasta la promoción de la alfabetización y la seguridad en línea, desarrollando la interacción digital segura y promoviendo el uso crítico y responsable de las tecnologías digitales (Ribble, 2015).
La International Society for Technology in Education (ISTE), como organización que promueve el uso eficaz de la tecnología en la educación y el apoyo a los docentes y líderes educativos en la integración de mejoras para el aprendizaje, diseña, actualiza y promueve estándares que guían tanto a estudiantes como a educadores y que marcan el camino del desarrollo de las competencias digitales, el pensamiento crítico y la creatividad de los alumnos, mientras que los educadores adoptan la tecnología educativa para la innovación de prácticas didácticas y pedagógicas, que motiven la autonomía y creatividad de los alumnos (International Society for Technology in Education, 2016; 2017).
En un mundo cada vez más conectado y tecnológico, así como en un mundo acelerado en cuanto al acceso a las tecnologías digitales, los estándares propuestos por la International Society for Technology in Education, tanto para alumnos como para profesores, se vuelven necesarios para proporcionar un marco integral en el desarrollo de competencias digitales y su uso (Ribble, 2015).
Además, Ribble (2015) menciona la importancia de abordar temas relacionados con la evolución de la sociedad, impulsada por el rápido avance tecnológico, el uso masivo de dispositivos móviles, el acceso global a la información a través del empleo de internet, así como la transformación digital de la mayor parte de los sectores, ya que han alterado las expectativas, demandas y necesidades en la educación y en su actuar.
Un estudio propuesto por Rubén Puentedura (2013), el modelo SAMR, es una herramienta fundamental para llegar al entendimiento del papel transformador de la tecnología en la educación. El modelo SAMR se organiza en cuatro niveles progresivos que muestran cómo la tecnología impacta los procesos de enseñanza y aprendizaje. En el nivel de sustitución, la tecnología actúa como un reemplazo directo de herramientas tradicionales, sin alterar significativamente la función educativa, como sustituir el papel por un documento digital. En el nivel de aumentación, la tecnología añade mejoras funcionales, por ejemplo, incorpora multimedia o enlaces interactivos que enriquecen la experiencia de aprendizaje.
Los niveles más avanzados, modificación y redefinición, son los que marcan un cambio más profundo. En la modificación, la tecnología permite reformular las actividades educativas, como el uso de blogs o plataformas colaborativas que transforman la manera en que los estudiantes interactúan. En la redefinición, las herramientas tecnológicas posibilitan crear experiencias de aprendizaje completamente nuevas, como la colaboración en tiempo real con estudiantes de otras partes del mundo o la elaboración de proyectos multimedia destinados a audiencias globales. Como comenta Will Fastiggi (2015), estos niveles no únicamente mejoran, sino que transforman radicalmente la enseñanza, fomentando una participación más activa, creativa y centrada en el estudiante, lo que da lugar a experiencias educativas más enriquecedoras y significativas.

Fuente: Elaboración propia.
Metodología
El desarrollo de este estudio se realiza desde un enfoque cualitativo, con el objetivo de recopilar y hacer un análisis de los datos obtenidos de la experiencia y aplicación del modelo SAMR en un proyecto sobre hábitos de alimentación saludable de un docente.
La metodología de este estudio toma su fundamento en la revisión de bibliografía relacionada con las tecnologías educativas, la salud en la educación en México, el modelo de implementación de tecnologías SAMR, elementos de la ciudadanía digital y estudios de la UNESCO para el fomento de una vida saludable, así como la observación y el estudio de la implementación del modelo.
Esta investigación permite establecer un antecedente sobre el uso del modelo SAMR en clases relacionadas con temas de salud, que logren promover hábitos de alimentación saludable y balanceada para contrarrestar y prevenir futuras enfermedades.
Participantes
Durante la investigación, se observó a un docente con 11 años de servicio que atiende un grupo de 32 alumnos de cuarto de primaria de una escuela del sistema estatal en un municipio del área metropolitana de Nuevo León. Es importante mencionar que el docente ya conocía el modelo SAMR y usaba las tecnologías en su práctica diaria. También se tuvo acceso a los materiales diseñados por el docente para llevar a cabo el proyecto.
Instrumentos
Se utilizaron dos tipos de instrumentos para la recolección de datos:
- Entrevista semiestructurada: se decidió utilizar la entrevista dentro de la investigación con el fin de obtener información más precisa sobre la experiencia del entrevistado. Se diseñaron y aplicaron dos entrevistas individuales semiestructuradas con la intención de tener mayor flexibilidad al momento de realizarla (Díaz-Bravo et al., 2013).
- Observación: se realizó una serie de observaciones en las clases del docente con el objetivo de identificar las actividades que realizaba en cada clase, el comportamiento y la participación tanto del docente como de los estudiantes.
Procedimiento
Para iniciar con el estudio, se optó por realizar una entrevista al docente para conocer el proyecto que estaría implementando. El nombre del proyecto era “Hábitos para una alimentación saludable”, y estaba dirigido a todos los alumnos del grupo. El objetivo del proyecto era el de crear conciencia en los alumnos sobre la importancia de la salud y la alimentación, a fin de promover hábitos alimenticios saludables, usando el Plato del Buen Comer. Para realizar el proyecto, el docente comentó en una primera entrevista: “Me tomó varias horas del fin de semana para poder planear el proyecto, quería incluir actividades diferentes para que los niños se sintieran interesados por el tema”. También mencionó que la duración del proyecto sería de una semana, daría tres clases de una hora en el aula para trabajar algunas actividades y contenidos, y también enviaría tareas a los alumnos para complementar.
Una vez que se obtuvo la información necesaria, se realizó la observación de las tres clases que formaban parte del proyecto, y además se llevaron a cabo registros de observación para obtener la mayor cantidad de información sobre las actividades y la forma de trabajar del docente. Y al finalizar las observaciones, se entrevistó por segunda ocasión al docente para ampliar la información obtenida durante las clases.
Resultados
Después del análisis preliminar del estudio, se obtuvieron los resultados que a continuación se describen en relación con el nivel de alcance del modelo SAMR durante el proyecto.
En la primera clase, “Introducción a la alimentación saludable”, se introduce el tema con una presentación en PowerPoint sobre la importancia de una alimentación equilibrada y el Plato del Buen Comer. En lugar de utilizar láminas impresas, se usa una computadora y un proyector para ver el material, por lo que se identifica el nivel de sustitución del modelo. En la misma sesión, los estudiantes se organizan por equipos y, empleando tabletas, observan un video educativo −el cual pueden pausar y retroceder según lo necesiten− sobre los grupos alimenticios y su impacto en la salud. En esta actividad se reconoce el nivel de aumentación, ya que se sustituye el uso del libro por el de un dispositivo móvil.
Para la segunda clase, “Explora y analiza tus hábitos alimenticios”, los estudiantes trabajaron en casa para registrar en hojas de cálculo, en la aplicación Google Sheets, los alimentos que consumieron durante un día. En el aula, trabajaron en grupos pequeños utilizando tabletas y hojas de cálculo para comparar sus dietas e identificar los alimentos que consumen del Plato del Buen Comer, destacando cuáles son los que pueden incorporar para mejorar su alimentación y compartiendo en plenaria los resultados. Durante esta sesión se identifica el nivel de modificación ya que se hace uso de plataformas colaborativas para que los estudiantes interactúen y trabajen en conjunto.
En la última clase, “Diseño de un menú saludable”, los estudiantes utilizaron una herramienta de diseño (Canva o Google Slides) para crear un menú semanal con platillos balanceados basados en los grupos alimenticios del Plato del Buen Comer. Los menús debían incluir imágenes y descripciones de los grupos alimenticios y su importancia en cada comida. El nivel de modificación entra en esta actividad al rediseñar la actividad haciendo uso de las tecnologías. Al terminar los menús, se tuvo una videoconferencia con un nutricionista experto, y los alumnos expusieron sus trabajos para que les diera retroalimentación y sugerencias para mejorar su menú. Los estudiantes tuvieron oportunidad de hacer preguntas y hacer ajustes en su diseño a partir de los comentarios recibidos. En esta parte de la actividad, se identifica el nivel de rediseño del modelo SAMR al crear un ambiente de aprendizaje que sería complicado de llevar a cabo sin el uso de la tecnología.
Desde una óptica de alcance descriptivo, con la observación de clases y las entrevistas uno a uno con el docente, los resultados sugieren que la implementación del modelo SAMR en temas relacionados con la salud dentro del salón de clases pudiera ser de gran ayuda en la prevención de desórdenes alimenticios y enfermedades crónicas relacionadas con sobrepeso y obesidad. Además, se puede observar cómo se rediseñó un proyecto de enseñanza tradicional sobre alimentación saludable para que los alumnos hicieran uso de herramientas tecnológicas que les permitieran participar en actividades colaborativas e interactivas, lo que a su vez promueve la motivación y el interés de los estudiantes, destacando que el proyecto completo incluye cada uno de los niveles del modelo.
El uso del modelo SAMR en el aula ha demostrado ser una herramienta poderosa para incrementar el compromiso, la participación y la atención de los estudiantes. Al emplear herramientas tecnológicas como Canva y videoconferencias, los alumnos interactúan de manera más dinámica con los contenidos, lo que incrementa su motivación y responsabilidad sobre su propio aprendizaje. Además, la colaboración en grupo a través de plataformas como Google Sheets y Google Slides fomenta el trabajo en equipo y la reflexión crítica, permitiendo a los estudiantes tomar decisiones más informadas sobre su salud. Finalmente, la integración de videos interactivos y conferencias en tiempo real asegura que los estudiantes mantengan un alto nivel de atención, adaptándose a diferentes estilos de aprendizaje y facilitando una comprensión más profunda de los conceptos clave de salud y nutrición.
Con relación al compromiso, los estudiantes se muestran más involucrados al utilizar herramientas tecnológicas que les permiten interactuar de manera más dinámica con los contenidos, como el diseño de menús saludables en Canva o la videoconferencia con un nutricionista. Este tipo de actividades fomenta la participación, haciendo que los alumnos se sientan más responsables de su propio aprendizaje y aumenten su motivación hacia la salud y la alimentación equilibrada.
En cuanto a la participación de los alumnos, la implementación del modelo SAMR promueve la colaboración activa entre los estudiantes, especialmente al trabajar en grupos para analizar sus hábitos alimenticios y proponer mejoras mediante plataformas de trabajo colaborativo como Google Sheets y Google Slides. Este tipo de participación mejora las habilidades de trabajo en equipo, el intercambio de ideas y la reflexión crítica, de manera que logra que los alumnos tomen decisiones más informadas sobre su salud.
En lo que se refiere a la atención de los estudiantes, al integrar videos interactivos y videoconferencias en tiempo real, los estudiantes logran mantener un nivel alto de atención durante la clase, ya que el uso de tecnología diversifica las formas de acceso a la información. Este enfoque multimedia también permite que los alumnos con diferentes estilos de aprendizaje se mantengan comprometidos y atentos, por lo que llegan a una mayor comprensión de los conceptos clave relacionados con la salud y la nutrición.
Además, el uso del modelo SAMR en el aula permitió al docente personalizar el aprendizaje de manera más efectiva, adaptando las actividades según las necesidades individuales de los estudiantes mediante herramientas tecnológicas como Google Sheets y Canva. Esto facilitó el seguimiento en tiempo real del progreso de los alumnos. Incluso, el modelo optimizó la evaluación y retroalimentación, lo que permitió que el profesor ofreciera comentarios inmediatos y precisos a través de las plataformas colaborativas como Google Docs, de manera que mejoró el rendimiento de los estudiantes. Asimismo, el enfoque SAMR fomentó la innovación pedagógica, permitiendo al docente rediseñar actividades tradicionales en experiencias más interactivas y significativas que aumentaron el interés y la participación de los alumnos, lo que contribuyó a alcanzar un aprendizaje más profundo y relevante.
Al utilizar aplicaciones tecnológicas como Google Sheets y Canva, el profesor pudo adaptar las actividades para atender las necesidades y los ritmos de aprendizaje de cada estudiante. Esto permitió una enseñanza más personalizada y centrada en el estudiante, ya que las herramientas digitales ofrecen flexibilidad y facilitan el monitoreo del progreso de cada alumno en tiempo real.
Conclusiones
A lo largo de esta investigación sobre el uso del modelo SAMR en el aula para enseñar contenidos sobre la salud, se ha identificado cómo la tecnología no solo se utiliza como un recurso de apoyo, sino que asimismo se integra de manera estratégica, de manera que transforma las experiencias de aprendizaje y promueve una enseñanza innovadora, activa, significativa y que se adapta a las necesidades y características de los estudiantes.
Al emplear la tecnología en los niveles de sustitución y aumentación, se observa que los estudiantes tienen acceso a los contenidos de una forma más directa y personalizada. Además, al utilizar herramientas y recursos digitales, se tiene acceso a recursos actualizados, lo que facilita la participación y el compromiso de los estudiantes, mejora su comprensión y permite una adaptación del aprendizaje al ritmo de cada uno.
En el nivel de modificación, el uso de la tecnología permite la evolución de las tareas y facilita el trabajo colaborativo y la comunicación más allá del aula. Al llevar a cabo estas actividades, los estudiantes pueden desarrollar las competencias clave necesarias para el siglo XXI, como la colaboración, el pensamiento crítico, el uso responsable de la tecnología, trabajando con proyectos que requieren de su análisis y reflexión.
En cuanto al nivel de redefinición, la tecnología no solo apoya la educación, sino que la transforma y permite la posibilidad de acceder a distintas plataformas, crear proyectos multimedia y resolver problemas en tiempo real, lo que facilita a los estudiantes desarrollarse como creadores de contenido y no solo como consumidores u observadores. Este cambio en el rol de los estudiantes fomenta la autonomía y el aprendizaje significativo, y prepara a los estudiantes para enfrentar los problemas del mundo actual haciendo uso de las herramientas digitales.
La implementación del modelo SAMR redefine el papel del docente de ser un transmisor de información a ser un facilitador del aprendizaje, un guía, un diseñador de experiencias. Este cambio de roles permite al docente tener una práctica más reflexiva, en la que debe adaptarse e innovar sus métodos, adecuando los contenidos de la enseñanza tradicional a la realidad digital y contextual de los estudiantes.
A pesar de los múltiples beneficios que se han encontrado en este estudio sobre el uso del modelo SAMR en la educación básica, existen desafíos relacionados con el contexto de las instituciones educativas, tales como el escaso acceso a dispositivos tecnológicos, la falta de competencias digitales de los docentes y la falta de infraestructura que favorezca la integración de tecnologías. Estos desafíos deben superarse, ya que son pieza clave para asegurar que la tecnología esté presente en las aulas, sea accesible y de gran beneficio para los estudiantes, independientemente de su contexto.
El modelo SAMR es una herramienta eficaz que guía la integración y el uso de la tecnología en las aulas de educación básica. Al implementar cada uno de sus niveles, desde la sustitución hasta la redefinición, no solo los docentes utilizan e incorporan la tecnología como un apoyo en su práctica, sino que esta se vuelve el motor que impulsa un aprendizaje más significativo y transformador, capaz de preparar a los estudiantes para los retos de una sociedad en constante cambio.
En el ámbito de la educación para la salud, la implementación del modelo SAMR se convirtió en una herramienta valiosa, ya que la tecnología no solo facilitó el acceso a información actualizada sobre hábitos de alimentación saludable, sino que también permitió a los estudiantes adentrarse en un ambiente digital de aprendizaje. Desde la consulta de recursos digitales hasta la creación de material digital, esta experiencia permitió que los estudiantes adquirieran conocimientos y desarrollaran habilidades para tomar decisiones informadas sobre su bienestar. Al involucrar a los estudiantes en la creación de un proyecto sobre salud pública, prevención y estilos de vida saludables, se promueve una conciencia crítica sobre su propio cuidado. De esta forma, el modelo SAMR enriquece la enseñanza para la salud y contribuye a formar ciudadanos responsables e informados, comprometidos con su salud y la de su comunidad.
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