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2 Identidad de clase media

La conciencia de clase es un concepto que no puede ser medido, pero sí abordado a partir de la indagación de dimensiones que permiten el acercamiento al mismo, como la dimensión Identidad de clase. Estudiar la identidad de clase es indagar la comprensión de las personas respecto a su posición en la sociedad. Particularmente, para captar la identidad de clase deben ser tenidos en cuenta aquellos aspectos subjetivos relativos a las clases sociales, es decir, cómo se autoperciben en la sociedad de clases, en qué posición dentro de la estructura consideran que se encuentran, entre otros.

En la teoría sociológica, la identidad de clase es un concepto relevante por ser un elemento de primer orden en el estudio de la conciencia de clase, debido a que no solo es una de sus dimensiones, sino que, si se la concibe teóricamente demarcada por etapas, es la condición primera para alcanzarla e implica ser consciente de la clase de la que se forma parte (Gramsci, 2011)[1]. En el mismo sentido, Mann (1973) considera que en la concepción de la conciencia de clase hay implícitos cuatro elementos principales, de los cuales los dos primeros refieren a la identidad de clase[2]. Así, en principio, se encuentra la identidad de clase en tanto autopercepción como parte de una clase social con roles semejantes a otros miembros dentro del proceso productivo. En segundo lugar, se encuentra la oposición de clase, es decir, la percepción de oposición con los capitalistas. Esta oposición refuerza la identidad, la cual, al mismo tiempo, acentúa la oposición[3].

En base a ellos, se observa que la identidad de clase hace referencia a la identificación con una clase social por parte de un sujeto y, por lo tanto, semejante con los otros miembros. Asimismo, tiene lugar la comprensión de que existe un grupo –en este caso, clase– al que se pertenece, el cual se distingue de y se opone a otro. Es decir, no solo la identificación de similitudes genera identidades, sino que también son necesarias las diferencias para que se construyan. De esto se deriva la importancia de la relación con el Otro en la propia identidad porque es aquello que no se es y forma parte del afuera constitutivo (Hall, 2003).

Sumado a lo anterior, pensar la identidad de clase implica contemplar en el análisis las experiencias comunes de los entrevistados, ya que eso es lo que permite que sientan y articulen la identidad de sus intereses en oposición a aquellos cuyos intereses son distintos (Thompson, 2012). Estas miradas que abarcan a la Otredad para comprender la identidad de clase, tienen como marco el antagonismo entre las clases de la burguesía y el proletariado. Lo particular de este estudio es que se centra en aquellos que ocupan las posiciones intermedias entre ambas clases y que, por definición, llevan en sí mismos la contradicción de los intereses de ambas clases fundamentales del capitalismo. Asimismo, se debe tener presente que los sujetos son interpelados, lo que se entiende como un proceso que les hace reconocer lo que existe y no existe y modela su identidad al indicar quiénes son, qué es el mundo, la sociedad, entre otros (Therborn, 1987).

Por lo tanto, resulta necesario indagar en el marco de sus experiencias, elementos que den cuenta de su identidad de clase: cómo se perciben a sí mismos en términos de clase y las características que permiten esa definición, cercanía con otras clases sociales, similitudes y diferencias entre sus experiencias y las de otros. Estos temas son desarrollados a continuación en el presente capítulo.

2.1. Características y autopercepción de clase media

En la generalidad de los casos, los entrevistados se consideran de clase media o media alta. Esto hace necesaria una aclaración en cuanto al uso de los términos referidos a las clases. Como se podrá observar a lo largo del desarrollo de la investigación, se utilizan los términos clase media, clase alta, clase baja, clase trabajadora, clase obrera, clase capitalista, entre otros. Esto se debe a que se utilizan los términos emergentes de las entrevistas, sin abandonar la perspectiva teórica propia de la presente investigación.

Realizada la aclaración, debido a la autopercepción general de los entrevistados como clase media o media alta, indagar acerca de qué significa ser de clase media es uno de los primeros pasos para conocer aspectos centrales de su identidad de clase. A partir de los relatos, no solo brindaron características de lo que es la clase media –como si fuera vista desde afuera–, sino que también fueron explicitados los motivos por los cuales se autoperciben como pertenecientes a la clase media, en base a sus propias experiencias de clase. En el presente apartado se presentan los resultados sobre qué es ser de clase media, mediante las voces de los entrevistados.

2.1.1. Formación educativa como herramienta

Acerca de las características propias de la clase media, los entrevistados consideran que una de ellas es la educación que sirve como herramienta o recurso. En este sentido al preguntar a Miguel acerca de qué características hay que tener para ser de clase media, responde: “diría, para mí, qué sé yo, ser un profesional, básicamente M: O sea, ¿tener un título universitario? E: Sí o terciario, viste que hoy hay mucha más diversidad; yo soy de una carrera tradicional, pero hay mucha más diversidad hoy […]” (7:16). Para este entrevistado, tener un título universitario es lo que permite ser a una persona de clase media y entiende que no necesariamente debe ser universitario, sino que en la actualidad hay títulos de terciarios o tecnicaturas que considera que también permiten pertenecer a la clase media. En sentido similar, Héctor dice:

[…] las características, tiene que ser, digamos, tener una formación mínimamente secundaria o universitaria, que te dé la posibilidad de acceder al trabajo con mayor facilidad, y tener posibilidades de razonar y de evaluar tus proyectos de vida, ¿no?, cosa que, si no tenes esa posibilidad, es muy difícil (5:26).

Este fragmento hace explícito el vínculo que existe entre la formación educativa y el trabajo, lo que se repite a lo largo de otras entrevistas, como en el caso de Camila, quien piensa que la clase media “por ahí tiene que ver con si estudian o no estudian, o sea, el tipo de trabajo también que hagan en función de eso” (12:40), o Sebastián que considera de la clase media:

de entrada, en general, tiene trabajo, o sea, tiene, primero, tiene formación, obviamente en términos estilizados. Tiene alguna formación, en general, universitaria. En general, tiene empleo, o sea, si ves la tasa de desempleo de gente formada, en general será 3% cuando la general es 10% (14:28).

De estos fragmentos se desprende que, según la mirada de estas posiciones, la formación influye en las posibilidades de acceder a un trabajo con mayor facilidad, en el tipo de trabajo que se obtenga y en que hay mayores probabilidades de estar empleado que si no se tuviese formación. Se puede pensar que estos asalariados que poseen títulos universitarios y ocupan puestos profesionales y gerenciales, pueden tener la idea, fundamentada en la propia experiencia, de que la educación formal y/o títulos permiten una mejor posición en el mercado laboral.

Sumado a lo anterior, la educación es vista por los entrevistados como herramienta o recurso, tal como lo manifiesta Fabiana al preguntarle por cómo hay que ser para ser de clase media. Ella responde que hay que “tener la suerte como yo de haber nacido en un lugar que te permitió, insisto, en darte la educación, las herramientas para después vos poder desarrollarte […]” (6:55). Esta idea de la educación también la tiene Julia, quien no solo plantea la ventaja de tener título para conseguir trabajo y la dificultad de quienes no lo tienen; sino que, a su vez, entiende que con estas herramientas se abren nuevas posibilidades de trabajo. En este sentido, dice que de otros trabajadores se diferencia por lo siguiente:

tuve una educación y herramientas que me permiten por ahí manejarme con más herramientas, no sé. En cambio, por ahí alguien que no pudo estudiar una carrera, bueno, si no pudiste terminar la secundaria ni hablar, para conseguir trabajo todo te cuesta mucho más, es re difícil, y creo que pasa un poco por ahí (4:46).

2.1.2. Ingresos, posesión de bienes y consumo

Otra caracterización de la clase media se basa en una serie de posesiones que los entrevistados consideran que hace que una persona sea de dicha clase. Las posesiones que se tienen se vinculan con los ingresos, así como también están vinculados a éstos otros consumos. Este apartado podría relacionarse con el anterior en tanto que las posesiones y otros consumos culturales están posibilitados por los ingresos que se obtienen; estos ingresos, en estos casos, son los salarios por la venta de su fuerza de trabajo, y el acceso a ello es habilitado en mayor medida por la formación, tal como fue presentado en el apartado anterior.

Al preguntarle a los entrevistados sobre las características de clase media o el motivo por el que se consideran de clase media, un tipo de respuesta frecuente hace referencia a la posesión de bienes. En este sentido, Laura, al autopercibirse de clase media alta, aclara que económicamente es que se considera de esta clase y agrega: “Tengo mi casa, tengo mi auto, tengo una casa de veraneo, le pago las 5 cuotas médicas a mis hijos, sí” (9:35). En sentido similar, Ariel dice que para él “clase media es un trabajo, una casa, un auto y nada más. Yo creo que eso define a la clase media” (10:37). Y Octavio, quien se considera a sí mismo de clase media alta, considera que para ser de esta clase hay que “tener una casa, tener una vivienda, tener un vehículo, tener posibilidad de enviar a los chicos a una educación privada, vacaciones” (2:39). Entre estos bienes y servicios, la casa propia parece tener un lugar central en tanto que, según una entrevistada:

Ser clase media es, bueno, lamentablemente algo que condiciona si sos clase media o no, es si tenes vivienda, ¿no?, digo, si yo no tengo vivienda y soy clase media y tengo que alquilar […], cada día estoy más lejos de ser clase media, cada día estoy más lejos de tener vivienda propia; y para mí la clase media tiene que tener la vivienda propia, porque eso te da estabilidad (6:55).

En sentido similar, Camila considera que la clase media alta, además de tener casa propia, debe tener algo de rentas que provengan del alquiler de un departamento como un ingreso adicional, más allá del trabajo (12:41). Ella brinda los motivos por los cuales se considera de clase media alta:

porque… mira yo tengo mi propio departamento, tengo otro departamento que alquilo, tengo un trabajo en relación de dependencia, por nivel de ingresos también creo que… después también no sé, […] la cantidad de días de vacaciones que te podés tomar claramente está determinado por la clase a la que perteneces (12:46).

Siguiendo este fragmento, se puede observar que hay una referencia explícita a los ingresos –en sus términos–, lo que se repite también en otros entrevistados, como en el caso de uno que, al centrarse en el salario, dice: “me parece que soy clase media, puedo decir media alta, pero me parece que clase media y que, bueno, tengo relativamente un buen sueldo y por eso…” (11:23). Del mismo modo, cuando a José se le pregunta qué características tiene para creer que él mismo es de clase media, dice: “básicamente porque los ingresos… trabajan todos en la familia, y los ingresos familiares permiten que se viva de una manera más o menos cómoda” (3:26).

Así, se entiende a los ingresos –en varios casos, como sinónimo de salarios– como punto de partida para pensar la pertenencia a la clase media y, además, lo que surge a través de los relatos es cómo va adquiriendo lugar en esta subdimensión la condición familiar. Es decir, al hablar de los ingresos surge el modo en que se organizan familiarmente para vivir de una manera más o menos cómoda o para elegir la educación de los hijos o continuar llevando adelante sus actividades extracurriculares. Como ejemplo de este tipo de vinculación en los relatos entre los ingresos/salarios y la organización familiar se encuentra el de Julia:

nosotros con mi marido trabajamos los dos […], me siento como una privilegiada de tener un trabajo estable, que no tengo miedo que me puedan despedir porque tenes estabilidad […], dentro de todo tengo un sueldo que es… o sea, nos alcanza, con los sueldos nos alcanza como para poder vivir, pudimos mantener el estándar de vida, a mi hijo lo puedo mandar a la escuela que yo elegí, o a que haga las actividades que él quiera hacer, que sé yo, deportivas, ehh no es que estamos pasando necesidad, en ese sentido de educación, vivienda, alimentación, salud, digamos, tenemos cobertura, tenemos obra social (4:38).

Este fragmento es seleccionado porque tiene varios elementos que se repiten en otros entrevistados. Se encuentra presente el hecho de que puede elegir la escuela para su hijo, lo que podría ser elegir una escuela privada, como en el caso de otra entrevistada que se considera de clase media alta:

hoy por hoy llego a fin de mes fantástica, mando a mis hijos a un colegio privado porque… por una elección mía porque no lo puedo mandar a una pública porque vivo en Provincia, tienen un turno solo y yo los dejo desde las 7.30 hasta las 4 de la tarde (16:23).

También, continuando con el fragmento elegido, se encuentra la idea de que el sueldo alcanza a fin de mes y que se puede mantener el estándar de vida. En el caso de Julia esto significa seguir teniendo la capacidad de pagar las actividades de su hijo a pesar de los cambios en las políticas económicas en un contexto de cambio de gobierno. En el caso de Andrés, mantener el estándar de vida significa que, en la actualidad, viviendo con su pareja e hija, puede seguir manteniendo el mismo estilo de vida de cuando era soltero y gastaba su sueldo sólo en lo siguiente:

los gustos que me podía dar y, digamos, después cuando empecé a convivir con mi mujer y eso, también, se potenció un poco más, pero hay cosas que hacíamos, salir entre la semana, no sólo los fines de semana y todo eso, y hoy en día poder mantener un poco eso, no tanto, considero que mantengo un estilo de vida, que no lo fui cambiando, entonces… a pesar de sumar cada vez más gastos fijos (18:28).

El entrevistado hace referencia a salidas como ir al teatro o a eventos, lo que también es considerado por los entrevistados como características que hacen a una persona de clase media. Al preguntarle a otro entrevistado sobre esto, dice acerca de la clase media:

[…] se va de vacaciones, sale todos los sábados o algún día en la semana a un bar a tomar algo, en general, o sea, no podés gastar en lo que sea, quizá tenes… alguna capacidad de ahorro tenes, obviamente que en los últimos años se fue achicando mucho, pero llegabas a fin de mes (14:28).

En el fragmento se observa que, junto a las salidas y el irse de vacaciones, emerge la capacidad de ahorro, lo que se vincula con los ingresos/salarios. En el mismo sentido, Guillermo, al preguntarle qué es lo que hace pensarse a sí mismo de clase media, dice:

No, y bueno, que de lo que gano, tengo capacidad de ahorro. Entonces, al tener capacidad de ahorro, me puedo dar algunos gustos, el ir a cenar afuera o el ir de vacaciones, no sé, ir al cine, al teatro. Tampoco locuras, pero lo vas manejando (17:29).

2.1.3. Críticas a la clase media

De los relatos también surge una caracterización de la clase media que se basa en los comportamientos e ideas que los entrevistados consideran que tienen otras personas de clase media. Es decir, este apartado da cuenta de las representaciones sociales de personas autopercibidas de clase media sobre los comportamientos e ideas que consideran que son de clase media. Lo que se piensa de esto es negativo y repercute en la justificación de su autopercepción como parte de esta clase.

Al preguntarle a Daniela sobre su identidad de clase, responde: “Tengo serios problemas con la clase media, pero no… serios, serios, serios, serios, me da mucha impresión el comportamiento promedio de la clase media […]” (8:29). Al hablar de comportamiento, ella se refiere a enviar a los hijos a colegios privados y jactarse de eso, fijarse en lo que tienen los demás, lo que no tienen, lo que se está haciendo, a qué se tiene acceso, fomentar la competencia entre los chicos (8:29). Este es el comportamiento con el que no se identifica y considera que este tipo de personas de clase media “es gente fea, gente que no me cae bien, no me cae bien para nada” (8:42). En el mismo sentido, Clara, quien ve en la clase media un rasgo pretencioso (20:54), agrega que:

pareciera que la clase media o la clase media alta […] necesita diferenciarse del otro, necesita que no lo confundan con el obrero, “si el obrero va a Mar del Plata; no, yo a Mar del Plata no voy; me voy a Punta” […] Es decir, tienen esta concepción, yo te lo resumo así muy de manera cotidiano, coloquial; pero tienen esta concepción, en donde dicen que no se pueden mezclar, no pueden… no pueden compartir, es como, ¿viste?, el tipo de clase media que tiene la empleada en su casa con el uniforme. Es esta concepción, decís “¿por qué le pones uniforme?, ¿vos qué?, ¿no queres que piensen que sea tu hermana?”, no sé porqué […] Yo viví muchos años en una casa en la zona norte, ¡yo estaba rodeada de mucamas con uniforme!, yo decía “¿por qué hacen esto esta gente?” […] Decís “¿de qué te queres diferenciar?, ¿a qué tenes miedo?”, esto, tienen miedo, creo que es miedo a que crean que son menos (20:64).

Este fragmento destaca la idea de la diferencia que hace la clase media entre sí misma y otros trabajadores, lo que se repite en el relato de Luciana al decir:

Hay determinados sectores de la clase media que me caen muy mal; o sea, es como que no puedo… […] La gente que vota a este tipo de CEOs, no, no me siento cerca; si eso es la clase media, me causa como un escozor, no me siento parte, no me siento ni conciudadana con ellos. […] la forma en la que hablan de la clase social más baja, me hace sentir que no somos de la misma clase social […] necesitan diferenciarse de la clase baja, me parece que es el puro sadismo, o sea, no lo entiendo (1:54).

En este fragmento, Luciana, al hablar de CEOs, hace referencia al gabinete de determinado gobierno[4]. Así, la relación entre la clase media y el voto a cierta alianza política en las elecciones fue un elemento que hacía que haya una percepción de lejanía con la clase media. Sobre esta vinculación entre clase media y el campo electoral, otra entrevistada manifiesta:

es como muy intrigante la clase media, o sea, ya es como que no la termino de… como que no la entiendo, es como “ahhh esta gente piensa tan raro”. Y entonces lo hablaba, y con mi amiga […], y le digo “escuchame”, no me acuerdo en torno a qué, creo que fue en una de las elecciones, con esto del macrismo […] O sea, yo por lo único que lo entiendo es por segregación por clases […] (8:26).

Estas características plantean ciertas aclaraciones por parte de los entrevistados al momento de autoidentificarse con la clase media. Al preguntarle a Laura cuestiones relacionadas con la cercanía con la clase alta, dice que no está cerca, especificando lo siguiente:

en cuanto a ideas, no [cerca] en cuanto a ideales; pero económicamente hablando, sí. En cuanto a ideales, tiro más para la baja. M: ¿Cuáles serían esos ideales? E: Más socialista, más acceso… que todo el mundo pueda acceder a cosas básicas, salud, educación, comida, transporte, trabajo. […] Y no creo que la clase media alta piense de esta manera. Creo que la clase media alta piensa más en crecer hacia la alta que en esto. No, no es mi caso. M: Vos te consideras media alta, entonces. E: Económicamente sí. Sí. (9:35).

Así queda establecida una distinción entre la pertenencia a la clase media por condiciones económicas y la pertenencia a la clase media por las ideas y/o ideales de la clase media, los cuales son asociados a lo aspiracional –que quiere crecer hacia la clase alta, como dice Laura– y/o a las ganas de diferenciarse, como se presentó anteriormente. En este sentido, la autopercepción de clase se define a través de esta distinción que se realiza entre el plano de las ideas y el económico. De este modo, Daniela también lo resuelve considerándose a sí misma dentro de la clase media en base a lo económico, pero distinta en el plano de las ideas, al decir:

Yo creo que soy de una clase media que se plantea las cosas de otra manera, pero… si me tengo de identificar con algo, es eso […] Sí, creo que desde lo económico es una clase media, y desde la forma de vivir es, no sé si es otra conciencia porque tampoco sé si es otra conciencia; creo que sí igual, ¿no?, tener registro de que hay otras realidades posibles ya es algo, que no es poca cosa. Y sí, sí, creo que sí, que es eso, es una clase media que me planteo algunas otras cosas, o nos planteamos como familia algunas otras cosas (8:46).

Breve cierre: Características y autopercepción de clase media

Los entrevistados de posiciones medias asalariadas se consideran de clase media y/o de clase media alta. Qué significa este término para los entrevistados es lo que fue abordado en este apartado.

En principio, se considera que ser de clase media significa tener formación educativa como herramienta, lo que corresponde a alcanzar un título universitario y/o terciario. Consecuencia de eso es obtener un lugar competitivo en el mercado de trabajo, lo que implica tener trabajo, tipo de trabajo considerado bueno, conseguirlo fácilmente; a diferencia de aquellos que no tienen el mismo nivel educativo.

Figura 2: Formación educativa e ingresos como características de la clase media

Fuente: elaboración propia.

En segundo lugar, surge que los entrevistados de posiciones medias comprenden que la clase media es definida por las posesiones, consumos y capacidad de ahorro que se tiene. Esto se vincula estrechamente con los ingresos, los cuales los posibilitan. Asimismo, estos ingresos –en el caso de los entrevistados, salarios, facturación y/o rentas– se vinculan con el emergente anterior –formación educativa–, en tanto los salarios y otros ingresos profesionales, en caso que los tengan, provienen de los trabajos obtenidos por los títulos universitarios.

Especificando el tema, las posesiones a las que se refieren son bienes y servicios. Dentro de los primeros se nombra la posesión de una casa, un auto; y dentro de los segundos, el pago de una obra social y la posibilidad de pagar un colegio privado y/o actividades extracurriculares.

Además, se hace referencia a otros consumos relacionados con el esparcimiento como vacaciones y salidas, como ir a cenar, al teatro, cine, bares. Y, por último, también vinculado a los salarios/ingresos, es nombrada la capacidad de ahorro.

De estos bienes, servicios y consumos –dependientes de los salarios/ingresos– surge que los entrevistados entienden que cuentan con la posibilidad de mantener el estándar de vida, es decir, sus costumbres, gastos o posibilidad de acceder a los servicios que se eligen. Esta continuidad alude al paso entre dos momentos, un antes y un después. Acerca de esto, se hace referencia, por un lado, a mantener la posibilidad de enviar a los hijos al colegio que eligen o actividades extracurriculares en el contexto de cambio de gestiones de gobierno con distintas orientaciones políticas y diferentes medidas económicas implementadas. Por el otro lado, se hace referencia a mantener salidas de esparcimiento en el marco de los cambios vividos propios de la trayectoria de sus vidas, con el consiguiente aumento de gastos fijos, como es el caso de vivir en pareja y con un hijo.

El tercer elemento extraído acerca de lo que significa ser de clase media trae aparejada una complejidad al momento de identificarse por parte de los entrevistados. En este sentido, se encuentra una descripción de la clase media enfocada en el comportamiento e ideas considerados de clase media, en el que se resaltan cualidades desfavorables, como su rasgo pretencioso, aspiracional y su búsqueda para diferenciarse de los sectores populares.

Esta caracterización negativa introduce una dificultad al momento de identificarse a sí mismos con la clase media. Esta dificultad es resuelta mediante una justificación en la que generan una división entre un plano económico y un plano de las ideas.

Figura 3: Críticas a la clase media como característica de la clase media

Fuente: elaboración propia.

De esa manera, los entrevistados realizan una separación a partir de la cual se pueden identificar con la clase media. Así, se identifican por lo que definen como económico, lo que refiere a sus ingresos/salarios. Pero, al mismo tiempo, pueden diferenciarse por las ideas que tienen respecto a la política y la sociedad, las cuales son distintas a las que consideran que tiene la clase media. Se puede extraer que estos casos se perciben a sí mismos como las excepciones de clase media. Es así como pueden mantener sus representaciones negativas sobre esta clase, al mismo tiempo que se identifican con ella.

2.2. Autopercepción de clase en términos relacionales

Si bien hasta el momento se caracterizó a la clase media, para pensar en la identidad de clase se debe indagar también en las representaciones en relación a Otro. Hablar de Otro en términos de clase significa referir a aquellas clases que no son la considerada propia.

2.2.1. Comprensión de la propia posición intermedia entre dos clases

Debido a la particularidad que tienen los entrevistados de ocupar en la estructura de clases posiciones intermedias entre las clases trabajadora y capitalista, y teniendo en cuenta que subjetivamente se perciben a sí mismos pertenecientes a la clase media, a lo largo de las entrevistas se generó un espacio para pensar estas posiciones intermedias en relación a aquellas posiciones propias de las clases polares. En general, se les preguntaba de qué clase se consideraban más cercanos.

En principio, se pudo notar que en sus respuestas daban cuenta de una comprensión de su propia posición intermedia. Así lo expresa, por ejemplo, Walter: “La realidad es que si me junto con gente de clase baja, me discriminarían; si me junto con gente de clase alta, me discriminarían; entonces, caigo en el medio, de una forma u otra” (19:27). Este es un caso de falta de identificación en cuanto cercanía por discriminación de otros hacia él. En sentido similar, Miguel relata que cuando, debido a su trabajo, debe asistir a eventos, a veces se siente incómodo, no se siente a gusto porque ve a gente que no es como él; pero que en relación a la clase baja tampoco se siente cómodo porque en la actualidad la clase baja no es igual a la que era cuando él era chico (7:20). A raíz de este comentario se le preguntó qué es lo que lo hace sentir incómodo, a lo que responde:

Quizá, cuando vamos hacia arriba, es como que no veo gente que haya laburado toda la vida para tener todo lo que tiene. Y cuando vamos hacia abajo, veo que toda esa gente pierde oportunidad que, por ejemplo, yo la tomé la oportunidad, digamos, nadie me regaló nada, o sea, laburé, estudié (7:21).

Por otro lado, se encontraron casos en los que se manifiesta el sentido opuesto; es decir, hay una percepción de vivir estas posiciones intermedias desde la posibilidad de vincularse de manera adecuada con las otras clases. Así queda expresado por José, quien es abogado asalariado, asesora jurídicamente a un sindicato y realiza de manera independiente asesoría laboral a empresarios:

Me siento cómodo dónde estoy, no me molesta estar con nadie, no me molesta… no hago diferencias, no está en mi estilo. […] yo me veo rodeado de trabajadores constantemente, y después me reúno con los empresarios al otro día. No… distinto, pero son dos puntas del péndulo. Dos partes totalmente distintas. Reunirse a hablar con el empresario no es hablar con el trabajador, son dos idiomas distintos (3:29).

Se destaca del fragmento cómo se presenta el término idioma. Se puede pensar que es utilizado como una metáfora para hacer alusión a los intereses de clase de cada uno, ya que él manifiesta que los intereses de ambos son contrapuestos y lo sintetiza en “Yo quiero ganar más, vos no me pagas más […]” (3:33). También permite observar que el tipo de diálogo que lleva adelante con ambos es distinto y, asimismo, el fragmento da cuenta de su capacidad para cambiar su propio idioma al reunirse con trabajadores y luego con empresarios, con el fin de comunicarse con ambos. En sentido similar, Héctor expresa:

yo particularmente me siento cercano a los dos, porque yo entiendo las necesidades de ambos. Entiendo la necesidad del dueño de la empresa que está poniendo su capital ahí y está queriendo, digamos, con eso obtener obviamente renta; pero por el otro lado le está dando trabajo a un montón de gente. Y entiendo la necesidad perfectamente del trabajador, del laburante que necesita eso. O sea, en realidad me muevo perfectamente con los dos, no tengo… es más, me siento cómodo con cualquiera de ellos. ¿Cómo te puedo decir?, hablo con la gente de… por ahí tenemos distintos temas de conversación, no sé, ¿no?, con uno puedo hablar de fútbol, con otro puedo hablar… no sé, de arte o de lo que sea. Pero no… me siento cómodo con los dos, no tengo problema con ninguno de ellos (5:29).

En los testimonios se muestra la facilidad de estos entrevistados para manejarse entre empresarios y trabajadores. Lo que emerge es la comprensión por parte de ellos acerca de la oposición entre los intereses de estas clases; pero, a diferencia del anterior, el último parece creerlos compatibles ya que dice que él entiende a ambos, tanto al dueño de una empresa como a los trabajadores.

Por fuera de esta interpretación de las palabras de los entrevistados en referencia a los intereses de clase, queda manifiesta la actitud que tienen al relacionarse con otras clases sociales. Ellos hacen alusión a una habilidad para cambiar su forma de hablar o los temas de conversación con el fin de interactuar con personas de distintas clases sociales. En sentido similar, Daniela expresa que se siente cómoda en cualquier contexto y relacionándose con otras personas. Ella lo adjudica a la influencia que tuvo la educación pública en su vida desde que era chica. Éste sería el motivo por el que ella considera que:

es como que siento que me desenvuelvo en cualquier ámbito y me manejo bien, o sea, con gente del laburo que es chetísima y viene de familia súper cheta, no tengo problema; con… no tengo problema, o sea, yo me siento cómoda en cualquier ámbito, y para mí eso es un plus enorme […] (8:25).

Ella cree que la comodidad se debe a su experiencia en la escuela pública, lo que sería el motivo por el cual tiene la capacidad de desenvolverse en cualquier ámbito e interactuar de manera adecuada con distintas personas. Detrás de esta representación, se encuentra la centralidad que le dan los entrevistados a la educación pública (Visacovsky, 2012), y es desarrollado por esta entrevistada en otros momentos de la entrevista.

2.2.2. Cercanía con clase trabajadora por clase de origen

Al momento de sentirse cercanos a una de las posiciones fundamentales de la estructura de clases, una tendencia en las respuestas de los entrevistados que se identifican –en tanto cercanía, afinidad– con la clase trabajadora, es sentirse identificados a la misma debido a la clase de origen. Acerca de esto, Laura dice:

Estoy en el medio, me tira… hay… lo que pasa es que mi papá era obrero, ¿entendés?, entonces lo tengo siempre, tengo mis orígenes presentes, entonces me siento más cercana hacia al de más abajo, no hacia el de más arriba (9:39).

Se nota una identificación con la clase trabajadora por la clase de su papá y se destaca la idea de tener los orígenes presentes, lo que remite a los hogares de origen de estos entrevistados. Se quiere resaltar el modo que tuvo la entrevistada de interrumpir la respuesta que empezaba a esbozar, sintetizándola en que su papá era obrero y preguntando si se entendía. Así, se interpreta que sin más que ese motivo debería bastar para que se comprenda su afinidad con la clase trabajadora, lo que muestra lo significativo que esto resulta para los entrevistados. En el mismo sentido, Héctor dice:

En términos… y, es difícil, mira, a ver, yo provengo, insisto, de un hogar de obreros así que me siento identificado con la gente trabajadora, me siento identificado, no dejo de ser un trabajador más, con mejor sueldo, con mejores condiciones, pero no dejo de ser un trabajador más. Pero, insisto, no me siento en determinados grupos, qué sé yo (5:30).

Nuevamente, en este relato, la identificación con la clase trabajadora remite al hogar de procedencia, lo que también muestra la existencia de trayectorias de movilidad social ascendente por parte de estos entrevistados. Esta idea se expresa en la referencia que hacen al lugar de donde se viene; lo que se encuentra presente también en Miguel, quien, al preguntarle sobre la cercanía con otras clases, dice: “No, no, siempre… siempre hacia abajo. M: ¿Por qué? E: No sé, quizás por de dónde vengo. M: ¿De dónde venís? E: Y… yo vengo de una clase baja” (7:20). El motivo es presentado de manera concreta por ellos: decir que se identifican con la clase trabajadora por el lugar de donde vienen –es decir, la clase de sus hogares de la infancia, previa a la trayectoria laboral que los hace ocupar las posiciones que hoy ocupan–, significa que esta etapa de sus vidas tiene un peso que potencialmente los podría mantener conectados con la clase trabajadora. Enmarcada en esta idea, Daniela, en relación a cómo se siente –en sentido de su autopercepción de clase–, dice:

De la clase trabajadora 100%. M: Y, ¿por qué? E: Por dónde vengo, sin duda, sin duda. O sea, imaginate al colegio que iba yo, eran todos hijos de obreros y demás, y eran todos compañeros, y es así, contra eso es muy difícil ir de pendejo. Lo cual no quiere decir que no pueda tener una conversación con quien sea, ¿no?, no quita para nada, pero de sentir más afinidad o más… o nada, o incluso que me den más confianza, sin duda… (8:49).

Así, la entrevistada asocia el lugar de donde viene con la escuela a la que asistía. Como se observó en un apartado anterior, Daniela valora positivamente la educación pública y durante la entrevista parece mostrar que el haber estudiado en la escuela pública constituye para ella un buen recuerdo. Ella, quien también proviene de la clase trabajadora, recuerda que sus compañeros eran hijos de obreros. Esta pertenencia al grupo sería el motivo de su afinidad con la clase trabajadora. Asimismo, del fragmento emerge un aspecto valorativo en relación a las clases ya que, si bien aclara su habilidad para interactuar con cualquier persona, explicita que siente mayor confianza por personas de clase trabajadora.

De estos casos emerge una concepción que se basa en las trayectorias recorridas a largo de sus historias individuales, ya que, a pesar de no ocupar actualmente las posiciones de clase obrera, destacan la cercanía que sienten con ella debido a sus propias historias. Acerca de esto, Bourdieu (2013) plantea que un aspecto a partir del cual las personas comprenden su propia posición, se basa en el tiempo social. Esta perspectiva es diacrónica y permite tomar en cuenta el pasado. Tal como lo plantea el autor, se halla que el grupo de referencia de estos entrevistados es la familia de origen o su grupo de pares propio de una época pasada.

Por su parte, Tamara es la única entrevistada que no se considera de clase media, sino de clase laburante porque ella dice que no sabe si existe la clase media (15:24). Lo paradójico del caso es que ella hace muchas diferencias sociales, sin embargo, no se puede reflejar esto en diferenciaciones a través del uso de términos de clase. Pero sus demarcaciones se hacen evidentes cuando habla de su ámbito de trabajo, en el cual hace fuertes separaciones entre operarios y administrativos. Es decir, la autopercepción de clase media que tienen otros entrevistados en ella también se encuentra, pero de manera distinta. Ya la diferenciación que hace no es utilizando términos de clase, sino dentro del ámbito de su trabajo, una fábrica, y bajo la idea de administrativos vs. operarios. Así es como se pueden hallar diferencias de clase en su caso. Sin embargo, al hablar de clases sociales engloba a todos en la clase laburante y se autopercibe así por un aspecto cultural y vinculaciones familiares.

Asimismo, ella destaca reiteradamente el hecho de haber estudiado, diferenciándose de otros que son operarios. Pero, al mismo tiempo, ella se comprende como parte de la misma clase, tal como se puede ver en el siguiente fragmento, donde hace referencia a una conversación que tuvo con un familiar:

por ahí me decía él, que es operario, me dice “ah porque los administrativos…”, “nosotros no tenemos drama con ustedes”, le digo, “pero vos sos un 4 de copas también, igual que yo”, o sea, todos en la empresa son un número, si te quieren echar te van a echar por lo que sea, o sea, por más que hayas estado 10 años. Pero, le digo “bueno, yo estudié” (15:28).

A pesar de que Tamara hace muchas demarcaciones, en términos de clases sociales es que reconoce ser de la misma clase laburante, a pesar de que ella haya estudiado. Además, en un momento durante la entrevista habla de un compañero con el que comparte el gusto por el mismo estilo musical, por ejemplo. Es decir, lo que comparte es la clase en términos culturales. Asimismo, de estos compañeros considera que pueden ser como miembros de su familia; de hecho, un familiar cercano suyo es operario. Así lo manifiesta:

M: Los operarios de la fábrica o del lugar donde vos trabajas, ¿vos los consideras una clase social distinta a la tuya? E: No, porque prácticamente puede ser un primo mío, o sea, nada más que yo estudié y ellos no, pero… no, no, en ese sentido no. Yo he estado por temas de inventarios o hacer inventarios que también participé, y he estado con chicos de logística y que, nada, que yo sé que son del barrio y me recuerda cuando yo también estaba en mi barrio que capaz que los sábados en mi barrio eran cumbia, y eso lo extraño acá [referencia al lugar dónde vive actualmente], ¿entendés? Este chico, había un chico de logística con el que estuve haciendo el inventario, que se conocía un montón de temas que yo también conocía de cuando éramos chicos, y a veces alguno de acá puede decir “¿qué es eso?, ¿qué estás escuchando?”, “no, bueno, son cumbias del año del pedo”, perdón por la expresión, ¿no?, pero bueno. Son distintos y que buscaron… no sé, la situación los llevó hasta dónde están y porque realmente no les gusta estudiar y, bueno, y es respetable también (15:36).

Así, hay coherencia entre su autopercepción de clase laburante con elementos culturales y vinculaciones familiares que le brindan esta autopercepción en donde se pone de relieve su clase de origen. En este sentido, al relatar su experiencia en su lugar de trabajo con un trabajador no jerárquico ni calificado, se destaca cómo Tamara mantiene el gusto[5] musical que tenía previamente a su trayectoria de movilidad social ascendente.

Esto da cuenta del efecto de histéresis de su habitus. Siguiendo la definición de Bourdieu (2012), el habitus es la disposición generadora de prácticas y percepciones que les den sentido a éstas. Es lo que genera que las prácticas de agentes en condiciones semejantes, sean sistemáticas y distintas a las prácticas constitutivas de otro estilo de vida. La histéresis de habitus es el desajuste entre las condiciones en que se adquirieron determinadas propiedades y las condiciones de su utilización. Así, la práctica de escuchar o el gusto por la cumbia que no es conocido por alguno de acá, es decir, alguien de donde Tamara vive actualmente, es resaltado por ella, lo que daría cuenta de que “las condiciones de adquisición […] no se evocan más que […] cuando las prácticas engendradas por el habitus aparecen como mal adaptadas porque se ajustan a un estado anterior de las condiciones objetivas” (Bourdieu, 2012: 125).

2.2.3. Cercanía con clase alta por hábitos y consumos

A diferencia del apartado anterior, hay entre los entrevistados quienes piensan su posición sincrónicamente, focalizando en el presente, mediante sus relaciones actuales (Bourdieu, 2013). Éstos se sintieron más cercanos a la clase alta que a una clase baja, en sus términos[6].

Los motivos para comprenderse de este modo radican en los consumos que tienen. Al hablar con Matías, comenta que la empresa en donde trabaja es una corporación en la que hay varios accionistas. Al preguntarle si los considera de una clase social distinta a la suya, él responde que sí dando el siguiente motivo:

pueden viajar en business a cualquier lado [risas], yo me tomo horas y horas de avión y ellos dicen ‘bueno, ¿a dónde vamos?, chau’, Marruecos y se eligen ya el business durmiendo tranquilos a Marruecos. Yo tengo esa idea, ¿no?, de que sí, que es distinta por esto que te digo, o sea… me parece que sí […] (11:30).

Al mismo tiempo, manifiesta tener diferencias con la clase baja y, entre ambas, en cuanto a cercanía y/o cuál es más parecida a lo que es él, dice:

[…] Me parece que más la clase alta, pero estoy lejos, alguna milla cada tanto cambio y… o un upgrade [risas], ahí me siento más parte. M: ¿Cómo que vos te ves más similar a la clase alta que a la baja? E: Qué sé yo, no sé si más similar, pero si decís “¿de cuál lado me siento más cerca?”, no sé, en este momento me parece que sí, pero hay una distancia larga. Ahora me siento más cerca de esa que la clase baja. Nada, por contexto, las oportunidades del trabajo que tengo, esas cosas, no sé (11:30).

De esta manera, Matías se siente cercano a lo que llama clase alta por las oportunidades que tiene en el trabajo y el contexto. Esto último puede interpretarse como el estilo de vida ya que, entre risas, hace referencia a los consumos que tiene en tiempo de ocio, particularmente hace referencia al modo de hacer viajes al exterior. Si bien establece una distancia con dicha clase, considera que puede asemejarse por la posibilidad de acceder a los mismos consumos, aunque con las diferencias que aluden a la cantidad. Lo que sí remarca con seguridad es que se siente más cercano a esa clase que a la clase baja, lo que también se encuentra en las palabras de Camila al expresar:

Eh de… de la clase… es que yo con los pobres no tengo nada que ver, o sea, nada. Y con los otros creo que tampoco, o sea, con los otros sí, consumo muchas cosas parecidas, por ejemplo. M: Por ejemplo, ¿qué? E: Y… me voy a Europa una vez por año. Bueno, ellos por ahí se van más, pero… o voy a comer a La Mar, cebichería, en Palermo, o sea, tengo consumos de ese tipo, no al nivel que por ahí lo tiene gente que tiene mucha más plata, pero consumo un montón de cosas parecidas. O por ahí hasta miramos las mismas series en Netflix, seguramente (12:49).

Así, Camila, quien también siente cercanía a una clase alta, señala que sus consumos son los que la asemejan a esa clase. Al igual que Matías, hace referencia a los viajes y acota que hay una diferencia en la cantidad de viajes que realiza, pero es este hábito lo que la hace cercana. Asimismo, nombra otros consumos, como series televisivas o lugares compartidos con personas de clase alta, que la acercarían, a diferencia de lo que le sucede con los pobres, en sus términos. Esta percepción es relevante en tanto que la capacidad de consumo y la aspiración a un determinado estilo de vida conforman una característica considerada propia de la clase media, por perspectivas especializadas en el tema (Svampa, 2001).

Además, emerge la relevancia del concepto de habitus (Bourdieu, 2012), entendido como principio generador de prácticas, el cual, a su vez, se encuentra estructurado por la incorporación de la división de clases. Así, el habitus es compartido por un conjunto de personas con posiciones y condiciones semejantes. En base a esto,

es en la relación entre las dos capacidades que definen al habitus –la capacidad de producir unas prácticas y unas obras enclasables y la capacidad de diferenciar y de apreciar estas prácticas y estos productos (gusto)– donde se constituye el mundo social representado, esto es, el espacio de los estilos de vida (Bourdieu, 2012: 200).

De aquí que el habitus permita la homogeneidad de gustos y prácticas con personas cercanas en posiciones; mientras que, diferentes prácticas –las cuales constituyen otro estilo de vida– en relación a las posiciones más lejanas.

Por otra parte, vale remarcar que, continuando con la misma respuesta, la entrevistada agrega:

Pero después en cuanto a los intereses que defienden y representan cada uno de esos grupos sociales, yo siempre voy a ponerme del lado del trabajador porque yo soy trabajadora, eso… no sé… desde ese lugar los pobres no sé bien qué piensan, la verdad, pero cualquier clase obrera, trabajadora, lo que sea, y… yo voy a estar de ese lado, yo también soy trabajadora; de otro tipo, está bien, tengo un montón de… un montón infinitos de beneficios diferentes, pero sigo siendo trabajadora (12:50).

Camila remarca su posición de apoyo a la clase trabajadora autoidentificándose como tal, a pesar de las diferencias; lo que coincide con lo que se desarrollará en un próximo apartado. La idea de apoyo en términos políticos a la clase trabajadora es importante porque contrasta con su percepción de lejanía de los sectores más pobres. Tal vez esto se deba a que se siente extraña al modo de vida de estos sectores, pero al hablar en términos de clase y nombrar a la clase trabajadora, inmediatamente Camila conecta con su condición de asalariada, lo que le permite autoidentificarse como trabajadora.

Así, el apoyo en términos políticos a la clase trabajadora es una idea que emerge entre estos entrevistados que se sienten lejanos a los sectores más pobres, en sus términos. En sentido similar a Camila, al preguntarle a Sebastián de quiénes se considera más cerca, responde:

Y… culturalmente, de los empresarios. Como te digo, no sé, estar en el 10, 20% más rico, te acerca más al 1% más rico que al 1% más pobre. Pero, no sé, también… no sé, después otra cosa es ideológicamente. Quizá ahí puedo tener más diferencias, pero, nada, o sea, con… como te digo, con el 10% más pobre, o el 50% más pobre la verdad que vivo en mundos separados prácticamente; entonces, por eso me cuesta mucho identificarme con esa persona, lo cual no quita que pueda tener empatía o que pueda querer, no sé, que se trate de mejorar su situación y que se orienten las políticas con prioridad para eso. Pero nada, en términos de identificación cultural, más cercano al empresario (14:36).

Sebastián considera que, dentro de la estructura social, se encuentra entre el 10%, 20% con más dinero; por lo que, siguiendo un razonamiento lógico, eso lo acerca más, en términos porcentuales, al 1% más rico que al 10% más pobre. La distinción la hace en base a lo económico, ingresos, pero a través de su experiencia esta distinción se relaciona también con aspectos culturales, en tanto que su trayectoria educativa le permitió realizar un viaje a Europa para continuar con sus estudios (14:1). En base a lo vivido, Sebastián considera que “incluso a nivel cultural, yo creo que por ahí tengo mucho más que ver con algunos de los pibes que conocí en España que con algunos que viven a 30 minutos mío, como que me puedo entender mejor” (14:23). Lo que expresa está relacionado con la fragmentación social que entiende que hay en Argentina (14:22), lo que hace que incluso la comunicación sea más fácil entre personas de distintos países, pero de la misma clase social; que entre personas del mismo –Argentina–, pero pertenecientes a distintas clases sociales. Lo ejemplifica a través del siguiente relato:

mi novia a veces me cuenta… a veces tiene que ir al puerto […] y estar con operarios y como que la comunicación en ese sentido le parece mucho más difícil que con alguien que está en España que supuestamente es… bueno, la verdad que son bastante cercanos culturalmente, pero lo mismo con, no sé, algún francés que conocimos; con alguien de clase media de allá que con alguien de clase baja de acá. No sé, a la hora de, no sé, ver una película, escuchar música, charlar de algún tema, tengo más en común con eso que con lo otro (14:24).

Para argumentar la lejanía que siente con relación a los sectores bajos/clase baja, el entrevistado cuenta que él tiene afinidad con personas que ocupan similares posiciones en la estructura de clases, a pesar de encontrarse en otros países, debido a los hábitos que comparten; a diferencia de lo que le sucede con la clase baja, en sus términos. Acerca de ésta, a través del relato de la experiencia de una allegada suya, da cuenta de la dificultad que encuentra para comunicarse con personas de clase trabajadora. En Sebastián hay un reconocimiento de sí mismo en otras personas de posiciones medias a partir del habitus que comparten. Es decir, su habitus, que habilita las prácticas y la percepción sobre ellas, es a su vez consecuencia de la división de clases. Así, las prácticas de todos aquellos pertenecientes a una misma clase presentan una afinidad de estilo que hace que sean semejantes (Bourdieu, 2012).

2.2.4. Identidad en base a sus posiciones con eje en el trabajo

Al pensar en las propias posiciones en relación con la clase trabajadora surgen de las entrevistas dos tipos de identificaciones que dan cuenta de las características de estas posiciones ambiguas y con intereses contradictorios. Lo que sigue se compone de las percepciones de los entrevistados como diferentes y/o similares a la clase trabajadora, haciendo explícito lo que los separa y aquello que los identifica. Estos aspectos, que forman parte de la identificación de clase de los entrevistados, se presentan en dos apartados. Por un lado, con eje en sus trabajos –ocupaciones y puestos–, se presentan las representaciones de lejanía de la clase trabajadora, en tanto se ponen de relieve las diferencias entre sus trabajos; y, por el otro, de cercanía, en tanto se consideran a sí mismos trabajadores, a pesar de las diferencias.

2.2.4.1. Clase media y clase trabajadora: diferencias

En lo siguiente se presentan relatos en los que se muestran las diferencias entre los trabajos de los entrevistados y los trabajos propios de posiciones de clase en los que no son requeridas calificaciones y/o no se cumple una función de autoridad. Al preguntarle a Octavio acerca de qué tiene que tener o cómo tiene que ser una persona para ser de la clase trabajadora, dice que tiene que tener trabajo, por lo que se le comenta que él también tiene trabajo, a lo que responde:

Bueno, sí, tengo trabajo, pero, digamos, en el concepto que tengo yo de la clase trabajadora sería alguien más, ¿cómo te podría decir?, de trabajar en una fábrica o en otro tipo de actividad un poquito más manual. M: Más manual. ¿Esas personas de clase trabajadora en qué son similares a vos y en qué se diferencian? E: Somos todos personas, todos tenemos oportunidades. Algunos están más preparados y han podido evolucionar más y yo creo que es la preparación, en realidad no hay ninguna diferencia ni genética ni nada, ¿no?, es un poquito la historia y la educación que uno ha recibido, que lo preparó para ir avanzando (2:41).

Se observa en el fragmento que el entrevistado considera que hay una diferencia entre el trabajo manual, que asocia a la clase trabajadora, y el trabajo intelectual/no-manual. Esta diferencia, para él, se basa en las oportunidades tomadas por aquellos que tuvieron mayor formación educativa, lo que coincide con lo presentado en el primer apartado del presente capítulo.

En cuanto al trabajo manual e intelectual, Andrés coincide en la separación mencionada. Él comenta que en un momento, en su actual trabajo, estaba obteniendo un salario inferior al de los trabajadores del sector operativo debido a que cobraban más que los empleados de oficina y él era considerado como tal (18:30). Entonces, se le pregunta si ese momento, en el que cobraba menos, hacía que se piense diferente en términos de clase a lo que se piensa en la actualidad, a lo que responde:

No, porque yo ya era profesional, era ingeniero y, no es que me quería separar de ellos, pero era como diciendo… yo siempre estaba pensando en eso como diciendo “yo no estoy acá para hacer…”, o sea, porque la clase obrera tal vez es el trabajo más manual. Yo decía “yo le tengo que poner tal vez el cerebro a esto” (18:32).

De este modo, se observa que hay una separación entre otros trabajadores manuales y él en tanto profesional. Asimismo, ser profesional hacía que Andrés entienda que lo que correspondía a su trabajo era del orden de la planificación. Acerca de esto, agrega:

O sea… lo que veía, entonces, era que yo tenía que formar más una parte más de ponerles materia gris, o sea cerebro a eso, por eso no me veía como una clase de trabajador. […] Por eso, yo traté de hacer lo de la parte que creía que podía ayudar más. O sea, cuando hay materia gris, ordenar, […] fui un poco a ordenar eso. Por eso no veía tal vez la clase trabajadora. En cambio, en el otro trabajo, en la privada, tal vez sí podía ser porque hacía un trabajo más mecánico. O sea, igual tenía que poner procesos de control de calidad en la línea de producción, pero sí hacía más procesos más mecánicos que tal vez me podría considerar más de la clase trabajadora (18:34).

Así, el entrevistado habla de su experiencia al comenzar en su trabajo actual, al tiempo que cuenta su experiencia en un trabajo anterior en el que realizaba un trabajo más mecánico, ante lo que aclara que en ese momento sí podría considerarse a sí mismo de la clase trabajadora. Estos testimonios muestran la vigencia que tiene para algunos entrevistados la idea acerca de la división del trabajo manual/no-manual, que incluso ha sido frecuentemente utilizada para fundamentar una división entre clases, dando lugar a la clase media separada de la clase trabajadora, lo que remite a los estudios de Germani que permitieron conformar e instalar la idea de clase media en la sociedad argentina (Adamovsky, 2019).

Dentro de la misma autopercepción de clase que remarca las diferencias con otros trabajadores, hay testimonios de posiciones gerenciales en los que se destaca la condición de autoridad. Así, al preguntarle a Octavio acerca de la cercanía que siente con empresarios y otros trabajadores, dice: “Y, digamos, desde mi posición es más bien empresaria porque, bueno, yo soy el que estoy llevando a cargo, como decíamos, a estas 50 personas en la zona; […] el área de influencia mía es grande” (2:46). En este caso, Octavio pudo explicitar que, a partir de su posición, en la que cumple una función capitalista, se siente cercano a esta clase. En el mismo sentido, Juliana dice:

… yo puede ser que esté más del… o sea, por mi función más cerca de los empresarios que de la clase trabajadora, pero no quiere decir que me sienta identificada, jamás. […] M: Vos decías “por mi función me siento más cercana a los empresarios”, ¿por qué por tu función? E: Por la posibilidad de la capacidad de dirigir, de decidir, o sea, no siento que tenga roles de la clase obrera (16:32).

De este modo, la entrevistada afirma que la diferenciación que hace es en base a su capacidad de dirección y toma de decisiones. De la entrevistada también se destaca la diferencia que remarca basada en las condiciones en que cada uno trabaja, acerca de lo cual, dice:

obviamente que no es lo mismo estar subiéndote… estando en una obra con un rayo de sol de calor, y obrero; que estar yo acá, con el aire acondicionado, no es lo mismo. El desgaste sí, es un desgaste mental, es un desgaste físico, es un… el trabajo es importante y es necesario [para] todos, pero no es lo mismo una cosa que la otra, no (16:25).

De este modo, quedan marcadas las diferencias, pero, al mismo tiempo, entendiendo que ambos son un desgaste, ya sea físico o mental, lo que se asocia al tipo de identificación que remarca las similitudes, lo que es presentado a continuación.

2.2.4.2. Clase media y clase trabajadora: similitudes

Entre los entrevistados emerge la identificación de la clase media con la clase trabajadora del siguiente modo: “Yo soy clase media, quizás con… no soy clase media alta, no soy alta porque, como te vuelvo a decir, yo vivo de mi trabajo, de lo que genero” (13:36). De la misma manera, José se identifica con la clase trabajadora porque dice: “No hay nadie que no sea un trabajador. Por supuesto que somos todos trabajadores, si a mí… yo no vivo del aire; si no trabajo, no como” (3:28). En el mismo sentido, Julia dice:

Lo que me asemeja es que yo también vivo de un salario, tengo un sueldo fijo y si aumenta la inflación y no me aumenta el salario, hemos ido perdiendo cada vez más salario y eso me asemeja, depender de un salario, ¿no? (4:45).

De estos fragmentos se extrae la centralidad del salario en la vida de los entrevistados. También se puede encontrar la conciencia de que la situación en la que viven puede cambiar de acuerdo a recibir o no el salario. En este sentido, Verónica, quien es gerente, sostiene:

Es que la clase obrera es toda la masa de trabajadores. Yo formo parte de la clase obrera, yo soy empleada y vivo de mi sueldo. O sea, todo esto que yo te estoy contando, si yo el día de mañana pierdo mi trabajo, o sea, estoy en una situación no-de-privilegio, y soy profesional. O sea, para mí la clase obrera es la clase trabajadora. Quizás yo no me identifico “con la clase obrera”, ¿no?, como hoy en día se nombra, pero yo soy clase obrera si soy empleada. (13:39).

Así, la entrevistada muestra cómo se identifica con la clase trabajadora, entendiendo que el modo en que vive depende de la venta de su fuerza de trabajo y que, si llegara a perder su salario, ya no podría sostenerlo. Asimismo, se comprende a sí misma como parte de la clase trabajadora al englobar a todos los empleados en la misma clase.

En el mismo sentido, Clara considera que, a pesar de que existan diferencias en las condiciones de trabajo y en los salarios, todos los que trabajan son parte de lo mismo, de la misma clase. Sobre esto, ella plantea:

Lo que pasa es que, digamos, obviamente la clase media trabaja, yo soy de clase media y trabajo y me considero una trabajadora; es decir, lo que a mí me molesta es que la clase media se cree que su trabajo vale mucho más que el trabajo del obrero, […] siempre la clase media se creyó que lo de ellos vale más. Yo no creo que mi trabajo valga más que el trabajo de un obrero, ¿me entendés?, porque creo que los dos construimos para lo mismo, digamos. Obviamente, mi trabajo está mucho mejor remunerado que el trabajo del obrero y trabajo en muchas mejores condiciones que el obrero, pero bueno, eso es un poco lo que hablábamos al principio, eso es lo que habría que de a poco ir cambiando, o por lo menos que se pareciera cada vez más (20:57).

Por su parte, José agrega que, entre los empresarios y los trabajadores, su posición es trabajadora por lo siguiente:

[…] Porque me siento… primero porque soy un trabajador, básicamente soy uno igual que ellos, me puede haber ido mejor o peor, pero soy un trabajador también […]. No importa que yo estudie y el otro se ensucie las manos, ellos son trabajadores igual que yo. En eso la división para mí es clarísima (3:33).

Así, José entiende que la clase trabajadora engloba tanto al trabajo manual como al no-manual, a diferencia de lo presentado en el apartado anterior, en donde esto generaba la diferencia central que separaba a estas posiciones medias de otros trabajadores.

Finalmente, entre los casos que se identifican con la clase trabajadora, como los de Julia y Verónica, ya presentados en párrafos anteriores, se encuentra otra característica distintiva. Ésta es el entendimiento de las diferencias en base a sus posibilidades de cambiar de trabajo; es decir, se reconocen como trabajadoras, pero desde su propia experiencia saben reconocer las ventajas que tienen en relación a otros. Estas ventajas radican en las posibilidades, debido a los títulos educativos, de encontrar otro empleo, autoemplearse y/o tener un proyecto propio. Así, en cuanto a estas diferencias, Julia plantea:

Y, ¿qué me diferencia? Bueno, quizás también, bueno, por un lado, el nivel de sueldo, ¿no?, y después que, bueno, también yo he tenido por ahí una educación o tengo otras herramientas porque […] también soy traductora, entonces, bueno, si quiero firmo una traducción, me hago unos pesos más, o sea, tengo herramientas. O si quisiera dar clases, […] si quisiera, puedo, no sé, anotarme para dar clases, para hacer algo, una traducción (4:46).

Lo mencionado por Julia se corresponde con lo presentado por Wright (1992) acerca de que los profesionales asalariados tienen la opción relativamente abierta de autoemplearse. De esta forma, si bien venden su fuerza de trabajo, no están obligados a venderla del mismo modo que lo está otro trabajador de clase obrera. La interpretación de las entrevistadas a partir de su experiencia es que tienen la opción de cambiar de trabajo, autoemplearse y/o tener un proyecto propio. Este planteo también está fundamentado en el relato de Verónica:

Si bien tengo como mis otros nichos donde quizás soy dueña de lo que hago, ¿no?, porque esa es la diferencia, al tener una profesión que te puede dar algún trabajo independiente y no depender de nadie, y generar tu propio negocio, hace que vos puedas, no sé, volcar ahí y redireccionar algo que te pueda rendir y redituar y que dependa sólo de vos. Quizás esa es la diferencia con lo que yo te decía de acceder a la educación o no acceder a la educación, para mí por ahí viene la… los recursos con los que uno cuenta son diferentes, en ese sentido (13:39).

En el mismo sentido, Juliana comenta que además del título, tiene un proyecto propio. Ella dice: “[…] yo soy empleada, que ejerce una función, que como tengo un título universitario y hago, nada, estoy haciendo un proyecto de negocios, o sea, estoy haciendo como otras cosas” (16:32). En cuanto a la facilidad para cambiar de trabajo, las palabras de Walter, quien es profesional asalariado con personal a cargo en una empresa informática, son contundentes. Al hablar del área de Sistemas, él dice: “[…] hay una cantidad estúpida de oferta; o sea, la oferta laboral, o sea, la gente puede cambiar tranquilamente de laburo en el área de Sistemas” (19:7).

De este modo, las diferencias que se perciben, además de las condiciones de trabajo y el salario, tienen que ver con las alternativas que encuentran utilizando sus títulos universitarios para cambiar de trabajo, independizarse o generar un proyecto propio. Esto refuerza el planteo de Szlechter (2015) acerca del dilema de los gerentes, quienes al saberse a sí mismos explotados, constantemente evalúan la posibilidad de tener un emprendimiento propio. En base a lo analizado, esto puede hacerse extensivo a los profesionales asalariados que no ocupan cargos gerenciales y sumar como alternativas las posibilidades de empezar a trabajar de manera independiente y de cambiar de trabajo.

Breve cierre: Autopercepción de clase en términos relacionales

La relación con el Otro es fundamental para la constitución de la propia identidad. En el caso en estudio, en el que se investiga la identidad de clase de personas ubicadas en posiciones contradictorias de la estructura, no hay un Otro, sino Otros. Esto se debe a que sus posiciones se encuentran en medio de las posiciones polares –clase obrera y clase capitalista– y que, si bien se encuentran ligadas a los intereses de ambas, siguiendo el punto de partida teórico adoptado; no son propiamente ninguna de las dos.

Teniendo esto presente, en las entrevistas surgieron emergentes que dan cuenta de cómo se visualizan los entrevistados a sí mismos y a los Otros. Esto es extraído, en principio, de la comprensión que tienen de su posición en el medio y, desde allí, de la relación con las posiciones polares.

Figura 4: Autopercepción de clase media en relación a otras clases

Fuente: elaboración propia.

Ante este reconocimiento, algunos se consideran diferentes a ambas posiciones, nombradas por ellos como clase alta y clase baja, lo cual es adjudicado a la discriminación de esos Otros hacia sí o a la incomodidad debido a fuertes diferencias en las trayectorias de vida de aquellos que creen que no se esfuerzan, ya sean los más ricos o los más pobres.

Por otra parte, surgen relatos en los que se manifiesta comodidad con ambas posiciones debido a una adecuación con ellas por la habilidad para modificarse a sí mismos en un espacio de diálogo con personas de distintas clases. Esto refiere a temas de conversación, por ejemplo. Asimismo, aparece desde esta posición intermedia el reconocimiento de que ambas tienen intereses opuestos.

Por otro lado, se extrae cuáles son las posiciones sobre las que los entrevistados sienten mayor cercanía y sus motivos.

Figura 5: Cercanía y lejanía con otras clases sociales

Fuente: elaboración propia.

Lo que se observa es que hay dos líneas de identificación. Por un lado, existe una cercanía en la identificación con la clase baja. El motivo se halla a través de una perspectiva diacrónica que permite que el pasado mantenga centralidad y se tome por grupo de referencia la familia de origen y grupo de pares de tal época (Bourdieu, 2013). Esto es hallado en algunos entrevistados con trayectorias de movilidad social ascendente, quienes manifiestan que provienen de una familia de clase obrera y que es de donde vienen.

Por el otro lado, también surgieron relatos en los que la cercanía se encuentra con la clase alta. En estos casos el motivo se halla en los consumos y prácticas que realizan. Acerca de esto, lo que expresan los entrevistados es que tienen los mismos –que son habilitados por sus habitus (Bourdieu, 2012)– que los de clase alta, como viajes aéreos, gastronomía, series. Lo que varía es la cantidad, es decir, menor frecuencia de salidas, de viajes, de adquisición de distinto tipo de pasajes aéreos. Asimismo, ante esto resaltan las diferencias respecto a la clase baja.

De este modo, fueron presentados dos ejes que articulan los motivos de percepción de cercanía de clase: clase de origen y consumos. Se observa que cada eje se vincula con una identidad de clase distinta. La primera con la clase trabajadora/baja y la segunda con la clase alta, en sus términos.

Ahora bien, de las entrevistas también emerge otro eje de importancia para la comprensión de la identidad en relación a otras clases: el trabajo. Nuevamente debe remarcarse que la posición en el trabajo de los entrevistados implica autoridad y estar a cargo del control de procesos y de otros trabajadores, en el caso de los gerentes y jefes. Y, en el caso de los profesionales asalariados, ya sea con autoridad –en el caso de los jefes– como sin autoridad en su puesto, también mantienen una posición que puede considerarse diferenciada debido a la posesión de credenciales educativas escasas en el mercado laboral. Así, las posiciones contradictorias se diferencian tanto de otros trabajadores sin calificaciones ni autoridad, como de los empresarios, a quienes venden su fuerza de trabajo.

Sin embargo, este principio no se dio por sentado, sino que formó parte de lo investigado a través de las entrevistas. Esto condujo al análisis de cómo se autoperciben estos gerentes y profesionales asalariados –con y sin autoridad– respecto a trabajadores no calificados ni con funciones de autoridad.

En este eje emergen dos tipos de relatos. Aquellos que resaltan las diferencias con otros trabajadores y aquellos que resaltan las similitudes.

Figura 6: Similitudes y diferencias entre las posiciones medias y otros trabajadores

Fuente: elaboración propia.

Las diferencias se corresponden con las diferencias que surgen desde la academia entre trabajo manual y no-manual. Asimismo, en casos gerenciales, la diferencia se adjudica a la función de autoridad.

En cuanto a las similitudes, resaltan la condición asalariada que mantienen y el reconocimiento de la centralidad del salario en sus vidas. A pesar de esto, debe sumarse que emerge el reconocimiento de encontrarse en una posición que los habilita a conseguir otras fuentes de ingresos a través de sus calificaciones. Esto refiere a cambios de trabajo, proyectos de negocios propios, como consultoras u otros posibles, o trabajos profesionales independientes.

2.3. Clase media como apertura a la concepción de la estructura de clases

A través de las palabras de los entrevistados se pudieron conocer sus autopercepciones de clase al reconocerse como parte de la clase media. También se pudo conocer qué es la clase media para ellos. Sin embargo, no se ha reflexionado aún en las implicancias que tiene el uso de este término.

Que los entrevistados hayan hablado desde las posiciones medias de la estructura de clases acerca de lo que es la clase media, conduce directamente a un aspecto fundamental de sus concepciones sobre la sociedad actual. Este aspecto emerge de las representaciones que tienen sobre la estructura de clases, lo que da cuenta de cómo representan los entrevistados la conformación de la sociedad. Es decir, hablar de clase media responde a un sistema más abarcador que incluye otras clases y una forma específica de nombrarlas. El presente apartado se propone indagar en ello.

En principio, vale remarcar que el que los sujetos lleguen a considerar determinados términos como verdaderos y no otros, siguiendo a Therborn (1987), depende del reconocimiento que hacen de lo que existe y lo que no existe. Este reconocimiento resulta de un proceso que interpela al sujeto, así como también indica quiénes somos, qué es el mundo, la sociedad, entre otros. De este modo, se adquiere no solo un sentido de identidad, sino que también se concibe lo que es verdadero y falso, estructurando la visibilidad del mundo.

En base al análisis, en principio, se afirma la creencia de los entrevistados en la existencia de clases sociales[7] y, retomando lo presentado anteriormente, su autopercepción como parte de la clase media. Este ser/existir en la clase media implica que se está en el medio, lo cual conduce a indagar en este espacio que se puede contemplar horizontalmente o verticalmente. Estar en el medio se puede graficar del siguiente modo:

Figura 7: Representación acerca del medio en la sociedad

Fuente: elaboración propia.

A qué se refieren los entrevistados, es a lo que este apartado se encuentra dedicado. El primer elemento surgido de las entrevistas a destacar es la concepción gradualista de la estructura de clases argentina. En este sentido, ante la pregunta acerca de cuáles son las clases, los términos en los que se expresan son: “Y… a grandes rasgos baja, media y alta” (7:14) o “me sale pensar en clase baja, media, alta; no sé, me sale pensar en eso” (11:22). Así, en sus respuestas, las clases son nombradas en términos de alto, medio, bajo, lo que se corresponde con el esquema vertical expuesto anteriormente.

A este esquema se le suman, en la generalidad de los casos, otros elementos que pueden observarse en respuestas como la de Ariel, quien al preguntarle si creía que en Argentina había clases sociales, expresa:

Sí, claro, sí, sí, muy diferenciadas, sí, sí […] está la muy alta, la muy muy alta, digamos, que son muy pocos, muy muy pocos; la alta, que bueno, cada vez se va agrandando más la pirámide, pero sí, después tenes clase media alta, clase media, clase media baja, clase baja, o sea, indigencia total. Pero sí creo que todas esas clases hay, creo que todo ese abanico de clases están en Argentina, sí, sí (10:34).

A través de estas palabras se ponen en evidencia los elementos que permite mayor acercamiento a la concepción que tienen los entrevistados acerca de la sociedad de clases argentina. En este sentido, el esquema de clases no sólo es gradualista/vertical, sino que, además, cuenta con forma piramidal –lo cual manifiesta explícitamente–. Esto significa que de la parte más baja a la más alta, disminuye su tamaño/cantidad de población.

Figura 8: Representación de la estructura de clases[8].

Fuente: elaboración propia.

Asimismo, emerge del fragmento que las clases sociales se encuentran segmentadas, al decir que están muy diferenciadas. También se halla la identificación de matices entre estos niveles, lo que significa que existen segmentos intermedios dentro de las clases y una gradación entre ellos, a lo que el entrevistado refiere como abanico de clases. Con otras palabras, también es señalado por Verónica: “[…] Hay como diferentes signos, no sé si es tan marcado, ¿no?, baja, media y alta, hay como diferentes escalones, por lo menos lo que yo veo dentro de la estructura de nuestra sociedad” (13:34).

Acerca de esto, Fabiana se explaya en una descripción de los distintos segmentos de clase:

Nada, tenes un sector, como todo, igual se repite en varios países, no somos originales. Unos, no sé cuantificarlos, pero unos grandes empresarios mega millonarios, que no es nuestro caso; después tenes dentro de la clase media, clase media es muy abarcativa, porque hay clase media más acomodada, ¿sí?, como, sería mi caso que yo puedo llegar a fin de mes, me puedo dar ciertos privilegios; y después tenes la clase media que la pelea mal para llegar a fin de mes, para… que hace un esfuerzo enorme para mandar a sus chicos a la escuela privada porque la pública no le cumple, entonces, hace un esfuerzo gigante para que ese chico tenga más posibilidades el día de mañana y se mata para llegar a fin de mes y sacrifica muchas cosas para que el chico vaya a una escuela privada; y después tenes una clase media que no llega, que aunque quiera no llega, y que está cada día más lejos, para mí, de ser clase media. Y después tenes, lamentablemente, una clase pobre muy grande, no la puedo cuantificar, no sé los números, no sé. Y después tenes a esa gente que ya ni califica como pobreza, ya es indigencia (6:52).

Este fragmento no solo contiene el elemento de segmentación y gradación de las clases, sino que, además, habilita la incorporación de uno nuevo: el movimiento descendente de segmentos propios del proceso de fragmentación de la clase media. Esto se expresa en la idea de la existencia de una clase media acomodada, una clase media que se esfuerza y se sacrifica y una clase media que, aunque quiera, no llega y está cada día más lejos de ser clase media.

La mirada tan detallada sobre las particularidades que diferencian a la clase media puede ser relacionada con la posición objetiva y subjetiva media de los entrevistados, lo que hace que –debido a la cercanía– puedan observar las diferencias específicas dentro de esta clase. Este rasgo de diferenciación dentro de la clase media, queda registrado también en la entrevista de Andrés quien, al preguntarle sobre las clases que hay en la sociedad argentina, dice:

Las clásicas que son las tres clases: la alta, la media y la baja. Lo que vos tenes en la media… tuviste una división donde la media es media baja; la media baja serían personas que están en el límite, pero pueden acceder a educación, o sea, porque a la clase baja le cuesta muchísimo acceder a la educación para poder proveerse el día de mañana. La clase media baja, yo considero que todavía siguen accediendo a lo que es poder formarse tanto en escuela secundaria como en Universidad para el día de mañana poder progresar. La clase media… o sea, dentro de la clase media creo que son los estratos que más se separaron. Hay clase media que subsiste, hay clase media que quedó media baja. No creo que haya una media que se acerque a la alta hoy en día, o sea, o sos alta o media. Pero esas son las divisiones que veo (18:27).

En principio, se quiere hacer notar que, para Andrés, lo que permite seguir diferenciando a la clase media baja de la baja es el acceso a la formación secundaria y universitaria, por lo que se destaca nuevamente la centralidad que tiene para los entrevistados la educación al hablar de la clase media, lo que también se pudo registrar a través de las palabras de Fabiana citadas anteriormente. En este sentido, ambos entrevistados hablan del acceso a la educación y/o el acceso a la educación de los hijos para mayores posibilidades y/o poder progresar el día de mañana, dando cuenta de una visión y planificación a futuro mediante la educación formal.

Además, en el relato de Andrés, así como también se encontró en el fragmento de Fabiana –quien plantea que hay una diferencia en la clase media entre la parte más acomodada, la otra parte que se sacrifica y la otra que, aunque quiera, no llega–, se hace alusión a esta idea de desplazamiento hacia abajo –término utilizado teniendo en mente la manera en que consideran la estructura los entrevistados– de segmentos de clase media, al dividirla entre la parte que aún subsiste y la que quedó media baja. La idea del desplazamiento hacia abajo es dicha explícitamente por Verónica: “hay gente que no pudo sostenerse como clase media y esa gente quedó desclasada, por decirlo de alguna forma, se cayó en los escalones” (13:33).

Figura 9: Representación sobre fragmentación y descenso de clase media

Fuente: elaboración propia.

De esta manera, queda subrayada la importancia que se le atribuye a la fragmentación de la clase media, lo que incluso puede llegar a la consideración de que dicha fragmentación es la que genera la separación de la sociedad en su totalidad. Esta idea es presentada por Octavio, quien al preguntarle si cree que en Argentina hay distintas clases sociales, dice:

Principalmente clase media, hemos separado lo que es clase media alta y clase media baja, generalmente se hace esa distinción. También lo que ha prosperado, que se ha… digamos, la brecha esa que se ha armado así, bueno, se han creado estos barrios cerrados, digamos, si eso está creciendo, es decir, hay algo que no está del todo bien porque se está, entonces, abriendo esa pirámide que estaba concentrada en el medio, en polos. Digamos, la época cuando yo me crié todo eso, barrios cerrados, esas cosas no existían, eran todos abiertos, había seguridad, pero no eran barrios cerrados, y eso hace que la sociedad se esté separando, ¿no? Eso es un síntoma, digamos, de que hay algunas cosas que no están del todo bien planificadas […] (2:36).

Se puede observar que, al hablar de la clase media, Octavio entiende que se está separando y dividiendo en dos polos. También le dedica especial atención a la división dentro de la clase media y la segregación espacial elegida por los segmentos más favorecidos al hablar de la parte de la clase media que en un contexto de creciente aumento de las desigualdades repliega su vida hacia lo privado (Svampa, 2005).

Ahora bien, Octavio al considerar esta diferencia transmite cierta preocupación al considerar que no solo se genera una brecha dentro de la clase media, sino que, además, eso sería lo que genera que la sociedad se esté separando. Esto puede asociarse a la idea proveniente de Aristóteles acerca de la necesidad de que la clase media sea más numerosa y poderosa que las otras para impedir la preponderancia de una de ellas sobre las demás. Así, la clase media tendría centralidad porque es capaz de restablecer el equilibrio social entre las clases alta y baja, inclinándose hacia alguna de ellas cuando la otra amenazara dicho equilibrio (Paramio, 2012).

Por otro lado, retomando lo mencionado previamente, esta representación surgida del relato de Octavio, que da cuenta de la autosegregación, mantiene una continuidad con las ideas sobre la separación de la clase media citadas anteriormente. La separación que tiene lugar en la clase media y el movimiento descendente de parte de ella también se encuentra representada en el relato de Laura al plantear que hay una clase media tratando de mantenerse en esa posición –del mismo modo que fue señalado en casos anteriores–. Ella dice:

Y… me tengo que ir a la parte… lo relaciono con lo monetario… Es la gente que tiene mucho dinero o… no está mal que lo tenga, para mí puede haber una clase superior que tenga mucho dinero; hay una clase media que está tratando de subsistir y de mantenerse dentro de lo que es la clase media; y una clase que no tiene ni para comer ni para vivir, no tiene acceso a la educación, a la salud, ni a una vivienda que llamamos digna en este momento, en este siglo, sí (9:31).

Nuevamente, a través de estas palabras, se encuentra la representación de la clase media ligada a un esfuerzo para mantenerse dentro de la clase media. Al mismo tiempo, este fragmento es seleccionado porque permite introducir un nuevo elemento. Éste se refiere a la polarización entre aquellos que tienen mucho dinero y aquellos que no tienen acceso a condiciones dignas o, en otras palabras, a la polarización entre los extremos de riqueza y pobreza dentro de la estructura de clases. Esto permite indagar en las representaciones de la desigualdad social que tienen los entrevistados que, por la centralidad que presenta el tema a los fines de esta investigación, se desarrolla en el próximo capítulo.

Breve cierre: Clase media como apertura a la concepción de la estructura de clases

Al hablar de clases sociales, los entrevistados permiten conocer sus concepciones de la sociedad. Así, autopercibirse de clase media implica estar en el medio. Esto da cuenta de una concepción acerca de que en la sociedad existe una división de clases que conforman un esquema gradualista/vertical, en tanto consideran que las clases sociales son la alta, la media y la baja.

Además, este esquema vertical tiene forma piramidal, donde desde abajo hacia arriba disminuye la cantidad de población.

Figura 9: Representación sobre fragmentación y descenso de clase media

Fuente: elaboración propia.

Asimismo, en el esquema se puede observar cómo está conformado por clases segmentadas. Además, en las clases centrales nombradas por ellos –alta, media y baja–, se encuentran segmentos intermedios, lo que significa que no hay simplemente una división categórica entre ellas tres, sino que existen matices o segmentos ordenados gradualmente dentro de las clases, lo cual es figurado como un abanico de clases.

Por otro lado, surge la noción de que, dentro de un proceso de fragmentación de la clase media, hay un movimiento descendente de fragmentos de ella. Esto es entendido como una clase media que, aunque quiera, no llega y que no pudo sostenerse como clase media y se cayó en los escalones.

Es importante la extensión y el detalle en la descripción de los segmentos de clase media por parte de los entrevistados. Esto quizás pueda ser relacionado con sus posiciones medias, tanto objetiva como subjetivamente, lo cual permite mayor observación debido a la cercanía.

Tal vez debido a ello también, se ha llegado a considerar que la separación de la clase media es la que origina la separación de toda la sociedad. Así, la pirámide que antes estaba concentrada en el medio, se está abriendo en polos. Es decir, actualmente se encuentran fuertes separaciones materializadas en barrios cerrados, lo cual genera que la sociedad se esté separando. Esto puede ser asociado a la centralidad que, como explica Paramio (2012), ya Aristóteles le otorgaba a la clase media por su capacidad de restablecer el equilibrio social, inclinándose hacia la clase alta o la baja, en caso de que éste sea amenazado por alguna de ellas.

Cierre capítulo: Identidad de clase media

Cómo se identifican a sí mismas personas que ocupan posiciones contradictorias de clase habilita la mejor comprensión de estas posiciones y la aproximación a una dimensión de la conciencia de clase. Al tener un lugar intermedio y al contar con intereses propios de la burguesía y el proletariado (Wright, 1983), es importante focalizar en ellas y su identidad de clase.

Esto condujo a indagar en ello a partir del relato de sus experiencias (Thompson, 2012) enmarcadas en una posición estructural determinada y en sus trayectorias. Así, los entrevistados pueden vincular en sus relatos el presente y el pasado, exponiendo experiencias significativas actuales o pasadas de sus vidas. Asimismo, en la experiencia mediante la interacción social, el individuo es interpelado ideológicamente (Therborn, 1987), lo que influye al momento de adquirir sus identidades ya que en dicho proceso se le indica quiénes son y qué es el mundo.

En el caso de la presente investigación, la identidad de clase fue captada a través de distintas subdimensiones, entre las cuales, la primera aborda la autopercepción de clase, lo que abarca la clase de la que se consideran pertenecientes los entrevistados y qué características tiene la misma. En este sentido, los profesionales asalariados y gerentes entrevistados se consideraron de clase media y clase media alta y las características de ella se basaron en la educación como herramienta; ingresos, bienes, servicios y consumos; y una descripción crítica de los comportamientos e ideas considerados de clase media. En cuanto a la educación como herramienta, ésta refiere a la formación educativa, lo que corresponde a obtener un título universitario y/o terciario; lo cual se vincula con una posición favorable en el mercado laboral. Esta posición permite obtener los ingresos/salarios que son considerados por los entrevistados como otra de las características que hace a las personas, pertenecientes a la clase media. Asimismo, esos ingresos permiten el acceso a los bienes que poseen, servicios que utilizan, ahorros y otros consumos que los habilitan a mantener el estándar de vida. En cuanto al tercer elemento hallado, éste se trata de una descripción enfocada en el comportamiento e ideas considerados de clase media, en el que se resaltan cualidades desfavorables. Esto es lo que genera un rodeo para justificar su autopercepción de clase media. El modo en que lo realizan es separando un plano económico, es decir, sus ingresos/salarios, por los que se identifican con esta clase; de un plano de las ideas, en el que se diferencian por tener ideas respecto a la política y a la sociedad distintas a las que consideran tiene la clase media.

Con el fin de comprender la identidad de clase de las posiciones contradictorias, es necesario abordar otra subdimensión, ya que la identidad se construye mediante la diferencia con Otro, con lo que no se es (Hall, 2003). En este sentido, al considerarse los entrevistados de clase media, dan cuenta del orden vertical que conciben tiene la sociedad, en el cual se posicionan a sí mismos en medio de la clase baja y clase alta, en los términos en que lo presentan.

Ante esto, al indagar en la cercanía con las clases mencionadas, se halla la identificación (cercanía) con ambas. En cuanto a aquellos cuya cercanía la encuentran con la clase baja/trabajadora/obrera, se encuentra que son casos que tienen la particularidad de presentar una trayectoria de movilidad social ascendente y que el motivo de su identificación (cercanía) es la clase propia de sus hogares de origen. Así, estos entrevistados piensan diacrónicamente su posición con referencia a su propio pasado, por lo que su grupo de referencia es su familia de origen o su grupo de pares.

En línea con lo planteado por Bourdieu (2013), la propia posición es aprehendida a partir de dos aspectos, de los cuales se tiende a privilegiar uno. En estos casos, el aspecto privilegiado al momento de comprender su propia posición es a través de una perspectiva basada en el tiempo social, la cual abarca su trayectoria e historia individual.

Asimismo, de los casos que presentan la mencionada trayectoria ascendente se halló una histéresis de los habitus –es decir, las condiciones de adquisición de las nuevas propiedades sobreviven en los habitus– que da cuenta del desajuste entre las condiciones en que se adquieren las propiedades y las condiciones de su utilización. En otras palabras, es cuando las prácticas habilitadas por el habitus se ajustan a las condiciones propias a un estado anterior a la movilidad ascendente (Bourdieu, 2012).

Por otro lado, la posición también puede ser aprehendida privilegiando el espacio social (Bourdieu, 2013). Esta perspectiva se enfoca en la experiencia e interacciones actuales, siendo sincrónica, a diferencia de la anterior. Los casos que pueden ser encuadrados en esta perspectiva, encuentran cercanía con la clase alta. En estos casos de identificación (cercanía) con la clase alta, el motivo es la similitud de los consumos, prácticas, gustos, de dicha clase, habilitados por el habitus que dan forma a determinado estilo de vida (Bourdieu, 2012). Los entrevistados entienden que comparten éstos con la clase alta y que en lo que radica la diferencia es en la cantidad y no la calidad/tipo del consumo.

Hasta el momento, en base a lo señalado, se mencionaron dos ejes que permitieron conocer el motivo de la cercanía con otras clases. El tercer eje es el trabajo y la identificación se basa en las similitudes y diferencias con trabajadores que no poseen calificaciones ni posiciones de autoridad en el trabajo.

De esto surgió que las diferencias que encuentran se originan en las diferencias establecidas por la academia entre el trabajo manual y no-manual. En este sentido, el hecho de ser profesionales hace que los contraten para llevar a cabo un tipo de trabajo no-manual. Lo que se halla en estos casos es que comprenden que deben dedicarse al trabajo mental, lo cual los separa de los trabajadores manuales. Así, se ve que dichas ideas son asumidas y reflejadas en los relatos de los entrevistados. Asimismo, en los casos gerenciales, la diferencia que encuentran la adjudican a la función de autoridad que ejercen, lo que da cuenta de la comprensión y asunción de sus responsabilidades laborales y de sus posiciones intermedias.

Por el otro lado, en cuanto a aquellos que destacan las similitudes con la clase trabajadora, lo justifican por su condición de asalariados. Acerca de esto, los entrevistados lo argumentan de modo simple y sintético, con frases como vivo de mi trabajo, de lo que genero; yo no vivo del aire; si no trabajo, no como. Esto expone el modo que se perciben a sí mismos en cuanto a la necesidad de vender su fuerza de trabajo. Sin embargo, reconocen en base a sus experiencias que, tal como platea Wright (1992), no están obligados a venderla del mismo modo que lo están otros trabajadores. Es decir, las calificaciones que poseen los habilita a encontrar alternativas laborales a sus trabajos actuales. Se nombra nuevamente a la educación como herramienta en tanto que el título universitario les permite encontrar nuevos empleos, dedicarse a trabajar profesionalmente de manera autónoma y/o concretar proyectos de negocios propios.

Por último, se quiere destacar que las subdimensiones presentadas de la identificación de la clase media por parte de los entrevistados, conduce a reflexionar sobre la influencia de este término sobre la concepción general de la sociedad. Se halló que la autoidentificación con la clase media implica que se está en el medio. Y, al indicar que esta posición se encuentra entre la clase baja y la alta, se despliega la representación que se tiene de la sociedad en tanto se encuentra dividida en clases (segmentación), que se encuentran en orden vertical (gradualista/vertical). Entre ellas se identifican matices, es decir, segmentos intermedios ordenados gradualmente dentro de ellas (abanico de clases). También se destaca que esa estructura es piramidal, ocupando los lugares más altos, menor cantidad de población. Asimismo, se expresa la existencia de un movimiento descendente del proceso de fragmentación de la clase media.

También resulta relevante el modo detallado en que los entrevistados caracterizan a la clase media, a diferencia de lo que hacen con otras; lo que puede deberse a que, al ocupar también ellos estas posiciones, la cercanía les posibilita esta mirada detallada. Además, emerge que la estructura de clases presenta una polarización entre los extremos de riqueza y pobreza. Esto es central para analizar sus representaciones sobre la desigualdad social, lo cual se presenta a continuación.


  1. En Gramsci se encuentra un registro de la importancia teórica de la identidad de clase cuando desarrolla los momentos correspondientes a las relaciones de fuerza, específicamente el que corresponde a la relación de fuerzas políticas. Este momento es analizado en diferentes grados que corresponden a los momentos de la conciencia política colectiva: el primero es el económico corporativo, es decir, el sentirse solidario con su propio grupo profesional con fines puramente económicos, pero no abarcando al grupo social más amplio; el segundo es el momento en que se logra la conciencia de la solidaridad de los intereses de todo el grupo social pero todavía en un plano económico; y el último es el momento en el que se llega a la conciencia de que los propios intereses corporativos deben superar los límites económicos y convertirse en los intereses de otros grupos también.
  2. Cabe aclarar que Mann hace referencia a la conciencia de la clase obrera, pero es fundamental su definición para reconocer el lugar que ocupa la identidad de clase en el estudio de la conciencia de clase.
  3. Los dos momentos que quedan por mencionar son la totalidad de clase y la concepción de una sociedad alternativa. La totalidad de clase implica reconocer los dos elementos mencionados (identidad y oposición de clase) como las características que definen la situación de uno mismo y del conjunto de la sociedad en la que se vive. En cuanto a la concepción de una sociedad alternativa, refiere a una meta hacia la cual uno se mueve a través de la lucha con el oponente (Mann, 1973).
  4. La entrevistada hace referencia al gobierno de la alianza Cambiemos.
  5. Por “gusto” se entiende la “propensión y aptitud para la apropiación (material y/o simbólica) de una clase determinada de objetos o de prácticas enclasadas y enclasantes, es la fórmula generadora que se encuentra en la base del estilo de vida, conjunto unitario de preferencias distintivas que expresan, en la lógica específica de cada uno de los subespacios simbólicos –mobiliario, vestidos, lenguaje o hexis corporal–, la misma intención expresiva.” (Bourdieu, 2012: 203).
  6. Los casos citados no presentaron movilidad de clase ascendente, pero no se confirma que esto sea el motivo de su autopercepción de cercanía con la clase alta, sino que lo que se extrae del análisis solo es que focalizan en sus vivencias y relaciones actuales.
  7. Estos resultados se obtienen a partir de preguntas orientadas a conocer la creencia en la existencia o inexistencia de las clases sociales en Argentina. En sus respuestas los entrevistados afirman la existencia de las clases y dan cuenta de cuáles son. Cabe aclarar que, en algunos casos, aunque pocos, se ha manifestado falta de preferencia por hablar en términos de clases sociales para no encasillar (16:22), o se han pedido aclaraciones al hablar de alguna clase en particular preguntando a qué se hacía referencia específicamente con dicha clase (19:31). Ante preguntas como éstas, se respondía que podían contestar libremente a partir de lo que consideraran que significaba.
  8. Las rayas entrecortadas expresan que las clases comprendidas por los entrevistados se encuentran segmentadas. No se pretende reflejar segmentos en particular, ya que los entrevistados nombran diferentes cantidades de segmentos; por ejemplo: clase media y clase media baja (dos segmentos) y clase media alta, clase media y clase media baja (tres segmentos).


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