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Conclusiones

A lo largo de la investigación se buscó acceder a aspectos subjetivos que permitan un acercamiento a la conciencia de clase de profesionales asalariados –con y sin personal a cargo– y gerentes del AMBA. Desde el inicio esta tarea encontró desafíos debido a las imprecisiones conceptuales de la población en estudio. Es decir, las investigaciones que abordan a esta población en Argentina, en su mayoría la entienden como parte de la clase media. Este término, presente no solo en estudios precedentes, sino también en los entrevistados, resulta muy nítido y reconocido, pero a la vez difuso e indeterminado. La clase media como concepto ha tenido impacto en la construcción del sentido común argentino, pero en el marco de esta investigación nos enfrentó al desafío de repensarlo para poder conocer a dicha población a través de la perspectiva teórica con la que interpretamos el mundo. Así, por un lado, entre los estudios académicos dedicados al estudio de la clase media, se reconoce la falta de acuerdo y la dificultad para definir los límites de la misma. Por el otro, desde la perspectiva marxista, la clase media no tiene existencia como tal.

Otro de los desafíos encontrados fue cómo investigar aspectos de la conciencia de clase, ya que es un concepto estrechamente vinculado al desarrollo teórico marxista de las clases sociales: burguesía y proletariado. En este sentido, ¿cómo pensar la conciencia de clase de posiciones que, por definición, no forman una clase por fuera de las mencionadas ni son parte de ellas?

Frente a estos desafíos, nos dirigimos hacia los desarrollos teóricos iniciados con interrogantes presentes en los ’70, a partir del crecimiento de las posiciones medias en la sociedad. Así, en la investigación se contó con conceptos apropiados para interpretar a la población en estudio mediante el concepto de posiciones contradictorias de clase –nuestro interés no radicaba en toda la clase media, sino en asalariados de posiciones medias; es decir, profesionales asalariados y gerentes–.

Por otro lado, en cuanto a la dificultad de pensar acerca de la conciencia de clase de posiciones medias, la forma de resolverlo fue alejarse de cualquier forma de imputación estructural y dirigirnos hacia las propias representaciones sociales de personas que ocupan estas posiciones estructurales. Para esto, el método cualitativo con técnica de entrevistas semiestructuradas permitió el acercamiento a las representaciones y, por lo tanto, a aspectos subjetivos propios de la conciencia de personas de las posiciones en estudio. Enfocarnos en las representaciones sociales implicaba tomar en cuenta la experiencia cotidiana, las interacciones sociales que se despliegan diariamente en la vida de los entrevistados y las interpelaciones ideológicas que reciben y moldean sus maneras de comprender el mundo. Por esto, a lo largo de la investigación se buscó hallar representaciones, pero, además, conocer sus experiencias, interacciones, entre otros, que permitan comprender el sentido de sus palabras y así poder captar de modo adecuado las representaciones sociales emergentes del análisis temático de las entrevistas.

De esta forma, fue posible abordar el objetivo de la investigación: analizar la identidad de clase y las orientaciones político-ideológicas de profesionales asalariados –con y sin personal a cargo– y gerentes del AMBA. En cuanto a los resultados alcanzados, en lo siguiente se presenta un análisis a partir de lo obtenido de los capítulos. Así, a modo de cierre del trabajo, se presentan las líneas surgidas de las coincidencias halladas en la generalidad de los casos –lo que requiere aclarar que no todos siguen dichas coincidencias propias de las orientaciones generales halladas, aunque en muchos casos sí–.

Por otro lado, es necesario advertir que los emergentes que dan cuenta de la particularidad de los casos analizados –por fuera de las mencionadas orientaciones más generales–, se encuentran a lo largo de los capítulos y fueron presentados esquemáticamente a modo de breves cierres de las subdimensiones y de manera sintética al final de los capítulos.

En cuanto a la estructura de este capítulo final, se presentan las líneas generales halladas en el análisis de la identidad de clase, las orientaciones político-ideológicas resultantes de la articulación entre las subdimensiones que componen esta dimensión y la alineación entre los emergentes propios de todas las dimensiones/subdimensiones mencionadas. Finalmente, se resaltan elementos que permitirán alcanzar interrogantes a analizar a futuro.

Identidad de clase, articulación de las subdimensiones de las orientaciones político-ideológicas y alineación entre ellas

A partir del análisis, con el fin de alcanzar una interpretación más general que la particularidad de los casos, se pueden demarcar dos orientaciones en la dimensión Identidad de clase y en cada una de las subdimensiones emergentes de las orientaciones político-ideológicas. Junto a esto, y en cuanto a la articulación entre los elementos de las dimensiones/subdimensiones, de modo sintético se destaca lo siguiente:

  • Identidad de clase

En la dimensión Identidad de clase se hallaron relatos de quienes se piensan y sienten cercanos a la clase trabajadora por su clase de origen y, por otro lado, a la clase alta por sus hábitos y consumos. El primer emergente mencionado hace notar la relevancia de las experiencias vividas a lo largo de sus trayectorias y el peso que tiene la clase de origen en la conformación de la identidad de clase. Esto se justifica en que, si bien los entrevistados se reconocen de clase media, se sienten cercanos a la clase trabajadora, lo cual es resaltado en aquellos entrevistados cuya trayectoria es de movilidad social ascendente y la clase trabajadora/obrera, su clase de origen.

Aquellos que se sienten cercanos a la clase alta no se centran en su trayectoria pasada –coincide con que no provienen de clase trabajadora, pero no se afirma que esto sea el motivo de no centrarse en su pasado–, sino en sus experiencias presentes, en sus hábitos y consumos, lo que los acerca a una clase alta y no a una clase baja. La identidad de clase no se alinea necesariamente con una orientación político-ideológica en particular, ya que las narrativas tanto de aquellos identificados como cercanos a una clase baja como a una alta, se encuentran en los dos tipos de orientaciones, como se retomará en breve.

También se hallaron dos orientaciones al hablar de las similitudes y diferencias entre clase media y clase trabajadora. Las similitudes remiten al mayor peso que le dan a su propia condición de asalariados; mientras que las diferencias, al mayor peso que le dan a la función de autoridad y a la vigencia de la distinción entre trabajo manual y no-manual, proveniente de la academia.

  • Justificación y/o crítica de la desigualdad

De la subdimensión de la que emerge lo que se denominó justificación y/o crítica de la desigualdad social, también se hallaron dos narrativas correspondientes a dichas denominaciones. La primera se apoya en el principio de la igualdad de oportunidades, entendida como la existencia de oportunidades iguales para todos en la sociedad actual. De este modo, se responsabiliza al individuo de las condiciones en las que vive, ya que cuenta con las mismas oportunidades, a partir de las que logra en la sociedad diferentes posiciones –algunas favorecidas y otras lo contrario–. Esta diferencia entre el principio de las oportunidades iguales y las posiciones desiguales alcanzadas, depende de la voluntad que se tenga. La voluntad emergió en tanto libre albedrío (elegir qué se quiere hacer), por un lado; y como motivación (querer hacerlo) y esfuerzo (esforzarse para lograrlo), por el otro. Estos significados son comprendidos como atributos propios de los individuos. A esto se suma el mérito, entendido como premio alcanzado a causa de dichos atributos.

La segunda narrativa emerge de manera explícita en contraposición a la anterior. Ésta sostiene que existe desigualdad de condiciones, lo que influye negativamente sobre la igualdad de oportunidades. Así, se desresponsabiliza al individuo de las condiciones en que vive, ya que se entiende que éstas no dependen de su propia voluntad. Se resalta que el lugar/contexto de nacimiento condiciona favorable o desfavorablemente la toma de oportunidades. Asimismo, se comprende que esta narrativa sobre la desigualdad se sustenta en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y se centra en el acceso a los servicios de educación, salud y alimentación.

Estas dos orientaciones no se encuentran alineadas con la identidad de clase, ya que se encontró que entre las personas que provienen de clase trabajadora y presentan una trayectoria de movilidad social ascendente, ocupando actualmente posiciones contradictorias de clase, hay quienes critican como quienes justifican la desigualdad social, por igual. En este sentido, respecto a la forma de interpretar la desigualdad, parecen fundamentar sus respuestas en base a sus propias experiencias de movilidad ascendente. Así, algunos de estos casos critican la desigualdad social, dando cuenta del conocimiento acerca de ella. Pero, asimismo, se hallan entre ellos, otros casos que la justifican, lo que parece estar sustentado en su propia experiencia, por lo que se considera que el que quiere, puede; lo que, al incorporar su propia experiencia, significaría que, si ellos pudieron, los demás, si tuvieran la misma voluntad que tuvieron ellos, también podrían ocupar sus posiciones de clase actuales.

Donde sí se encuentra conexión es entre este modo de interpretar la desigualdad, es decir, entre estas representaciones de crítica y justificación de la desigualdad económica, y un modelo de acumulación en particular, aunque no de manera excluyente. Esto es, la crítica a la desigualdad coincide con la ponderación de la Industria y la justificación de la desigualdad se encuentra en línea con la ponderación del sector agroindustrial. Tal como se observará en breve, esto se refiere a modelos de acumulación en estrecha vinculación con la identidad/preferencia política; por lo cual esto último también queda vinculado con el posicionamiento frente a la desigualdad. Si bien hubo casos singulares en los que se criticaba la desigualdad y, en cuanto al modelo de acumulación deseable, se encontraban alineados con el modelo agroindustrial y/o respecto a la identidad política, se identificaban con el antikirchnerismo, éstos son excepcionales.

  • Modelos de acumulación

En relación a lo mencionado, de la subdimensión que da cuenta del modelo de acumulación considerado deseable para el país por parte de los entrevistados, surgieron dos líneas muy definidas, en las que se pudieron encontrar elementos en común. Ambas comprenden la importancia de la Industria y la necesidad de producir tanto para el mercado interno como para la exportación. Sin embargo, la diferencia crucial radica en qué tipo de producción se debe destinar a la exportación. En este sentido, una orientación destaca la producción industrial y otra considera que esta producción debe orientarse hacia la manufactura de origen agropecuario. Asimismo, la perspectiva que pondera al sector agropecuario, considera que deben exportarse productos en cuya realización, Argentina presenta ventajas comparativas, a las cuales se les debe crear valor agregado –de esa forma se pondría en marcha la Industria, con la creación de valor agregado en los productos cuyo origen es agropecuario–.

De modo contrario, aquellos que les resulta deseable la exportación y desarrollo industrial, consideran que el Estado debe generar inversiones en Ciencia y Tecnología. Con esto se podrían introducir nuevas tecnologías que agilicen y/o mejoren las producciones industriales, lo cual generaría producción para competir en el mercado mundial.

Asimismo, esta orientación se centra en las ventajas que trae concatenadas: al aumentar la producción, se crean más puestos de trabajo; la consecuente disminución del desempleo habilita la negociación de los salarios y la obtención de su aumento y, por ende, el aumento del consumo. Esto vuelve a aumentar la producción, dando cuenta de un círculo virtuoso.

En cambio, la orientación que pondera la producción agroindustrial destaca que, al haber mayor consumo, hay mayor producción; pero también mayor necesidad de insumos importados, lo que, ante la falta de divisas obtenidas únicamente por el sector agropecuario –ya que la Industria, desde esta mirada, no puede exportar por no ser competitiva–, genera que se interrumpa el ciclo del crecimiento de la producción.

Respecto a los mencionados modelos de acumulación considerados deseables para el país, se halla estrecha vinculación con las preferencias e identidades políticas de los entrevistados, lo que se retomará en breve.

  • Preferencias políticas e identidades políticas descentradas

Al hablar acerca de las preferencias políticas también emergieron dos orientaciones diferentes muy definidas: la identidad kirchnerista y la antikirchnerista. Estas orientaciones presentan una estrecha vinculación con las mencionadas anteriormente. La característica que se halló en la identidad política es que es descentrada, siendo construida en oposición a Otro, más allá de las características propias del político/partido político que se identifique como preferente. Es decir, si bien el Otro es necesario en la constitución de la identidad, en los casos analizados, la oposición a Otro es esencial. Es decir, la identificación sucede sobre todo por la oposición a un Otro e, incluso, en varios de los casos de la orientación antikirchnerista, no hay características propias de la alianza que eligen que sean consideradas favorables, sino solamente ser oposición al kirchnerismo.

Al respecto, en la orientación kirchnerista aparecen rasgos favorables identificados, a pesar de lo cual la oposición a un Otro fue clave para la conformación del kirchnerismo como identidad política. Este Otro se encontró en el neoliberalismo, los ’90, Menem; el campo; el macrismo –que ha retrotraído a varios entrevistados a la época del ’90–.

Asimismo, se debe mencionar la falta de representación política de algunos entrevistados, quienes, a pesar de eso, eligen en un marco de bipolaridad política a una de las orientaciones mencionadas en oposición a la otra. En estos casos, debido a la debilidad o falta de representación de los entrevistados, se eligió denominar simplemente preferencia política –y no identidad política–. Esto tiene como fin que quede contemplada esta diferencia en el grado de identificación, ya que estos entrevistados se sienten débilmente o no representados políticamente.

  • Relación entre la identidad/preferencia política y el modelo de acumulación considerado deseable

Estas preferencias e identidades políticas descentradas, el kirchnerismo y el antikirchnerismo, coinciden con los modelos de acumulación considerados deseables por los entrevistados.

A través del análisis, se evidencia una estrecha vinculación entre ambas subdimensiones, pero no se puede establecer si la identidad/preferencia política influye sobre el modelo deseable o, por el contrario, si el modelo deseable influye sobre la identidad/preferencia política. Se sostiene que, en general, hay una unidad entre modelo de acumulación deseable e identidad/preferencia política.

En este sentido, aquellos que manifiestan que su modelo de acumulación deseable es el de desarrollo industrial e integración regional, tienen una orientación política de identificación y/o preferencia por el kirchnerismo. Por el otro lado, se halla que aquellos que expresan como deseable un modelo que pondera la producción agropecuaria y extractivista, por considerar que son los sectores en los que recaen las exportaciones y, por ende, el ingreso de divisas; se identifican con el antikirchnerismo y/o manifiestan preferencia política por el macrismo o por cualquier espacio político que se ubique en oposición al kirchnerismo.

  • Intereses inmediatos y su vínculo con las identidades/preferencias políticas

En cuanto a los intereses, más allá de que consideren que con cualquier gobierno les va bien y que se adapten, se halló que, entre las gestiones de signo kirchnerista y macrista, consideran convenientes a las primeras. Sin embargo, se encuentra que la propia conveniencia es desplazada a un segundo plano y se destacan otras causas. Es decir, el contexto económico durante la gestión de la alianza Cambiemos, en el que se realizaron las entrevistas, fue reconocido por los entrevistados como un desastre. Ante esto, algunos ponían delante de sus propios intereses inmediatos, la necesidad de mejorar las condiciones de pobreza y, por otro lado, se encontró aversión a los planes sociales y/o aquellos que los reciben y disconformidad con la falta de obras de infraestructura tangibles.

Estas causas nombradas se relacionan con sus identidades/preferencias políticas: las condiciones de pobreza en que viven otros emergieron en casos que tienen una orientación favorable hacia el kirchnerismo; y el desacuerdo con las políticas de asignaciones de planes sociales y falta de obras de infraestructura, en casos cuya orientación es el antikirchnerismo. Específicamente, estos motivos se encuentran encuadrados en críticas a las gestiones opuestas a las que les resultan preferentes. Es decir, el contexto de disminución salarial y aumento de pobreza es valorado negativamente y entendido como parte de la gestión de la alianza Cambiemos, por quienes se identifican con/prefieren el kirchnerismo; mientras que las críticas a las asignaciones sociales y falta de obras públicas también son valoradas negativamente y nombradas como parte de las gestiones de orientación kirchnerista, por quienes se identifican/prefieren el espacio opositor a ésta. Así, ambos tipos de motivos de desplazamiento de sus propios intereses inmediatos se vinculan con contextos, políticas económicas, adjudicados a las gestiones de gobierno opuestas a las preferentes.

De este modo, ambas orientaciones coinciden en que, en cuanto a sus intereses inmediatos, les resultan convenientes las gestiones de orientación kirchnerista. Sin embargo, esto no es decisivo debido al desplazamiento a segundo plano frente a la relevancia de lo que consideran correcto o incorrecto/justo o injusto –ya sea la pobreza o la asignación de planes sociales y/o la falta de obras de infraestructura, por ejemplo–. Asimismo, cada una de estas causas se puede relacionar con la crítica y/o justificación de la desigualdad.

  • Desplazamiento de los intereses inmediatos en vínculo con la crítica/justificación de la desigualdad

Lo considerado injusto, motivo por el cual se desplaza el propio interés inmediato, se puede relacionar con lo mencionado acerca del modo de comprender la desigualdad social; es decir, con su crítica o justificación.

Se halla que lo considerado injusto se vincula con los dos tipos de narrativas en las que el foco se pone en cómo se interpreta la sociedad desigual en la que vivimos. En este sentido, emergieron palabras de preocupación y angustia frente al crecimiento de la pobreza, lo que, asimismo, se encuentra estrechamente vinculado a las críticas realizadas a la existencia de desigualdad de condiciones que afectan las oportunidades.

Por otro lado, se halla el desacuerdo con el otorgamiento de planes sociales –de esto se destaca la indignación que acompañaba algunos dichos al respecto–. Esto coincide con la forma de justificar la desigualdad, basada en la existencia de igualdad de oportunidades, en la que a las personas con ingresos insuficientes se las considera responsables de esa situación porque oportunidades laborales habría para todos.

Reflexiones a partir de los elementos emergentes en los capítulos. Líneas a profundizar a futuro

La indagación en aspectos subjetivos de las posiciones contradictorias de clase permitió, a través de las representaciones sociales, obtener las orientaciones emergentes mencionadas. Esto da lugar a retomar una cuestión clave de estas posiciones en cuanto a la dificultad de conocer su posicionamiento en términos de formación de clases. Esto, como ya fue planteado, permite pensar que pueden adscribir a distintas clases, lo que da cuenta del carácter objetivamente contradictorio de sus intereses. Ahora bien, ¿cómo se expresa esta contradicción de sus intereses?, ¿significa que las personas que ocupan estas posiciones son ambivalentes?, ¿sostienen determinadas ideas sobre política y luego otras?

A partir del análisis, se pudo comprender en qué consiste la expresión subjetiva de estas contradicciones objetivas. En estas posiciones de la estructura de clases argentina, durante el período analizado, coexisten al menos dos orientaciones claras. Estas dos grandes líneas fueron las halladas como propias de la población en estudio. Esto no indica que los profesionales asalariados y gerentes prefieran a una y luego a la otra, sino que estas posiciones de clase orientan su preferencia hacia ellas.

A lo largo del estudio se revelaron los motivos que fundamentan estas orientaciones político-ideológicas. Dicho esto, y en base a la consideración anterior, si ambas orientaciones pueden considerarse propias para las mismas posiciones, vale preguntarse si estas opciones son tan distintas como parecen. Sobre este punto emergen del estudio algunos elementos para enfocar la atención. Como ejemplo, surge del análisis que estas diferencias se mantienen dentro de un marco bien delimitado, el sistema capitalista como lo existente e imposible de modificar.

Lo anterior dirige la mirada nuevamente hacia la manera en que los sujetos son moldeados e interpelados ideológicamente en el marco de sus experiencias e interacciones, en las que tienen lugar comunicaciones, dando como resultado maneras de comprender el mundo. En lo siguiente, se exponen los emergentes del análisis que permitirán a futuro profundizar en las indagaciones sobre este tema.

En principio, se sustenta a través de las entrevistas el uso y vigencia del término clase media, el cual da cuenta de una población que se encuentra en el medio de los ricos y exageradamente ricos, y los pobres e indigentes. La clase media es aquella que tendría educación, aquella que cae bien parada en momentos de aumento de pobreza, aquella que se adapta al contexto económico, aquella que se esfuerza por no caer de los escalones.

Se puede comprobar el uso cotidiano que le dan los entrevistados al término y, por ende, la existencia que tiene en tanto representación social que, en este caso, abarca situaciones, posiciones estructurales, experiencias, orientaciones político-ideológicas, diversas. Aún queda por indagar en profundidad si, en realidad, clase media es un término que habilita una concepción que legitime el estado actual del orden social.

En esta dirección, se halló que dicho término supone la existencia de otras clases por arriba y por abajo, lo que implica una concepción de la sociedad gradualista/vertical, segmentada en clases con segmentos intermedios ordenados gradualmente dentro de ellas y con forma piramidal. Esto permite preguntarse acerca de la vinculación de este término con una función legitimante de la sociedad actual, capitalista y desigual.

Respecto a esta sociedad desigual, a partir de las narrativas que justifican y/o critican la desigualdad económica, se halló que, mientras la primera se apoya en la igualdad de oportunidades y la segunda, en la desigualdad de condiciones; ninguna de las dos presenta una crítica radical al sistema capitalista en sí mismo, generador de dichas desigualdades. Así, se pudo sostener que la narrativa sobre la desigualdad de condiciones funciona como un complemento a la narrativa sobre la igualdad de oportunidades.

En el mismo sentido, los modelos de acumulación mencionados como preferentes se mantienen dentro de los marcos del sistema económico social actual. A través de la subdimensión que da cuenta de la bipolaridad política concebida por los entrevistados, emergió que algunos casos consideran que la estructura capitalista es imposible de modificar, a lo máximo que se aspira es a un capitalismo con una redistribución de ingresos más equitativa.

De igual modo, no solo otro sistema político, económico, social es considerado imposible, sino que también otro partido/alianza en el gobierno por fuera de lo comprendido como kirchnerismo y antikirchnerismo –encarnado en Cambiemos– es considerado imposible en la coyuntura política que atravesó el estudio. Esto permite resaltar la importancia del horizonte social de una época determinada, en la que existen limitados temas que llaman la atención de los sujetos. En el contexto del estudio, los temas significativos para los entrevistados emergieron durante las entrevistas, los cuales fueron analizados y expuestos a través de la presente investigación.



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