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1 Movilidades de jóvenes estudiantes en espacios rurales

Aproximaciones a partir de un estudio de caso en Chancaní, provincia de Córdoba

Bárbara Catalano y Ana Garrido Millán

Introducción

Este capítulo tiene como objetivo explorar acerca de las experiencias y expectativas de movilidades de las y los jóvenes estudiantes de una escuela secundaria situada en Chancaní. Esta pedanía se encuentra en el Noroeste de Córdoba, Argentina, en una de las zonas más relegadas y vulnerables de la provincia. Excluida de los principales flujos económicos y centros de decisión provinciales, existe cierta incertidumbre sobre el futuro de las juventudes de esta región, lo que nos lleva a indagar y reflexionar sobre las prácticas efectivas de movilidad, como también sus representaciones y expectativas en esta zona rural[1].

La escuela secundaria del pueblo tiene un rol sustancial en la educación y orientación sobre las actividades productivas de la zona, por lo que nos parece central preguntarnos acerca de las experiencias y expectativas de movilidad juveniles en el marco de dicha institución.

La zona objeto de estudio está dentro de la eco-región Chaco Árido, atravesada por diversos entramados de movilidades, inmovilidades y lábiles redes de transporte que conforman la base identitaria de las sociedades que habitan esas tierras, principalmente zonas rurales, con una importante presencia de comunidades campesinas, un significativo acervo de recursos naturales y culturales, y al mismo tiempo, marcadas desigualdades sociales reflejadas en la carencia de ciertos elementos básicos para la supervivencia como el acceso al agua, a la electricidad, entre otros (Rufini et al., 2023).

Teniendo en cuenta la problemática preexistente de despoblamiento rural, especialmente juvenil, que afronta la zona, es que nos interesa ahondar sobre el lugar de los y las jóvenes rurales que residen en Chancaní y que asisten a la escuela agro-técnica, sobre todo considerando que cuentan con un significativo rol con relación al potencial desarrollo turístico de zonas rurales (Martins & Futemma, 2014; Roman & Ciccolella, 2009)

Para ello, realizaremos, en primer lugar, una caracterización socio-territorial de la zona de estudio y ahondaremos sobre las movilidades de las y los jóvenes de Chancaní y parajes aledaños. Dado el rol crucial que presenta la escuela agro-técnica, se considerarán centrales los relatos de las y los estudiantes de los últimos tres años de esa institución educativa.

En el trabajo identificamos diversos tipos de movilidades, aquellas cuyas motivaciones están asociadas al ocio, al turismo y a la recreación; las rutinarias, como pueden ser los desplazamientos desde sus hogares hasta la escuela; las esporádicas o aleatorias, como los viajes cortos a la ciudad; las movilidades permanentes, o la emigración de jóvenes hacia ciudades cercanas, basadas en la búsqueda de mejoras en la calidad de vida, tales como trabajo, estudio, ingresos. Finalmente, planteamos una reflexión en torno a las dinámicas que presentan las direcciones de las movilidades cruzadas (de atracción y expulsión), por parte de los y las jóvenes en relación con el potencial desarrollo turístico de la zona y el despoblamiento rural.

En términos metodológicos se siguió una estrategia cualitativa basada en observaciones y entrevistas semiestructuradas con personal docente, autoridades de la escuela y jóvenes que asisten a los últimos tres años de la escuela estudiada. Nos enfocamos en las experiencias de los y las jóvenes rurales en relación con la movilidad, el significado de los diversos viajes y desplazamientos que realizan e imaginan como una práctica potencial y la continua relación entre el campo y la ciudad.

Acerca del contexto de estudio: Chancaní y la escuela agro-técnica

La comuna de Chancaní se encuentra en el noroeste de la Provincia de Córdoba, Argentina, (ver Mapa 1), en el Departamento Pocho, Región Turística de Traslasierra. Geográficamente, por situarse tras el más occidental de los cordones de las Sierras Centrales de Córdoba –la Sierra de Pocho–, esta zona está más relacionada con los llanos de La Rioja, que se abren hacia el oeste del país, que con el resto de la provincia de Córdoba. Se accede a la comuna desde el este por el Camino de los Túneles (Ruta Provincial No. 28), y desde el sur por la RP No. 51, desde el Área Turística de Traslasierra donde se encuentran localidades más conocidas como Villa Dolores, Mina Clavero, Nono y Villa Cura Brochero.

La zona fitozoogeográfica corresponde al Chaco Árido, con la presencia del último reducto de monte nativo de la provincia, lo que configura un área social, territorial y económica de características únicas. Chancaní se encuentra en proximidades de áreas naturales protegidas por leyes provinciales (Reserva Natural y Forestal Chancaní) y nacionales (Parque Nacional Traslasierra, antigua Estancia Pinas).

Mapa 1. Corredor Biogeográfico del Chaco Árido.
Composición cartográfica

Fuente: Jefatura de Gabinete de Ministros, Argentina. Recuperado de: https://bit.ly/3G8N7l3.

Según el último censo (INDEC, 2022), cuenta con una población de 572 habitantes distribuida tanto en la comuna como en los diversos parajes rurales dispersos por todo el territorio a lo largo de la RP No. 51, principalmente entre Chancaní y San Pedro/Villa Dolores. El departamento Pocho, en el que está situado Chancaní, presenta una población de 5.123 habitantes y una densidad poblacional de las más bajas de la provincia (1,4 hab./km²). La principal actividad económica de la zona es la ganadería (cría de ganado menor y sus derivados), la agricultura familiar, la producción de miel, la extracción de leña y, ocasionalmente, la explotación forestal.

El establecimiento educativo donde se desarrolló el trabajo de campo es de nivel medio provincial con bachillerato orientado en agro / ambiente y recibe estudiantes de los distintos parajes que componen la comuna. Se trata de una escuela secundaria con una duración de siete años, conforme al programa provincial de Educación Media de la Provincia de Córdoba, cuyos egresados obtienen el título de Técnico en Producción Agropecuaria.

Los contenidos curriculares se distinguen de otras instituciones educativas debido a su enfoque en los conocimientos y saberes asociados a la producción y explotación de la ganadería y agricultura propias de la región. En este sentido, la escuela ofrece una variedad de asignaturas que abordan temas como siembra, cultivos, plantaciones de productos vegetales, sistemas de riego, y análisis de agua, suelo y semillas. Además, se imparten conocimientos sobre la producción y explotación ganadera, así como sobre las instalaciones, infraestructuras y maquinaria necesarias para el desarrollo de explotaciones familiares y/o empresariales relacionadas con el aprovechamiento de los recursos naturales. La enseñanza en los ámbitos rurales considera como premisa la heterogeneidad de situaciones que plantea la ruralidad (Castillo, 2007) y cierta flexibilidad y adecuación de los contenidos a las características socio-territoriales de cada región.

Junto con el trabajo en el aula, la escuela promueve una serie de actividades al aire libre que complementan los aprendizajes teóricos con experiencias prácticas relacionadas con la actividad ganadera y agropecuaria. Al mismo tiempo, se han evidenciado experiencias de buenas prácticas en la elaboración de alimentos que luego son trasladadas a los ámbitos de producción familiar. Esto conduce a una estrecha relación entre el espacio de enseñanza y el espacio social y familiar en el que los y las jóvenes se encuentran insertos y propone enriquecer tanto el diálogo pedagógico como la relación dialéctica entre la teoría y la práctica (Lasagno et al., 2019).

Actualmente, la escuela cuenta con 84 estudiantes distribuidos en 7 cursos. El horario de ingreso es a las 8 de la mañana y la salida a las 18:30 horas. Las y los jóvenes tienen la opción de permanecer en un albergue, al que se accede de forma gratuita, para evitar el traslado diario desde sus parajes hasta la escuela. En este sentido, 20 estudiantes residen allí de lunes a viernes, mientras que el resto viaja diariamente desde sus hogares hasta la institución educativa. El albergue (situado a 950 metros de la escuela) facilita el acceso a la escuela a familias cuyos hogares se encuentran a una distancia tal que de otra forma no podrían acceder, especialmente quienes residen en los parajes más alejados.

Para este trabajo, nos referimos como jóvenes de Chancaní a quienes cursan los últimos 3 años de la escuela (tienen entre 16 y 18 años) y que residen allí o en parajes cercanos, como Los Médanos, La Patria o El Quemado. Tales jóvenes viven en entornos rurales y sus familias se dedican al cuidado y cría de animales, así como a la apicultura.

Dado el reciente interés en posicionar a este pueblo como destino turístico potencial, debido a la reciente pavimentación del Camino de los Túneles y la creación del Parque Nacional Traslasierra (Calderón Barrera, et al., 2022; Torres, 2021), nos interesa conocer las experiencias y expectativas sobre las movilidades en general, así como el potencial desarrollo turístico, que tienen los grupos de jóvenes de esta región. Por lo tanto, a continuación, proporcionamos un contexto teórico sobre los lineamientos de ruralidades, movilidades y jóvenes en espacios rurales.

Nociones teórico-conceptuales sobre movilidades y jóvenes en espacios rurales

Las movilidades en general, y en el espectro de lo rural en particular, siempre estuvieron asociadas al trabajo, a lo laboral o a lo productivo (Bengoa, 2003). El movimiento y las movilidades de los sujetos, pero también de los elementos simbólicos y culturales, se (re)producen en ámbitos espaciales determinados. Conocemos a los sujetos sociales en movimiento, en desplazamientos circulantes, aunque anclados a determinados territorios que inciden en su configuración social e identitaria.

Los territorios son comprendidos en cuanto a los sujetos que los habitan, circulan y se movilizan en ellos y son construidos mediante la articulación en red, en y por el movimiento. Lejos de pensar en un territorio como algo estático, el mundo actual está marcado por la movilidad de las redes y por la discontinuidad. Este debe ser concebido como producto del movimiento combinado de desterritorialización y de reterritorialización, es decir, de las relaciones de poder construidas en y con el espacio, considerando el espacio como un constituyente, y no como algo que se pueda separar de las relaciones sociales (Haesbaert, 2013, p. 26).

La educación y formación en espacios rurales cumplen un rol fundamental para la configuración social y familiar del campo. Para las familias rurales, la escuela no es sólo el lugar adonde sus hijos van a adquirir conocimientos que los habiliten para la vida laboral y social, sino que es el único o más importante centro comunitario de los parajes (Cragnolino, 2015). El carácter agropecuario que presenta la educación en estos espacios se refiere al sector productivo que se da principalmente en áreas rurales. La educación con orientación agropecuaria es la primera modalidad que surgió en el siglo XX en el país como oferta diferenciada de la educación común y es hoy una orientación de la modalidad técnica del sistema educativo argentino que encierra complejidades en torno a la inserción en el mercado de trabajo rural así como también al dinamismo socio-económico del sector agropecuario, los diversos actores que lo componen, nuevos manejos de las producciones, nuevos cultivos y nuevas tecnologías (Plencovich, 2013).

Por otra parte, consideramos juventud rural a quienes por diferentes razones familiares o laborales se encuentran directamente en vinculación con el mundo agrícola, incluyendo tanto a aquellas personas que no se dedican a actividades rurales –ni ellos ni sus padres– pero residen en el campo, como a quienes, ocupados en tareas agrícolas, moran en pequeños poblados, cuyo número de habitantes varía según las convenciones censales de cada país (Kessler, 2006, p.19). Las movilidades en jóvenes rurales pueden ser interpretadas, cuestionadas y analizadas desde distintos ángulos, tales como los enfoques sistémicos, económicos y sociales; se habla de migraciones, de despoblamiento, de desarraigo, expulsiones, exploración del mundo, posibilidad de ascenso social (Hirsch et al., 2023), entre otras acepciones. Coincidimos con Hendel (2019), en cuanto a que juventudes rurales es una categoría compleja ya que

plantea el desafío de avanzar hacia la construcción de un diálogo entre esos abordajes situados que permita, por un lado, construir un nuevo estado del arte que advierta sobre los hallazgos y las problemáticas que requieren ser indagadas a futuro y, por otro, profundizar en la definición y comprensión contemporánea de la categoría sin perder de vista las particularidades, diferencias y heterogeneidades que la constituyen (p. 670).

A su vez, la relación entre movilidades y jóvenes se emparenta con la noción de imperativo de movilidad a través del cual ciertos procesos alientan o exigen desplazamientos para sobrevivir a las rápidas urbanizaciones en un contexto global y a la valorización de los estilos de vida metropolitanos en la cultura popular (Farrugia, 2016). A su vez, las migraciones hacia otros espacios se asocian a la ampliación de horizontes y se construyen y ponen en relación dos contextos, el que expulsa (el de residencia) y el que atrae (donde se desea, o se migra) (Crovetto y Di Paolo, 2019).

Entendemos que los sistemas reproducen movilidades desiguales y es necesario comprender al movimiento dentro del funcionamiento de las instituciones y prácticas sociales, y la forma en la que el poder se organiza en torno a los sistemas que gobiernan la movilidad y la inmovilidad en diversas escalas. Las movilidades en áreas rurales llevan a atender cuestiones de historias de colonialismo e industrias extractivas (Sheller, 2018), como también las desigualdades y carencias básicas de estos espacios, representadas en limitaciones en el acceso a la infraestructura o elementos básicos para su supervivencia. Asimismo, concebimos la movilidad como una herramienta que vincula el territorio y constituye su (re)composición y la de los espacios de vida, en términos de conectividad, sociabilidad, cohesión, integración e identidad (Gutiérrez, 2010).

Dialogamos entre las movilidades y su relación con el transporte, entendido como un atributo y un proceso territorial con escalas espaciales diferenciales, vinculado a un sistema de circulación con niveles espaciales que van desde lo local a lo global (Blanco, 2010). En esa línea, para el caso de estudio nos referimos a las movilidades en ámbitos rurales y no a la movilidad rural en sí ya que el primer concepto abarca también un conjunto de fenómenos y prácticas que encarnan los sujetos sociales rurales que no tienen que ver con la migración o el despoblamiento, sino con otras movilidades asociadas al ocio, a las actividades al aire libre, al paseo, a la recreación, entre otras. A continuación, se expondrá una caracterización sobre las movilidades presentes en las experiencias de los y las jóvenes estudiantes del área en cuestión.

Movilidades de jóvenes rurales

Salidas educativas y culturales

Parte de la vida y rutina de los y las jóvenes están atravesadas por los trayectos que realizan a diario desde sus hogares para asistir a la escuela. Quienes viven en la misma comuna de Chancaní se trasladan desde sus casas en vehículos propios, motos o incluso caminando, pero quienes habitan en hogares situados en parajes como El Quemado, Los Médanos o La Patria realizan el traslado en un vehículo que provee la Comuna, que los pasa a buscar por un punto cercano a la ruta cerca de las 7 a.m. y los lleva hasta la escuela.

En el marco de la escuela se desarrollan una serie de salidas didácticas y excursiones[2], organizadas desde la coordinación de la institución educativa que implican diversas experiencias de movilidad, principalmente asociadas a la recreación, al contacto con la naturaleza, a la cultura e historia de la región. Desde la gestión educativa y plantel docente se proponen actividades con el fin de enriquecer las experiencias educativas a través de saberes adquiribles no solo en el espacio áulico sino en el exterior de la escuela, ya sea en formato de salidas educativas, excursiones, paseos y caminatas. Aparece una intención conjunta de fortalecer las capacidades y posibilidades de los y las jóvenes en el futuro desarrollo profesional y laboral a partir de estas salidas que contribuyen al aprendizaje y la adquisición de saberes en el marco del hecho de “salir de la escuela” o hacer algo “afuera”, según expresó un joven entrevistado en mayo 2024.

Una de las salidas más significativas fue la reciente visita al Parque Nacional Traslasierra o “Pinas” (como se denomina comúnmente entre las personas que habitan las zonas aledañas) al PNT[3]. Esta visita se realizó a finales del 2023 y tuvo como principal intención lograr un acercamiento entre el área protegida y la escuela, en particular de los y las jóvenes de los últimos años.

Cabe destacar que la creación del PNT significó una puesta en valor de los recursos naturales e históricos de las áreas comprendidas en dicho perímetro, como también el reflejo de las políticas de conservación que han predominado en Argentina en los últimos años (Bertoncello, 2018; Calderón Barrera et al., 2022). Ello se condice con una política activa en materia ambiental y gestión de áreas protegidas basada en la creación de nuevos parques nacionales, ampliación de superficie de áreas protegidas, incremento de la inversión en obras para mejorar la conservación y servicios turísticos y desarrollos de programas para la mejora de la infraestructura.

La salida fue organizada y gestionada de forma conjunta entre personal del PNT y la escuela. Cabe destacar que Parques Nacionales en general, y el PNT en particular, cuentan con un área de relacionamiento con comunidades y poblaciones en áreas de influencia, cuya función principal radica en acercar el parque a la población, en términos de conocimiento e identificación de los recursos naturales comprendidos en el PNT, como también en términos de reconocimiento y valorización del patrimonio cultural e histórico. Entre las percepciones por parte de los y las jóvenes se observan apreciaciones positivas reflejadas en un interés manifiesto en lo que conocieron y aprendieron en esa salida, vinculadas a los recursos y patrimonio cultural y natural que comprende la historia del PNT.

En el marco escolar también se identificaron salidas culturales como la concurrencia al cine en Villa Dolores o la visita a La Perla[4], Espacio para la Memoria, que constituye un museo del sitio histórico, un espacio de promoción de derechos humanos y de reconocimiento y duelo por los detenidos-desaparecidos del ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio.

Otra de las salidas que se destacan en los últimos años se refiere a las visitas al polideportivo que fue recientemente refaccionado. Su principal funcionalidad radica no solo en un momento de esparcimiento en un espacio natural con cierta infraestructura para permanecer un tiempo allí, sino también como una actividad de reforestación, dado que en el proceso de construcción del polideportivo se retiró un número importante de árboles. Este predio es identificado por las y los entrevistados como un lugar de encuentro en el que se reúnen, comparten momentos y realizan actividades deportivas.

En forma habitual se realizan salidas a la Reserva Chancaní, especialmente para realizar reconocimiento silvopastoril, identificación de pasturas naturales y del bosque nativo. A su vez se menciona una salida paseo que se lleva a cabo anualmente al lugar conocido como Los Mistoles, un sendero donde abundan ejemplares de esta especie arbórea. Esta salida es organizada por la profesora de educación física (actualmente directora de la escuela) y su objetivo es el disfrute del paisaje a través de caminatas y reconocimiento de elementos geográficos que circundan la zona, como la acequia, el balneario y las represas que reciben agua de la Quebrada de la Mermela. En el año 2023, fue, además, acompañada por el equipo de Extensión de la Facultad de Turismo y Ambiente, cuyo interés se despertó durante los primeros talleres de mapeo que se realizaron en la escuela en 2022. Allí se comentó acerca de la oferta académica de la Universidad Provincial de Córdoba y las diferentes actividades y funciones que se realizan, como estudios técnicos y de grado, extensión e investigación, con el propósito de fomentar el interés y la percepción de la posibilidad cierta de alcanzar estudios superiores.

Como aspectos positivos de la escuela, los y las estudiantes rescatan las actividades que tienen por fuera del establecimiento escolar y el contacto con el campo, con la naturaleza, con los animales, es decir, todo lo aprendido en relación con el entorno natural que los rodea.

En líneas generales, este tipo de actividades son concebidas como una óptima oportunidad para salir de la escuela y estar en contacto con el afuera, con la naturaleza, aprender cosas nuevas y disfrutar ese momento con las y los compañeros y docentes. Por parte de la escuela, si bien las salidas con fines educativos son realmente necesarias para enriquecer las experiencias de aprendizaje, resultan complejos los procedimientos y requerimientos administrativos para llevar a cabo tales propuestas, sobre todo en lo que respecta a vehículos para el traslado y desplazamiento, o las autorizaciones y permisos para su concreción. Así, por ejemplo, dado que el vehículo utilizado de la comuna permite el traslado de 15 personas, los viajes deben realizarse en grupos reducidos o por cursos.

Respecto al tiempo libre, las y los jóvenes de la escuela plantean que es acotado, debido a la extensa carga horaria, por lo que el tiempo que les queda libre lo aprovechan para estar con la familia o estudiar. También ayudan a sus madres y padres con los animales o realizan deportes, como fútbol. A su vez, mencionan concurrir con frecuencia al polideportivo que fue inaugurado recientemente. Tal estructura deportiva se enmarca en un programa de construcción de polideportivos sociales en el marco de un Programa provincial de urbanización y regularización dominial de barrios populares[5].

Dado que la carga horaria de la escuela es bastante extensa, según lo expresan los jóvenes, no resta mucho tiempo para realizar otro tipo de actividades en su tiempo libre. Así se han mencionado diversas actividades deportivas, como también andar a caballo, caminatas, etc.

Del campo a la ciudad: presente y futuro

Entre las prácticas de movilidad que se observan en el grupo de jóvenes de Chancaní están los viajes que realizan a Villa Dolores (en adelante Dolores), ubicada a 70 km de distancia. Esta ciudad es la principal zona urbana y comercial más cercana. El trayecto que une al pueblo con Dolores se realiza por la RP No. 51. El estado del camino suele hacer bastante complejo el traslado ya que es de ripio, con serruchos y presenta ondulaciones y curvas que hacen que la velocidad de los vehículos no pueda superar los 60 km por hora.

Dicho trayecto es una constante en los relatos de los y las jóvenes, asociado a la necesidad de provisión de recursos elementales para la supervivencia como alimentos que no se producen en la zona, vestimenta, acceso a asistencia médica de distintas especialidades, así como también la realización de trámites diversos. De igual manera, muchas personas viajan para asistir a bailes con fines de esparcimiento y recreación.

Por otra parte, Dolores, además de ser el centro urbano y comercial más vinculado a Chancaní en términos de necesidades económicas y de provisión de productos y servicios, presenta cierta conexión social y afectiva. La mayoría de las personas que viven en la pedanía mencionan familiares o amistades que emigraron a Dolores, una urbe de mediana densidad poblacional en términos relativos, con una actividad económica asociada al comercio y servicios que provee en gran medida a todo el Valle de Traslasierra. Así, Dolores representa el lugar a donde se van a estudiar o a trabajar porque “acá no hay nada” (entrevista a estudiante de 5to año). Existe una estrecha relación con Villa Dolores por las visitas y búsqueda de lazos afectivos y sociales que refleja la red de personas del campo que se ha ido a vivir allí.

Estos procesos de mudanza o emigración del campo a las ciudades afectan en cierta forma la propia naturaleza de la estructura social y configuración identitaria de los y las jóvenes del campo. Se trazan líneas de conexión vinculadas a la subsistencia y a lo afectivo y social y se desdibuja la pertenencia unívoca hacia el ámbito rural emergiendo esta asociación identitaria con la ciudad de Villa Dolores.

Las migraciones y expulsiones del campo a la ciudad por parte de los y las jóvenes en parte se asocia a un debilitamiento de cierta forma de producción familiar (Gras & Hernández, 2008) y a las mejores posibilidades de desarrollo personal que ofrece la ciudad. Las movilidades intraprovinciales desde el Noroeste de la provincia hacia localidades cercanas significa una complejización de la situación de estas zonas, afectando negativamente a quienes permanecen allí y contribuyendo con eso hacia un avance de la pobreza (Peralta, 2018).

Al terminar la secundaria, parte de las y los jóvenes de Chancaní, tienen presente la posibilidad de viajar para estudiar o trabajar en otro lugar, mientras que en otros casos prefieren quedarse y trabajar con los animales, como hace su familia. En cuanto a las expectativas futuras, la opción de desarrollo profesional, laboral y/o educativo está fuertemente asociado a la movilidad en términos de migración rural, desde el campo a localidades cercanas como Córdoba, Villa Dolores o Río Cuarto. Esta idea asociada a la movilidad está nutrida de las experiencias de familiares que ya han atravesado por situaciones de desplazamientos y mudanzas con el fin de realizar algún tipo de estudios de grado, carreras, profesorados, y/o trabajos diversos, como por ejemplo el trabajo en la policía o como guardiacárcel.

En términos de Foucault (1988), las relaciones de poder son transversales a diversas circunstancias y contextos. Se podría decir que los sujetos que migran hacia las ciudades están constreñidos por las posibilidades que la estructura económica ofrece, relacionadas al desarrollo personal, acceso a un trabajo, mejoras en la calidad de vida, etc. Tan así es que lo perciben como si no existiera otra opción que irse del campo y mudarse a la ciudad, en miras a mejorar sus calidades de vida o adquirir servicios, productos y elementos que son percibidos como necesarios para sus requerimientos cotidianos.

Otro de los móviles para mudarse a vivir a la ciudad comienza a gestarse en el ámbito social y familiar cuando se construye un discurso homogéneo en torno a la posibilidad de la búsqueda de mejores alternativas de vida. Es decir, las y los familiares de alguna forma apoyan o impulsan la movilidad juvenil hacia la ciudad haciendo alusión a que “en el campo no hay mucho para hacer”.

Imaginario sobre el desarrollo turístico en Chancaní

Una de las dimensiones de análisis que contemplamos, teniendo en cuenta las perspectivas y experiencias de las y los entrevistados se refiere a las ideas sobre el potencial desarrollo turístico del pueblo, sobre todo porque se lo concibe como una posible vía para evitar o disminuir el despoblamiento que atraviesa la región (Catalano et al. 2024). Cabe aclarar que, en algunos casos, el turismo ha demostrado ser una fuerza para frenar la migración del campo a la ciudad, especialmente con el agroturismo, el turismo rural y el turismo sostenible. Existe una percepción por parte de los y las estudiantes de que Chancaní es poco conocida, que cuenta con algunos atributos y lugares apreciados para visitar, pero que no llegan muchas personas, y en parte, eso se debe a las complicaciones en la conectividad.

La demanda de alimentos por parte de las y los turistas, los nuevos empleos creados en centros turísticos rurales y en estancias o granjas, además de la diversificación que aumenta la rentabilidad y la viabilidad de estos, pueden apaciguar la migración hacia el exterior rural, particularmente de las y los jóvenes (Torres y Momsen, 2011). En esa línea existe una intención conjunta entre docentes de la escuela y docentes/investigadores de universidades que realizan trabajo de extensión en la zona de promover el reconocimiento de los lugares que podrían ser visitados por turistas, (tales como el balneario, el camping, el polideportivo, el canal, la represa, la reserva y el parque nacional), o bien de los alimentos que se producen en la zona y la gastronomía autóctona entre las cuales se destacan el cabrito, la miel, los quesos y dulces.

Entre los recursos y atributos por los cuales se podría desarrollar el turismo en Chancaní, que emergen de las entrevistas realizadas, se encuentran las fiestas patronales en un doble sentido: por un lado, implican las prácticas efectivas de viajes cortos asociados a la cultura y recreación por parte de las y los pobladores, y por otro, se lo considera como un atractivo que atraería a visitantes. En esta zona y sus alrededores se realizan anualmente varias celebraciones que se denominan fiestas patronales. Estos eventos populares se desarrollan en toda la pedanía en distintos parajes en donde existe una capilla y en diferentes fechas a lo largo del año. Cada capilla tiene su advocación y las fiestas patronales se festejan de acuerdo con el santoral de la iglesia católica. Se ofrecen comidas típicas (cabritos, empanadas o gallina hervida) y actividades recreativas como carreras de caballos, desfiles y peñas. El principal evento de la zona es la fiesta patronal de la Virgen del Carmen, el 16 de julio de cada año, cuya fecha puede ser corrida a un fin de semana con el fin de potenciar la llegada de visitantes.

Tales eventos son un momento propicio para la socialización y el esparcimiento, ya que allí se reúnen los y las jóvenes como también el resto del conjunto familiar en un ámbito de festejo y celebración, se comparten comidas típicas del lugar y se congregan en el espacio público en vistas a las procesiones y diversas actividades programadas.

Así, el imaginario sobre el potencial desarrollo turístico de Chancaní se asocia al reconocimiento y valoración de los recursos naturales y culturales, mientras que también se resaltan factores que limitan u obstaculizan la posible afluencia turística hacia la zona, tales como la falta de recursos básicos (agua potable, electricidad), el mal estado de los caminos y la escasez de planta turística como alojamientos y establecimientos gastronómicos. “Si llueve no hay agua, si no llueve no hay agua”, expresa una docente. Ella hizo referencia a la compleja situación que atraviesa la comuna en relación con el suministro de agua, ya que cuando hay muchas lluvias, el agua no puede consumirse por presentar turbieza, o bien, en épocas de sequía, no hay agua efectivamente.

Dicho potencial desarrollo viene así acompañado de las posibilidades que implicaría para la población local, principalmente de los y las jóvenes, y de esa forma apaciguar el despoblamiento rural. No obstante, esta mirada no emerge desde las propias experiencias de los y las jóvenes o bien está en un estadio muy incipiente de desarrollo.

Inmovilidades: el turista es el otro

Retomando la idea del turismo como potencial fuente de ingresos, la concepción de esta actividad por parte de los y las entrevistados se asocia a roles en los que no son protagonistas, sino observadores o testigos de las prácticas realizadas por otros. Ello se condice con el contexto de desigualdades estructurales en el que habitan y que se ven reflejadas en la imposibilidad de acceder a prácticas asociadas al turismo que impliquen viajes de esparcimiento propios.

De este modo, se percibe al turismo como una actividad económica generadora de ingresos, siendo el caso más conocido, en términos de cercanía territorial y conectividad, el corredor turístico de Traslasierra. Entre los relatos surgen experiencias de movilidad hacia el corredor por parte de personas conocidas, amistades o familiares que han ido a trabajar durante la temporada de verano, cuando el corredor recibe una importante afluencia turística. Cabe destacar que el corredor turístico como destino comprende una serie de localidades que cuentan con espacios cercanos a ríos y balnearios. En los últimos 20 años, el corredor ha experimentado un proceso de turistificación, aprovechando los recursos naturales y culturales de la zona, al tiempo que ha emprendido un cambio de paradigma, pasando del turismo de masas a un enfoque asociado al turismo sustentable y de intereses especiales.

Hoy coexiste una oferta variada de lugares, como también diferentes tipos de prácticas y modalidades turísticas asociadas principalmente al turismo verde, tales como el turismo activo, de aventura, de montaña (senderismo, trekking, cabalgata, mountain bike, etc.), safaris fotográficos, avistaje de aves, pesca deportiva, entre otros (Maffini, 2022, p. 156).

El corredor presenta una relación ambivalente y desigual con la zona Oeste. Para quienes viven en el campo, el turismo que ocurre en Traslasierra representa una posibilidad de ingresos en un breve período de tiempo a través de los empleos temporales en comercios de servicios, particularmente en restaurantes, bares, kioscos y hoteles. En esta dinámica, se observa una relación de movilidad asociada a la dependencia económica desde el campo hacia las principales zonas urbanas y turísticamente desarrolladas, como Villa Dolores o Mina Clavero. A su vez, estas movilidades se replican entre familiares y amigos, conformando una red de conexiones sociales y económicas que se reproducen en el tiempo y realzan las intensas relaciones entre el campo y el corredor Traslasierra, como un área de influencia predominante en la vida de los pobladores del campo.

Inmovilidades: transporte, distancias, desigualdades

Al referirnos a las movilidades y la capacidad de desplazamiento de las y los jóvenes de Chancaní, es importante mencionar el transporte y las conectividades como factores que contribuyen a la integración y cohesión social, ya que facilitan los desplazamientos voluntarios de individuos en diversos territorios.

En líneas generales, los viajes están limitados por deficiencias estructurales en cuanto al estado de los caminos, las posibilidades económicas y vehiculares, y la escasa frecuencia de transportes regulares. En relación con las distancias, se destaca que son largas y, además, los caminos no se encuentran en buenas condiciones, lo que dificulta aún más los traslados desde y hacia el pueblo. Gran parte de las personas entrevistadas (jóvenes y adultas) destacan las complicaciones que implican las emergencias médicas, ya que el tiempo mínimo para llegar a un establecimiento de salud es de una hora, considerando los hospitales de Villa Dolores.

El hecho de que no llegue la señal de teléfono también se concibe como una complicación para las movilidades, ya que, teniendo en cuenta el estado de los caminos, ante cualquier inconveniente vehicular las personas quedan varadas sin poder comunicarse para pedir ayuda. Por otro lado, se organizan viajes en conjunto para ahorrar gastos de combustible a través de grupos de WhatsApp o comunicaciones telefónicas.

En ese sentido, la frecuencia de los viajes se ve limitada por deficiencias en la infraestructura de los caminos, lo que implica un sesgo hacia la libertad y el derecho a la movilidad. Asimismo, posiciona a las comunidades rurales en un lugar relegado por quedar excluidas del acceso a servicios mínimos para la supervivencia, como la provisión de alimentos y el acceso a la salud, así como otras actividades como las visitas a familiares o los paseos.

Todas las vías de acceso a Chancaní son de tierra o ripio. A unos 70 km hacia el Sur, San Pedro y Villa Dolores son las localidades más cercanas donde comienza la ruta asfaltada. Hacia el Noreste, continuando hacia el Norte por la RP No. 51 y luego hacia el Este por la RP No. 28, se llega al inicio del Camino de los Túneles, recientemente asfaltado después de recorrer 29 km por camino de ripio (Imagen 1). En este contexto de falta de infraestructura e inversión en materia de vialidad, el pueblo se encuentra aislado, lo que refleja injusticias en términos de movilidad entre los diferentes grupos sociales que habitan la zona. Esta limitación de movilidad no solo afecta la capacidad de desplazarse de un lugar a otro, sino también el transporte de productos y elementos necesarios para la supervivencia, lo que resulta en una distribución desigual del acceso al transporte entre las poblaciones locales y perpetúa las desigualdades sociales.

Imagen 1. RP No. 28, desde Chancaní hacia el Camino de Los Túneles

Fuente: Foto de las autoras.

Conclusiones

El análisis de las movilidades en los y las jóvenes de Chancaní revela la complejidad de la realidad socioeconómica y geográfica de esta comunidad rural. La presencia de la escuela secundaria desempeña un papel fundamental en la educación de las y los jóvenes, ofreciendo una formación técnica orientada hacia la producción agropecuaria, en línea con las necesidades locales. Las movilidades juveniles, tanto dentro como fuera de la comunidad, están estrechamente ligadas a sus actividades educativas, laborales y sociales. Los viajes diarios desde sus hogares hasta la escuela forman parte integral de su experiencia cotidiana, mientras que las salidas didácticas y excursiones organizadas por la institución educativa se desarrollan de forma esporádica y no solo enriquecen su aprendizaje, sino que también les brindan la oportunidad de explorar y valorar su entorno natural y cultural.

Sin embargo, las limitaciones en la infraestructura de transporte y la falta de acceso a servicios básicos, como el agua potable y suministro de energía, representan desafíos significativos para la comunidad. La dificultad para acceder a atención médica especializada, alimentos que no se producen en el campo y otros recursos esenciales, afecta la calidad de vida de los residentes y limita las oportunidades de desarrollo económico y social. Se observa una importante dependencia del campo a la ciudad, lo que también requiere de desplazamientos que se ven obstaculizados por las deficiencias en los caminos, falta de vehículos y escasez de combustible para realizar tales trayectos.

Si bien, tal como mencionamos al inicio, las movilidades son concebidas como un derecho y una forma de insertarse en la vida social y activa por parte de los y las jóvenes, en este caso pareciera ser un derecho sesgado en términos de concretar el acceso efectivo a los viajes para que las personas puedan desarrollarse y acceder a suministros básicos. Teniendo en cuenta que se parte de desigualdades estructurales básicas se requiere de un abordaje que garantice accesibilidad y equidad que conduzcan acciones para lograr cierta cohesión social y apaciguamiento de las desigualdades en miras a que Chancaní no continúe en aislamiento y sea el pueblo olvidado.

En esa línea, considerando tales falencias y limitaciones, la idea de su potencial desarrollo turístico por el momento se vislumbra dentro de un plano imaginario y lejano, aunque con ciertas posibilidades reales para diversificar la economía local y crear empleo, siempre y cuando se atienda a los desafíos en términos de inversión en infraestructura y gestión.

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  1. Este trabajo es parte del PICTO 2022-CBA-INI, “El turismo como sostenedor del sistema productivo de las comunidades de Chancaní, departamento de Pocho de la provincia de Córdoba” y el PIP “Turismo, territorio y sociedades rurales en el Noroeste de Córdoba. Aportes / estrategias para el desarrollo turístico sostenible y la definición de políticas públicas participativas” ambos en ejecución en la Universidad Provincial de Córdoba, Facultad de Turismo y Ambiente.
  2. Son dos formas de denominación que tienen esas prácticas, las llaman indistintamente, ya sea por parte de los docentes o autoridades escolares como por parte de los estudiantes
  3. En el ámbito coloquial cotidiano al referirse al PNT lo hacen mencionando “Pinas”. Cabe destacar que hay un proyecto de ley para cambiar el nombre de Parque Nacional Traslasierra hacia Parque Nacional Pinas, que ya cuenta media sanción en la legislatura.
  4. La Perla fue un centro clandestino de detención, tortura y exterminio (CCDTyE) que funcionó entre 1976 y 1978 en la provincia de Córdoba.
  5. La Ley N° 10.738 se propone contribuir a la mejora de la calidad de vida de las familias que habitan en los barrios populares de la Provincia de Córdoba, mediante acciones que fortalezcan la cohesión comunitaria-social, la integración urbana al resto de la ciudad y la inclusión social.


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